TEXTOS ,SOBRE LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CORONAVIRUS

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Marzo  2021 nº 41

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

 

COLABORAN_ Inés Arribas de Araujo (Argentina).-Carlos Benitez Villodres (Málaga-España) …Leonor Ase de D´Aloisio (Argentina)…Lily Baylon Iglesias (Barcelona España)…María Elena Camba (Argentina)…  Dr. Antonio Las Heras (Argentina)…Lidia Dellacasa de Bocco (Argentina) Jaime Hoyos Forero (Colombia).- José Luis Insausti (Errenteria-Pais Vasco.España)… Diana Silvia Ismael (Argentina)…Elsa Lorences de Llaneza (Argentina)… Manuel Llaneza Blanco (Argentina)…Gustavo Paez Escobar ( Colombia).-Carlos Pérez de Villarreal(-Argentina-) María Sánchez Fernández (Übeda-Jaén España)- Gladys Semillan Villanueva (Argentina) Jaime Suarez Avalos (México) Dorothy Villalobos (New Jersey.USA)

REINVENTARNOS
Inés Arribas de Araujo
Argentina

Desde el comienzo de la pandemia, el coronavirus ha afectado la vida del hombre, no sólo en lo que atañe a salud, sino a hábitos, estudios, empleos, trámites para trasladarse de un lugar a otro, cumplir protocolos y demás.
El cierre de infinidad de negocios y otras fuentes de trabajo, han resultado muy perjudiciales para el desenvolvimiento de las personas. Las familias de los involucrados, sufren las lógicas consecuencias.
Otra característica nefasta es el aumento de la delincuencia; asaltos y robos han proliferado en esta etapa.
Tanto niños, como jóvenes, adultos y ancianos, por diferentes razones derivadas del problema, se ven estresados y con nervios a flor de piel.
En lo referente a educación, la modalidad virtual es insuficiente, pues chicos y adolescentes, necesitan clases presenciales; o sea contacto con maestros, profesores y compañeros para alcanzar los objetivos educativos, ya que los humanos somos seres sociales y dependemos unos de otros.

Haber ejercido la docencia durante 30 años (y 20 de ellos atendiendo primer grado) me permiten referir a la importancia del contacto entre educador y educando. El factor afectivo es vital en el proceso de enseñanza-aprendizaje; las reuniones entre padres y maestros, otorgan  a éstos las herramientas para  conocer pormenores de la vida de los pequeños, y personalizar la transmisión de conocimientos a fin de optimizar los resultados.
Las permanentes noticias sobre la enfermedad en medios de comunicación, contribuyen a aumentar la desazón y el pesimismo al respecto, pues la cifras de contagiados y fallecidos en el mundo, son alarmantes. Así, el aspecto psíquico, está sumamente afectado.
Procuremos ver el vaso “medio lleno”; no perdamos el rumbo, las ilusiones, ni las ganas de emprender. Vivamos en positivo.
Apliquemos lo dicho por Mahatma Gandhi: “…no te des por vencido; piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella”…
Facundo Cabral expresó: “…Ahora es el momento de reiniciar, de pensar en la luz,
de encontrar alegría en lo más sencillo…”
Palabras del rabino Arieh Sztokman: “…El placer, está en el hacer…El día más feliz de mi vida, fue cuando me di cuenta que necesitaba de otros… Si deseas recibir amor, todo lo que tienes que hacer, es darlo…Amar es sinónimo de cuidar…decir al otro “cuídate”, es un acto de amor…”
Cíclicamente, la humanidad ha sufrido epidemias y pandemias: peste bubónica, fiebre amarilla, fiebre tifus, poliomielitis, hanta virus, viruela y más.
Si en esta época de globalización, el entorno (países vecinos) experimenta paz y tranquilidad,
también la gozaremos. Prodiguémonos a otros con cariño fraterno y respetemos la naturaleza;
procuremos revertir hábitos, ser más generosos y adaptarnos a las circunstancias adversas que atravesamos. Confiemos que el Señor no nos abandonará y pongamos de nuestra parte, mantener aislamiento, usar barbijo, alcohol en gel, evitar reuniones numerosas…
Si cumplimos nuestros roles, sentiremos la conciencia en paz; tratemos de estar bien con nosotros mismos, para pretender ayudar al otro, sin culpa.
Acostumbrémonos al uso de la tecnología, herramienta que por suerte a los pequeños y gente joven le encanta y domina.
Paciencia y toma de conciencia, nos ayudarán a superar los traumas e inconvenientes que generó el virus, hasta que con ayuda de vacunas y cuidados recomendados vaya declinando su propagación.
De lo expuesto, se deduce que el impacto psicológico que la enfermedad produce en la sociedad, es “negativo”, debido a las medidas precautorias de aislamiento que debieron aplicarse: restricción de viajes, evitar compartir aglomeraciones, no poder acompañar a los muertos en sus últimos instantes de vida ni sepultarlos donde los familiares quisieran o tener que incinerarlos…
Necesitamos “reinventarnos” para superar la etapa nefasta que estamos viviendo.
Esperemos lograrlo.

IMPRESIÓN PSÍQUICA DEL CORONAVIRUS EN EL MUNDO
Carlos Benitez Villodres
Málaga España

La epidemia de COVID-19 afectará a un inmenso número de personas en el ámbito psicológico. Las ideas se presentarán en el siguiente orden: primero las características de la epidemia y su impacto psíquico; después, los problemas de salud men¬tal a los que nos estaremos enfrentando; en tercer lugar, la disciplina de la psicología ante la pandemia.

Es evidente que es necesario diferenciar la cuarentena del aislamiento vo¬luntario. La primera se encuentra indicada para aquellas personas que están infectadas por el Covid-19 ingresan en un hospital, normalmente en la UCI. Si no se curan de esta infección pueden morirse. Han tenido contacto con pacientes infectados, mientras que, en el aislamiento voluntario, las personas pueden restringir su movilidad gracias a sus con¬diciones laborales, económicas y sociales. La epidemia de COVID-19 tiene características únicas que permiten catalogarla como una crisis humanitaria o como un evento altamente estresante. Existen ya diversas publicacio-nes que reflexionan sobre cómo las personas han vivido esta experiencia y su impacto económico, a la par del psicológico en varios niveles. Aquí me refiero especialmente sobre algunos grupos de alto riesgo, entre los que se encuentran las personas que tenían alguna condición de salud mental previa, sintomatología depresiva, algún trastorno de la ansiedad y problemas con el consumo de sustancias, entre otras. También trato sobre cómo nos preocupan aquellas personas que han sido directamente afectadas por el virus, ya sea aquellas que han vivido la hospitalización o una estancia en terapia intensiva, lo que vuelve el evento todavía más estresante. Asimismo, hago referencia a los riesgos que viven los profesionales de la salud que están en la primera línea, así como aquellos grupos especialmente vulnera¬bles, como los migrantes.
Se han descrito algunos estresores durante la cuarentena, tanto para las personas en aislamiento voluntario como para aquellas que han estado in¬fectadas. Cuanto más se prolongue el aislamiento voluntario es más es¬tresante. Las indicaciones a nivel internacional tienen que ver con intentar reducir, tanto como sea posible, la duración del aislamiento social para evi¬tar la aparición de emociones como el aburrimiento y el enojo, así como el incremento de conflictos familiares o la violencia intrafamiliar. Aunado a ello, otras problemáticas se hacen visibles durante esta pandemia, como el equipamiento poco adecuado, el desconocimiento de las características de una enfermedad nueva y la confusión que representa recibir información poco adecuada o poco clara.

El impacto psicológico  de  la pandemia por COVID 19 en el mundo
Leonor Ase de D´Aloisio
Argentina

Es muy amplia la temática como para desmenuzar sólo en una nota: por tanto  vamos a contemplar en un todo los aspectos más salientes en la mayoría de los países del planeta. Luego  se puede consultar la Pág.  de cada país para conocer el impacto en determinadas áreas según su ubicación geográfica.   Las medidas de confinamien distanciamiento social, así como las restricciones de movilidad,  que adoptaron casi todos los países han   generando cambios en  la sociedad mundial.    

A medida que la pandemia del COVID-19 avanzó,   en el mundo,  se profundizó  el estrés económico y social, también intensificó  la violencia contra las mujeres y la propia familia,  sobre todo en el ámbito doméstico. Los ejecutores pueden estar atravesando situaciones de desempleo, inestabilidad económica o estrés, lo cual puede aumentar la frecuencia y la severidad de la violencia contra las mujeres; a esta violencia se puede sumar la violencia social hechos de discusiones en la vía pública, la gente se irrita al volante reclama por la lentitud del tráfico, o por el corte del semáforo,   impidiéndole  avanzar, se observaron y se observan discusiones familiares, falta de diálogo… etc., etc.

Aunque no es posible sacar conclusiones sobre los datos en medio de la crisis, es urgente tomar medidas porque, incluso antes del COVID-19, la violencia contra las mujeres en América Latina por ejemplo tenía ya dimensiones de pandemia. Revisando datos a nivel mundial en casi todos los lugares se viven situaciones nuevas,  desconocidas, precisando absoluto  cuidado al abordar  cada una de ellas. 

En España, Francia e Italia  siendo  los países más perturbados por el COVID-19 se reconoce que toda la población requiere atención sicológica. La preocupación mayor es acaparada por la franja de  niños y adolescentes. Aunque algunos trabajos internacionales han descrito las consecuencias en población infanto-juvenil de situaciones de aislamiento;  pocos estudios ofrecen respuestas concluyentes en cuanto a la afectación psicológica de niños y adolescentes,   derivada de una pandemia mundial.

En mi país  Argentina por ejemplo.  La evolución de la llegada del virus  agregó: Algunas medidas que pudieron en un principio aliviar la incertidumbre y estrés:  al tener una comunicación clara (diciéndole a las personas lo que estaba  sucediendo y por qué, explicando cuánto tiempo continuaría) En un  principio o sea en la llegada inesperada a  América Latina los gobiernos alentaban el cuidado a  los contagios y al mismo tiempo se daba  a entender que sería por un par de meses, a medida que el paso del tiempo dijo lo contrario se aumentaron las medidas de aislamiento, distanciamiento, detención de las actividades laborales.   Se vivió  un tiempo de 8 meses más o menos de cuidado muy  riguroso.  Especialmente la parte laboral ya  que la mayoría de los comercios estuvieron cerrados, salvo los proveedores  de alimentos… y alguna que otra excepción.

A nivel político podría decirse que fue como en otros lugares de América Latina la oposición al gobierno de turno,  se ocupo de poner trabas en la rueda todo el tiempo. Con  la llegada de la vacuna inmediatamente la disfamaron, crearon incertidumbre en la sociedad,  miedo por saberla  una vacuna que lejos de proteger provocaba rápidamente la enfermedad.  Oh contradicción en la primera entrega de vacunas no sólo reconocieron su eficacia sino que requerían su aplicación inmediata y para lograrlo  trataron de obviar todo tipo de protocolos.

El aspecto sicológico  como lo expresé en el comienzo ha generado preocupación especialmente en los niños y jóvenes en edad escolar.  Una  buena parte de esta población carece de los elementos electrónicos para tomar clases o realizar cualquier tipo de tareas ya sea escolar  o recreativa, esta falencia ha originado, rebeldía y notables cambios de conducta. 

La falta de trabajo es otro factor dificultoso,  muchos grupos  que con un emprendimiento familiar se mantenían todos los integrantes al haber tenido que detener la producción  y continuar pagando los gastos fijos como el alquiler, impuestos, leyes sociales, etc.  etc.  se vieron impedidos de continuar quedando todos sin un trabajo fijo para mantenerse. En otro orden cabe señalar que también se vieron afectados empleados temporarios  o contratados quedando fuera  del sistema laboral.  Todas estas situaciones fueron y son generadoras de problemas sicológicos  que requieren atención profesional más asistencia del estado que en algunas circunstancias  ya está asistiendo, (ej.) jubilados, pensionados, discapacidad,  embarazadas,… Por algunos  estudios  realizados  se comprobó  que  el impacto psicológico abarca un rango de reacciones que incluye: estados emocionales intensos, pero dentro de la normalidad, reacciones de adaptación problemáticas que causan malestar significativo y dificultades de funcionamiento, aunque son transitorias: los denominamos trastornos adaptativos, trastornos de ansiedad y depresión propiamente dichos. Tanto desde el estado como del sector privado tratan de proporcionar actividades significativas para que las personas realicen mientras están en cuarentena, asegurar suministros básicos (como alimentos, agua e insumos médicos)  reforzar la sensación de altruismo que las personas deberían, con razón, sentir, ya que el altruismo, la solidaridad, es un motivo más fuerte que la obligatoriedad para impulsar conductas pro sociales.

 

 

EL EFECTO PSICOLÓGICO DE LA PANDEMIA EN A SOCIEDAD

Lcda Lily Baylon Iglesias
España

La situación de este cambio totalitario de la vida cotidiana, en la ahora ,llamada pandemia (Covid-19) actualmente podemos decir que nos ha cambiado la vida, este tiempo, nos enseño que es de verdad tener miedo, nos comprometió con la soledad, aun estando acompañados, nos acerco a la ira, sin comprender porque, nos volvió ansiosos, condenando a muchos a vivir medicados, con fármacos diversos, antidepresivos o defensivos, para no caer aún más, en problemas de salud física o mental.

Casi el doce por ciento de la probación mundial, contrajo esta Pandemia, asintomáticos o no, al no tener un rastreo a ciencia cierta, de los que no han tenido síntomas no sabemos si contagian más o menos, como sea, esto no es solo una Pandemia sino una catástrofe psicológica, que no se detiene, afectandanos a todos ,ya que los aumentos de contagios a diario, suben ó bajan de acuerdo al territorio, la vacuna es la esperanza de muchos, este agotamiento que apretuja la mente y el alma, te hace sentir un estado de salud mental complemente agotado.

Nos acercamos a los tres millones de fallecidos a nivel mundial y de acuerdo a los territorios, donde se presenta, este mal, se enfrenta a distintas condiciones, las maneras de morir son diferentes, en algunos lugares se hace de todo por salvar vidas y en otros porque no decirlo, no se hace nada si no se tiene los medios económicos para poder salvarlas, la vida a veces para alguien no tiene importancia, es en estos casos que la gente es completamente insensible, pero lo más triste no solo, es eso sino que se lucra con el dolor y la vida de las personas, lo que es inconcebible.

Son momentos en que nosotros los seres humanos debemos ser eso, más humanos, siendo solidarios. 

En muchos lugares del mundo. Debemos dar la mano a quien lo necesite, sin exponernos pero ayudando, de la manera que se pueda, en estos momentos hasta una llamada telefónica, alegra corazones, cambiándote completamente el ánimo al saber, que alguien te necesita y está allí.

Estamos ya como vacunados ante el dolor, porque las noticias al respecto, son iguales, mayores o peores cada día diferentes ó las mismas. No sabemos como estaremos el próximo año. Lo habremos superado?, nadie aun se atreve a dar una certera respuesta al respecto.

Por otro lado, la cara buena de la Pandemia, allí están los médicos, enfermeras personal de sanidad que muchas veces se ven en la desesperanza de no poder hacer más, dándolo todo de sí , hasta sus vidas.

Dos caras, realidades adversas que causan en todos nosotros la población mundial, diferentes maneras de enfrentarnos a la denominada nueva normalidad que de normal no tiene nada.

Las mascarillas tan necesarias nos enseñaron a valorar algo tan esencial como es la respiración sin condiciones, el no poder movilizarte ni para ver a tus familiares y amigos, nos muestra nuestras limitaciones, más temidas y consideradas sencillas, pero sobre todo el no tener la posibilidad ni siquiera de despedirte en los hospitales de tus seres queridos que mueren, en soledad, es lo más triste que hemos tenido que asimilar.

En consecuencia el efecto psicológico de la pandemia en la sociedad nos deja enseñanzas valiosas, creo que cualquier persona conciente ha podido sensibilizarse, porque de que te sirve el orgullo, la prepotencia y hasta en lo que dices tener razón, sino eres solidario, comprensivo, te informas, colaboras y eres respetuoso de las normas.

Si tu corazón no siente, tu mente no entiende y tu carácter no es tan fuerte, como valiente difícilmente podrás hacer frente a esta triste realidad que hoy adolece Al mundo.

SEMBLANZA SOBRE LA PANDEMIA
María Elena Camba
Argentina

La pandemia nos atravesó a todos, no respetó fronteras, climas, franja etaria, estratos sociales. Nos dimos cuenta, de un día para otro, que el mundo había cambiado. Atrás quedaron las reuniones  familiares, los encuentros con amigos, los trabajos presenciales. La virtualidad irrumpió en nuestras vidas, con mayor o menos intensidad,  pero fue el único medio para continuar conectados con el exterior. Nuestra casa se convirtió en refugio, oficina, escuela,  espacio de recreación, gimnasio. Todos nos adaptamos, algunos con mayor o menor capacidad de resiliencia  pero nos adaptamos.

Ya llevamos más de un año inmersos en una nueva forma de vivir. El mundo que conocíamos quedó atrás. ¿Cómo lo sobrellevamos? Aún los seres más espirituales, aún los más solitarios, aún los que se refugiaron en el arte, en la lectura, la música,  sufrieron un impacto emocional que cambió su manera de ver el mundo.

El virus nos hizo ver cuán indefensos somos.  Nada sirvió para enfrentar el COVID 19, salvo el distanciamiento social y el barbijo. Y la pandemia trajo aparejada la soledad, el encuentro con uno mismo y también con las personas con las que convivimos. Tuvimos que aprender otra forma diferente de transcurrir los días. De nada sirvieron los bienes materiales, salvo para sobrellevar con mayor confort la cuarentena, se acabaron las vacaciones, las salidas afuera,  Y nos dimos cuenta que lo fundamental era el amor de la familia y los amigos para sostenernos.

También la edad pasó a ser un bien preciado. Los más jóvenes con mayor resistencia a la enfermedad, salvo contadas excepciones;  los más grandes, a partir de los 60, pasamos a ser ancianos de un día para otro, los que más sufrimos los estragos del virus, los más débiles. Hasta se llegó a crear una estigmatización de la gente mayor de 60 años.

Angustia, soledad, depresión, que se acentuó más en las personas que viven solas, sumado al temor por infectarse o contagiar a otros.

La mayoría de los efectos adversos surgen también de una drástica reducción a nuestra libertad individual. Repentinamente, nos coartan la posibilidad de salir, de hacer compras en determinados horarios, de frecuentar vínculos sociales.

Frente a esta situación que no podemos cambiar, nos preguntamos:

¿Qué podemos hacer para contrarrestar los efectos psicológicos del aislamiento? ¿Còmo adaptarse a esta nueva forma de vivir? Aquí enumero algunas posibilidades.

 Facilitar la comunicación con los seres queridos, mediante el uso de la tecnología, los zooms, las llamadas por wattsapp es una forma de disminuir  el stress y sentirnos contenidos.

La planificación de actividades que nos gusten y gratifiquen, es otra posibilidad de contrarrestar esa sensación de confinamiento.

Replantearnos la forma de vida que llevamos hasta ahora elegir què me gustaría cambiar y què no. Cuando llegamos a situaciones límites como ésta es cuando podemos cambiar drásticamente algunas cosas.

Pero me gustaría también destacar qué cosas aprendimos con esta cuarentena.

Somos más vulnerables de lo que creíamos. Nunca habíamos alcanzado tal grado de interdependencia como especie. La globalización del virus barrió fronteras, países ricos y pobres enfrentaron al mismo virus, con recursos diferentes pero todos  fueron impactados por él.

La valoración de la naturaleza y el respeto por ella. Las ciudades deberían adoptar políticas ambientales que permitan mejorar el ambiente, favorecer áreas verdes, cuidar la calidad del aire, que se ha mejorado notoriamente gracias a la disminución de la contaminación por la paralización del transporte tanto terrestre como aéreo y la disminuciòn de la producción fabril.

 El confinamiento  también nos ha enseñado a gestionar mejor nuestra economía y no dilapidar en cosas superfluas.

Creo que podemos emprender un camino hacia una sociedad más justa y equitativa, donde se piense más en la salud y cuidado global, ya que tenemos que comprender de una vez por todas que somos uno en la adversidad, por lo tanto tenemos que también ser uno para pensar en un mayor bienestar para toda la población mundial. Del camino que elijamos dependerá la prosperidad y bienestar de las nuevas generaciones.

 

CORONAVIRUS, INESTABILIDAD E INCERTIDUMBRE
Por  Dr. Antonio Las Heras
Argentina

Las situaciones de inestabilidad, complejidad e incertidumbre aumentan día a día desde hace décadas. Sobre todo a partir del mundo globalizado. Mucha gente sufre por esto, afectándole no sólo el cuerpo con enfermedades, en especial las llamadas psicosomáticas; sino que perturba su mente quitando claridad en el pensamiento, arruinando relaciones afectivas recién iniciadas o bien otras que parecían sólidas, establecidas desde años. También, en cantidad de ocasiones causa la destrucción de la familia.

Hoy, la repentina aparición de la pandemia de coronavirus – a nivel mundial – lleva al máximo estas sensaciones de estar viviendo en pura inestabilidad e incertidumbre. Empero, corresponde preguntarse, ¿no ha sido siempre así la forma en que se desarrolló la Humanidad? ¿Hubo, en verdad, épocas de previsibilidad y certezas en relación al futuro inmediato? Vamos a analizar la cuestión.

Sucede que desde poco antes de mediados del Siglo Veinte comenzó a vivirse un estado que podríamos llamar de “previsibilidad”. Así, por ejemplo, quien ingresaba a los doce años de edad – ni bien concluía la escuela primaria – como cadete a una empresa llegaba a jubilarse – cincuenta años más tarde – como gerente de ventas en el mismo establecimiento. Proyectar un futuro seguro – tanto a mediano como a largo plazo – parecía posible. Lo mismo acontecía con las relaciones estables y duraderas de la familia. Roles claramente determinados que parecían nunca modificarse.

De esta forma, la gente se convenció que la vida humana era previsible, edificada con certezas hacia el futuro y seguridades adquiridas para siempre. Estaba instalada la idea de que la sociedad continuaría desarrollándose de ese modo tranquilo y sin sorpresas donde los imprevistos quedaban reducidos a algo insignificante. Se formó lo que llamamos una “programación psíquica” o “esquema de comprensión mental”. O sea, algo que, de ante mano, es dado por supuesto sin que haya suficientes demostraciones objetivas de tal cosa.

Esto funciona de la misma manera que cuando una persona se encuentra convencida de que “no puede”, sin siquiera haber intentado. De ante mano, “siente” la seguridad de que “no puede” hacer tal o cual cosa. Y asegura esto a quien quiera oírlo sin, siquiera, haber realizado un mínimo intento. Ello se debe a que hechos de la vida sucedidos en relación a otras personas le llevan a la creencia de que tal cosa es de “esa manera” y no de otra. Así sucedió con una forma de vida que llevada hasta hace, relativamente, poco tiempo. Era la “creencia” de que existía la vida sin mayores sobresaltos era factible.  Inclusive recibió una denominación: “zona de confort.”

Pero no es así. A lo sumo puede decirse que por un lapso breve, una parte de la Humanidad pudo actuar de ese modo. Pero durante los milenios previos si algo hubo no fue ni seguridad, ni previsibilidad, ni estabilidad. Es más, si algo hay de esencial en la condición humana es su capacidad para resolver situaciones inesperadas, encontrar respuestas adecuadas para las dificultades que componen la existencia cotidiana y superar exitosamente todo tipo de adversidades. Esto ningún animal puede realizarlo, sólo los humanos tenemos esta capacidad.

El mayor privilegio humano es ser la única especie que puede despertar en la Tierra, cada mañana, y sentir satisfacción al pensar: “¡Qué nuevos desafíos venceré hoy!”. Tal capacidad creadora permite hallar respuestas a toda situación nueva o inesperada por más compleja que se presente. Si fuimos capaces de imaginarnos viajando por el espacio y, un buen día, vimos por televisión hombres caminando en la Luna, ¿cómo no vamos a tener pensamientos, ideas y la sensibilidad necesarias para solucionar nuestros problemas cotidianos que son mucho menos exigentes que viajar al espacio?

La cuestión es que son demasiados – todavía – quienes tienen su mente “mal programada”. Están imbuidos en la “creencia” de que el bienestar es asegurar el futuro. Algo que, en verdad, es de cumplimiento imposible. “Lo único inmutable es la mutación permanente que tiene lugar en todo el Universo” sentencia el Yi King. Y, Carl Gustav Jung  afirmaba: “De la seguridad y el sosiego nunca surgió un conocimiento nuevo”. Las personas del Tercer Milenio debemos tener la certeza de que la única seguridad posible es la de confiar en su capacidad creadora, tanto individual como grupal, para encontrar – siempre – respuestas adecuadas en el diario desafío de vivir.

Coronavirus: La trama íntima de una tragedia. Testimonios.
Lidia Dellacasa de Bosco
(Argentina)

 “La soledad provoca angustia de muerte.” (Doctor Abadi. Especialista en Psiquiatría).

   Y de pronto, cuando menos lo esperábamos, sobrevinieron las tinieblas del horror. Una pandemia monstruosa se abatió sobre el planeta y nos obligó a cambiar nuestras vidas. ¿Cómo reflexionar sobre una experiencia que aún no ha terminado y que atraviesa todos los aspectos de la existencia humana?  Decisiones políticas, economía, tejido social y familiar, trabajo y educación, sanidad… 

   En un mundo castigado por desastres naturales (muchos de ellos provocados por el propio ser humano), conflictos políticos, raciales, religiosos, económicos…, imprevistamente, el impacto artero de un virus con capacidad letal. Las imágenes televisivas exponen crudamente las consecuencias directas del Covid 19 en sociedades de diversos niveles de desarrollo socio-económico y en las conductas, reacciones y sentimientos de sus habitantes.

   -Calles desiertas donde los negocios han cerrado sus puertas. Carteles que muestran el desastre: “Cierre definitivo”, “Cerrado por tiempo indefinido”. Los viejos clientes habituales abrazan la tristeza del propietario. El dueño de una cafetería tradicional de Buenos Aires explica que ya no puede pagar los sueldos de sus empleados y las puertas de ese negocio que fue de sus padres abren ese día por última vez. No puede resistir la situación y llora amargamente… Frustración e impotencia.   

  -Aislamiento obligado. Imposibilidad de encuentros para abrazar al ser querido, al amigo, al hermano…
  -Sensación de soledad y angustia tras las puertas cerradas de casas donde sólo habitan personas ancianas.
  -Niños, adolescentes y jóvenes privados de su asistencia a la escuela, recluidos en sus viviendas, obligados a clases virtuales…  
   -Duelos silenciosos porque los familiares más íntimos no pueden ver ni acompañar a la víctima del virus hasta su morada final…    

   La Psicóloga Alejandra Mychalewsky (provincia de Neuquén, Argentina) expone reflexiones que surgen de la experiencia directa con sus pacientes: “A partir de la pandemia se observa, en general,  un aumento de la ansiedad ante la incertidumbre presente y futura, en cuanto a la posibilidad de  contagio y los medios adecuados para prevenirlo; disfunción social dada por la divergencia de conceptos al respecto y la innumerable información científica y no científica que ha abarrotado los distintos medios de comunicación, confundiendo y generando un estado de alerta permanente y pernicioso en su exceso.

   Se advierte también la perturbación en la calidad del sueño e impotencia generada por esta situación atípica, que se acerca y se aleja como por oleadas, pero no está resuelta aún. A esto se suma la dificultad para acceder a la atención médica ordinaria y los casos de familiares, amigos, conocidos y personal de salud que han sufrido la enfermedad y algunos han muerto, o padecen secuelas psicofísicas. Las distintas clases sociales y por distintas vías de impacto, se han visto muy afectadas, y la muerte de seres queridos a los que no se pudo despedir, entre otras angustias, han elevado el cupo de patologías depresivas y sus variantes.

   La exposición prolongada a esta situación estresante: el alejamiento de familiares y amigos y la pérdida de su contacto afectivo, las dificultades laborales, el aislamiento, el temor a padecer Covid o de contagiar, ha generado un desgaste psicoanímico, un aumento de la ansiedad y angustia básica, derivando muchos de ellos también en estado de estrés postraumático.”

   Por su parte, la Psicóloga María Fernanda Ciabattari (provincia de Santa Fe, Argentina) introduce su testimonio profesional con una cita literaria de Goethe:

          “Ahora llena tanto el aire una forma inquietante que nadie sabe cómo escapar.”(“Fausto”)

   “La Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayó que la amenaza del COVID-19 y el confinamiento están causando un fuerte impacto psicológico en las sociedades. ´El aislamiento, el distanciamiento físico, el cierre de escuelas y lugares de trabajo, son desafíos que nos afectan, y es natural sentir estrés, ansiedad, miedo y soledad en estos momentos´, afirmó el jefe de la OMS para Europa, Hans Kluge.

   Coincido en que el confinamiento prolongado de la población trajo consigo un gran impacto social y una grave afectación económica que también dañó la situación psicológica individual y colectiva de niños, adolescentes, jóvenes, adultos maduros, adultos mayores, familias, escuelas, centros de trabajo, comunidades, naciones, y del mundo como un todo. El Coronavirus provocó un multishock a una humanidad con múltiples enfermedades psicológicas, de mayor o menor severidad dependiendo de las circunstancias particulares de vida de cada persona y de cada colectividad.

   Como efecto de esta pandemia, es previsible que haya un impacto en la salud psicológica de gran parte de la población mundial. Se detectan diferentes grados de psicopatologías en uno o varios de los siguientes aspectos: a) tensión, inquietud e insomnio, b) pánico, c) tedio y aburrimiento, d) irritabilidad y agresividad, e) obsesiones y exigencias a otros, f) confusión, g) evasión (no informarse ni creer en el riesgo de contagio),h) depresión/desgano, i) desesperación.

   La percepción de la pandemia nos reenvía a interrogarnos sobre la propia muerte; allí emerge la angustia y el sujeto se ve enfrentado a  pensar su finitud, con todo lo que ello conlleva.”

    Desde otra perspectiva, Marcelo Pérez, Profesor de Educación Primaria y Secundaria (provincia de Santa Fe, Argentina), señala que el Coronavirus le planteó una situación desafiante que implicó reconocerse en el marco de grandes transformaciones, mediadas por las tecnologías y las vivencias a través de la virtualidad, así como en la presencia de emociones que variaban en función de lo que el proceso pandémico generaba socialmente.

   El temor, la incertidumbre, la preocupación y el deseo por sostener el aprendizaje y la enseñanza de los alumnos, lo llevó a buscar nuevas alternativas y caminos en la educación. Caminos en los que siempre intentó marcar una construcción emocional positiva de un aprendizaje significativo, mediado por la paciencia y la palabra. “Lograr sostener un vínculo que permitiera al otro saber que yo-docente estuve ahí, que no estuvo ni estaba solo con su familia. Si su lugar de encuentro físico, la escuela, se percibía ausente por la pandemia, un mensaje de Whatsapp, un celular, una computadora serían significativos en la vida de cada uno de mis alumnos. En todo caso, intentaba que quien estaba del otro lado percibiera la empatía a través de mi preocupación. Deseo y seguiré intentando que el otro sepa que mi intención pedagógico-educativa es ayudarlo y estimularlo para que pueda avanzar no sólo en la construcción social del aprendizaje sino en las relaciones humanas, que en todo el 2020 se sintieron cerradas, dolidas y angustiadas.

   Sostengo que la pandemia generó diferencias sociales, culturales, económicas, emocionales…, pero no agotó la capacidad humana de encontrar posibles futuros que vislumbren una vida diferente no sólo social sino también educativa.”

   El Dr. Roberto Vitaloni (Médico clínico, Especialista en Medicina familiar), de la provincia de Santa Fe(Argentina), expresa su visión crítica del impacto psicológico-social causado por el Covid 19 y las decisiones de los responsables en planificar cómo se enfrenta la emergencia. Señala que la pandemia puso en evidencia en nuestro país un sistema de salud débil que tuvo que crecer de golpe.     “Se trata de un virus prepotente que destruye sueños. Ese agente virósico tan pequeñito es un gigante que aplasta sociedades enteras, roba el futuro y nos devuelve al pasado.

   Después de mucho tiempo, la comunidad médica debió admitir que “no sabía”… Enfrentados a ese ladrón microscópico que ya se ha robado más de un año de nuestras vidas, muchos han actuado con soberbia y esta reacción, en el área de salud es imperdonable.

  Estamos ante un agente silencioso e impiadoso que exige aprender, admitir que la humildad es la única forma de lograr la cura.”

   Estos testimonios de profesionales que abordan el impacto del Coronavirus desde distintos ángulos demuestran la vastedad del desastre colectivo e individual, cuando aún parece faltar mucho para retornar a una vida “normal”. En el interior de cada uno de nosotros debería sostenerse la imperiosa necesidad de cuidarnos para cuidar al otro. Que así sea. 

¿ CAMBIOS POR EL CORONAVIRUS ?
Jaime Hoyos Forero
Colombia

En Colombia, la educación escolar y universitaria ha bajado de nivel.
La calidad de las pruebas de actitud intelectual al terminar el bachillerato, bajaron en un porcentaje superior al 5%.
El número de ingresados a las universidades bajó, dice la prensa, un 20%, pese a que el Gobierno subsidia, más ahora que antes,  un alto porcentaje de matrículas.
Los maestros de escuelas y colegios oficiales, en su mayoría, están más interesados en exigir prerrogativas y hacer manifestaciones callejeras,  que en enseñar y actualizar sus conocimientos.

A nivel mundial, las ciencias y la tecnología han superado muchas dificultades y han avanzado extraordinariamente en medicina (las vacunas han sido un éxito de eficiencia y fueron procesadas en términos de tiempo inverosímilmente cortos), química, física, ciencias, ingeniería y técnicas espaciales.
¿Y el hombre?
¡Qué vergüenza…ningún cambio!

.LA PANDEMIA POR CORONAVIRUS HA CAUSADO UNA SITUACIÓN DE EMERGENCIA A NIVEL MUNDIAL
José Luis Insausti Urigoitia.
Errenteria- País Vasco España

Creo que a lo largo de este último año se ha escrito mucho, pero hay pocas dudas de que la pandemia y las medidas tomadas para combatirla, han tenido sobre nosotros un claro impacto psicológico,  depresiones, angustia, ansiedad, miedos etc. Los efectos psicológicos se atribuyen a efectos directos  e indirectos de la propia enfermedad y del confinamiento, la transmisión asintomática de la enfermedad

causa miedo y ansiedad, y la falta de medidas de protección personal y una cierta discriminación social han aumentado los niveles de estrés y ansiedad en la mayoría de la sociedad.

Está pandemia supone un grave problema de salud pública, y está llevando a una gran alteración para  la vida de las personas de todas las edades, desde el principio del año con el confinamiento, le siguió el aislamiento siendo muy amplio, por todo ello el impacto psicológico fue muy grave y sigue siendo muy importante psicológicamente, con la gravedad y gran pena de los miles de fallecimientos como el incremento de graves patologías emergentes de salud mental etc.

Este coronavirus ha alterado la vida psicosocial de las poblaciones de todo el mundo, probablemente causando un sentido inminente de muchos miedos, aun en países desarrollados es difícil lidiar con estos problemas, es así, que en países en vía de desarrollo , las personas se enfrentan a la peor etapa de la pandemia debido al cierre  completo de las ciudades y países.

No soy pesimista, nunca lo he sido pero creo que tenemos que ser conscientes y tener en cuenta muchas cosas de las que nos ha marcado esta brutal enfermedad y tengamos muy presente ya que los fallecimientos han sido muchísimos en todo el mundo, será fundamental conocer cuáles serán los efectos a mediano y largo plazo después de la vacunación.

Es necesario al menos anticipar el impacto de la pandemia cuando, al levantarse las medidas de aislamiento sanitario, se intente restaurar las rutinas habituales previas. Aunque hoy todavía es imposible prever con exactitud este escenario, pero es preciso considerar las eventuales tensiones, e incluso resistencias que pueden presentarse. Quizá puedan surgir dificultades para restablecer la rutina anterior a la pandemia y será preciso evaluar el impacto del incremento de las relaciones, tal vez asistamos a la emergencia o construcción de una nueva normalidad, de nuevos hábitos y rutinas.

Creo que uno o el gran problema de esta enfermedad ha estado vinculado al comportamiento de los sujetos, la  necesidad de cambios en nuestro estilo de vida habitual. Este comportamiento que está estrechamente ligado a nuestras, emociones y factores sociales y culturales deben ser incorporados en los análisis que se hagan a futuro en las campañas de prevención y en la promoción de la salud, ya que a pesar del poco tiempo transcurrido, ya se contara con información sobre los procesos psicológicos involucrados en el COVID19.

AÑOS PARA EL OLVIDO
Diana Silvia Ismael
Argentina

Años de pandemia, complicados por el confinamiento, la falta de contacto social y de libertad.
Muchas personas se preguntan todavía porqué somos merecedores de esta desgracia? La cuarentena, limita nuestra libertad por el temor a enfermarnos y nos genera un gran sufrimiento psicológico y se observa un incremento de patologías. No ha habido una sola área de nuestra vida que no haya sido afectada. Gran impacto sobre la salud (física, mental y espiritual) y económica. Primero pasamos por una etapa de negación después sobrevino la ira, la desesperanza, el stress que desencadenó en depresión .
Los efectos psicológicos en los profesionales de la salud héroes de la pandemia”, han sido devastadores y han disparado factores de fatiga, stress intenso, desmoronamiento, agotamiento emocional a causa de las pérdidas vicarias. Pero hay en ellos un poder de resiliencia casi milagrosa.
Los niños con el sustento de su familia, han padecido menos, no se ha dado así en familias en conflicto. En los jóvenes ha causado un gran impacto como consecuencia del encierro. En los ancianos el sentimiento de abandono y desesperación se ha apoderado
de ellos.
La pandemia ha puesto en evidencia que la sociedad desde hace mucho tiempo camina hacia el “vacío existencial “, donde hay una gran “ desconexión emocional”, falta de empatía , un vacío espiritual y comportamiento irresponsable hacia los demás, donde debiera prevalecer la sensatez .
El estrés que se genera al ver un familiar enfermo, hace replantearnos muchas cosas y ver que es un buen momento para comenzar un cambio de actitud hacia la vida, para un crecimiento personal y colectivo ; por ende vivir una vida consciente . Es como una gran prueba de aptitud y actitud, de la que debemos salir fortalecidos y ponernos en contacto con la naturaleza esencial de quienes somos.

EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL CORONAVIRUS EN LA SOCIEDAD
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

  (VIVENCIA)

  El tema de hoy es muy complejo para mí, dado que no soy psicóloga y llevo un año encerrada en mi casa, por mi edad y mis enfermedades, si bien escucho en los medios de comunicación que los médicos hablan sobre ellos como malísimos. Por lo que voy a hablar sobre mi impacto psicológico.

   Mi vida transcurría encerrada en mi casa debido a un problema que no me dejaba caminar, entonces el Coronavirus irrumpió  en mi país. Surge un confinamiento estricto, que se suponía corto pero que duró ocho meses. Esto cambió rotundamente mi situación. Del silencio monacal al que estaba acostumbrada, pasamos a los gritos, las risas, y  las charlas  entre mi esposo que se tuvo que quedar en casa y mi nieta que, debido a que mi hija trabaja y la nena no tenía clases, vino a quedarse aquí. Primer impacto psicológico. Sacarme de mi zona de comodidad a otra que me fatigaba.

   A los quince días Delfina (mi nieta de 8 años) empezó a extrañar a su mamá a la cual veía a la distancia una vez por semana cuando ella venía a traernos los alimentos. Las despedidas empezaron a ser cada vez más tristes. Mi hija se iba con lágrimas en los ojos. Mi nieta se quedaba llorando desconsoladamente y nos costaba calmarla. No poder abrazar a los padres, hijos, nietos y abuelos fue la cosa más desgarradora por la que nos hizo pasar esta maldita epidemia. ¿En qué escala de impacto tendría que poner yo esta situación? No tengo medida pero creo que en una de las mayores.

   Hubo varios cumpleaños familiares en el medio, una Pascua y una Navidad, dónde solo me vi con toda la familia: mi hijo, mi nieta más grande, mi nuera y su mamá por video llamada, que nunca me gustó porque cuando cortábamos me hacía sentir más triste.

   Me di cuenta que tenía daño psicológico cuando pasé de dormir bien a no poder conciliar el sueño o despertarme en mitad de la noche y no poder volver a dormirme. Pasé dos días sin dormir ni una hora. Luché denodadamente por no volver a caer en la depresión, amiga conocida y despreciada porque siempre acecha. Sentía que psicológicamente estaba mal, pero no se podía recurrir a ningún lado. Lo consultorios estaban cerrados y los hospitales llenos de virus.

   Me desatendieron todas mis graves enfermedades preexistentes y el daño que me hicieron fue que ahora ya no me importa, porque cuando se puede ir a atenderse siempre la doctora tiene algún problema y me va dejando en el camino.  Y ahora me da lo mismo, porque no quiero salir. Ahora tengo miedo, miedo que nos han metido en la cabeza que ya viene una cepa más rápida y más mortífera y ¿saben qué? : A la muerte no le tengo miedo por mis creencias religiosas, pero sí tengo miedo a que alguno de mi familia se enferme y se muera solo como está pasando ahora. Que se enferme, se lo lleven y nunca más pueda verlo. ¿Esto es un impacto psicológico del Coronavirus? Claro que sí. ¿Qué lo tendrá todo el mundo? Eso no puedo asegurarlo.

   El Coronavirus vino a mostrarnos los frágiles que somos. Lo malo o lo buenos que podemos llegar a ser. Y vino para quedarse además de en los enfermos en la cantidad de indigentes que va dejando, en la cantidad de asesinatos que nos sacuden todos los días, en la cantidad de niños desnutridos que no pueden comer porque sus padres no tienen el dinero suficiente para alimentarlos, en la cantidad de gente despedida de sus trabajos, en la cantidad de niños que no van a la escuela, en la cantidad de personas que han muerto y lo seguirán haciendo.

   El que diga que no hubo Impacto Psicológico MIENTE y seguirán  muriendo porque esto, lamentablemente, todavía no terminó.

 

SARS COV-2 – EL IMPACTO PSICOLÓGICO EN LA SOCIEDAD
Manuel Llaneza Blanco
Argentina

Tratar de comprender el impacto psicológico en la sociedad, que está ocasionando este virus, requiere desde mi punto de vista poner en contexto el problema a nivel mundial. A tal efecto y al momento de escribir estas líneas, (17/03), estos son los números de LA PANDEMIA:
Casos totales: 120.861.983
Fallecidos totales: 2.673.264
Pases computados: 192
Fuente: JHONS HOPKINS UNIVERSITY
Estos datos son apabullantes, aún más teniendo en cuenta que estamos entrando en una nueva ola de contagios, con mutaciones más severas y contagiosas.

Describir dicho impacto es harto difícil, dadas las variantes qué según países y sociedades, sufren con diferencias marcadas acorde a sus economías, su madurez y organización social, sus sistemas de salud, y sus instituciones políticas y económicas que incidieron y los llevaron a establecer distintas estrategias en cada caso, para sus distintas realidades.
En este punto debe aclararse que una cosa es LA PANDEMIA, a la que sabemos hasta ahí como enfrentar, y otra es lo que cada país hizo para lidiar con ella, de acuerdo a sus distintos criterios y a la luz de los planes adoptados, que han mostrado diferencias marcadas en su manejo, con disímiles resultados.
Dicho esto, lo cierto es que el problema lo sufren las personas, qué con la suma de su dura realidad cotidiana, conforman el impacto en la socied
Esta PANDEMIA ha traído consigo otras “pandemias” como consecuencias inmediatas de la misma. Tenemos que afrontar problemas políticos, sociales, educativos, laborales, económicos, de libertades y en los sistemas de salud, aclarando de paso, que no estaban en ningún caso diseñados para manejar una situación tan compleja.
De pronto descubrimos cuan equivocados estábamos y que débiles somos ante un virus que ha puesto a muchos países al borde del colapso, con un futuro mediato por ahora todavía muy incierto.
Estamos invadidos por el miedo, la angustia, la ansiedad, la incertidumbre, la inseguridad, el estrés por lo que nos espera hasta que se pueda controlarla.
En respuesta a la pregunta:

¿Cuál ha sido el impacto psicológico en la sociedad?
A la luz de lo descripto diría: Lo que sufre cada miembro de ella, tomando en cuenta lo acontecido hasta ahora.
Seguramente los Psicólogos Sociales podrán explicar con más detalle los daños ocasionados y su permanencia en el tiempo.
Pero no todo es negativo. Esto también pasará, ya que lo único permanente es el cambio.
Dependerá de la capacidad de resiliencia que tengamos cada uno y de la responsabilidad y eficacia de las instituciones y todos los demás estamentos y sectores de la sociedad, para poder construir un mejor futuro sin tantas carencias e inseguridades como las que puso al descubierto esta PANDEMIA.
Las grandes preguntas son:
¿SEREMOS CAPACES?
¿APRENDEREMOS ALGO DE ESTA DOLOROSA EXPERIENCIA?
¿LOGRAREMOS APLICAR LO APRENDIDO DE MANERA POSITIVA?
De ello dependerá que logremos construir un mejor tiempo por venir.
De todos depende que tanto sufrimiento no sea en vano.

 

LA SALUD MENTAL EN ESTADO CRITICO
Por Gustavo Páez Escobar
Colombia

Uno de los documentos más certeros sobre lo que significa una catástrofe como la que hoy soportamos está contenido en la novela La peste, editada en 1947 por Albert Camus en torno a la epidemia de cólera que arrasó a Orán, Argelia, en 1849. Han corrido 172 años desde la última fecha y nada ha variado. El mal continúa siendo el mismo de entonces, bajo otro nombre. Los signos de su aparición son similares, y sus secuelas, igual de desastrosas.

Hay un aspecto que vale la pena resaltar en la obra de Camus: son los estragos que produjo la epidemia en la salud mental de los habitantes y que se manifestó, con mayor evidencia y como situación general, en uno de los principales personajes  de aquella historia dantesca. Si trasladamos esa imagen al momento actual que vive el mundo, mal en el que no existe discriminación de edad, sexo o condición social, tenemos a Orán redivivo en todos los confines del planeta.

En mayor o menor grado, la gente padece hoy de síntomas inquietantes que apenas comienzan a brotar y que pueden constituir –y ya constituyen– perturbaciones graves para la salud mental. Entre ellos está la depresión, que es el mayor síntoma de alarma, con factores concomitantes como el miedo, el insomnio, la soledad, la confusión, el pesimismo, la desesperanza… El confinamiento ha llevado a la incertidumbre y la impotencia. Hoy se es ciudadano, pero no de la calle sino del encierro forzoso, una manera de vivir presos entre cuatro paredes.

A consecuencia de todo esto, se ha perdido la libertad tanto de movimiento como de hacer lo que queremos y amamos. Los padres ya no están con sus hijos ni pueden comunicarse con ellos de manera racional. Los esposos viven juntos, por lo general, pero a veces no se toleran ni se hablan y entran en crisis de nervios, de apatía o de franco repudio. La violencia intrafamiliar está haciendo destrozos en muchos hogares. El mal genio, la irritabilidad, el desacomodo, la malquerencia se volvieron habituales y están echando a pique la convivencia de muchas parejas.

Este es el impacto psicológico que ha traído la pandemia del coronavirus a lo largo del año que ya se cumplió, todavía sin la firme esperanza de ver la claridad que nos arrebató este monstruo moderno. Monstruo que ha penetrado en todas partes, ha dejado a mucha gente en la ruina, ha causado millones de muertos y tragedias familiares y nos ha robado la paz. La consigna de “quédate en casa” pasó a ser una orden de arresto.

El hombre está desquiciado por la inercia, la inseguridad y la desconfianza, mientras las fuerzas físicas y mentales degeneran en crisis de nervios o en enfermedades de difícil cura. Hasta las dolencias ordinarias han dejado de atenderse o consultarse por temor al contagio en la clínica o en el consultorio médico. Las consecuencias de este drama de salud pública todavía no se valoran en su justa proporción y más tarde dejarán efectos hoy incalculables. Esta cadena de causas inciden, por lógica, en el equilibrio mental, ya de por sí relegado en la mayoría de países. Ese es el gran interrogante cuando se atempere la borrasca y se piense en reconstruir los platos rotos.

No se trata de ser fatalistas, sino de abrir los ojos ante esta triste realidad que tanto los gobiernos como la gente deben dilucidar de manera crítica y con medidas adecuadas.

 

EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL CORONAVIRUS EN LA SOCIEDAD
Carlos Pérez de Villarreal
-Argentina-

El aislamiento a la mal llamada “cuarentena” (pasaron muchos más días que los “40” conocidos), a la que ineludiblemente nos vimos forzados a hacerla en el actual brote del coronavirus, las autoridades de todos los países, comenzaron a darse cuenta de que la situación tuvo y tiene consecuencias en la salud mental de la población.

Existen varios factores estresantes para las personas aisladas: temor a infectarse, la separación de seres queridos, su pérdida inclusive, no conocer la duración de la pandemia, aburrimiento, frustración, información inadecuada o sobreinformación en los medios, quebrantos económicas, e incluso estigmas por haber sufrido la enfermedad.

Psiquiátricamente, a nivel mundial se observa un aumento de pacientes con casos de urgencia, al mismo tiempo que se han dejado de lado las consultas de rutina. En el futuro posiblemente tendremos efectos negativos con crisis en individuos, de todo tipo.

Pensemos que el ser humano es un ser sociable, y que al perder esa “sociabilidad”, se crean traumas, que si no son atendidos, crean problemas muy agudos.

Muchas personas han presentado síntomas psicológicos y psiquiátricos ligados a la enfermedad. El caso de los que han tenido que llevar a cabo una cuarentena efectiva por contagio, han experimentado soledad, miedo, conflictos interpersonales y una incertidumbre sobre su futuro. Un caso muy particular es el que tienen los trabajadores de la salud, por su mayor exposición a los riesgos de contagio, agregándose un estrés intensificado por la posible infestación a sus familiares.

Relacionando los problemas sanitarios de salud mental en concordancia con el aislamiento social obligatorio, los problemas generados son variados: falta de controles de rutina, incrementación del autodiagnóstico, abandono de los tratamientos, abuso de psicofármacos, automedicación y el aumento de adicciones (tabaco, alcohol y drogas).

A ello debe sumarse los trastornos del sueño de la población en general: dificultades para dormir, sobredimensionamiento de las horas de sueño, despertares precoces, etc.

Vemos entonces que toda la población, en mayor o menor grado, psicológicamente ha sido afectada por esta pandemia. Nos preguntamos entonces, cuales son las alternativas para paliar la situación. Algunas de ellas pueden ser: seguir el aislamiento indicado por su región, cuidándose y cuidando a su semejante; mantenerse al día de la situación pero limitando la exposición a los medios de comunicación, evitando la ansiedad y el temor; no se debe olvidar que los niños son muy susceptibles a lo que escuchan y ven, se debe valorar brindarles información de acuerdo a su edad y nivel de formación; acudir a la indagación dada por los Ministerios de Salud, que son los adecuados en esta circunstancia; confrontar las preocupaciones; averiguar con su médico de cabecera todo lo necesario a las cuestiones que le preocupan sobre el aislamiento y la pandemia.

Por otro lado, como salud mental, tratar de mantener el trato social, vincularse con las personas en las que se confía, es la mejor forma de reducir la ansiedad, la depresión y la soledad. Para ello existen dispositivos y herramientas tecnológicas que están a nuestro alcance para hacerlo.

Algo muy importante que no se debe dejar de realizar es la organización de una rutina diaria de actividades: un tiempo determinado para las actividades físicas, horarios de comida, trabajo, esparcimiento, manteniendo una regularidad vigilia-sueño, que sea constante y sana. Sumémosle a ello una dieta alimentaria equilibrada, y entonces se podrá conseguir una situación que permita mantenernos en buen estado..

Como aporte personal, explicito que no hay ninguna duda que la escritura, el estudio, la comprensión de textos y la lectura han ayudado muchísimo. Doy fe de ello, ya que durante todo el 2020 y lo que va de este 2021, he realizado encuentros virtuales, certamenes, jurado, seminarios  y escritos, como no lo había hecho antes. En lo personal, me mantuvo atento, estable y en muy buena condiciones psicológicas para seguir adelante.

Pero hay un aspecto que debe jugar a favor nuestro y es la percepción de que la situación es imposible de ser trastocada, entonces debemos aceptarla, pensar que lo que yo decida para mí mismo y que tenga relación con el mundo exterior, me afectará si permito que lo haga. Entonces usemos nuestro raciocinio sabiendo que en algún momento la situación generada por esta pandemia cederá, permitiéndonos volver poco a poco a una nueva normalidad, a la que nos iremos adaptando.  

 

NUNCA TE RINDAS SI TE RODEAN LAS SOMBRAS
María Sánchez Fernández
Úbeda-Jaén

En este año, ya completo que hemos vivido y estamos viviendo, con una pandemia que está arrasando y aterrando al mundo, las consecuencias psicológicas en el ser humano son más que graves. Y es lógico. ¿Quién se mantiene en un estado normal al verse arrebatado de sus seres queridos y no poder acompañarlos en sus últimos momentos; al verse arrebatado de una vida social, tan necesaria, al verse aprisionado en sus propias redes, por no decir su propio hogar, tan cálido y dulce en tiempos normales? La mente, que es la gran fuerza que nos mueve,  nos hace revelarnos y nos hace sufrir  nuestra propia incompetencia. La fuerza de la mente llega más allá de los límites de la razón. Queremos superarlo, queremos ver resquicios de luz, pero sólo vemos sombras a nuestro alrededor. Pero nuestra esperanza es total, pues después de la noche viene el día. Volveremos a reír, a abrazar, a besar. Volveremos a ser sociables y a vivir la vida con alegría y no con el peso que nos agobia, con la incertidumbre de ese qué será el día de mañana.

Pero también nuestra mente, que es poderosa, nos anima y nos dice: 

 Nunca te rindas si te rodean las sombras. Busca un resquicio de luz que te lleve a la esperanza. No te rindas ante la adversidad; levántate y camina, que un horizonte limpio te hace señales de esperanza.

Sí, la esperanza ante todo, pues cuando la ilusión nos abandona deja en nosotros un vacío tan inmenso que cabría en él toda la desesperanza del mundo.

Prosigamos nuestra andadura en este  caminar por el tiempo. Consigamos ser felices y hacer felices a los demás que nos acompañan en el camino, aunque en este camino encontremos piedras que nos hagan tropezar. Tropezaremos, pero nos levantaremos con más ilusión y fuerza.  Ya casi al terminar la jornada nos daremos cuenta de la enorme riqueza que hemos vivido, aunque adversa, y que todavía nos quedan pedazos en nuestra mochila.

Esos pedazos los conservaremos como un gran testimonio de lo que hemos vivido la humanidad entera en este periodo de tiempo. Todos somos frágiles ante la inmensidad de algo tan poderoso como ese enemigo invisible que todavía nos tiene sometidos,  pero no hay que rendirse.  

Nunca te rindas se te rodean las sombras. Al final VENCEREMOS

 

¿QUÉ DEJAS PANDEMIA?
Gladys Semillán Villanueva
Arentina

Bicho raro esta cosa que nos aqueja.
Ya su nombre suena raro y escandaliza al mas pintado. Pero recordemos que ya hace años un personaje poderoso y encumbrado la venía anunciando.
¿Cómo sabía que un virus se saldría disparado y que de pronto la humanidad estaría contagiada? Raro. Tragicamente raro.
Cuantos quedaron en el camino en una soledad impuesta de desamparo pues no se sabía como tratarlo. Cuantos hogares destrozados.
Cuanta angustia inquietud y miedos y terrores y ese no saber para que lado disparar. Los consejos, las supuestas acciones para evitarlo, los medicamentos que se suponían podrían atacarlo…todo supuesto…todo en el aire…todo…
TODO DE LO QUE ME IBA ENTERANDO Y HACÍA DE MI PERSONA Y MI HOGAR UNA SUERTE DE REINO.
No me dejé asustar,cada mañana tomando los recaudos que indicaban planeaba mi acción salvadora en el trabajo de la casa, colaborar con la casa de mi hermana pues por la edad y salud se la supone de riesgo, las compras estrictas, para una semana por lo
menos pensando en su casa y en la mía.
¡Que órden Dios mío!.
Ya había comenzado el suave frío que se manifiesta en el otoño. Sin embargo salía al jardín al mediodía y me quedaba protegida al sol en mi silla preferida hablando con la vida.
Se pasaban los días los meses en una aparente rutina pero en esta casa no lo era. El trabajo surgía como arte de magia y me encontre de pronto como recién nacida en este salifico hecho de escribir.
¿Pero era yo?
¿Tan decidida y atrevida?
¿Quien me impulsaba a decir lo que profundamente sentía?
Lo que estaba guardado y suponía que no era oportuno expresarlo.
¿Porqué?
Tonterías de novata que creía que debía serenar pensamientos, endulzar la vida con mis
textos y mostrar siempre la vereda del sol.
PERO AHI ESTÁBAMOS TODOS ANTE LA TORMENTA JAMÁS IMAGINADA
Entonces como una suerte de golpe de timón me dije… HARÉ las cosas bien, tendré cuidados seguiré todos los protocolos indicados pero no tendré miedo,no me privarán de mis sueños, no dejaré que me engañen con supuestos. Hay una realidad, estoy viva y puedo
Fui responsable me cuidé… YO… nadie lo hizo por mí fue mi prudencia y cordura como la de tantos miles que hicieron lo mismo.
No se ufanen los consejeros y el gobierno UDS.. medraron con nuestro encierro. Y aguantamos un año pero crecimos, descubrimos intenciones nos hicieron mas decididos.
Yo salte las barreras y comencé una tarea de hormiga, hacer ver lo que antes muchos no veían por diferentes razones…indiferencia…comodidad…fanatismo… egos a montones…mentiras en carretillas…fraudulentas promesas…dramas disfrazados
de malas interpretaciones….uyyyyy y cuanto me olvido.
Me sentí libre como nunca y pocas veces pensaba en eso de la pandemia…bicho raro que amenazó al mundo entero.
Y sigue.
Pero ya no es lo mismo, la gente no cree tanto..se cuida pero hemos encontrado la punta al ovillo.
Ahora la lucha es doble contra el virus y otros virus que desean invadirnos y nos les importa cuanta gente quede en el camino.
Tienen nombre y apellido los dominan diferentes intereses pero en el fondo es lo mismo exterminio y dominio.
Cada quien mire en su patria y verán que no deliro.
Cuando estoy cansada me asomo al jardín respiro profundo y siento que la LIBERTAD es la mejor AMIGA.
¡VAMOS A CUIDARLA? ¡CON AMOR TE LO PIDO!
LA PANDEMIA DEBE DEJARNOS LA MEJOR ENSEÑANZA, DEBE VALERNOS, NO DEBE SER UN TIEMPO SUFRIDO Y PERDIDO, DEBE SER EL APRENDIZAJE MAS PROFUNDO EN TODO SENTIDO SOBRE TODO DEBE IMPULSARNOS A SER VALIENTES…DECIDIDOS…

EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL VIRUS EN LA SOCIEDAD
Jaime Suárez Avalos
México

            Por supuesto que hay evidencias de cambios en el comportamiento de los individuos, como consecuencias de la pandemia actual. Los individuos y los grupos han reaccionado de diferentes maneras.

            El aislamiento social, los duelos sin despedidas, las crisis económicas la pérdida de la rutina (hogar, trabajo, escuela, actividades físicas y de esparcimiento), la falta de información (o errores, mentiras, divergencia, etc.) influyen dramáticamente en las conductas personales y éstas se reflejan en la vida social.

            Son bien conocidas algunas de estas conductas o consecuencias: estrés, ansiedad, preocupación por el posible contagio, insomnio, depresión, desesperanza, tristeza, cambios en el apetito y la ingestión de alimentos, ira, fastidio, agotamiento emocional, miedo a la muerte, aumento de peso, hastío, irritabilidad, nerviosismo, etc.

            No imagino cuánto más profundo sería el daño emocional, si no tuviéramos a nuestro servicio las redes sociales, que nos permiten (no a todos) comunicarnos por celular, videollamadas, zoom, etc. con nuestros seres queridos, y constatar su bienestar (cuando lo hay).

            Un aspecto irritante es ver que en las calles abundan personas que no usan tapabocas, o que los traen colgados de una oreja, o del cuello. La agresividad ha aumentado (principalmente contra los más débiles), muchas mujeres son golpeadas y humilladas en el hogar, los niños son abandonados en cuanto a la atención y se desahogan, los que pueden, esclavos de los videojuegos. Aumentan los pleitos conyugales, los robos en el transporte público y en las casas, en las calles; hay quienes estafan por medio de internet, ofreciendo artículos para combatir o prevenir la pandemia, y en cuanto reciben el dinero, desaparecen. Algunos hasta se atreven a robar tanques de oxígeno.

            Existen personas que toman como pretexto el distanciamiento, y se alejan de familiares a quienes no estiman, y hasta aumentó el número de ancianos abandonados a su suerte por sus propios hijos o nietos. Algunos “vivillos” aprovechan su status social o poder para adelantarse y recibir la vacuna antes de que la norma se los conceda. En muchos casos hay intensa desorganización en la aplicación de la vacuna, lo que genera cansancio, disgusto, y hasta riesgo de contagio por las aglomeraciones.

            Creo que la mayoría de las personas pueden opinar que todo este caos ha sido generado por la pandemia, yo difiero en parte.

            Siempre he creído que las situaciones extremas o críticas propician que aflore la verdadera personalidad del individuo. Recuerdo muy bien que yo admiraba a un futbolista profesional de renombre mundial, era excelente y tranquilo. Un día me decepcioné grandemente; tras una jugada fuerte y un intercambio de palabras, este futbolista dio un cabezazo a su contrario, tomándolo desprevenido; perdió mi admiración.

            En el andador donde vivían mis suegros había enemistades por causa de la religión; había católicos, mormones, estudiantes de la Biblia, y siempre había roces y chismes. Un día llovió tanto que el andador se inundó severamente, mi esposa y yo acudimos para ayudar a sacar el agua y mi sorpresa fue grande y muy agradable. Todos estaban trabajando unidos; unos acarreaban cubetas llenas y vacías, otros las llenaban, una vecina preparó café y pan para repartirlo… en fin, parecía una hermandad. La crisis hizo que aflorara la bondad de cada uno de los vecinos.

            En el caso de nuestra realidad actual, no ha habido grandes cambios en la conducta de la gente. Quienes desdeñan las recomendaciones de protección y hacen mal uso del cubrebocas o no lo utilizan, son personas que siempre han despreciado las normas sociales, “valentones” que se creen inmunes. Conozco por lo menos a dos personas a quienes se les pidió o recomendó usar cubrebocas, ellos contestaron diciendo que la pandemia era una mentira del gobierno. Hace tiempo que fallecieron por causa del coronavirus.

            Quienes aprovechan la situación para robar, ya eran rateros desde antes, los que agreden a las mujeres, lo hacían por costumbre, por maldad que ya existía en ellos. Los niños que se refugian en   los videojuegos, ya eran adictos, los que sufren ansiedad, insomnio, ira, miedo, frustración… tenían esos problemas desde hace mucho tiempo.

            Muchas, muchísimas personas están demostrando altos valores: médicos, enfermeras, camilleros, voluntarios gente de la sociedad, ellos arriesgan su vida por cuidar a los enfermos, comparten alimentos, medicinas, caretas, oxígeno y lo que es necesario, con tal de aliviar el dolor y ayudar a los necesitados. Es decir: salió a flote su bondad y solidaridad con el género humano.

            Un cambio notable es que, al darnos cuenta de nuestra fragilidad como seres humanos, aumentó la búsqueda de consuelo y ayuda; millones de personas se acercan a Dios con plegarias e intentos de cambios de conducta, esto es una gran ganancia.

            En resumen: la pandemia no ha provocado grandes cambios en la conducta de la gente, simplemente ha sido un detonante para que cada quien deje ver cuál es su verdadera personalidad.

            En muchas de las personas que me rodean abunda el pesimismo, yo en cambio, como algunos otros optimistas, confío en Dios y creo que ya se aproxima el final de esta inesperada pesadilla.

            Ojalá que predominen la bondad y el buen juicio.

            “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”.

LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CORONAVIRUS
Dra. Dorothy R. Villalobos
New Jersey (USA)

   Todos estos meses nos han llevado a muchos cambios personales, psicológicamente nos sentimos diferentes de una manera u otra nuestras vidas han dado un cambio radical. Es un cambio que nos afectará al final de todo este tiempo con problemas sociales, económicos, políticos y sanitarios. La cual no solamente nos afectara a nosotros sino que es un problema global, todo el mundo está sintiendo la misma presión y graves efectos.

   Pasará a la historia con letras mayúsculas, es una guerra con un enemigo al que no podemos pelear con él de frente porque no lo vemos. Y no importa en qué parte del mundo te encuentres allí también sentimos su presencia. 

  Sus efectos no escapan a nadie, no distingue entre géneros, razas, religiones  o niveles sociales, a todos ataca por igual aunque como todas las cosas siempre deja más secuelas en los menos afortunados económicamente.

   Una gran mayoría han perdido sus trabajos, otros trabajan desde sus casas, y muchos saben que en cualquier momento pueden perder por completo su medio de vida, el miedo a perder lo que hoy hemos logrado y vernos comenzar de punto cero nos llena de ansiedad.

   Ahora no hay que arreglarse diariamente para salir a compartir con los compañeros, extrañamos el café de la mañana el cual comprabamos de camino muchas veces por ver la sonrisa de una cara amiga y más tarde otro cafecito en las reuniones mañaneras, la reunión de los viernes, el fin de semana, la tintorería, comprar alguno que otras cosas necesarias, en fin ese ir y venir que nos mantenía en movimiento y en contacto directo con otros humanos. 

    Hoy trabajando desde la casa la gran mayoría ni se quitan los pijamas, trae barbas de una semana y las mujeres ni se pintan el pelo o se arreglan. Conozco a muchas que les va a costar trabajo volver a maquillarse o ponerse tacones. Se han dejado gobernar por la incertidumbre. 

   Nuestra velocidad fue frenada de forma brusca. No más calle, estamos confinados a nuestros hogares, se puede decir en muchos casos a cuatro paredes. La propia ciencia y los gobernantes no saben ni qué es lo mejor. Estamos tratando con un enemigo invisible que se da el lujo de aterrorizar a todos por igual.

   El silencio de las calles nos envuelve, ya no hay autos, ni autobuses, ni trenes que a sus ruidos nos tenían tan habituados y ahora tanta tranquilidad nos asusta. Ya no hay esas carreras, no tenemos prisa y el estrés diario se ha relajado, pero se han creado otros diferentes, el de la ansiedad, síntomas depresivos, el insomnio, nos irritamos por cualquier cosa, agobio, agresividad, confusión y el miedo el cual es el  peor fantasma.  De pronto hemos descubierto que somos vulnerables, todo puede cambiar de un día a otro, nuestra salud, nuestra economía, nuestros pensamientos y hasta la forma de comportarnos.

   Es para muchos un año de encierro y esto psicológicamente le ha hecho efectos muy perjudiciales a la sociedad, desde los niños hasta los envejecientes. La soledad no es la mejor amiga, trae con ella pensamientos tristes y en muchos casos recuerdos que creíamos perdidos y remueve la conciencia y hacen daño.

  Los jóvenes no se pueden reunir y todos sus contactos son por computadoras, teléfonos o tabletas. No creo que les será fácil volver a entablar relaciones con sus compañeros. Pero no son solamente los jóvenes, también en los adultos ha causado hondas heridas. Muchas parejas se han distanciado por estar lejos unos de otros y no poderse visitar, los hijos no pueden viajar a ver a los padres y los hermanos cada vez están más lejos. En otros casos, el estar todo el tiempo en espacio cerrado ha sacado de ellos la rabia, el desespero y hasta la violencia familiar.

   Muchos no han podido aguantar la presión de encontrarse solos y las noticias constantes de la cantidad de enfermos y muertes diarias y por ese temor se ha visto un incremento en los suicidios. El miedo a lo desconocido probablemente es la principal causa. El miedo a enfermarse y a las secuelas que esta enfermedad nos puede dejar. El miedo a que vendra despues. 

   A mi personalmente no me ha afectado la tristeza, pero sí en muchos momentos la frustración de no poder compartir con mi mejor amiga enferma cuando más me necesita, no poder darle un abrazo, compartir una charla, tomarnos una simple sopa.. Y  sobre todo cuando han muerto seres querido y tan siquiera hemos podido compartir nuestro duelo como familia juntos.

   Hoy podemos decir que llevamos un año de encierro. Un año en el cual hemos conocido la tristeza, la soledad, el silencio, la ternura, el apoyo o el abandono. Un año que nos ha dejado grandes experiencias para bien o para mal.

    En este tiempo hemos aprendido a compartir con otros, muchas veces hasta desconocidos, nuestros miedos  y la intranquilidades, siempre tenemos que recordar que la tristeza en un momento u otro llegará a nuestras vida, pero no la podemos dejar que nos  domine y nos quiera gobernar, tenemos que enfrentarla.

   Lo que está pasando en el mundo en estos días son cosas verdaderamentes terribles, no solamente por el virus y o también por las tristezas humanas, las guerras, el hambre, la falta de agua o la mucha agua, por las tormentas, las grandes nevadas que han causado tantos accidentes, la política, la falta de fe y de amor hacia el prójimo. Algunas veces hablamos de tratar de cambiar el pensamiento de la humanidad, pero mi mejor consejo es comenzar por nosotros mismos y dar el ejemplo a los que nos rodean y los demás irán poco a poco aprendiendo. Recordar que aquello que buscamos afuera siempre lo encontrarás dentro de ti mismo.

   Hay otros que nos ayudan en este camino donde no vamos muy lejos solamente de la sala al comedor y si acaso a un balcón,algunos con suerte a pasear el perro y a conseguir los artículos necesarios para sobrevivir. Pero muchos tienen la suerte de tener aquellos que con su amor nos curan, nos alegran, nos dan ánimos. Esos que te aman sin importarles el porqué. Aquellos que desde lejos se han acordado de tu cumpleaños y te han dedicado unos minutos para escribirte un mensaje, para una llamada y sin reuniones ni grandes fiestas te han hecho sentirte feliz. Aquellos que desde lejos te han ayudado a borrar la tristeza. Los que día a día se preocupan por ti, con su apoyo no dejan abandonados a los vecinos envejecientes que tienen miedo salir, esos ángeles que viven en un vecindario cualquiera y se ofrecen para servir.

Muchos han recurrido al licor, el cigarrillo, las drogas, unas ilegales y otras recetadas tratando de aminorar la intranquilidad que los embarga y lo único que han podido lograr es salir con un nuevo vicio y grandes repercusiones que también dejarán sus marcas.

   Espero que en estos meses muchos leerán algunos libros, ellos son los que nos ayudan a entender la historia, la ciencia, nuestra propia psicología, la educación, la poesía y nos llevan a conocer el arte. Son buenos compañeros en momentos de soledad. Son aquellos que siendo solo de papel son  los grandes maestros, los doctores del alma, los mejores consejeros, quienes nos llevan a conocer lugares fascinantes con sus detalles y nuestra imaginación.

    En estos tiempos muchas personas han desarrollado actitudes que ellas mismas no sabían que tenían y han logrado verdaderas  obras de arte.

Esta pandemia también nos está enseñando muchas realidades que podemos palpar a cada instante, ver el egoísmo de muchos que no les importa su vecino, su empleado o tantos niños que están quedando huérfanos. Hemos notado como los menos favorecidos la están pasando tan mal. Muchos perdiendo sus trabajos y por consiguiente sus hogares, el comer es casi un lujo para aquellos que han tenido sin antes haberlo hecho recurrir a los lugares donde se les da comida para ellos y sus familias, gracias a muchas manos generosas y voluntarios que dan todo por ayudar a los demás, grandes altruistas y con grandes responsabilidades personales y sociales,que están haciendo muchos servicios por su propia iniciativa y su propio dinero, algunas veces en grandes cantidades, otros en pequeña escala pero son verdaderos héroes sin ser reconocido como tales, pero para ellos ese trabajo los llena de satisfacción y psicológicamente les hace salir adelante en tiempos donde todos debemos de estar más unidos..

    Este virus nos está dando grandes lecciones, nos ha enseñado las prioridades de cada día, el tratar de sobrevivir, el ser responsables con nosotros mismos y con los que nos rodean aunque hay muchos que no tienen la conciencia de pensar en otros sino en ellos mismos y siguen la vida como si aquí no pasa nada y llevando a sus familiares más débiles horribles consecuencias las cuales muchas de las veces terminan en la muerte.

  Los daños psicológicos y emocionales son muchos, creo que difícil de hacer una lista y decir cual es el peor, cual superaremos pronto, cual  nos dejará secuelas para siempre.

   Los que más me preocupas son los jóvenes, un año apartados de sus amigos, maestros, deportes, está afectando sus relaciones sociales, están expuestos a graves efectos físicos  no hacen ejercicios , deportes, o reuniones sociales como cosas tan simples de ir al cine,o reuniones en centros recreativos. Efectos psicológicos son la pérdida de su autonomía en la escuela, con los amigos, su comportamiento social fuera del círculo familiar, ser ellos mismos, sin restricciones de los padres. Verbalmente también tiene grandes efectos, los niños no están usando un vocabulario extenso y eso también psicológicamente los hace un poco incompletos al momento de transmitir sus pensamientos a otros.

   Y muchas veces siendo víctimas de los problemas del hogar, siendo testigos de abusos y viendo cómo los padres se hunden en el vicio. Esto dejará secuelas que pueden ser a largo o corto plazo, no lo sabemos aún. Todo esto los está llevando a manifestar ansiedad, depresión, irritabilidad, enfado, frustración, dolores de cabeza o estómago, aislamiento del resto de los miembros de su hogar. Esto está sucediendo en momentos clave de sus vida cuando están comenzando a buscar su individualidad.

   Esto afecta mucho más a los niños más pobres porque se encuentran hacinados en espacios más pequeños, muchos viven en una sola habitación y no tiene un poco de privacidad para ellos solos y el amontonamiento los desespera mucho más.

   En muchos casos la pérdida de familiares muy queridos como los padres, los abuelos, los tíos o familiares y amigos cercanos, lo cual les puede dejar un profundo dolor y sensación de haber sido abandonado, tema que les tomará largo tiempo en poder recuperarse de ese sentimiento.

1 comentario en “TEXTOS ,SOBRE LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CORONAVIRUS”

  1. Gladis: Son interesantes tus puntos de vista, coincido en algunos, y espero que muchos tengamos esa actitud: ser precavidos sin que el miedo nos paralice, y tratar de seleccionar la información, pues hay muchas mentiras. Saludos.

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