TEXTOS SOBRE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL

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Febrero 2021 nº 40
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

COLABORAN: Leonor Ase de D´Aloisio ( Argentina.).- Lily Baylon (España).- Carlos Benitez Villodres (Málaga).- Antonio Camacho Gómez (Argentina).-María del Pilar Conde Rivera (México).-Lidia Dellacasa (Argentina).-Elias Galati (Argentina).- Eunate Goikoetxea (Alicante-España).-José Luis Insausti Urigoitia. (Errenteria- País Vasco.).-Elsa Lorences de Llaneza (Argentina) Manuel Llaneza Blanco  (Argentina).-Teresita Morán de  Valcheff (Argentina).-.-Gustavo Páez (Colombia).-Amanda Patarca (Arrecifes-Argentina).-Carlos Pérez de Villarreal (Argentina).-Jaime Suárez Avalos (México).- Dorothy Villalobos (New Jersey-EUA)

LA EXPLOTACIÓN INFANTIL 
Leonor Ase de D´Aloisio
  –   Argentina.      

El trabajo infantil en el mundo, un mal difícil de combatir.  A medida que pasan los años se han constituido organizaciones como por ejemplo UNICEF que actúa en diversos países protegiendo los derechos del niño a través de programas adaptados según las leyes de cada estado. En Argentina mí país por ejemplo  dichos programas están en marcha asistiendo a  niños con alimentos,  educación, ropa, en muchos casos se les otorga vivienda en instituciones a tal fin o también se trabaja desde la familia en la orientación para ir  construyendo una vivienda digna a través de planes  estatales y con el trabajo propio. Las familias que logran insertarse en dichos métodos son acompañados por equipos interdisciplinarios que llevan el control de los niños  y se aseguran que reciban  alimentación, vestido y  escolaridad.

El trabajo  o explotación laboral infantil  es la otra cara de un mismo problema, siempre se encuentran familias enteras, llegadas de otros países, huyendo, de la miseria y el hambre que por piedad  les dan alojamiento en algún establecimiento agropecuario, ofreciéndoles trabajo casa y comida, ofrecimiento disfrazado de solidaridad que termina siendo explotación laboral familiar incluidos los niños.  En algunas oportunidades se llegaron a detectar lugares donde la gente vivía en galpones, durmiendo en el suelo sobre algunas bolsas con las que también se abrigaban del frío,  comida escasa,  niños trabajando junto a sus padres, mal alimentados,  débiles y raquíticos, sin escolaridad y en muchos casos con serias patologías de salud.  Si bien se tomaron las medidas correspondientes,  este problema sigue existiendo a los largo de todo el país.  En las grades ciudades los niños explotados suelen ser  por sus propios  padres  que los mandan a trabajar o a pedir limosna.  Así es como se ven niños lavando parabrisas, vendiendo frutas de estación, barriendo veredas de los comercios o casas de familia o timbrando en los domicilios en busca de algo para comer,  a veces ocurre que en  un descuido del encargado de restaurant los niños entran y piden en las mesas de los clientes, esto último incomoda a la gente creando situaciones embarazosas  de ambos lados.  En estos casos a veces el estado interviene  y  es cuando las  circunstancias, están muy a la vista, cuando se evidencia la autoridad patriarcal obligando al niño a salir a pedir o trabajar y ellos quedan en casa esperando lo que el chico pueda traer.    El trabajo infantil que también suele darse en nuestro medio y en muchos países limítrofes es el de niños  mayorcitos que maltratados por sus padres se animan a dejar el hogar y buscar trabajo, a veces es una aventura con suerte; se conocen caso en que tocaron la puerta y el corazón de personas honestas que si bien le dieron trabajo lo hicieron con prudencia y  con el tiempo el chico creció ganando la confianza de quién a su vez tuvo confianza en él y ahora con la edad necesaria lo incorpora a la plantilla laboral de su negocio. Otros no tienen esa suerte y  son verdaderamente  explotados, convirtiéndose en nuevas  víctimas de este flagelo.

REFLEXIONES SOBRE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL EN PERÚ
Lily Baylon
España

En estudios oficiales de estadística del Perú, se considera este país con los índices más altos de explotación infantil en Sudamérica.

Creo que la sociedad de cada país, no debe quedarse inerte a tanta despreocupación en los países sudamericanos. Si el estado no se preocupa, que se forme una sociedad civil consciente.

Los niños tienen derecho a tener una legítima defensa de tantos e indistintos abusos, aún de sus propios progenitores que son muchas veces, los autores más cercanos a sus vidas. Porque estos pequeños deben privarse de lo más importante, su libertad de acción, al iniciar sus primeros años de vida que es disfrutar de sus momentos de juego y distracción, donde ningún derecho les esta permitido, cuelgan sobre sus hombros los avatares de una sociedad indolente al sufrimiento de los menores.

Estadísticamente en Perú, según cifras oficiales varios millones de niños se ven forzados a trabajar, los cuales son muchas veces, abusados, ya que comienzan desde los cinco años, donde sus verdugos, casi siempre son sus propios padres o cualquier figura que los acoge, cada vez son sometidos, con menos edad, porque cuanto más pequeño sea el niño más rentabilidad les va generar, por ser dignos de lástima, privándolos casi siempre de la educación obligatoria en las escuelas, porque muchas veces estos ni siquiera están registrados, como se debe, son menores abandonados, maltratados, de familias disfuncionales muchas veces, los que se dicen realizar investigaciones, programas, líneas, realmente hacen muy poco, solo pretenden sensibilizar a la sociedad en general, pero no lo consiguen, quizás pueda que así sea en un pequeño sector, pero no en la mayoría, esta probado que se debe , cortar por la raíz con este flagelo del abuso, se ha dicho mucho, pero se ha hecho poco, porque siempre hay un nuevo mal, contra el que hay que luchar, en todo América del Sur, lo cierto es que lo realmente importante se toma y se deja, se retoma y se deja, es que no se dan cuenta de la profunda grieta que causa el daño a la niñez, con el maltrato, el abuso, ni las consecuencias futuras, pero lo más triste, es que en las tristes condiciones que viven, a veces poner a trabajar a los niños y adolescentes del mismo núcleo familiar es la única solución que encuentran, para subsistir, la pobreza inminente de las zonas vulnerables, es la causa, por la cuál, no podrá ser nunca un sostén, para terminar con este círculo que no tiene como salir del agujero abusador de un menor, ya que un niño jamás podrá enfrentarse al maltratador, porqué este menor, aun no sabe el papel que desarrollará en la vida, ni si lo que hace es lo que le toca vivir, aún así, sonríen, se alegran con lo mínimo que alguien le pueda brindar de corazón y esperan, que esperan ,no lo sé , quizás que en algún momento que el suplicio terminé, que la vida de lo que le toca vivir a cada uno cambie y pueda verse, igual al niño dentro del auto, con un juguete, e intercambiar sus lugares, con el que limpia el parabrisas. Uno, entre miles de abusos que hay ó modos pero todos llevan consignado lo mismo, la pesada cruz, de la indiferencia.

LA EXPLOTACIÓN INFANTIL
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

El trabajo infantil es una realidad para millones de niños de todo el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un sinnúmero de niños trabaja incluso antes de aprender a leer o escribir.

 ¿Qué es el trabajo infantil, cuáles son las causas que lo producen y las consecuencias que tiene para los miles de niños víctimas de esta lacra?

 La OIT explica que se considera trabajo infantil toda aquella actividad o trabajo que priva a los niños de su infancia, su potencial y dignidad y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Por tanto, las características del trabajo infantil son las siguientes: Es peligroso para el bienestar físico, mental y moral del niño. Obstaculiza su escolarización. Muchos de ellos no van a la escuela porque tienen que trabajar para que su familia salga adelante.

 Ningún niño del mundo debería abandonar su infancia para trabajar, pero lo cierto es que muchos menores se ven obligados a hacerlo por alguna de las siguientes causas: Situación de pobreza. Niños solos. Falta de acceso a educación. Tráfico de niños. Muchos menores son explotados en fábricas e industrias debido a la pobreza de los países en vías de desarrollo y la necesidad de mano de obra barata. Los niños son forzados a trabajar en agricultura, en las calles o incluso en la minería, con los riesgos que ello conlleva.

 El trabajo infantil tiene graves consecuencias que repercuten en el correcto desarrollo físico y emocional de los niños que lo sufren: Los niños que trabajan pueden llegar a desarrollar enfermedades y dolencias crónicas, desnutrición, sufrir cortes y quemaduras por trabajar con maquinaria y herramientas inadecuadas para su edad o sufrir abuso por parte de los adultos. Consecuencias psicológicas. Los pequeños pasan mucho tiempo en un ambiente hostil y violento, lejos del amparo y protección de sus familiares. Debido a las largas horas que dedican al trabajo, se ven obligados a dejar sus estudios o a combinar ambas actividades. Esto acarrea consecuencias psicológicas como estrés, bajos niveles de autoestima y falta de esperanza en el futuro.

 Es evidente que ante la explotación de niños: no hay lugar para la indiferencia. Todos sabemos que incontables niños de todo el mundo son forzados a trabajar. Los encuentran en la calle. A lo mejor son huérfanos. Quizá sus padres están en la cárcel. Tal vez no estaban inscritos en ningún registro (cada año más de infinidad de niños son víctimas del trabajo infantil, ejerciendo un trabajo, sumamente, peligroso.    

 “Sí a la vida. Sí al amor. Sí a la generosidad, manifiesta Frantz Fanon, pero el hombre es también un no. No a la indignidad del niño. A la explotación del infante y del adolescente. Al asesinato de lo que hay más humano en el niño, en el hombre: la libertad”

 Los traficantes de niños forman mafias y redes internacionales. Con frecuencia los llevan lejos de sus países de origen y terminan en las peores formas del trabajo infantil, sumándose a los cientos de millones que tienen que realizar labores mucho más allá de sus capacidades.

 Estos niños no recogen la mesa o bajan la basura. Dichos infantes realizan trabajos inapropiados para su edad: tareas domésticas durante largas jornadas en un medio insalubre, trabajos agrícolas que implican un gran esfuerzo, trabajos industriales o mineros que requieren del uso de materiales o herramientas peligrosas, tráfico de drogas, prostitución, soldados o de quienes son víctimas de extracción de órganos. 

 A estos niños se les bloquean sus posibilidades de ascenso social, y les quedan los traumas emocionales que los marcan para siempre (depresiones, confusión de la personalidad, problemas de conducta, pérdida de seguridad en sí mismos, en los adultos, en la sociedad…).

 La explotación, los abusos y las distintas formas de esclavitud están en nuestro día a día, en nuestra ropa fabricada en condiciones infrahumanas, en los minerales de nuestro teléfono móvil extraídos de las minas africanas por niños esclavos… Y tienen su raíz en la pobreza. Es lo que obliga a muchos padres angustiados a abandonar o vender a sus hijos e hijas para pagar sus deudas…

 En los países donde esta práctica está arraigada, es necesario apoyar a las familias en el acceso a los recursos para que no dependan del trabajo de los menores; facilitar la educación de madres y padres para que, a su vez, apoyen la educación de sus hijos e hijas; e incidir para que sus gobiernos sean responsables de garantizar el derecho a la infancia y a la protección que tienen los niños.

 En las sociedades industrializadas o desarrolladas, debemos exigir a gobiernos y a organismos la imprescindible voluntad política para defender radicalmente los derechos de los niños y niñas y promover el bien común, es decir, la realización de los derechos humanos para todas las personas y el acceso universal a los bienes que son para todos. Además, podemos colaborar con aquellas organizaciones e iniciativas que combaten el trabajo y la esclavitud infantil y dejar, de una vez por todas, de consumir productos hechos por niños.

  Los niños explotados, a los que se priva de su infancia, conocen condiciones de trabajo miserables. El trabajo en el campo y en las plantaciones agrícolas requieren de los niños para llevar cargas pesadas, manipular herramientas cortantes o productos químicos peligrosos. Quedan entonces expuestos a riesgos de lesión grave e intoxicación. La explotación sexual, en los niños, llevan al secuestro, abuso o malnutrición de los mismos. De hecho, se ven considerablemente expuestos a enfermedades de transmisión sexual.

 Los niños que trabajan en las minas y carreteras sufren de enfermedades pulmonares, silicosis o tuberculosis, porque durante el trabajo están expuestos a gases explosivos y venenos nocivos.

 Por su parte, los niños soldados ponen diariamente sus vidas en peligro y se exponen a graves discapacidades. Tienen que hacer frente a numerosos traumas físicos y psicológicos de gravedad considerable.

Son muchos los niños que se ven obligados a ejercer esta actividad aun cuando sea en detrimento de su desarrollo físico y moral. Sufren considerables perjuicios y a menudo se les abandona a su suerte sin ninguna perspectiva real de futuro. Se los lanza también a un círculo vicioso perpetuo: la pobreza.

 No entiendo ni comprendo que en pleno siglo XXI existan este tipo de explotaciones. Los países ricos parecen no darse cuenta de su existencia o sobre la que, sencillamente, hacen la vista gorda.

 La educación, como ya escribí en un párrafo anterior, es un punto fundamental para lograr disminuir la existencia de la esclavitud infantil. Pero no solo hay que combatir la esclavitud infantil en aquellos países en los que se produce de manera visible y clara. Desde sociedades como la nuestra se puede enseñar a nuestros hijos, dentro del entorno familiar, a poner su granito de arena para dificultar la expansión de este tipo de práctica.

EL INFAME COMERCIO DEL MENOR
Antonio Camacho Gómez 
-Argentina.

 Palabras, palabras, palabras…, dice Shakespeare ¿ Lord Bacon, acaso? Por boca del atormentado Hamlet, príncipe de Dinamarca. Palabras, palabras, palabras, hojarasca, con «mucho ruido y pocas nueces», para ese infante que abre sus ojos asombrado ante una realidad que muchas veces no comprende; que sonríe inocentemente ante el amago de un gesto amistoso o la dádiva menguada que mitiga su infortunio. 
¿ Cuáles son sus sagrados intereses, esos tan proclamados por quienes descargan la conciencia organizándole una mera diversión y declamando, como un inefable descubrimiento, que es «el hombre del mañana»? El derecho a la educación, a la vivienda decorosa, al vestido sin ostentación, a la alimentación adecuada, al espectáculo digno, a la lectura orientadora, a la atención integral de su salud, a… ¿ para qué continuar una enumeración tan conocida como soslayada por los responsables, grandes y minúsculos, de satisfacer tan imperiosas necesidades? 
El agonismo unamuniano, tan hondo, tan particular y adulto pareciera abarcar con ese sentido trágico de la vida que lo caracterizaba, la indefensión amarga del menor en toda latitud, ese niño que tiembla de frío por falta de abrigo; que se muere de hambre carente de alimento, que naufraga en la ignorancia y que se encanallece, acorralado por la adversidad, y se convierte en «homo hominis lupus».
 La madre Teresa lo sabía bien. En Calcuta hay miles, y en Bangladesh, y en Vietnam, y en Camboya, y en Latinoamérica. En ésta los cálculos de los especialistas horrorizan. La mortalidad infantil es el principal escollo que afronta la región. Las estadísticas señalan que en las áreas rurales de cien menores que nacen treinta, fallecen en sus primeros años. 

Hambre, pobreza, abandono familiar y despreocupación oficial, por lo común, se confabulan en los países latinoamericanos. Mientras tanto, la explotación infantil sigue un cauce de agua envenenada. Paso por alto al que maneja un carro tirado por famélico caballo y cargado de variados desechos que revenden y a los que en los semáforos limpian los parabrisas de los autos o piden monedas. Hago hincapié en los cautivos en fábricas clandestinas, sin horario, y apenas por la comida. Y, también, en los que utilizan los narcotraficantes, los » soldaditos» que se drogan con sustancias de baja calidad, y, asímismo, en los utilizados como miembros armados en conflictos diferenciados en países africanos o como escudos del terrorismo en el Oriente Medio. Pero, muy especialmente, en el infame empleo de las redes sociales para pervertir a niños y niñas y en la trata de criaturas por pedófilos de profesiones distintas que los usan y los ofrecen a millonarios degenerados obteniendo pingües beneficios. 

  Un santafesino, Fernando Birri, registró una vez en elocuentes imágenes una dolorosa realidad lugareño. Ese niño mendicante no ha desaparecido. Por los caminos y en ciudades de gran parte del continente en que vivimos. En África, en el Cercano, en el Medio y en el Lejano Oriente, de manera particular, sigue clamando por una justicia que no llega. Mientras miles de millones de rublos, de dólares y de otras divisas se gastan en armamento y el » diálogo Norte- Sur» es una conversación entre sordos, como suele decirse.

  Palabras, palabras, palabras…he aquí la cuestión. 

CICATRICES SANGRIENTAS
María Pilar Conde Rivera
México

Los niños simbolizan la ternura y la dicha , la esperanza  y los senderos nuevos.

Son la verdad de la justicia , el brillo de los astros que se funden en la noche callada , el suspiro que el viento lleva por la vereda incierta y el abrazo fraterno del caminante lento .Su rostro es invaluable pues expresa con gestos , el desapego , su mirada perdida es porque sufre y llora abrazando al silencio .Es gigante , aguerrido , soñador , soldado peregrino , el solo busca amarnos entender lo que pasa y aferrarse al recuerdo .

Lo abrigamos a ser hombre cuando aún es un niño , le robamos su infancia y sus sueños , delirios …aún no juega y trabaja , no es feliz y solloza escondiendo su rostro ; y distante del ruido del bullicio que grita en su infierno mesquino  , y yo imploro que nunca dejen de ser niños , que sonrían con la fuerza del viento en el olvido .

Que sus manos cambien su destino que su voz acaricie con fantasía y encanto , los pasos por la vereda lo transforman y aman su recorrido . Que sin sufrir divaguen  con travesuras y cantos hasta encontrar su destino .

Que fabriquen castillos en el alma en la playa , que se bañen de arena en cascadas y ríos floreciendo en las hojas , del árbol silvestre cuando las aves trinan con bellas melodías .

Que duerman largas horas con duendes y las musas que abriguen sus deseos . Y nos digan al mundo …soy niño que guarda en su memoria , los besos las caricias , para obtener mi arma poderosa la alegría ; mí deseo más sublime ser feliz ahora , porque el mañana incierto no sé si llegue algún día .

HISTORIAS EN ROJO
Lidia Dellacasa de Bosco
(Argentina)

   ¿Cuál es el color que puede identificar las situaciones reiteradas de explotación infantil -en ocasiones solapada y otras veces, visible- en diversos países? Quizás sea el rojo, pues representa el dolor, la violencia, el castigo físico y psicológico que lastiman a tantos niños anónimos para el mundo al que pertenecen los instigadores de este drama. En muchos otros casos, la indiferencia de quienes conocen el flagelo y lo permiten o no lo denuncian los convierte en cómplices de este delito de lesa humanidad.

   En el Impenetrable

  Vivía en el límite del Impenetrable chaqueño, donde la deforestación despiadada está provocando desde hace años la desaparición de la riqueza natural: árboles, animales y otros alimentos y plantas medicinales que utilizan las comunidades originarias.

   Lo llamaban Juan, pero su nombre auténtico se perdió cuando los hombres “civilizados” invadieron el  poblado nativo perteneciente a los wichís. Su padre trabajaba para una de las empresas que emprendieron la tala indiscriminada de valiosas especies vegetales y con ella, la desaparición de animales autóctonos. Murió abatido por un tronco y entonces Juan tuvo que reemplazarlo para sostener a sus hermanos menores.

   Cada amanecer y hasta la puesta del sol cargaba pesados maderos sobre sus hombros escuálidos por la extrema desnutrición que padecían él y su familia. Por momentos caía rendido bajo el peso de algún tronco y allí quedaba durante largos minutos hasta que la voz imperiosa del capataz lo obligaba a levantarse. Había que seguir…

     La última tarde arrastraba un madero que no podía soportar. Varias veces se desplomó, casi desvanecido por el dolor, hasta que finalmente quedó tendido en un claro de la espesura. Como un pequeño Cristo sufriente elevó los ojos al cielo que hervía con el sol implacable de las tres de la tarde. Imploró en su lengua nativa y una luz célica lo envolvió para siempre.

   El vendedor de estampitas

   Cada tanto pasaba por las calles del barrio ofreciendo estampitas, velas y pequeñas medallas que llevaba en una bolsita. “Deme lo que pueda”, decía tímidamente y extendía la mano con las imágenes sagradas. Muchos ojos desconfiados lo miraban desde las puertas apenas entornadas que en seguida se cerraban sin responderle.

   Una tarde lo encontré al salir de la Catedral, sentado en la escalinata de entrada, con su bolsita de objetos religiosos que ofrecía a los feligreses. Me tendió una estampita del Sagrado Corazón de Jesús con mano temblorosa. Le agradecí y al darle una recompensa le dije que guardara la Imagen porque ya la tenía en mi libro de oraciones y él podía ofrecerla a otros.

   Me miró desde la neblina sutil de sus ojos negros y me dijo un “gracias” que resonó muy adentro de mi alma. Le pregunté si iba a la escuela y negó con la cabeza. “El año que viene -dijo con una tristeza avergonzada-. Ahora tengo que ayudar a mi familia”.

   Caía la tarde y algo me impulsó a aconsejarle que tuviera cuidado con el dinero en el camino de regreso a su casa. “No me llevo la plata, doña”, me respondió cabizbajo. “Es para el hombre que está allá”, y señaló a alguien que esperaba sentado en un banco de la plaza.

   Ante mi asombro, contó que no era su padre y sólo le dejaba unas pocas monedas después del largo recorrido diario. “Siete chicos somos. Él nos da trabajo”, contó desde su inocente mirada de lo que era en realidad una forma de explotación infantil.

   Sentí la indignación dentro de mí y decidí cruzar para hablarle. En ese instante, ante una seña fugaz, el hombre y el niño de las estampitas corrieron por la avenida hasta desaparecer en alguna esquina que ya envolvían las sombras.

   Me ganó la impotencia. Entré nuevamente en la iglesia y arrodillado frente al Sagrario imploré perdón por la insensibilidad humana que somete a tantos niños al peor de los castigos.

LA DIFERENCIA
Profesor Elias Gálati
Argentina

La diferencia es la cualidad o accidente por la cual una cosa se distingue de otra.
Pero también es la variedad entre cosas de una misma especie y también como controversia u oposición.
El concepto tiene un sentido especial, en relación a los seres humanos, su forma de vida, y el modo en que acceden a los bienes, sean materiales o espirituales y a las riquezas.
En las sociedades actuales es visible, notoria y hasta escandalosa las diferencias en cuanto a la forma de vida, al acceso a los bienes y a la cultura, entre los miembros de un mismo grupo social.
Podemos decir, que son de tal modo que hieren profunda y espiritualmente a quienes las padecen. Porque las diferencias son sufridas y sentidas por quienes están en inferioridad de condiciones.
Una persona que se levanta de madrugada, para ir a trabajar todos los días, vive hacinado en una casa precaria, no sabe si tiene agua potable, ni sistema de salud, los sistemas educativos están lejos de su alcance, la recreación es un mito y vive en un asentamiento, siente la diferencia que otro, que en su misma condición de trabajador vive en una casa urbana o de un pueblo, o de quien vive en Puerto Madero, NorDelta o zonas similares.
Un individuo que se encuentra cumpliendo una condena en el Pabellón quinto o séptimo, o cualquiera de la cárcel de Devoto, siente la diferencia con quien la cumple en una zona VIP de la cárcel de Ezeiza, o de quienes la cumplen en su domicilio, ya sea en mansiones señoriales o en fincas rurales como cierto personaje que poseía domicilio en Uruguay.

Hiere visiblemente el espíritu, la susceptibilidad y la cordura de quienes se sienten visiblemente inferiores en el trato, por los mismos hechos y las mismas condiciones que los otros.
Esta diferencia sustancial, no ha podido ser superada a lo largo de los siglos, y en la Historia se ha repetido constantemente por no querer o no poder el hombre cambiarla.
Pero hay otra diferencia aún más profunda, es la que siente el ser que vive con un concepto moral, con valores éticos,  con el criterio del cumplimiento del deber, y respetando las normas legales y sus obligaciones, y ve a su alrededor como hay una profunda diferencia en la conducta de sus semejantes, miembros del mismo grupo social, cuyo comportamiento está lejos de ser moral, que no cumple con las leyes ni con sus obligaciones, y que no tiene ninguna responsabilidad.
Con mayor razón la diferencia se ahonda e hiere más profundamente cuando no se pagan las inconductas, los incumplimientos ni las violaciones a las leyes y normas sociales, y todo es igual.
Siente que se ha producido un abismo en la continuidad de la conciencia.
Que ese pacto social, que esa conciencia colectiva, que vivió en su infancia, en el pasado, ha sido lentamente cambiado hasta desaparecer.
Que la conciencia es otra, y que hay una diferencia tan profunda que impide todo intento de remiendo, de enmendarla, para poder llegar a un nuevo acuerdo social.
No hay posibilidad de vivir dignamente si no se juzga a todos por igual y si no se respetan los principios éticos
Es como si la sociedad se hubiera desfragmentado, como herida en lo profundo de su intimidad, en lo más caro de su tradición, en aquello que hace que la sociedad permita una vida equilibrada, digna y feliz.
El hombre ha fracaso en los intentos de zanjar las diferencias, y en los casos en que se ha intentado, se ha creído igualar hacia abajo, es decir que todos tengan diferencias; muchas veces aprovechadas por las nuevas cúpulas del poder que han producido una nueva esfera de superioridad, una nueva oligarquía a costa de una mayor y profunda pobreza social.
No hay otra solución, que el crecimiento común, el acercamiento de todas las capas sociales a los beneficios que detentan unos pocos, en la búsqueda de un equilibrio social, en un marco de libertad y justicia, y el juicio equitativo, la responsabilidad y la sanción correspondiente para todos por igual por sus acciones.

Donde las castas dominantes, poderosas, detentadoras de las riquezas evalúen un criterio de justicia social equitativo y efectivo.
Porque la codicia y la soberbia dominan al hombre.
Mas este olvida que vino a este mundo desnudo, y que del mismo modo, desnudo lo dejará.
Nada se llevará, todo es vano a la hora de partir.
Dice la escritura, cada día tiene suficiente con sus penas y sus alegrías, y si cada uno tiene suficiente para subsistir y vivir, para que más; no puede caminar con dos pares de zapatos, no puede andar en dos autos, sólo necesita un lugar para vivir, él, como sus hermanos, y todos los hombres que habitan este mundo.

 

NIÑOS EXPLOTADOS
Dra Eunate Goikoetxea
Alicante-España

La sociedad en general  ha progresado  mucho a nivel tecnológico, pero » La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices » (Albert Einstein).Actualmente, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, alrededor de 8 000 niños desaparecen anualmente, y la mayoría de ellos acaban en redes de la prostitución.

La esclavitud infantil, régimen basado en el uso de niños en calidad de esclavos como mano de obra, es una actividad que está presente en diversas partes del mundo. A pesar de los esfuerzos de las organizaciones mundiales que luchan contra la esclavitud, empresas multimillonarias consiguen mantener esta práctica como parte del proceso de producción

Desde el ensamblaje de automóviles hasta la fabricación de atuendos o alimentos, las subcontrataciones en países subdesarrollados, abaratan la mano de obra cuando se trata de obreros menores de quince años. Por consiguiente, el trabajo forzado en niños y niñas aumenta en todo el mundo.

Esta práctica, cuyo origen es difícil de rastrear, se ha alimentado no sólo por las empresas que compran la mano de obra, sino también por las familias mismas. Para mediados del siglo XIX, la jornada laboral para obreros entre 8 y 12 años era de 10 horas. Incluso, en aquella época, numerosos padres mentían acerca de la edad de sus hijos para que fueran admitidos en las empresas.

Actualmente, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, alrededor de 8 000 niños desaparecen anualmente, y la mayoría de ellos acaban en redes de la prostitución. Razón por la cual, esta organización se dedica a erradicar el trabajo infantil a través de la concienciación  y ejecución de los Derechos del niño. Sin embargo, la explotación infantil se mantiene: está en los rincones de los países más ricos hasta de los más pobres, en los establecimientos de que figuran lujo y seguridad, en las zonas marginadas donde la pobreza es insoportable.

De acuerdo con  solidaridad,net, página web dedicada a exponer temas sociales, la cifra más alta de niños entre cinco y 14 años que trabajan se concentra en la región de Asia y del Pacífico, después sigue África Subsahariana, continuando con América Latina y el Caribe, y finalmente en Oriente Próximo y el norte de África.

La explotación infantil continúa ejerciéndose gracias a numerosas plantas de producción en esas regiones. Por ejemplo, Nike, Monsanto, Cargill y Archer Daniels Midland poseen cuantiosas fábricas en Indonesia, donde se producen 55 millones de zapatos anualmente; la mayoría de los productos se exporta a EE.UU. Mientras que empresas pequeñas están obligados a comprar artículos o semillas de gigantes agroindustrias, como Kraft, Nestlé y Dole, teniendo que revender sus productos. Todas estas empresas violan los derechos tanto de los trabajadores como del niño, al: exponer a los trabajadores a productos químicos nocivos, prohibir libertad sindical, imponer demasiadas horas de trabajo con salarios por debajo de lo mínimo. De hecho, hay un número significativo de niños y adolescentes trabajando sin contrato ni libertad, en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana, por un salario de 0.88 euros al día.

Otro caso es el referente al mundo de la moda, donde empresas como Tommy Hilfiger, Timberland, H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap, C&A, El Corte inglés, Inditex y Cortefiel, cuyas fábricas se concentran al sur de India, fomentan la explotación laboral infantil y adolescente.

Por el otro lado, McDonalds utiliza en China a 400 trabajadores menores de 14 años, quienes se encuentran en calidad de inmigrantes, durmiendo en camas sin colchón.

¿Es así como miles de niños deben vivir a expensas del consumo, a veces innecesario, de otras personas? Callar e ignorar es, de cierta manera, también fomentar la explotación infantil. Es necesario entonces buscar alternativas saludables que no puedan afectar a niños que, en esencia, deben vivir sin trabajar obligatoriamente.

No debemos de olvidar que ‘El niño es como un barro suave donde puedes grabar lo que quieras… pero esas marcas se quedan en la piel… Esas cicatrices se marcan en el corazón… Y no se borran nunca’ (Zenaida Bacardi de Argamasilla).

.LA EXPLOTACIÓN INFANTIL ES UNA REALIDAD EN MUCHOS PAÍSES DEL MUNDO
José Luis Insausti Urigoitia.
Errenteria- País Vasco.

El trabajo infantil, es una aberración y está reconocida a nivel mundial, no deja de ser una realidad en nuestras sociedades. Much@s a lo largo y ancho del mundo todavía realizan actividades económicas que comprometen seriamente su desarrollo y plenitud y puede poner en riesgo sus vidas.

Son múltiples los factores que propician el trabajo infantil, segun mi parecer el primero de ellos y en importancia, es la POBREZA. Esto justifica en gran parte la elevada tasa de niñ@s trabajadores por ejemplo en África, ya que la gran mayoría de la población africana vive en condiciones de muchísima explotación y pobreza, viéndose obligados a trabajar para cubrir las necesidades familiares.

Una tía mía fue Monja Misionera, recorrió bastantes países y me solía comentar que son muchísimos las niñas y niños explotados, siendo incapaces de ver que están siendo explotados porque carecen de un certificado de nacimiento etc. Y hay están los empresarios o los que contratan consiguiendo mano de obra muy barata, debemos hacer referencia a otro de los conflictos, a las crisis humanitarias que dan lugar a los niñ@s soldados todo ello conlleva al sufrimiento y las graves consecuencias tan negativas que sufren los niñ@s.

En las zonas rurales las familias pobres con hijos, resultan ser las más vulnerables ante las diferentes formas de explotación, privandoles de su infancia y trabajan en condiciones miserables. El trabajo en los campos, plantaciones agrícolas requieren de los niñ@s para llevar cargas pesadas, incluso manipular herramientas o productos químicos muy peligrosos, quedando expuestos a grandes riesgos tanto de lesiones o de intoxicación

Niñ@s que trabajan en las minas, carreteras, expuestos a grandes problemas de salud, son muchos los niñ@s que se ven obligados a ejercer estas actividades aun cuando es en detrimento de su desarrollo físico y moral, sin ninguna perspectiva real de futuro excepto. LA POBREZA.

LOS NIÑOS
Si un niño vive con tolerancia,
aprende a ser paciente.
Si un niño vive con valor,
aprenderá a tener confianza.

Si un niño vive con elogios,
aprenderá a apreciar.
Si un niño vive con honradez,
aprenderá lo que es la justicia.

Si un niño vive con seguridad,
aprenderá a tener fe.
Si un niño vive con aceptación y amistad
 aprenderá a apreciar.

Los niños aprenden lo que viven.
Hay que preparar al niño para la vida.
Que ya no armen más bombas que destruyen vidas.
Que ahora inventen bombas que contengan comida.

Para que las envíen a todo el mundo, donde
existen niñ@s con hambre y miseria.
Que en lugar de balas, las metralletas
lancen semillas para sus campos.

Esta es mi protesta firme.
Una última llamada que lanzó a los vientos 
y alcance a los niñ@s de todos los pueblos del mundo,
a los que llevan el hambre pegado a sus cuerpos.

Una llamada de esperanza a todos los niñ@s del mundo.
A todos los hombres y mujeres de este planeta nuestro.

LA EXPLOTACIÓN INFANTIL
Elsa Lorences de Llaneza

Argentina

ORACIÓN

   Señor: Veo a mis hijos y a mis nietas con todas sus necesidades cubiertas: Comida, agua potable, sus zapatos, sus útiles, sus delantales todo lo necesario para ir a una escuela, pero por encima de todo esto nunca les faltó el amor de una familia y lo agradezco Dios.

    Pero veo a otros niños, bien pequeños, haciendo el trabajo de hombres o pidiendo limosna por las calles, descalzos y sucios. Claro los niños, vestidos de ese modo enternecen el corazón y ¿Quién no les da aunque sea una moneda?

   Mientras (Supuestamente) sus madres los miran, indiferentes, sentadas en el umbral de alguna casa, dando de mamar a otro niño pequeño que saben que no podrán mantener. Veo también a otros niños que, disimulando, venden droga controlados de lejos por otros mayores que los mandan porque saben que esos niños, por sus edades, salen rápidamente de las comisarías.

   Niños que tendrían que estar estudiando para poder llegar a una vida útil más digna, son usados por gente malvada a sufrir esclavitud y obligados, a veces a prostituirse y llevar dinero a sus casas para beneficio de sus mismos padres que traen hijos al mundo con el solo propósito de exponerlos a bajezas inimaginables para su propio provecho.

ORACIÓN

Señor escúchame por favor:
Te pido por estos niños
que han perdido la inocencia
y sufren en silencio
situaciones de calle y de pobreza.
Que son hostigados y muchas veces
violados por su misma familia.
Que sufren la falta de alimentos y
de agua potable tan necesaria
para su desarrollo.
Dios mío: junto con tu bendita Madre
te ruego que salves a estos niños
del infortunio que les toca vivir
y que no se entiende por qué lo padecen
cuando tú hijo Jesucristo
los protegió tanto.
Te lo suplico Padre:
míralos y con tu gran Misericordia
conmuévete y sálvalos.
Tú puedes Dios.
No los hagas sufrir más.
                         Amén.

EXPLOTACIÓN INFANTIL
Manuel Llaneza Blanco
Argentina

La sola mención de esta frase, estruja el corazón, genera dolor, angustia y frustración, por el sufrimiento, el abandono y el desamparo que padecen los niños en esa situación.

El fenómeno tiene muy graves consecuencias para el normal desarrollo de los menores, afectando gravemente sus derechos, su salud mental, física y su estabilidad emocional, de los que se ven privados por esta humillante realidad de explotación.

La pobreza, indigencia, marginación social, orfandad, y más grave aun la desidia de sus progenitores, que en muchos casos son los propios explotadores, sumado el abandono de la sociedad y del estado, están entre algunas de las causas que son responsables directas en este flagelo incalificable

A esto se suma la incidencia de la droga, que los usa sin reparos hasta destruirlos en todos los aspectos.

Es una forma de esclavitud que hace un infierno de la vida de los niños inmersos en esta penosa problemática. Esta aberrante condición que creímos perdida en el pasado, está presente con su peor cara. ESTA ES LA PEOR DE LAS ESCLAVITUDES.

Las sociedades que no son capaces de resolver la indigencia, la pobreza, la marginalidad, la imposibilidad de acceder a la educación, simplemente construyen un negro porvenir para sus niños, y el suyo como sociedad.

Esas sociedades se convertirán en esclavas de su propia ineptitud, de su desidia y su falta de integridad. Están condenadas a no tener futuro ni destino de grandeza moral, si no son capaces de cuidar a SUS NIÑOS

LA EXPLOTACIÓN INFANTIL
Teresita Morán de  Valcheff
Argentina

Para  construir el camino de la paz en el mundo protejamos a los niños desde su más tierna infancia.                             DOS CARAS (I)

     Atardece en los confines de la ciudad, asfixiada de asfalto y de ladrillos. El horizonte es una densa muralla de humo maloliente. Las volutas suben, se alargan como queriendo llegar al cielo. Pero éste es otro cielo, de estrellas impiadosas, que pronto empezarán a titilar indiferentes sobre la huella de los pies descalzos.

       Temprano ha llegado la caravana bulliciosa de niños ateridos, algunos,  empujando sus endebles carritos. El gris les ha robado el color del asombro y hasta el sol de herrumbres hilachentos, se agobia con las sombras que hurgan y que exploran en territorio ajeno, despojos de otro mundo donde reptan los gusanos de la indiferencia y la codicia abulta los vientres del poder.

     El basural abre sus arcas nauseabundas y las manos buscan y rebuscan apremiantes; hay que llenar las bolsas y regresar a sus míseras viviendas, con los tesoros rescatados, porque el hambre es loba que acorrala como un fantasma recurrente que no deja descansar ni un solo instante.

     Cuando retornen con su botín escaso, no habrá lluvia de estrellas alumbrando el camino, ni peregrinas rosas que se abran en el aire, fragantes de piedad.

      Mientras, los  que gobiernan el mundo, con sus arcas repletas,  duermen tranquilos, con la impunidad que les da el  dinero y medran en sus torres altas, inexpugnables, sin siquiera sonrojarse.

     La noche  desdibuja en sus tintas secretas los dos rostros de una realidad que con urgencia, debemos transformar, en pro de la paz y en bien de la humanidad toda y en especial de nuestros niños que tienen que trabajar en tareas que no les corresponden y muchas veces son explotados y obligados a desempeñarlas  aunque sean superiores a sus fuerzas y prohibidas por tratados y pactos sociales y por las leyes de los países democráticos del mundo, pero que son transgredidas permanentemente por inescrupulosos que solo quieren enriquecer sus arcas a cualquier precio, aun a costa de la salud y la vida de los niños…

SIN MAÑANA (II)             

     Están allí, muy cerca de sus precarias viviendas jugando a que no les importa el diario sufrir de sus pequeñas vidas.

     El río se renueva a cada instante y mientras transcurre mansamente, acariciando la arena con lengua numerosa, los contempla con un dejo de compasión porque sabe por viejo, que ellos no tienen futuro.

     Castigados por el olvido de los dueños del poder, los de millonaria fama y mezquina mano, no hay en sus vidas espigas florecidas de panes ni colmenas que enjambren las mieles de la risa.

     Muy pronto sus ojos  envejecidos y sus caritas  tristes   no sabrán de alegrías, el acerbo cáliz de la miseria y  la desesperanza teñirá sus vidas y medrarán en esas mismas arenas que hoy acogen sus juegos, sin poder desplegar sus alas hacia un mañana feliz, de paz y bienestar.

     “Ellos son el futuro de la Patria”, palabras mentidas por la falaz boca de  muchos  dirigentes en distintos lugares del mundo.  Ellos son el presente y la Patria es una entelequia si los niños no constituyen la médula de todo el accionar de la sociedad; si no brilla sobre la infancia el jubiloso sol del presente y el promisorio porvenir, no pronunciemos con liviandad los sagrados nombres de la Paz, de la Patria y de sus niños MIENTRAS PERMITIMOS  LA EXPLOTACIÓN INFANTIL EN EL MUNDO..

VELITAS PARA YULIANA ANDREA
Por Gustavo Páez Escobar
Colombia

(El caso ocurrió en Bogotá hace cuatro años, y todavía el alma de Colombia se estremece con este hecho horripilante. A partir del 3 de febrero en curso, los delitos sexuales contra los niños ya no tienen prescripción en Colombia, según ley sancionada por el presidente Iván Duque. El año pasado se practicaron 15.359 exámenes médico-legales por violencia sexual contra menores de 18 años, de los cuales el 85 % de las víctimas son niñas).  

En la lectura del periódico encuentro la foto de la torre de Colpatria, en Bogotá, donde se da inicio a la Navidad con el hermoso espectáculo de la pirotecnia que irradia sus luces multicolores hacia toda la ciudad, y al mismo tiempo se conmemora una de las fechas más tradicionales de Colombia que es la Noche de las Velitas.

Con esta festividad, que nace de la bula promulgada en 1854 por el papa Pío IX, se celebra el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen. En la noche del 7 de diciembre ocurre el encendido de velas y faroles en ventanas y puertas de las casas, en centros comerciales y en muchos sitios públicos, como señal de regocijo.

Contrasta esta imagen de fiesta y colorido con la noticia escalofriante de la violación, la tortura y la muerte de la niña Yuliana Andrea Samboní Muñoz, de 7 años, este 4 de diciembre.

El mismo día que se conoció este drama que abruma a una humilde familia del Cauca que se había venido a la capital del país en busca de mejores medios de vida, pasé de casualidad frente a la clínica Navarra y me encontré con una multitud que protestaba por el despiadado infanticidio. En el centro médico se hallaba hospitalizado el violador de la niña, arquitecto Rafael Uribe Noguera, miembro de acomodada y prestante familia.

En pocos minutos se conoció el suceso en Bogotá y en todo el país, y se prendió la indignación ciudadana. Cada vez era mayor el gentío que llegaba a la clínica desde diversos sitios de la ciudad, y que amenazaba con cometer actos extremos de venganza, como el de linchar al agresor y hacer justicia por sus propias manos.

Nadie entendía ni entiende cómo el monstruo de Chapinero –como alguien lo calificó– fue capaz de perpetrar semejante aberración: primero secuestró a  Yuliana Andrea cerca a la modesta casa donde vivía en el barrio Bosque Calderón; luego la condujo en su vehículo hasta su apartamento, y allí la violó y la mató por asfixia.

Ante semejante atrocidad, se ahogan las palabras y se petrifica el alma. Toda Colombia está horrorizada y enfurecida por la inconcebible acción que solo puede brotar de los instintos más abyectos. Se afirma que el asesino era adicto a las drogas, y se habla de vicios pervertidos con prostitutas en el propio edificio donde residía.

¿Hasta dónde se ha llegado? Al atropello y el vejamen contra una tierna niña y a la angustia insondable de su familia. El declive moral, la depravación sexual, la violencia salvaje, todo bajo el amparo de la impunidad y la inoperancia de la justicia, son los detonantes mayores de este tipo de transgresiones.

Vuelve a hablarse de la pena de muerte o la cadena perpetua para estos sátiros incontrolables que no respetan personas ni norma alguna. Es oportuno preguntar: ¿con esas penas se erradicará el delito y se castigará, en la justa medida, a los violadores, los torturadores, los depredadores? Hay que ponerlo en duda. El mal tiene raíces más profundas.

Hay que comenzar por enderezar todo el andamiaje social y familiar. La sociedad y el hogar han perdido su rumbo al dejar hundir los principios. Colombia está enferma de gravedad. Las leyes no solo resultan ineficaces, sino que también parecen de ficción.

Las velitas decembrinas fueron para Yuliana Andrea, quien con su alma pura se fue de la vida como un ángel para el cielo. Y deja con su sacrificio una lección estremecedora.

LOS NIÑOS SABIOS
Dra Amanda Patarca
Arrecifes.-Argentina

Voy a tomar solo la segunda parte de mi trabajo sobre Los Niños Sabios para que les llegue más rápido a ustedes, la porción dispositiva. Tiene que ver con la Literatura Infantil y Juvenil. O sea, con la educación para el logro de la Paz, duradera. Esta primera parte sintetizada podría reducirse así: La obra literaria sólo por ser literaria, sabemos, inquieta, moviliza, cambia, produce efectos impensados. Ahora bien ¿Qué función cumple o desempeña el poeta y escritor productor de libros infanto/juveniles, en este, nuestro tiempo? Podemos acercar una respuesta diciendo que la interpretación de algunas realidades humanas siempre brinda a quienes las leen una apertura de su propia mente, cantidad de cuestionamientos y búsquedas de soluciones y esperanzas de cambio cuando de eso de trata. Además, enseña al niño  y  al joven a lograr paulatinamente y sin sometimiento de ningún tipo a ser  él y solo él, separado él mismo de todo lo que significa lo demás.

Muchos de nosotros, los analizadores de este fenómeno literario puntual,  a lo  largo de nuestras vidas hemos prestado singular atención al “manejo” que, a través de la literatura, se hizo y se sigue haciendo de los niños, seres no maduros aún  y en estado de crecimiento anímico-corporal, debiéndose agregar que este manejo también se concreta, hoy,  con  intervención de medios audiovisuales, los que han invadido la totalidad de los espacios, públicos y privados. Y decimos  “manejo”, en primer lugar, insistiendo en la palabra, porque últimamente el revisionismo histórico literario asegura que ciertos tipos de fábulas, leyendas narraciones folklóricas y cuentos, han quedado cristalizados en conceptos y significaciones que distan de las necesidades que actualmente inquietan a nuestros niños y jóvenes.  Los revisionistas pugnan por un cambio de actitud del adulto frente a ellos y del objetivo respecto de la acción de instruir, construir, formar, informar y entretener. Cambio que, así aseguran, deberá sobrevenir a partir del perfecto conocimiento que se tenga de la cantidad de información, la dejada últimamente por los mayores a merced de los jóvenes y niños sin ningún tipo de reparo para ser, luego (por delegación) “manejada” por éstos. Paradojal manejo ¿Verdad?

Bueno, entonces, aquí comenzaría la segunda parte con sus resultantes.

Esa forma de “domesticar” inculcando valores para el logro de un comportamiento personal en armonía con los otros, convirtiéndonos en “seres dispuestos a ayudar a quién lo necesite”, nos fue muy bien, atento a que la literatura dio para todo.  Pero… respecto de eso, hoy, creemos que habría que agregar un capítulo más. Un capítulo que involucre a los medios audiovisuales, como depositarios de nuevos contenidos. Ya no más candorosas fábulas  de inocentes mensajes encubiertos. Al niño moderno se le deberá hablar con lenguaje contundente. Buscando la fórmula con la que se consiga contrarrestar, de a poco, las riesgosas circunstancias  dentro de las cuales se encuentra hoy expuesto. Es que, evidentemente, este tipo de literatura delicada, dirigida  a los seres humanos en desarrollo sirvió,  y  muy bien: 1º): Para que el niño al fin comprendiera que en su inicio fue el vientre de su propia madre el que lo cobijó y aunque en un primer momento referir esta historia verídica dio un poco de vergüenza como consecuencia de los tabúes que el ejercicio del sexo imponía. Actualmente los niños saben muy bien cómo es que los hijos llegan al mundo. 2º) También sirvió la literatura, fábula, leyenda, proyección folklórica, relato, cuento o novela, para establecer lo externo. Ámbito éste, concerniente a todo ser humano vivo, como lo es el necesario deambular, primero por dentro y luego por las afueras de su casa, para constituirse y fundarse como ser humano terminado. Allí, en el exterior, es donde deberá conocer el auténtico miedo, la auténtica tentación, surgida del deseo, el verídico peligro que acecha en la intemperie del “bosque” cuando el custodio del aún incapaz (niño o adolescente) no lo defiende porque no está en él hacerlo. Acaso por no existir o porque gusta de hacerse el distraído por desidia, ignorancia o comodidad, como lo vienen haciendo cientos de miles de custodios de menores, en épocas actuales, de guerras, post guerras o de miseria generadora de flagelos como la droga y la prostitución, frutos de la falta de trabajo para los que lo requieren, especialmente en épocas de consumismo desbocado. Generador de envidia y frustración en sus protagonistas. Otro detalle a tener en cuenta, es el desinterés actual de las masas, carenciadas, desposeídas por completo del mínimo grado de conocimientos exigidos al hombre en su preparación para la lucha cotidiana por la prosecución de su vida y que implica un bregar constante por una supervivencia digna. Digamos que ese desinterés, movilizado, actualmente, por políticos sagaces se ha trasformado en un fenómeno social de consecuencias imprevisibles, y por esa misma causa merecedor de estudio, investigación y análisis.

 Menudo problema genera esa masa inconmensurable, conformada por los que, hoy, exigen tolerancia hacia ellos, los que, a causa de su ignorancia desaprensiva, desconocen lo que significa el respeto por el “hombre” y sus normas. En fin, masa absolutamente apartada de las bondades que con este tipo de literatura especializada pretendimos y seguimos pretendiendo, hoy, los escritores, generar educación, instruyendo al niño para transformarlo  en hombre cabal; en persona de bien, sabiendo, como el adulto intelectual lo sabe, que el débil sólo puede salir airoso con la utilización de un alto grado de astucia.

Con esto llegamos, en nuestra búsqueda, a un punto concertante; una parada extrañamente revolucionaria por medio de la cual trataremos de explicar cómo la civilización, esta civilización sudamericana, occidental y cristiana, ha dejado, últimamente, apartada, sin contar y sin voz, a una considerable parte de la población mundial. Nos estamos refiriendo al cambio tecnológico que diera lugar a dos frases, de neta raíz peyorativa: La 1ª: “Si Ud. no sabe por su propia cuenta valerse de la máquina de operaciones automáticas, acérquese a esta ventanilla acompañado por un joven”. La 2ª frase en cuestión constantemente se encuentra dirigida a esos padres que, por lo general, padecen su grado de ignorancia con humillación (que es la contrapartida del orgullo) y que viven internamente ese flagelo, el de la poca instrucción adquirida, como consecuencia del abandono anticipado de sus propios estudios y en razón de la pobreza miserable, padecida dentro de sus propios ámbitos esa frase repetida y fastidiosa para ellos es: “Ustedes, desde sus casas, (deben ayudar a sus hijos en sus deberes para reforzar lo enseñado por los maestros. No puede ser que lo que aprenden los niños en las horas de clase se lo olviden cuando salen a la calle o al ingresar en sus mundos”. Aquí se hace necesario preguntar: ¿Quién es el que puede dar a un prójimo más de lo que lleva internamente en calidad de bagaje educativo? ¿Por qué, entonces pedirle a esos padres algo que, sabemos, no pueden dar? ¿Por qué permitirle a un niño o a un joven, no formado aún, que maneje una situación cuando no debe hacerlo? Ese niño, el que sostiene el futuro de una mayoría demasiado extendida en América, sin haber podido contar con la positividad de la audición o la lectura de los “cuentitos”, ya sabe más, sin embargo, del mundo hostil circundante y sus necesidades concretas, que su madre, que su padre y  mucho más que el delincuente que, por lo general, lo explota transformándolo en arma de criminal calibre.

La escuela debe entregar TODO SU ESFUERZO para contrarrestar con todos los recursos disponibles tamaña desgracia. La nueva literatura infantil y juvenil actualizada deberá  cumplir, ciertamente, con su sagrada parte.  El menor sabe que es una herramienta y más que una herramienta un arma, de sus seres cercanos o no tan cercanos pero siempre queridos, como lo expresó un niño delante de mí, en los Tribunales de Menores de San Nicolás, Jurisdicción de mi domicilio particular. El caso fue así: Al requerirle el Juez  los motivos por los cuales le había robado una alhaja de oro a la señora (mi amiga) la que un año antes se había constituido en guarda de él, por ser menor y abandonado, le contestó “Porque mi mamá es pobre y no tenía nada. Por eso yo le di lo que pude conseguirle.” Así y todo,  la señora guarda, a quién yo acompañaba,  encontrándose, como se encontraba, ante un pequeño ladrón por amor, retornó con él a su casa, a pesar del peligro que ese niño representaba para su economía. Con altibajos creció relativamente, hasta que siendo ya mayor se marcho a afrontar los peligros del mundo, constituyendo, él mismo, un peligro en potencia. Aquí, este hecho me trajo a la memoria el cuento “Sansón” de Javier Villafañe, autor estudiado por Bettina Caron en su ensayo “Los sueños de Javier”: Sansón es el perro de don Tomas un avaro que tiene un peral del cual no ha regalado nunca a nadie ni siquiera una pera. Don Tomas educó a Sansón para defender gruñendo y mordiendo a quien intentara acercarse al árbol. Pero el perro, por amor a un niño, descuida su obligación permitiéndole a ese niño que coma peras. Sansón, por último, por esa causa es echado de la casa, por su dueño. En la vida real como en el cuento se plantea el tema de la identidad, de la elección y de la respuesta positiva frente al afecto. El ser frente al deber ser.  Al cuento lo terminaron, los niños oyentes, expresando cada uno su propio “deber ser”, justificando, por supuesto, a Sansón. No debemos olvidar que Javier Villafañe fue titiritero.

Ese tipo de niño, el de la historia real, si no sigue instruyéndose o estudiando,  poco va a ser lo que leerá o escuchara en su vida, ya que pocos serán los cuentos fortificadores de personalidad que reciba, éste, de viva voz, dentro de su ámbito, desde las bocas de su madre, abuelas o vecinas, para conseguir ser considerado, algún día, “hombre cabal”. Sin embargo en sus incapaces manos se encuentran en juego la felicidad o la alegría de muchos seres humanos mayores y menores de edad. Agreguemos, como para remarcar esta situación de injusticia manifiesta que aprisiona a los menores de edad de las regiones pobres del planeta, que las antiguas literaturas, esas que  bregaban por implantar a niños y adolescentes valores garantizadores de la paz, han perdido el ancla de abordaje con la que detenían su marcha para actuar dentro del espíritu  de los menores marginados, cuando hacia falta. Habrá que encontrar otra manera de llegar a ellos: Al imperio de los niños que creyéndose sabios obran como sabios. Eso, para que esos mismos niños y adolescentes inexpertos aún, pero ya un poco más maduros; esos que hoy se han apropiado de la situación transformándose en dueños del peligro, del atrevimiento imprudente y de la imposibilidad, para ellos, de sobre vivencia concreta (como consecuencia de haber prescindido de las reglas formuladas por los adultos a partir del análisis de las diferentes situaciones), prestando un poco más de atención al acontecer de los hechos que los involucran en cuestiones inquietantes, más la ayuda que habrá de brindarles una nueva literatura, acepten sin oponer reparos su situación de menores valetudinarios permitiendo la ayuda indirecta de  quienes se sienten idóneos para esa tarea: la del armado de hombres de bien. Y antes de terminar, debemos agregar que este tipo de Literatura, la infantil y juvenil, nos ha servido para: I): hacernos pensar que hay un tiempo y espacio especialísimos, concernientes a esa etapa de la vida que transitan los seres humanos no terminados de formarse, de allí nuestro deseo de no perturbar ese desarrollo al hacerles descubrir (a esos niños y jóvenes) el universo de la palabra creada, por el hombre, con el fin de establecer los infinitos significados de todas las cosas. Ni, perturbarlos, tampoco, al activar la búsqueda de nuevos recursos validos para atraerlos a esa literatura nueva y necesaria. II) Eso, atento a que: a manera de epifanía y en carácter de homenaje a la infancia y al respeto que la joven generación nos merece. Los escritores, de Literatura Infantil y Juvenil deben darle a esos niños, a partir de esta nueva realidad,  una verdadera Literatura de Altura (No barata, con apelación al recurso de apelar a lugares comunes); Esa Literatura deberá ser iluminadora de todos los caminos por donde esos niños y esos jóvenes habrá de transitar. -Los que se creen sabios sin serlo-. Aunque ellos no lo pidan o crean que no les hace falta.           

MALTRATO Y EXPLOTACIÓN INFANTIL
Carlos Pérez de Villarreal
Escritor – Periodista
Enero 2021

El concepto de “maltrato infantil” es muy reciente, a pesar de que la violencia ejercida sobre esta población, ha estado presente siempre en la historia de la humanidad.

A partir de la mitad del siglo XX, esta problemática social, que afecta a todos los países del orbe, comienza a ser visibilizada y estudiada por personalidades de la salud. Al mismo tiempo comienzan a actuar diferentes entidades de protección y se promulgan diferentes leyes sobre el tema en cuestión.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define al Maltrato Infantil “como cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y adolescentes y afecte la posibilidad de que disfruten de un grado óptimo de salud, que afecte su supervivencia o su desarrollo.”

Al mismo tiempo presenta una estimación global de 40 millones de niños, que sufren de violencia en el mundo, cuyas edades oscilan entre los 2 y 7 años de edad, incrementándose en variados estudios hasta los 12.

El abuso y maltrato en todas sus formas: físico, sexual, mental, psicológico, de abandono, mal trato, explotación comercial o de cualquier otro tipo, implica un daño real a la población infantil, que por su vulnerabilidad, nada puede hacer por su defensa o supervivencia. Tiene consecuencias gravísimas y trágicas en el desarrollo posterior de los infantes.

En el tema de la “explotación infantil”, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estima proporcionalmente que alrededor de 152 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años, trabajan alrededor del mundo. La mitad de ellos son muy pequeños.

Esta explotación, “priva a los niños de su niñez, su potencial y dignidad y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.

Son muchas las razones que favorecen el trabajo infantil, la más importante de todos es la pobreza, donde los niños son obligados a trabajar para cubrir la necesidad familiar. La denegación del acceso a la escolarización, es otro de los factores, ya que si los padres no le dan la importancia que tiene la educación o la ignoran, y por otro lado se encuentran con un sistema educativo deteriorado, los niños son desplazados del verdadero lugar que deberían tener. Aquí también es dable observar el interés de los empleadores, verdaderos expoliadores para conseguir mano de obra barata.

Por otra parte los conflictos de guerra existentes en varias partes del mundo, permiten la explotación infantil con “niños soldados”, que desnaturalizan su propia humanidad, poniendo en grave riesgo sus vidas, con consecuencias psicológicas graves, y traumas negativos en su sociabilización.

El maltrato y la explotación infantil en forma continuada, vulnera insistentemente los derechos que tienen millones de niños, niñas y adolescentes, amenazando su vida y seguridad, impidiéndoles desarrollarse totalmente; limitando todo su potencial como seres humanos.

¿Qué podemos hacer nosotros los escritores para remediar este mal?

Lo que sabemos hacer desde nuestro puesto de batalla… escribir, denunciando esta situación en todos los foros posibles tratando de visibilizar esta situación, para que muchos tomen conciencia de este verdadero flagelo y puedan llegar a modificarse las actitudes y patrones sociales que los fomentan.

¿Podrá ser una utopía? No, en tanto y en cuanto materialicemos nuestros conceptos denostando estas prácticas aberrantes.

 

LA EXPLOTACIÓN INFANTIL
Jaime Suárez Avalos
México

        La explotación infantil es sólo uno de los flagelos que agobian a la humanidad. Existen, por ejemplo, la guerra, la emigración, el autoritarismo de muchos gobiernos; la enorme desigualdad económica entre países, familias, clases sociales; trata de personas, drogadicción, secuestros, delincuencia organizada, etc.
        Tal vez nos horrorice más lo que se refiere a los niños, por la sencilla razón de que son los más indefensos, y es precisamente por ello, que gente deleznable se aprovecha para conseguir sus fines.
        El mundo está atónito y atemorizado por la letalidad de la pandemia actual, hasta la fecha hay aproximadamente 2.2 millones de fallecidos, pero casi todos ignoramos las cifras de niños que son explotados; un informe dado a conocer en Ginebra, en 1 917, calcula que son más de 152 millones quienes padecen esta cruel situación.
        En cuanto al contagio, que ataca con mayor frecuencia a los mayores, en muchas ocasiones se debe a la irresponsabilidad de quienes son afectados, ya que ellos mismos propician las condiciones para contraer la enfermedad; pero hablando de la explotación infantil, los pequeños nada o casi nada pueden hacer para protegerse.
        Por supuesto que hay varias razones para que exista este problema tan humillante para el ser humano
        Hay personas que ganan fortunas con la explotación, ya sea porque tienen a niños trabajando en condiciones deplorables, o porque se encargan de proporcionar (vender) pequeños a los explotadores. Aquí recuerdo algo que me incomoda mucho: no entiendo la razón de que individuos que poseen enormes riquezas, no cejen en su empeño de acumular más y más. ¿Para qué quieren tanto? No están en condiciones de gastarlo (invertirlo para su felicidad), guardan en sus mansiones veinte o treinta carros de lujo, compran residencias a las cuales no puede ir ni una vez al año, tienen joyas, yates, membresías en clubes exclusivos… pero no poseen la clave de la felicidad, y tarde o temprano han de perecer, lo mismo que todos los mortales.
        Muchos se aprovechan de la fragilidad de los pequeños, y no se dan cuenta de que su conducta encierra una gran insatisfacción por la vida, no saben amar ni convivir decentemente con sus semejantes. Están acomplejados (el complejo de superioridad esconde un complejo de inferioridad).
        Algunos fueron víctimas, cuando pequeños, y no encontraron la forma de superar sus frustraciones.
        Otros, generalmente los padres, son perezosos y prefieren que sus hijos trabajen para que ellos puedan descansar y dedicarse a sus pequeños o grandes vicios.
         Sería interminable hablar de las causas y los efectos; padecen los niños y enferman a la sociedad. Pero hay algo más que indigna profundamente: la indiferencia de las autoridades en sus diferentes niveles. ¿No se dan cuenta de lo que ocurre? ¿Se sienten impotentes para actuar en defensa de los pequeños? ¿Están coludidos?    
Basta con tener un poco de interés para enterarse de esta grave situación, los medios lo comunican cada día:
Niños y niñas son obligados a trabajar y no obtienen ingresos por hacerlo.
Niños y niñas realizan trabajos peligrosos, agotadores, humillantes.
Los pequeños son víctimas de las mafias, sufren esclavitud sin esperanza de ser libres algún día, son obligados a prostituirse o reclutados de manera forzosa y forzados a participar en guerras que no son suyas.
Por supuesto que hay intentos para combatir la explotación; en el mundo hay organismos defensores de los derechos de los niños, grupos de personas que aportan dinero para becas de estudio, albergues y lo que sea necesario, pero son insuficientes.
También se dictan leyes internacionales y particulares en cada país, pero no basta con ello, porque no hay la intención de hacerlas cumplir.
Por ejemplo:
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 20 de noviembre del año 1 989 el tratado internacional que reconoce a todas las personas menores de 18 años (niños) como sujetos con plenos derechos.
Éste fue ratificado por casi todos los países del mundo. Por lo mismo, los Estados, están obligados a respetarlos y hacerlos cumplir sin distinción de raza, color, sexo, religión, creencias, idioma, opiniones, procedencia, posición económica, impedimentos, nacimiento o cualquier otra condición del niño, o de sus padres.
Los cuatro principios fundamentales de la Convención son:

  1. La no discriminación.
    El interés superior del niño.
    El derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo.
    La participación infantil.

    El Estado es responsable de dar a conocer la Convención y explicar su contenido.

De manera que allí están las leyes, al lado de autoridades ciegas y sociedad indiferente.
Pero hay algo superior a estas leyes y proceder de gente tan reprobable. En la Biblia está escrito:
“En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: -¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?  Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: -Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí. Pero, si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar”. Evangelio según san Mateo: 18
De manera que, si las leyes humanas no castigan a estos explotadores, las leyes divinas se encargarán de cobrarles la enorme deuda que están contrayendo.
Nos queda el consuelo de que siempre está a nuestro alcance posibilidad de ayudar, aunque sea un poco, a combatir este cáncer social; ayudemos a los niños que están en situación de calle, a sus familias pobres, hagamos donativos a los grupos que trabajan por el beneficio de los pequeños por medio de becas, comedores, albergues, etc. Denunciemos a las autoridades cuando veamos un caso de explotación. En nuestras manos está parte de la solución, no desmayemos.
Quiera Dios que la humanidad despierte y haga todo lo posible por evitar las atrocidades de la explotación infantil.

LA ESCLAVITUD INFANTIL, HOY EN DIA
Dra. Dorothy R. Villalobos
New Jersey (Estados Unidos )

    La esclavitud infantil en pleno siglo veintiuno es algo que me aterra y me da mucho dolor. Cuando uno de mis hijos estaba en la escuela superior se dieron cuenta de unos niños que vendían como esclavos en algún lugar de Asia. Recuerdo cuánto lucharon un grupo de estudiantes por reunir dinero y poder comprar los más que pudieran y traerlos a nuestro país. Era una misión grande y arriesgada, pero lograron comprar veinticinco niños entre las edades de cinco y once años y ponerlos a salvo hasta que lograron llevarlos a un centro de acogida en Irlanda. Fue algo de la cual siempre me he sentido muy orgullosa de mi hijo, porque esa historia lo conmovió y luchó mucho por lograrlo y hoy en día siendo un hombre sigue en su lucha por los niños que no tienen voz y otros que han sido separados de sus padres.

      Y a pesar de que ya pasaron dos siglos de la abolición de la esclavitud, que entrará en vigor la convención sobre los derechos del niño y La Declaración Universal de los Derechos Humanos que fuera creada en 1948 y en la cual se dice que nadie será obligado a trabajar o será esclavo o servir de gratis, estamos muy lejos de que eso sea una realidad.

      Como esos niños hay muchos por el mundo, algunos esclavos y otros por la necesidad de las familia y algunos que los familiares los obligan, otros vendidos y en fin una lista interminable de abusos infantiles, desde pequeños hasta jóvenes. Quiere decir que estamos muy lejos de la verdad escrita, ya que en pleno siglo XXI se supone un promedio de 160 millones de niños siguen siendo las terribles víctimas de esclavitud y trabajo forzado entre otras cosas.

      A mi personalmente me ha tocado conocer varias historias muy cercanas.Como la de Rosa, Pedro, Beto, Camila, y muchas otras. He conocido a niños marcados por sogas y látigos como en antaño al ser golpeados.

      Ahora les contaré la historia de un niño que conocí se llamaba Pedro, lo conocí cuando  llegó a mi clase por primera vez. Tenia unos grandes ojos negro que denotaban inteligencia y mucha curiosidad. Al principio era un niño muy tímido pero pronto se fue sintiendo mejor conmigo y sus compañeros.

       Se veía un niño bastante delgado, demacrado y sus manos tenían marcas y algunas manchas las cuales le tomaría tiempo en desaparecer. Y poco a poco supe su historia, la de él como la de otros niños que habían llegado a mi clase antes y después.

     Un día me contó su historia, y me dijo “me llamo Pedro pero todos en mi pueblo simplemente me llaman el limpiabotas y tenían toda la razón, porque  siempre andaba sucio, mal vestido y con mi caja de limpiar zapatos a cuesta”. No recuerdo un solo día de los últimos años que no cargara con ella, siempre la llevaba conmigo, no importaba a donde fuera ya que nunca sabía cuando podía aparecer un cliente, que me ayudara con mi pobre y una lastimosa economía. Muy pocas personas conocían mi verdadero nombre, hasta mis propios vecinos, que me conocían desde pequeño, me cambiaron el nombre y me llamaban simplemente el limpiabotas.

     Mis manos eternamente sucias, manchadas de grasa de zapatos, de mugre que recolectaba durante el día. Para ser sincero creo que me bañaba muy pocas veces, ese era un lujo que teníamos solamente una vez cada mes si acaso, el agua era escasa y muy cara para unas personas tan pobres como éramos nosotros, solamente para tomar y uso indispensable la teníamos diariamente. Mi madre la cargaba en cubetas desde varias cuadras a la casa. Era un trabajo pesado que solo ella por ser más grande y fuerte lo podía hacer, porque las latas en las que se cargaba el agua eran bastante grandes. 

        Pero desgraciadamente, éramos muy pobres, y la pobreza se volvió más terrible cuando un buen día, mi padre decidió buscar un mejor lugar donde encontrar trabajo, y como la gran mayoría de los hombres de mi pueblo emigró se fue y nos dejó más solos y pobres que nunca. Mi madre se quedó llorando, con un pequeño bebé en los brazos, mi hermano Pablo, tres años más pequeño que yo, y yo. En esas circunstancias, yo era el mayor de los tres, el hombre de la casa en ese momento, un hombre que si medía cuatro pies de estatura era mucho, flaco, desnutrido, con una piel más amarilla que morena y el pelo necesitando de emergencia un corte, aunque mi madre era la que me cortaba el pelo siempre, cuando la vecina le prestaba unas tijeras para ese uso, pero hacía mucho que la tijera necesitaba ser afilada y no se había podido hacer.

        En verdad no sabía lo que significaba el hecho de que mi padre saliera por un mejor futuro, yo creía, que sería algo muy fácil, y que muy pronto volvería con nosotros. Los días fueron pasando y nada que se supiera de mi padre, entonces me di cuenta que no me quedaba otro remedio, tenía que hacer más  para ayudar a mamá. Pedí ayuda, pero nadie me escuchó y ¿qué 

podía hacer de trabajo un niño como yo?,  fui a varios lugares, toque muchas puertas, pero nadie me ofrecía trabajo, era un niño; simplemente un  niño pequeño, que no tenía fuerza y que no era útil para trabajos pesados que eran los que más abundaban en aquel lugar. Lo que ganaba mamá, lavando, no le daba ni tan siquiera para darle de comer a los más pequeños.

     Lo que ganaba limpiando zapatos era muy poco y entonces tuve la idea de buscar cosas entre las aguas del río. Cuando llovía el río traía algunas cosas y entraba en las aguas a tratar de recogerlas, de eso lograba algunas monedas extra o cosas de comer.

       Pasaron los meses que se convirtieron en años y mi padre no volvió a dar señales de vida y fue cuando mi madre decidió que nosotros también teníamos que marchar en busca de un mejor lugar y comenzó nuestra peregrinación. Mi madre cerró la casucha donde vivíamos y a nosotros tres y así fuimos cruzando frontera. Yo siempre cargaba mi cajon de limpiar zapatos y a donde llegaba aunque fuera por algunos días comenzaba a trabajar. Durante el camino muchas personas nos ayudaron con algo de comer y refugio que duraban pocos días y siempre preguntando fuimos avanzando y al cabo de más de un año logramos cruzar la frontera e internarse en la tierra prometida. Mi madre consiguió la ayuda de unos buenos samaritanos que nos dieron la ayuda final y por fin pudimos comenzar a vivir mejor.Ya tenía doce años y con mi madre comenzamos a trabajar en las recogidas de vegetales. 

      Y ahora gracias a otra gran ayuda estamos mucho mejor y yo puedo atender a la escuela. Pero trabajo desde que tendría unos cuatro  años, Ahora estoy feliz porque aunque trabajo en las tardes puedo venir a la escuela y me he comprometido con salir adelante para poder seguir ayudando a mi madre y mis hermanos.

       La historia de Rosa fue más triste. Su propia madre la regaló cuando apenas tenía tres años. Fue una infancia de golpes, frío y trabajo. Con esa poca edad, tenía que alimentar los animales de sus dueños, fregar y barrer los patios y por cualquier cosa le daban buenos sogazos. 

    Nunca la mandaron a la escuela y mucho menos uso zapatos, vivió siempre como un animalito, cuando ordeñaba las vacas tomaba la leche directamente de la teta del animal para matar su hambre y no la vieran, porque a pesar de ser su cuidadora le estaba prohibido tomar leche y la comida que se le daba era muy escasa y era por eso que comía vegetales crudo en la misma hortaliza.

      Por fin a los quince años logró escapar y encontró quien la ayudó. Logró encontrar a su madre para conseguir algún papel oficial de quien era, tener una identidad. Rosa como muchas otras comenzó un peregrinaje en busca de su libertad. Hoy en día vive feliz, pero nunca aprendió a leer o escribir.

      O Camila que su propia madre la vendió para ser usada como prostituta con solamente diez años, y fue rescata de un prostíbulo en Pensilvania con solo trece años,después de haber sufrido todo tipo de abusos sexuales. Creo que no terminaría de contar todas las historias que me han tocado conocer como profesora en la gran ciudad de Nueva York, donde recibimos miles de casos diferentes cada día.

 Y es entonces cuando nos preguntamos cómo es posible que con lo que llamamos avanzada  sociedad todavía exista esta clase de abusos Y otros tantos tantos niños que nunca han podido salir de las profundidades de las minas, de cortar piedras, de sembrar arroz, de ser prostituidos y usados como criados, o casadas con hombres adultos menores de ocho y diez años. Cómo es posible que todavía seamos mudos testigos de esos abusos. 

   Muchos de estos capataces y explotadores también son padres y defienden a sus hijos contra cualquier daño. Cómo pueden dormir de noche, como pueden mirar a sus hijos de frente, como esperan morir y ser recibidos ante Dios.

   Hay muchos hombres que salen de sus países en viajes turísticos precisamente en busca de niñas, que son vendidas y entregadas a estos pedófilos sin conciencias que luego se la dan de grandes señores en sus países y que no tienen ni la menos conciencia del daño que hacen a otros seres humanos.

   Creo que todos deberíamos saber que productos nos llegan de manos infantiles y dejar de utilizarlos, seria una gran forma de decir no mas al abuso infantil y darle un poquito de calidad de vida a tantos seres que nacen solamente para sufrir.

 ¡ADULTOS!
Gladys Semillán Villanueva
Argentina
                                              
Viene del latín adultus que en latín significa que ha concluido el proceso de crecimiento.
Se trata de un prefijo con ad-sobre la raíz del verbo alo, alere, alui, altum (nutrir,alimentar, criar)
Que ha llegado a la plenitud de crecimiento o desarrollo.

Y comienza a ejercer sus derechos, espectativas, vocación, ambiciones, detrás de un futuro que no  vislumbra pero se ocupa y preocupa.
Con sus vaivenes, posibilidades y oportunidades.
Alla va ella y el.
A esta altura ya se han olvidado que fueron niños, atrás los juegos los abrazos los mimos.
Todo ha cambiado es UN ADULTO.
Va detrás de muchas cosas con éxito algunas… otras…es la lucha cotidiana nada es fácil pero sigue y cada vez se aleja más del niño.
Esporádicamente viendo en la casa algo que fue de él o ella se detiene lo toma lo mira con nostalgia pero es breve el momento y lo vuelve a dejar dónde lo encontró, quizás esbozó una sonrisa recordando.
CRECIÓ. ¿CÓMO?
Desde un hogar dónde nada era perfecto pues no existe pero si con amor, idas y vueltas de todos en la casa tratando de lograr lo mejor, estando…cerca papá y mamá al alcance de la mano con todo lo que eso significa.
Y ¿otros? Ahhh esos otros sin golpes pero ignorados, solitarios, criados por otras personas que hacen lo que pueden y entre esas cosas una caricia porque es chiquito y da pena.
Pero así y todo tiene suerte va a la escuela, posee lo que necesita, pero…si no hay hermanos…
y si los hay todos en el mismo juego de soledad, pero de otra manera porque suman y se amuchan y defienden y se hacen fuertes, siendo padres y madres entre ellos saliendo a flote, protegiéndose mutuamente cubriendo roles que no les pertenecen pero terminan de alguna manera siendo felices.
Pero están los otros de los otros. Acá me detengo hay tantos escalones en esta escalera y no ascendentes. Esos niños que parecen invisibles que nadie mira, que se mueven ausentes solos anónimos de amor de piedad desde casi recién nacidos, amparados por algún hermano mayor que se duele como nadie a su alrededor, se duele pues el mismo es ignorado y debe pensar y proveer por ambos o más.
Esos niños expuestos a adultos que solo ven un beneficio de mendigar por medio de esas criaturas.
¿Dónde están esas madres y esos padres?
No abro juicio pues sería muy dura pero una cosa es real no los sienten porque quizás tampoco ellos importaron y se gestó una cadena de indiferencia de desamparo y todo da igual y siguen naciendo desamparados y no se educa a la gente se la usa.
Pues están los buitres al acecho. TODOS los que medrarán con esos inocentes en cualquier lugar del mundo.
Porque aves de rapiña son las que sobran.
A todo nivel, se juntan se hacen los buenos organizan congresos planificando derechos que no deberían planificar si fuera un hecho que proteger una vida es sagrado y más si es la de una criatura.
Leyes, decretos, reuniones toda una parafernaria para nada o si para mentir.
ADULTOS
¿Qué les paso en el camino de crecimiento?
¿Qué miserias invadieron sus sentidos y el corazón?
¿Qué poderes barrieron lo que alguna vez se atesoró en sus almas?
¿Qué ambiciones nublaron su entendimiento para caer tan bajo y ser cómplices de semejante aberración?
¿Como pueden confiar en UN ADULTO? si son los que gestan las infamias más grandes.
¿Un niño organiza una guerra?
¿Un niño cultiva droga?
¿Un niño mata porque si o roba?
Son precipitados por ADULTOS y de esta miseria no escapan lo propios padres.
¿Alguno ha tenido el coraje de mirar a los ojos a esos niños?
Hay una infinita tristeza…quedará desarmado y crecerá con un dolor reconcentrado y quizás sea el que mate a un adulto que no hizo nada por él al contrario lo esclavizó en un trabajo desde los tres años en cosechas duras, o lo obligó a empuñar un arma a los diez, o a vender blanca desde los once para poder traer plata al rancho y gastarla en bebida.
Saben muy bien que no exagero que me quedo corta que no pueden decirme que no es cierto…en el mundo y bajo disfraces de honestos ocurren las peores iniquidades contra los niños.
CUANTO ME DUELE
pero ahora subo un par de escalones y entrego todo mi agradecimiento de mujer y docente a quienes
en silencio con honor con verdadero espíritu de FE salvan vidas, las arriesgan internándose en innobles feudos dónde ni siquiera agua tienen para curar sus heridas del ama y del cuerpo.
Hace falta un ejército pero no para proteger a indignos sino para salvar NIÑOS.
ADULTOS… ¿para que han crecido?

1 comentario en “TEXTOS SOBRE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL”

  1. Amiga Eunate, los datos que presentas y las condiciones descritas son algo que debe avergonzar profundamente a quienes practican y propician actividades tan deleznables. Ojalá que quienes trabajan para eliminar tales conductas tengan éxito. Nosotros seguiremos haciendo lo que nos corresponde, defendiendo y ayudando a nuestros pequeños. Saludos.

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