TEXTOS LOS MAGOS DE ORIENTE

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Enero  2021 nº 39

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

 

COLABORAN: Ines Arribas de Araujo. (Argentina).-Leonor Ase de D´Aloisio–(Argentina).-Carlos Benitez Villodres (Málaga-España).-Antonio Camacho Gómez (Argentina).-Lidia Dellacasa de Bosco (Argentina).- Adrián N Escudero (Argentina)..-Carlos González Saavedra (Argentina).-José Luis Insausti Urigoitia.( Errenteria Gipuzkoa País Vasco).-Antonio Las Heras (Argentina).-Elsa Lorences de Llaneza (Argentina).- Manuel Llaneza Blanco (Argentina) Gladys Semillán Villanueva (Argentina).- Dorothy Villalobos ( New Jersey-USA)

CANDOR DE INFANCIA
Inés Arribas de Araujo
–  Argentina – 

“Había un vez, un niñito nacido en Belén.
Sus papás, María y José, quienes eran de otro lugar, buscaban albergue, porque ella, pronto daría a luz.
Como no hallaron donde alojarse, prepararon el pesebre  en un establo y allí, un veinticinco de diciembre, llegó al mundo el pequeñito, en la mayor humildad y sencillez.
Pastores de la región lo acompañaron; ovejitas, un buey y un borrico le brindaron calor, en ese frío día invernal.
Se trataba nada menos que de la Virgen María, San José y el Niño Jesús.
De pronto, en el cielo apareció una enorme estrella, que guió a tres reyes que fueron a adorarlo; eran los Magos de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes llegaron el seis de enero siguiente, ofrendando oro, incienso y mirra al recién nacido…
Esta historia, quizás con algunas variantes, la escuchamos cuando niños, los que peinamos canas, los antepasados y se continúa relatando a lo largo de los siglos.
Cada año, siguiendo la tradición, el cinco de enero por la noche, preparábamos con inocente esmero y excitación, pasto y agua para los camellos de los reyes que vendrían cargados de obsequios a repartirlos entre los chicos.
Con anticipación escribíamos cartitas solicitando juguetes. Nos resistíamos a dormir para verlos llegar, pero nuestros padres se aseguraban que el sueño nos venciera para vaciar el agua, tirar el pasto y dejar algún regalo en los zapatos que se acostumbraba dejar allí.
-Unas veces, con alegría festejábamos al encontrar lo pedido; otras, desconcierto y pena nos embargaban si recibíamos algo distinto.-
Al día siguiente, despertábamos y corríamos  a observar: “mira, aquí hay pisadas… bebieron toda el agua…por aquí hay pasto desparramado…” ¡Qué emoción comprobar que los reyes pasaron por casa!
La imaginación infantil, nos permitía volar y cada uno le agregaba ribetes distintos y coloridos.
Aproximadamente a los ocho años, al comentar el suceso con compañeritos de escuela, siempre había alguno que “sabía”  la verdad del tema y la revelaba. Primero nos indignaban sus palabras; al consultar con la maestra y comprobar que eran ciertas, la desilusión se adueñaba de nuestro espíritu. Nos parecía inadmisible que la historia, tan bella y llena de encanto, fuera una fantasía.
Además, cuánto dolor comprobar que los progenitores mintieron. El asunto convertía en cuestionamiento; en descreer de quienes hasta entonces habían sido el espejo en que nos reflejábamos.
Sé que para ellos, también fue momento difícil de sobrellevar y algunos, se habrán arrepentido de crear falsas expectativas en sus hijos.
Aunque de breve duración, era una aventura maravillosa.
(Confieso que como mamá, cometí el mismo error, aun a sabiendas del daño que causaría. Sencillamente porque en el relicario del alma, guardé por siempre celosamente aquellos instantes vividos y la mente, cofre de recuerdos, los rescata cada año para vivificarlos.
Fueron más fuertes que la decepción y moran en las entrañas de la gente, que las transmite como comenté, de generación en generación.)
La experiencia dejó su impronta en mi ser, convirtiéndose en “inolvidable”.
Ni tiempo ni distancia lograron borrar aquel misterioso hechizo, que al evocar en la vejez, me retrotrae a su dulce ternura.

LOS MAGOS DE ORIENTE
Leonor Ase de D´Aloisio
– Argentina.-

Para escribir  sobre este tema de los magos estuve repasando algunas páginas que hacen historia, cuentan de mitos y me llevaron a plantearme una serie de preguntas que en el devenir del tiempo nunca se me ocurrieron
En el Evangelio Mateo cuenta que unos magos de oriente llegaron para adorar al Niño, que le ofrecieron como regalo; oro, incienso y mirra. Los magos venían desde oriente y eran Melchor, Gaspar y Baltasar.
Según la tradición,  ese hecho tuvo lugar hace más de 2.000 años, justamente un 6 de enero. Por eso, en esa fecha se conmemora la visita de los Reyes Magos en países como España, México, Uruguay, Argentina, Italia y partes de Alemania, entre otros.
A pesar de las celebraciones no hay certeza que el hecho haya acontecido, se cree que a través  de los años el mismo se ha ido aderezando, es posible que ni siquiera haya ocurrido y hasta se habla de un mito.
Ahora bien el punto de partida es el Evangelio según Mateo, escrito en griego.  Por  primera vez se menciona el episodio. Pero la narración que aparece en la Biblia es un poco vaga, lo que se presta a múltiples interpretaciones y genera opiniones encontradas.
 ¿Eran reyes? ¿Cuántos eran, cómo se llamaban?  ¿Se puede seguir una estrella?  ¿De donde vinieron y cuanto tiempo viajaron? ¿Existieron o no?
Mateo en su texto  habla de «Magoi», plural para magos en griego: «Cuándo nació Jesús, unos magos se presentaron en Jerusalen.»

Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid que estudia la lengua y la literatura del cristianismo primitivo, explica que en la época de Jesús esa palabra tenía dos significados.  «Se refería a quienes practicaban la hechicería blanca o negra. También era el término técnico para expresar la orden sacerdotal del culto de Zoroastro, que tuvo sus inicios alrededor del siglo VI a. C.».
Según este catedrático, esto indica que, en el mejor de los casos, los visitantes fueron sacerdotes muy importantes y no monarcas.
Una teoría que explica por qué se empezó a hablar de reyes en algún momento de la Edad Media y la Moderna se relaciona con las obras de arte de pintores  importantes como Sandro Botticelli, Giotto, Leonardo da Vinci, y otros,  quienes plasmaron la escena de la adoración de los reyes.
«Los nobles de la época empezaron a ver la conveniencia de representar a reyes rindiendo tributo a Jesús porque así se los identificaba con ellos, les daba prestigio y los mostraba como piadosos», afirma Giovanni Bazzana, historiador y catedrático de la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Harvard.
Otras de las preguntas; ¿Es posible seguir a una estrella?
Según el relato de Mateo, al encontrarse con el rey Herodes los magos dijeron: «Hemos venido a adorar al rey de los judíos porque vimos su estrella en el cielo».
Según  Christine Allen Armiño, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Da su opinión apoyada en un detalle que no encaja. «Las estrellas no se mueven, sirven para orientarse y saber dónde está el norte o el sur; son como una especie de brújula»
«Es cierto que hay fenómenos astronómicos extraordinarios, como un cometa, o particularmente brillantes, como la conjunción de varios planetas. En ambos casos hay movimiento, pero muy sutil para ser captado desde la Tierra sin instrumentos. La única forma sería comparar la posición del fenómeno en relación con las estrellas, que están fijas en un punto concreto. Pero es muy difícil, porque obviamente no se ve como una flecha en el cielo».
La posibilidad de que fuera un cometa es un dato curioso para la astrónoma, ya que en la Antigüedad se asociaban con catástrofes, plagas y fenómenos negativos.
Otro ingrediente interesante es que, según Piñero, hay documentos que hablan de una conjunción entre Júpiter, Saturno y Marte alrededor del siglo VII a. C.
«Por eso, algunos escritos podrían haber referido que, en torno del nacimiento de Jesús,  hubo un fenómeno luminoso muy llamativo y a partir de ahí, se creó la leyenda».
¿Cuántos eran y cómo se llamaban?
Mateo nunca hace referencia al número de magos.  Pero la mayoría de los especialistas coincide en que se asumió que eran tres por los tres regalos que el evangelista sí menciona. Algunos sostienen que en el siglo V d. C. el papa Leon I el Magno estableció esta convención.
A los magos se los identificó con los representantes de los tres continentes conocidos hasta ese momento.

Matthew Boulton, Universidad de Harvard

Con respecto a los nombres, tanto Piñero como Bazzana coinciden en que Melchor, Gaspar y Baltasar empezaron a aparecer en diferentes escritos entre los siglos IV y VII d. C. En esa época también se encuentran algunas alusiones a sus vínculos con la realeza. En ocasiones se habla de monarcas persas y árabes, en otras de un rey indio.
«En la época medieval, el mensaje de universalidad y de que el mundo reconocía a Jesús como el mesías implicó que a los magos se los identificara como  los representantes de los tres continentes conocidos hasta ese momento: Europa, África y Asia», comenta Matthew Boulton, teólogo de la Escuela de la Divinidad de la Universidad de Harvard.
¿De dónde vinieron y cuánto tiempo viajaron?
Lo único cierto, según Mateo, es que los Reyes Magos provenían de Oriente. Esto significa que pudieron haber salido de Babilonia o Arabia
Bazzana explica que la palabra «Magoi» sugiere que llegaron desde Persia. «Esto coincidiría con la percepción griega de la época, según la cuál los orientales tenían un conocimiento excepcional sobre cosas esotéricas, sobre las estrellas y la naturaleza».
La imprecisión sobre el lugar de origen de los magos dificulta el cálculo del tiempo que tomó su viaje. En la época, el trayecto desde «Oriente» podía tomar entre tres semanas y tres meses, dependiendo del punto de partida. Personajes importantes viajaban en carruajes guiados por caballos o mulas.
A todo esto debe añadirse el debate sobre el momento en el que los protagonistas de la historia comenzaron su trayecto. Según algunos expertos, fue el mismo día del nacimiento de Jesús, la fecha en la que apareció en el cielo el fenómeno astronómico. Pero para otros, todo empezó mucho antes.
Entonces ¿existieron o n
Para Piñero, el episodio de los Reyes Magos es una tradición folclórica y popular que carece de fundamento, pero era muy creíble en la época. «Yo creo que no existieron porque la historia tiene inverosimilitudes intrínsecas y está en conflicto con otras narraciones evangélicas».
El académico explica que, en el resto de los evangelios del Nuevo Testamento, los personajes se comportan como si no tuvieran idea de lo que ocurrió en Belén, «lo que además hace pensar que la historia de los magos fue añadida cuándo el texto ya estaba terminado, porque no había información sobre el nacimiento de Jesús».
El otro elemento con el que argumenta su posición -y que es compartido como Bazzana- tiene que ver con el rey Herodes. «Siendo Herodes lo despiadado que era, es muy difícil imaginárselo como un tonto, como aparece en este relato. ¿Cómo no hizo que unos espías siguieran a los magos?», se preguntan ambos. Aquí yo agrego que es difícil imaginárselo… desde el punto de vista humano, sin embargo  fue posible porque el Padre estaba protegiendo a su hijo recién nacido y para el Padre nada es imposible ni siquiera lo que al hombre pueda parecerle  tonto.
Otro detalle importante es que la matanza de los niños, que ocurrió cuando Herodes descubrió que los Reyes no regresaron a verlo después de haber conocido a Jesús, no aparece en ningún otro documento, pese a que Herodes es uno de los personajes más conocidos de la historia antigua debido a la cantidad de fuentes que hablan sobre su vida.
Sin embargo, Boulton afirma que ésta no es la manera de «analizar» la historia. «Es imposible probar que ocurrió o que no ocurrió. La importancia que este relato tiene es el mensaje que quiere transmitir y su significado».
Para el teólogo, «el mensaje es que Jesús llega inadvertidamente, que las primeras personas en reconocerlo son los extranjeros, no su propio pueblo, que estaba allí,  para todos y que apareció para acabar con el status quo y cambiar las cosas radicalmente».
Finalizando ya con este comentario en mi modesta opinión coincido con Boulton  en la importancia que tiene el mensaje en lo que se quiere transmitir  y su significado… y porque no mirar en nuestros días, en este presente que a todos en mayor o menor grado nos duele, nos aflige  y también nos interroga.
Porque vino el Covid-19?   ¿Para qué vino? Solo para llevarse vidas?…

                     

LOS REYES MAGOS
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Los Reyes Magos tienen una historia de miles de años de antigüedad. Aunque, al igual que Papá Noel, han experimentado diferentes transformaciones a lo largo del tiempo. De hecho, los Reyes Magos no siempre fueron tres, aunque todas las versiones se remontan al mismo hecho: el nacimiento de Jesús de Nazaret.

 La tradición católica navideña tiene en los Reyes Magos del nacimiento de Jesús a un pilar fundamental de la Navidad. Y en algunos países, la mayoría hispanohablantes, sus figuras conviven con la de Papá Noel / Santa Claus como portadores de los regalos navideños, cuando no la reemplazan por completo y la entrega de presentes se limita a la noche del 5 al 6 de enero de cada año.

 En los Evangelios se menciona que llegaron unos “magos” desde países extranjeros para rendirle homenaje al recién nacido y entregarle regalos simbólicos. Sin embargo, no se precisa que fuesen reyes y ni siquiera que fuesen tres, aunque se supone ya que fueron tres los obsequios recibidos: oro (un presente que normalmente se destina a los reyes), incienso (que se utilizaba para rendir culto a Dios) y mirra (una sustancia con la cual se embalsamaba).

 Su figura colectiva es inamovible: tres Reyes Magos, uno negro y dos blancos, estos últimos con barbas blanca y castaña, respectivamente. Sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar. La mención aparece en el Evangelio, según San Mateo, 2, 1-12. 

 Por otra parte, la palabra “mago” es muy antigua y en aquella época se utilizaba para designar a los miembros del sacerdocio. De hecho, según la creencia católica, estos magos eran representantes de otras religiones, consideradas paganas en aquel entonces. Sin embargo, la palabra “mago” también significaba hombres sabios, probablemente astrónomos que conocían el movimiento de las estrellas, razón por la cual se apunta que fueron conducidos por una señal en el cielo.

 En los Evangelios Apócrifos se indica que estos magos provenían de tres zonas diferentes: Europa, Asia y África. Sin embargo, se trata tan solo de una simbología, un intento de aunar las tres razas y los continentes conocidos en aquella época. Ahora los historiadores afirman que es muy probable que provinieran de una zona más allá de Tartessos (que hoy ocupa Andalucía). Por tanto, el hecho de que los Reyes Magos provienen del Oriente es tan solo un mito.

 Las primeras referencias a los nombres de los reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar, se remontan al siglo V, entonces se denominaron Melichior, Gathaspa y Bithisarea. En otro de los Evangelios Apócrifos se les nombra Balthazar, Melkon y Gaspard.

 No obstante, las primeras imágenes de estos tres reyes y sus nombres se encuentran en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, Italia. Este friso realizado con mosaicos representa una procesión que era conducida por tres hombres vestidos a la usanza persa. Encima de sus cabezas se leían los nombres que hoy conocemos.

 Vale aclarar que, según la leyenda, los restos de los tres Reyes Magos se encuentran en la Catedral de Colonia, en Alemania. Se trata del relicario más grande del mundo occidental, y no es para menos porque esta imponente catedral fue construida, esencialmente, para albergarla. Se afirma que el emperador Federico Barbarroja fue quien llevó las reliquias desde Milán hasta Colonia.

 Sin embargo, tampoco podemos obviar que para los armenios no se trataba de tres reyes sino de doce. De una forma u otra, con el paso del tiempo los países de tradición católica decidieron unir la Epifanía con la fiesta de los Reyes Magos.

 Si el apóstol Mateo no hizo referencia al número exacto de Reyes Magos que llegaron a Belén… ¿Por qué la tradición dice que son tres? El nacimiento de este mito se lo debemos al «Liber Pontificalis» (una recopilación fechada en el siglo IX de varias historias y leyendas relacionadas con la religión cristiana). La cifra (basada en las creencias populares) fue oportuna y, presumiblemente, nació debido al número de regalos citados por el apóstol.

 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: “En Belén de Judea”; porque así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá. Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel”.

 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos, diligentemente, el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: “Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño, y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron. Pero siendo avisados por revelación, en sueños, que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Ejem…

 Las únicas menciones tan concretas a estos magos como las que han llegado hasta la tradición de nuestros días aparece en los evangelios apócrifos, concretamente, en el Evangelio de la Infancia de Tomás, del siglo II. 

 En muchos países los padres tienen la costumbre de dejar debajo del árbol de Navidad los regalos para sus hijos. Lo hacen el día 5 de enero, para que los descubran durante la medianoche o al día siguiente. No obstante, antes los niños deben escribir una carta a los reyes para pedirles los regalos. En esa carta también deben enumerar las virtudes y logros que acumularon durante el año anterior y los hacen merecedores de los regalos. Además, deben dejarles dulces a los Reyes Magos o poner un poco de agua y comida para sus camellos.

 Si los niños se han comportado bien, cuando despiertan encuentran los regalos, de lo contrario encuentran carbón dulce, una golosina que tiene la apariencia del carbón y está hecha a base de azúcar y agua. Hace décadas se solía cocinar un pastel en el que se escondía un haba o una moneda de plata. La persona que encontraba la sorpresa era denominada “rey judío” y debía encargarse de organizar la fiesta de la noche. Hoy esta tradición continúa con el típico roscón de reyes.

HERODES EL GRANDE
Antonio Camacho Gómez
-Argentina-

La celebración de la Epifanía o fiesta de la adoración de los Reyes tiene una vinculación indirecta, como directa la tuvo la famosa » degollacion de los inocentes», con el personaje del título, cuya personalidad y trayectoria es poco conocida más allá de los estudiosos del tema. De aquí la oportunidad de su enfoque por el papel que jugó en uno y otro caso y en relación con el cristianismo. Porque este idumeo, raza que habitó el sur de Judea y que se mantuvo pagana hasta que en el año 110 antes de Cristo fue judaizada por Juan Hyrcano, sin antecedentes reales, cuyo nombre tomado de la metodología griega significa «descendientes de héroes», fue un amante a ultranza del poder, ambicioso y tenaz; temeroso, por ende de su pérdida. Razón por la cual, apenas sospechaba cualquier conspiración, no trepidaba en sentenciar a muerte, como lo hizo con los dos de sus hijos, y movilizó a su policía secreta apenas los Magos preguntaron en Jerusalén: «¿Dónde está el nacido rey de los judíos?».

Las consecuencias del Nacimiento, con la matanza de los niños menores de dos años que ordenó, son por demás conocidas. 

Pero, ¿Quiénes eran los Magos? la palabra magos es persica y esta ligada a la doctrina de Zarathushtra, a quién éste se lo confió para reforzar el Irán. Su clase es muy poderosa desde la antigüedad. No eran astrólogos ni hechiceros, sino, contrarios a éstos. Los que llegan a Jerusalén habían visto una estrella que, supusieron, era la del «un rey de los judíos» y se pusieron en marcha para adorar. San Mateo no dice cuántos eran, pero una tradición los hace variar de dos a una docena, prefiriendo el número de tres por los dones que ofrecieron: oro, incienso y mirra. Desde el siglo noveno se les llama Gaspar, Melchor y Baltazar. Herodes lo llamó ocultamente, encareciendoles que buscasen bien al recién nacido para ir él a adorarlo. Los Magos partieron siguiendo la estrella hasta encontrar al Niño. Tras su adoración tuvieron sueños de no volver a Herodes. Regresaron no por Jerusalén, no Jericó, sino por un camino que costeaba la ribera occidental del Mar Muerto. Y nada más se supo de ellos. Cabe agregar que para los racionalistas el episodio de los Magos es una leyenda vinculada al viaje que Tiridates, rey de Armenia, hizo para ir a Italia a rendir homenaje a Nerón, como indican Plinio y Suetonio. Es un error, puesto que los tiempos fueron distintos.

Se ha hablado de Herodes como De uno de los hombres más sanguinarios en el devenir de la especie. El propio Flavio Josefo lo llama «hombre cruel para con todos indistintamente, dominado por el cólera». Por simples calumnias cortesanas hizo matar a su esposa Mariamme, no obstante el gran amor que sentía por ella, y al poco tiempo a la madre de ésta. Lo mismo hizo con los vástagos que tuvo con aquella, llamados Alejandro y Aristobulo, educados en Roma, lo que según cuenta Macrobio(Saturnal II, 4,11) hizo expresar al emperador Augusto que valía más ser cerdo de Herodes que hijo suyo. Cinco días antes de su fallecimiento ordenó eliminar a su primogénito Antipatros al cuál había designado heredero del trono. Decisión esta que debía ser aprobada por Roma.

La sujeción al emperador de turno, aunque una resolución extemporánea estuvo a punto de costarle el favor de Augusto, hecho que ocurrió cuando efectuó una breve campaña bélica contra los nabateos y que contó con el asentamiento del legado romano en Siria, Sencio Saturnino, le permitió un prolongado y sangriento reinado. Corrupto, frívolo y lujoso, con los altos tributos y la observancia de ciertas prescripciones religiosas de la ley judaica. 

   Luego de sufrir una enfermedad durante varios meses falleció en Jericó, a la edad de casi setenta años. Corría el año 750 de Roma, en la que había sido proclamado rey en 713. A pocos kilómetros de Herodium, en la corriente centuria llamado Djebel Fureidis («Monte del Paraíso»), donde fue enterrado con toda solemnidad, una aldea, Bethlehem, la Belén cristiana, ya había sido la cuna de un Niño que diaria a su nombre ilustre universal. 

HABÍA UNA VEZ UNOS MAGOS DE ORIENTE
Lidia Dellacasa de Bosco
(Argentina)

  _¿Te acordaste, papá?_. La voz de Federico sonaba preocupada.
_Sí, Fede. Dormí tranquilo. Seguro pasan al amanecer.
_Mirá que los camellos viajaron mucho y necesitan agua y pasto…
Era vísperas de Reyes. El padre se asomó al patio en sombras y miró el cielo que parecía enviar un mensaje secreto. Enredada en las ramas del limonero descubrió la luna. Le pareció extraña, como partida en dos mitades que se  superponían creando una luz casi fosforescente. Cuando se disponía a entrar, vio un brillo que tenía el fulgor del cristal. Es la Estrella de Belén, pensó.
Le costó dormirse. Cuando entrecerraba los ojos apareció en su mente un recuerdo de la infancia que la memoria rescataba precisamente esa noche.
Lentamente el sueño se hizo vívido y lo llevó al pasado en el barrio de la niñez feliz… Sintió en ese instante que aquel sueño era un cuento de los que su madre les leía cada noche antes de despedirlos con un beso…
   Los cuatro amiguitos vivían en una calle larga, larga, que comenzaba en una avenida y terminaba en un campo a veces sembrado de trigo, otras de soja o de sorgo. La calle llevaba el nombre de un escritor: Julio Cortázar. Casi al final, donde ya se percibía el olor de los pastos mojados por el rocío y el aire era más fresco, estaban las casas de los cuatro amigos. De este lado de la calle, Santiago y Valentino. Del otro lado, Gonzalo y su hermanita Guadalupe.
   Era un barrio de casitas nuevas, con muchos chicos que jugaban felices y perros revoltosos en las veredas.  Pronto sería “Noche de Reyes” y todos los chicos estaban expectantes esperando conocerlos, o al menos, encontrar las huellas de su paso. Gonzalo se burlaba de ese “invento” -así lo llamaba él- de unos  reyes que nadie había visto nunca. “Son una fábula como las que nos lee la maestra”, afirmaba despectivo. 
  Días antes de esa noche tan anhelada por los amigos, su perro Ulises salió de la casa para retozar en las calles del barrio. Era de tarde y el sol de enero calentaba los techos y los árboles. Ulises caminaba despacito y cada tanto agitaba la lengua como queriendo refrescarse por dentro. Desde lejos, cuando el perro se disponía a doblar la esquina, él lo estaba mirando. Pensó que volvería al anochecer, como siempre que salía a pasear en verano.
Cuando el sol comenzaba a ocultarse, después de jugar a la pelota, Santiago se cruzó a charlar con los hermanitos en la vereda. Y allí notaron la ausencia del perro.
_¿Estará en el campo?- preguntó Guada con cara de preocupación.
  _Tal vez fue a ver cómo funciona el molino- opinó Gonzalo, convencido de las habilidades de Ulises.
Esa noche, los amiguitos se durmieron tristes y temerosos.. El viento fresco del amanecer tampoco trajo noticias del ausente. Y así fueron pasando los días…
   _¡Ulises!!! _llamaban los chicos desde cada esquina, desde la placita con hamacas, desde la puerta de sus casas. Pero Ulises no respondía ni regresaba.
   Y siguieron pasando los días… Ya los chicos hablaban de Ulises pensando que nunca volverían a verlo. ¿Se habría perdido en alguna calle desconocida de la ciudad? ¿Lo habría llevado la gente de un circo que pasó y se fue? ¿Estaría enfermo o herido en algún lugar lejano?… ¡Cuántas preguntas sin respuestas!
  En la tarde del 5 de enero, Santiago y Valentino tuvieron una idea y se la contaron a sus amigos. Primero Gonzalo se negó y les respondió con una risa burlona. Muy en el fondo de su corazón, intentaba ocultar la pena por el ausente. Después, ante la insistencia de los demás, aceptó a regañadientes. Así dejaron esta notita para los Reyes:

Queridos Reyes Magos:
Este año no les pedimos regalos. Solamente queremos que regrese Ulises. Seguramente ustedes saben dónde está porque han andado por muchos lugares y los guía una estrella que les señaló el camino a Belén.
  Gracias por tener en cuenta nuestro pedido.

                                                                                Los chicos del barrio

Esa noche casi no durmieron. A la mañana siguiente, cuando los cuatro amigos estaban sentados en el cordón de la vereda, pensativos y silenciosos, vieron doblar la esquina un bultito grisáceo. Primero caminaba lento, pero cuando los descubrió, empezó a correr hacia ellos ladrando alegremente.
  _¡Es Ulises!!! _ gritaron todos, y salieron a su encuentro entre saludos y risas de felicidad.  
   Gonzalo lo abrazó con lágrimas en los ojos y aunque no lo contó, muy dentro de su alma pidió perdón por haber dudado de los Magos de Oriente.
   Y ese anochecer, mientras jugaban con Ulises en la calle larga, cerca del campo que ya brillaba bajo la luna, tres figuras se ocultaron entre las nubes del cielo. Eran los tres Magos de Oriente, que habían recibido la carta de los chicos y cumplieron su deseo, aunque los amigos no lograron verlos, tan entretenidos estaban jugando con el perrito recuperado. 
   Gonzalo despertó sobresaltado. Ya no tenía dudas. No había soñado un cuento de la infancia. Aquel chico rebelde que no creía en los Reyes Magos era él. Dio gracias en silencio al Niño de Belén y se asomó otra vez al patio en sombras. Revisó el agua y el pasto que tanto le había recomendado su hijo.
La Estrella que había guiado el largo caminar de los Magos desde Oriente seguía titilando. Ahora estaba seguro de que la fe y la esperanza que llevaron a los Reyes sabios al encuentro del Redentor recién nacido nunca dejarían de iluminar su corazón.

LOS DONES NAVIDEÑOS
Por Adrián N. Escudero

Argentina

Y su…
COSMOGÓNICA (ORO)
MYSTAGÓGICA (INCIENSO) e
HIPOSTÁTICA (MIRRA)

… TRILOGÍA EPIFÁNICA:
Entrevista desde y en la/el:
CREACIÓN (ORO) – REDENCIÓN (INCIENSO) – SANTIFICACIÓN (MIRRA)
FUTURO (ORO) – PRESENTE (INCIENSO) – PASADO (MIRRA)
PARAÍSO (ORO) – PURGATORIO (INCIENSO) – AVERNO (MIRRA)
CIELO (ORO) – MAR (INCIENSO) – TIERRA (MIRRA)
SOL (ORO) – LUNA (INCIENSO) – PLANETA (MIRRA)
ALTO (ORO) – MEDIO (INCIENSO) – BAJO (MIRRA)
FUTURO (ORO) – PRESENTE (INCIENSO) – PASADO (MIRRA)
MAÑANA (ORO) – TARDE (INCIENSO) – NOCHE (MIRRA)
BLANCO (ORO) – GRIS (INCIENSO) – NEGRO (MIRRA)

Manifestada por la:
LUZ CELESTIAL (ORO) encendida por la…
SAGRADA FAMILIA 1 (INCIENSO), refugiada en un humilde…
PORTAL de BELÉN DE JUDÁ (MIRRA)…

Espejada por una…
ESTRELLA VIAJERA (ORO) que brillaba en el
FIRMAMENTO (INCIENSO) hacia la
TIERRA (MIRRA), orientando a los…

TRES REYES DE ORIENTE:
GASPAR (ORO) – MELCHOR (INCIENSO) – BALTAZAR (MIRRA).
Quienes brindaron esos DONES a…

JESUCRISTO (SALVADOR – MESÍAS – UNGIDO)…
PALABRA DE DIOS (ORO) – MANÁ DEL CIELO (INCIENSO) – AGUA VIVA (MIRRA).
Significando en ellos su:
ORO (REALEZA) – INCIENSO (DIVINIDAD) – MIRRA (HUMANIDAD)

JESUCRISTO (BROTE DE JESÉ – CORDERO DE DIOS – CASA DE DAVID:
CRISTO (ORO) – DIOS CON NOSOTROS (INCIENSO) – BUEN PASTOR (MIRRA)
CAMINO (ORO) – VERDAD (INCIENSO) – VIDA (MIRRA)
CONSEJERO ADMIRABLE (ORO) – SOL DE JUSTICIA (INCIENSO) – PRÍNCIPE DE
LA PAZ (MIRRA)

Acunado
AMOROSA (ORO), TIERNA (INCIENSO) y FILIALMENTE (MIRRA), por…
MARÍA VIRGEN SANTÍSIMA 2 (INCIENSO):

3

MADRE (ORO)
MAESTRA (INCIENSO)
DISCÍPULA (MIRRA); y el
JUSTO JOSÉ (MIRRA):
PATER LEGALIS (ORO)
PROTECTOR (INCIENSO)
DISPENSADOR (MIRRA).

Para convivir en tríade COMUNITARIA de carácter:
HOSPITALARIO (ORO)
FRATERNO (INCIENSO)
HUMANO (MIRRA)

Mediante la práctica de la…
PALABRA DE DIOS sintetizada en/por el/la:
AMOR (ORO) – JUSTICIA (INCIENSO) – PAZ (MIRRA)
CARIDAD (ORO) – ESPERANZA (INCIENSO) – FE (MIRRA)
GRACIAS (ORO) – PERDÓN (INCIENSO) – POR FAVOR (MIRRA)

Todos en el Todo, y en el Nombre del…
PADRE (ORO)
y del HIJO (INCIENSO)
y del ESPÍRITU SANTO (MIRRA).
Amén (Ámen). Amén (Ámen). Amén (Ámen). 3

 LOS MAGOS DE ORIENTE
Carlos González Saavedra
-Argentina-

Estaba ansioso a que llegara el día. Me habia estudiado todo los detalles, esta vez no se me escaparían. Calculada la distancia y lugares.
Le habia escrito una cartita a los reyes, pidiéndole una bicicleta amarilla, pensando que así, no solo podía distinguir la bicicleta por su tamaño sino por el color, en mi noche de vigilancia. Eso habíamos decidido con mi hermana, tres años menor. Ella desde la ventana del dormitorio y yo, detrás de un jazmín que habia en el parque.
Lustre los zapatos de toda la familia, a pedido de papá siempre decía-¡Los reyes no van a dejar los regalos en zapatos desprolijos! Mientras Laura juntaba pasto, papá llenaba el balde con agua.
Mi otra gran intriga era Teddy, nuestro perro, que pasaría con él ¿ladraría?
Tenia su cucha  a un costado del parque El lugar que habia elegido era estratégico de ahí vigilaba la entrada los cercos de ambos lados y nadie me veía.
Después de cenar nos fuimos a dormir, Salí por la ventana a ocupar mi puesto cuidando que mis padres no se dieran cuenta,.Laura prendió el velador aparentando que todo estaba normal, nos dormíamos con la luz encendida.,siempre.
Solo se escuchaba el sonido de los grillos  una suave brisa que movía las hojas del jazmín.
Con el sol de la mañana mas los ladridos, me doy cuenta que estaba en la cama, no entendía como.
Teddy ladraba, salte como resorte gritando…-¡llegaron los reyes!
Papa dice, anda a ver los zapatitos. Para mí sorpresa encontré la bici amarilla y Laura su juego de cocinita mas dos muñecas Teddy, que tanto ladraba tenia a su lado un trozo de carne.¡Increible!
Nunca pude saber quien me llevo a la cama. Según papá fue Melchor, mientras Gaspar y Baltazar dejaban los regalos. Teddy recibió una caricia juguetona y se durmió al lado de su regalo. También elogiaron la prolijidad de los zapatos.
Corrí a ver  el agua, se  la habían tomado toda, seguro que los camellos vinieron sedientos Detrás del jazmín, camino al portón de la calle, algunas huellas ,encontré en el cerco del vecino, había un hueco, como si hubiesen corrido el ligustro para pasar.
Estaba tan contento que al llegar mis tíos, que siempre venían para reyes, antes de darles un beso le mostré la bicicleta.
Almorzamos ravioles con estofado, que le trajeron a mama y duraznos en almíbar a papa, que repartió
En un caminito cercano a casa, papá intento, después de almorzar, enseñarme a andar en bici, tomando por atrás mi asiento ayudándome  con el equilibrio, corriendo a mi lado, a la media hora abandono, pobre no daba más
Nunca pude descubrir con el paso de los años, quien me llevo a la cama, como trajeron la bici amarilla y la cocinita a mi hermana, mas allá de lo que mi padre dijo.
Si supe, al cabo de los años, que  había descubierto la magia de la vida, de la mano de los magos de oriente.
Hoy observo a mis nietos, esperar con la misma inocencia, la misma magia. de la mano de mis hijos.

EL PASAJE DE LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS
José Luis Insausti Urigoitia.
Errenteria -Gipuzkoa.
Pais Vasco.

La llegada de los Reyes Magos, es una de las festividades más grandes del año. Es un dia lleno de magia y pasión que despierta la complicidad de todos para que los niños vivan un dia mágico.

Melchor, Gaspar y Baltasar. Venian de Oriente guiados por una estrella y llegaron hasta Belén para adorar al rey de los judios, el Niño Jesús. Alli buscaron al recién nacido y lo encontraron en un pesebre en brazos de su madre, Maria, quien estaba acompañada por su esposo José. Al verlo, se postraron ante él ofreciéndole oro, incienso y mirra.

Cada uno de los magos llevaba un regalo de especial significado. El oro que le regaló Melchor representaba su naturaleza real; el incienso que le dio Gaspar, su naturaleza divina, y la mirra que le otorgó Baltasar, el sufrimiento y la muerte.

UN POCO DE HISTORIA.

Se dice que antes de llegar a Belén, lo Reyes Magos se encontraron con el rey Herodes  en Jerusalén, quien al escuchar que habia nacido el rey de los judios, les pidió que en su camino de regreso fuesen a verle para comunicarle el sitio exacto donde se encontraba 

el niño para él también pudiese ir a adorarlo. Según la historia, un ángel se apareció a los a los magos, advirtiéndoles que la verdadera intención de Herodes era matar al Niño Jesús.

José advertido en un sueño y viendo el peligro que corrian huyó con su familia para Egipto siguiendo lo que le había dicho el ángel. Los Reyes Magos decidieron volver por otra ruta para no encontrarse con el rey Herodes. Este desesperado, al no saber dónde se encontraba el niño, ordenó matar a todos los recién nacidos ya que temía perder su poder.

La noche del 5 de enero los niños dejan sus zapatos junto al Árbol de Navidad, y el dia 6 en  la mañana, los niños y mayores que se han portado bien durante el año recogen sus regalos, pero los que se portaron mal sólo encontrarán carbón.

El dia 6 de enero. Dia de la Epifania las familias se reúnen y se reparten el Rosco de Reyes, el cual contiene un muñequito, y la tradición dice que quien encuentre el muñequito en su  pedazo de rosco tiene que comprar al año siguiente el Rosco.

Que el día de la Epifanía sea de amistad, de amor y de paz.

EL ENIGMA DE LOS MAGOS VENIDOS DESDE ORIENTE
Por Prof. Antonio Las Heras
Argentina

“Del Oriente vinieron magos que seguían a una Estrella, la cual se detuvo sobre el lugar donde nació el nuevo Mesías.” Esta frase del Evangelio despertó, desde siempre, la curiosidad en los creyentes y el afán de investigación de los estudiosos.

El libro “La infancia de Jesús” – del Papa Emérito Benedicto XVI – dice que, según los textos del evangelista Mateo y el profeta Isaías, los “magos” procedían de Tarsis – o Tartessos – un reino que los historiadores ubican en algún punto indeterminado entre las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla.

«Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios», escribe Benedicto XVI. «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa.»

En la Biblia se los llama «magos», a secas, siendo mencionados una sola vez: «Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo.(…) abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra (…)»

El profesor Alfonso Di Nola, experto italiano en Historia de las Religiones y autor de textos que ayudaron a esclarecer al respecto, señala: «Los Magos son personajes del Evangelio, aunque se mencionan exclusivamente en el segundo capítulo del Evangelio de San Mateo. No son ni tres, ni reyes.” “Son mencionados de manera imprecisa como «magos» y provienen de un Oriente también indeterminado. (…) Posteriormente los textos apócrifos harán de ellos personajes más complejos, estableciendo que eran tres, y ricos… Pero en un principio no eran así».

El historiador argentino Armando Alfonso Piñeiro se refiere al tema en su libro «Los fantasmas del pasado», donde dice: «sacerdotes y astrónomos de origen persa, como lo probaría el uso de camellos para transportarse hasta Belén. Vivían en Comagenes, diminuto reino ubicado al norte del río Eufrates y como rendían culto al Zoroastro, era imposible que fueran astrólogos. En aquella época se llamaban magos, precisamente, a los astrónomos y en general a todo docto personaje».

Merece un párrafo especial el hecho de que estos sabios llegaran a Belén guiados por los movimientos de un objeto celeste al que el evangelio denomina “estrella” de manera ambigua; pero que bien pudo ser un cometa, un stellium, una supernova o cualquier otro fenómeno cósmico que se destacara en el firmamento. El que usaran un objeto así para guiarse obliga a pensar que se trató de astrólogos o astrónomos. Más propiamente en aquellos días sacerdotes, maestros esotéricos o practicantes de la Alta Magia Blanca. Sin olvidar, claro está, que el objeto cósmico – fuera lo que fuese – estuvo profetizado. En Jeremías leemos: «Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.» Y también está la profecía de Balaam: «Una estrella brillará sobre Jacob y un cetro brotará de Israel.»

Hay opiniones de que se trata de una creación surgida de la imaginación del evangelista Mateo para enfatizar que Jesús fue reconocido por todos los pueblos del orbe. En cuanto al hecho de llamárselos “reyes” – lo que sólo ocurrió a partir del Siglo III – puede deberse a que se quiso dar confirmación a una profecía del Salmo 72, donde se lee: “Todos los reyes caerán delante de Él.”

Con el tiempo, surgieron grabados antiguos donde los viajeros aparecen vestidos con túnicas ceñidas a la espalda, sobre la cual flota el manto echado hacia atrás. Gorros frigios y las piernas desnudas o cubiertas con polainas apretadas, según la costumbre persa.

En cuánto a la cantidad, explica Alonso Piñeiro que «en el siglo V el Papa San León dictaminó que eran tres. Ello no sólo coincide con numerosos testimonios coetáneos, sino también con el sugestivo hecho de que los regalos obsequiados al Niño Jesús eran oro, incienso y mirra. Vale decir, uno por cada visitante». Di Nola coincide: «Es a causa de los dones que presentan al niño Jesús, el oro, el incienso y la mirra, que ellos se convirtieron en tres para la tradición posterior. Anteriormente eran catorce».

«Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes, los reyes de Arabia y Saba le traerán sus regalos, y todos los reyes de la Tierra le adorarán». (Salmo 71,10) Aquí aparece Saba, lo que conlleva otro misterio pues son las tierras de la enigmática Reina de Saba, territorio que hasta fuera buscado por aire en el desierto de Yemen en 1933 por el mismo André Malraux.

El historiador y monje benedictino inglés Beda, el Venerable (n. 673/m. 735), sentenció: «Melchor era anciano, de larga y poblada barba; Gaspar, joven, lampiño y rubio, y Baltazar negro con espesa barba».

Alonso Piñeiro explica: “Como se supone que los Magos murieron martirizados, se fijaron las fechas respectivas de su martirologio: el 1 de enero San Gaspar; el 6 de enero San Melchor y el 11 de enero San Baltasar.»

LOS TRES REYES MAGOS
Elsa Lorences de Llaneza
-Argentina.

(VIVENCIAS)

   ¡Cuántos recuerdos me trae el tema de este mes! Recuerdos agridulces porque soy de esa época en que los padres, por ver nuestra alegría, nos iban engañando por muchos años y sin medir las consecuencias, con la cigüeña, los Reyes y otros recuerdos que todavía duelen. Con Papá Noel no me engañaron porque, si bien no voy a decir que soy vieja, porque viejos son los trapos, como dice mi hijo,  digamos que soy añosa y por aquellos tiempos Papá Noel no existía.

   Recuerdo que para mí la fiesta verdadera era el 5 de Enero mientras preparaba las cosas. Ya había entregado la cartita para los Reyes pidiendo “lo que pudieran traerme”, lo pienso y me emociono. ¿Adónde iría a parar esa cartita? Nunca lo pregunté y ya sabrán el por qué.

   El 5 de Enero con mis padres poníamos la  mesa en el patio con 3 vasos y una jarra de agua. Vino no, porque yo pensaba que si le poníamos vino se podían caer del camello. En una plato unas galletitas porque llegarían con hambre. Ahora pienso que en la intimidad mis padres lo habrán conversado y se habrán reído bastante de mi estupidez.

   Ese mismo día  mi madre y yo íbamos al verdulero y le pedíamos pasto para los camellos, el cual colocaba prolijamente sobre papel en el suelo y un tacho de agua a su lado: “¡Vendrán tan sedientos mamá. Tanto caminar!” Una vez cenada rápido a la cama a dormir porque si me encontraban despierta se enojaban y no dejaban nada.

   Así hasta los 9 años. Pero claro, todos los engaños algún día se destapan y los dolores también.

   El año anterior, cerca del fin de curso, una compañerita me dijo: ¿Sabes Elsa que los Reyes no existen?  – ¿Cómo que no existen? – Pregunté yo azorada. – —  ¡Noooo! Continuó mi amiga, Son los padres. Ellos disimulan que son los Reyes pero son todas mentiras.

   Me fui caminando las cuatro cuadras que me separaban de mi casa con las lágrimas que me caían por las mejillas. Seguro pensarán que llegué a mi casa he hice la gran batahola, pero no, como si nada. Sufrí esperando el 5 de Enero. Escribí la carta, puse el pasto, los vasos, el agua y los zapatos, herramienta primordial de una noche de Reyes.

   No dije nada a pesar del dolor tan hondo que tenía en el corazón. Me acosté, cerré los ojos y me hice la dormida. Me estoy viendo. Son dolores que quedan para siempre.

   Mi padre tenía una Pizzería y regresaba de madrugada todos los días. Me quedé quietita. Nadie imaginaba que yo estaba despierta. Cuando llegó mi padre me levanté, de puntillas fui hasta la puerta de la pieza que era una persiana con una celosía por donde se podía ver todo el patio. Vi a mi padre que tiraba el agua y el pasto y se comía las galletitas y luego ponía sobre los zapatos los regalos que traía.

   Ahí no pude más. Salí al patio y empecé a gritarles a mis padres que eran unos mentirosos, que me habían engañado, que se habían burlado de mí. Mis padres no sabían qué hacer ni  dónde meterse. Con la misma me metí y en la cama y lloré el resto de la noche y lo último que dije: ¡Yo a mis hijos nunca los voy a engañar!

   En esa casa nunca más hubo Reyes especiales. Mi mamá ponía los zapatos en algún momento que yo no la veía y arriba los regalos.

   El dolor del engaño nunca aflojó. Capaz que ahora lo estoy exorcizando. A mis hijos nunca los engañé. Sin agua, sin pasto, solo con los zapatos esperaban ellos a los Reyes y cuando tuvieron edad de entender les expliqué de donde venía la tradición y que los padres suplían a los Reyes que ya no estaban.

   Soy grande, soy añosa, pero sin embargo sigo odiando con todas mis fuerzas la mentira y el engaño. Sin embargo durante más de diez largos años hice de Papá Noel con mis nietas y en hogares de niños abandonados y enfermos y al ver los ojitos de alegría con que me miraban aparecer los chicos, me di cuenta que, a veces, una mentirita está bien. Pero nunca hay que exagerarla.

LOS MAGOS DE ORIENTE
Manuel Llaneza Blanco
Argentina

Cuando comienzo a esbozar estas líneas, intento iniciar un viaje al pasado, rememorando los recuerdos de mi infancia.
El aula estaba en total silencio. Todos los alumnos enfocados y atentos al relato del maestro, perteneciente a la congregación de Hermanos de Juan Bautista de La Salle. Nos relataba los pasajes de la Biblia, con palabras que nos transportaban a la época, tal era su habilidad para captar la atención.
Aquel 5 de enero de 1948 pleno invierno en Asturias, asistí al colegio ilusionado con la inminente llegada de los Reyes Magos. En nuestra clase de Historia Sagrada, ese era el pasaje que todos los alumnos esperábamos con especial ansiedad nos relataran.
Poder escucharlo y revivirlo, estimulaba el sueño y abonaba la ilusión, que crecían además con la posibilidad de presenciar la Cabalgata de los Reyes Magos.
Ese momento único avivaba en mí la ilusión, que se vincula con emociones positivas. Dicha conexión desde pequeños nos ayuda a vivir nuestros sueños.
Imaginar el juguete deseado y lo que haría con él, nutría la fantasía que hacía esperar con ansia la noche, en la que debía poner pasto y agua para los camellos, y la carta con el pedido a los Reyes.
Levantarse a la mañana siguiente con la emoción de comprobar, si lo que tanto anhelaba se había cumplido, se convertía en una sensación inolvidable. Siempre recordaré con mucho cariño esos momentos. Eran sin duda días mágicos.
Desde otra perspectiva, la vida me permitió vivirlos de nuevo con mis hijos y nietos. Ver en sus ojos la misma ilusión, la misma felicidad, me transportaba a mi niñez.
Los Reyes Magos han sido en mi caso motivo de inmensa felicidad, y prefiero guardar esos momentos por sobre toda otra consideración y análisis, respecto de los personajes históricos.
FELICES REYES ¡

TRES FIGURAS EN LA NOCHE
Gladys Semillán Villanueva
2 de enero 2021
Argentina-

Me sigue repicando en la memoria esa vieja palabra
latina…ilu-sion…como magia…como sueño…como…

El silencio que albergó mi imaginación mientras miraba la luna empalidecida por una estrella que brillaba hasta enceguecer.
Todas las formas se transformaban y de pronto mis pinos eran mas altos mas corpulentos como queriendo escaparse al cielo pues tenían esa noche un fabuloso encuentro. Y yo ahí quietecita observando como tres firuras se desplazaban por el universo buscando una ruta.
Me puse de pie estaba sentada sobre la gramilla y como un resorte salté y de pronto me di cuenta que los seguía..
Atravesaron las nubes bajas que se retiraban a dormir, eligieron senderos entre las estrellas y aca abrazaron a la Cruz del Sur no sin antes acariciar a las Tres Marías.
A cierta distancia los seguía emocionada como emprendiendo mi propia búsqueda. Siempre atenta a esos rayos de increíble belleza que todo cambiaban. Abajo la gente dormía, los animales reposaban, la naturaleza respiraba recupero pero esas tres sombras seguían sin detenerse con avidez de encuentro.
Si también me contagiaron esa necesidad de tomarme de una mano y atravesar el firmamento quedarme frente a tí  mi buen compañero de sueños y decirte… ¡vamos juntos busquemos!
Sin embargo todo quedó esfumado en ese magnifico imperio…
Continué mi marcha pero sabiendo que pronto algo en ese firmamento aparecería comenzando a darle otro sentido a la buqueda pues ya el sol insinuaba con suave color que la noche debía retirarse.
Fui detrás de las tres sombras y alcance a inclinare como ellas ante un lugar dónde la estrella brillaba hasta cegarnos.
Parpadeé unos minutos , acomodé la mirada y lo que vi…fue la mismisima bendición a mis desvelos.
Silencio…en mis manos descansando una rosa…esa que cada año espero.
Esas tres sombras se perdieron en el universo pero me dejaron junto a la rosa una estrella…algún día deberé  regresarla al cielo…mientras tanto la cuido.

LOS REYES MAGOS
Dorothy Villalobos
New Jersey (USA)

Mis recuerdos del día de Reyes, o los Magos del Oriente, son hermosos. Mi padre a pesar de no tener mucho dinero, siempre nos daba lo que más podía de acuerdo a sus posibilidades. La tarde antes del día seis de enero nos llevaba a cortar pasto a un lugar cercano, siempre escogiamos el más verde y fresco y el cual era depositado en un costado de la casa donde se terminaba la galería o portal, junto con un pozuelo con agua muy fresca.

Esto era todo un ritual, como se diría en el cual tomamos parte todas mis hermanas y padres. Todo esto era para los camellos que estarían sedientos y hambrientos después de un largo viaje.

Para los Reyes ya dentro de la casa mi madre ponía una mesita muy bien arreglada en la cual se colocaba un plato con tres galletas y vasitos de leche, junto a esto se depositaban en una canasta nuestras cartas para ellos. Estoy segura que se cansaran mucho, eran cinco cartas y cual de ellas más larga.

Para nosotras esos preparativos eran todo un gran acontecimiento, esperábamos la llegada de los tres esperados Reyes, al otro día sería un día de juegos y grandes emociones. ¿Traerán todo   lo que habíamos pedido? ¿Sería mucho lo que queríamos? Muchas veces los Reyes no habían leído bien o se habían equivocado con los pedidos, pero siempre algo llegaba por humilde que fuera que nos llenaba de ilusión y hasta a nuestros padres algo también les traían. 

Según yo creía o me habían dicho los Reyes eran de tres diferentes lugares y se reunieron para hacer el viaje juntos. Querían ir a Belén donde el niño Rey nacería.Ellos eran Melchor, Gaspar y Baltazar, cada uno de ellos con su propia personalidad y de acuerdo a su lugar de origen. Melchior tenía su cabello blanco, por lo tanto siempre asumí que sería el mayor de ellos, usaba una capa dorada, como el oro que le llevó al niño. Gaspar tenía una capa verde y una gran corona, supuestamente fue el portador del incienso y Baltazar con su capa morada y su regalo fue la mirra, era el que más simpatía le profesaba, a mi modo de ver era el que  veía más noble a mi forma de verlos.

Recuerdo que a lo mejor tenía como once o doce años cuando un niño, bastante majadero me dijo que los Reyes no existían, que eran cosas de los padres. Para mi fue una experiencia  muy dolorosa saber esa triste noticia, mis sueños se rompieron en unos tristes segundos, eso no podía ser verdad, mis padres nunca gastaría tanto tiempo en los arreglos para su llegada si no fueran realidad.

Corrí donde mi padre y le dije lo que me había contado y entonces él con toda su paciencia se sentó y me pidió que no le fuera a decir a mis hermanas más pequeñas lo que ahora sabía de una forma tan brusca, que guardara el secreto y les mantuviera la ilusión. Prometí hacerlo y desde ese día defendí el secreto a capa y espada. nadie se podía acercar a mis hermanas con esa intención ya que cuando supe la verdad me había sentido muy triste y no quería que ellas experimentaran el mismo sentimiento.

Ese día mi padre me contó muchas cosas sobre mis tan amados personajes. Aquellos que en sueños veía llegar a nuestra hogar sonrientes y dándonos felicidad y que también a Jesús regalos le llevaron.

Según él había varias versiones de dicha historia la cual aparecía en la Biblia contada por primera vez por Mateo, ya después todo fue tomando distintas formas de acuerdo a la época. Si se sabe que supuestamente pudieron haber sido hombres sabios, o conocedores de la astronomía siguieron una hermosa estrella, la cual según las profecías los llevaría a donde había nacido el Niño Rey. Era una estrella muy brillante la cual al parecer acabamos de ver también nosotros después de ochocientos años.

Que si eran sabios, que sí magos, que si reyes, de donde vinieron en si no sabemos, de Arabia, de Mesopotamia, de Palestina, Egipto, Yemen, en fin, no hay seguridad de eso, tampoco no se sabe a ciencia cierta si eran tres. Se asume que así fue por los regalos que le ofrecieron al Niño Jesús, los cuales fueron el oro, el incienso y la mirra.

Cada uno de estos regalos tenía su objetivo, el oro simboliza lugar en la sociedad, muchas veces se asocia con la realeza y si Jesús sería Rey, ese era un gran regalo, el segundo que sería el incienso, hoy en día lo usamos en la iglesia como la adoración de Dios y la mirra que era es una especie de perfume y se usaba para los muertos y nos simboliza la pasión y muerte la cual le tocaría vivir a Jesus por nuestra salvacion.

También mi padre me contó sobre Herodes que quiso hacer creer a los hombres sabios que él quería adorar al niño cuando supieran donde se encontraban pero ellos lo aludieron y nunca le dijeron el lugar donde él estaba.

Han pasado muchos años y no tenemos seguridad de de cómo en verdad ocurrió la historia, pero a pesar de los años y de haber descubierto la realidad muy temprano yo todavía celebró ese día dentro de mi corazón y a mis hijos que también siempre han tenido a Santa Claus, le celebro su dia de Reyes a pesar de ya ser hombres, con una comida y hasta con la torta tradicional que nos señalará segun la tradicion de Mexico quien encuentre al niño en su pedazo,  le tocará hacer la fiesta del dos de febrero dia de La Candelaria en su casa. ( En verdad por años me ha tocado hacerla a mi, ya ese día es el cumpleaños de mi esposo) y qué mejor excusa para una reunión familiar. Este año no será así, pero el próximo sí lo haremos y volveremos a nuestras tradiciones que debemos mantener para no olvidar nuestras raíces. 

Creo que Los tres Reyes magos ha sido una de las historias más bellas entre los niños del mundo y valdría la pena poderla mantener. Mientras los niños logren poder soñar nuestro mundo será mejor. Aunque es muy cierto que son miles los niños que nunca han tenido ni tendrán una ilusión como esa, pero si todos pusiéramos un granito de arena nuestro mundo sería mucho mejor y un niño que crece feliz será un adulto sin problemas de odio ni descriminacion racial o religiosa.

1 comentario en “TEXTOS LOS MAGOS DE ORIENTE”

  1. Muy hermoso el relato de Carlos Gonzalez, me llevo al pasado con sus recuerdos. Tambien recuerdo una bicicleta azul y algunas cosas que nunca supe como pasaron. Muchas gracias

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