LA MUJER ARTÍCULOS

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El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra en muchos países del mundo. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

(EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER)
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)
La mujer es el tesoro más valioso, más sublime, más luminoso, que posee la Humanidad. Desde la noche de los tiempos hasta nuestros días, la actitud del varón hacia la mujer ha cambiado 180º. La bondad y la inteligencia, la sensibilidad y la ternura, el ánimo positivo y constructivo y la capacidad de diálogo…, en definitiva, la belleza interior, hacen que la mujer posea una calidad humana sumamente abierta y hábil y flexible. Esta riqueza intrínseca de la mujer contribuye a impregnar de amor su esencia. Amor, pues, hacia ella y hacia los demás seres humanos más y menos cercanos, desde su propia paz, tolerancia y armonía. “En todo momento de mi vida, refiere Gabriel García Márquez, hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces”. Ciertamente, la mujer sabe caminar y desenvolverse en la vida mejor que el hombre. Por consiguiente, ella debe de ser nuestro mar, nuestro faro y nuestro puerto. Si el varón consigue que para él la mujer sea lo anteriormente expuesto, su nave saldrá indemne de cualquier peligro.    

El hombre de hoy y de mañana debe ensalzar y dignificar a la mujer. Asimismo, debe continuar trabajando constante y enérgicamente con ella para que ésta ocupe en la sociedad actual el lugar que le corresponde. En él, desempeñará su labor como cualquier hombre, pues ambos son iguales, excepto en los aspectos anatomo fisiológicos y psicológicos propios de cada sexo. Es verdad que se han conseguido muchos objetivos con respecto a la igualdad de hombres y mujeres, pero aún hay que seguir caminando en pos de otros, que todavía no se han logrado, porque “nuestra sociedad aún es masculina, dice Henrik Johan Ibsen, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana”. Sí, entrar en ella con todos los derechos y deberes que tiene el hombre del siglo XXI, para humanizar a las poblaciones no sólo de nuestro país, sino también de las demás naciones del mundo.

La mujer de espíritu infatigable y mente feraz es vida con sentido para el caminante que marcha hacia el horizonte, donde el amor verdadero vive, alentándole para continuar, desde sus convicciones de paz y justicia, de libertad y fraternidad, en el fragor de esa lucha diaria de la que siempre debe salir victorioso, pero, aunque a veces sea derrotado, no debe desfallecer, ya que su deber es proseguir, tras el fracaso, combatiendo, con denuedo y firmeza, para implantar el gozo por vivir en todos los corazones y la luz de la sabiduría en todas las mentes. En su camino hacia delante, siempre encontrará el apoyo vital de la mujer, como único referente para sus pasos y sus ideales, para sus sueños y sus aspiraciones… Mujer esta que fascina a la persona honesta, noble, sincera…, y exaspera al villano, al facineroso, al injusto…, porque la mujer es tan inmensa como el cosmos, sumamente tierna como cualquier flor, fuerte como un roquedal, dulce y apasionada como la mutua entrega de los amantes y bella como la naturaleza. Ella es así, simplemente, por ser mujer.

La mujer es para el hombre el sol que jamás se oculta, porque constantemente lo ilumina y le da vida total, vida impoluta y fecunda, vida que lo fortalece, lo anima a cada instante y lo colma de bondad y de sensibilidad y de savia creadora. Víctor Hugo concluye su poema “El hombre y la mujer” con estos dos versos: “En fin: el hombre está colocado donde termina la tierra. / La mujer donde comienza el cielo”. Con estas palabras, el literato francés dejó grabado a fuego en el intelecto del ser humano del pasado, del presente y del futuro la grandeza y la maravilla de ser mujer.

LUCHA FÉRREA DE UNA MUJER

Mae De la Torre ( Ecuador )

A pocos días de mi nacimiento tuve un terrible accidente, lanzada como por un cohete del columpio. Como artilugio, un sacerdote que iría a darme las últimas bendiciones, me encajó a la vida de una buena vez; convirtiéndome desde entonces en un ser fuerte como un gato de siete vidas.

De estas siete vidas que tengo a mi haber, las he vivido ya cinco, que equivalen a las cinco etapas cumplidas. No pretendo detallarlas, puesto que son de un matiz diverso, tan relevante como la sexta que estoy viviendo. Sin embargo, estoy abierta para experimentar una nueva etapa. ¡Qué seguridad la mía, ¡Todo por el arte!

Porque cuando hay alguna ruptura en el tiempo así se puede llamar. ¿En qué sentido hay esta ruptura?  En la parte que he dejado de producir obra plástica para dedicarme a la obra filosófica literaria investigativa. Sí que me ha cambiado un tanto mis momentos, mis preferencias, mis pensamientos, mis conocimientos, en fin; todo un torbellino de cosas. Las tensiones, las presiones, los objetivos me atraen o me acompañan, por lo que convierten a mi vida tan llena de sustancia.

Algunas fantasías me han acompañado, como el anhelo de ser pianista, escritora, inventora de cuentos, oradora y cuantas cosas más, inconscientemente he amado la pintura, la he buscado, la he merodeado, sin percatarme que se iba germinando con fortaleza en mis adentros. Inmensamente grato fue descubrir, que he estado atrapada dentro de una nube destellada, a la que jamás la dejaré partir, para seguir conquistando nuevos mundos. Cito una frase que me he apropiado desde hace algún tiempo:

“Acabe yo el día en que se cierren las ventanas de mi espíritu” de Justino Cornejo.

Influida por mis sueños de niña, y algunos bemoles, lancé a la faz de mis ojos mi primer autorretrato. No necesité más un espejo, en el lienzo quedó plasmada mi expresión, sí, mi expresión, porque lo que sale del alma, no se borra jamás. Allí, en ese instante, surgieron mis primeros trazos, como deben haber sido mis primeros pasos que jamás se han detenido hasta hoy.

Me he volcado, por tanto, a las artes plásticas, con ese ímpetu de aprender, de explorar en sus técnicas, estilos, géneros y filosofía.  

Desde entonces, ¡no quiero ni puedo! vivir sin el arte, camino de la mano de mi nuevo amor que nació con furor. Mis pasos han sido aparentemente involuntarios, la fuerza y la necesidad de tenerlo junto a mí es mi elixir. ¡Toda manifestación de arte y amor es lo medular en mi existencia!.

Un bebé no puede caminar solo, ningún individuo puede lanzarse a la vida sino es por el influjo de y para los demás. Es decir si hubo un nuevo despertar en mi ser, ese surgimiento abrió las puertas al conocimiento, sin lograr poner freno al ímpetu. Gracias a ello, he controlado a mi arte, no he coartado mis libertades, le he soltado un tanto las riendas sin permitir desde luego que se desboque. 

Hoy pienso que he seguido la brújula del aprendizaje y los llamados de mi instinto. Así pues, emprendí en esa lucha sin tregua, con tenacidad sigo en el sendero que me tiene apasionada.

Grandes han sido los retos y satisfacciones recibidas por el arte, he cobijado a mi vida y a quienes han confiado en mí ser. Es que el arte aglutina todo lo que es, significa la esencia misma de la vida, eleva al espíritu, le vuelve etéreo, sublime.

Hace un tiempo, abrí La Galería “Opus 2000”, inicialmente como mi propio taller. Más tarde, se constituiría en Academia de enseñanza y exhibición de obras de arte. Hoy: OPUS MAE.

Mi obra versa sobre temáticas diversas; prevaleciendo la figura humana, caracterizada según los críticos por la particularidad de poder transmitir al espectador los sentimientos, laslas vibraciones y espontaneidades que surgen de una mujer. Algunas de ellas ceñidas a proyectos de corte social. He pintado a la ternura, a la soledad, al amor, a la vida, a lo lúdico y mucho más basadas en mis momentos algunos reales y de fantasías.

Grandes Maestros han sido precursores de mi encantamiento. Amplia es la lista como diversas mis ejecutorias. No los nombro por ser tantos que han sido la guía eficaz para mi emprendimiento.

Pero cómo no nombrar a mis más cercanos inspiradores: Mi esposo, los hijos de mis entrañas.. Estoy impregnada del amor de todos, fusionada como una sola alma. Ese es el motor que mueve desde adentro. Grandes son las distancias físicas, cortas las del corazón, todos cabemos en uno solo. Siento sus respiros, su calor, todos sus éxitos, sus emociones. ¡Son mi hálito de vida!

LA MUJER EN EL ISLAM
Circel Monserrat Solís Tejeda
México

El principal problema entre oriente y occidente es la diferencia. El antagonismo entre diversas concepciones del mundo quedó más que al descubierto gracias a la globalización, pues los debates alrededor de los Estados no laicos, los regímenes poco democráticos y la aceptación de derechos universales comenzaron a ser la causa de los dilemas internacionales contemporáneos. Entre los temas más controvertidos de estos, se encuentra uno que hoy, con motivo de la conmemoración del día internacional de la mujer, traigo a colación: los derechos de la mujer islámica.

Mucho se puede escribir sobre el tema, la reivindicación de las mujeres ha sido una lucha popular -con justa razón- desde finales del siglo XVIII. Pero hoy quiero enfocar el papel de la mujer en el islam, por ser un tema sumamente importante que pone a su religión como el factor principal que las mantiene en una situación de inferioridad en términos políticos, económicos y sociales.  Razón que llevó a posicionarlas como pieza clave del proyecto “modernizador” de muchas organizaciones internacionales.

En general, el islam es visto como algo exótico. Es una religión que, a pesar de su importante crecimiento, la mayoría sólo conoce a través de prejuicios.  Sin duda, uno de los más difundidos es que “la identidad islámica, tal como se define, implica una negación de la identidad de las mujeres, de modo que la vindicación de la fe sólo puede acabar sometiéndolas”.[1] De esta forma, prepondera la creencia de que ser mujer musulmana es sinónimo de ser una mujer que no tiene voz, conciencia ni participación. Esta visión puede ser conflictiva porque pareciera plantear una ruda dicotomía entre ser musulmana y persona capaz de detentar derechos fundamentales. Niega la presencia de movimientos reivindicadores dentro de la religión misma y no suele distinguir entre sus preceptos meramente religiosos y la Sharia (interpretación jurídica del Corán), que diversifica la posición social de la mujer islámica según la historia, tradiciones y régimen de cada país.

Con lo anterior no busco negar la difícil situación que pasan las mujeres musulmanas día con día dentro de regímenes que distan poco de lo autoritario; ello sería absurdo. Pero quiero tratar básicamente tres puntos:  1) que sí ha habido avances considerables en la materia a pesar de la religión en países islámicos, 2) que los métodos ocupados por varias organizaciones y países para expandir los derechos sociales de la mujer islámica no han sido siempre los mejores, y 3) que nuestra visión modernizadora no siempre ofrece mejoras  significativas en todo sentido a la mujer.

 Con relación al primer punto, considero importante reconocer los avances que han introducido múltiples países de mayoría musulmana en los últimos años porque decir que las mujeres musulmanas no han sido factores de cambio sería completa mentira. Por ejemplo, en relación al sufragio femenino, no se pensaría que países musulmanes hayan concedido el derecho a elegir y ser elegidas antes que países europeos como Francia, Italia, Yugoslavia, Hungría, Bélgica, Rumania (todos ellos entre 1945-1948) o Grecia (1952), y antes que la mayoría de los países latinoamericanos.[2] Tampoco se saca de lo absurdo el que un régimen tan cerrado como el de Arabia Saudita recientemente permitiera a sus habitantes mujeres el derecho a conducir un auto; que un tercio de los miembros del Consejo de la Shura (un órgano consultivo) deben ahora ser mujeres; que se hayan promulgado nuevas leyes sobre violencia doméstica y divorcio; que la primera editora de un periódico saudí ha sido contratada o que las primeras cuatro abogadas ya practiquen su profesión.[3]  En el caso de Irán, las mujeres han jugado un papel clave desde la revolución de 1979, cuando se decretó su igualdad ante la ley y surgieron grupos feministas islámicos que han ido buscando una interpretación más progresista de la Sharia.[4]  Actualmente es posible ver a mujeres accediendo a posiciones más altas en el gobierno, pero pareciera que estos breves ejemplos en países tan cerrados no representan un logro para la figura femenina.

En segundo lugar, cuestionar los medios que han utilizado diferentes países y organizaciones para promover los derechos de las mujeres musulmanas es imprescindible porque en repetidas ocasiones se busca una imposición brusca de una visión del mundo completamente diferente. Esto puede ser contraproducente y un ejemplo de ello es la gran oposición que penetró en Irán durante el gobierno de la dinastía Pahlevi, que devino en una represión brutal a la población por considerar la modernización como “denigración occidental”. Por eso pienso que los cambios deben ser paulatinos e independientes de toda pretensión económica o política, que hoy permiten cuestionar el papel de derechos de las mujeres como razón principal de múltiples intervenciones extranjeras.

Por último, propongo una reflexión de nuestro entorno. ¿Acaso la mujer no es cotidianamente objetificada por medios tan absurdos como lo puede ser un comercial de autos? Podremos tener reconocidos constitucionalmente todos los derechos que queramos, pero ¿acaso no prevalece en nuestras vidas una tendencia machista que nos termina por imponer valores, estereotipos y deberes? Lo dejo a su reflexión, mientras cocina o se esfuerza por lucir “bien” para el trabajo. Por mi parte diré que nos hemos acostumbrado a prácticas machistas cercanas, pero no toleramos las diferentes. Tomando ahora nuestra religión predominante como ejemplo, reconozcamos que las creencias católicas también reproducen una concepción machista de la fe y no es atacada diariamente ni tampoco hay países católicos amenazados por la defensa de los derechos que también niegan. Por mencionar dos hechos burdos, pongo a su consideración el por qué toda costumbre islámica como el velo es fuertemente cuestionada, mientras el hábito de las monjas católicas o la costumbre de caminar atrás de los hombres en el judaísmo simplemente pasan desapercibidos.

Actualmente, se suele juzgar y menospreciar al islam sin contemplar su diversidad, identidad y alcance.  Esto es peligroso no sólo debido a los prejuicios que hoy prevalecen alrededor de una religión fuertemente asociada con el extremismo,  también porque se estima que para el año 2050 será la religión más profesada del mundo. Es importante saber que, si bien se suele adjudicar a ésta características como la poligamia, el velo, la mutilación genital femenina, los llamados “crímenes de honor”, la reclusión y la pasividad, estos no son aspectos exclusivos de las sociedades árabes y/o musulmanas[5] pues, de hecho, son prácticas que también prevalecen en muchos de nuestros países (llamemosles occidentales). Con esto quiero decir  que va siendo hora de dejar atrás el paradigma occidental que predomina sobre la valorización de mujer, pues tal vez es necesario comenzar a generar una lucha feminista más imparcial, respecto a religiones, e incluyente, en cuanto a regiones del mundo.

Para concluir, es preciso rescatar dos ideas: por un lado, que la creencia de que el occidentalismo facilita el EMPODERAMIENTO femenino mientras que oriente lo reprimen no puede ser siempre absoluta verdad.  Y por otro,  que  la perspectiva machista de la mujer no es exclusiva del islam,  verlo de esta forma sería una visión simplista de las verdaderas condiciones que a lo largo de la historia han puesto a la mujer -católica, musulmana, laica, etc.- en una situación de inferioridad. Hemos logrado grandes avances, pero luchar por los derechos políticos, sociales y culturales de todas las mujeres implica tanto cuestionar las prácticas ortodoxas heredadas de cualquier tradición religiosa como exigir que la lucha de las organizaciones internacionales vaya más allá de los lugares dónde conviene intervenir a nuestras amigas potencias mundiales.

[1] Fariba Adelkha, La Revolución bajo el velo. Mujer iraní y régimen islamista, trad. Juan Vivanco, Barcelona, Balletera, 2ª ed.,1996, p.16.
[2] Este fue el caso de Azerbaiján en 1919, Tayikistán en 1924, Turkmenistán en 1927, Turquía en 1930, Uzbekistán en 1938, Senegal e Indonesia en 1935, Pakistán e Irak en 1948, Siria en 1949 y Argelia, Irán y Marruecos en1963. Ver: Abdennur Prado,”El vota de la mujer en los países musulmanes”, en El País, sec. Opinión, 20 de Julio 2007.  https://elpais.com/diario/2007/07/20/opinion/1184882409_850215.html
[3] Alastair Sloan, “Arabia Saudí y la cuestión de los derechos de las mujeres” en Arabia Watch, sec. Sociedad, 03 de Enero 2017.
[4] Ver: AWID, derechos de las mujeres, “Los derechos de las mujeres en Irán: Continuidad y cambios bajo el régimen de Rouhani”, 10 de abril 2014.
https://www.awid.org/es/noticias-y-an%C3%A1lisis/los-derechos-de-las-mujeres-en-iran-continuidad-y-cambios-bajo-el-regimen-de
[5] Ali-Karamali, “¿Están oprimidas las mujeres musulmanas? Malentendidos, realidad y medios de comunicación”, Culturas: revista de análisis y debate sobre Oriente Próximo y el Mediterráneo, 2010, núm. 7, pp. 31-45, cit. por Carimo Mohomed, “Mujeres musulmanas y participación política: a propósito de la Primavera Árabe, Ártemis, 2013, núm.1, p.98.

MUJERES PIONERAS
Carmen Adiyee Palencia Vargas. (Panamá)

GOLDA MEIR (1898 – 1978)                                              “La Mujer de Hierro” de Israel

«Siempre sentía demasiado frío por fuera y demasiado  vacío por dentro». Así describía Golda Meir sus primeros recuerdos cuando ella y su familia vivían en su Kiev natal, entonces parte del Imperio Ruso,  Sufrieron las persecuciones antisemitas que a principios del siglo XX recorrían toda Europa.  A sus ocho años, en 1906, por fin pudieron emigrar y se instalaron en Estados Unidos. Esos primeros años de sufrimiento en Europa la marcaron para siempre: «Si cabe una explicación al rumbo que tomó mi vida, es seguramente mi deseo y determinación que nunca más tuviera un niño judío que vivir semejante experiencia». en EUA se empapa del sionismo y del socialismo, y se moviliza en protesta contra los pogromos , se traslada con su marido, Morris Meyesson, a la Tierra de Israel en 1921, entonces bajo mandato británico. Allí se instalan en el kibutz Merhavia, al norte, donde empieza a entrar en contacto con el sindicalismo. Su posicionamiento político en esos años se centra en dos ejes: la lucha por la mejora de las condiciones de los trabajadores, y especialmente de las mujeres trabajadores, y el auxilio a los refugiados judíos. Eran los tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Asiste como observadora judía de la Palestina del mandato británico a la conferencia de Evian, convocada por Estados Unidos en 1939 para auxiliar a las víctimas judías del régimen nazi.  Allí dijo: «Sólo hay una cosa que espero ver antes de morir, y es que mi pueblo no necesite de manifestaciones de compasión nunca más».Y fue así como se fue forjando la mujer que se convirtió en protagonista esencial de la historia de Israel.Cuando la guerra entre árabes y judíos se empezaba a vislumbrar,  Meir fue enviada a Estados Unidos para recabar fondos. Obtuvo un éxito total, lo que llevó a Ben Gurion a definir a Golda «como la mujer judía que consiguió el dinero que hizo posible la creación del Estado.   La incansable luchadora, conocida en su vida política como la «Mujer de hierro», es un ejemplo único para las generaciones de hoy y las venideras, por sus convicciones y por su fuerza arrolladora de  pionera .   Para un tiempo en el que las mujeres no lo tenían nada fácil en el terreno público en cualquier parte del mundo, Golda Meir, que ya había tenido puestos de altísima responsabilidad política en anteriores gobiernos de Israel, se convirtió en la primera mujer Premier de un Gobierno democrático en el mundo.  Un logro que todavía hoy merece un capítulo especial en los libros de Historia, pero que en su caso fue una consecución lógica después de toda una vida trabajando sin descanso por devolver a Israel el orgullo de una Nacion. Como primera ministra Su popularidad era arrolladora. Sin embargo, buscó un gobierno de coalición para garantizarse el máximo apoyo social a sus políticas, en un periodo en el que el terrorismo palestino era una amenaza constante. Una frase suya define su personalidad y su contribución a lo que hoy es Israel: «Nunca he sido partidaria de la inflexibilidad, excepto cuando la cosa atañe a Israel. Si se nos critica por qué no nos doblegamos, porque no somos flexibles en la cuestión de ‘ser o no ser’, es porque hemos decidido que, sea como fuere, somos y seremos».

Mary Wollstonecraft 

 (1759 – 1797)

Es considerada la precursora del feminismo. fue una filósofa y escritora británica.  La independencia económica fue lo que le permitió desarrollarse y llegar a ser lo que fue. Se empleó en las ocupaciones disponibles para una joven soltera y sin dote: fue acompañante pagada, costurera en su casa, dirigió una pequeña escuela para alumnas de pago y se desempeñó como institutriz; al tiempo que se instruía de forma autodidacta.

Hay en ella la conciencia crítica sobre la situación social, económica y cultural de la mujer en los tiempos que le tocó vivir, y fruto de esas preocupaciones escribe uno de sus libros más reconocidos: «Vindicación de los Derechos de La Mujer», considerado como un clásico del feminismo, en el cual argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación. Argumenta que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales e imagina un orden social basado en la razón. Si se tiene en cuenta que la obra se publicó en 1791, sus palabras toman valor histórico. En ella se expresa que la mujer no es inferior al varón sino que sufre una brecha en los niveles educativos que recibe, y que esta»Educación» deforma sus valores con ”Nociones Equivocadas» de Excelencia Femenina”

Susan Brownell Anthony

 (1820 – 1906),

 Líder del Movimiento estadounidense de los Derechos Civiles. Jugó un importante papel en la lucha por los Derechos de la Mujer en el Siglo XIX para garantizar el Derecho de Voto en los Estados Unidos.

Investigó las injusticias que se cometían con la mujer obrera, las degradantes condiciones en que trabajaba y el bajo sueldo que recibía. También se interesó activamente en la lucha por la abolición de la esclavitud: en 1863, durante la Guerra Civil, fundó la Liga de Mujeres Leales, a favor de la liberación de esclavos. Defendió la coeducación y luchó para que las universidades aceptaran a las mujeres como alumnas, promulgó el derecho de la mujer a tener propiedades, vender y comprar sin el permiso del marido, poder separarse e igualmente, tener con él, la patria potestad de los hijos.

En 1920 se concedió a las mujeres el derecho de votar, en la Decimonovena Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Susan Anthony había esbozado esa enmienda, la cual fue presentada en 1847 por un amigo suyo. No llegó a disfrutar el privilegio del voto, por el que había luchado tanto.

“La Mujer en la Poesía y el Poder de la Palabra Contra la Violencia”
María Sánchez Fernández

Texto pronunciado el día 31 de marzo de 2011 con motivo del Día de la Mujer
en una de las Salas de Conferencias del Hospital de Santiago de Úbeda
– Palacio de Congresos y Exposiciones –

Siempre he tenido por cierto que el mundo de las letras es fascinante. Hay que deslizarse por las numerosas vertientes de la literatura para descubrir, con asombro y placer, que guarda un rico tesoro pleno de colorido. Este ilumina nuestra imaginación hasta llevarla por unos caminos inesperados donde la realidad se convierte en fantasía. Nos encontramos con la ficción de la novela…, la profundidad del ensayo…, la fantasía del cuento…, la opinión informativa…, la elevación de la poesía…

Todo este despliegue de comunicación es pasando por la expresión  de la palabra.

Como poeta me concentraré en la palabra escrita y hablada, teniendo como medio sublime la Poesía.

La Palabra en la poesía es el arma blanda, sin filos, que sabe combatir con amor y sabe vencer con honor a la violencia. La violencia se repliega en sí misma, agacha su cerviz y se hace pequeña ante una frase dicha con delicadeza y amor.

A través de los siglos, la mujer siempre se destacó, por su enorme sensibilidad, en este hermoso campo de la palabra. Nos remontaremos al s. VI antes de Cristo en el que la famosa poeta griega Safo de Lesbos creó su propia Academia enseñando a sus alumnas retórica, declamación y sobre todo expresión poética. Después, hasta situarnos en nuestros días, mencionaremos a Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Gabriela Mistral, Rosalía de Castro, Rosa Chacél, María Zambrano… y tantas y tantas más. Todas combatieron la violencia como valientes soldados con la sabiduría de la palabra.

La mujer por sí misma es poesía. Lleva la poesía muy dentro y la derrama a borbotones por los campos que habita.  Ella es la fuente de vida; la roca que afronta las más violentas tempestades; el remanso de paz donde el hogar se convierte en el más cálido refugio donde no hay cabida a la violencia. Esta violencia será ignorada, quizás será disimulada con sonrisas y canciones para bien de todos aquellos que la rodean.

Por eso quiero ensalzar con palabras, y en alas de la poesía, a este ser sufrido y paciente que durante milenios estuvo ahí, un mucho ignorada por una sociedad que solamente la veía como madre, compañera y, a veces, esclava del hogar.
  Mujer
Se abrieron los panales de los cielos
y surgiste cual gota derramada
de una celda de mieles desbordada
anegando en dulzura áridos suelos.

Fuerte roca tallada en los anhelos
de dar amor y entrega en la escalada
de una vida por siempre enamorada
alcanzando tu cenit con desvelos.

Eres ola que besa las orillas
de las playas sedientas y vacías.
Eres llama que abrasa con su aliento

las cúspides heladas y amarillas.
Y eres tierra que se abre en alegrías
cuando la vida en ti es resurgimiento.
 

La palabra en la poesía está ahí; para ayudarnos a vivir. Para ensalzar los valores que nos rodean; para revelarnos las cosas maravillosas que pueden brotar del alma humana transmitiendo constantes himnos a la no violencia.
La palabra en la poesía no es hiriente. Lleva tintes de paz…, de amor…, de fraternidad… Por eso cuando hay tiempos conflictivos, cuando el mundo quiere cambiar su vestido floral por una túnica gris, maloliente y hecha jirones; cuando el dolor es una tenaza que aprieta y aprieta,  la palabra poética se esfuerza en cambiar esa imagen nefasta y trata de bañar con su bálsamo purificante las heridas causadas por las catástrofes y las ambiciones humanas.

Decía el filósofo griego Heráclito de Éfeso “ Todo cambia, todo fluye, nada permanece” Según sus teorías nada está quieto, todo está en continuo movimiento, tanto en la parte física de lo creado como en la parte emocional de los seres humanos. 

También decía, confirmando sus teorías, que “la guerra es la madre de todas las cosas, pues donde hay desacuerdos hay una generación de movimiento”. 

Por eso la  paz  sigue a la guerra y esta a la paz. La vida lleva a la muerte y esta también genera vida pues la materia nunca muere; siempre permanece. Este movimiento es continuo en todas las cosas. 

Pues bien, en los últimos tiempos que vivimos tan aciagos; tan desesperantes; estamos inmersos en estos cambios de la naturaleza que tiene a toda la humanidad angustiada, y simultáneamente, también estamos sufriendo el comportamiento del ser humano en su lucha por la ambición de poder contra los derechos de dignidad e igualdad que toda persona ha de tener.

Nada quiere estarse quieto, hasta los ejes de la tierra se remueven inquietos produciendo cataclismos. El mar se levanta como un monstruo rugiendo y arrasando; la geografía terráquea cambia su imagen continuamente y nuestro mundo es un auténtico puzzle. Claro, este fenómeno ocurre desde que el planeta Tierra es una mínima partícula del cosmos. Nunca se ha de estar quieta.

¿Y qué ocurre en la guerra y en la paz? Pues en la guerra y en la paz ocurre desde que el hombre es hombre.

Y el hombre llora al ver llorar al hombre. Sufre por él, se inquieta por él, pues todos somos uno solo bajo el cielo que nos cubre. La imagen diaria que tenemos en los medios informativos es muerte, desolación, lágrimas que mueven a la piedad infinita. La sociedad humana se mueve y responde, pero también se resquebraja con mil temores ante la amenaza por el peligro nuclear, la economía mundial y por el medio ambiente que cada día está más amenazado por estos constantes ciclos.

Pero como todo está en continuo movimiento, como decía el sabio griego, tengamos esperanza de que pronto, en vez de llorar podamos reír. Cantemos a la esperanza como el alma del gorrión de mis versos. 

VIENTO DEL OESTE

Ayer, yo cantaba a la vida,
como ese gorrión amigo
que duerme en mi ventana.
 
Se me iba el alma entera,
alegre y a borbotones
por mi garganta.

Cantaba a la vida.
Al milagro de existir,
al hecho divino de ser.

Hoy, ¿qué pasa hoy?
¿Se nos ha muerto el alma,
pájaro amigo?

¿Qué tristes presagios
la enmudecen?

En mí hay mil silencios,
y tú, tan pequeño,
callas asustado.

Nos invade la desesperanza.
Tú tiemblas y yo tiemblo.

El cielo es igual de azul,
pero grises bandadas
de otros pájaros rugientes
lo ensucian y oscurecen.

Van enloquecidos,
rompiendo el aire
¿Qué quieren?
¿Qué buscan?

No saben engendrar
el huevo de la vida.
Escupen con odio
la saliva de la muerte.

Quiero ser fuerte
y cantar como ayer. 

Cantar a la vida.
Al milagro de existir.
Al hecho divino de ser.

¡Viento del Oeste!
¡Tú que llenas
los rincones de la tierra!

Lleva mi mensaje
de esperanza allá,
donde la esperanza
ha sucumbido.

Me asomo a la ventana
y mi amigo el gorrión
yace inerte y frío.

Su pequeña alma
no ha muerto.

Se ha ido cantando
con el viento del oeste

 

 

 

 

 

 

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