SECCIÓN RELIGIOSA

Todo lo publicado en  ARISTOS INTERNACIONAL está sujeto a la ley de propiedad intelectual de España

Enero  2021 nº 39

La Dirección no se responsabiliza de las opiniones expuestas por sus autores. 
Estos conservan el copyright de sus obras
AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

COLABORAN; Nestor Barbarito (Argentina).-Jorge B. Lobo Aragón.- Raquel Olay (Argentina).-Elsa Lorences de Llaneza (Argentina).-Rosana Ortiguera.-Sarah Petrone (Argentina).-Susana Piñeiro (Patagonia-Argentina).-

 

NAVIDAD PARA EL HOMBRE Y LA ETERNIDAD
Nestor Barbarito
Argentina

«Y la Palabra se hizo carne
y  puso su Morada entre nosotros,
y hemos visto su gloria»
(Ev. de San Juan 1,14) 

Mucho estimo, hablo y llevo escrito acerca de la multiplicidad y belleza de la creación, dones todos que el Señor ofreció a sus hijos, y, en particular, los diversos e incontables carismas que nos regaló a cada uno. Pero hubo un don en especial que superó largamente a todos los otros.
El breve relato que hoy quiero hacerte llegar, me fue sugerido por una suave brisa en una madrugada estrellada, y me dio enorme gusto ponerlo por escrito para vos:

«El Viajero de cielos sin estrellas, decidió que sería bueno y bello hacer de la nada un cosmos. Y comenzó a crear un universo de sin igual belleza y novedad inagotable. Y lo fue armando con paciencia de orfebre y dulcísimo deleite. Como quien arma un arbolito de Navidad para la fiesta. Bolita por bolita, regalo por regalo. Así fue construyendo un exquisito y aceitado mecanismo de relojería, donde todo se movía con precisión y acierto. Donde cada pieza era una joya labrada con esmero.

Muchos eones transcurrieron desde entonces, en los que todo se desarrollaba de acuerdo a las divinas previsiones. Un día, recorriendo su obra con ojos satisfechos, reparó sin embargo en una roca que su mano hacía tiempo había amasado, y donde un soplo vivo que su Espíritu exhalara, fracaso tras fracaso luchaba por emerger de las tinieblas, asomarse a la luz y trepar hacia las cumbres.

Entonces el Navegante de cielos infinitos; el Hacedor de mundos incontables, sintió que su  corazón se conmovía ante tantos reveses. Por pura gratuidad, misericordia, decidió que valía la pena hacerse solidario con aquellas, sus criaturas. Iluminarlas con el resplandor de su Rostro, y tenderles la mano en la dura escalada, cuando ellas tan sólo atinaban a lamerse, en las sombras, sus heridas.

Pero Él no quería solamente salvar su obra y ayudarla a escalar hasta la cumbre de la espiritualización -¡Que eso sería ya muy bueno!-, también quería que aquel aliento que había exhalado de su boca, volviera a ser parte de Sí. Para eso iba a darle a aquellas criaturas el poder de hacerse hijos y herederos de su gloria. Pero ellos «no nacerían de la carne, ni de la sangre, ni de deseo de hombre» (cf Jn 1, 13).

Un día, pues, cuando decidió que había llegado la plenitud del tiempo, quiso que su Hijo, el Unigénito de su amor, en soledad y silencio, naciera de mujer como cualquier hijo de hombre. Y en una cueva de animales, soplo viviente también Él, sujeto al dolor y al infortunio, «el Verbo se hizo carne» (Jn 1, 14). Y María y José lo ofrecieron al Padre, junto con sus corazones humildes y agradecidos. Aunque ellos entonces todavía no sabían quién era en verdad aquel Niño que les había sido confiado. ¡Ya lo sabrían! Con amor y con dolor lo iban a entender…

Ese gesto enorme, incomprensible, del amor de Dios, expresaba una realidad aún más vasta, generosa e insondable. Porque si los hombres caían en la cuenta de la enorme posibilidad que se les abría por delante y la hacían fructificar, cada uno –vos, yo, nosotros- sería, por toda la eternidad, Señor con Él y como Él, de aquella, su creación. Y reinaríamos desde su trono.

Sólo restaba ahora que la criatura, sin creerse Dios, lo recibiera, y sin estériles soberbias, aceptara hacerse hijo en el Hijo, y dejara crecer las alas que acababan de nacerle».  

EL ROSTRO DEL AMOR
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
Tucumán-Argentina

Quise encontrar el rostro del amor, supuse que era el de los míos, comprendí que ese era el de “mi amor”, pero no el de todos. Una parejita de gorriones se hacía mimos sobre una rama del jacarandá, el rostro del amor para ellos sería otro. Mi perrito mascota fue en busca de su amiga, la vecina perrita salchicha con la que juega todos los días, era otro rostro del amor. Vi a un niño acariciar a su madre y no cabían dudas que ese era para él, el rostro del amor. Observé como se acariciaban los pétalos blancos en los ramilletes de los leandros y allí, entre aromas seguramente, otro era el rostro del amor. Continué buscándolo en cientos de cosas, en el río y el agua, el cielo y la tierra, el viento y la brisa, la rama y el tronco, el abuelo y el nieto, el campesino y la tierra, los recuerdos y la nostalgia, el dolor y las lágrimas, la risa y la alegría. Nada me daba la respuesta.  Me senté a la sombra de un paraíso sobre el verde pasto ya cansado de pensar sin encontrar explicación, de pronto me encegueció un rayo de sol que me obligó a cerrar los ojos, cuando los abrí la luz envolvía todo, pero en frente de mí estaba la respuesta, todo era luz, sólo una imagen de un hombre de espaldas la ocupaba  misteriosamente. Asombrado pregunté… ¿quién eres?…sin romper el silencio, fue girando y al mirarme dijo con total seguridad y dulzura…Soy lo que buscas…, en medio de la luz lo vi, comprendí que ese era “el rostro del amor”. Del amor del mundo, del amor que nos unía a todos, con distintos nombres, en distinto idioma con diferentes ritos pero con la misma devoción. Enfrente de mí dándome la respuesta justa “Jesús”, me sonreía desde un cuadro. Mi búsqueda había llegado a destino, en este 2021 que comienza deseamos  que todos encuentren el rostro del amor  para vivir con esperanzas de que todo será mejor si tenemos sueños por cumplir y la ilusión de que no estaremos solos ante la vida porque el dueño del rostro del amor estará a nuestro lado mostrándonos que el sendero de  la fe en él y en nosotros mismos nos llevará a buen destino. Estamos ante el transito del año viejo a un  nuevo año. Son los primeros días que el Brote del amor, nos  suplica un proceso de transformación, de conversión de cada persona y de toda la humanidad. No importa quién dé la espalda. El mensaje es claro “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. El rostro del amor siempre  continuará cautivando voluntades. Esa es la finalidad humana de la creación. Si de alguna forma violentamos al ser humano, a su dignidad, las consecuencias aparecen sin demora. Las inclemencias que padece el planeta tienen su claro origen en el desafío constante  y temerario contra la verdad.  Reavivemos  este año, la confianza en ÉL, convencidos de que sus promesas ya están germinando entre nosotros. Es que confiar en  el rostro del amor, es defender la vida de los más débiles, de los últimos, de los olvidados, mostrando que todos tenemos un tesoro en las quebradizas ánforas de cada uno de nosotros y que sacudidos como Job, que buscaba a Dios sin encontrarlo, se produjo el encuentro tan querido  «yo te conocía de oídas, pero ahora te han visto mis ojos».  Feliz año nuevo y buena vida para todos.

EL PARAÍSO PERDIDO
( Para reflexionar)
Raquel Olay de Leanza
-Argentina-

Al principio el mundo era todo perfección, la humanidad vivía en paz y armonía, abundancia y belleza que Dios donó generoso
en su infinito Amor y Providencia, al ver que su obra era perfecta, puso en los mandamientos, las bases mínimas para una buena convivencia.
La humanidad en lugar de aceptarlo y compartirlo , por ignorancia y soberbia, fue cambiando sabias reglas, por otras que ella construyó, sembrando muerte y dolor causando mucha injusticia y tristeza.
A lo largo de la historia la sociedad no ha cambiado, el hombre con desmedida codicia fue acaparando riquezas, dejando a otros hermanos sumidos en la pobreza; contamino el aire, el agua y la noble tierra,la justicia y equidad de las leyes fueron avasalladas, la verdad, la moral y la ética son cosas de otras épocas, hoy la corrupción es “estrella”, aquello que era lógico y natural, lo contradice y
desprecia, produciendo el caos que en estos tiempos impera.
Las buenas costumbres pasaron de moda, los vicios, la violencia y transgresiones nos acechan, la vida perdió valor, el amor ya
no interesa, la esperanza y la fe son letra muerta.

El hombre que solo busca el poder para dominar al otro, el placer desordenado que anule la recta conciencia y la riqueza desmedida son los dioses que hoy adora y con rigor nos someten a una cruel indiferencia. El hombre y la mujer, en lugar de brindarse respeto y cariño,
con odio y violencia se enfrentan, en vez de formar una sólida familia, se han declarado la guerra.
La austeridad se cambió por consumismo, la mira está puesta en disfrutar en desmedro del servicio y se prioriza el envase en
lugar del contenido.
Es triste esta realidad que nos conduce al abismo, por eso me niego a estas nuevas reglas, quiero ser parte en la reparación del paraíso perdido, con fuerza me aferro al Padre, sabiduría perfecta, a Jesucristo su Hijo, y al Espíritu Divino, acompañando a María a construir el arco iris, signo que anuncie jubiloso a todos que el diluvio ha concluido, y un nuevo mundo renace para felicidad de todos, en Paz y Felicidad, que merezca ser vivido.

UN CANTO A MI MADRE
Nestor Barbarito
Argentina

A vos te canto, purísima Madre mía.
Madre en el dolor y la alegría.

A vos, que supiste del gozo
-infinito en intensidad,
y tan breve y fugitivo-
de llevar en tu vientre
a Aquel que los cielos y la tierra esperaban
desde el comienzo de la historia.

A vos, Madre querida,
a quien Dios había soñado por siglos,
y por siglos preparara
con esmero cuidadoso y desvelado,
para la dulce y singular tarea
de ser el cofre aquél que guardaría,
de toda la creación, la Joya más preciada.

A vos Madre, en cuyo vientre,
desde el día en que el ángel te anunciara
la felicísima noticia de tu suerte,
de tu carne y de tu sangre
comenzó a tomar su carne el Dios viviente.

Pero no sólo en tu vientre.
el Verbo se hizo carne.
También en tu hermoso corazón
tuvo su albergue.
Aquella, su presencia en él,
fue no menos real y verdadera
y allí lo alojaste para siempre.

Era Aquél por quien toda
la creación suspiraba.
El Sol de la Justicia que de vos nacería
para iluminar a los que vivían en tinieblas;
a todos los que en sombras yacerían
hasta el día feliz en que Él los alumbrara.

A vos, Mamita,
que acunaste en tu regazo,
acariciaste las mejillas
y besaste los cabellos
al Hijo de David; al Rey de reyes,
mientras lo amamantabas en tus pechos.

A vos, que supiste creer y esperar;
que amaste y sufriste con ardiente corazón
tan puro y delicado como tierno y vulnerable.

A Vos, que fuiste la Prenda bendita
que Jesús nos legara,
a quién tu hijos llamamos con justicia y verdad
Madre de Dios y Madre de los hombres,
y tu Hijo y tu Dios coronara
Reina y Señora de la creación entera…

A vos, Mamita,
quiero contarte en mi canto,
del gozo y la alegría de saber que soy tu hijo;
que por pura gratuidad me concediste
en tu corazón purísimo y amado,
un lugar pequeño, pero no lejano,
al que por derecho propio
en él ocupa el Primogénito
de entre todos tus hijos;
el Hermano mayor, el Esperado.

A vos, a quien Jesús hizo el encargo
de ser de sus hermanos
en horas felices mamá y compañera;
pilar y sostén en los días amargos,
a vos te ruego
que no quites tus ojos,
¡tus dulcísimos ojos!
de la huella por la que vengo andando,
para que, con su luz, alumbren mi camino.

Que me guardes, Madre del alma,
de todo tropiezo o extravío;
de cualquier error o desatino.

Y por sobre todo, Madre,
Señora de la Esperanza,
no permitas que me abata el desaliento
y me hunda en la tristeza,
o en mí se apague el fuego del testigo.

A vos, Madre del alma,
A vos te pido.

OTRO AÑO
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

Ya llega otro año.
Se siente en las calles
se siente en el aire
y en el corazón.
¡Con cuanta esperanza
Se espera este año!
¡Fue duro muy duro
el año anterior!
. Yo pido al Señor

Su Misericordia
para que termine el odio,
las guerras, el hambre,
que vuelva el amor
a todas las casas
y a todos los hombres.
Que los niños sean
nuestra prioridad.
Que tengan zapatos,
que no pasen frío,
que a la escuela vayan
y puedan llegar
a ser hombres honestos
colaboradores con los
que menos tienen.

Que no pasen hambre,
que no fumen droga,
que sean ejemplos
de solidaridad.

Señor yo te pido
escuches mi ruego
y el año que llega
nos llene de Paz.

La Madre del Salvador.
Rosana Ortiguera

Argentina

Ana y Joaquín se llamaban, familia humilde los dos.
Un Ángel les anunciaba, luego de tanta oración,
que tendrían descendencia como señal de su amor.

Del santo vientre de Ana y por obra del Señor
serían padres de una niña que consagrarían a Dios,
Bendita, llena de gracia, La Madre del Salvador.

Así pasaron los meses glorificando al Señor,
esperando el nacimiento gozosos, llenos de amor.
Ana dió a luz a una niña y María la llamó.

Cuando cumplió los tres años la consagraron a Dios,
llevando a la niña al Templo a brindarle educación,
felices de que se cumplan los designios del Señor.

Cuando María fue grande, un Sacerdote anunció:
-Regresen a sus hogares para unirse a un varón,
pero ella se negaba: era Virgen del Señor.

Asombrado el Sacerdote, solicitó una reunión
para guardar a la Virgen lo consultaron a Dios,
y así José fue elegido El Padre del Salvador.

María volvió a Galilea y Dios al Ángel le envió:
-¡Alégrate, hija mía, está contigo el Señor,
pués darás a luz a un Niño, a Jesús, El Redentor!

María muy confundida al Ángel le preguntó:
-¿Cómo podré concebirlo? Yo soy Virgen del Señor.
-Serás la Madre de Cristo, del bendito Hijo de Dios.

José volvió de Judea, vió que la panza creció,
no quería lastimarla ni dañarle el corazón,
el Ángel vino en su ayuda y con María se casó.

Partieron hacia Belén para buscar contención,
aunque estaban protegidos por el amor del Señor,
se les cerraron las puertas y nadie los cobijó.

Jesús nació en un establo muy pobre y con mucho amor
de la Sagrada Familia, que desde allí se formó.
¡Bendita seas María La Madre del Niño Dios!

SÚPLICA POR LAS FAMILIAS
Sarah Petrone
Argentina

Virgen María, San José, Jesús Niño.
Bien Amada Familia de Nazareth.

Por el poder absoluto de Nuestro Padre Dios,
elegidos para ser modelos y ejemplo de Familia Cristiana,
reciban nuestras súplicas para que a imitación vuestra
sepamos aplicar sus enseñanzas en nuestros hogares
y de ese modo, movidos por los vientos de Amor
que emanan del Espíritu Santo, sepamos ser custodios
permanentes de la unidad, respeto y verdaderos valores
cristianos en nuestras familias.

Difíciles y cada vez son más, las pruebas que deben afrontar
nuestros jóvenes. Del mismo modo también a nosotros, como
adultos, nos sobrepasan las limitaciones de este mundo apocalíptico
al cual, por ser hijos de Dios, no merecemos pertenecer.

Por eso necesitamos de vuestra protección permanente y
el auxilio constante para saber revertir y vivir en un mundo justo
para que nuestros hijos crezcan rectos, con metas firmes y encaminados
por la senda del bien.

Seguros de nuestras necesidades y reclamos nos encomendamos
a su absoluta protección, hasta que se cumpla
en nosotros, el plan de Dios.   AMÉN

             

EN PAZ
Susana Mirta Piñeiro de Valli
(Patagonia Argentina)

Solo puedo decirte «Gracias» una vez más
por esta paz inmensa que me acaricia el alma,
por Tu Amor derramándose en múltiples detalles
y en el mar de la vida devolverme la calma…

porque me haces más fuerte cada vez que confío
y en medio de la noche, me aferro solo a Vos
y sin dudar me entrego  en Tus brazos de Padre,
segura de que siempre me darás lo mejor.

¿Qué podría pedirte si todo me lo has dado,
qué pretender decirte si me conoces tanto?
Solo quiero quedarme, en silencio a tu lado
en Vos todo lo tengo, amarte es mi regalo.

 

 

Deja un comentario