SECCIÓN RELIGIOSA

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Marzo  2021 nº 41

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

EL CORAJE DE FRANCISCO
Antonio Camacho Gómez
Argentina

  El poeta alemán Enrique Heine, con el que entronca románticamente su par español Gustavo Adolfo Becquer dice que «doquiera un alma noble despliega su actividad encuentra un Golgota». En este sentido el personaje más importante de la historia argentina a nivel mundial, el papa Francisco, tiene y tendrá el suyo. Porque es preciso hacer hincapié en que con su advenimiento a la cátedra de Pedro la iglesia fundada por Jesucristo ha experimentado cambios significativos con la pretensión de seguir el ejemplo de las primeras comunidades cristianas; buscando salir del apoltronamiento rutinario de los templos, sin desmerecer liturgias esenciales, para buscar a los pobres, a los más necesitados de su asistencia espiritual y material. 

  Pero no solamente su misión es apostólica y sujeta a exhortaciones de un clero y una jerarquía a la que en tiempos de descarrio Isabel la Católica metió en vereda, sino que ha procurado, y continúa haciéndolo, transparentar las funciones de la administración vaticana, sin excluir a su criticado banco; arremeter contra el capitalismo salvaje, la vergonzosa exclusión de millones de  personas carentes de los medios indispensables para vivir y las censurables diferencias entre países ricos y los denominados en vías de desarrollo. Aunque esta expresión constituya un eufemismo. Hay que agregar la tolerancia cero que impulsó Benedicto XVI para los curas pedófilos, de la defensa del inmigrante, la condena sin fisuras para los fundamentalismos de cualquier naturaleza, en especial para los que en Medio Oriente asesinaron a miles de cristianos y provocaron la huida de millones de habitantes de campos de refugiados en penosas condiciones. Y sin que las potencias occidentales actuasen con el vigor que la situación reclamó y reclama en Irak, Siria, Uganda, Nigeria, Libia, Argelia, Etiopía y otras regiones de África y Asia. No ignoro los intereses políticos y económicos contra los que el Santo Padre- lo correcto sería llamarle Padre Santo, denominación de los padres de la Iglesia, no de los Papas en su tiempo- crítica, incluyendo a las mafias de todo tipo, con un coraje que le ha valido la admiración de creyentes e incrédulos. Pero que también al promover modificaciones en estructuras de privilegios dentro y afuera de la Iglesia Católica ha suscitado el malestar y la censura, abierta o solapada de las personas, instituciones o gobiernos involucrados. En este último caso el turco, cuando manifestó su repulsa al genocidio armenio, aceptado hasta por el propio Ata-turk antes de ser considerado el » padre de la patria». 

  Francisco, al que en su propio país se ha involucrado falazmente en alguna operación política, corre peligro. Ya quisieron acabar con Juan Pablo II en la plaza de San Pedro, aunque ahora se han  tomado medidas más rigurosas con auxilio de las nuevas tecnologías y, hace varios años, fueron detenidos en Cerdeña varios miembros de un grupo vinculado a Al Qaeda que, suponese, tenían la intención de atentar contra Benedicto XVI. El papa argentino no está libre de conspiraciones que pueden configurar un riesgo para su vida, y él lo sabe, exponiéndose a veces por su acercamiento a las multitudes ante la intranquilidad de sus custodios, que no siempre pueden prever ciertas circunstancias como ocurrió en Brasil con un embotellamiento al paso de la caravana. 

  Por otra parte, ya le consta la amenaza explícita del mal llamado Estado Islámico (ISIS), que lo tiene en la mira. 

Pasemos por alto su viaje a Colombia- con tensiones por incursiones de militares  venezolanos a su territorio-, pero no a su visita a Bangladesh y a Myanmar. Sobre todo a la primera nación, nido de talibanes y de terroristas variados, con frecuentes atentados y muchos muertos, cristianos o no. En Myanmar ( ex Birmania) radicales budistas y militares  acabaron con la vida de muchos musulmanes, una gran parte de los cuales debieron huir a Bangladesh no  pocos por hambre provocando una situación de colapso en centros de acogida. Y ahora pasó por Irak para alentar al medio millón de católicos que aún siguen viviendo en un país de economía maltrecha, y en donde los atentados del terrorismo son frecuentes. Tanto que hace poco tiempo estallaron explosivos en el aeropuerto y otros, con la muerte de 40 personas, a 20 km de la iglesia donde se encontraba el representante papal.

  El papa no lo ignora pero su misión por la paz, al vicario de Cristo lo lleva a cumplimentar el «no teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma» ( Mateo 10,28). Todo un alto ejemplo de amor y coraje. 

LA ESPERANZAS DE DIOS
Jorge B Lobo Aragón
Tucumán-Argentina

Un ángel camuflado de mariposa, se paseaba por un aromado y colorido valle argentino. Se detuvo en la cima de una montaña y la brisa que danzaba en el aire lo envolvió en un fresco torbellino de paz. Sus pequeños ojos no alcanzaban a resistir la natural paleta de pintor que se extendía a su alrededor perdiendo sus colores a la distancia. Pensó  – Dios estuvo aquí, esta es parte de su obra de amor, obra que el hombre no supo apreciar – y dijo para sus adentros,- que pena tanta belleza desperdiciada – . Dios que todo lo ve y lo escucha, reaccionó ante la pena del ángel. Se asombró de tal manera al mirar el paisaje que comenzó a preguntarse: ¿dónde están los verdes árboles con sus raíces y sus frutos que dejé para alimentos del hombre, y los dorados surcos de la tierra fértil para que no le falte el pan a sus hijos? ¿Dónde  las cabras para la leche que ayude a crecer a los niños? ¿Por qué están muertos los peces a la orilla del río si debieran nadar en ellos para alimentar multitudes, ese es su destino? ¿Y las aves, dónde construyen sus nidos si les quitaron los montes, dónde criarán sus pichones el tordo, la calandria y el mirlo? Todo es silencio donde dejé trinos de zorzales, perfumes de magnolias y azahares. ¿Qué hizo el hombre con mi obra de amor en este mundo? se sentó sobre una piedra y le preguntó al ángel: ¿En qué me equivoqué? Éste le contestó: Confiaste Señor demasiado en la inteligencia del hombre, se la diste para que construya y él la usó al revés. En lugar de flores, sembró espinas, taló montes y cerró surcos, calló trinos y despertó gritos, envenenó el agua y aniquiló peces, cambió los verdes por grises, contaminó el aire y el cielo, pero todo eso tiene arreglo tomándote tu tiempo. Te pregunto con dudas utópicas, ¿Dime señor podrás corregir al hombre, según se dice tu creación más perfecta? Justo pasaban por allí, un carcelero, un político, un traficante, un proxeneta, un vago, un corrupto y su mentor, un juez, un cura con sotana al hombro, un médico abortista, un vividor, un asesino, un violador…Desilusionado se cubrió los ojos y no emitió palabrasEstaba ensimismado, tratando de encontrar una respuesta para el ángel, cuando de pronto escuchó otras voces. Miró y encontró en el nuevo grupo: Una maestra, un médico del grupo sin fronteras, un político que compartía su pan con un anciano, un niño que daba agua a un perro, un enamorado que regalaba una flor, un potentado que compartía sus riquezas, un científico que colocaba una vacuna, una madre que no soltaba la mano de su hijo, un cura que enseñaba una oración…Sonrió y contestó sin perder las esperanzas: Sí, mi creación más perfecta aún puede corregirse, ¿sabes por qué? No, dímelo tú,  – Porque el hombre aunque lo tiene extraviado aún no perdió su corazón. Tomó al ángel de la mano y regresaron al cielo, aún les quedaba un poco de esperanzas. Al poco tiempo un nuevo Ángel apareció, preguntando: Señor Dios, me gustaría vivir en la Tierra, entre los hombres. Así será hecho, respondió el Señor. Desilusionado con lo que pasaba en el Mundo al poco tiempo el ángel resolvió  volver al cielo. ¿Por qué Volviste? Preguntó el Señor. Es que no me fue posible permanecer más tiempo en la tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia. Y el Señor les dijo¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo. La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo en cambio es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada pereceDespués que regresó el Ángel, Dios se percató: Pero nos está faltando un Ángel. ¿Será que el que estaba en la tierra no llegó o se perdió en el camino? Un ángel que estaba cerca respondió: No Señor,  tu Ángel resolvió  volver y quedarse entre los hombresEl descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor. Es que la Esperanza  siempre estará latente Señor. Mientras yo este contigo en este mundo un árbol siempre crecerá y el verde nuevo de la ilusión, del aliento del optimismo alumbrara  elevándose al cielo en un verduzco resplandor de AMOR Y PAZ.

DIAS DE BENDICIÓN
Nestor Barbarito

EL LEGADO
Jueves Santo
Bendita la memoria de aquel día
en que el Amigo a sus amigos alumbró.
Cuando La Luz ya se extinguía
les dio un mandato y un don:
”Ámense como los amo yo,
que en rescate de muchos doy la vida;
nútranse con mi Carne y con mi Sangre
que restauran todas las heridas”.
Así, antes de darse al dolor,
Dios mismo se hizo comida,
sólo por amor, desmesurado amor.

LA ENTREGA
Nestor Barbarito

Viernes Santo
Bendito el día en que el Eterno
jugó su carta más valiosa.
Bendito el día en que el Amado,
-Varón de dolores y congojas-
brindó por amor su carne generosa
florecida en crueles amapolas rojas.
Bendito el día en que su cuerpo yerto
aguardó en oscuridad y silencio
el soplo tibio del amor paterno.

LA ESPERA
Nestor Barbarito

Sábado Santo
Bendito el día en el que tantos
mesaron sus cabellos y lloraron
atónitos, desconcertados.
Muchos otros se frotaron las manos,
y anotaron aquella muerte
en el “haber” de sus mezquinas
e hipócritas historias.
Bendita la Madre dolida y angustiada,
que, aunque doblada por la pena,
conservaba indemne la esperanza.
Y esperaba.
Sin pedir garantías ni certezas,
esperaba…

EL TRIUNFO
Nestor Barbarito

Domingo de Resurrección
Bendito el día en que el infierno
tembló de espanto, y sus cimientos,
resquebrajados y convulsos,
dejaron caer sus puertas tenebrosas;
el día en que los hombres y las cosas
despertaron a gozar de vida nueva;
el día en que la muerte fue vencida
porque la Vida retornó a la vida

LA TARDE DE LA CRUZ
Elegía de un Viernes Santo
Nestor Barbarito

In memoriam padre Hernán Pérez Etchepare

Silenciaron los pájaros su canto.
Los pichones olvidaron el hambre
y acallaron sus reclamos.
Cesó su cantilena el grillo
y las mariposas detuvieron su vuelo.
Plegó la brisa sus alas
por no turbar el recogimiento
de la tarde aquella.
Anémonas y lirios contuvieron el aliento
para no endulzarla con sus perfumes.
La Verdad 1 era juzgada y condenada,
su fiscal: La Mentira,
y La Infamia su juez.
La tierra, empapada en Sangre,
se estremeció de horror.
Con fiera convulsión abrió sepulcros
y partió las rocas.
El velo del Templo se rasgó
de parte a parte.
Había enmudecido La Palabra 2 .
En una encrucijada de maderos
se empantanó El Camino 1 .
La Vida 1 quedaba sin sangre y sin aliento;
cegada La Puerta 3 con cerrojo y tranca;
La Luz 4 , tan sólo sombra y tinieblas.
El Amor y el dolor en una sola carne se ofrecían,
y toda la creación se acongojaba.
El Autor de todo bien en un patíbulo había muerto.
Respetuoso, el cielo hizo correr espeso manto
y el día se hizo noche,
para que los hombres y los ángeles pudieran,
sin pudor,
abrir las fuentes amargas de su llanto.

Mas la congoja iba a volverse gozo;
aquel dolor en esperanza cierta,
y venero de salud aquella losa,
cuando la roca del sepulcro umbrío
abriera, alborozada, la pesada puerta,
para darle paso al que encerrara:
Aquél que con su muerte ignominiosa
a la muerte misma derrotara.

CÁRCEL
Nestor Barbarito

He visto tu cárcel, Señor, el calabozo
en el que soportaste la triste noche aquella
de la traición y el abandono,
mientras Pedro, al calor del fuego, te negaba.

Vi con los ojos del alma
cuando te bajaban al infame pozo aquél
los esbirros de Caifás sin miramientos.
Con los ojos del alma, te vi llorar en tu abandono.
No por miedo, ¡no! mas por tristeza.
Siendo la Luz, quedabas en tinieblas;
Vos, que habías venido al mundo
para que el mundo se iluminara;
mudara las sombras de su noche
en el brillante resplandor de un claro día.

Querías sacar a los hombres de sus cárceles
del odio, el egoísmo, esclavitud y muerte,
y pagaban tu entrega con la cárcel,
con el odio y con la muerte.

El corazón golpeaba dentro de mi pecho,
asombrado y conmovido.
¿Cómo pudo pasar aquello?
¡Cómo pudo…
La ternura y el amor encadenados
en una lóbrega mazmorra
cuatro metros bajo tierra!

De pronto… comprendí
-¡al fin lo comprendía!-,
por qué lloraba tu hermano Francisco,
“el Pobrecito”,
contemplando tu agonía
que no había terminado en aquel Huerto
ni en este calabozo;
ni siquiera en la Cruz.

Que no terminaría sino hasta el fin de los tiempos;
que se iba a prolongar en cada hombre,
en cada mujer, cada niño
que sufriera injusticia,
soledad, miseria o dolor.
No sé por qué no pude
llorar entonces, Señor.
Quizás Vos querías que guardara,
sin darle rienda suelta a mi congoja,
aquel dolor que se clavaba

como una lanza de dos filos en mi pecho;
como aquella que había herido al tuyo
la tarde de la Cruz .
Tal vez querías que la guardara
para llorar después con mi Luisita,
en el silencio,
entre las paredes benditas
de la pequeña Porciúncula;
la capillita aquella
donde tantas veces llorara Francisco
porque “el Amor no es amado”.
Una vez más, te doy gracias,
Amigo, Hermano, mi Señor,
por ofrecerme la ocasión
de comprender mejor
tu abajamiento y tu entrega,
y sentirme a un tiempo,
culpable y solidario.
No permitas, oh Dios, que lo olvide
ni un solo día de mi vida.

EL HIJO PRODIGO
Teresita de Antueno
Argentina

Soy el Hijo Pródigo que vuelve,
pero no una, ni dos, ni diez . . . ¡mil veces!
cada vez que confieso mis pecados
y el regreso a tu Casa siempre ofreces.

Cuando en misa escuchaba la parábola
¡Oh, soberbia de mí, que me indignaba!
porque al hijo bueno no daban gloria
y al terrible pecador festejaban.

Yo, a mi ciega ley tan aferrada,
no podía creer lo que escuchaba:
¿Cómo? ¿Al justo no le espera recompensa
más grandiosa que al que no respetó nada?

Muchos años pasaron y caídas
hasta que en mi experiencia comprendiera . . .
En mi orgullo deleznable creía
que de los dos hijos, el fiel yo era.

¡Qué engreída, creyéndome intachable!
Iba a misa, cumplía mandamientos . . .
Pero . . . ¿cuánto abundaba en mezquindades
y  rencores guardados bien adentro?

¿Yo la ímproba, la pura, la impecable?
¡No, Señor, descubrí que no soy esa!
Falta de misericordia, había juzgado,
al que, arrepentido, a tus pies regresa.

Ahora sí sé quién soy realmente
y agradezco que, paciente, me esperes.
Soy yo el Hijo Pródigo que vuelve,
Pero no una, ni dos, ni diez . . . ¡mil veces!

CAMINOS INEXORABLES
Liliana Escanes
Argentina

Inexorables son los caminos de los que nada sabemos
y todo suponemos…
Inescrutables… Insondables… Ignotos… Inciertos…
Hasta que una Luz, allá, en la lejanía,
blanca, brillante y diáfana,
resplandezca y nos alumbre…

Y nos ilumine…
La voz, la sangre, la piel, los pies, las manos,
los huesos, el corazón, la mente, el alma…
Y nos fortalezca… Y nos renueve…

Hasta que una Luz, allá, en la lejanía,
blanca, brillante y diáfana,
resplandezca y nos guíe…
Y se convierta en el Faro de Luz de nuestra vida.
Sea la Fuente de Luz que nos acompaña
y nos guía.

Es el Señor Resucitado. Es La Puerta.
Es el Maestro. Es el Buen Pastor Resucitado
que nos alumbra, que nos ilumina y que nos guía.
Es LA LUZ. Es LA SALVACIÓN.
Es LA ETERNA ALEGRÍA

SAN JOSÉ
19  de Marzo
Elsa Lorences de Llaneza

San José: Patriarca y Padre.
Hombre digno y con grandeza.
De Dios fuiste su custodio
y María fue tu Reina.
Solo fuiste carpintero,
dejaste todo por ellos
y formaste una familia
del mundo entero el ejemplo.
Tuviste una muerte digna
como digna fue tu vida
de esposo y padre el modelo.

Yo te ruego San José
que a la hora de mi muerte
pueda morir como vos
acompañada por Dios
por María y por Jesús
y tomada de tu mano
para que no me sienta sola
cuando enfrente a mi Señor.

REVELACIÓN
Sarah Petrone

Vencer al corazón con la razón
es una apostasía de la vida,
el ánima debate su opinión
y el ánimus muere en su idolatría.

Conciencia de esperar y comprender
llegar al fondo del debate de algún modo
el tiempo del saber qué lo provoca
y el poder del silencio es hidalguía.

Entonces llega la revelación,
estar en Dios con Dios, es el sentido
y cuando merezcamos, la oración
será el bálsamo que cure las heridas.

EN EL CORAZÓN DEL INVIERNO
Susana Mirta Piñeiro de Valli
(Patagonia Argentina)

Hoy estamos sumergidos en un ciclón de altamar
manoteando por hallar con gran desesperación
el salvavidas que acorte tanto mal, tanto dolor
o esa tabla solidaria que acerque una solución…

si por fortuna logramos salir airosos del trance
mucho habremos aprendido de semejante lección:
«La vida aunque bella es frágil y requiere fortaleza,
no crece el que se abandona, ¡sí, el que lucha con tesón!»

Todo es Gracia y Don del Cielo…
mas también todo es «tarea»,
si aprendemos de la sabia escuela Naturaleza,
captaremos el misterio que le da tanta belleza

y así como élla despliega con espontánea simpleza
su abanico de colores y aromada algarabía,
no dejemos de soñar con la dulce primavera
que al traspasar este invierno traerá luz y alegría.

1 comentario en “SECCIÓN RELIGIOSA”

  1. Muy bella poesía la de Teresita de Antueno! Me gustó el estilo y el contenido. La parábola elegida me resultaba muy difícil de aceptar en mi niñez. Felicitaciones!!!!!

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