POEMAS EN ESPAÑOL

COLABORAN:Magi. Balsells (Barcelona-España)…Angelina Sara Baca (México)… María Beatriz Bolsi. (Argentina)…Antonio Camacho (Argentina)…Adrián N. Escudero ( Argentina)…Beatriz Guadalupe Camacho (Argentina)…Ana María Capalbo (Argentina)..María Cristina Fervier (Argentina)…Adalberto Hechavarria (Omajá-Cuba) …Jaime Hoyos Forero (Colombia)…Lamberto Ibarez Solís (México) …Manuel Salvador Leyva (México)…José Lissidini Sánchez (Uruguay)…Margarita Mangione (Argentina)…Teresita Morán de Valcheff (Argentina)…Jesús H. Rodríguez Sánchez  (Mérida Venezuela)…María Sánchez Fernández (Úbeda-España)…María del Carmen Villaverde de Nessier ( Argentina) Ady Yagur (Israel)…

MEDITACIÓN
Magi. Balsells
(Barcelona-España)
Cada vez que mis pies avanzan hacia mi futuro
Detrás de mí quedan las huellas de mi camino
Mientras delante se abren senderos de esperanza
¿De donde vienen estos pasos ya realizados?
son vivencias pasadas, que quedan a mis espaldas
que marcaron en su momento la marcha de mi vida
alguno de estos pasos fueron equivocados
realizados con premura y sin meditación
en ellos mando mas el corazon que la mente
pero no me arrepiento de haberlos efectuado
ya que asi incremente la experiencia tan necesaria
para poder gozar de las belleza que fueron olvidadas
hoy disfrutando de la vida de otra manera
gracias a la enseñanza que me dieron mis errores
me siento feliz y agradecido, por todo lo ocurrido

MI VIEJO OTOÑO.
Angelina Sara Baca
(México)
Te veré regresar, mi viejo otoño,
con unas canas más en mi cabeza;
en el viejo portón colgará un moño
simbolizando así, mi gran tristeza.
Te veré regresar, dorado otoño,
no ya con la alegría de aquél que empieza,
no ya con la dulzura del retoño
que cubres de rocío cuando lo besas.
Te veré regresar, tu frágil viento
cubrirá mi paisaje de belleza;
pero cuando te marches, triste y solo,
yo quiero acompañarte en tu tristeza.
Cuando a tu vida llegue el dulce ocaso
y agites quietamente la maleza;
arráncame del árbol del pasado
y llévame contigo, como presa.
Arrástrame en tu hermoso torbellino,
sacúdeme al igual que una hoja seca
y déjame a la vera de un camino
donde te vea marchar con entereza.
Pero no me lastimes con tu olvido;
cuando de nuevo vuelva tu realeza,
recuérdame como algo muy querido
que tanto te admiró por tu belleza.
FAMILIA
María Beatriz Bolsi
(Argentina)
Con el latido breve
virginal
de la simiente
el blanco lienzo arropó la vida.
Desde ese instante
desde el ayer
y siempre
alguien fue abriendo
las puertas del lucero,
desnudó claridades
en canciones de cuna
improvisó manojos de rocío para ahuyentar
los miedos
y fue lavando
en su regazo de agua
la doliente impiedad de cada día.
Intima comunión de lumbre y ala.
Sobre su almohada de árbol
germinó todo el cielo.

ELLA, LAURA
Antonio Camacho Gómez
(Argentina)
Gris. El cielo
lloraba su pena.
La tarde era
una canción monótona
perdida entre árboles mojados.
El asfalto tenía
un resplandor siniestro
mientras ómnibus y taxis
eran casi un desierto de pasaje.
Luces verdes, amarillas y rojas
ponían la nota de color
en una melodía sin pausa.
Buceabas en el arcano de la vida,
sibila de la hora,
siempre enigmática,
en clave de misterio.
Tu sonrisa,
apenas dibujada,
me seguía en la calle vacía
donde el verde brillaba.
La función fue apenas una excusa
de un soñador insomne
solitario en la antesala bulliciosa.
Y, entre el gentío,
Tu mirada de vestal
clavada como un relámpago
en mis ojos,
me persiguió en el lluvioso atardecer
ahuyentando mi tristeza.

RAZÓN
(A las Misioneras de Paz-Antología
y Magazín Aristos Internacional 

Beatriz Guadalupe Camacho
(Argentina)
Porque somos
Absurdos y frágiles
Púberes buscando en la claridad
Jubilosa del día
Nombres con canciones
De Otoño, barcas
Casuales
Llegando a puertos
Maravillosamente nuevos
O a arcanas deslucidos
Porque entregamos
A la noche nuestros
Sueños
Dóciles y tímidos
Como niños temblando
Entre algodones.
Porque cada estrella
Nos desgarra
Una y otra vez
Hasta que
Aferrados a nuestra
Madre Tierra
Sólo somos el eco
El grito de la hierba
Que en el anhelo
Permanece
Interminablemente
Verde
LAS FLORES DE MI MADRE
Ana María Capalbo
(Argentina)
Así como la brisa susurra desde las aguas caudalosas,
El amor de la madre, nunca deja de dar desde el alma…
Las flores de mi madre aún las conservo en mi vida,
el aroma de cada rosa, la esencia de las violetas, el
perfume de los claveles, la fragancia de su murmullo,
el canto dando alegría aún perduran en mi interior.
Cada momento un recuerdo que con asombro no olvido,
los detalles, los gestos, el servicio atendido y tu sonrisa,
por donde hablabas de entregas, para decirles a todos,
desde la simpleza, “Carmencita, pedacito de amor”.
Aquí estás en mis sueños y en las cosas pequeñas,
en el cariño de mis hijos, en la mirada de los nietos,
en los postres que me enseñaste, en la belleza de la vida,
en el paciencia que trasmitiste mostrándome a Jesús.
En descubrir las facciones del otro, los dolores y las penas,
los silencios que hablan, la luz de un amor reverdecido,
el miedo, las angustias, el mar en su inmensidad, que entre
sus vientos abraza y te deposita dentro de mi piel.
Hoy, mamá querida, tu recuerdo es la presencia de
ese ángel que pintó mi vida y besa con tus besos,
porque en cada uno de ellos está tu flor, y en
este encuentro que nunca termina, está grabada tu voz.

SENTIRES
Adrián N. Escudero
Santa Fe-Argentina
-A Don Antonio Camacho Gómez, magistral Poeta andaluz…
Y muy especialmente, para mis ángeles guardianes de luz y amor
En las letras y en la vida para la Vida: Graciela Maturo, Eunate Goikoetxea y Liana Friedrich-
“No todo hablar es un decir…” (Poeta Graciela Maturo-Argentina)
A veces
Me siento, me percibo,
O me hacen sentir o percibir
Como un rechazo de la vida,
Como un aborto mal deseado,
Como un tren que descarrila
Y no llega nunca a su destino.
Hordas de seres invisibles
Se allanan quizás a tal evento
Y son carcajadas ominosas
Las que hieren mis oídos
Siempre atentos al compás
De los latidos
De un inútil corazón en vilo,
Crispado en las alturas de mi alma.
Nubes de fantasmas acorralan,
La matriz de incomprensiones que me ahoga.
Mi corazón se agita y mis dedos tiemblan
Ante las voces del oprobio que me odian
Sin conocerme ni conocerlas
Yo, a ellas.
Y mi horizonte crepuscular y agónico
No despierta nunca en alboradas.
Hasta que, de pronto, el cielo resplandece
Se abre en promesas celestiales,
Y el rojo de aquel oprobio se trastoca
En velos azules de esperanza.
Es cuando se reporta quien ha hecho
De mí, lo que ha querido.
Y me dice: Hijo, no temas
Estaré siempre contigo.

DESPUÉS DE TI
María Cristina Fervier
Argentina
Regreso desde la otra orilla,
tierra de nadie, páramo imperfecto,
donde colgué tu sombra
con la tensa cuerda del olvido.
En la distancia gris del silencio
quedaron sepultadas las palabras
gastadas de tanto callarlas.
Después de ti quedé inmersa
en la niebla de la soledad,
perdida en mis propios laberintos
atravesé el límite del dolor y del querer,
y regreso, desde la ribera de la nada,
con mi esencia renovada.
Sin esgrimir el arpegio de su trino,
después de ti, a mis pies,
yace tieso el gorrión de un sueño
que no pudo ser vuelo.
EL ÁRBOL TORCIDO
Rubén Guastavino
(Argentina)
Aquel árbol solitario
que se mece inclinado
a punto de morir
ya no es útil para refugio
de las aves
ha llegado su ocaso
y lo abandonan

avara vida me arrastras
a tu leteo río de olvidos y silencios
yazgo sobre mil noches
olvidadas de inviernos
undosas lápidas
leves latidos como acordes distantes
llaman a los vivos invitándoles
a transitar por el camino opuesto
pena invadiente,  llegas
para encender tus pájaros
de metal a mi quebranto
carga de cosas distantes
cielos opacados de ceniza
matriz inútil emerjo y lloro
yazgo en silencio
hoy…
siento que ya mi boca exhala
aquel aliento oscuro
como el aroma de flores
descompuestas
sollozos de abatido
llanto sin contentivo
no soy útil para refugio de los míos
estoy en el ocaso y me abandonan.
CANDORES
Adalberto Hechavarría Alonso
( Omaja ,Cuba)
Candores del verano por el trópico
crecen en mí las horas que consumo
en este oficio que orgulloso asumo:
amante soñador y filantrópico.
No la palabra hipnotizante, el tópico
decir que la escritura tiene a veces,
sino el granado mazo de las mieses
que la nobleza toma de lo utópico.
Tengo ciclones en el alma presos,
de donde escapan los vientos ilesos
después de sacudirme ferozmente.
Sin embargo, las aguas de mi cara
serenas fluyen —de corriente clara—
semejando un arroyo, no una fuente.


Jaime Hoyos Forero
(Colombia)
Tú, la que en cada abrazo, sobre mis hombros cuelgas
dos aros perfumados de frescas ilusiones.
Tú, la dueña de un mundo inédito de amores,
de secretos nocturnos y de vivas pasiones
en donde en cada esquina Venus de Milo tiende
sus brazos sempiternos, lascivos, que no tiene,
y sus senos de piedra, quebrados pero erectos.
¿En ese mundo tuyo, está el amor presente?
Si en ese mundo hay agua, si en ese mundo hay fuego,
se originó en tus manos, y dio a luz en tu vientre.
Y yo llego a tu mundo como un atleta antiguo,
cargado de victorias, coronado y desnudo.
A ti llego prendido como una antorcha griega,
y en tu pecho me vierto como en un pebetero.
Y aunque ignoran el mapa, tus cráteres activos
me señalan el sitio donde el fuego consume
con altas llamas rojas tus bosques escondidos.
Si hay ternura en tu mundo, proviene de tu seno,
se alimenta en tu boca, se emancipa en tus labios
y se derrama en ríos de dicha por tus dedos.
Tú, la que en cada beso enciendes una estrella
que ilumina el camino que conduce a los cielos.
Tú, que con cada beso entregas en tu boca
la pasión que se escapa a presión de tu pecho.
Tú, la vendimia mágica para mi sed de vino.
Tú, el embriagante néctar inspirador de ensueños.
Tú, la quemante ráfaga que arrebata mi espíritu.
En fin, eres la fuerza de gravedad que atrae
sobre tu ser, mi cuerpo; sobre tu alma, mis sueños.
Tú, la vela más alta de mi nave perdida.
Tú, la pasión oscura para saciar mi carne.
Tú, la tierra fecunda para enterrar mi vida.

“A MI MADRE”.
Lamberto Ibárez Solís
México
Madre, hoy es tu víspera te sueño y te amo,
hoy más que nunca te recuerdo y no te olvido,
te busco, madre idolatrada, mujer,
mujer… hija, madre, ciudadana, abuela.
Tengo tus arrugas en mis labios… te miro,
te abrazo, te hablo, te amo y te canto…
nací de tu vientre… de tu carne, de tu sangre,
de tu pelo, de tus manos… de esas manos generosas
que me enseñaron a vivir; a trabajar; a ser yo…
a ganarme la vida desde niño y valorar el trabajo;
del cual vivo, me entrego y me bendice.
Diez hijos Madre, prolífica, mujer hermosa,
te dibujan mis palabras, cintura tenue,
tu cuerpo pronunciado, lindo y generoso;
fiel enamorada, a tu hombre, a tu dueño a mi padre,
quien te llevó al altar y besó tus labios virginales
y tocaron la luna, los luceros en una noche interminable.
Llevo tus besos anidados en mis mejillas quejumbrosas,
en las mañanas del café de las seis en punto “madrugada”,
tel pan taciturno proletario de mi pueblo silencioso.
te recuerdo levantada en los fríos del invierno;
del invierno costeño adolorido en el canto matutino,
sin alimento en el concierto visceral que se expresaba.
Madre… te recuerdo a cada instante que yo vivo,
cinco años de tu partida y me haces falta…
me hace falta tu mirada de orden fijo,
tus manos suaves de lana almidonada.
¡Ay! Tus manos lindas, tersas y olorosas!
Tus lindas manos que mecieron mi cuna,
tus manos de rosa púrpura aprisionadas
mi cuerpo inerme, desvalido y moribundo;
aún huelo tu perfume permanente; ese olor
a jabón carey en panes espumosos.
Esas manos que busco y quiero tanto,
esas manos… arrugadas por los años
al igual que tu frente ennoblecida y bendecida,
tus manos que me abrazaron en silencio
y con tu dulce amor mitigaste mi llanto.
Este llanto que no cesa en esta noche amarga
sin tu sombra, sin tu abrazo, sin tus besos,
sin el almuerzo frugal cada mañana.
Madre mía recibe en tu lecho celestial
mi dulce canto, mi verso arrítmico compungido,
mi dolor, hecho de tu sangre empapada aquí en mi pecho,
con este dolor que no cesa y que camina más doliente
cada día en que necesito de tu fuerza que me ayude
a paliar los enconos grises y amargos de la vida.

RECUERDO
Manuel Salvador Leyva Martínez
(México)
Si un lejano recuerdo de labios de mujer
besa mi pensamiento añorando el ayer..,
le dejo que perfume el rosal de mis sueños,
que arome mi universo de minutos risueños
y en mi tiempo florezca la ilusión de vivir
o aleje la dolencia de mi triste existir.
Porque a veces soy triste como un jardín sin flores
huérfano de esperanzas, fragancias y colores
y a veces soy reflejo silente de laguna
o bohemia nostalgia de romántica luna…
Sin embargo, bendigo mi tristeza y dolor
 porque entre llanto y risas, mi vida fue el amor.

UNO EN UN MILLÓN
José Lissidini Sánchez
(Uruguay)
UNO EN UN MILLÓN 
Solo uno en un millón, se enamoraría de ti.
Con el alma llena de gozo. Sin control
ni dudas. Sin pensar en sí, sino en ti.
Pendiente del encanto de amar,
la suave melodía que se desprende
de ti como un llamado de :
-“Ven. Ven con tu luz a mi noche”-.
Mujer. Nada más que uno en un millón,
te podría confesar sus secretos, su pudor,
sus descréditos, su descreimiento,
las maledicencias, abandonado a su suerte
que es tu juicio.
Uno en un millón, no tendría reparos
en verte como tú eres, sin inventarte,
sin padecerte ni pretender que cambies,
sin lapidarte ni sojuzgarte.
Solo uno podría llamarte: -“Mi Amor”-,
sin que se le enquiste la palabra y se vuelva
contra ambos.
Uno en un millón, podría esperar por ti
por los siglos de los siglos,
sin pensar que es demasiado delirio,
locura, tiempo que en el amar se perdió.
Claro que…
Un millón son muchos y yo, ese uno.
que se encuentra muy al final de la fila,
que quien sabe quien encabeza,
y solo pudiendo ver tu espalda, sin alas.

CONFESIÓN
Margarita Mangione
                                       Argentina                                            
Dictador que eres parte de mi entraña,
obligándome a rogar tu amor de hinojos.
Que has cambiado mis sueños por despojos,
desde que  tu querer no me acompaña.
Sabes bien que mi ser todo te extraña,
y que el llanto es el dueño  de mis ojos.
Que has trocado bellezas por rastrojos,
en medio de esta angustia que me daña.
En mis noches me siento desolada,
es un nido de lágrimas mi almohada,
y me sumo en las brumas del encierro.
Te reclamo entre gritos, obstinada,
me hacen falta tus besos, tu mirada,
¡sin tu amor agonizo en el destierro!

ROSA CAIDA
Teresita Morán de Valcheff
(Argentina)
Aliento entre la vida y la muerte
carne de pétalos
olvidada en un libro
de páginas que agonizan
en el fervor de los dedos.
Tristeza de flor negada
en el aroma gastado de los días
Dulzura de otros ojos
navegantes del tiempo
que rozarán levemente
el frágil esqueleto
de la rosa caída.
MEDITACIÓN
Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez
Mérida, Venezuela
Meditar es un acto silencioso,
las palabras no salen de la mente
pero al juntarse en forma diligente
el idioma las lanza vigoroso.
Cuando son agradables, son mi gozo
y siempre las disfruto plenamente,
pues claras como sol resplandeciente
alumbran mi camino venturoso.
Como tanto me agradan tus acciones
rienda suelta le doy a mis canciones
para que te motiven en la vida.
Por ser el centro de mis emociones,
a Dios le pido muchas bendiciones
y a sus palabras doy la bienvenida.

DÉCIMA ESPINELA
Dr. Rafael Mérida cruz-Lascano
Guatemala
Cuando nos llegue el crepúsculo
y yo, ya no esté a tu lado
¿Donde? atajo  caminado,
sabré, siempre fui minúsculo.
Este será breve opúsculo
que al epitafio convierte
y donde el amor tras verte
¡contigo!  es fresca la brisa,
y mi fuerza tu sonrisa.
Que guardaré hasta en la muerte.

TRÁNSITO
María Sánchez Fernández
Sosiégate alma mía.
Sosiégate y no temas
a ese supremo instante
que turba tu reposo.
No es tan terrible
el próximo momento
que te hace estremecer
y sentirte tan perdida.
Quizá un suspiro
allá en la madrugada
y cruzarás tranquila
el valle de las sombras.
Te arrullaran los trinos
de pájaros ocultos
y verás un dulce amanecer
y una sonrisa.
Verdes senderos te llevaran
a verdes prados
bañados por la luz
de lo infinito.
Cabalgarás feliz,
ligera como el viento,
en mágico corcel
de mágica alborada.
Escalarás montañas.
Remontaras mil vuelos.
Navegarás dichosa
mecida por las olas
de un mar inmenso
de espumas plateadas.
El ancho cielo te cubrirá
de azul caricia,
y en éxtasis divino,
desnuda en tu pureza,
arribarás a un puerto
donde la paz es soberana.
Sosiégate, alma mía.
Sosiégate y no temas.

EL ESCRITOR Y SU MUNDO
María del Carmen Villaverde de Nessier
(Argentina)
El escritor arma y desarma sus realidades y sus ficciones,
es un poco cada una de ellas.
Es capaz de transformar imágenes,
es capaz de propiciar un pueblo,
es capaz de recordar los tiempos,
es capaz de predecir espacios.
El escritor
hace la historia,
planifica los sueños,
está presente en el mundo,
en la realidad cósmica y celular de cada cosa.
Siente y presiente,
es como un pájaro y un niño
porque contempla y abre los caminos
orfebre y arquitecto
amasa estremecido,
crea.
El mundo en las palabras
es para el escritor
un juego iluminado..
El escritor es porque sí
el rey de las palabras
con ellas podrá trascender más allá de los tiempos
para su mundo es temporal y presente
y para ser posible en la multiplicidad
de los contextos,
debe lograr la distancia de lo eterno,
ir con semias profundas
bien aprendidas en los giros de sus gestos
y en el decir de todo el alfabeto.
Jamás puede ser neutro.
Tiene en su centro la multiplicidad
formal e informal
con forma de panal y de misterio
todo el secreto de los sentimientos.
El escritor en el mundo
es un explorador
es un jilguero
un acechante previsor
del universo.

EL ULTIMO ARBOL
Ady Yagur

(Israel)
Todo parece un gran lamento
las ramas  parecen  brazos caídos,
las hojas han perdido  su verdor
en el sendero ahora amarillo.
El ultimo árbol carece de paz
los otros  son solo  cenizas,
entre lenguas de fuego vivo
que se beben mil  lagrimas.
Las llamas tienen  resonancia
entre  cenizas de piedra  vieja,
Los trinos  se escuchan lejanos
en el bosque que  fue  alegre.
El ultimo árbol tiene mi verso
con sus huellas que son canto,
por eso  llamo  en mis días
a los pueblos que los amen.
Que sera del  planeta amado
de la esperanza  en lo verde ,
de bosques que se mueren
aunque sigamos cantando.
El último árbol tiene  gajos
que miran hacia las cimas
elevo mis brazos al cielo
pintandolo de colores.. 

 

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