POEMAS A LA LUNA

Todo lo publicado en  ARISTOS INTERNACIONAL está sujeto a la ley de propiedad intelectual de España
enero  2.020  nº 27
La Dirección no se responsabiliza de las opiniones expuestas por sus autores. 
Estos conservan el copyright de sus obras

AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

LUNA DE OTOÑO.
Angelina Sara Baca
México

Luna de otoño viajera
que en el azul firmamento
semejas un bello cuento
con su increíble quimera
como dama aventurera;
quiero seguir tu camino,
tu viaje tan diamantino,
remontarme a las alturas
tan místicas y tan puras
al final de mi destino.

 

LA LUNA EN EL OTOÑO
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

En los jardines del amor, la luna,
luz victoriosa, activa a los luceros
radiantes que iluminan los senderos
de la vida, acunando su fortuna.

En medio de la noche, con piel bruna,
la luna, en los otoños placenteros,
refleja su fulgor en los viajeros
siempre enemigos de cualquier hambruna.

La luna del otoño es diferente
a la esencia de otras estaciones,
porque alegra a la noche sutilmente.

Ella elimina de los corazones
las penas de negrura permanente,
infecundas de nuevas sensaciones.

LA LUNA
Inés Blanco (Luna de Abril)
Colombia

Llévate la noche
con su murmullo
de cigarras, fantasmas,
luciérnagas y estrellas.
Llévate la piedra
con el misterio en sus entrañas;
con las huellas de ríos,
siglos y caminos.

También llévate el mar
con el verde azul
que cabalga a lomo de la ola
y el último rumor de vuelo
de la gaviota moribunda.
Arrebátale al sol su rayo tibio
y con él abriga la esperanza,
inventa un conjuro a las quimeras.

Sacúdete la lluvia
que te empapa el alma;
después… embriágate
– a la manera del pintor-
con la paleta del arcoíris.

Quédate con mi amor,
o llévate mi vida, amado,
pero deja para mí la luna…
con todo su esplendor
y toda su nostalgia.

EN ESTE OTOÑO
Alicia Borgogno
(Argentina)

En este otoño cargado de presagios
quiero ser feliz.
La noche que amansó mis vientos
enciende luces, desata sueños…

Este momento apacible que transito
no sabe de tempestades ni de encierros.
Necesito animarme a tener esperanzas
sin dejar paso a las desilusiones,
necesito atreverme a sentir añoranzas
sin huracanar pasiones.

Desplegaré mis alas para abrazar el aire
y despertar caminos bajo la luna.
En ese vuelo rasante
besaré riberas, acopiaré sonidos.

Si algún huracán me desafiara
me acurrucaría silente…
Y en un simulacro de vida,
emergería acariciando el horizonte
para borrar los miedos de mis días.

LA MARAVILLA DE LA CREACIÓN 
Antonio Camacho
Argentina

Bajo el manto fantasma de la noche,
apareció la luna,
suavizando con un leve matiz,
el gran paisaje, fantástico del silencioso lugar.

Era la maravilla de la mano del Creador,
que embriagaba los sentidos,
con aquel perfume aromático,
de las extensas regiones tropicales.

Donde las aves de múltiples colores,
vuelan majestuosamente,
con un vuelo eterno, suave,
en la brisa nocturna.

En aquella soledad, toda calma,
a veces rota por el murmullo
sel arroyo,
dormido en lecho de plata.

BAJO LA LUNA
María Alejandra Civalero
Argentina

No desespera hoy por contemplar
la luna roja o azul
porque es bajo el brillo de plata
que florecían mil deseos,
se iluminaban siluetas
y se impregnaban los rastros
de la pasión desmedida
en la piel expectante que resplandecía.
El destello no quemaba,
penetraba las fibras
que en deslumbrado vuelo
recorrían espacios, distancias y tiempos.
No había sombras bajo ese fulgor,
sino mucho más que compañía.
Vivieron, gozaron y padecieron
en el tiempo de las lunas,
con la imponencia de la super luna,
el fuego oculto de la luna roja
y el aparente vacío de la luna negra.

 

POEMA LUNAR EN DOS TIEMPOS
Lidia Dellacasa de Bosco (Argentina)
I
Y un día las primeras hojas se deslizaron pálidas
sin el verde fragante que la brisa acariciaba en lo alto del árbol.
Mansamente se poblaron las calles de ocres crujientes y fulgores cobrizos
en las tardes silentes que se dormían más temprano.
Entonces la luna de otoño se adueñó del cielo
que le cedía paso entre sus nubes de un blanco melancólico y sereno,
con la sabiduría de la naturaleza que es enigma sin tiempo.
Una luna de nácar sobre un fondo de penumbras todavía azuladas
iluminó discretamente los jardines dormidos, las plazas silenciosas
y la quietud de los patios que iban apagando sus colores de estío.
Y fue la luna, navegando en las noches con su lumbre de otoño,
convocando al amor desde el eterno misterio de los sueños.

II
Amada mía, mira la luna de otoño
cómo se enreda en tu pelo
entre mis manos que tiemblan
con el fulgor del deseo.
Desde lo alto contempla
cómo se enlaza tu cuerpo
y se funde con el mío
bajo su claror de acero.

La luna escucha el susurro
del amor que nos conmueve
y hace silencio en la noche
que se esmalta con su fuego.
Ahora es luna de escarlata
que se enciende en las caricias
y comparte nuestro anhelo
de este amor que nos consume
y llega hasta el alto cielo.

 

LUNA
Mae de la Torre
Ecuador

Aquí estoy
para decirte luna
como el día ha terminado.

Empiezo
a ver las estrellas
que mis sueños
se han robado.

Mas, de pronto
veo que se cubre
de flores mi camino

De candilejas los pasillos
de perfume tus señuelos.

Aquí estoy
con mis ensueños
en tus redes, atrapada.

Y en un hondo suspiro

¡Me abandono, relajada!

NOCHE DE LUNA LLENA
Irene González Eratsun. (Tuky Carboni)
(Argentina)

Noche de plenilunio, tan serena
que pareces un ciervo sorprendido,
en el instante justo, suspendido
de una fuga bajo la luna llena.

El aire se ha quedado  detenido
sobre una corola de azucena;
en mi oído terrestre no resuena
nada más que la ausencia del sonido;

pero el paisaje tiene otra frecuencia
que la criatura humana no percibe.
Debe ser una voz de transparencia,

un idioma celeste de alto vuelo,
un número, una cifra. No se escribe
y solamente pertenece al cielo.

INTIMIDAD
José Lissidini Sánchez
Uruguay

Luna.
Belleza inédita de enero pequeña
y nivea que vistes de plata.
Luna.
En dónde árboles y rocas
se vuelven islas.
Pareciera que brillas entre
las deshojadas ramas de un abedul,
tan solo para dibujar mis grisáceos
trazos que rebela tu compasiva luz.

Cuando el cielo te sostiene
entre estrellas minúsculas, yo ya
no puedo conciliar el sueño y es entonces
que quisiera sustraer mi melena del agua,
elevar los ojos al firmamento y adorarte
extasiado, en la inmensidad de la noche
que hiendes con tus dardos plateados,
para hacer con tu generosa blancura,
que reluzca este montón de andrajos
echado al descuido sobre la vida.

Mi Bosque. Mi arroyo y mi luna.
Mundo de ecos antiguos, en donde
mi corazón late desbocado, tan solo
porque de vez en cuando me tocas y puedo
al fin lograr entender, el objeto y el placer
de una existencia como la mía.

Luna.
Yacemos tan quietos, tan serenos
y sin embargo, entre tú y yo existen
un sin fin gritos sofocados, de llamados
sin sonido, de palabras sin voz.
Nuestro mutuo secreto que silente atesoro,
desde mi angustia y soledad de sauce.

VI  LLORAR A LA LUNA
Elsa Lorences

Argentina

Qué pena me da la luna
cuando la veo llorar
porque se siente muy sola
sobre la playa del mar.

Su amante que la abandona
y todas las tardes se va
justo cuando ella sale
para el mundo iluminar.

Casi nunca ellos se encuentran
para de su amor hablar.
¡Qué sola que está la luna
sobre la playa del mar!

Yo, al igual que la luna,
también tengo soledad
y me falta un compañero
con el que pueda hablar.

Hablar de la luna llena.
Hablar del sol que se va.
Hablar de esos dos amantes
que se quieren encontrar.

Ojalá  pronto encuentre
un amor con quien hablar
y mientras la luna llora
poderla yo consolar.

EL ALA ROTA
Sarah Petrone
Argentina

La luna de otoño se apagó.
Muy despacito
entró por una hendija  en mi ventana.
Sobre mi cama se acostó y de a poquito
la vi palidecer sobre la almohada.

Se deslizó
como una pluma peregrina
cubriéndose con la seda de mi sábana.
Amaneció dormida entre mis piernas
y se abrazó a mi pecho, acongojada.

La oí llorar.
Envuelta en una nube
trepó por la cornisa de mi patio.
Con toda la tristeza que sentía
recogió de la vereda solo a un pájaro.

Caído en la inconsciencia de la vida
por una herida fatal, agonizaba.
En el suspiro final se desprendía
del ala rota del amor
… y la llevó hacia lo alto.

Luna de Otoño
Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez
Mérida-Venezuela

Luna de otoño brillante,
refleja tu claridad
al amor y a la amistad,
de una manera constante.

El brillo es muy importante
cuando es brillo celestial,
por intenso y natural,
atractivo y penetrante.

Sigue aclarando la noche,
con ese brillo en derroche
que ofreces a la visión.

Vale la pena el trasnoche
para aceptar sin reproche,
que el brillo no es ilusión.

LUNA DE OTOÑO
María Rosa Rzepka.
Argentina

Quiere el otoño robarte blanca luna, tu vestido.
Sueña pasearse en los cielos,
verse en las aguas del río.
Ser la lumbre que refleje tenuemente al amor mío.
Esconderse tras las nubes, pasar por inadvertido
apareciendo después con un brillo enardecido.

Pobre otoño que no sabe de mareas que al latido
de tu presencia se acuestan sobre la arena, cual nido.
Invaden playas y radas;
a sus pies caen rendidos despojos de acantilados
para rodar, esparcidos.
Caracolas y navíos se hamacan a su merced
justificando ese rito que impone tu desnudez,
desde el espacio infinito.

Deja al otoño; que vibren sus ocres, sus amarillos,
sus violetas de vendimia, sus dulzuras de membrillo.
De a poco se irán las hojas, el aire será más frío.
Luna de otoño respira con tu fulgor blanquecino
mientras tu imagen se cuelga entre las ramas de un pino.

MI CANCIÓN A LA LUNA A LA LUNA DE OTOÑO
María Sánchez Fernández

¡Luna de otoño¡. Blanca y fría como las cumbres
altivas de esas montañas nevadas que pugnan por
alcanzar tu imagen. Tú, burlona, y siempre sonriente y
altiva, te dejas atrapar por sus dedos afilados y te
recuestas con amor sobre un regazo inmaculado. Las
estrellas te velan y el torrente te canta una amorosa
nana, que mi alma de poeta quiso dedicarte un día,
mientras duermes entre sueños de inocentes fantasías:

La luna se recuesta
sobre la cima blanca.

Y una nube le cubre
su desnudez de nácar.

Y las estrellas ríen
cascabeleos de plata.

Y la nieve la acuna.
Y el torrente le canta.

Y la luna se duerme
sobre la cima blanca.

¡Luna de otoño¡ Eres voluble como un pájaro que
vuela en libertad. Lo mismo duermes tranquila envuelta
en tus reflejos de plata, como te incendias de pasión y
enrojeces de amor ante la belleza sin límites de todo
aquello que te rinde pleitesía. El sol te adora, y te
persigue, mientras la tierra, generosa, te ofrece sus
presentes de mares y trigales, de flores y de ríos. Mas
está celosa. Te envidia. Te quiere para ella y se
interpone en tu cita con el sol. Una noche en la que
estabas eclipsada, sumida en tus hermosas vivencias, yo
canté con la vibrante emoción que brotaba de mi alma:

¡Que se me va la luna¡
-Que no, que no se va.

¡Que se esconde en la noche¡

-Que no, que no se esconde,
Es que la tierra cubre
su desnudez redonda
con un manto de celos.

¡Envidiosa la tierra¡

-Encelada del sol.
Amante desairada¡

¡Ya regresa la luna¡

-Sí, mira como ríe
con su risa libertaria.

¿La ha rescatado el sol?

Sí, la ha despojado
de su rebozo negro
para cubrirla entera
de desnudez de plata.

¿Y dónde está la tierra?
_Ha huido avergonzada.

¡Luna de otoño¡ Derramas poesía. Eres manantial
inagotable que inundas y despiertas la sensibilidad
divina del poeta. Él te aclama, te bendice y siempre,
siempre te cantó, desde tiempos muy lejanos, y siempre,
siempre te cantará en los tiempos infinitos venideros.

LA LUNA
Hilda Augusta Schiavoni
(Argentina)

Por el cerro apareció la luna,
las ovejas balaban en la lejanía
y el pastor se perdía en el drama
de sus recuerdos en lenta agonía.

Un coderillo en su apuro
pisó la charca cristalina
y rompió el faro nocturno
frente a cuyo espejo sonreía.

La luna desgarrada gemía
y su blancura temblaba
sobre el agua  aterida.
A lo lejos sonó el campanario.

Los fieles rezaban a María,
la destellante luna inquieta
trepó sobre la torrecilla
y luego descendió
cuando despuntó el alba fría.

COLABORACIÓN CIRCULO LITERARIO  LETRAS DEL ANDÉN DE VILLA MERCEDES ( ARGENTINA)

 

METAMORFOSIS
Teresita Morán Valcheff

Caen las hojas
y los mustios pezones del árbol
lucen en el claro de esta luna llena
su desnudez impúdica.
Danzando llegan
al sendero largo
se empujan
se rozan
se atropellan
se aquietan
en dorada alfombra convertidas.
Hundo mis pasos en el tapiz mullido
levanto una hoja todavía palpitante
con resabios de verde
en su faz amarilla
y la guardo en el libro que llevo bajo el brazo
donde vive el poema que mi alma no olvida.

Cuando rueden los años
arrugada y seca entre ajenos dedos
regresará en cenizas de otoños ya pasados
y nadie sabrá el nombre de la poeta aquella

que la eligió entre todas y signó su suerte
de morir prisionera en las hojas de un libro
señalando un poema que ya nadie recuerda.

NOSTALGIA OTOÑAL
Nilda del C. Guiñazú

Allí estabas tú.
La juventud velaba distraída
ese amor primero
soplo de primavera,
deslumbramiento en la mirada,
dicha de verde paraíso
ovillaba una historia
contenida en sus días.

Allí el tiempo prolongaba muestro tiempo
mecidos por esos largos ecos del follaje
reconociendo nuestras voces
demoradas aún por lo imposible.
Y al extinguirse el velo de la noche
ante el asombro de la luna,
todo fue una sombra
en la aurora primera del olvido.
“Caminando contigo voy por la otoñal umbría”.

Te llevo en el recuerdo
Aún no se ha extinguido esa ardorosa ráfaga
que viaja por mi alma.
Día a día se va haciendo otoño en mí,
y en todo lo que me rodea.
Así vamos al encuentro de algún gesto,
Invulnerable y duradero.
Acaso nos espere, la aurora
y despierte a la primavera.
Acaso nos espere, nuestra eterna enemiga.
Ella: la distancia.

LUNA DE OTOÑO
Aldo Javier Calveyra

Mezclada en los ocres
que roza la brisa
siempre majestuosa
tiñendo el paisaje.

Estuvo presente
cuando sobre el puente
mirando hacia el cielo
me dijo, te quiero.

Porque fue en mis noches
un globo de azúcar
y fiel compañera
de viejos desvelos.

Fue quien ocultara
las flechas manchadas
con el jugo amargo
de la despedida.

Y tejió una alfombra

a orillas del río
cuando aquella tarde
no llegó al encuentro.

LUNA DE OTOÑO
Roselvira

Luna que te escondes cuando más te busco
y tu luz trasciende todos los rincones.
Luna no te vayas sin darme la calma
que el clamor se expande y me oprime el alma.
Luna que me dejas tranquila y somnolienta
dime tú la forma de todos mis temores.
Dime qué contemplas cuando a mí me miras
y tan sigilosa entras a mi cuarto.

Luna ven conmigo, no le temo a nada
ni al frío ni al viento, ni al sol ni a la montaña,.
pero sí, le temo mucho a la ignorancia.
Un sinfín de penas
bailan en mi almohada,
la pena de la ausencia,
la pena del olvido,
la pena del misterio, del miedo y la ignorancia

Pero al mismo tiempo siento una alegría
al mirar las flores cuando llega el alba
un piar de pájaros cantan a la vida
y te me escabulles dejando el asombro.
Luna que en otoño pareces más cálida
tráeme mensajes que templen mis cuerdas
que haga que la vida parezca más bella
que el adiós no exista ni el dolor ni el karma
ni tantas miserias que vomitan sombras.

Tengo una esperanza, la esperanza firme
de entender la vida, el tiempo, sus pasiones,
el espacio inmenso, el todo, la nada
la muerte que se anuncia desde que nacemos,
de pasar despacio, silenciosamente
y sembrar la calma sin causar más daño.
Y si alguna vez, tuve la torpeza
resta disculparme, no medí la espina.

Al llegar la noche, todo es más difuso
pero el ojo es limpio desde la distancia.
Veo hacia lo ancho, veo en lo profundo
y cuando te miro luna misteriosa
todos los enigmas desnudan su secreto.

Tú me los señalas, solo yo te entiendo.
Luna, luna, luna,
llévame contigo
procura que en otoño sea mi partida
cuando la marea descienda dichosa
y cuando la savia busque su refugio.

No me lleves nunca en la primavera,
solo en el otoño hay magia en los pinceles,
que la luz me acune con verdor y nácar,
llévame de golpe, no me lo propongas.
Partiré contenta `por haber vivido.

LUNA NIQUELADA DE OTOÑO
Diana Silvia Ismael.

Luna…cuando el cielo
te cubre de algodones,
nos priva del encanto de tu presencia…

La noche se presenta obscura
y en algún lugar…
aparecen siluetas,
que se proyectan y agigantan,
en un juego de silencios y temores…

Luna…cuando el cielo
te acompaña de estrellas,
te vuelves cómplice
de nuestras mágicas vigilias;
volviéndonos sensibles a la vida.

Luna niquelada de otoño…
que desparramando destellos dorados,
rielas sobre el mar;
susurrándole tus designios
más secretos…

AQUEL DÍA, SE DESPIDIÓ LA LUNA MAS TARDE
José Alvaro Crespo
Pinar del Río (Cuba)

A mi Padre…

Aquel día de otoño mi Padre se desveló de madrugada
y su nostalgia la oprimía en calmos gemidos.
Como una premonición  recorrió a esa hora todo el caserío
revivió sus avatares bregado a contratiempo
con viejos amigos  del barrio.

Ladeó el arroyuelo Ajiconal revisó  sus preferidos pesqueros
caminó    breve por  trillos del monte  y tierras firmes
hacia otrora  conocidas áreas de cultivos:
-Recordé entonces a aquel niño tempranero
guajiro de reprimidas esperanzas
y adolescentes ensueños de  ser alguien.

A la sombra de su vitalicia arboleda
conversó luego con las dormidas aves del corral
los mansos cerdos     bueyes     vacas
su caballo de batallas  y en fin  junto a su perro Tonki
dio gracias por todo lo vivido alegando   el  corto espacio temporal
de sus 75 años en  sonrisas para quienes despedía indeciso.

Repasó su vida una vez más    como un   convido de familia
y confesión final    a la luz de farolas y quinqués, premonición
de  sus más viejos y felices ancestros de  claro-oscuros recuerdos.
Y de paso vino a mi lecho a abrazarme con más ahínco que alegría
Musitándome: -¨ Hijo,  olvidados apagones    nutren  continuos vaivenes
en la vida.   No te importen  avatares e insomnios
ni  cauterices por ellos tu espíritu de gozo
ni apartes el amor de ti.  Presenta alegrías  aun a ingratitudes ajenas
y continuarás  siempre adelante no importen lágrimas de llegada
o despedidas, sigue tu vida misma y la justicia auténtica nuestra,
adelante y siempre ¨… así  me  dijo Quien  se despidió ese día de otoño
de la luna,  más tarde…

2 comentarios en “POEMAS A LA LUNA”

Deja un comentario