POEMAS A LA INFANCIA EN ESPAÑOL

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Febrero  2.019  nº 16 

La Dirección no se responsabiliza de las opiniones expuestas
por sus autores.
Estos conservan el copyright de sus obras 

COLABORAN: Irene Mercedes Aguirre ( Argentina ) …Angelina Sara Baca ( México ) …Inés Blanco ( Colombia )…Tuky Carboni (Argentina)…Mae de la Torre (Ecuador)… Coronel  Héctor José Corredor Cuervo(Colombia) ….Delia Esther Fernández Cabo de Hernández.(Uruguay)Liana  Friedrich, (Argentina)…Mirta Gaziano (Argentina)…Adalberto Hechavarria ( Omaja,Cuba)… José Lissidini Sánchez (Uruguay)…Mª Rosa Rzepka(Argentina)…Hildebrando Rodriguez …( Venezuela)…Jesús Hilderando Sánchez ( Venezuela)…Adolfo Zabalza (Argentina) Grupo literario Letras del Andén participan: (Teresa Morán de Valcheff…Yamida…Roselvira…Nilda del C. Guiñazú…Aldo Javier Calveyra…Carmen G Lucero de Palma…Verónica Sevilla ) 

HABIA UNA VEZ
Irene Mercedes Aguirre ( Argentina)

“Había una vez”…. La magia serpentea
por lejanos caminos de mi infancia
¡Ah, ese comienzo atemporal recrea
en mis recuerdos, toda su fragancia!

¡Qué horrible era la bruja! ¡Qué terrores
provocaba su rostro macilento!
¡Surgía entre las brumas y rumores
de algún bosque encantado, ceniciento!

Pócima burbujeante en su caldero
negro, redondo, que con mano diestra,
revolvía en silencio ¡Dedos fieros
astutos y afilados,! ¡Tan siniestra!

En su ovillo, enredaba la malvada
a la hermosa princesa desvalida,
temblorosa, sin fuerzas, desmayada,
esperando de un príncipe la vida

“Había una vez”…, no tengo quien me lea
y reviva, a mis años, ningún duende.
Aún así, pese al tiempo, el cuento crea
¡esa ilusión que en cada niño enciende!

AYER Y HOY
Angelina Sara Baca (México)

I.- Cuando nací, tal capullo
que de la planta brotaba
en tanto agosto lloraba   
y daba luz el cocuyo;
mi madre cantó el arrullo
a su primera muñeca,
mientras giraba la rueca
y crepitaban los leños,
como mágicos Ensueños
que dibujaran su mueca.

II.-
Me recuerdo muy pequeña
con mis cinco años a cuestas
jugando entre las florestas
en bella tarde abrileña;
mientras el río se despeña
como verdosa serpiente
que imaginara mi mente
con infantil desatino;
en tanto, azul cristalino,
refleja al cielo, la fuente.

Iii.- Añoro noches de fiesta
que iluminaban » castillos»
como si mil duendecillos
al compás de fina orquesta
despertaran de su siesta;
en tanto los limoneros,
cual hermosos pebeteros,
con su perfume llenaban
los besos que resonaban
en balcones hechiceros.

IV Era de Reyes la noche
en esa edad tan dichosa,
serena y esplendorosa;
cuando la luna, en derroche,
simulaba hermoso broche
en el azul terciopelo;
y con infantil anhelo
buscaba nuestra mirada
de los Reyes, la llegada,
con un profundo desvelo.

V.-La pueblerina maestra
en las preciosas mañanas
al vuelo de las campanas
y con la regla en la diestra,
sentimos por siempre nuestra;
con sencillez primorosa
y mejillas cual la rosa,
fue sembradora elocuente
y la tengo muy presente
como un hada portentosa.

VI.- En un enero lluvioso
que parecía sollozar;
para un sueño realizar,
dejamos aquél precioso
hogar dulce y espacioso;
sus calles quietas, tranquilas,
bordeadas de campanillas,
en el corazón quedaron
y allí su nido formaron 
como tiernas avecillas.

MI INFANCIA
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Tras el tiempo pasado mansamente,
recuerdo los frutales de mi infancia
a pesar de que aumenta su distancia
florecida en los valles de la mente.

Años, con energía diferente,
que dejaron su huella en la sustancia
de mi esencia infantil, con la elegancia
plácida de la luz resplandeciente.

Oh, mi infancia, alegría, amigos, juegos,
lecturas, aromadas de jazmines,
con soles de judíos y de griegos.

Entre risas nacieron mis jardines
que soterraron los desasosiegos
bajo la ciénaga de los hollines.

Con sus dulces botines,
atesoro mi infancia en los claveles
amados de la vida sin peleles.

ESTRELLAS EN EL BOLSILLO
Inés Blanco ( Luna de Abril)
Colombia

Cuando era niña,
soñaba alcanzar estrellas;
cazaba luciérnagas
para guardar su luz
entre papel de caramelo,
sin comprender por qué, 
a la mañana siguiente
lucían apagadas.

De niña, perseguía la luna,
jugábamos  a escondidas
la ronda de la noche
y de las nubes.

Recuerdos de la infancia
que me habitan;
trasiegan por la estancia
tan amada:
el patio abierto al infinito,
las matas de higuerilla,
de durazno y de guayaba.

El fogón a duras penas encendido;
olor a leña y humo
penetrando los sentidos.

El canto de las ranas,
la riña con mi hermana
por atrapar las candelillas,
y la voz de la abuela reclamando:
“juicio por el amor de Dios”.

Llegado el sueño,
recuerdo ¡Ay!
cuanto me esmeraba,
por ocultar el botín de estrellas
y fosforescentes criaturas,
entre los bolsillos
de mi blanco delantal,
salpicado de florecillas
rosas, lilas y amarillas.

SE LLAMÓ INFANCIA
Mª Beatriz Bolsi ( Argentina)

Nació de altura de toboganes
para empinarse al cielo,
de la inocencia y el misterio
para esperar algún Rey Mago en la ruta
de la primera estrella.

Con plaza de domingo:
más grandes que nuestras manos
los cucuruchos de maíz
para una ternura hecha paloma.

Creció de almidonado guardapolvo,
de alhaja de alcanfor y estampita
una mañana de claras Comuniones.

De esa infancia me acuerdo: la que ayer
puso la risa sin orillas
-calesita y sortija-
de ronda por los parques.

Peregrinó en el pecho
con los tempranos fríos
su blanca y celeste escarapela.
Y aquel himno rebelde con espiral de notas
que siempre se escapaban.

De esa infancia me acuerdo: de esa pequeña pieza
que fabricó mi padre en la terraza,
antesala de la nube y el viento
donde peinábamos el día con trenzas de muñeca.
Siempre llega detrás de mi esperanza.

Como la luz quieta de todas las estaciones,
en los altos columpios del lucero
en un álbum de luna sorprendida
donde empieza un sendero y me hace libre.
Nos sostiene
en este caminar hacia otros calendarios
un poco del ángel
de ese niño que fuimos.


LOCURAS DE LA INFANCIA
Tuky Carboni ( Argentina )

Pensaba que los seres y las cosas
tenían algún grado de conciencia.
Me parecía una irreverencia
pasar sin saludar ante las rosas.

Crecía en el amor y la inocencia
al abrazar las ramas majestuosas,
los caballos, las flores más hermosas,
los ojos de mis perros: transparencia.

Me entendí con corderos casi humanos:
suspiraban confiados en mis brazos.
Los pájaros comieron de mis manos…

Tal vez tenían razón: estaba loca.
Loca de amor por todos los ocasos.
Aún lo estoy. Y sin abrir la boca

YO NO JUGUÉ DE NIÑO
Coronel  Héctor José Corredor Cuervo
Colombia

Yo no jugué de niño
por culpa de la guerra
que cubría con su manto
de la pampa a la sierra 
y navegué en el llanto
que inundaba la Tierra.

Yo no tuve juguetes
ni cuentos infantiles,
ni disfruté los parques
en tiempos juveniles.  

La parca fue mi arrullo
con su canto estridente
al sentir el murmullo
de turba delincuente  
que dirigía un grupo
contrario al presidente. 

En lucha sin sentido
palpé la sangre hirviente  
que corría en el campo,
de la gente inocente,
por la acción despiadada
del matón inconsciente.

Vi morir al amigo
y al peón ignorante
por culpa del partido 
con falaz dirigente 
que recibía apoyo  
del bandido insolente. 

Sentí dolor interno
por mucho desplazado
que abandonó de prisa
la familia y sembrado,
ante la complacencia
de mucho acomodado 
que compraba la estancia
a precio rebajado.

Cuando tuve razón
recibí un buen trinquete *
y al hacer comunión
prometí ser valiente
y luchar con pasión
por la Patria al garete,
que había traicionado
corrupto dirigente.

Cuando fue desterrado
mi padre de su hacienda 
me tocó ser obrero
y operario en molienda 
por requerir mercado
mi pobre madre enferma.  

En plena pubertad 
me vestí de soldado
por darle  libertad
al pueblo esclavizado 
con saña y con crueldad
que ya habían sembrado
el miedo en la heredad
en el pueblo y collado.

Estando ya en las filas
pude ver al corrupto
encubriendo cuadrillas,
saqueando nuestro erario,
repartiendo tortillas
con sagaz empresario
ladrón de semillas.}

Después de tanto tiempo
de vivir en la guerra,  
quiero ver el lucero
de la paz y la estrella; 
quiero ver a los niños 
jugando en la vereda 
en los pueblos pequeños
y en la América entera. 

Quiero volver a oír
el canto de jilgueros 
y en tardes sonreír
con tiernos compañeros
que se volvieron viejos
sin juegos verdaderos. 

RECUERDOS DE LA INFANCIA
Mae de la Torre. Ecuador

Soñaba cada día
Que volaba al abismo de la nada
Ataviada con translúcidas alas
Flotaba al vaivén de transparentes mallas
Matizadas de brillantes colores.

Flotaba y flotaba con mis alas abiertas
Temía sin embargo las profundidades
En  lucha contra  la gravedad
Empecé a empinarme y logré llegar al cielo.

Ahí, aprendí a jugar con los ángeles
Ataviada con trajes largos
De sombrero una media luna
Que irradiaba noche y día.

Más cuando regresé a la tierra
Me alejé de las estrellas
Aprendí a comunicarme con ellas
Y acunarme  en la luna.

Gratos recuerdos de verdes prados
Ríos de agua cristalina que emergían
Reflejos en sus faldas un límpido cielo.

Jugaba con mi sombra
En sus diáfanas aguas
Mientras saltaba entre las piedras labradas
En equilibrio y emocionada.

Con el tiempo relativo
Sólo me queda el recuerdo
Del trío que formamos
Cielo, agua y mi sombra.

Suspiros y cantos olvidados
Amigos de la infancia
Ángeles en el cielo
Y ruiseñores con mis cantos.

Ligada aún por mi sueños
La quimera es mi destino.

RECUERDO…

Delia Esther Fernández Cabo de Hernández.

URUGUAY

Era una casa antigua con un patio florido,
heliotropos, jazmines,begonias y malvones,
el sol que se colaba por el parral herido

y un aroma que evoco, morando en los rincones.
El comedor enorme que daba a la calleja,
ventanales que abrían sobre los dos balcones.

Las baldosas gastadas de la vereda añeja
testigo de los juegos de mi infancia tan sola:
la payana, el balero, la muñequita vieja

y el aburrido giro de una ronca pianola.
En el limpio escalón pasaba mis momentos
mirando otros chiquillos saltar con una piola.

Almidonada y pulcra, los cuidados atentos
de mi madre y abuela guardaban la cordura.
Mi infancia fue tranquila sin penas ni contentos.

Con papá reviví la quimera más pura
en cuentos, poesía… Los ratos a su lado
eran la escapatoria a un mundo de aventura.

Me atreví a transitar el sueño más osado,
fui huérfana y princesa, Caperucita Roja
y me asusté del brujo de aquel Bosque Encantado.

Hoy recuerdo a mi padre volteando cada hoja
y retorno a Pinocho con su larga nariz.
Aunque muy dentro siento inefable congoja
celebro aquella infancia tan sola y tan feliz.

 REENCUENTRO DE INFANCIA
 Liana  Friedrich, ( Argentina)

Las aguas que incansables fluyen
hoy detienen su pulso afiebrado,
al conjuro de una naciente primavera…
en un cruce exacto de caminos…

Porque hoy, después de andar la vida,
y de abrir tantas ventanas en el viento, 
al abrazo apretado de un sol  niño,
es posible desandar los pasos del destino
para reverdecer pequeños triunfos,
ganados en el espacio de estos muros.

Tantas hebras el recuerdo hoy entreteje,
tenues hilos de dolor,  a veces…
otros de gozo… que a esta hora,
como canción de gloria y plenitud
ovillan la soledad en retirada…

Porque siempre habrá una puerta abierta
que conduzca hacia el «nosotros»,
con un jubiloso regreso de pájaros al nido,
en un batir de alas y de trinos…

Porque existe la magia del encuentro
en el instante supremo de la gracia…
(con esa mansa manera de la lluvia
o el estruendo fecundo de los truenos
abriendo cascadas gualdas en el alba…).

Porque será nuestra victoria enorme  
recomponer la suma de todas las historias,
rehaciendo claves y señales
en la lenta trama de los días,
con el impulso rompiente de una ola
que estalla ramalazos de espumas
en la playa febril de los recuerdos…

….Para que la vida renazca en un instante,
ayer, hoy, mañana, de una vez y para siempre,
más allá de los miedos y el olvido,
con las alas del adiós desplegadas en el tiempo.


ELSITA
Mirta Gaciano ( Argentina)

Aureolas de la memoria
canales conducentes hacia el pasado
traen imágenes
de estopa vieja
vientre de muñecas destripadas.

Huecos sin vida de ojos que no fueron
mejillas rosa de falsos rubores
llanto fingido de mi voz imitando a niños.

Carmín, bombasí, puntillas
en minúsculos vestidos.

¡¡ELSITA!!, con ojos abiertos dormías
con rigidez abrazabas
con mi voz llamabas.

Cuna vacía de rústica madera
jergón de lana
trapos
tacitas de té de agua, en la mesa improvisada
de una caja.

¡¡Ah!!, infancia, ¿dónde te has metido?
qué tan lejos te has ido
que ya no puedo recordarte
sin dejar un rastro de humedad en mis mejillas.

LA INFANCIA
Adalberto Hechavarría Alonso
(Omaja, Cuba)

Un niño que lleva dentro
del recuerdo cada hombre,
que tiene su mismo nombre
y siempre viene a su encuentro.

Juguetería en el centro
de la memoria, que deja
un chiquillo que se aleja
del tiempo hacia donde vamos,
una calle que cruzamos
con una añoranza vieja.

INFANCIA
José Lissidini Sánchez
( Uruguay)

Cuando era un niño,
el sol tenía otro brillo;
el aire olía a Madreselvas,
uvas, durazno y membrillo.

Tenía un caballo de madera;
frente a mi ventana, cajitas,
y en la repisa del cuarto,
corchos, tornillos, chapitas.

Tenía un gato amarillo,
muy peludo y barrigón,
su placer era dormir,
nunca cazaba un ratón.

Tenía una casa grande,
que mi madre alegraba,
cantando tonadas dulces,
mientras rico cocinaba.

Tenía sueños bonitos,
y el alma extraviada,
flotando entre jazmines,
no había que temer nada.

Tenía una linda cometa,
que cuando la echaba a volar,
parecía su laaaarga cola,
poder llegar hasta el mar.

Tenía mi vida ocupada,
entre el amor de mi madre,
y no menos importantes,
los consejos de mi padre.

Soñaba en ser un bombero,
un hombre muy valiente,
quería ser ante el fuego,
grande, invencible, fuerte.

Me soñaba en la cancha,
una tarde de domingo al sol,
siendo el héroe de mi equipo,
haciendo el único gol.

Quería ser el protector,
de una adorable princesa,
dulce, rubia, encantadora,
angelical, menuda, bella.

Soñaba ser tanto, tanto,
que en los sueños me perdí,
y cuando pude despertar,
tan solo a un hombre, vi.

MONOPATÍN
Mª Rosa Rzepka

Con cuatro dientes le alcanza
para armar una sonrisa.
Un brillo de picardía
en sus ojos se desliza.

Ella quiere mis juguetes,
mi almohada, mis figuritas.
Cuando llora, mi mamá
muy rápido le hace upita
.
Me dicen que estoy celoso,
que es hermoso compartir;
¿cómo hago para que entiendan
que no me gusta sufrir?

No crean que soy tan malo,
que no quiero a mi hermanita.
Si hasta le presto mi cuna
y duermo en una camita.

Lo que pasa es que mi padre
cuando llega del trabajo
ya no juega con mis trenes,
a ella la tiene en los brazos.

Estoy un poco cansado
de escuchar la cantinela.
Que el pañal, que los chupetes,
que el talco y las mamaderas.

Yo no sé si cuando crezca
podremos jugar rayuela,
tal vez tenga que cuidarla
cuando empiece a ir a la escuela.

Por eso mismo esta tarde
cuando vuelva del jardín,
me iré a casa de la abuela,
rápido en monopatín.

RECUERDOS DE LA INFANCIA
Hildebrando Rodríguez
Mérida-Venezuela, 21 de enero del 2019

 Soneto Hildebrandino con Doble Rima y Estrambote

Las cosas que se producen en la vida que comienza,
dejan una huella intensa, que a recordarlas inducen;
no permiten que se crucen otras que nadie las piensa,
y si vienen de la prensa, a releerlas conducen.

Frecuentemente se olvidan, hechos aunque sean recientes;
pero quedan en las mentes, de niños las más arcanas,
que vienen en caravanas y se mantienen vigentes;
luciendo como presentes, muchas escenas lejanas.

Juegos que se produjeron en nuestra diaria rutina
en forma muy peregrina, nuevamente aparecieron
y muchos de ellos se dieron, como nadie lo imagina.

Si a la dicha condujeron, ahora será más fina,
la sensación que genuina, en una ocasión nos dieron
y que nunca se perdieron, por ser verdad cristalina.

Aprendimos a leer con meritoria alegría
y sin visos de falsía, la educación que nos dieron
sé que todos merecieron lo que anhelaron un día
y esperamos todavía, cosas que no se cumplieron.

Fue una etapa de inocentes ingenuos y soñadores
que al compás de los mejores, siguieron sus desempeños
y hoy con sus rostros risueños, son respetados señores.

RECUERDOS LEJANOS
Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez
Mérida-Venezuela
Poema Hildebrandino con Doble Rima

Recreativo el pensamiento que rebusca en la memoria,
bellas partes de la historia, de bienestar y contento.
El dichoso complemento que nos brinda la ocasión,

es sentimiento en acción y parte de lo vivido,
al estar comprometido con una grata expresión.

Los recuerdos de la infancia con emociones certeras,
nos recuerdan las quimeras con decisión y prestancia.
A pesar de la distancia que se traspasa al momento
le sirve de complemento al relator de los hechos,
porque transita los trechos resaltados en el cuento.

El archivo de la mente es como ella, infinita,
porque nada la limita de manera consecuente.
Aunque no sea del gradiente cualquier vivencia expedita,
el sistema lo auto edita y siempre queda guardada
esperando la llamada que el instante solicita.

RECUERDOS Y AÑORANZAS
Adolfo Zabalza ( El Vasco ) Argentina

Vuestro juglar ya no canta,
vuestro “poeta” no escribe,
vuestro buen amigo vive
con una ansiedad que espanta,
es mi incertidumbre tanta
que hasta olvidé de reír,
y me es difícil vivir
sabiendo que mi futuro,
cada día es mas oscuro
y el sol se niega a salir. 

Que lindos fueron los días
de pobreza acumulada,
cuando en las noches soñaba
con lo que nunca tenia,
sin embargo, sonreía
al despertar y no ver
la pelota, el auto, el tren
el revolver-cartuchera,
aquel camión de madera
o el caballito vaivén. 

A todo eso suplía
una pelota de trapo,
o el barrilete barato
que hacia los cielos subía,
con que poco la alegría
me inundaba el corazón,
figuritas de cartón,
las payanas de carozos,
que guardaba en el rugoso
bolsillo del pantalón. 

Si así fueron mis juguetes
mi ropa fue casi igual,
gastada de tanto usar
en mis tiempos de purrete
jamás he puesto en un brete
a mis padres, pues sabía,
que comprarme no podían
vestimenta, muy seguido,
sin embargo, no he sufrido
con lo poco que tenía. 

Hoy mirándolo al presente
pienso cuanto se ha cambiado,
y a la humildad del pasado
la soberbia le hace frente,
el amor perdió la gente
por las cosas mas queridas,
tener poco es una herida
que mana envidia y rencor
y se olvidan del amor
que es el oro de la vida. 

Soy un lírico, lo sé,
por eso no me comprenden,
mis principios no se venden
soy de un tiempo que se fue,
verdad y honra heredé
de mis abuelos, por cierto,
y en mis bolsillos desiertos
hizo nido la riqueza,
al llenarse de nobleza….
¡legado de mis ancestros!!

CÍRCULO LITERARIO LETRAS DEL ANDEN, V- MERCEDES, SAN LUIS,
R. ARGENTINA, PARA ARISTOS INTERNACIONAL, ESPAÑA.

AQUEL AGUARIBAY DE MI NIÑEZ
Teresita Morán de Valcheff
Estaba allí
como un abuelo viejo
arrullando los pasos de mi infancia.
Era un templo su copa rumorosa
de hojuelas perfumadas
donde la brisa enredaba sus endechas
y los pájaros inauguraban el alba.
Erguíase su cuerpo poderoso
como un brazo de dedos sarmentosos
que agradecían al azul del día
estar ahí como un gigante manso
regalando su sombra solidaria.
Él cobijó mi niñez en aquel tiempo
de lunas inocentes y celestes panales.

Hoy he vuelto a la casa
de mis primeros años
para ver contra el cielo
su copa recortada.
Pero solo pude rememorar su forma
de añoso abuelo ausente
que se perdió en la sombra
dejándome en el cáliz intacto de mi alma
sus rosados racimos.

S O N A T A D E L D U R A Z N E R O
Yamida
“los viejos troncos donde el siglo asume,
su condición de venerable anciano”
CANTATA DE LOS SAUCES A.E.AGÜERO

En la huerta de mi infancia, que cultivaba el abuelo,
se alternaban hortalizas, frutales y el gallinero,
pero un solo árbol gozaba verse rodeado de juegos,
era navío o castillo y camello en el desierto.

Todas los primos vivimos la infancia en el duraznero,
las cuatro estaciones daban motivo al divertimento,
sus frutos en el verano pero ni aún el invierno,
arredraba nuestro ánimo ni detenía el empeño.

Con el aliento de humo, sufríamos el Chorrillero,
calzábamos bufanda y guantes y allá íbamos contentos,
al mangrullo que ayudaba a reconocer el tiempo,
a anticipar el pronóstico…a escrutar nubes y cielo.

El otoño con las clases, desalentaba el deseo,
el árbol se deshojaba…nos entristecía verlo,
diferente y tan desnudo… como si estuviera muerto,
luego nos acostumbrábamos y volvíamos al huerto.

Cuando las primas llegaban, cada noche a ver abuelos,
entre las tres inventábamos juegos de sala, más quietos,
y surgían del arcón, tacos altos y sombreros,
abanicos, guantes largos, sombrillas y perfumeros,
las cinco tías un día, jóvenes y hermosas fueron,
y en el arcón del altillo sus tesoros protegieron.

Pero nada era tan grato como el viejo duraznero,
aquel que en verano era, carruaje de oro o jumento,
zumo de fruto maduro, rosa flor de terciopelo,
cómplice de aquellos días, monarca del verde reino.

Él no permitió jamás que anidaran en su cuerpo,
pájaros que visitaban al cedrón y al limonero,
se reservó enteramente para que fuéramos dueños,
de cada rama que daba, soporte a los pies pequeños.

La lluvia y nieve eran luto que acrecentaba el silencio,
Parecía como si ÉL, se asomara tras del cerco,
de ligustros que eran límite para el jardín del abuelo,
¿extrañaba sus amigos?…¿añoraba nuestros juegos?.

Ignoro si presintió que la infancia marchó presto,
solo sé que envejeció y no dio fruto ni fresco,
bajo el hacha se abatieron sus despojados sarmientos,
y en la tierra quedó un claro que se prolongó en el tiempo.

Nos encontramos las tres ante aquel espacio abierto,
los ojos se nos nublaron con llanto de desconsuelo,
de pronto reconocí, descolorida y al viento,
la cinta que alguien ciñó a uno de sus brotes nuevos,
la que se llevó al colegio…la que amarró algún cabello.

Acariciamos sus ramas…estábamos despidiéndonos,
Fue como darle las gracias por tantos años de juego,
nos marchamos todas juntas…ya no queríamos verlo,
… la cinta descansa aún en el arcón del recuerdo.-

RECUERDOS DE INFANCIA
Roselvira
Aromas nuevos que se tornan viejos,
sorpresa al instante,
temores increíbles,
monstruos gigantescos,
dulzura e inocencia.

Y la tarde que trae el olor de la lluvia,
y el piar de polluelos
corriendo por el patio,
y todo es  tan magnánimo,
tan bello e inasible
que atraparlo en un sueño
es tan solo utopía

Y el sabor de la siesta
huyendo por las tapias,
travesuras de niños
con ojos de pirata.

Y el patio que se traga
el agua, las sonrisas,
y las lágrimas  que brotan
sin motivo aparente.

Y estridente la risa
que se asoma al aljibe,
y la choza más bella
construida con ramas,
y con trapos que albergan
los sonidos más puros,
que se quedan durmiendo
en la arruga del tiempo.

Y aparecen de pronto
como pícaros duendes
para endulzar la tarde
que pelea con la luna,
porque llega la noche
y las horas son tan largas,
y es tan lindo encontrar
esos nidos tan bellos,
tan sedosos, tan tiernos,
recobrar la mirada
cristalina de entonces,
y saber que fue fértil
esa infancia de rosas.

Cuando acude una pena
a nublarme los ojos
y un dolor en el pecho
me atraviesa punzante
solo voy a ese cofre
que yo tengo en mi mente
y lo abro en silencio
y al hacerlo me embriaga
cuando saltan alegres
los recuerdos que guardo,
donde todo era bello
y era todo perfecto.

Yo era dueña del mundo
con la flor más sencilla
y era audaz con la idea
de sentirme princesa.

Maravilla de grieta
con retazos de auroras
que me asaltan de pronto
en momentos como este,
en que todo es tan duro
en que todo es tan serio
y al volver al encuentro
de momentos vividos
sé que nada está muerto,
porque todo resurge
y me veo en la  niña
que se asoma curiosa
Y me mira y me nombra
y me duermo en su sombra

MI INFANCIA
Nilda del C. Guiñazú

Los niños están jugando
a la orilla del arroyo…
Romance de la verde niñez, de A. E. Agüero

Hace muchos años en un reino feliz
yo era solo una niña.
El tiempo marca mis senderos
desde un balcón de azulados cerros
valle apacible de colinas de oro.
Me veo trepando a la higuera
magia de sus ramas en la hamaca,
un huerto verde donde maduran los cerezos,
corriendo entre los álamos
arrullados en dulces melodías.
Como olvidar el río
el más bello torrente
de lagunas azules
espejadas de cielo
aguas cantarinas saltando
entre las piedras.
Por los paredones del puente
el río Claro corre
¡Este es mi río ¡

Un cristal de leyenda
remanso tibio
eternidad de agua
grabado en el recuerdo de risas y de sueños
corres por las raíces de mi sangre.
Estos son los milagros de la vida
que borran las sombras del olvido.

EL ALTAR DE LA DICHA
Aldo Javier Calveyra

Dentro de los mejores momentos , te recuerdo
prendido al barrilete, flameando la ilusión
corretear con el aro de veredas angostas
o sujeto al boguero marchar al chapuzón.

Olvidarme de Crono debajo de los talas
con los dulces manjares de dorado primor,
esperar al puñado de burbujas de plata
y el redondo deseo para meter un gol.

Regalarle pimpollos a escondidas a Juana
y robarle dos besos manchados de rubor,
andar en bicicleta sin fatiga ni apremios
mezclado con cigarras y duendes de algodón.

Llenarme los bolsillos con sueños de colores
y derrotar misterios tras el cañaveral,
jugar a la bolita, la mancha, la escondida
sin importar la lluvia ni el llamado a cenar.

Ir con mi padre al puerto a comprar el pescado
y cruzar en la balsa con motor a pulmón,
siempre serás Infancia, el colmo de mi dicha
con los rieles partidos sin el coche motor.

Cada vez que levanto las anclas oxidadas
me acompañan calandrias en mi bolso de luz
percibo que me impulsan los mejores recuerdos
y altar de la dicha , te dejo mi oración.

LA CASA NATAL
Carmen G. Lucero de Palma

Atesora mi infancia la casa natal
y en suave vuelo llegan los recuerdos
recorro el amplio patio cubierto de flores
la magia campestre me trae su fragancia.
Acunando sueños hoy he regresado
al lugar tan amado de mi tierna niñez
pude recorrer feliz la galería ancha,

contemplar las fotos de los cuadros viejos
en el comedor de grandes ventanales.
Me ubiqué en la cocina tan cálida, única
la encontré a mi madre amasando el pan
con sus blancas manos suaves y benditas.
Volví a sentir su voz alegre y armoniosa.
La vi apurada caminando por la casa
joven, bella , acunando el aire con su risa
y cada rincón del venturoso y feliz hogar
que junto a mi padre construyera un día.

Hoy he regresado a mi bella casa…
solar añorado, refugio sideral del alma.
Volví a extasiarme en la florida acacia
y me embriagó su mágico aroma blanco.
Siento la brisa de la tarde acariciar mi rostro
y la luz de la luna en aquellos atardeceres
cuando era verano y junto a mis hermanos
mamá nos enseñaba a contar las estrellas.

Pero lloré el triste vacío de la mesa tendida
los juegos, las risas, los mates infaltables
y el despertar sereno de cada mañana
cuando el gallo cantaba justo en mi ventana.
Mi casa natal… te llenaste de ausencias,
te quedaste sola como árbol sin hojas
mirarte de lejos es destrozar el alma
ya enmudeció contigo hasta el último trino.

CUMPLEAÑOS
Verónica Sevilla

Una rosa metálica
vistió mi cuerpo de quince
reflejada en la ausencia
que no esperaba…

Extrañas arenas
se llevaron el denunciado reproche
de una tarde azul/
un breve silencio…
cerró las persianas
de mi pasado.

2 comentarios en “POEMAS A LA INFANCIA EN ESPAÑOL”

  1. Gracias querida Eunate , a ti y tus colaboradores por publicar nuestros poemas. Felicitaciones a todos los poetas que han participado con sus logrados y líricos poemas.
    Un abrazo grande a todos.

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  2. Todo lo leído me pareció hermoso al punto de encontrarme en los parajes que con entrañable afecto, ustedes evocan, pero destaco dos escritores: Delia Esther C. de Hernández( Uruguay) y mi compañero de Letras del Andén Aldo Javier Calveyra. Ambos me conmovieron. ¡¡Bravo Javier !! desde hace largo tiempo esperaba yo el momento en que tu madurez de escriba, te condujera espontáneamente a la rima… con ella, paréceme que lo tuyo adquirió otra dimensión. Gracias inmensas a todos.

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