DÍA DEL AMIGO Y ANIVERSARIOS

 

DE LA SIGNIFICACIÓN DEL DÍA DEL AMIGO EN ARGENTINA Y OTROS PAÍSES HISPANOAMERICANOS, EN FECHA 20 DE JULIO
(EFEMÉRIDE DEL ALUNIZAJE DEL HOMBRE –  MISIÓN APOLO XI);
Y EN FECHA 30 DE JULIO: DÍA INTERNACIONAL DE LA AMISTAD (UNESCO)

QUERIDOS AMIGOS TODOS Y HERMANOS DESDE (Y EN) LA FE 
Y EN HUMANIDAD DE TODA HISPANOAMÉRICA:

Al genial astronauta norteamericano Neil Alden Armstrong, quien diera ese

«pequeño paso para un hombre”, que ojalá fructifique pronto como «un gran salto para la Humanidad» en términos de Amor, Paz y Bien Común.

Con profunda admiración y agradecimiento eterno.

En especial, para los queridos amigos de la SOCIEDAD ARGENTINA-FILIAL SANTA FE, bajo la entrañable añoranza –entre otros- del egregio Poeta Horacio C. Rossi y de la dulce amiga en las letras, y hermana en la Fe y en Humanidad, Guadalupe Puntillo de Allassia (ambos in memoriam), viajeros inesperados nacidos al Cielo de los Escritores: abrazados por el Maná de la Palabra, junto a todos los colegas en el Maná de la Palabra con que  dicha institución cultural señera de nuestra ciudad desee compartirlo, sin distancia ni frontera alguna del espacio-tiempo relacional…

Con sincero afecto admirativo:

Iª PARTE

En primer lugar, decirles que la primera cuestión que se me planteara al intentar discurrir sobre el tema de la amistad y sus distintas efemérides en el mundo, fue la consabida necesidad de alcanzar un concepto de “amigo” superador, en cierto modo, del sentido estricto a que nos conduce la Real Academia Española sobre el particular; esto es: “amigo”, el que tiene amistad. “Amistad”: afecto o cariño entre las personas. Es decir, el amigo sustantivo individual subjetivo supone que posee trato o relación afectuosa (amistad) con otra persona a la que también vale distinguir como tal, esto es, como amigo. Aunque, a veces (muchas veces), alguien pueda sentirse amigo de alguien que no corresponde a ese ¿sentimiento? de vinculación cariñosa: sentido unilateral que invalidaría la relación bilateral, prima facie, que induce al trato afectuoso o cariñoso (amistoso) del uno al otro y del otro al uno.

Incluso es dable pensar si la categoría relacional de “amigo” conmueve o no a alguna categoría ética o moral de la relación o trato que se prodiga en términos de amistad entre dos o más personas. Dicho esto, porque tal relación amistosa puede darse entre personas de buena voluntad, de corazón puro y recta intención, o en el contubernio de una relación delictiva o mafiosa  (Sí, entre los delincuentes hay personas que se estiman como amigos). De suerte tal que, trascender el concepto de “amigo” a una relación virtuosa de los unos para con los otros, supone sostener el edificio vinculante por medio de valores antes que de disvalores o de valores.

Y es esa misma sinergia vinculante entre quien se amiga con el otro, de sustentarse en valores que reúnan las condiciones necesarias para saltar la cerca del coto cerrado que implica popularmente el término (“A los amigos se los cuenta con los dedos de la mano”), la que nos lleva a abordar una acepción de amistad superadora y que involucra, per se, a todo hombre de buena voluntad –automáticamente, por emplear un término propio de esta sociedad tecnotrónica-, con respecto a cualquier otro hombre de buena voluntad.

Amistad concurre así, en modo consiguiente y consecuente, al de “fraternidad”, al de “hermandad”, concepto propio de la humanización de la expresión “amigo”. El hombre de buena voluntad es con y naturalmente amigo de todo hombre de buena voluntad.

De hecho, la palabra clave tanto para el concepto cerrado como para la concepción abierta que predicamos, es confianza: “dejar al cuidado”, “tener seguridad en alguien”.

Sin embargo, si la amistad es un sentimiento, debemos preguntarnos si sólo debe ocupar el espacio que cabe a la espiritualidad del hombre, y soslayar el espacio de racionalidad que lo con-dirige en sus actos e impulsos sociales; racionalidad que entendemos propicia también para gestar un trato afectuoso y, en lugar de “cariñoso” –por su impronta plenamente sentimental-, digamos, educada: la razón observa cosas que el sentir no aprecia. La razón puede discernir que todo hombre posee dignidad de tal en cuanto a ser humano. La condición de ser humano prevalece sobre cualquier otro aspecto para trascender el concepto de “amigo”.

Pues también el hombre encuentra “amigos” en animales de otras especies. Pero en el sentido trascendente de la palabra sólo posee, en este caso, si bien conteniendo un trato sinérgico y de índole “conscientemente” unidireccional: alguien con racionalidad y espiritualidad considera a ese “animal” que no es humano, como amigo. Se dirá que el animal –ciertos animales, y luego de determinado entrenamiento exógeno especial, detalle que lo emparenta en cierto modo con el hombre cuando éste necesita ser educado para convivir fraternalmente con sus congéneres- también es capaz de buscar no sólo amistad con sus afines sino con el hombre. Pero el gato o can abandonados se acercan al hombre, en calidad de tal, sólo por razones de supervivencia, no por juicio gregario de la existencia. Sólo el hombre puede convocar a otro animal extraño a su razón de ser, como “amigo”. De allí el concepto de unidireccionalidad empleado ut-supra.

Retomando pues nuestra hipótesis acerca de que la…

… Amistad concurre así en modo consiguiente y consecuente al de fraternidad, al de hermandad, concepto propio de la humanización de la expresión “amigo”. El hombre de buena voluntad es con y naturalmente amigo de todo hombre de buena voluntad…

… Volvemos a las inquietantes reflexiones que motivaran este ejercicio filosófico sobre la definición de amigo y amistad.

Al respecto, comentarles que en cierta ocasión anual –2015- de festejo del DÍA DEL AMIGO en ARGENTINA (y otras partes del Mundo: USA, Uruguay, Brasil, etc.), basado éste en la llegada a la luna en la Misión Apolo XI, una prestigiosa colega de la Provincia de Santa Fe, Argentina, y cuyo nombre reservo por cuestiones obvias de necesaria discreción, me envió bajo el asunto: «Saludo Personal», la siguiente e interesante carta, donde expresaba:

«¿Qué encontramos en la superficie de nuestro satélite? ¿Desmitificamos la poesía de los enamorados que le cantan a la luna en sus estrofas llenas de ardor? ¿Hay vida acaso, seres con quienes compartir la alegría de una amistad íntima y sincera?

«Podríamos exaltar otras fechas nobles en el universo: la llegada de un amigo auténtico a nuestras vidas, la presencia de Jesús en nuestros hogares, el gesto heroico de quien salva a sus semejantes, algún  hecho inusual y digno de ser ponderado.

«Seguimos celebrando cada 20 de julio como una tradición, encadenados a los hábitos de otros, a la demanda comercial, a la conformidad de todos. Para no sembrar la discordia, me sumo a los deseos de felicidad, pero sentía necesidad de decir lo que pienso. Quizás, una mala costumbre».

Fdo:: XX (…)

20/07/2015

Esto es, partiendo respetuosamente del interesante y sabroso texto personal de salutación recibido por aquella apreciada poeta, amiga del alma y hermana desde luego en la fe y humanidad, e intrigo por los alcances de su último párrafo, es que comencé a ensayar una respuesta sobre la cuestión de marras, y a discurrir prima facie, sobre el sentido de la palabra “amigo”, tal como se las hiciera conocer precedentemente:

DÍA DEL AMIGO puesto en cuestión, pero transformado ACTUALMENTE y desde hace muy poco (2011), merced a sus antecedentes liminares vinculados básicamente con la llegada del hombre a la Luna, al transformarse por la UNESCO en fecha 30 DE JULIO, en el DÍA INTERNACIONAL DE LA AMISTAD sustentado bajo el lema:

 “ASÍ COMO LA AMISTAD TIENDE PUENTES ENTRE LAS PERSONAS, TAMBIÉN PUEDE FOMENTAR LA PAZ EN NUESTRO MUNDO”

Sitio: http://www.un.org/es/events/friendshipday/

IIª PARTE

Así es que comienzo esta segunda parte de este ensayo en la materia,  dándoles a conocer mi atenta respuesta a la carta recibida y transcrita ut-supra (año 2015), y los alcances derivados de aquella primaria reflexión que surgió de las precitadas y serias inquietudes sembradas en mi alma, por el contenido de la carta de mi amiga poeta vinculada al sentido propio o impropio de nuestro Día del Amigo: 20 de Julio.

(Ello, aclaro,  no sólo en la necesidad de dar respuesta a lo opinado sobre la mencionada Poeta endicho tema, sino también  en la necesidad de vincular más propiamente  la efeméride del 20 de Julio con la de dicha y concordante fecha de la UNESCO: 30 Julio; pero descartando, de hecho y por lo sabido que, en definitiva, el día del –verdadero- amigo es, como el día de la madre y del padre y del abuelo y del nieto y del…, «todos» los días… O un poco de perspicacia humorística que debe siempre acompañar o sazonar una buena amistad… Porque lo que viene de mi parte, y nobleza obliga, trata de ser algo realmente serio -se esté o no de acuerdo: porque nuestra idea ha sido siempre la de compartir enfoques; no, invadir conciencias-. O el hombre, proyecto inconcluso, con la razón y el corazón en vilo, y siempre en proceso de enseñanza-aprendizaje mutuo… ¿Gajes de un narrador?)

Queridísima (…):

¡Gracias por tu apreciadísimo saludo y consideraciones en torno al DÍA DEL AMIGO!; pero entendiéndolo, en mi caso, circunscrito en principio y por ahora –hasta el 30 de Julio, verás- sólo a la REPÚBLICA ARGENTINA, al URUGUAY y al BRASIL…

Te acerco un sitio probado en Google:  https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_del_Amigo.

Allí podrás corroborar algo muy interesante: que para los argentinos, así como para uruguayos y brasileños, la cuestión principia en nuestro propio país a partir de una iniciativa vernácula de propiciar al 20 de Julio como DÍA DEL AMIGO (y con antecedente original y paraguayo de 1959), cuyo gestor fuera oportunamente don Enrique Ernesto Febbraro, nato a Lomas de Zamora, actual sede de la Asociación Mundial para el Entendimiento, Provincia de Buenos Aires (ARGENTINA); y fruto de una encuesta realizada por dicho versátil profesional a 43 países del orbe.

Ello, más allá de la proximidad fraterna y humanizante fecha del 30 de Julio (DÍA INTERNACIONAL DE LA AMISTAD-UNESCO) a la que, por supuesto, y con gran fervor planetario adherimos,

por lo que más adelante se comprenderá…

(Porque) En verdad entiendo que no es la llegada propiamente dicha del Hombre a la Luna lo que se festeja o debiera festejarse, sino el hecho de lo que tal arribo extraterrestre significó y significa en cuanto a la apertura de la (nuestra) Humanidad hacia las Otras Humanidades con las que nuestro «hombre» ansía comunicarse, amén de extender el sentido de lo creado a lo Creado (sí, con mayúsculas); y como ejemplo de un especie no sólo inteligente, libertaria y voluntariosa, sino y por ello mismo, consciente de estar viva y gozando de este Planeta Azul.

O Maravilla de las mundanas maravillas.

En este caso, apertura sacramentada por un astronauta (N. A.) sujeto y testigo inigualable de una increíble hazaña espacial (Misión Apolo XI), que emerge, de súbito y ante la incredulidad de muchos -aún todavía-, como símbolo de nuestra singular Humanidad: curiosa, creativa y trascendente. 

Astronauta audaz y sensible que, con sus manos extendidas hacia adelante, hacia el futuro, intentaba mostrar a su propio Mundo el equilibrio de «pasos» y de cuerpos, mentes y espíritus que implicaría al Hombre (con mayúsculas) asomarse al Misterio de la Creación manifestado en sus múltiples formas y dimensiones de lo real, lo suprareal, lo subreal y lo conreal… Naves espaciales extrañas avistadas, al margen, e informadas por los exploradores de dicha Misión Espacial. O una acotación extraordinaria que confirma la regla; la regla del escepticismo que invade a los que no pueden comprender que lo utópico es semilla de lo posible…

Verás.

IIº

Un Hombre Nuevo que abandona en modo sustancial la actitud antropocéntrica -inquisitiva y feroz durante algunas épocas y lugares, aún yacente en criminales fundamentalismos relativistas y sincréticos- acerca del Universo de lo creado y lleno de vida, para comenzar a asumirlo, sin negar la levedad y fragilidad de su perspectiva como tal, bajo un solo tenor: la de ser humano. Y  más allá de los soterrados intereses financieros imperiales en pugna (Carrera Espacial USA vs. Rusia) que hubieren movido el azorado sueño de los científicos y técnicos involucrados.

Un Ser Humano Nuevo abierto a todos los seres humanos que habiten aún las más recónditas galaxias formadas por un inefable Creador. Vida en el Universo reconocida oficialmente por el Papa Benedicto XVI.

Un Nuevo Ser abierto y expectante a todo Hombre gregario, amigo, comunitario, solidario y fraterno que, en su singular espacio-tiempo, seguramente habrá merecido reconciliarse con el Origen, con el Dios Todopoderoso (para nosotros, Uno y Trino: Padre e Hijo y Espíritu Santo) por medio de su Emmanuel, Nuestro Señor Jesucristo (pues dicho lejano Hombre, quizás hasta de ocho patas y cuatro antenas, poseído de racionalidad, libertad, voluntad y conciencia de estar vivo, sería un verdadero «ser» humano; extraterrestre o alienígena a nuestro modo de ver, pero «ser humano» al fin). 

De hecho, es cierto que muestro abrazo cristiano (el verdaderamente humano), y en íntima mirada alrededor nuestro, con los pies en el polvo de estrella que pisamos pero oteando al Cielo atraídos por «El esplendor de la Verdad» (cit. Encíclica Papa Benedicto XVI), todavía no ha llegado a todos.

Con la obviedad de los siglas transcurridos, resulta claro que ese abrazo en el amor fraterno y pacífico a que nos convoca Jesús en esta “tierra de peregrinos”, todavía está en marcha, en misión aún en el propio hábitat genético y cultural donde se desenvuelve lo humano, y en pos de la evolución del (de éste, al menos) Hombre enderezado hacia la santidad vivencial, probado en un modus vivendi como criatura hecha a imagen y semejanza de su Creador, pero necesariamente «presa» de dicha condición a la que no le fuera negada -aún en su primaria y sensorial percepción de lo «real»- aquello que lo asemeja, precisamente, a su Origen: inteligencia, libertad y voluntad, conciencia de sí mismo, de lo bello, lo bueno y lo malo-.

Mas sujeta (de y) a un aprendizaje y destierro escatológico y carnal, cegado en su fin último en muchos desdichados que no poseen la infinita capacidad de «ver» con los ojos espirituales del alma inmortal infundada a todo cuerpo mortal…

(Del alma: una «realidad» intuida, acuñada y filosofada por los antiguos griegos antes del mismo Cristo. O los caminos históricos con que Dios ha sabido respetar la evolución de su criatura más amada. «Realidad» invisible a los ojos del cuerpo, y que san Pablo ilustrara con sabiduría de lo Alto, al expresar: «Llevamos un tesoro -incalculable- en vajillas de barro»). 

IIIº

En tal sentido, resulta también notorio que ni siquiera el mismo Cristo, en quien creemos, adoramos y esperamos -y cuya bella y beatífica imagen en su advocación de la Divina Misericordia me has hecho llegar-, se planteó esa magnífica epopeya de transformación sublime de un día para el otro o con algún gesto mágico o sobrenatural de tipo planetario o cosmológico de su parte, sino instruyendo y comprometiendo desde el vamos a la propia criatura del Hacedor. Y tutelando así, como parte de su mesianismo filial, pero subrayando de ese modo su carácter pensante y espiritualmente libertario; carácter que la aleja de toda concepción meramente titiritesca o fantasiosa subyacente o advenida sólo de la imaginación humana cuanto de los sueños del enigmático (mistagógico)

y Supremo Alfarero.

(Por lo demás, una reflexión a la que ningún ateo ha sabido contrarrestar en virtud -o, más bien, des-virtud-  de su impiedad, sino bajo la demanda interrogativa de sofismas y/o relatos que se contradicen unos con otros, y que en el fondo niegan lo que dicen apreciar: la libertad del hombre. ¿O no les han escuchado preguntar a quién cree en una, para ellos, «supuesta» Deidad Bondadosa y Providente, por qué si existe un Dios tan bueno y compasivo, hay tanta hambre en el mundo y tantas pruebas individuales y colectivas? O «Ciegos que guían a otros ciegos», responderá el Unigénito Redentor).

Sobre el particular, sabemos que, subido a la Montaña del Sermón de los Felices, o a la Montaña de la Transfiguración, o a la Cruz Gloriosa y Redentora del Monte Gólgota, pasando por cada uno de sus Llanos Pasos y Gestos Galileos -desérticos o marítimos, pero siempre humanizantes y salvíficos-su Verbo ardiente como el fuego y su Cuerpo entreabierto al final en aquellos Brazos hipostáticos extendidos hacia el aquí y acullá del horizonte, nos siguen susurrando con firmeza y mansa paciencia: 

«Yo ya hice todo por ustedes. Porque todo ha sido consumado ya. Y los Cielos y la Tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará. Los he reconciliado con mi Padre, que es el de Ustedes. Si me aman como Él me ama y Yo les amo, podrán edificar en bondad, belleza y verdad, y de aquí en más, a este mundo con la Gracia del Paráclito, del Espíritu Santo que me engendrara como al Enmanuel, el Dios Vivo con Ustedes. Y que luego les habitara bautismal mente: Padre sobre, Yo con y Él dentro de ustedes… Pero para ello, deben aprender a vivir conforme a dicho -Único- Mandamiento. Mandamiento del Amor Ofrenda que les hube instruido mientras estuve entre Ustedes: ámense mutuamente como Yo los he amado. Sencilla síntesis de la Buena Noticia que Dios Padre me encomendara proclamarles -como su Unigénito- al develarlo  como Tal (Abbá) ante, por y para Ustedes, sus hijos adoptivos».

Así, y como especie humana, todo parece indicar -historia mediante- que, poco a poco y siempre que cuidemos nuestro planeta y legales/legítimas fórmulas democráticas de convivencia -antípodas de cualquier autoritarismo connivente y carcelario-, la misma irá triunfando sobre aspiraciones maliciosas, contestes con idearios autocráticos y demagógicos, directos o indirectos de ejercicio del poder -dominio vs. servicio-, y el hombre como sujeto esencial de su carácter, irá cediendo en forma paulatina a las expresiones primitivas de ser el dominante de la propia especie («El hombre lobo del hombre», RN 1892-Papa León XIII, sociedades infértiles donde «el fin justifica los medios»)… Ora vía capacidad de trueque, ora de posesión territorial, ora de influencia financiera («Poderoso caballero es Don Dinero», ironizaba el genial poeta madrileño Francisco de Quevedo), ora en la manipulación de aquellas armas tecnológicas, macabras y bien tangibles de índole material o química que nos destruyen contemporáneamente…

… Superando como Humanidad Integral e Integrada, y efectivamente su condicionamiento y sentido animal de la supervivencia, para transponer cosmogonías cerradas o semi cerradas, a fin de edificar un Sistema Mundial abierto y permeable -mas con sistemas internos de equilibrio o autocontrol gestionario institucional-, cuya visión comunitaria se apoye y abreve en las raíces gregarias del auténtico ser humano creado por el Misterio e implantado en su «intimidad más íntima» (San Agustín) con sentido perceptible de su destino de eternidad.

Es decir que,…

… evolucionando desde la cavernaria noción tribal a la novísima noción global ecuménica comunitaria referida, y superadas ya:

– La noción netamente imperial de la antigüedad;

– La cuasi paranoica noción feudal;

– La interesante noción estructural patriótica de los Estados Nacionales «independientes» de la Modernidad (sólo relativamente interrelacionados, al estar muchos de ellos supeditados todavía, por delante o por detrás, a alguna de las formas imperialistas vigentes de concepción del «progreso» y sus insanas consecuencias actuales para el Orden Natural (Cambio Climático Planetario) que hicieran sostener, proféticamente y ya en sus comienzos, de boca del Gran Jefe Seathle (en palabras dirigidas en 1879 al “Gran Jefe Blanco”):

“No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos, pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde un estanque…?”. (Por lo que:) “Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra”.

– La actual tercera o cuarta ola de cambio sometida a la antedicha noción estatal actual del neoliberalismo y del neosocialismo imperial (maquilladas ambas bajo falsas exposiciones jurídico-democráticas, que no logran disimular el sino de dominio mundial a que aspiran en su carácter de naciones más «desarrolladas»); y

– La paulatina e inexorable Regionalización Continental…

… el Hombre está llamado, finalmente, y si el tiempo cósmico juega en favor del Bien Común y la Conciencia de Ser Verdaderamente Humanos por sobre cualquier particular interés, a ir arribando a una -por fin- positiva, generosa y fraterna «planetarización geo-político-económico-cultural» (o globalización no inculturizada como la actual sino conscientemente transculturizada; es decir, no desarticulada y sesgada, sino sistémica, consentida e institucionalizada por la Humanidad toda)…

.. O «ecumenismo equilibrado» en todas sus aristas sociológicas, encauzado por el precepto de Unidad en la Diversidad y el precepto de Reconocimiento Idiosincrático de los Pueblos surgidos bajo el Orden Natural de las cosas y mancomunados mundialmente para el desarrollo integral y sostenido de todos y cada uno de ellos… 

Organización Ecuménica de Convivencia Planetaria cuyos líderes y organizaciones emergentes, sabrán encontrar los medios jurídicos, económicos y sociales que los lleven a interpretar y aggiornar de continuo, los lineamientos y cimientos palpables de la igualdad de oportunidades, la verdad, la justicia, la sensatez, la humildad y la servicialidad (no el servilismo) que ahora sólo entrevé, al parecer, nuestra utópica concepción de una auténtica fraternidad. 

IVº

Utopía (cit. Tomas Moro) cuya posibilidad de realismo cierto e indubitable tiene sólidas y suficientes bases de sustentación y viabilización en las formidables contribuciones que viene realizando de continuo la Iglesia Católica, por ejemplo y más allá de sus fallas informadas por la leve vajilla de la «condición humana» (cit. A. Malraux), y discernidas desde 1892 por su concreta -a no dudar, evangélica- Doctrina Social; conjunto de directrices que, ajenas a partidismo o ideología alguna, a la par de respetar los ineludibles ethos culturales geotemporales y espaciales, motiva al individuo a realizarse en la medida en que la comunidad se realiza, pero sujetando el progreso comunitario a la innegociable dignidad de cada persona humana desde su concepción: fomento, pues, de la aquella humanización ecuménica de intereses y satisfacciones personales y colectivas a la que aspiramos, y que sólo lograremos en cuanto nuestra alma suspire y acepte a Dios como Bonnus Pater Familiae «Humanae Vitae» (cit.: encíclica HV – Pablo VI, 25 de Julio de 1968)

Mundo «utópico  acuciado sólo por su Creador (sic) a la perfección de lo «posible» (y que no lo inhibe a su infinita persecución, ya que cada meta alcanzada se transforma en la dinámica creativa de la que ha sido dotado en un objetivo a superar), ya por su innata curiosidad)

 Búsqueda de la perfección motivada por el mismo Cristo cuando pidiera a sus discípulos: «Sean perfectos como lo es su Padre que está en el Cielo». Búsqueda afín a una estirpe sustentada en su divina habilidad creativa, y donde el hombre se recibirá de «ciudadano del mundo» (Sócrates), y hasta la cuestión religiosa -inmersa en todo ethos cultural- tenderá hasta el fin de los Tiempos a fundarse en la Verdad verdadera del Amigo Verdadero de verdaderos amigos, pues la razón alcanzará la luz de la fe, y la fe se fundará en la inteligencia espiritual de la razón, mediante la permanente actitud y aptitud de diálogo y comprensión evaluativa y evolutiva positiva de las distintas expresiones humanísticas de la Tierra.

Por lo demás, en los signos de esos tiempos que avanzan hacia su Final, prevalecerá incólume para creyentes y no creyentes la idea de que «Tendremos un gobierno mundial». Pero como Unión Fraterna Universal, ajena totalmente y

en las antípodas de los postulados que sedimentan la actual política de globalización neoliberal y/o neomarxista..

Unión o Sociedad Fraterna Universal que transcendería el concepto de “Patria” o “Nación” (del griego etnos y de latín natio: designación, prima facie, de pueblos ajenos a un medio determinado  –feudalismo y comienzo de la edad moderna-, trastrocado luego desde las monarquías nacionales y aristocracias unificadoras de lengua y religión de un conglomerado humano asentado en un suelo determinado, y evolucionado hacia el actual concepto de Nación como resultado  del pueblo todo, o fruto de quienes participan de un ethos o idiosincracia específica y diferencial de los “otros” seres humanos; y que nos lleva dos necesarios interrogantes en orden a superar a la dicha institucionalización ethiana: 1º) ¿Qué “Patria” o “Nación”, como de antiguo las tribus aborígenes, los imperios, los feudos, los reinados, etc., no fueron y son sino barricadas o fronteras de alambre o de piedra o de gendarmes armados y ejércitos de aire, tierra y mar, instalados en un pedazo de tierra ganado por hombres que, tras el maquillaje de nobles ideales –desvirtuados siempre, ya que el fin no justifica los medios-, en ninguno de los casos dejó de aplicar la violencia y el tendal de inocentes nutriendo al orden –desordenado- natural del acogedor planeta azul, ya consentidos y justificados en ataque o en defensa de propios intereses de poder o gloria, la mayoría de las veces encontrados con el Bien Común de los seres humanos que decían sostener?

2º) ¿O acaso la historia del hombre no aparece sino amasada por la historia de las guerras del hombre contra el hombre, o la aparente e inacabable historia del “hombre lobo del hombre”

aterna Universal que trascendería ese último encasillamiento separatista cuando no, fundamentalista, para alcanzar el carácter

de una alianza forjada en la comprensión, justicia y solidaridad humanas, y sustentada por las máximas virtudes éticas y morales impresas en la conciencia del hombre fuere la condición física o espiritual que lo distinguiera en el cosmos de la especie humana: el amor y la paz

… Unión o Sociedad Fraterna Universal que sustentaba tanto un pensador de la estatura del escritor argentino Jorge Luis Borges, ateo finalmente converso al Misterio de los misterios, así como el más grande de los científicos del siglo pasado, el físico y humanista Dr. Albert Einstein (1879-1955), quienes se veían como “ciudadanos del mundo”. Tesitura gregaria ésta sostenida igualmente por poetas contemporáneos de la talla del entrerriano (argentino), Prof. Edgardo Gabriel Schaller, a quien alguna vez le escuché, gozoso, afirmar que: “La Patria es el lugar donde a uno lo tratan como verdadero ser humano”; una afirmación que ha cobrado gran actualidad ante el flujo migratorio que acontece ahora a nivel mundial, y que ha hecho plantear a The Economist que “un mundo sin fronteras laborales sería el doble de rico” y que, hoy día, según Gallup, “el 13% de la población mundial migraría de país si pudiera hacerlo”; o como sostuviera asimismo el inquieto vate y periodista argento-andaluz (almeriense radicado en Santa Fe, Argentina, desde muy joven), Antonio Camacho Gómez, cuando al referirse a los pormenores de la actual problemática de engrietamiento de España de su “patrian natal”, y merced a los movimientos separatistas que apuestan a su desgajamiento como país, al afirmar sin más: Los nacionalismos van a contramano de un mundo globalizado, con fronteras permeables para ciudadanos de diversos países”. Tendencia a la que supone agregar, inexorablemente también, el inquieto interrogante que apunta mordazmente Paul Warbur: 

«La única pregunta será si será creado por conquista o consenso».

Apostamos con profunda convicción a lo segundo, y tal como fuera expresado ut-supra…, y porque ya que como señalara el traciano Demócrito (“Escogido del Pueblo”-

  1. 460 a. C. / c.370 a. C.):

“La patria de un alma elevada es el universo”.

Eso sí, no les va a faltar banderas ni escudos ni gallardetes a ninguno de esos intentos… Pero el Hombre en Dios, será siempre más importante que los símbolos y los ritos… De hecho, no estaremos para contarlo, ni Ud. ni yo. ¿Ciencia Ficción o Ficción Conjetural? Parece, pero no es lo mismo (aunque el tema sea

 motivo de otra reflexión). En fin…

¡Feliz Día del Amigo! ¡Feliz Mes de la Amistad! ¡Feliz Día Internacional de la Amistad! ¡Bendiciones, amiga del alma! ¡Paz y Bien

Adrián N. Escudero (Santa Fe, Argentina) –
21-07-2015 (T.a. 20-07-2017 – Día del Amigo)

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