NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

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Agosto 2.020  nº 34

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

 

“DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA”
Néstor F Barbarito
Argentina

  Mi amor por San Francisco de Asís, me indujo a adoptar algunos términos que él usaba habitualmente, aunque, lamentablemente, no fue tan fuerte como para animarme a imitar también su vida virtuosa y santa.

Él llamaba a su cuerpo ‘hermano asno’, porque era él quien llevaba siempre la carga preciosa de su alma. Por esta razón, identifiqué metafóricamente a mi propio cuerpo con “el hermano asno” y lo llamé con el nombre de ‘Sancho’, por asociación de ideas con Sancho Panza, escudero del Caballero Don Quijote de La Mancha, que montaba un borrico.  Por idéntica asociación, di en llamar a  mi  espíritu, ‘Quijote’, con cuyo idealismo, utopías, y aun ilusiones y quimeras, encuentro un parecido en mi espíritu, ahora que contemplo mi vida en retrospectiva. Por esta razón, en los poemas en que ambos, Sancho y Quijote, aparecen mencionados o dialogando, a los que me refiero en realidad, es a mi cuerpo y a mi espíritu respectivamente.

Es mi deseo —y por eso esta glosa—, que mis escritos no sean tan herméticos que no puedan entenderse, ya que toda mi labor literaria va dirigida exclusivamente a hacer partícipes a mis hermanos de mi esperanza en Cristo, y la salvación que Él nos brindó. No a procurar un mero despliegue de expresiones que puedan lucir bellas u oportunas y quizás sean significativas sólo para mí. Pongo a Dios por testigo.  

A continuación incluyo dos poemas que participan de las características arriba señaladas.

 EL EPITAFIO ESPERADO

Tú que pasas en tu viaje
por este sosegado camposanto,
te has detenido ante una tosca cruz
que señala que aquí yace
el bueno de Sancho.
Aquel que, con poca decisión y menos coraje,
fuera, sin embargo, entrañable ‘hermano asno’
de un Quijote devaluado,
pero amante de la Luz

Flojo, sensual y poco tino,
Sancho siempre fue el primero
en hacer agua.
Y sin embargo, lo cargó todo el camino.
Su mérito mayor es haber sido
sobreviviente estoico y pertinaz,
y un flojo resuelto y asumido

Quizás porque a  Quijote
natura no le dio los dones
de ser hábil, astuto y precavido,
el Espíritu lo quiso compensar
y lo hizo rico en fe y en convicciones.

Ya podrás imaginar, amigo, qué designio
los llevó a conocer al Pobrecito,
ya que de él  aprendieron
-con fatigas y tropiezos –
a amar y desear a Jesucristo.

Según parece,
no todo en  ellos fue naufragio:
alguna que otra vez
supieron responder
a lo que Dios les proponía.

En un mar de flaquezas y vacilaciones
se les ahogaron quimeras,
fantasías, ilusiones
Sobrevivió la esperanza,
fuerte, radiante, verdadera……

Por eso, viajero, has de saber
que Quijote a Sancho espera,
pues parece que al final de esta historia,
después de mucho tropezar y caer,
por un derroche de misericordia,
el buen Dios habría abierto el Cielo
para  compartirles su gloria.

LA RESURRECCIÓN DE SANCHO

¿Acaso no presentís, mi buen Sancho,
en tu futuro, la resurrección?
La hermana muerte besará tu rostro
y en  brazos de la madre tierra
te abrirás al árbol
que hundirá sus raíces  en tu entraña
y mudará la oscura savia de tus huesos
en roja flor y verdes hojas.

Y serán banderas agitadas por el viento
que habrán de proclamar que no hemos muerto;
que, aunque oculta, la vida se exalta y se ennoblece.

Y un día, cuando suene la trompeta
y toda la tierra se estremezca,
yo vendré a buscarte, viejo amigo,
y sabrás que no fueron vanos
tu cansancio y tus dolores,
ni  las amargas frustraciones;
que al fin triunfó la Cruz de Cristo,
y en nosotros la esperanza dio su fruto.

Vos y yo volveremos a andar juntos,
para siempre descubriendo misterios.
De sorpresa en sorpresa andaremos,
porque todo será nuevo -maravilla y asombro-
en una sola huella otra vez hermanados,
sin temor a los negros fantasmas del dolor y  la pena.
No habrá ningún Caballero de la Blanca Luna,
ni gemidos, ni duelos, ni molinos de viento.

El Dios de las misericordias vivirá con nosotros
y secará toda lágrima en tu rostro.
Beberemos como antes en el cuenco de tu mano,
pero esta vez, del manantial de Agua Viva
¿Acaso no presentís, hermano Sancho,
que por detrás de esos oscuros nubarrones
mañana ha de brillar el sol de un nuevo día?

CUESTION DE TIEMPO
Adrián N. Escudero
Santa Fe -Argentina-

(O PARÁBOLA DEL DESTINO) (GÉN. 3,19) 1

A César Actis Brú, in memoriam…
A todos los amigos y colegas en las Letras y hermanos en
la Fe y Humanidad, que habitan los prestigiosos Hogares
Hispanolusitanos de Soñadores del Verbo: Magazin ARISTOS
INTERNACIONAL (Torreviejas, Alicante) y Blog ASOLAPO-
ARGENTINA (Junín, Buenos Aires), y demás Foros Mundiales,
unidos por el Maná de la Palabra y la Imaginación Creadora…

Creemos que fue S-Tan quien abrió la ventana y dejó escapar al tiempo.Fue aviesa traición. Los sellos se desataron como látigos mientras el tiempo se escurría como una masa incontenible de energía difusa y multidimensional…

Quiso vengarse, tal vez, de nuestras fanfarronas existencias, de nuestros rostros elásticos y sonrientes, primicias de lo eterno e inasible para él.

Detrás de su reja de vejez inexorable, a pesar de haberlo logrado, pudo
más la envidia de lo inalcanzable que el orgullo (¿la alegría?) de lo creado.
Mal dios, este Tan.

Qué lástima. Las horas –que no conocíamos- son ahora como un ácido voraz que corroe las entrañas y, a espasmódicos movimientos nos transforma en otros Tan, viejos y cansados, sin la esperanza de la infinitud que, artificialmente, él infundiera algún día en nuestras vidas…

Y cuando el fermento de los alimentos ingeridos en la alquimia de una
desaparecida juventud, se libere, espontánea y grosera de nuestros cuerpos, el corazón dirá ¡basta!, y estaremos muertos

Y nadie volverá o podrá encerrar otra vez al tiempo en este mundo.

Nosotros, desterrados habitantes del Edén, lo suscribimos…

TATA DIOS LA ÚNICA VERDAD
Dr Jorge B. Lobo Aragón
Tucuman- Argentina-

“…Había una vez un hombre que mientras dormía soñó que era un pájaro. Cuando se despertó, no sabía si era un hombre que había soñado que era un pájaro, o si era un pájaro soñando que era un hombre…”

Que las mayores luminarias del cielo, el sol o la luna, de pronto desaparezcan o cambien de lugar con tanta naturalidad, son acontecimientos fascinantes que nos indican sobre el misterio insondable de la creación. Este hombre privilegiado por la mano de Tata Dios a través de sus innumerables viajes astrales y su consistente bilocación puede asegurar que el firmamento es una obra esplendida, maravillosa y perfecta. Los Griegos la llamaron “Kosmos”, palabra que los latinos transformaron en “Mundus” y que da la idea de lo acabado, de lo absoluto, de lo “Mondo y lirondo”. Es que el universo es un magnifico rosario de  soles,  planetas, estrellas y constelaciones de una grandeza inigualable. Las ciudades y sus luces impiden al hombre apreciar su esplendor como obra fastuosa del Altísimo. Bordado único y perfecto en la que la influencia del hombre por ahora ni siquiera puede estropearla. Es así que Platón y otros sabios a los que durante siglos consideramos y admiramos sostenían que las orbitas eran circulares. ¿Cómo no iban a serlo si el circulo como la creación son las más perfectas de las figuras? En este fantástico fenómeno de desprendimiento espiritual que me ha sido concedido por la mano del Altísimo, puedo recordar, vivir, compartir, y detallar vívidamente los lugares y las personas en donde me desplazo. Mi vuelo astral es como un cordel luminoso y extraordinariamente elástico que ha visto en cuerpo y alma la maravilla del firmamento eternal. Muchos interpretarán que son visiones entre sueños que se presentan en mi imaginación. No obstantes mis observaciones y escritos van demostrando con el tiempo que mis alteraciones y desplazamientos astrales son fruto de algo superior y seráfico. Pocos pueden comprender el privilegio divino de  acariciar o palpar el  infinito por la gracia de Dios. Puedo estar entre las estrellas, las galaxias y los astros con absoluta serenidad e insondable armonía. Trasladarme por el cosmos a través  de las constelaciones a las que todas las noches la vemos en su lugar con la sola variación debida al transcurso del año. Como…de pronto y casi al instante, sin espacio de tiempo me encuentro en mi nido cósmico observando el presagio espectacular de un eclipse. Como…esos fenómenos celestes además están ligados y unidos de manera perenne a los ciclos de la vida y de la naturaleza en su totalidad. Tal vez entre nosotros podemos conocer cómo se produce el portento de un eclipse…la tierra que hace sombra sobre la luna o la luna que se mete entre el sol y la tierra…pero el milagro celeste y espacial que se vislumbra desde lo alto es colosal. El  suceso astronómico y galáctico es una rueda hacia la eternidad…Ya antes de Cristo se podía prever su existencia y la de otros astros como puntos de medición  revelados por los reyes magos en  los meses de luna llena en búsqueda del Señor. Me viene a la mente la cita de Shakespeare en su obra Hamlet…Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede soñar tu filosofía…Como…entender sino por una grandeza excelsa – la mano de Dios – , que este humilde pájaro soñador pueda ver y observar  el todo en su esplendor y magnificencia. Muchos hemos  dibujado a los satélites de Júpiter en una cartulina en clase de geografía…parecen las bolitas que los  changos de antes  en las calles de polvo y tierra usaban para sacarla del  hoyuelo hecho a mano con un dedo en donde había que embocar… Tiempos olvidados en donde la gente, la sociedad y el mundo se preocupaban por lo que sucedía en los planos superiores. Hoy se inquieta y confunde ante la pandemia olvidando muchas veces mirar hacia el cielo que nos clama. En esta  dualidad que me toca vivir, percibo que puede haber cambios en las cosas que se  procura mejorar. Pero ¿Cómo habría de cambiar lo que está supremamente consumado? En este modo aceptado por mi ser, es que puedo avistar nítidamente una estrella de la constelación de “cetus” – la ballena – de altísimas  variaciones en su brillo. La miro, la contemplo anonadado… Maravillosa, admirable “Mirabilis”. Desde mi  morada sideral llego a la conclusión que esta esfera luminosa es por demás variable y de una energía inigualable que la emite en forma de rayos infrarrojos. Es enormemente grande y se halla a unos 250 años luz de la tierra. La ballena mi estrella, como mi amiga la luna, la  miro a mi manera y la concibo similar al imponente cetáceo que surca impasible las profundidades de los mares. Observo que  se encuentra al oeste del “Toro y de Erídano” sus pares…al sur de los “Peces y del carnero” cada vez más visibles. Es que uno naturalmente se aficiona a las cosas altas, elevadas, espirituales. En estos tiempos modernos, invadidos por la luz eléctrica que esfuma los suaves atardeceres y oculta la dulce entrada de la noche, suele muchas veces ignorarse al Universo. Por siglos el hombre ha estado muy atento a sus movimientos. Fijándose  en la inmensidad del espacio se aprendió a conocer el tiempo y su medida. Es la infinitud del espacio, la que me acercó al supremo en el silencio y soledad de mil noches. Es que es casi imposible contemplar el infinito, o tal vez una hermosa cascada, admirar una noche estrellada o deambular por un bosque sin creer que exista un Dios que nos cobija. ¿Acaso una belleza y magnificencia  tan impresionante surge al azar? ¿Qué artista se aleja de su caballete y pincel para volver más tarde y encontrarse por pura casualidad con su lienzo repleto de las imágenes más hermosas y sinceras del mundo? Existe una asombrosa Creatividad, Destreza e Inteligencia detrás del universo, en donde se aprecia el ajuste perfecto de las normas con que Tata Dios rige su funcionamiento. Este orden perfecto, que responde a un plan eterno es el Milagro que será dado a conocer cuando después de las últimas tribulaciones el Rey de los Reyes baje con sus ángeles a dar paz perpetua a un mundo totalmente confundido. Desde mi bilocación profunda puedo reafirmar, con absoluta  templanza que no tengo duda alguna de que Dios Existe y es la única verdad.

BUSCO Y NO ENCUENTRO
Elsa Lorences de Llaneza
-Argentina

Voy caminando la vida
prestando mucha atención,
buscando lo que no encuentro
lo que ya se perdió.
Busco aquel respeto digno
or los niños, los ancianos
sobre todo por Dios.
Busco aquellos matrimonios
que duraban tantos años
y que viejitos seguían
tomándose de las manos.
El respeto a los maestros
que eran quienes educaban
y calladitos oíamos
cuando nos amonestaban.
Desesperada yo busco
al amor en la familia.
Cuando todos nos reuníamos
para pasar el domingo,
comer un buen asadito
y con alguna guitarra
cantar hasta el anochecer,
cuando con pena y tristeza
a casa había que volver.
Cuando comento mi búsqueda
responden con ligereza:
“No ves, los tiempos cambiaron”
y yo asiento con tristeza.
Los chicos se crían solos,
ya no hay tiempo para ellos.
sentados frente a la compu.
o frente a la televisión,
mientras se fuman un porro,
añoran que algún mayor
se siente al lado de ellos
y les de conversación.
La familia ya no existe.
no hay tiempo para reunirse
hay que juntar mucha plata
para comprar cualquier cosa,
no importa si no nos sirve.
Y como todos trabajan
y no se pueden cuidar,
a los ancianos de casa
se los mete en un hogar.
Pero yo sigo buscando
y tal vez ilusa sea,
pero por ahí …quién dice,
cansados de ver que no hay
felicidad en esta forma
volvamos a aquella otra
que a mí me pareció genial.

 

CRISTO SERENO (Soneto)
Héctor Alberto Polizzi
-Argentina-

CRISTO de la pasión, CRISTO sereno
sin un solo dolor en la caída.
Cruz tallada con formas y a medida
de tanto amor en mi vivir terreno.

Con la amistad del Arte que de pleno
moldea la materia ennoblecida
tu místico reposo me convida
a esta mesa de paz donde me lleno.

Ya no tengo la fiebre ni la herida.
El corazón al tiempo de la vida
con lealtad hoy llama ante la puerta

que clausuras, Señor, en el ocaso.
Ayúdame a ordenar mi exiguo paso
y a entrar al fin, con tu palabra cierta.

                         ¡ CRISTO VIVES !                           

2 comentarios en “NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA”

  1. «DOM QUIJOTE Y SANCHO PANZA» – Nestor F.Barbatito – ARGENTINA : Sua simpatia, cabe todinha dentro de sua inspiração!
    Adorei a narrativa! » Acaso não pressentes irmão Sancho, que, por trás dessas escuras nuvens, amanhã há de brilhar o sol de
    um novo dia?» – Com certeza, adorei ler : Dom Quijote Y Sancho Panza!!! Grande abraço!

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NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

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Julio 2.020  nº 33

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

LA ESCUDILLA DE BARRO EN LA VIDA DEL ALFARERO
Néstor Barbarito de Cervantes
-Argentina-

Hoy se me ocurre que es válido formularme una vez más la pregunta: ¿al fin de cuentas, qué es el hombre para que Dios se ocupe de él; para que lo ame tanto?
Se ha dicho, y estoy convencido de ello, que Dios es más grande que mi razón, más grande que mi conciencia. ¡Es más grande que mi pecado! (Cf. 1 Jn 3, 20)
También se dice que el corazón es la cuna de los sentimientos: lo más bello y valioso de cuanto Él nos dotara. Y aunque Dios es infinitamente más grande que mi corazón, sin embargo, quiere habitar en él (Cf. Jn 14,23).
Creo que el más enorme misterio del amor que siente Dios por el hombre es que haya creado en él un corazón capaz de albergar sentimientos tan hondos (para el bien y para el
mal), y que lo haya creado con el propósito y fin de vivir en él; de tener su “refugio” en él, como vos y yo tenemos un amigo querido en quien descansar de preocupaciones y
desvelos.
Ya desde un comienzo hallaba Dios, nos dice la Biblia, un gozo en estar con el hombre. «Lo buscaba paseando por el jardín a la hora de la brisa» (Cf. Gen 3,8-9). Y en el libro de Sofonías leo: «Yahvéh, tu Dios, está en medio de ti. ¡Un poderoso salvador! Él exulta de gozo por ti, te renueva por su amor; danza por ti con gritos de júbilo» (So 3, 17). Ése es el sentimiento de Dios por nosotros.
Cabe que nos preguntemos: ¿habría en la Naturaleza divina una necesidad profunda, recóndita y misteriosa? ¿Un deseo esencial e íntimo que atenazaba el divino Corazón, y lo impulsaba a la aventura de dar vida a una criatura, que –Él bien lo sabía-, le iba a ser tan esquiva y problemática?
Las condiciones síquicas, y espirituales de que lo dotara, únicas entre todos los demás seres del planeta (y quizás del universo), dan cuenta de la enorme predilección que tuvo Dios para con su creación más amada.
Dirigir la mirada a nuestro alrededor, al escenario en el que se desenvuelve la vid del hombre cotidianamente, nos da cuenta de la delicadeza y dulzura que Dios ha tenido para con nosotros. Porque el hombre, por un exclusivo y singular privilegio, es el único ser de su entorno que puede apreciar, gozar y aprovechar tantas maravillas y riquezas como nos ofrece este mundo al que, sin dudar, podríamos llamar, como lo hace la misma Biblia, jardín o paraíso terrenal, aunque el mismo hombre se empeñara luego en transformarlo en un páramo, como está sucediendo en nuestros días.
Tengo para mí que, si Dios, en su infinita sabiduría, soñó y decidió emprender la aventura de crearnos, sabiendo lo que le costaríamos a su Hijo, ha de haber sido sin duda porque no pensaba hacer del hombre un ser pequeño e intrascendente; uno más de entre tantos seres que crearía, sino alguien capaz de dar cabida a los sentimientos más profundos y enormes, engendrados y nacidos de la matriz de los suyos propios.
Si cualquiera de nosotros tuviera el poder de hacer a sus hijos según su voluntad, no dudo de que pondría en ellos las más importantes virtudes. Los haría honestos, valientes, generosos, fieles en la amistad, sin dobleces…y por supuesto, los haría libres, y pondría en sus corazones puertas que pudieran cerrarse al mal, para preservar esas virtudes,
Y así, con el corazón de una madre que sueña a sus hijos, creó Dios al hombre, y le sembró la semilla de esos sentimientos, con aspiraciones de Cielo y eternidad para sí mismo y para sus hermanos, que luego el mismo hombre podría llevar a su expresión más elevada.
Pero como nosotros no atinamos a cerrar a tiempo aquellas puertas para impedir que el pecado se adueñara de los corazones, para rescatarnos de la insensatez y locura en que habíamos llegado a caer, optó Dios por enviar al mundo lo mejor de Sí: el Hijo de sus entrañas, «para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna» (Jn3,16). Así ponía el sello definitivo a su obra maestra. Aquél que Él creara para ser su amigo, su hijo: el hombre, era recuperado para Sí, por su Hijo, el Cristo.
En este tiempo en que el Espíritu me revela, a través de su Palabra que sopla suavemente en mi interior, aquello que te decía al comienzo de esta reflexión: que Dios es mayor que nuestra razón, nuestra conciencia y nuestras miserias, creo barruntar la paradoja de que Dios, que es más grande; infinitamente más grande que mi corazón, tiene sin embargo morada en él (Cf Jn 14, 23). Y porque «es amor» (1 Jn 4, 16) y tiene por mí tanta predilección y vive en mí, conoce mejor que yo mismo las intenciones que me mueven, y esa ha de ser la razón de su misericordia y su perdón para mis “aflojadas”. Sin duda es por eso que me da cada día nuevas oportunidades de rectificarme y crecer en la fe, en la esperanza y en el amor que me regaló. Yo solamente debería atesorarlos y ponerlos por obra en mi vida, para llegar a ser el hombre que el Padre soñara.
Te ruego que todos esos “mí” que me atribuyo arriba, vos los hagas tuyos. En verdad me refiero a cada uno de nosotros.
A los que aceptáramos la ofrenda que el Hijo nos había hecho, y le franqueáramos las puertas del corazón, nos tenía reservado un destino de grandeza inmerecido e impensado para la criatura: compartir su propia naturaleza divina por toda la eternidad. ¡Por un milagro de amor, la escudilla de barro podía llegar a compartir la vida de su Alfarero!
Por eso te digo hoy: ¡levantate y gritá vos también tu gozo de haber sido elegido su amigo, su hijo! Cristo te está diciendo en este mismo momento: “Te espero en la Casa de mi Padre, que es también el tuyo, para que bebamos juntos el vino nuevo” (cf. Mt 26, 29).
La idea de poder llegar a compartir con Cristo su casa, su pan y su vino, y por Él y en Él hasta la misma Naturaleza divina, fue arraigando lentamente en mi corazón, a pesar de que mi razón me decía que era una locura. Hoy estoy seguro de que es una locura. Es la locura del amor de Dios, que es la única y verdadera cordura y sensatez. «Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres» (1 Cor 1, 25).
Con esta firme convicción, quiero vivir lo que me resta, atesorando lo ya vivido –lo bello y lo feo- como una enseñanza ininterrumpida, y brindando a los hermanos lo poco
que tengo y sé.
Ahora que estoy mucho más cerca del final que del inicio, estoy firmemente convencido de que la vida no acaba con la muerte. Sé que ése es el necesario, aunque doloroso, salto para salvar el último gran escalón de la evolución, y gozar definitivamente de Dios en la gloria. Por eso la espero sin ningún temor, como la crisálida aguarda la mutación que, liberándola de sus envolturas la transformará en mariposa, y le permitirá volar en libertad.
Si acaso te sintieras desanimado por las deserciones en tu entorno, no te alarmes. La falta de fe, las crisis de desacralización en el mundo, no son nuevas. Periódicamente ocurren. ¡Coraje: Jesucristo ha vencido al mundo! (Cf. Jn 16, 33). Te animo a que confíes en que lo positivo, lo esperanzador: la fe que te regaló. Ella es más potente que el mal y sus consecuencias. Para eso es preciso que hagas tu parte en la tarea de construir el Reino desde el aquí y el ahora, arrimando tu granito de arena. Esto es: poniendo la mente, el corazón y los brazos al servicio de los hermanos. Con la enorme alegría de haber sido escogido por Dios para vivir y contagiar la esperanza en Cristo y en el destino de gloria que nos tiene prometido.
Las imágenes de la nueva tierra y el cielo nuevo que nos adelanta el Apocalipsis, enNespecial en sus capítulos 21 y 22, involucran también al hombre nuevo, que, con laaceptación de Jesucristo, nació a una Vida que no terminará jamás, porque Dios mismo sembró en él su propia semilla de eternidad, y seremos para siempre con Dios, como Dios, en Dios.
Por todo esto me regocijo, y te invito a que proclames junto conmigo ese gozo, con elBgrito de júbilo que nos propone Isaías: «¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la
gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60, 1).

«Se decían: ¿no ardía acaso nuestro corazón,
mientras nos hablaba en el camino…?»
(Evangelio de San Lucas 24,32)

BRASAS
Néstor Barbarito de Cervantes
-Argentina-

¡Cuántas veces, Señor,
cuántas veces…!
mi corazón, angustiado y oprimido
por la pena y el temor,
te repitió aquel pedido:
¡quédate conmigo!

No era aquella una gentil invitación
sino una súplica ardiente:
¡Quédate en mi casa, dulce Hermano,
que el día se acaba, y mi coraje!
La noche está cerca,
y en las sombras acechan los fantasmas
de las culpas y el dolor.

Desnuda de sus pobres certezas
y seguridades humanas,
agobia al alma el desaliento,
y no conoce otro refugio que su Amigo,
Varón de dolores,
que supo como nadie
de angustias y quebrantos.
Y sin embargo…

tantas veces trataste
de hacerme entender,
a la luz de tu sabiduría,
el sentido de mis más duros momentos
y yo no comprendía…

¿Cuántas veces, Señor,
¡cuántas veces!,
quisiste revelarme el rumbo
de las cosas que ocurrían en mi vida?
y el corazón, sordo y ciego
para los signos del Cielo,
se cerraba a la docencia
de tu sabia pedagogía?
Sólo escuchaba las voces,
pretenciosas y engoladas
de las “sensatas razones”
que mi razón aportaba.

Hoy sé que estabas conmigo;
caminabas a mi lado,
y mis ojos -oscuros de fe-, no te veían.
Y sin embargo, ardían
brasas en mi corazón
por el camino.

Después de que para mí
partiste el pan tantas veces;
después de tanto peregrinar a tu lado,
con frecuencia sigo sordo
y ando a tientas.

Me cuesta comprender tus planes,
y más aún aceptarlos.
Abrirme a tu luz y tu verdad,
con disgusto a veces, otras con dolor.
¡Si hasta rezar el Padre Nuestro
me llena de vergüenza y miedo!:
vergüenza de no ser sincero,
y un miedo sordo, inconfesado;
miedo de ser escuchado
cuando mis labios dicen al Padre:
«hágase tu voluntad»

Quédate en mi casa, dulce Hermano,
porque es tarde, y la vida ya declina.
Demasiado tarde para hacer en ella
lo que el Padre soñara cuando me soñó;
lo que Vos deseaste para mí en la Cruz.

Acompáñame, Señor, lo que me queda por andar;
no me dejes ahora que camino lento
y me faltan fuerzas.
Quizás, después de todo,
aún no sea tan tarde.

Talvez sólo se trate
de abrir de par en par
las puertas del corazón,
ponerlo en tus manos y dejarte obrar,
porque sé que puedes
transformar las vidas en cualquier etapa.
Me lo enseñó el Buen Ladrón.

SOLDADO DEL IMPERIO
Teresita de Antueno
-Argentina-

Hombre muerto, yo te guardo
aunque de ti poco sepa
pues de aquí podrían robarte,
(¿para qué querrían eso?)
Mas, mi deber no es pensar:
no mando, sólo obedezco.
Yo (y a mucha honra lo digo)
soy soldado del Imperio.

Unos te decían “Maestro”,
Rabí, Hijo del Dios vivo.
Que hacías milagros, sanando
males del alma y del cuerpo.
Clamabas en la montaña,
y ayunabas en el huerto.
Que les devolvías la vida,
a los que ya habían muerto.

Al pasar estos portales,
un día te dieron ramos
y a los pocos, un madero.
No sé la causa concreta,
ni qué fechoría has hecho,
pero creo que se enojaron
cuando dijiste, sin miedo,
que tú tan sólo en tres días

reconstruirías el templo.
¡Qué descaro! ¡Qué osadía!
¡Tú! ¡Un simple nazareno!

Pero algo han de haber temido
¿Una sedición del pueblo?
Te acusaron de blasfemo,
me contaron compañeros.
Supongo que será grave.
No me toca a mí saberlo.
No soy judío. Soy romano.
Soy soldado del Imperio.

Vigilando hemos estado
relevando nuestro puesto
valientes, alertas, firmes,
¡qué importa si no entendemos!
Somos fuertes, somos rudos
los soldados del Imperio.

Pero alguien se aproxima.
¿Quién viene a ti, nazareno?
Estoy yendo a interrogarla
“¿Qué buscas, mujer, adentro?
Sepultado hace tres días,
sólo verás unos huesos.”

Mas, ella no me responde
y corre con atropello.
Se aleja llorando a gritos,
no de angustia, de contento.
Sorprendido la veo irse.
Con precauciones me acerco.
Estoy listo para todo
¡soy soldado del Imperio!

La piedra yace a un costado,
y el sudario está en el suelo.
¡No me he movido de aquí!
¿Cómo el sepulcro está abierto?
Nadie ha pasado ¡lo juro,
por los dioses de mi pueblo!

Vienen ahora a mi mente
montados en fuerte viento:
los milagros, las promesas,
la rasgadura del cielo,
todo lo que me contaron…
Lo que dijiste ¡era cierto!
¡No mentiste! ¡No mintieron!
Mi armadura y mi escudo
ya son demasiado peso.
Mi corazón va cambiando.
Se me doblan las rodillas
y caigo, sin más, al suelo.
Para esto me mandaron:

Ahora sí…ahora comprendo…
Ya no soy más un soldado.
Ya no me importa el Imperio.
¡Soy tuyo, resucitado!
¡Tuyo, Jesús nazareno!

 

¡LAS VÍSPERAS!
Dr. Jorge Bernabe Lobo Aragón
Tucumán-Argentina

Sí un año antes, que importa, lo que me mueve es estar este tiempo que pasa como soplo, cerca, anticiparme en este nuevo 25 de julio al gran acontecimiento que será el año próximo declarado AÑO SANTO. Cómo quien vela un hecho que nos ha marcado a fuego. Que ha dejado una huella como esas que El dejó en los senderos. Esas cosas de la fe que se prenden amorosamente enseñándonos a ver, oír, contar, trasmitir enseñanzas de vida que serán el sostén a los acontecimientos cotidianos. Anduve algunos de esos CAMINOS, los bosques me murmuraron historias de peregrinos, pero la gran historia la recibí de mi abuela narrada con enorme amor debajo de un pino en el que nos reuníamos a realizar nuestras labores. Pude arribar a Padrón donde comenzó parte de un acontecimiento que cambiaría la vida de Compostela. Y también mi vida. Allí estaba de pie frente a esa columna de piedra en la que encallara la barca que traía los restos del Apóstol Santiago custodiado por dos de sus discipulos.Seguí la ruta de esos restos hasta el Campo de la Estrella, sintiendo palpitar las sienes al contemplar la Catedral que protege los santos huesos, en esa arqueta de plata venerada. Cuantos años regresando y buscando tus senderos Santiago hasta que no hace mucho me presente ante ti y te dije necesito que conozcas a alguien, un amigo, con quien he compartido tus cosas, tus tiempos junto a Jesucristo, tu incesante andar llevando la luz y el amor.Entonce fue algo tan lindo pues mientras te abrazaba te dije…le pediré que vuele esta noche y mañana lo conozcas. Y en ese entendimiento de sueños, ilusiones de traslados del pensamiento y el alma muy poco comprendido a veces establecí un día una hora y un lugar. Lo esperaría en la escalinata de la Catedral. Y llegó, nos recibió el aroma de incienso de una misa que recién había terminado, la música gregoriana, la penumbra de un templo que queda suspendido en una santa paz de espíritus peregrinos como el de mi amigo y el mío. Lo conduje hasta el altar mayor para que pudiera abrazarlo y de alguna manera completar desde su alma tantas cosas que le había contado en la otra orilla. Justo nos despedimos en el momento en que el sol entraba radiante por una claraboya de vitrales en un lateral del recinto, solté su mano y partió con el sol. Ahora, le pedí que escribiera una “ofrenda” para que le llegue a Santiago, desde su corazón, desde esa vida entregada al bien, sin egoísmo y que compartimos, como lo que somos, verdaderos amigos. Acá desde mis cosas, abro las ventanas y te abrazo. Aprisiono con pasión el sonido, los aromas, la humedad que mi rostro lava. Y te digo…VEN…viajero amigo que dejaste huellas para poder hundir en ellas las mías. Que saciaste la sed de esperanza a veces perdida. Que has iluminado mi vida, desde esa fe que compartimos para transitar a mi modo las rutas que Tata Dios nos   marcó un día. Porque sabes amigo. Santiago, al igual que yo, te atrapó, en la palabra, en el color, en la música en  la vida misma. En todo aquello que emana de esta sangre que bulle con alegría, deseando que el Altísimo, nos  permita llegar una vez más antes de  nuestra irremediable partida…en el viaje hacia la salvación… De nuevo, una vez más, como siempre, aquí, estoy compañera de vuelo y de ilusiones mágicas, desde esas viejas sendas continentales es la que haces tintinear tus campanas y a través del atlántico desde esa orilla me llamas. Eres mi amiga, que cerrando los ojos me visualizo de manera incomparable en el sendero de la vida…La que predijo que bebería los vientos del destino, que  la lluvia sería mi  compañera y  las piedras mi mejor canción. La que me reveló que el Camino me envolvería con una ternura desconocida, abrazando “mis  muletas”, que se elevarían como símbolo de quienes la llevan para avanzar en la vida y no como una carga feroz que se debe desterrar. Esas mis muletas del alma y del cuerpo que debían convertirse en alas. Eres la misma que avistó que mi  figura sería la de un quijote de este lado del atlántico y mi arma principal la Fe. Es así como acariciaste mi alma como el hilo rojo de las almas gemelas. Eres mi compañera de vuelo, la que me percibió antes de que llegara a destino con un mechón de  mi frente disparado según venga el viento, con los ojos desafiantes buscando el mejor lugar para dar el paso, ignorando el esfuerzo y el cansancio.  Eres la que avistó al apóstol murmurándome suavemente…otro paso…otro más…falta menos…sigue. Y fue así, cuando el majestuoso monasterio, la Catedral de Compostela, me abrió sus puertas, me ofreció el reposo y la palabra justa. Ya nunca seré el mismo, todo impacta, una fuerza nueva nació en mi interior. Quise gritar y abrir  los brazos, al enfrentarme al botafumeiro y nunca pude. El viento me robó el grito y lo alejó a un lugar secreto que solo a tierra sabe y ese es su gran misterio. ¿Que hice para merecer esto amiga? Muy sencillo, Creer, tener Fe y Caminar como tú. Desde el amparo del silencio, a días del aniversario del Gran Santo de la Cristiandad, escuchamos a lo lejos el clamor de un guerrero que en un grito salvaje y misterioso nos  musita “Santiago, salva a España”. Hijo del trueno, te invocamos en un mismo grito protejas al mundo entero de esta pandemia que azota sin piedad.   

SAN PABLO EN NUESTRO TIEMPO
Elsa Lorences de Llaneza
-Argentina-

……”Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto……..

    Si leyéramos esto, sin saber quien lo dijo, pensaríamos en un sacerdote de este tiempo, compartiendo su homilía. Pero no, esto fue escrito por San Pablo a los cristianos de Roma (Rom.8,18-23) ¡Hace más de 2000 años!

    ¿Qué le ha pasado a la humanidad que nos hemos quedado en el tiempo y en lo perverso? Por qué, pese a la venida de Jesucristo y a sus enseñanzas, seguimos en la esclavitud, en la corrupción, en la ganancia de unos pocos y en la miseria de muchos y en las divisiones y el odio entre hermanos.

    Parecería que Pablo hubiera escrito su carta, inspirándose en este momento

de nuestro país. ¡Qué clarividente el Santo y qué tristes y dolorosas sus palabras! ¿Alguna vez pensaremos en cambiar? ¿O todo el sufrimiento de Cristo fue en vano?

   Pero no desesperemos. Hay otra cita de la misma carta, en la que nos da esperanza. Es en la que dice: Hermanos: yo considero que los sufrimientos del tiempo presente, no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros…….

   ¡Oh San Pablo, intercede ante Dios nuestro Señor, por esta Argentina dolorida, dividida y sin futuro previsto y que la esperanza de la Gloria del Señor, nos mueva en este arduo camino que transitamos.      AMÉN

A TI MARÍA
Raquel Olay de Leanza
Argentina

Inmaculado Corazón de María,
desbordante de amor glorificado,
a tu amparo nos sentimos cobijados
desde el alba hasta la noche cada día.

Si hay dolor tenemos tu consuelo
que nos cura, nos libera y nos anima,
son tus pies a nuestro lado que caminan
elevando nuestra alma en raudo vuelo.

Siempre atenta en las dificultades
presta a dar el buen consejo,
para salir del pozo y llegar lejos
nos das fuerza en las debilidades.

En tu puro corazón de Madre
cobijas a tus hijos con esmero,
estar entre los tuyos eso espero
y me lleves al encuentro con el Padre.

El Espíritu de Dios te ha desposado
y el Hijo en tu seno encontró el nido
que abrigó su cuerpito tan querido
con tu canto se durmió acurrucado.

Llegada la hora de nacer el Niño
San José un pesebre ha preparado,
La Sagrada familia se ha formado
En torno a la pobreza y el cariño.

Con filial amor te agradecemos
María que intercedes con tus ruegos,
por los pobres, los ancianos, los enfermos…..
te decimos, Madre nuestra ¡Te queremos!

ESCLAVAS Y SOMETIDAS
Raquel Olay de Leanza
Argentina

La Virgen Madre llora , en soledad por sus hijas,
que a causa de la miseria, la ingenuidad e ignorancia
fueron empujadas a buscar una quimera fallida.
El periódico las seducía con nefastas propagandas
con promesas, con astucia y gran malicia, y
al despertar de ese sueño, convertido en pesadilla
vieron la realidad a que fueron sometidas.
Pesadas cadenas quebrantaron su alma
ultrajando su cuerpo a cambio del vil dinero
que los clientes pagaban por un placer pasajero,
en tanto ellas su juventud marchitaban .
Un día se encontrarán, miserables proxenetas y
necios prostituyentes, ante el Supremo Juez de la Vida
y tendrán que rendir cuentas por las faltas cometidas.
Al pié del Cristo Sufriente, yo me postro de rodillas
rogando que nadie más se convierta en prisionera,
en esclava sometida, que la dignidad y libertad
humana son sagradas, y nadie tiene derecho
de apropiarse y mancillarlas.

1 comentario en “NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA”

  1. Teresita de Antueno: Quisiera felicitarte por tu poema. Hace muchos años que compartimos juntas la poesía y se de tus hermosos poemas en el Café del Abrazo Literario que dirigía el Padre Hernán Pérez Etchepare qpd. pero nunca te oí uno como este. Bellísimo y me sorprendió como pudiste ponerte en la piel de ese soldado. Bienvenida compañera de sueños y poemas.

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NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

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Mayo  2.020  nº 31

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

LA VOZ
Adrián N. Escudero+
-Argentina-

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro… No se puede servir a Dios y al Dinero (Ah, Poderoso y mundano Caballero)… (Porque) Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón” (Mat 6, 21;24).

a.

“La Verdad es como el agua”, dijo. Correrá, se ocultará, se ensanchará, se angostará y se moldeará hasta volverse como una paradógica sombra luminosa recostada e impúdica, sobre las faldas necias de la más apetecible y cruel de la mentiras; para luego filtrarse, de súbito y como un relámpago, por el rescoldo del descuido o el resquicio de la valentía, de cualquiera de las fuentes corruptas del (de los) Señor (Señores) de Relaciones Públicas y su pandémico, codicioso y virósico Nuevo Orden Antinatural…”

“Porque Aquel que los creó sin ustedes, no los salvará sin ustedes, hombres libres pero de poca fe… Más todo el que sea de la Verdad…”, continuó diciendo, “… escuchará mi Voz, Yo seré su Señor y tesoro en las alforjas de sus labios, emergiendo desde lo oculto y ahora develado en sus corazones… Que ya no lo serán de piedra sino de carne y huesos redimidos… Escucharán mi Voz, pero no de antiguo como un trueno, sino como los arpegios de una flauta y se librarán así -en un jordánico diluvio bautismal donde no será el Mar Rojo sino el Río Jordán el que se abrirá a sus pasos- del insensato poder del Ateo Impío, del Dragón dormido y de la Bestia encriptada, y su Gran Ídolo plastificado y coronado mortalmente de sangre justa e inocente… Y cuando el Ídolo caiga, proferirá un gran grito de espanto al ver, demolido, su narciso poder financiero de barro, hambre y fuego; y quebrado para siempre el tétrico Círculo Vicioso de los Tres Demonios que lo edificaran, disueltos todos (de una vez y para siempre) en los morbosos confines de la Supra Nada”… 

b.

Luego, la Voz hizo silencio y pareció que el mundo se evaporaba… Que el mundo entero dejaba de latir, mientras ellos, los Errantes elegidos, los convocados para escuchar e interpretar por medio de la Voz, el crucigrama del Verbo vuelto palabra llana, se postraban ante el lampo de su fantasmal figura de arcángel, alzando los ojos al cielo como hipnotizados por el esplendor de la Verdad Humanizada, que parecía estar suspendida en vilo por aquella Columna de Nubes donde restallaba un enigmático, radiante Sol de Justicia… Y desde aquellas alturas imaginarias, abierto los oídos al susurro delicioso de su boca  aramea, le escucharon ordenar, con el portento de su divina majestad y haciendo conmover los cimientos del Monte sepulcral que los rodeaba, el grito potente de liberación que tanto esperaban escuchar: “¡Lázaro, amigo! ¡Ponte en pie y sal fuera!”

… Y Lázaro, abandonando los lienzos, perfumes, ataduras y flaquezas de una joven e inesperada dormición, resucitó… Revivió. A la carne y al espíritu, como alter ego de su Adán Redentor, revivió. Y María dio gracias… Y Marta lloró… Y todo el humilde pobrerío del pueblo de Betania, festejó… El Nuevo Orden (otra vez Natural, estaba en marcha, y la historia humana volvería para muchos a comenzar…  (Aunque, sin dudas, y como estaba escrito en el Libro de las Pruebas de la Vida, el Gran Hermano personificado por la Tenebrosa Trinidad del Señor (Señores) de Relaciones Públicas, lo volviera –volvería- setenta veces siete, a intentar…).

c.

De todos modos, y nuevamente ahora, entre lágrimas y sonrisas como quien siembra y cosecha, algunos buenos escribas dijeron, no sin saber la suerte mártir que les esperaba, que en mismo instante (inaudito para su humana credulidad y sin saberlo obrando bajo el signo del apóstol Mateo, el Dudoso), otras tumbas de justos esperanzados en La Venida, cavadas en la misma piel de aquel Tabor sagrado (que luego llamarían “de la Transfiguración”), se conmovieron también; pero no se abrieron todavía…

… Lo harían cuando un manso aunque terco israelita, fuera por otros sacrificado y ungido –como rey de los judíos- en un trono de Cruz de enclavado madero –predicho por la Reina de Saba y oculto en las vísceras de la tierra por el Rey Salomón, y surgidos a su debido tiempo de misión a cumplir, al excavarse el sitio elegido para zanjar la piscina de Bethesda- y donde moriría a la carne de ferviente Galileo, para renacer (de una vez y para siempre), como un viviente y hasta eucarístico Nazareno providencial… En tanto el agua surgente de su costado abierto y mortificado en sangre de su costado abierto por una pérfida lanza romana, daría curso y caudal al jordánico diluvio bautismal vaticinado, que vencería a la Impiedad, al Pecado y a la Muerte, esto es, al Ateo Impío, al Dragón dormido y a la Bestia encriptada, y su Gran Ídolo plastificado y coronado mortalmente de sangre justa e inocente…

QUIERO SER JUAN
Nestor.F Barbarito Cervantes

-Argentina-
(Oración de un Viernes Santo a la Mater Dolorosa)

Te llamaron Madre del amor hermoso;
Madre del cielo y de toda bondad;
Madre de la Iglesia y de la santa alegrìa;
Madre de misericordia, del perdón y la esperanza;
Madre llena de gracia y de la santa alegría.
Estrella del mar te llamaron. Y Reina del mundo.
Madre de Dios es tu título mayor,
absolutamente incomparable.
Mi corazón sin embargo te invoca y proclama
con un solo nombre: ¡mamá!
Así, con la m minúscula de ‘mía' y de ‘misericordia',
porque así te siento y te invoco, mamita,
porque me confortás en los días de agobio y de tristeza,
de angustia y de temor.
Sos vos mi consuelo, mi calma y sosiego;
vos mi fuente de esperanza
y mi camino a Cristo entre flores y espinas abierto.
Pero hoy quiero ser yo quien te conforte a vos, mamita.
Hoy que tu Hijo y tu Dios murió en la cruz;
hoy que se extinguió en sus ojos nuestra luz,
y una espada brutal e impiadosa se clavó en tu corazón
y te anegó en congoja y llanto.
El Hijo de Dios, su Palabra, moría por nosotros.
¡Tu hijo, tu niño!
Y tu corazón, abierto en capullos de dolor
sangró a la par cuando, ávida, la tierra
bebió la sangre generosa
que Cristo derramaba por nosotros.
En este día cruel

en que los clavos y la lanza abrieron
hondos surcos que en rojas amapolas
florecieron en la carne amada,
quiero ser yo tu fortaleza, tu aliento y tu valor,
aunque el intento sea temerario.
¡Sólo por hoy, mamita!
porque mi amor me impulsa,
y me alienta la esperanza de que encuentres en mi pecho
un corazón cálido y sincero que acoja tu alma atribulada,
y alivie la tremenda pena de este día.
¡Vaya paradoja!
El débil quiere ser la fuerza de la Madre Roca.
El flojo, el frágil, el cobarde,
pretende ser sostén
de la sólida y bellísima Torre de David;
el peregrino de los pies cansados, vacilantes e inseguros,
quiere ser apoyo y firmeza
de la maciza Puerta de Marfil del cielo;
anhela ser la calma de la muy serena y sosegada,
dulcísima Reina de los mártires,
Consuelo de los afligidos y Señora de la esperanza.

Perdoname, mamita, por este desatino!
Por el enorme abismo que separa
la carga de miseria que me agobia,
y este ardiente anhelo que me anima
a poner a tus pies mi corazón
preñado de ternura, de afecto y compasión.
En este día, mamita, no pretendo ser pilar ni roca.
No cabe en mi mente tamaño desvarío.
Sólo quiero ser Juan:
traerte conmigo a casa y refugiarte contra mi pecho.
Enjugar tus lágrimas con mi pañuelo.

Con mi amor calmar tu angustia,
y confortarte en tu desvelo.
¡Sólo por hoy, mamita. Sólo por hoy!

UN DÍA EN QUE NO TE ESPERABA.
Nestor F. Barbarito Cervantes
-Argentina-
 

Fue un día en que no te esperaba.
Sin que yo te lo pidiera entraste en mi corazón,
como un desconocido cualquiera, Rey mío,
y pusiste tu sello de eternidad en los instantes fugaces de mi vida.

Y hoy los encuentro por azar, dispersos en el polvo, con tu sello,
entre el recuerdo de las alegrías y los pesares
de mis anónimos, olvidados días.

Tú no desdeñaste mis juegos de niño por el suelo,
y los pasos que escuché en mi cuarto de juguetes,
son los mismos que resuenan ahora de estrella en estrella.
Rabindranath Tagore

Desde que comencé a leer la poesía de Tagore, intuí que él era un místico y quizás hasta un profeta. No cristiano, es verdad, pero… el Espíritu de Dios es como el viento: sopla donde quiere. Y me parece que, en su caso, fue un vendaval.

Un día, llegado ya a la madurez, reparé en la proximidad de estos versos del vate indio con mi propia realidad: la irrupción del Espíritu en mi alma como una catarata de luz destellante y cegadora que cambiaría mi norte, y con tanto me gozo en revivir.

Por eso hoy, como tantas otras veces, quiero manifestar mi gratitud al inmenso poeta, porque además de haberme impulsado, como casi ningún otro, a valerme de la pluma para expresar mi amor a Dios, me interna en los meandros del espíritu con su profunda vida interior y su exquisito lirismo. Y en esta ocasión en particular, me ayuda a recordar las ocasiones en que Él se iba insinuando en mi camino, como anticipos de la trascendencia que tendría después, durante el resto de mi vida.

También yo había escuchado más de una vez, en medio de mis juegos infantiles, pasos en mi corazón Sin embargo, no sabía de quién eran aquellos pasos; Él no se daba a conocer. Creo que entonces  sólo estaba preparando mi espíritu para la revelación que vendría, y yo pensaba que sólo era ficción; parte del juego. En aquellos días no hubo para mí un cuarto de juguetes. Los fondos de mi vieja casa paterna, mi barrio, y luego las costas del mar y el Quequén1 añorados, fueron los escenarios en medio de los cuales supe oír sus pasos misteriosos que me intrigaron fugazmente. La algarabía de la bulliciosa adolescencia los volvió inaudibles hasta mis diez y siete años, en que Él, al fin, levantó su voz y se dejó oír distinta e inconfundiblemente en mi corazón.

Hoy, desandando lo recorrido entonces, encuentro, por azar, impresas sus huellas en el camino recorrido. Camino que, sin dudas, era el mismo Espíritu quien me lo proponía. Más aún, creo que lo iba extendiendo bajo mis pies para que yo lo recorriera confiado, sin siquiera sospechar que era el mismo autor de los “libretos” el que no desdeñaba mis juegos infantiles y corría a mi lado. No imaginaba yo en qué sucesos iba a desembocar aquel camino, y menos aún que ellos cambiarían radicalmente el rumbo de mi vida.

Días atrás El papa Francisco me recordaba (nos recordaba): “El Señor siempre nos hace volver al primer encuentro, al primer momento en que nos miró, nos habló e hizo nacer en nosotros el deseo de seguirlo”2.

Esto me hizo regresar al tiempo en que Él quiso dárseme a conocer: luego de aquel día en que yo no lo esperaba. Fueron los años en que di  mis primeros pasos en su compañía,  en los que todo era luz en mi corazón. Todo era bello entonces. Yo era joven y había descubierto  una “perla de gran valor”: era rico; ¡muy rico! Me sentía con fuerzas para la tarea que Jesús me proponía: darlo a conocer; llevar a mis hermanos su Palabra y darles testimonio de su amor consolando y perdonando. No recuerdo haber sentido luego momentos de mayor plenitud que en esos benditos días. Creía que mi corazón estallaría si no me prodigaba. ¡El mundo era mi casa, todos los hombres mis hermanos, mi corazón lo abarcaba todo, y yo… yo volaba con las alas que me había regalado Cristo! 

Aquella fue una enorme gracia, hoy lo veo con absoluta claridad. Era una luz que iba a iluminar mis días, a pesar de mis reticencias posteriores y de las debilidades y miserias que fui descubriendo luego en mi interior, y el destello que me había encandilado como un relámpago no me había permitido ver entonces; y aun a pesar de las dificultades y obstáculos que, por torpeza y desatino, muchas veces fui incapaz de sortear con éxito.

Y hoy me alerta el papa: “no olvides tu historia, cuando Jesús te miró con amor y te dijo: «Este es tu camino»”2. Y porque él propio Francisco conoció aquellos, mis primeros pasos, lo siento como un llamado personal a mi memoria y mi esperanza, aunque creo que cada uno puede y debería entenderlo así.

Es obvio que mi camino no sería, en definitiva, como en su caso, el que había comenzado a andar impulsado por aquel descubrimiento. Sin embargo, con el talego de mi pobreza humana a cuestas, el Espíritu me fue guiando para que, si bien con poco resto, pudiera llegar hasta aquí, llevando también en él una provisión aceptable de la fe que Aquél que me había escogido, me había regalado por pura compasión; misericordia, pese a que Él bien sabía de todas las “agachadas” que le iba a hacer a lo largo del sendero que me proponía. También sabía de mis futuras frustraciones y fracasos, y por eso se empeñó, y aún se empeña,  en darme cada día nuevas oportunidades de rectificarme y volver al Camino.

Ahora, después de muchas décadas desde aquella revelación, puedo confesar que está claro para mí, que aquellos pasos que escuché en mi infancia eran los mismos que oigo resonar ahora de estrella en estrella, y me hacen levantar al cielo la mirada. En verdad me es imposible saber si son sus pasos o mis latidos, porque creo que ambos se han fundido y llegan a mis oídos desde lo más recóndito de mi corazón entregado una vez para siempre

NUESTRO VUELO Y GARABANDAL
(Séptima parte)
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Como si fuera la eterna masa resplandeciente de infinitas partículas y colores indefinidos que nos une desde siempre con mi compañera de vuelo en los incomparables viajes comentados hacia Garabandal, percibimos desde el límpido azul de las alturas una cinta refulgente como un cometa al final de su cuerda. Un enorme  cordón umbilical como la que une al hijo con su madre serpenteaba como si fuera un sol que giraba sobre sí mismo. En ella se  reflejaban nítidamente las apariciones de Fátima, de Akita, y concluía con las manifestaciones en Medjugorje. Lugares sagrados es donde MARÍA nos señala de manera invariable con bendecida anticipación que pronto será cumplida la anunciada intervención divina. Desde ese cielo que nos envuelve y acaricia, divisamos la diminuta aldea escondida en la montaña, con sus bucólicas costumbres y su vida austera y campestre. El Poblado algo trasformado en su diaria rutina había cedido a una autentica invasión de  peregrinos buscando en sus almas una luz que las ilumine y las convierta. La aparición de la MADRE DEL CIELO. Su pequeño tamaño se encontraba desbordado. La muchedumbre lo cubría todo, no hay descanso en el diario trajín de sus calles y sus pobladores buscan reparo en el interior de sus casas que muchas veces ofrecieron albergue al desamparado que buscaba y perseguía afanosos  el MILAGRO. Desde aquel domingo en que todo era festejo íntimo de unos aldeanos y unas niñas  juguetonas que se toparon con el ÁNGEL EMISARIO, se fueron desmembrando los acontecimientos en aquellas humildes niñas que fueron elegidas.  A partir de una comunión que dejaría de ser invisible por su portento milagroso   hasta escuchar  las voces de incrédulos, curiosos y  ávidos de noticias sobre cuál sería la voluntad de MARÍA. Hechos que marcarían sus AVISOS para hacernos comprender que rumbo tan delirante habíamos emprendido. Quizás, desde nuestra dimensión etérea, podíamos  observar una suerte de luz particular que rodeaba al valle. No era la influencia del sol. En nuestro desplazamiento cotidiano los días de lluvias y tormentas eran sostenidos. Ese día el Sol aparecía sobre el poniente como una enorme masa de fuego radiante y refulgente. Sus movimientos circulares y centellantes como una masa viva en la mano del altísimo presagiaban que algo maravilloso estaba por ocurrir. Nos señalaba un  camino, al que muchas veces los buscamos, inquietos, con ansias suponiendo asombros y no nos dimos cuenta que muchas veces ellos nos llaman, se expanden, iluminan, nos hacen parte y comparten su grandeza. Todo camino tiene un significado y un mensaje solo es cuestión de detenerse, descubrirlo y honrarlo como se merece. Esos caminos nos llamaron, se mostraron,  nos permitieron los disfrutes, con la suave brisa que nos orientó y el silencio que nos fue abriendo camino. Agua, cielo, verdes, sonrisas, palabras y milagros enaltecieron nuestras almas. Es que el amor siempre guarda sorpresas y a cada uno le prodiga una distinta y las va entregando con cautela.  Nuestro vuelo  fue como construir una obra de arte a la que cada día se le agregaban más elementos para hacerla casi prodigiosa. El encuentro, evidente signado por Dios nos permitió el compartir sueños, aventuras, presagios, dónde el espacio era y es nuestro recinto mágico. Ahora el tiempo le ha dado un color misterioso  a nuestros escritos y una paleta sutil pero inolvidable al momento de plasmarlo. Hemos crecido,  sosteniendo y desvelando esta maravilla del milagro por la gracia del Espíritu que decidió un día que recorriendo el universo nos pudiéramos tomar de la mano. Descubrir que nos guían los mismos principios. Que sabemos de luchas pero también de alegrías. Qué cuando nuestras Palabras se cruzan y arriban a destino es un deleite leernos, acompañarnos, emprender el mismo itinerario sin nunca habernos visto. No hace falta, son las almas que todo lo entienden, que todo lo abarcan. Me inspiras, te inspiro, creamos, buscamos lo bueno y tratamos de contagiarlo, desconociendo el egoísmo. Solo sabemos que el espacio es nuestro aliado y desde él con generosidad nos arrojamos. Quizás hasta día en que Tata Dios corte según su voluntad nuestro hilo o cordón de plata. Pero mientras tanto, seguimos en vuelo…continuamos alabando…proseguimos agradeciendo lo que la vida nos da a cada paso, porque aún en esta pandemia interminable que nos alcanza a todos, somos dos seres afortunados esperando que sea cumplido el GRAN MILAGRO que sobrevenda y  del  que seguiremos pregonando hasta el último día.  Sabemos y lo decimos que será el mayor Portento de la historia, después de la Resurrección de Jesucristo.  El propósito es el de   conceder una última gran ayuda a los hombres para su conversión. Si el mundo no cambia con esto, Dios permitirá una gran tribulación y un Castigo de purificación universal.

LA COPA ESTA  LLENA
Garabandal
(Octava parte)
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

En este  fantástico fenómeno de vuelo espiritual que nos ha sido concedido, como un cordel luminoso y extraordinariamente elástico, podemos dimensionar con mi compañera de vuelo al universo y al espacio como una obra esplendida, maravillosa, perfecta, hecha por la mano de Dios. Disfrutamos de movimientos casi imperceptibles de círculos luminosos que se acercaban misteriosamente al lugar sagrado de Garabandal que nos daba la idea de lo acabado, de lo absoluto de este milagro olvidado. Redondeles celestiales fascinantes de colores indescriptibles que ningún artista podría describirlo ni siquiera el pincel sublime de mi acompañante. Y  ¿Cómo  describirlo?, sino de  una manera excelsa, teniendo en cuenta que el circulo en esa dimensión es la más perfecta de las figuras. Muchos interpretarán, que son visiones, entre sueños que se presentan en nuestra imaginación. Pero  lo observado en esa humilde y predestinada Aldea Cantábrica que tratamos de reseñar en los  distintos escritos es corolario de algo superior y seráfico. Es que San Sebastián de Garabandal, la pequeña población de las manifestaciones marianas de los años sesenta, fue testigo de miles de apariciones de la Santísima Virgen, estelas únicas de orden sobrenatural que indican otra realidad. El primer mensaje fue la presencia amorosa de la Madre de Dios. Madre universal, de todos los hombres, y de cada uno en particular. Así la conocieron y transmitieron las niñas destinadas y luego    desairadas de Garabandal. La Virgen vino a las más sumisas de sus criaturas  a hablarnos en ese tiempo, de nuestro tiempo actual. Nos habló con su presencia, con sus palabras y también con signos. Con  el transcurso del tiempo, advertimos en nuestros días de encierro, arbitrariedades, confusiones, pandemias que los mensajes de otrora nos muestran una luz y camino de  Salvación. El primer mensaje del 18 de octubre de 1961 nuestra Madre nos decía con ternura “Tenemos que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo.  Nos daba la idea de la urgencia y premura con que debía ser escuchada y comprendida. Ahora, a casi 60 años de Garabandal, vemos cómo las grietas que separaban al mundo de Tata Dios se han vuelto abismos. Cómo la apostasía se ha convertido en un diluvio que envuelve la tierra. Que la tribulación más grande de la Iglesia no viene de afuera sino de dentro  por la gravedad de los pecados cometidos, donde escándalos y apostasía de la fe, tienen un efecto devastador que socaban sus cimientos. La Santísima Virgen, que apareció en Garabandal como Nuestra Señora del Monte Carmelo o del Carmen, vino a  acercarnos a su Hijo resaltando la presencia eucarística del Señor en medio de su Iglesia no sólo por medio de estos mensajes sino también por los gestos de adoración y reverencia que les hacía hacer a las niñas, por las comuniones místicas que recibían del Ángel y por el milagro del 18 de julio de 1962 en el que la sagrada Hostia, dada por el Arcángel San Miguel a Conchita, se hizo visible en su boca. Ante la sistemática negación de la Iglesia local en admitir ni siquiera la mera posibilidad de la sobrenaturalidad de los hechos, tuvo la Madre de Dios que dar, no Ella sino el Arcángel San Miguel, el siguiente mensaje del 18 de junio de 1965“Como no se ha cumplido mi mensaje del 18 de octubre y no se lo ha dado a conocer al mundo os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición y con ellos van muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del ángel san Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y Nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la pasión de Jesús. “Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Esta parte de la  advertencia fue aún más difícil de aceptar por algunos miembros de la Iglesia que eran los que debían dar un juicio sobre la autenticidad de los mismos. No se quería ver el fondo de la verdad de lo que estaba ocurriendo. En rigor de verdad, vemos revoloteando por los aires tratando de purificar nuestras almas que estos acontecimientos ya han comenzado y es sobre el que seguiremos escribiendo si la tempestad que nos encierra nos deja seguir en vuelo.


TE BUSO
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

Te buscaba tanto
mi Padre querido,

de día y de noche
sin poderte ver,
hasta que un buen día
crucé tu camino,
me quedé asombrada,
no lo podía creer.

-¡Me buscas?.
Dijiste con voz cariñosa.
Temblando te dije que…,
-¡Sí, mi Señor!

¡He tardado tanto,
tanto en encontrarte!

¡Quédate conmigo
no te vayas nunca,
tenme compasión!

-Si has tardado tanto,
tanto en encontrarme,
es que no buscabas
con mucha atención.

Yo estoy en el pobre,
el que nada tiene,
en el niño solo
y falto de amor.
En el pobre enfermo
y entre los que sufren
discriminación.

Aunque yo me vaya
me seguirás viendo,
si sabes buscarme
adonde yo estoy.

Y así trato, Padre,
te busco y te encuentro
en todas las partes
por donde yo voy

SANTA MADRE TERESA
Raquel Olay de Leanza
Argentina

En tu cuerpito pequeño, en tu espaldita encorvada,
la belleza no existía en tu carita arrugada.
A pesar de todo eso el Señor se enamoró,
porque miró en tu interior, en lo profundo del alma,

allí encontró la belleza con que a todos cautivabas.
Te distinguen como Madre, siendo que hijos no has gestado,
siguiendo los pasos de María, te hiciste Madre de todos,
los sufrientes, desvalidos, moribundos y excluidos……

Allí donde hubo heridas, supiste calmar el dolor,
aquel que padeció hambre, de tus manos el comió,
allí donde hubo lágrimas, fue tu amor quien las secó.
Si yo pudiera pintar tu retrato en un papel,

haría un corazón inmenso que traspasara la piel.
Hoy quiero nombrarte Reina, de la paz, de la hermandad,
de la entrega sin medida, del servicio a los demás.
Sos un ejemplo de vida, abnegada y consumida,
de cristiana caridad.

Dime Madre por favor,
¿De donde sacas tanto amor?
¿Tanta fe? ¿Tanta esperanza?
¡Ya se, no digas nada!
El Señor te lo entregó
al ver tu alma dispuesta
totalmente consagrada.

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NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

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Abril 2.020  nº 30 

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Estos conservan el copyright de sus obras

AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

COLABORAN: Leonor Ase (Argentina)…Nestor Barbarito (Argentina)…Carlos Benítez Villodres…Héctor José Corredor Cuervo (Colombia)…Adrián N. Escudero….Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)…Elsa Lorences de Llaneza (Argentina)…María Rosa Rzepka (Argentina)…

QUÉDATE EN CASA
Leonor Ase
Argentina

Cuánto costó a la humanidad y aún cuesta, respetar, hacer caso, acatar órdenes en una palabra practicar la buena educación.
Este Corona, vino en silencio muy rápido, caminando el mundo como un cien pies, apresurado, sin hacer ruido, con la clara precisa de destruir, costó creer para aceptar que se acercaba un gran peligro.
Destruir fue el objetivo, aunque no me remito precisamente a vidas humanas. Corona vino con varios fines; vino a acortar distancia a la desigualdad entre los hombres, vino a demostrar que los bienes que poseemos cada uno son necesarios solo, si se consiguieron con trabajo digno  esfuerzo propio porque los que vivimos de ese modo entendemos que cada uno logra lo justo y necesario para vivir dignamente; cuando vos ves que un hombre con veinte años de vida amaso una fortuna incalculable, tienes que entender que no la amasó, más bien es que ah trepado, pisando a los de abajo. Cuando los gobiernos con alto poderío económico solo buscan avanzar sobre los países empobrecidos a los que impone reglas, según su conveniencia está manifestando, el egoísmo, ambición, soberbia, etc., etc. creando esa desigualdad de la que hablamos anteriormente.
Cuando Dios creó el mundo, lo hizo pensando en todos; las bondades de la tierra que distribuyo en toda su superficie: aérea, terrestre, marítima y en las profundidades, alimentaria al mundo entero. También Dios determinó que el hombre administre las riquezas con espíritu solidario igualitario y sobre todo le dio el mayor don, el de la libertad.
Lamentablemente esa libertad no fue respetada y mucho menos entendida. Ser libre es ser respetuoso del otro, del que está al lado, del prójimo. A medida que transcurrieron los años lo positivo fue quedando en el camino y año a año el uso de la libertad pasó a ser, en sub fruto propio.
Si bien hay otras situaciones que violan los derechos humanos me remito a las palabras del santo Padre Francisco las vertidas el viernes 27 de Marzo antes de impartir al mundo la bendición Urbi et Orbi
Considero que sus palabras expresan con más claridad el querer explicar cómo debemos hacer para revalidar los valores perdidos. El Santo Padre dijo:

“Nadie se salva solo”. Debemos tener en cuenta al otro. “Abandonemos nuestro afán de omnipotencia.” El ser más, el tener más, el gobernar todo. “Es el momento de separar lo necesario de lo que no lo es”.
Cuantas veces hacemos adquisiciones por el mero hecho de gastar dinero en caprichos que no disfruta nadie.
“No somos autosuficientes, solos nos hundimos.” Con la soberbia y el orgullo se siente seguridad plena da confianza a creer que lo tenemos todo bajo control, ya vemos no fue así con esta pandemia que nos acosa. Ningún ser humanos tiene el control del mundo, el control del mundo lo tiene el creador. “Con Dios la vida nunca muere”
Los bautizados que tratamos de escuchar a Dios cotidianamente damos fe a estas palabras.
Para finalizar quiero decir que los que tenemos fe no estamos libres de padecer las calamidades que flagelan al mundo que por momento, hostigan con insistencia. No, no estamos libres de nada, sólo que llegado el momento nos abandonamos confiados en los brazos de nuestro creador y en el regazo de su Santa Madre que también es nuestra madre celestial la llena de gracias, la siempre virgen María.

¿PASARÁ DE LARGO EL SEÑOR?
Néstor Barbarito Cervantes
Argentina

“(El Señor) fue hacia ellos caminando sobre el mar,
e hizo como si pasara de largo”.
(Mc.6, 48) 

En muchas ocasiones de mi vida he podido constatar, con la realidad del después; “con el periódico del lunes”, que mis temores habían sido engendrados por realidades materiales, y mi espíritu había flaqueado porque no estaba anclado en la fe firme que yo creía tener.
Hoy entiendo que muchas veces, en los momentos difíciles y dolorosos por los que he atravesado, el Señor hizo como si pasara de largo, pero nunca me defraudó. Por el contrario, al final siempre hube de reconocer que Él había acudido en mi auxilio y estaba en mi barca; junto a mí y a mis seres queridos. Y las situaciones vividas –con frecuencia lo vi claramente-, tenían que ver con mis errores, falta de criterio y aún con mis transgresiones y culpas. Así tambièn el hombre, universal y genéricamente considerado según creo.
La tierra misma que nos ha sido dada por el Creador, sin duda alguna es muy maltratada por él, y muchos se encargan también de dañar a sus congéneres en tratas, guerras y otras aberraciones: ¡tanto daño como la ambición y la ceguera de muchos ha causado y sigue causando!
Considerando los tantos y tan graves atentados contra la “hermana madre tierra” 1 y contra el hombre, para quien ella ha sido creada, no es extraño que el Señor ‘haga como si pasara de largo’, y permita así que la naturaleza se sacuda con violencia, como si quisiera librarse de quienes la están dañando y violando. (Se me ocurre la imagen de un perro mojado tratando de librarse del exceso de agua). Es Su creación la que ha sido dañada y violentada, pero no por un agente extraño, sino por la misma criatura amada que Él había elegido para que se sirviera de ella, y la cuidara, protegiéndose así también a sí misma.
Ella ha cambiado el amor por las pasiones, la misericordia por la venganza y la fraternidad por la individualidad, tergiversando el sentido de la libertad y confundiéndose con el egoísmo. Ahora el hombre, culpable de envenenar la tierra, el agua y el aire que debían ser nuestro sustento y la gloria de la creación, debe sobrellevar y superar -no sin dolor y temblor- la convulsión que su ambición o inconsciencia provocaran: inundaciones, tsunamis, incendios pavorosos y plagas. Hoy es la pandemia. La tierra no se venga; tan sólo se defiende. No es la primera vez que la naturaleza reacciona: la historia y las Sagradas Escrituras dan harta cuenta de ello. No siempre por idénticos motivos ni con iguales consecuencias. Sin embargo, nosotros no hemos dado señales de entender su lenguaje. Más bien pareciera que desechamos los mensajes con soberbia y arrogancia. Ha llegado la hora de prestar atención a las señales.
Confieso que hoy (28/3) lloré mucho, viendo a mi viejo amigo y compañero Jorge, hoy devenido Papa por la gracia de Dios, agobiado y acongojado por la situación del hombre, lo vi cargando sobre sus hombros el peso de toda la humanidad. Pero quiero animar a mis amigos, todos, a que levanten el corazón a Dios, y confíen en Él. Aquel que fue capaz de ofrendar su vida en una Cruz por salvarnos, no nos habrá de abandonar ahora. No habrá de pasar de largo ante nuestra angustia. Él hace ‘como si’; sólo como si fuera a pasar de largo. En poco tiempo lo veremos subirse a nuestra barca y acabar con la tempestad .
Sin embargo, sería bueno que aprovecháramos el obligado enclaustramiento para entrar dentro de nosotros mismos, y reflexionar sobre nuestra participación (según la vida y acción de cada uno) en la situación a que ha arribado la sociedad de nuestro tiempo. Que el Espíritu de Dios nos guíe a hacerlo sin excusas ni disfraces, para que así podamos restaurarnos y restaurarla. Para ello es preciso confiar en que Dios es un Dios de amor, habituado al perdón y la misericordia, (pienso en la parábola del hijo pródigo y en la Cruz de Cristo), y firmemente creo que nuevamente ha de acudir, como lo hizo con sus discípulos en el lago y tantas veces con su pueblo, en auxilio de su obra amada: el hombre.
Sin duda, el Dios que amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único por él 3 , no ha de pasar de largo tampoco esta vez.

EL LEGADO
Jueves Santo
Bendita la memoria de aquel día
en que el amigo a sus amigos alumbró.
cuando La Luz ya se extinguía
les dio un mandato y un don:
”Ámense como los amo yo,
que en rescate de muchos doy la vida;
nútranse con mi Carne y con mi Sangre
que restauran todas las heridas”.
Así, antes de darse al dolor,
Dios mismo se hizo comida,
sólo por amor, desmesurado amor.

LA ENTREGA
Viernes Santo

Bendito el día en que el Eterno
jugó su carta más valiosa.
Bendito el día en que el Amado,
-Varón de dolores y congojas-
brindó al amor su carne generosa
florecida en crueles amapolas rojas.
Bendito el día en que su cuerpo yerto
aguardó en oscuridad y silencio
el soplo tibio del amor paterno.

LA ESPERA
Sábado Santo
Bendito el día en el que tantos
mesaron sus cabellos y lloraron
atónitos, desconcertados.
Muchos otros se frotaron las manos
y anotaron aquella muerte
en el “haber” de sus mezquinas
e hipócritas historias.
Bendita la Madre dolida y angustiada,
que aunque doblada por la pena,
conservaba indemne la esperanza.
Y esperaba,
sin pedir garantías ni certezas,
esperaba…

EL TRIUNFO
Domingo de Resurrección

Bendito el día en que el infierno
tembló de espanto, y sus cimientos
resquebrajados y convulsos
dejaron caer sus puertas tenebrosas;
el día en que los hombres y la cosas
despertaron a gozar de vida nueva;
el día en que la muerte fue vencida
porque la vida retornó a la Vida.

KAROL JÓZEF WOJTYLA (SAN JUAN PABLO II)
-TOTUS TUUS, MARIA, EGO SUM-
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Fuiste pastor de lobos y de ovejas,
en medio de esta selva envejecida,
donde transcurre, con pasión, la vida
que yace o vuela, como las abejas.

Con tu divino amor, tú me aconsejas
que siempre viva, con gran fe encendida,
mi tránsito vital, que no se olvida,
sobre este mundo amante de las rejas.

Tú fuiste pescador de pescadores,
oh Juan Pablo II, oh Santo guía
de mi existencia, luz de mis valores.

Eres mi cauce, sol de mediodía.
Eres motor de todos mis motores
por ti activados con sabiduría.

ORQUÍDEA DE PAZ RESPLANDECIENTE
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Presta tu oído, ¡oh Dios, luz de mi alma!
a esta oración profunda que, en silencio,
elevo a las alturas de tu gloria,
como pulsos de luces que proyectan
su ansia de salvación sobre horizontes
y caminos repletos de preguntas.

Palmo a palmo desnudo la dinámica
voraz de mis espigas, mar mutante,
geometría del olivo ileso
que fecunda la vida con los signos
precisos de la génesis del cosmos,
para expandir la alfa del amor,
médula del lenguaje que acaricia,
del lenguaje fraterno, mariposa
de los siete misterios del silencio
en vuelo por los besos de lo invicto.

Aunque tengo delante de mis ojos,
con ímpetu salvaje de huracán,
el oleaje hirviente de lo malo,
renuncio, por lealtad a ti, a sus aguas
que seducen al pueblo piel adentro.

Invocaré tu nombre, ¡oh Padre mío!,
al son de clarinetes y violines
cósmicos. Ha nacido en este instante
una orquídea de paz resplandeciente,
como luz que me arropa, que me guía.
Es tu fuente de vida y esperanza.
Es la razón divina de mi fe.

ADORACIÓN DE  LA  SANTA CRUZ
Por coronel Héctor José Corredor Cuervo-
Colombia

Ante la Cruz hoy me inclino
cual contrito  pecador
implorando al Salvador
que señale el buen camino
que  lleve al regio destino
a incrédula humanidad
que hoy perdió la libertad
por virus endemoniado
que con furia ha destrozado
la paz y tranquilidad.

La muerte cruel hoy acecha
en un raro medio ambiente
infectado por la  gente
en una nación maltrecha
que  indiferente   cosecha
la indolencia y  corrupción
en medio de  división
de ambiciosos dirigentes
que aspiran ser presidentes
de un pueblo en inanición.

Hoy postrado aquí  suplico
ablande  los corazones
para que llegue a pulmones
aire puro  al grande, al chico
sean de pobre o de rico
para  que no muera ahogado
por el virus despiadado
que rápido se propaga
hasta que la vida apaga
de todo el  que ha infectado.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 
Profesor. Esc,Adrián N Escudero
Santa Fe -Argentina

El reciente Domingo de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (2020), entre otras cosas, más en especial los ritos de nuestra madre Iglesia Católica, Apostólica, Romana (que da lectura al Evangelio de San Juan en latín e invita a un diácono de la Iglesia Católica Ortodoxa a su lectura en griego), me impidieron elaborar un artículo exclusivamente propio respecto al tema de marras.
Y he aquí, ya avecinándose la medianoche de dicho día pascual y liminar para la fe cristiana, revisando mi biblioteca ubiqué dentro de las páginas de la revista gráfica <La Liturgia Cotidiana> (Editorial San Pablo, CABA, Argentina) – Nº Marzo 2018, un boletín que había guardado de nuestra santafesina Parroquia <Sagrado Corazón de Jesús>, y donde estaban
grabadas las profundas meditaciones de su Párroco, Padre Ricardo Colombo (OASF – Decanato Centro) que paso a compartir con ustedes en este artículo. 
De hecho, no sin haberle incorporado algunas acotaciones de mi parte y antes de que las brumas otoñales del domingo 12 de abril 2020, esfumaran los ecos –solo de algún modo, porque los cielos y la tierra pasarán pero la Palabra de Dios no pasará o Mat 21, 35- de su recatado oficio litúrgico con motivo de la pandemia COVID19.
Dichas acotaciones devinieron, aclaro, de la atenta escucha y reflexión de la palabra papal que
nos instruyera entre el Jueves, Viernes y Sábado de Gloria Santos; ello, en el intento de aggionar las antedichas meditaciones sacerdotales del P. Colombo (2018), y con vista a la inquietante realidad actual del planeta todo.
Una realidad tan precisa y contundentemente descrita por el Papa Francisco (Jueves y Sábado Santos) y el Padre Raniero Cantalamesa, Predicador de la Casa Papal desde 1980 (Viernes
Santo), en la sede Vaticana del Sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo (Mt 16,18).
Connotaciones sobre la realidad muy cercanas en sus atisbos a lo anticipado por este autor en
su trabajo “El Hombre frente a las Leyes Creacionales”, publicado el 05-04-2020 en el Magazin
virtual “ARISTOS INTERNACIONAL” – Separata Especial sobre el COVID19) y que integra el
presente Magazin.
En tal sentido, comienza diciendo el P. Ricardo Colombo, que:“Los acontecimientos del Viernes Santo de la pasión del Señor nos llevaron a la sepultura de Dios, sin que pudiésemos darnos cuenta que al sepultar a Dios sepultábamos también al hombre del cual Él se enamoró. Desde la creación la suerte del hombre está ligada a la suerte de Dios. La exaltación del hombre es glorificación de Dios y la agonía de Dios en el mundo, es el mejor certificado de defunción para el hombre, que el hombre mismo firma negando a Dios.
Este es el tremendo drama del mundo de hoy: Decretar la muerte del que nos dio la vida y
sepultarlo bajo la tierra del olvido y el ateísmo.
¿No es acaso negación de Dios dar posibilidad al aborto en caso de violación? No se paga
violencia con violencia, o es que hemos vuelto a la ley del talión.
El mundo siempre ha querido a lo largo de la historia llevar a Dios al pretorio para condenarlo,
y al Gólgota para crucificarlo. Es la obra de la insensatez humana que, al querer cortar el cordón umbilical con Dios, siembra el hermoso escenario de la creación de muerte y dolor.
La muerte del Divino Redentor llena de tinieblas no tanto la tierra sino el corazón; y nos hace
parte de ese cortejo fúnebre que las mujeres, pasado el sábado iniciaron hacia el bendito
sepulcro, que como gran relicario guardaba celosamente los despojos mortales del amado Hijo
de Dios. Sepulcro: tierra santa donde el grano de trigo enterrado germinó en cosecha de
Resurrección. Sepulcro: escenario de combate donde lucharon vida y muerte y donde la vida de
laureles se adornó.
Mientras que María Magdalena junto a Salomé y María llevan en sus manos perfumes para
ungir el cuerpo del Señor; nosotros llevamos nuestros corazones el hermoso aroma del
arrepentimiento y la constricción.
Nuestra peregrinación alcanza su meta a la madrugada del primer día de la semana apenas
salido el sol, y junto a ellas nos preguntamos: quién podrá corrernos la pesada piedra que
esconde el fruto de la traición.
Y los ojos de la Iglesia se llenan de estupor, al descubrir que la piedra ha sido movida por el
poder de Dios. La muerte es esa gran piedra en la vida del hombre que solo se mueve por la fe
en aquel que, por nosotros, murió y ahora vive y reina para siempre al lado de Dios.
El sepulcro queda abierto de par en par y de esta manera es profecía y anuncio, de lo que al
final de los tiempos acontecerá, cuando al sonido de la trompeta y a la voz del arcángel seamos
conducidos en cortejo nupcial, al encuentro del esposo celestial.

De esta manera toda la cristiandad ingresa al sepulcro para encontrarse con este joven misterioso, revestido de blanco que es mensajero de la más hermosa de las noticias que el cielo gritó.
Cada Pascua nos vuelve a sorprender con el anuncio gozoso de que el Crucificado haresucitado y por tanto ya nada debemos temer. ¿Dónde está muerte tu victoria, dónde está tu aguijón? Todo es destello de la gloria clara de la luz de la resurrección”.
(Al respecto, ayer mismo, el Papa Francisco en su maravillosa homilía de la Vigilia sabática Pascual 2020, nos manda a ser “Mensajeros de la Luz en un mundo de muerte”. Muerte cuyos efectos tan bien desarrollara el P. Cantalamesa en su homilía del Viernes Santo 2020 pronunciada en la Misa Papal de Adoración de la Santa Cruz, y donde hiciera oportuna referencia no sólo a la pandemia del COVIS19 que nos aqueja ahora brutalmente y de otras
pestes y enfermedades con que el hombre ha tenido que lidiar, sino a la miseria escandalosa de los excluidos del mundo y a esta altura de los tiempos -y muy al margen de la pretendida evolución científica y técnica del hombre – aliada al desatino de la guerra y a las fortunas inmorales y corruptas que se invierten en ella para sostener posiciones de poder que, sólo la codicia de lo inhumano sin ética puede justificar; fortunas que deberían contribuir a paliar el infortunio de tantos millones de seres humanos condenados al abandono en sus necesidades
más primarias).

“La resurrección no es una verdad que se pueda ver sino un anuncio a creer; (…)”.

(Sostiene el P. Colombo. Por eso el Nuevo Pueblo de Dios renueva durante la Vigila Pascual las promesas del santo Bautismo, por las que un día renunciamos al demonio y a sus obras y prometimos servir al Señor en la santa Iglesia Católica; y el día previo, Viernes Santo, en el cual memora el sacrificio salvador de Cristo Jesús, realiza una Oración Universal que comprende preces a Dios, Nuestro Señor, NO SÓLO a favor de la santa Iglesia, el santo Padre, el Pueblo de Dios y sus ministros y los catecúmenos, SINO TAMBIÉN y reconociendo las crisis acaecidas en la Historia de la Salvación, por la Unidad de los cristianos; y, especialmente, por los Judíos a quien Dios nuestro Señor habló primero, para que se acreciente en ellos el amor de su Nombre y la fidelidad a su alianza, y a fin de que alcancen en Cristo Jesús, la plenitud de la salvación; así como también la Iglesia ora especialmente por quienes no creen en Cristo, Camino, Verdad y Vida; por los que no creen en Dios, para que, buscando lo que es recto, puedan llegar a Él.
Extendiendo dicha Oración Universal a favor de los Gobernantes, para que Dios los guíe según su voluntad, hacia una paz verdadera y la libertad fraterna entre los hombres; y finalmente por Todos los que Sufren, para que la súplica de los atribulados –y en este tiempo los afectados por la pandemia del coronavirus-,puedan alegrarse al experimentar la cercanía de su misericordia).

“(…); y si la fe es la plena certeza de las realidades que no se ven, nos dejamos convencer por el sepulcro vacío,testigo mudo de la victoria final sobre la muerte y el mal.

“(Digan) a los discípulos que vayan a Galilea que allí lo verán… (dijo el ángel). Esa es la misión tras el anuncio de la Resurrección. No guardemos egoístamente en nuestro corazón este anuncio que descubre al hombre la sublimidad de su vocación. La resurrección amplía los horizontes de nuestra vida que ahora se esconden en el misterio de Dios”.

(Así, el Santo Padre en su Homilía Pascual 2020 advierte lo que significa esa Galilea(1), tierra de gentiles, un lugar más bien lejano de lo sacro en sí mismo concentrado en la Jerusalén de la muerte y de la resurrección de Jesucristo, el Siervo Sufriente, el Mesías prometido a patriarcas, profetas y fieles del Pueblo de la Antigua Alianza. Y apela a no guardar nuestra fe sólo para manifestarla solo en las parroquias –aunque allí more, indubitablemente la más sublime de las Galileas, y en la inaudita soledad del Sagrario, la carne y sangre sacramentadas que subsume nuestros anhelos y desvelos, como Pan y Vino para la Vida del Mundo: Cristo Jesús, el Emmanuel, el Dios siempre con nosotros, y al cabo de su necesaria partida hacia los brazos del Padre desde donde nos auxilia con su Espíritu Santo y hasta su Parusía en el fin de los tiempos: ¡Ven, Señor Jesús! sino a infundir dicha fe, misionera discipularmente en nuestros orígenes, en la familia, en los amigos, en los compañeros de tareas, incluso en los adversarios y enemigos, porque Dios hace llover sobre buenos y malos, y no hace exclusión de personas. Sí, tanto amó Dios a su Obra Creada, que dio la vida de su propio Hijo en propiciación por nuestras iniquidades).
“El cielo es la herencia que Jesús en obediencia al plan del Padre nos ganó y quiere compartirlo con nosotros que somos sus hermanos de adopción.

“Que nada nos detenga, que nada nos distraiga en el camino que nos lleva a Galilea porque en Galilea encontraremos siempre al Señor”, concluye el P. Colombo. Una propuesta (1) remarcada con elocuencia por Su Santidad en la Vigilia Pascual del Sábado Santo.-

LA CLAVE DEL AMOR
Adrián N. Escudero
Santa Fe Argentina

(De la Ciencias Económicas y de la Administración a la Teología y Filosofía, ¿o viceversa?)[1]

    Una de las edificantes 45 frases célebres que aparecen como tal en Internet, y cuyo autor no se menciona, y recopilada en México por https://candidmanmx.wordpress.com/, expresa que: “Uno de los grandes retos de la vida, es ser uno mismo en un mundo que quiere que todos sean iguales”  

    Tal vez porque “Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo” (León N. Tolstói, 1828-1910).  

    Dichos apotegmas o sentencias breves, fueron siempre unas de mis preferidas cuando docente en Administración de Empresas en Argentina, tanto de la Universidad Nacional del Litoral como de la Universidad Católica de Santa Fe   (1972-2000).

    Es que la mejor forma de enseñar el concepto de <Competitividad> versus el de <Cooperación> (modelo al que adhería con fervor de magister y cristiano), era hacer comprender a mis alumnos que, para alcanzar lo mejor de esta última sin negar los beneficios de la primera, debíamos procurar que en las Organizaciones (de cualquier tipo),  el hombre no fuera considerado como un recurso más sino como el alma mater de una Institución Social (ya de gestión privada o pública estatal, con o sin fines de lucro). Y único ser o ente que podía en su carácter de sujeto y no de objeto, tomar decisiones sobre el conjunto de los medios necesarios para la consecución de los fines societarios (y sin que este justificara los medios).   

    En consecuencia, el hombre, para actuar en modo solidario, debía procurar ser el mejor de sí mismo (o de nosotros mismos)  sin compararse con nadie (o enfrentarse con otros). Poniéndose, por el contrario, a disposición de quienes forman parte de su grupo, y en mutua interacción de dones y talentos.

    Intentaba de ese modo y muy en particular en los claustros de la Universidad confesional mencionada, que quedara en claro y como efecto de lo anterior, el significado –además- del  <trabajo en equipo>.  Trabajo en equipo que podía realizarse con una metodología práctica multidisciplinaria, interdisciplinaria o transdisciplinaria, pero donde el que conduce al grupo de tareas (ya funcionales o investigativas) no es Jefe (sentido autocrático de la autoridad) sino -siempre- un coordinador ejecutivo especializado (sentido participativo o democrático de la autoridad). Ello, de conformidad plena a los lineamientos esbozados científicamente por la Escuela o Corriente Sociológica en Dirección Organizativa.

    Y decía especialmente en las cátedras que desempeñara en los dos niveles educativos extremales (1º y 5º año) de las carreras de Contador Público Nacional y Administración de Empresas, respectivamente, que si buscábamos incluso en otras Ciencias Sociales (como la Filosofía, pero en especial la Teología y sus estudios sobre las raíces evangélicas de tales preceptos o propuestas para la acción concreta gerencial o dirigencial), los modos de favorecer el derecho de crecer como seres humanos tanto en conocimiento (lo intelectual) como en sabiduría divina (lo espiritual), y afirmando en modo congruente el concepto de responsabilidad indelegable de los propios actos (en un mundo tullido que también y en general, se afirma en los <derechos> pero difumina los <deberes> que estos conllevan),  entonces …

    … Entonces nos encontraríamos con una impactante escena situada en la Jerusalén hebrea dominada por los romanos, la Jerusalén del Emperador Herodes Antipas y del sumo sacerdote Caifás. Y con una escena donde destacaba un Maestro en Humanidad que cambió su Historia en un antes y un después de Él; un Maestro llamado Jesús (Yeshúa, en hebreo: Dios salva), el Cristo, el Mesías profetizado en la Torá y rechazado por su Pueblo de la Antigua Alianza.

    Un líder que sobresalió a todo lo conocido y por conocer en la materia, que sustentaría su poder y divina autoridad en el inaudito y amoroso acto de lavar los pies de sus discípulos, un día Jueves, recordando en modo anticipado a la Pascua hebrea, y que la Cristiandad celebraría  luego –sacrosantamente- cambiando el sentido y dirección del significativo paso de los israelistas por el Mar Rojo mientras escapaban del poder de los egipcios; ello, al trastocar en Cruz el bastón de Moisés, y, el paso por el cauce seco del mar, en triunfo de vida sobre el océano y tempestad de la muerte. Y con triunfal y esperanzado destino hacia los prados celestiales de la vida plena donde reina el Buen Pastor.

    Día de Jueves Santo que, para los creyentes en Cristo Jesús, adquiriría una importancia mayor incluso que la de la creación del Universo infinito, pues en dicho Día Santo, quien venía como Cordero de Dios Padre ungido bautismalmente por el Espíritu Paráclito a sanar las iniquidades del mundo, se quedaría ahora con el hombre y hasta el fin de los tiempos más en modo eucarístico y bajo las esencias del pan y el vino (elementos que representan el valor del esfuerzo y fruto del trabajo humano santificado por Dios mismo), al fundir en ellas la Gracia, a su vez, de su inmortalidad e hipostática P(p)ersona (humana y divina, divina y humana).

    Ejemplo que establece la regla de oro o basamento sin antecedente alguno, y que viene a oponer respuesta, con suficiencia y necesariedad, a la cuestión e interrogante planteado acerca de la conveniencia -en los ámbitos organizacionales- de desarrollar el enfoque <coordinador> versus el arbitrio del <mando>; y ello, aplicado incluso hasta en lo más cotidiano del humano quehacer:  “Si Yo que soy el  Maestro les he lavado los pies, entonces deben hacer lo mismo conmigo y entre ustedes” (Jn  13,14).

    Señalando así, y una vez más, con el testimonio concreto llevado al extremo, algo que ya había recomendado a sus discípulos (a los que antes de atravesar su Calvario redentivo, dejó de mencionar incluso como servidores para llamarlos amigos – Jn 15,15), cuando debatieran poco antes  de partir hacia el Huerto de Getsemaní, quienes se sentarían a su derecha e izquierda en el Reino de los Cielos (Mc 20, 20-28), y quién de ellos sería el primero de los doce en dicho Reino:

    “El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos” (Mc 9,35), sentenció. Indicando que si bien no es impropio desear la primacía en algo, resulta innegociable e insoslayable el carácter servicial que esa primacía supone, en cuanto a que su ejercicio compromete al máximo la entrega desinteresada al prójimo, es decir al próximo que hacemos cercano como hermano en Humanidad, y en una comunidad (familiar, laboral, política y religiosa,  etc.) que deberá privilegiar al Bien Común por sobre el bien particular. De modo tal que, y en ese sentido, acude a nuestra mente otra sustantiva frase que expresa, acerca de la trama humana existencial (Ivanildo Sales Chaves, 2011), y del hombre y sus circunstancias (Miguel de Unamuno-1864/1936, José Ortega y Gasset, 1883/1955 y Julián Marías, 1914/2005), lo siguiente: “El que no vive para servir, no sirve para vivir” (Santa Madre Teresa de Calcuta).-

 

 

PREMONICIÓN EN SÁBADO SANTO
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
Tucuman (Argentina)

Sentado sobre el teclado una fuerte  premonición me encierra en la nada. Como flotando  en un espacio velado y misterioso la imagen de un purpurado se me encima. Apenas puedo razonar ante el misterio y la sombra se desliza sobre un pergamino. “Siempre hay gente con certezas firmes, convicciones profundas y las mantiene”. Una augusta figura, como lámpara consagrada, me reclama rememorar su memoria. Como si me impusiese reivindicar valores en tiempos aciagos y de sufrimientos para toda la humanidad. Es una percepción “viva” que  en un añoso papiro que se me revela. El pliego añejo  que se eleva  al cielo, me revela  verdades de un hombre de fe, que hasta en su martirio no lo pudieron doblegar…Que en estos tiempos de quiebra, reflexión y aislamiento, los Diez Mandamientos continúan estando a salvo y con asombroso vigor. Que los eternos Decálogos deben ser piedras angulares de reconstrucción en cualquier sentido. Que debemos ayudar al gran Pastor del rebaño a perseverar sobre las verdades eternas, invariables y nunca alteradas por la moda. Que “la verdad continua siendo verdad, incluso si pierde su voz”. Que la “mentira continua siendo mentira incluso si millares la profesan, o la quieren imponer”. Que la oración  es una enorme energía purificante de reparación. Esa  “sombra” engrandecida se hace luz y  resplandece nítida la figura del gran cardenal Mindszenty”. El primado de Hungría, tuvo que lidiar con los Nazis y en su tiempo socorrer a más de doscientos mil  judíos refugiados. El que tuvo  la fe y valentía irrefrenable  de reparar no solo los daños de las bombas sino velar por la restauración de la religión y  las virtudes de la nación húngara. La  silueta se disipa y a su lado aparece una mano que sostiene el cartapacio sagrado. Es la palma del Papa Pio XII que lo consagró Obispo. Todos sabemos que dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es de Cesar es una de las más conocidas lecciones de Nuestro Señor Jesucristo. Pero hombres y acciones como  la del cardenal es lo que necesita el Mundo. No me deja de causar admiración y respeto el denuedo con que defienden las verdades  los que están persuadidos. ¿Serán obstinados, tercos?, quizás. Pero enormemente admirables. Por eso en este sábado Santo a Tata Dios le digo: “Señor, no te adivino. Te conozco. Te entiendo. Te sé amigo y cercano. Cercano como un Hombre. El mar de mi poesía está pidiendo con su grito de luces, la vela de tu nombre. Hoy un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían. Protege a mi Patria. Preserva al Mundo. Guarda la Paz y el Amor.   

LA LUZ DEL RESUCITADO
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
Tucuman -Argentina

Una  sombra sutil se vislumbra en el cielo y una tarde quieta  presagia el mañana. Mire hacia el cielo y añore mis vuelos. Aislado en mí casa, disfrutando el silencio mi  alma se elevó hacia el  infinito. Como en  una dimensión desconocida, observe las serranías, los caminos, los paisajes, la gente, las soledades. Los picos nevados se  erguían descomunales y el amarillo disco lunar se proyectaba verdoso sobre las nubes fugitivas. El orión miraba el firmamento y sobre un obscuro fondo violeta una clarísima luz resplandecía. En la negritud del espacio sideral una dialéctica de fenómenos se agrandaba.  El anfiteatro universal, luce con un brillo inusitado. En el contraste del fondo negro del espacio vacío  una luz misteriosa magnifica los fenómenos ópticos. Cada estrella rutila y el conjunto de luces representa  millones de luciérnagas  un universo estático. La vista al cielo es la contemplación del cuadro más sublime que haya matizado pintor alguno. El milagro celeste y espacial que se vislumbra desde lo alto es colosal. Es que visitar el universo es embriagarse del cielo rutilante, de fenómenos celestes unidos de manera perenne a los ciclos de la vida. La tierra que hace sombra sobre la luna o la luna que se mete entre el sol y la tierra. La “luminaria enigmática” se descuelga como una delicada estela luminosa que en su caída se convierte en miles de estrellas fugaces. Es la Luz de Cristo es la luz eterna. Ante esta inmensidad el universo aparece vacío. Solo el sonido del viento perturba el silencio total. En la  soledad del  tiempo solamente se refleja la luz del mundo, como espejo de hadas  sobre la luna. Ante esa luz colosal que no se pierde puedo entender el abismo que nos envuelve  y que marcha como una rueda fulgurante hacia la eternidad. Esta perfecta, armoniosa y bella estabilidad que compone el universo,  representa sin duda lo inmutable  que ya está entre nosotros. Este orden perfecto, que responde a un plan eterno  es  el milagro que hoy sucede. El eterno esta entre nosotros para dar paz perpetua a un mundo confundido. ¿Aquí está el «hombre nuevo»?  ¿Aquí está la eternidad? ¿Aquí está la creación? Ahora, más que nunca, me postraré. Me arrodillare… como lo hizo Tomás cuando, reconociendo tu divinidad exclamaba ¡Señor mío y Dios mío! …Me hincaré como Pedro cuando te confesaba por Hijo de Dios; Me acostare ante tus pies como Magdalena,  o como se arrodillaban  rengos, leprosos y cieguitos a quienes TÚ curabas. Así en este día sagrado y eterno de Pascuas de resurrección me postró de hinojos ante mi Tata Dios al igual que haría si corrieras el velo del Sacramento y pudiera verte cara a cara.

 

SECUENCIAS DE SEMANA SANTA 
Por Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

I
DOMINGO DE RAMOS

Se mueven los Ramos
ya llega el Señor.
sobre mantos
y en asno montado
ya nos llega nuestro Dios.

Acercándose ya viene
nuestro Rey, el Salvador
pero pocos reconocen
en Él al Hijo de Dios.
Sus discípulos le gritan:
“Bendito sea el Rey
que viene en nombre del Señor.

Paz en el Cielo
y Gloria en las alturas”,
y los ramos que se mueven
porque llega nuestro Dios.

Ojalá imitemos todos
de los discípulos el clamor
y caminemos unidos
glorificando al Señor,
para que su Paz nos regale
y nos conceda perdón.

II

SEÑOR DE LA EUCARISTÍA
(JUEVES SANTO)

Señor de la Eucaristía,
dueño de mi corazón,
al que extasiada contemplo
nublándose mi razón.

Una cosa nos dejaste
en esta Hostia bendita,

Tú cuerpo y sangre Señor,
que todavía palpita.
¿Qué te hecho yo, mi Jesús
para merecerte así?

No solo escupí tu cara
sino que te crucifiqué,
y a tu Madre, pobrecita,
 sin su hijo la dejé.

Y Tú te me das así,
sin cobrarme estas deudas,
absolviéndome y amándome,
tal como si yo valiera.

Ni tan siquiera me queda
la gracia de pedir perdón,
porque ya me has perdonado
antes de saber quien soy.

Jesús, Señor, Hostia mía,
que me miras y te miro,
quiéreme como que te quiero
y bendíceme alma mía.

III
LA MUERTE UNA RESURRECCIÓN
Viernes Santo

Baja arrastrando los pies
por la calle principal.
Sus pies descalzos, sangrantes
viejos adoquines pisan
que lo hacen tambalear.

En sus hombros lacerados,
carga una pesada Cruz
mientras las largas espinas
de una corona sin cetro,
se clavan en su cabeza
sin poderlo remediar.
¿Qué pensará este Hombre
que va camino a su muerte?

Muerte injusta si las hay,
porque ser Hijo de Dios,
no le da ningún derecho
para poderse salvar.

Y a pesar de su tortura
y su cansancio mortal,
se para ante las mujeres
y trata de consolar.

Pese a todo su dolor,
y poco antes de su muerte,
a su Madre pobrecita
en un esfuerzo supremo
con Amor nos la entregó.

Y así termina una historia
pero otra historia comienza,
donde el dolor se termina
y se cambia por Amor.

Oh! Señor, Rey de los cielos,
que sufriste por nosotros
y por nuestra salvación,
que nunca nos olvidemos
que tu tan grande dolor,

terminó en Resurrección.

IV

A LA DOLOROSA
VIERNES SANTO

Hay una Mujer de pie
al costado de una Cruz,
el hombre en ella clavado,
es su hijo el buen Jesús.

¿Qué sentirá en sus entrañas
la madre que lo alumbró?
¿Qué aflicción tendrá en su alma
viviendo tan gran dolor?

Siete espadas le han clavado
en su pobre corazón.
Esa Madre por herencia
es la que Cristo nos dio.

La que abraza y nos comprende
cuando sentimos dolor.
Madre mía, mi María,
que nos perdonas y amas
a pesar de que tu hijo
fue muerto por nuestra causa.

Madre mía, Mi María,
como pedirte perdón
y arrancarte las espadas
que llevas en tu corazón.

V
DOMINGO DE PASCUA

Tañen campanas,
Vuelan palomas.
La gente alegre
va por las calles.

Olor a fiesta y a Magnolias.
Coros y música
y el Aleluya,
parecen ángeles

que Dios mandara,
para avisarnos que
su Hijo Santo
RESUCITÓ.

Que para todos
y para siempre,
ya no hay dolor,
solo alegría
en el corazón.

¡Oh! Padre Eterno,
gracias te damos
por perdonarnos
y por querernos.

Gracias Dios Santo
porque tu hijo
RESUCITÓ

PARA CARGAR ESTA CRUZ
María Rosa Rzepka.

Quiero contagiar al mundo… del espíritu pascual.
Que se extienda la pandemia… de la buena voluntad.
Ponerle un barbijo al miedo, la desidia, la ansiedad.
Vacunar niños y viejos contra la inseguridad.

Por un puente de palabras, trasponer la soledad
llegando hasta las orillas de la angustia terrenal.
Montar una carpa blanca, como nube, que al pasar
nos devuelva la esperanza, nos ayude a respirar.

Plantar en los corazones un árbol (para que más)
cargado de dulces frutos, los frutos de la verdad.
Al ir llegando la noche, la diaria o la eternidad,
limpias las almas de virus que debamos declarar.

Si Cristo cargó el madero, subió a la cruz por amar,
echemos odios al fuego, tiempo habrá de cosechar.
La resurrección espera nuestras almas despertar.

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NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

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enero  2.020  nº 27
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EL SILENCIO DE DIOS
Néstor Barbarito
Argentina

Mis ojos de niño besaron el cielo,
el árbol, el mar y la puesta del sol.
Amé la luz que me llenó las manos
y se derramó en cascadas en la negra tierra.
Amé el rumor del arroyo chispeante,
el sordo rugir de la ola encrespada
y el hondo silencio de la estrella amiga.
Gocé la sinfonía del universo
sin saber de su Creador;
sin conocer su misterio.

Y cuando mi corazón de niño se abrió al dolor,
clamé a los vientos, al sol y a la estrella;
al árbol refugio y a aquel mar amigo.
Y callaron, callaron…

Un día te diste a conocer en el silencio,
y en aquel silencio te confié mi vida.
Supe de tu poder y tu predilección
y te ame; te ame…
Te amé en la espuma de la orilla
y en los cantos rodados de cien colores.
En el sol, en la nube y el viento,
y en las ágiles lisas de aquel río amado.
Te amé en el monte murmurador,
refugio del hornero y la calandria
y de mis travesuras de niño más queridas.
Te amé en el trino vibrante del zorzal,
en el gorjeo armonioso del jilguero,
y en el plumaje azabache del tordo.

Te amé en la rosada aurora
y en el ocaso ensangrentado.
En la brillante primavera hacedora de vidas,
y. en el invierno oscuro de sueño y silencio.
Te amé en la alegría del encuentro
y en el dolor de la partida;
en la sonrisa de la muchacha enamorada
que me ofrecía su vida,
y en el llanto de mi niña que nacía.
Y cuando mi corazón de hombre
se quebró en dolor y Vos callabas,
te amé también en tu silencio.
Quebranté mi rebeldía y te esperé.
Fijos mis ojos en tu puerta,
te espere…

 

EL FLAMENCO Y LA NAVIDAD
Por ANTONIO CAMACHO GÓMEZ
Argentina

   De un canto  popular de asunto mariano, como es el de los campanilleros, nace un cante flamenco de relevancia artística, comparable con los más duros de la baraja estilística de lo jondo, siendo su creador un cantor excepcional de Jerez de la Frontera llamado Manuel Torre. A esa creación n dejó de referirse el famoso guitarrista, un verdadero innovador, Niño Ricardo.

   Manuel Torre, del que Federico García Lorca decía que tenía la cultura en la sangre, le imprimió a ese cante una intensidad flamenca específica, acompasando su ritmo para que el quejío, en el decir gitano, y el desgarro connaturales al cante jondo tuvieran presencia en la música original.

    El artista citado grabó en 1929 el tema de los campanilleros, acompañado en la guitarra por Miguel Borrul y, a partir de entonces, otros cantaores han ido interpretando el nuevo estilo, siendo la famosa Niña de la Puebla la cantaora que más lo populariza, imprimiéndole una entonación muy dulce: pero, sin la fuerza expresiva y honda de su genial creador. Cabe agregar que lo han interpretado artistas como Juan Varea, Pericón de Cádiz, el “Agujeta” y, más recientemente José Mercé, con letras de Antonio Gallardo, y José Menese, siempre siguiendo el estilo jondo de Torre.

    En cuanto a los villancicos, es difícil concretar su aflamencamiento, aunque es cierto que uno de los centros por antonomasia en el siglo diecinueve era el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera. Se cantaba al compás de bulerías y tangos –éstos no tienen relación con el argentino- propios de los gitanos de lugar. Uno de sus mejores exponentes es “El Gloria”, apodo que le puso su familia, pues se llamaba Ramón Gómez Antúnez. En los años ´20 actuó en los cafés cantantes sevillanos junto a sus hermanas “La Pompi” y “La Sorda”. Fue, además, el promotor del romance por bulerías.        

    La acogida del villancico de El Gloria fue tal que muchos cantaores lo siguieron, casos de Pepe Pinto, El Sevillano, La Niña de los Peines y, principalmente, Canalejas de Puerto Real y Manuel Vallejo.

    En 1935, debemos destacar el espectáculo “Las Calles de Cádiz”, de la Argentinita, en el que figuraba El Gloria; el de Concha Piguer, protagonizado por Manolo Caracol, interpretando el villancico también La Pequera de Jerez y Fosforito, entre otros, hasta que en los años cincuenta aparecen nuevos estilos de villancicos. Surge así el disco “Cantes andaluces de Navidad”, donde a la letra de aquéllos se acoplan farrucas, tientos, alegrías, nanas, polos y otros palos. Así se denomina a la diversidad de cantes.

    Terminaremos diciendo que ha sido los tablaos –escenarios especiales en salas reducidas, donde se practica el arte gitano-andaluz- donde el villancico flamenco ha tenido gran divulgación, como, por ejemplo, en el desaparecido Zambra, de Madrid.

    En diciembre y en los primeros días de enero, cantaores de la raza calé y payos, como les llaman sus miembros a quienes no pertenecen a ella, difunden los villancicos más conocidos y permanentes en el tiempo, poniendo la nota alegre que exige el advenimiento del hijo de Dios.-

 

ACERCA DEL MISTERIO DE LA ASUNCIÓN
DE MARÍA SANTÍSIMA A LOS CIELOS
Adrián N. Escudero
Argentina

   Expresa Leonardo Boff en su libro «El Rostro materno de Dios» (Ediciones Paulinas): «El fin de María no se circunscribe a los límites de la muerte. Por eso la fe, después de varios siglos de reflexión, proclamó la asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. El 1º de noviembre de 1950, el Papa Pío XII definió y declaró este dogma. Si la vida es llamada para la vida y no para la muerte, entonces la madre del Autor de la vida, el templo en el cual entró el principio de toda generación, tenía que participar más que cualquier otro ser del misterio de la vida».

   Y al respecto, un par de cosas que nos enseña la mariología católica:

   ¿María murió? “Sí, María murió “(sostiene el P. Ricardo C. Colombo – OASF, Homilía del 15-08-2019, y estudioso de la mariología; y, entendemos, conforme al razonamiento de Santo Tomás de Aquino; y del “Tratado sobre la Asunción de Santa María Virgen” de otro Doctor de la Iglesia, y Obispo, San Agustín de Hipona: https://www.augustinus.it/spagnolo/attribuiti_10/index2.htm, caps. 2, in fine 3; pero cuyos pensamientos fueran debilitados por la Bula Ineffabilis Deus, 1854 – Inmaculada Concepción – San Pío IX); María virgen tuvo su “Dormitio o Dormición – Siglo VI” y Pascua (aunque fuera preservada de la corrupción corporal) y “resucitó” (Santos y cercano P. Colombo, ops. cit.) a fin de ascender sublime y transfigurada (como Luna que alumbra las tinieblas de la noche de los tiempos) a los Cielos, y de la mano de su Hijo [2] (Sol que ilumina el Camino, la Verdad y la vida para la Vida).

   María, quien llevara al Hijo de Dios Vivo en su seno, al visitar a Isabel, realizó la primera Peregrinación Eucarística de la Historia, pues su cuerpo llamado a la  glorificación, fue la Nueva Arca de la Alianza que llevó a la Palabra en sus entrañas virginales. María es la Luna apocalíptica sobre la cual asienta sus pies la Mujer coronada de estrellas: Mujer -algunos piensan que, en principio, es Ella misma- que representa en el Libro de «La Revelación (Apocalipsis)», y en realidad, a la Santa Iglesia embarazada y pronta a dar a luz… Pero amenazada por el dragón, el Autor del Pecado y de la Muerte…

   … Al abrirse los Cielos aparece, en las imágenes proféticas de la consumación de los tiempos, el Templo de Dios con el Arca de la Nueva Alianza; Arca depositaria no ya de las tablas de la Ley, del bastón de Moisés y del maná que sostuvo al pueblo hebreo camino de la Tierra Prometida, sino del Verbo, del Sol de Justicia, Cristo Jesús. ¿Y cuándo la Iglesia está embarazada? Pues en cada bautismo: en cada pila bautismal octogonal (El Octavo Día es el Día Eternidad, y sobre el cual escribiéramos un relato que integra el libro édito “Breve Sinfonía y Otros Cuentos”) la Iglesia da Vida a los hijos de Dios, y en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

   María no tiene luz propia, por eso es la Luna, más, como ésta, refleja en su humanidad a la Luz de las Naciones: Luz que proviene del Sol de Justicia que emana y estalla en fuego de amor ardiente: su Hijo, sí, el verdadero Sol de Justicia. La Iglesia corre entonces al  -y en el- desierto de la prueba y de la cruz cotidiana (valle de lágrimas purificadoras), sostenida por la oración, la contemplación, la fe, la esperanza y la caridad que emanan  como esencias virtuosas del Misterio Eucarístico del Dios Con Nosotros.  Misterio Eucarístico que memora el gesto único, irrepetible y redentor del Hijo  hipostado para con los hombres. Misterio Eucarístico que sustituye como alimento del Nuevo Pueblo de Dios, al antiguo maná de la Antigua Alianza…

   … Y cada hombre, con Él en su corazón, se levanta y edifica -a su vez- como Templo Viviente del Espíritu Divino que engendra todas las cosas; y encuentra en sí mismo y en sus hermanos creyentes, la conciencia eclesial de ser Cuerpo Místico de Cristo, y como refugio seguro para cuando ataca el dragón (Satanás, Lucifer) en su arrebato final  y deseo de destruir a la Humanidad y al universo creado en torno a ella… El  Hijo, en dicha Revelación apocalíptica, ya reina a la derecha del Padre, y está presto al Juicio Final… (La Asunción de María – 1a Lectura: Apoc 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab. – La liturgia cotidiana – Agosto 2019 – Ciclo C – Nº 240 – Año XXI – San Pablo Ediciones – CABA, Argentina).-

Nota: Visión de María Valvorta (Caserta, Italia, 1897/ Viareggio, Italia, 1961. Mística que no conocía la Tierra Santa ni tuvo estudios teológicos) – Jesús, ascendido ya a los Cielos y estando a la derecha del Padre, viene luego al oportuno encuentro de su Madre, obrando en ella la primera resurrección premonitoria de la Parusía del Fin de los Tiempos, pues descendiendo hacia ella, concluye su dormición, la toma de la mano y, juntos, acceden al Paraíso.-

 

DIOS EXISTE
Dr Jorge Bernabe Lobo Aragón
Argentina

Este hombre privilegiado por la mano de Tata Dios a través de sus innumerables viajes astrales y su consistente bilocación puede asegurar  que la creación es una obra esplendida, maravillosa, perfecta. Los Griegoslo llamaron Kosmos, palabra que los latinos transformaron en mundus y que da la idea de lo acabado, de lo absoluto, de lo “Mondo y lirondo”. Se percibe en el universo un magnifico rosario de soles, luminarias  y constelaciones de una grandeza inigualable que las ciudades y sus luces impiden al hombre apreciar suesplendor como una obra fastuosa del Altísimo. Obraúnica y perfecta en la que la influencia del hombre por ahora ni siquiera puede estropearla. Es así que Platón y otros sabios a los que durante siglos consideramos y admiramos con respeto sostenían que las orbitas eran circulares. ¿Cómo no iban a serlo si el circulo es la más perfecta de las figuras? En ese sentido me he manifestado un elegido. Es que en este raro fenómeno del desprendimiento espiritual que me ha sido concedido puedo recordar, vivir y detallar los lugares y personas donde me desplazo. Mi vuelo astral es como un cordel luminoso y extraordinariamente elástico. Puedo estar entre las estrellas, las galaxias y los astros con absolutaserenidad e insondable armonía…Si…trasladarme en el cosmos y a través de los astros a las que todas las noches la vemos en su lugar con la sola variación debida al transcurso del año. En esa dualidad profunda percibo que puede haber cambios en las cosas que se  procura mejorar. Pero ¿Cómo habría de cambiar lo que está supremamente consumado? Y sin embargo puedo avistar  nítidamente una estrella de la constelación de cetus (la ballena) de altísimas variaciones en su brillo. Esta estrella a la que contemplo y acaricio en épocas anteriores era percibida  únicamente por quienes podían fabricar sus propios instrumentos de observación. La miro…la contemplo anonadado. Maravillosa, admirable “Mirabilis”… Es la cetus… la ballena. De mi nido sideral llego a la conclusión que esta esfera luminosa es por demás variable y de una energía inigualable que la emite en forma de rayos infrarrojos. Es enormemente grande y se halla a unos 250 años luz de la tierra. Si…La ballena mi estrella, como mi amiga la luna, la miro a mi manera y la concibo como el imponente cetáceo que surca impasible las profundidades de los mares. Observo que  se encuentra al oeste del “Toro y de Erídano” sus pares…al sur de los “Peces y del carnero” cada vez más visibles. Me entusiasmo al imaginar, que fuera de mi doble etéreo, desde mi nido en “Tafí del Valle “podré e verlo palpitar majestuosos en el cielo refulgente de los valles. ¿Aparecerán? Ya lo creo…en la azotea del mundo del mundo como en una contemplación beatifica. Así…de este modo real en mi dualidad espiritual puedo atestiguar que el Kosmos es espléndido, maravilloso, perfecto. En su excelsitud se aprecia el ajuste perfecto de las normas con que Dios rige su funcionamiento. Mi ser espiritual como un foco de energía luminosa, puede afirmar  y sostener   que este universo en el que vivimos, es creación colosal del Supremo.  En mi bilocación profunda puedo asegurar sin ninguna duda que Dios Existe.

UN INSTANTE
Dr Jorge Bernabé Lobo Aragón

Imposible es solamente una figura retórica. Existen dificultades con las que uno tropieza en la vida, pero a los sesenta años, ante las contrariedades uno va naturalmente en búsqueda de las cosas altas, elevadas, espirituales. Así Que, sentado en la computadora  y sin ganas de escribir sobre temas de mi profesión, me  vienen a mi mente recuerdos imborrables. No estaba soñando, sino recordando una mañana en el Campito. En el milagroso Templo de San Nicolás de los Arroyos a orillas del Río Paraná. Después de viajar más de mil kilómetros desde el Jardín de la República hacia la ciudad de María y de escuchar silenciosamente a la vidente Gladys Quiroga Motta me sumergí en la Catedral. Imponente y resplandeciente. Ella, estaba hacia un costado del atrio envuelta en una caja de cristal. María del Rosario, la Virgen vestida de azul, tenía el Niño en brazos y un rosario en la mano. Nunca había visto una imagen tan cálida y natural. Sus ojos negros me miraban y a su vez contemplaban al mundo y abrazaban a la humanidad. Solamente pude tocarla detrás del vidrio que la cubría. Su mirada eterna ya evocaba los recuerdos de cuando mi madre me alzo y me  consagro a la Señora de los Cielos. Azorado y cansado por el viaje con mis muletas a cuestas, me senté en un madero que atravesaba la basílica. Mire silencioso hacia el circulo superior del templo y un imponente diseño de arquitectura y deslumbrantes figuras en vidrio serpenteaban elegantemente. Junte mis manos agradeciendo el privilegio y la oportunidad de ser uno de los primeros peregrinos en llegar al santuario. Después de una mañana soleada y refulgente, un ruido de viento y tormenta abrieron cada uno de los ventanales superiores de la basílica. Esa vidriera de colores se movía y sacudían al unísono proyectando una luz que parecía venir de otro mundo. Un apabullante espectáculo de luz y furor entraban por cada una de las escotillas, sumiéndome  en un estado de gracia que me impulsó  a exclamar “Madre mía, Señora mía”. La sinergia de los paños de cristales parecía ceder ante la fuerza de la naturaleza. El ruido de la tormenta no cesaba y los ventanales multicolores parecían salirse de su  círculo pronto a desprenderse. Los vitrales en su conjunto esparcían un rayo  de luz palpitante y vivo. Era una tormenta de verano que solamente duro unos minutos. El interior del templo estaba animado con una atmosfera rutilante de piedras preciosas de distintos e intensos colores que daban al lugar sagrado un tinte mágico. El increíble suceso casi sobrenatural de este maravilloso despliegue de luz, agua, viento,  color y geometría parecían celebrar  la vida del Eterno y su Madre en el Sagrario. Me sentí arrollado de la Ecuación “Dios es luz” como imagen de lo etéreo e  inaccesible. Con dificultad me pare con mis muletas buscando la salida. Salté al Campito de la Virgen que rodea el templo.Mire otra vez a lo alto y nubes bajas y grises cubrían la mañana recordando al  aguacero del minuto. Era un día de semana, sin muchos peregrinos. Había leído sobre las manifestaciones extraordinarias de la presencia de Dios y de la Virgen, como la danza del sol, que nos recuerda el milagro de Fátima. El perfume a rosas, el ver brillar el rosario sobre las paredes en varios hogares, las bombitas de luz que al quemarse dejan impresa la letra “M” de María del lado de adentro, eran los relatos de muchos que buscaban seguramente alguna salida a su fe adormecida. Me senté sobre una piedra a descansar. De pronto una tenue neblina me arropó, me cubrió de naturalmente, como si fuera el “alpapuyo” de mi Tafí del Valle que con sus espesas capas de nubes bajas parece recorrer el valle sin rumbo fijo. Me sentí trasportado y lanzado a otra dimensión. El mundo real se había alejado. Solamente sentí la presencia de mi ser trasportado a un plano distinto. Como si no tuviera movimiento, atine a tocarme la cara y lágrimas brotaban de mis ojos sin que pudiera controlarlas. El tenue sol que apenas apareciera en la mañana gris, empezó a acercarse con movimientos circulares y armoniosos como tratando de atraparme. Nunca había pensado que estuviera de cara frente al  fenómeno reconocido por muchos. Tampoco fue una ilusión ya que podía ver al astro sol sin que me encegueciera. Como un rayo, se rasgó la tupida neblina  y sobre el cielo azul y diáfano se formó nítido y abierto un triángulo. Un marco perfecto con los colores blanco, celeste y rosa del manto de la Virgen. Era sin duda la forma triangular plasmada en el reverso de la medalla que la Santísima Virgen le pidió a la vidente. Un triángulo con estrellas en sus vértices y con tres más rodeando cada lado. Fueron unos minutos. Un instante. Un tiempo. No lo sé. Es y será uno de los recuerdos imborrables de mi vida.

 

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NARRATIVA Y POESÍA RELIGIOSA

 

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Diciembre   2.019  nº 26
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

INMACULADA CONCEPCIÓN
Por. Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
8 de Diciembre
“La Motita”
“Virgen de Huachana”
– Una Aparición Criolla-

Se quemaron las ramas del churqui, pero la imagen de la Inmaculada Concepción que sólo la Telesfora veía se materializó en madera que pudieron ver todos, hasta los más incrédulos. El churqui al arder le quemó a la Virgen un dedo. Por eso le dicen la motita.”

La noche se presentaba perfecta para asistir al encuentro de siempre. El brillo sin igual de millones de estrellas y el imperturbable cielo azulado eran sus mejores aliados. Una vez más, salió en silencio de su humilde hogar y se perdió en la espesura del monte, que a esa altura ya se había convertido en su mejor amigo. Llegó al lugar sagrado y esperó el celestial encuentro de siempre. Pasaron unos instantes y el milagro volvió a iluminar la oscuridad del bosque impenetrable, y trajo sosiego a su alma. Alucinada, observó la imagen divina por eternos segundos y regresó con urgencia a su pequeña casa. Los enérgicos latidos de su corazón le habían quitado la voz, pero no el poder de asombro. La familia reunida en la mesa la miró (otra vez) con desaire y con ganas de no escucharla. En el momento en el que recuperó su palabra. “La he visto de nuevo. Juro que la he visto de nuevo”. Anunció vivamente, pero ninguno de los comensales quitó su mirada de lo que ofrecían los platos servidos. Un silencio aterrador y la indiferencia colectiva fue  la única respuesta. Por enésima vez en su vida, clavó su mirada al piso de tierra y girando 180 grados, encaró por la precaria puerta de lienzo para no regresar nunca más. Sí. La niña cansada de que la tomaran por loca por lo que decía y afirmaba, se introdujo en la espesura del monte santiagueño para no volver jamás a su hogar. Pero esa iluminada decisión de la joven Telesfora no pasó inadvertida. Su hermano Juan Cruz, logró convencer a los vecinos y a sus propios parientes de que valía la pena llegar hasta el lugar de las apariciones para comprobar, o desechar finalmente, lo que la niña les venía anunciando. Una noche fieles lugareños caminaron hasta el preciso lugar donde  la joven afirmaba que aparecía una imagen divina. Instalados en la zona marcada, junto a un árbol, hicieron vigilia toda la noche. Pasaron algunas horas y el frío comenzó a adormecer las ansiedades. Para mitigar la helada soledad del monte, prendieron una enorme fogata, a la que se abrazaron con fuerza para soportar hasta el amanecer. Precisamente, cuando el sol anunciaba su arribo al cielo santiagueño, el milagro se produjo. En medio de enormes llamas que ardían en todo su esplendor, una imagen celestial enmudeció al monte y a todos sus habitantes. Era la Virgen María, la que tantas veces se le apareció a la niña, a quien nunca le habían dado crédito y habían dejado partir para siempre. Asombrados y sorprendidos por lo que sus ojos captaban, los testigos de aquella divina aparición apagaron las llamas y comenzaron, sin saberlo, a forjar la historia de la Virgen de huachana. ¿Qué vienen a buscar? “Sólo vengo a agradecerle a la Virgencita”. Huachana es una fiesta que se hace gracias a la generosidad de los que conocen a la Virgen y se enamoran de ella. “Nuestras flores son un regalo que en estos montes santiagueños son difíciles de encontrar”. Después dicen que nuestro Norte Argentino no es Mariano y que tampoco es Mariano nuestro País. Feliz día de la Inmaculada Concepción

LA VIRGEN DE BRONCE
Antonio Camacho Gómez
Argentina

Los labios de grana,
la piel de canela
y unos ojos negros
de ardiente mirar,
con un pelo endrino
sedoso y brillante
y el arte garboso
de un gitano andar.

La vi una mañana
florida de mayo
mordiendo en el tallo
sangriento clavel,
los dientes de nieve,
la boca ambrosía
y un cuerpo divino
de fuego y de miel.

El sol la quemaba
rabioso en el cuello
mientras ascendía
entre las chumberas
y loco prendía
sus cálidos rayos
besando la euritmia
de aquellas caderas.

Hasta el airecillo
feliz se enredaba
entre los volantes
del limpio percal,
percal de lunares
que ceñía amoroso
el talle macizo, macizo y juncal.

La carne morena
de sus pies descalzos
se hundía en el polvo
del suelo abrasado
y unas mariposas
de vivos colores
rozaban su rostro,
su rostro almendrado.

Caminaba erguida,
soberbia, cimbreante,
bullendo en sus venas
el son de la zambra,
con aquel empaque
y aquella arrogancia
de algunas huríes
que tuvo la Alhambra.

La penca espinosa
de una verde tuna
robó a mi embeleso
su carne moruna,

su embrujo oriental,
y todo el misterio
que tiene su raza,
que es raza fatal.

Me quedé extasiado
en aquel silencio
que sólo rompía
el vuelo ruidoso
de un gran moscardón,
y ha poco escuchaba
en la lejanía,
el vibrar sonoro
de una bujería
en nota triunfal
de aquella garganta,
de aquella garganta
de fino cristal.

CONSUELOS (O Parábola del Génesis)
Escritor Adrián N. Escudero
Argentina

Al Sueño de Dios, traicionado por la libertad del hombre. Y a los que, con amor, intentan doblegar el pecado del mundo…            
(¿O acaso no fue el alemán Feuerbach quien, de alguna forma expresó que el hombre inventó a Dios por miedo al hombre?

Y muy especialmente, a TODAS ellas, ya escritoras (vates o narradoras o ensayistas o periodistas) o artistas plásticas o profesionales o amas de casa… ¡Mujeres!… Carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos, inteligentes, activas,  soñadoras, atrevidas, complicadas, apasionadas, hermosas…, y bajo el Consuelo del sagrado manto sagrado de su femenina presencia de esposas, madres, amadas-amantes y compañeras serviciales de sueños y realidades… O de la Compasión Humana con tierno y lúcido rostro de… ¡Mujer!

    Ahora, manando sin cesar (desde el océano de la Sabiduría) sus pensamientos eran tan bellos, nobles y elevados (o profundos) y tan claros y vitales, como una surgente amanecida, de pronto (ráfaga beatísima) en el seno de una desértica tierra de esperanzas…
  Eso fue lo que sintió. Y luego vio.
  Se vio.
   Entonces, despegándose de la tierra que lo había engendrado, irguió con lentitud aquello que sería su cuerpo hasta ponerlo de pie. Luego, con la inseguridad de una reciente conciencia en sí mismo, arrojó al suelo el fruto que acababa de morder y, alejándose de ese majestuoso Árbol y del manantial cercano del que había bebido agua sin saber, se palpó por completo… Todavía no sabía que aquellos atributos que lo asombraban como parte de un todo frondoso y acogedor, se llamaban sentidos… Ni tampoco que aquello circundante tendría (de pronto) para él, un razón y un nombre: “juicio de vida”, o de existencia… Sí, estaba aún enajenado por el impacto de formar tantas imágenes en su extremidad superior y en ese pecho que golpeaba como un no sé qué, y que (de pronto, eso es) llamaría… ¿tambor?

  Y al cabo, también de pronto (porque siempre fue así desde la ya inaugurada cadena incesante de cosas por nombrar) un ruido extraño volvió a acercarlo hacia el purísimo espejo de agua dulce y sabrosa donde no hacía, sino segundos (aunque él no hubiera descubierto todavía al Tiempo en su inexorable acaecer) acababa de reconocerse como… un no sé qué.
  Mas (asimismo y, de pronto) espejado en los cristales acuosos que volvían a reflejar su imagen, dio cuenta de su impureza nata, y, aunque hubo querido llamarlo Amigo, no pudo.
  Allí estaba. Casi igual que él. Pero de pura Luz (después sabría que él también había brillado antes de arrancar el fruto de aquel Árbol…).
  Y aunque hubo querido llamarlo Amigo, no pudo.

  … Aquella extraña sensación que una criatura sinuosa y rastrera enroscada a unos nacidos tobillos le contagió en sus desconcertados oídos (claro, de pronto, y mediante un susurro de engaño, suave y sibilante) y ciegamente absortos ante tanta energía desplegada por el inmenso solaz donde se hallaba, se alojó mordaz también (y de pronto)  en su pecho núbil…
   … Y le desplazó el juicio y el sentido y el nombre y el golpe que lo habitara en lo más profundo de ese lugar que sonaba como un tambor… Algo en aquello que palpitaba de hecho (aunque de otro modo) en su cuenco superior, y por el que hubiera querido llamarlo Amigo, y no pudo.
   Algo indefinido y oscuro, algo lejano a toda esa belleza y bondad que respiraba, se había apoderado de él, y su tambor ya no golpeaba como antes… Le llamó temor… Un  sentimiento hacia todo lo que se le revelaba que reemplazó, en la complejidad novedosa de su descubierto ser desnudo, cualquier otra idea o sensación que le animara a un gesto de proximidad con dicho ser de Luz…
   Y luchó. No lo sabía, pero así se llamaba (lucha) la resistencia que opuso para que no se desvaneciera, en él, en su tambor, aquella primera sensación de bienestar que había sentido al ponerse de pie bajo su alborada Presencia, instándolo de continuo a llamarlo Amigo porque su imagen era tan, tan semejante a él que…
  Pero no pudo. No pudo. ¡No pudo!
  Y lo llamó… Dios.
  Entonces, inventando la suficiencia de  los gnósticos y la incredulidad de los ateos, abandonó cabizbajo el Jardín…
   (Detrás, sobre sus huellas -pero con forma de Mujer- la Compasión…, vino a acompañarlo).-

VIDA

-LA SANGRE DEL TIEMPO-
Matías Bonora Berenguer
Argentina

Sentir la vida que huye
entre mis dedos.
Y solo su mirada
calma mí hemorragia.
Soy cada día un poco menos
y el atardecido beso
serena toda herida que expira…
Drena mí existencia
en la insomne finitud,
colmada de ausencias,
derrotas y naufragados anhelos.

Sosegado,
asumo mí sombra
y crepuscular espero
la lumbre del rocio nuevo
y desnudo lloro,
en el vientre del día
que alumbra mí sed,
y me consumo
en la agonía de ser.

La Paz en peligro”
Nelly V. B. Forni de Marina
(Santa Fe, Argentina).-

La Paz universal está en peligro.
No existe claridad entre las relaciones
de todas las naciones.

Trenza de cuerdas retorcidas
en la que la verdad se pierde
y los hombres se enemistan.

Debe tomarse conciencia
del lucro en las ventas y producción de armas,
especialmente en la propiciación de enemistades
entre los pueblos.

Allí triunfa la muerte, no la gloria de la victoria.
La gloria de la victoria se alcanza al vencer el Mal
¿Cómo se atreve el hombre ambicioso de poder y riqueza
faltar a la fraternidad que deben practicar las naciones?

¿Cómo llegar a la PAZ?
Se necesita nobleza, unión y amor.
“porque se debe proteger lo que un
y no lo que divide”(P.P. Juan XXIII)

Roguemos para que el Espíritu Santo
nos envíe el fuego de Su Amor
para renovar la FAZ de la Tierra
y alcanzar así una nueva generación
que persista en sembrar el BIEN y la VIDA.-

 

 

 

 

 

 

 

 

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