NARRATIVA TERRORISMO

 

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Agosto 2.020  nº 34

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN: Leonor Ase de D´Aloisio (Buenos Aires Pergamino Argentina).- Carlos Benitez Villodres (Málaga-España).-Antonio Camacho Gómez (Argentina). -Lidia Dellacasa  de Bosco (Argentina).-Diana Silvia Ismael (Argentina).-José Lissidini Sánchez (Uruguay).-Jorge Bernabé Lobo Aragón (Tucumán-Argentina) .-Elsa Lorences de Llaneza (Argentina) .-Gustavo Páez Escobar (Colombia).-Amanda Patarca (Argentina).-Dorothy Villalobos (New Jersey EUA)

SOBRE LA VIOLENCIA
Leonor Ase D´Aloisio
-Argentina-

No pensaba escribir algo relativo a este tema, porqué demasiada violencia hay ya el mundo como para darle un espacio literario donde, generalmente se escribe sobre el amor, la belleza, los colores y fue justamente que al pensar en los colores me propuse, escribir en verde con la esperanza, en cada vocablo, tratando, de desterrar esa violencia cotidiana con la que actuamos casi sin advertirlo. Cuando digo violencia cotidiana estoy apuntando al modo que tenemos de corregir a quién está actuando mal, haciendo algo mal, como puede ser arrojar papeles de caramelos en la sala de reunión o en un espacio de recepción, o en el ámbito familiar cuando el conjugue comete algún error a veces involuntario o un hijo olvida alguna regla educativa y no la pone en práctica; fíjense en que insignificancia actuamos con violencia, en estos casos lo correcto sería hablar a solas con la persona que actuó de ese modo y explicarle amablemente que los papeles deben arrojarse en el cesto para mantener el espacio limpio como lo encontramos al llegar, o advertirle al conyugue que tal o cual cosa estuvo mal hecha y que lo tenga en cuenta para la próxima vez porque de ese modo estaría ayudando a la conservación del orden o la limpieza en el hogar, o a un hijo cuando actuó de modo distinto al que le educamos; lamentablemente no actuamos de ese modo y cuando la corrección se hace a los gritos, en público y a veces hasta con palabras incultas, estamos engendrando rebeldía, aumentando la violencia en la repetición de la conducta que, de ser posible se repite en el mismo espacio, esa rebeldía que se manifiesta a menudo es la respuesta a la violencia que a veces sin darnos cuenta ejercemos nosotros mismos.
Este ejemplo de violencia cotidiana es un llamado de atención para cada lector de este artículo, violencia es levantar el tono de voz para destacar las correcciones, a veces también se levanta el tono de voz para demostrar poder, superioridad, cuando la realidad es que tenemos nosotros el complejo de inferioridad….
Si pensamos en la otra violencia como lo son; las luchas por tener, poseer, ambicionar, escalar posiciones pisando a los de abajo, en una palabras sacando ventajas para llegar más y más alto, tener más y más, esa ambición es la principal característica de la violencia y su crecimiento.
¿Hay remedio para la violencia?
Si lo pienso desde mi punto de vista y desde mi creencia cristiana tengo que decir que si porque el amor y el perdón todo lo puede. Porque Dios es amor.
Ahora bien, como cristiana reconozco que la violencia comenzó con la creación misma casi al mismo tiempo, si miramos a nuestros primeros padres Adán y Eva fueron los primeros en ejercer violencia desobedeciendo el mandato divino. Sigo por los hijos de ambos, Abel perdió su vida de la mano de Caín su propio hermano. Desde allí en adelante podemos decir que hubo violencia y fue en crecimiento.
Pero entonces porque digo que hay remedio.

Porque Dios sigue pensando en un plan de amor y perdón para el mundo entero, su Misericordia es infinita y su paciencia inagotable.
Por eso te invito amigo lector de esta prestigiosa revista virtual que no te canses de proceder con amor y misericordia frente a situaciones que provocan ira, furor, indignación, en una palabra violencia.
A pesar que muchas veces nuestras actitudes frente a Dios merecen un fuerte llamado de atención de su parte, ÉL permanece en silencio y nos espera todo el tiempo para que recapacitemos y busquemos su amor.
Este tema no se agota en esta instancia; no me explayo demasiado pensando que si cada hombre se propone un cambio de actitud frente a la violencia es un granito dearena para mejorar individualmente y el entorno en que se mueve cada uno.

TERRORISMO INTERNACIONAL
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Cualquier persona de bien debe solidarizarse con las víctimas del terrorismo, es decir con las personas que han sido víctimas de atentados terroristas y que, como consecuencia, han sufrido heridas y traumas, y en muchos casos han perdido la vida.
Las experiencias adversas y, particularmente, los atentados terroristas, pueden producir un gran impacto psicológico, por lo que una adecuada práctica asistencial, desde cualquier contexto (atención social, jurídica, educativa, sanitaria…), requiere ofrecer un trato adaptado a esta circunstancia, es decir, un trato que reconozca este impacto psicológico y que ofrezca una respuesta acorde a las necesidades que presentan víctimas y familiares, lo que se conoce como cuidado o atención informada del trauma.
Este enfoque defiende la importancia de que todos los dispositivos de atención de los sistemas públicos actúen, como medios facilitadores para la recuperación de las personas que han sufrido experiencias adversas.
Por consiguiente, las víctimas del terrorismo son un colectivo muy amplio de personas formado por heridos en atentados terroristas y familiares de asesinados, que se agrupan en diferentes asociaciones de ámbito internacional, nacional, o circunscritas a ámbitos territoriales menores, como una comunidad autónoma.
Ciertamente, el reconocimiento de la especificidad de las víctimas del terrorismo, aunque sea de modo general, representa una evidencia suficiente para esperar que, en un futuro más o menos próximo, se produzca la completa garantía de sus derechos en el contexto de la Unión; puesto que como víctimas de una violación grave de derechos humanos que son, requieren su propio estatuto jurídico y la consideración del terrorismo, como tal violación, constituye fundamento suficiente para que se produzca una actuación armonizadora del Derecho Internacional respecto a los
ordenamientos de cada uno de los Estados miembros.
La adecuada atención a las víctimas del terrorismo es un deber del Estado de Derecho. Nuestro país tiene una legislación de solidaridad y protección avanzada, pero esto no impide que existan problemas normativos o de actuación en casos concretos.
Son objeto de atención por el Defensor del Pueblo cuestiones como las indemnizaciones, prestaciones sociales, reconocimiento de la condición de víctima, derechos de los amenazados, o la colaboración con las asociaciones. Gran importancia tiene la preservación de la memoria de lo sucedido en nuestro país y su conocimiento en los ámbitos nacional e internacional.
Las víctimas del terrorismo luchan para que se escuchen sus voces, se apoyen sus necesidades y se respeten sus derechos. Sin embargo, a menudo se sienten olvidadas y abandonadas una vez que se atienden sus necesidades inmediatas. Esta situación, sumada a los pocos recursos de los Estados Miembros y su capacidad para satisfacer las necesidades a medio y largo plazo, no contribuye a lograr su total rehabilitación. Para lograrla, se necesita un apoyo multidimensional a largo plazo que incluya medidas físicas, psicológicas, sociales y financieras, elementos indispensables para su total y plena integración a la sociedad.
Las víctimas del terrorismo constituyen una referencia ética para nuestro sistema democrático, al simbolizar la defensa de la libertad y del Estado de derecho frente a quienes amenazan con destruirlo. Son el exponente de una sociedad que se ha otorgado un régimen de convivencia en paz basado en unos derechos, libertades y obligaciones que sirven de base para una sociedad plural, democrática, social y de derecho, que no se doblega ante nada ni ante nadie, que pretenda contrariar este orden de progreso, que nos hemos otorgado, construido desde el diálogo, el consenso y el respeto recíproco entre todos.
Las instituciones públicas tienen un deber moral y jurídico de reconocer públicamente a las víctimas de la barbarie terrorista. Por ello, han de velar por su bienestar, asistiéndolas en las necesidades a que haya lugar y potenciar la memoria colectiva sobre lo ocurrido como forma de deslegitimar la acción terrorista.
Los terroristas explotan los puntos débiles de los países, tanto en desarrollo como desarrollados, para financiar, organizar, equipar y adiestrar a los nuevos miembros, cometer sus atentados y ocultarse para no ser detenidos. La creación de capacidad en todos los Estados debe ser la piedra angular de la lucha mundial contra el terrorismo.
La base fundamental de la lucha contra el terrorismo es el respeto de los derechos humanos y el imperio de la ley. Por lo tanto, debe constituir una prioridad el fortalecimiento de la arquitectura jurídica internacional, donde los gobiernos antiterroristas se esfuerzan por prevenir y combatir el terrorismo.
El Consejo de Seguridad contribuye a decidir que todos los países aseguren el enjuiciamiento de cualquier persona que participe en la financiación, planificación, preparación de actos de terrorismo o presta apoyo a dichos actos, y que estos quedentipificados como delitos graves en las leyes. Es preciso que los Estados puedan aplicar y hacer cumplir esas leyes, y llevar a los ante los tribunales a los ejecutores.
La comunidad internacional debe combatir el uso de Internet para fines terroristas. A la inversa, todos los Estados deben aprovechar plenamente las posibilidades que ofrece Internet como medio de combatir el terrorismo. En este sentido, tenemos la posibilidad de lograr que una de las herramientas favoritas de los terroristas se vuelva en contra de ellos. Internet es un instrumento poderoso e inigualable para poner freno a la propagación de las ideologías del terrorismo, centrarse en la difícil situación de las víctimas, vincular a las comunidades y los establecimientos
educacionales de distintos países, y recopilar y compartir información sobre los sospechosos de terrorismo.
A lo largo del mes de julio de 2020, la actividad terrorista global se reflejó en los 88 atentados documentados en los que, al menos, murieron 597 personas, siendo 14 los países afectados, directamente, por la materialización de dicha actividad en forma de ataques terroristas: Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Mali, Burkina Faso, Nigeria, Níger, Chad, Camerún, Somalia, Mozambique, Tailandia y Filipinas.
El Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo fue establecido en 2018, y se celebra el 21 de agosto de cada

Del terrorismo.
( Un genocidio indiferente)
Por Antonio Camacho Gómez. 
-Argentina-

Un escritor francés, muy polémico, Michel Thomas, conocido como Michel Houellebecq, escribió en una de sus novelas que su país tenía como presidente a un musulmán. Ninguna utopía, desde luego, si consideramos la enormidad de islamitas que viven allá y sus numerosos hijos, ya nacionalizados. Este asunto,quizás sin la misma gravedad, se da también en España, con infinidad de mezquitas y, en ambos, manteniendo sus costumbres y su culto e, incluso, con miles de miembros del ISIS, pues en Irak las fuerzas occidentales apenas acabaron con cinco mil integrantes dejando a doscientos cincuenta mil, según datos de un profesor que debió abandonarlo por peligro de muerte, que se expandieron por Europa.

 No está de más puntualizar que mientras los seguidores del Corán gozan de tales privilegios en Europa, los cristianos carecen de ellos en sus tierras de origen. Un Oriente Medio o Mesopotamia que estuvo poblada, amén de los naturales, por los seguidores de Jesús hasta que en el siglo séptimo lo tomaron con las armas los fieles a Mahoma.

Desde aquellos lejanos tiempos la situación del cristianismo,católicos o no, con sus distintas nominaciones, ha venido fluctuando hasta tener una virulencia aplastante. En este sentido subrayo el exterminio de tres millones de fieles armenios por los turcos- crimen contra la humanidad que, naturalmente, niegan- y que las potencias del oeste del mundo no ponen de relieve como corresponde. Una vergüenza. Tal el abandono de similar cantidad de personas afines del Cercano Oriente tras las guerras en Irak, Siria y el Líbano por intereses políticos y económicos; ámbito en el cual, según el profesor de marras, estudioso de todas las religiones y autor de libros esclarecedores, apenas quedan trescientos mil. Que, como dice, necesitan del apoyo moral de los hermanos en la fe habitantes en el exterior. 

Todas estas calamidades y pérdidas de la existencia de niños, ancianos, hombres y mujeres tiene un nombre: terrorismo. Con distintas variantes. El que produjo el fin de doce periodistas al atacar Charlie Hebdo, en París, durante 2015; pero, así mismo, el que ocasionó el mayor número de  víctimas, quinientas doce, en Somalia. Sin contar las que hubo en Pakistán y Egipto, en las que tantos cristianos perecieron, muchos coptos, por manos musulmanas, y las de Filipinas, Yemen, India, Afganistán, Malí y hasta Rusia y los Estados Unidos; sin que la lista se agote con Bélgica, Londres y Madrid, entre otras urbes hispanas, castigadas durante múltiples años. Ni con los atentados, incluso en las embajadas norteamericanas, sin olvidar a Sudán y naciones vecinas, entre otras por motivos religiosos. Y aquí resulta apropiado destacar que la ONU, integrada por los estados contrarios a la libertad de expresión, ha señalado que no deben ser impedidas las manifestaciones religiosas.

Como digo, el terrorismo posee distintas caras y motivaciones diferentes. Lo hay nacionalista, racista, religioso, ecológico y narco, habiéndose efectuado los peores crímenes en el 2004. Y aquí entro a tallar en el de Estado, realizado abierta o sutilmente. Baste como ejemplo el caso argentino. Es cierto, sin mirar con anteojeras, que ejercía un gobierno constitucional y que éste fue atacado por grupos juveniles mal aconsejados y peor conducidos, a los que se mando exterminar. Las Fuerzas Armadas se salieron de cauce, pusieron sus propias leyes y torturaron y mataron sin miramiento. Sus antagonistas, como también sucedió en el Uruguay con los Tupamaros, apelaron a todos los recursos para sembrar el caos; en el que no pocos civiles, además de militares de mayor o meno rango,  fueron ultimados. Constituyó un período negro, nefasto, de la historia  argentina. 

Al margen de este cruento y lamentable paradigma ese tipo de subversión ha tenido su correlato en otras latitudes latinoamericanas, valga el largo tiempo de sufrimiento del pueblo colombiano, tanto en las ciudades cuanto, principalmente, en las zonas rurales. Bolivia tampoco fue ajena y, por lo común, Latinoamérica ha vivido extensos lapsos de autoritarismo y antidemocrácia.

No quiero ignorar el narcoterrorismo, que mueve miles de millones de dólares, flagelo extendiéndose cual una mancha de aceite sobre el mantel del mundo; adquiriendo de día en día mayor volumen y al que las autoridades, no pocas bastante contaminadas, combaten precariamente. 

En fin, el papa San Juan Pablo II, experto en geopolítica y con una claridad meridiana previno acerca de la sombra que se cernía sobre Europa desde el Medio Oriente. Los cientos de trágicos sucesos ocurridos, al margen del Coved- 19, justifican su inquietud. 

EL ÚLTIMO ATENTADO
Lidia Dellacasa de Bosco (Argentina)

Afuera era el silencio. Un silencio estridente que penetraba en los oídos como un puñado de flechas certeras. Era silencio, pero al mismo tiempo era sonido letal, en estado puro.
Por momentos, el ruido del silencio se atenuaba hasta convertirse en una marea turbia que le producía una sensación de extraño desequilibrio. Él lo percibía desde el montón de escombros en el que había caído. Después de un largo desmayo, ahora meditaba en medio de una confusión que por momentos lo hundía en la desmemoria de lo sucedido.
Afuera había sido el caos. Primero, el estallido de un coche bomba que desató una marea de fuego en las calles de la ciudad. En seguida, el sonido agudo de aviones que desgarraron el cielo de la tarde. Al instante, los misiles que quebraban la tierra y la llenaban de astillas incontables. El estruendo perverso de la destrucción deliberada. Más estallidos. Los gritos de terror. La huida de la gente. Una catarata de llantos y pedidos de auxilio. Las sirenas… Otra vez las bombas. De nuevo el ruido ensordecedor de las sirenas. Las ambulancias. Los socorristas en desesperada tarea. Los edificios pulverizados en infinitos desechos. El fuego indomable de los incendios…
Ese día el mundo se convirtió en una marejada de atentados terroristas y la consecuente reacción frente a tanto desvarío homicida. El planeta entero convertido en despojos de un ataque sincronizado y monstruoso que derramó el horror y la muerte desde cada punto cardinal, en cada país, en cientos de ciudades, en cada aldea… El apocalipsis…
Salió con esfuerzo de la maraña de escombros que había sido su casa y ahora
corría sin rumbo fijo. Se veía a sí mismo huyendo de todo y sin destino final. O sí, había un destino. Buscaba la presencia de otros seres humanos.
Recordó las amenazas y la devastación provocada por varios grupos demenciales. El desconcierto y la desesperación de todos los que ansiaban la paz.
El 11-S, la Amia, Atocha, París, Beirut, Irak… Cuántas ciudades, cuántos horrores más. El hombre convertido en monstruo que había olvidado a Dios y destruía Su Obra. La perversión de aniquilar todo aquello que fuera creado para la convivencia pacífica, la vida, el gozo de crecer en la hermandad… Pensó en sus amigos y vecinos. No tenía familia cercana, pero sintió en ese instante que la humanidad entera era su familia… y ya no existía.
Los recuerdos se enturbiaron. Ahora, afuera era sobre todo el silencio. Sólo de tanto en tanto, el ruido ensordecedor de algo que se derrumbaba, que acababa de morir. Más allá, el crujido lastimero de alguna viga que sacudía el viento. Después, otra vez la tenebrosa oquedad del silencio, la nada. Él tenía la extraña, terrible sensación de no hallar a nadie vivo en su huida. Nadie en las calles que ya no eran calles, sino un laberinto monstruoso de ruinas, cuerpos, ojos muertos, aterrados, fijos en un cielo cubierto por una espesa neblina gris. Ni un gemido. Ni
un grito de vida. Ni un animal errabundo. Ni un ave. Sólo destrucción y muerte.
Hierros retorcidos. Un viento gélido, escalofriante y artero. La atmósfera espesa, poblada de llamaradas que aquí y allá convertían a su ciudad, a cada lugar del planeta, en un infierno desolado.
Se sintió perdido para siempre en un mundo que ya no era, que parecía detenido sin regreso. Aturdido, quiso pensar que también los sembradores del terror ya no existían. Aminoró de a poco la marcha, la frenética carrera hacia la salvación que anhelaba. El silencio opresivo volvió a taladrar sus oídos.
Se echó por fin, vencido, entre los restos de lo que había sido una casa. Pensó en la muerte. Se imaginó buscando su propia muerte porque la soledad que lo cercaba le haría imposible existir. Y en ese preciso instante, la revelación…
El débil tañido se elevaba lentamente, salía de alguna parte como un único hálito de vida. Un repicar tembloroso de campanas buscaba el cielo que ahora viraba a un morado intenso, a un negro y un rojo dantescos.
Alguien enviaba desde alguna parte una señal y lo convocaba a vivir. Un frágil destello de luz se abrió paso entre las sombras del horror. Él sintió que lo encandilaba. O lo soñó. O lo deseó. Quizás todavía era posible recomenzar.
Volvió a correr y de pronto… allí estaba. En medio de la destrucción homicida, de la devastación total, divisó la silueta de una humilde capilla. Apenas un esqueleto de ladrillos carcomidos, pero todavía en pie. Cuando abrió la puerta los vio. Un puñado de orantes arrodillados frente a la Cruz que los demenciales planes asesinos no habían podido destruir. Se abrazaron entre sollozos. Alguien musitó el
Nombre del Salvador. Alguien elevó una plegaria al Alto Cielo. Como un racimo de almas que sentían al unísono supieron desde la Fe que los convocaba la esperanza del Supremo Hacedor.

TERRORISMO EMOCIONAL
Diana Silvia Ismael
-Argentina-

Una de las causas de pánico, hodierno, es el bioterrorismo. Un delito que constituye una de las amenazas más terribles y silenciosas para la seguridad mundial; ejercido tanto por Estados, organizaciones terroristas o grupos estatales.

     La perversa idea de utilizar agentes infecciosos, ha sido utilizada por el hombre en distintos períodos de la historia.

    Estamos ante una pseudo pandemia, provocada y dirigida; cuyo objetivo principal es el crash económico, la aparición de una auténtica «epidemia del miedo y ansiedad», que ha preparado la agenda transhumanista. Transhumanismo que postula la idea de «que DIOS no terminó su Creación y que es un deber moral «mejorar las características físicas y cognitivas de la especie»; lesionando la dignidad humana. Este transhumanismo hoy fagocitado por el estado más elemental de la condición humana: la enfermedad.

    Esta es una guerra biológica, disfrazada de políticas globales de salud, mientras se impulsa la agenda de género y el nuevo orden mundial; en términos de tráfico humano, experimentación genética, de desaparición de la privacidad y la libertad de opinión.

      El bioterrorismo genera angustias sociales, que tienen características de PANICO MORAL como de SITUACIONES de RIESGO.

      La Sociedad está exhausta, ansiosa, deprimida, tiene PANICO MORAL. Ya es  una pandemia.

      La manipulación  mediática crea un clima de preocupación, angustia, hostilidad, volatilidad aterrorizando a las personas; dañando la integridad psicofísica de las mismas.

     Esta pandemia pone al descubierto un estado con un sistema de salud pública endeble, no preparado para responder a esta amenaza.

     Los gobiernos deben dejar de lado la lucha de facciones, que hacen mucho daño y tomar decisiones transcendentales, pero no en términos de réditos políticos.

     El individuo duda sobre su presente y aún más sobre su incierto futuro. Pero esta situación, le hace reflexionar sobre las relaciones auténticas y cuál es el verdadero sentido de la vida.

     Pero….Hay esperanza, porque la condición humana es connatural con el bien, la libertad, la justicia, el heroísmo, la solidaridad colectiva, la empatía…

      «La peor peste no es la que mata los cuerpos; sino la que desnuda las almas y ese espectáculo, suele ser horroroso».   Albert Camus.

                                                                                      

EL TERRORISMO Y EL VASO DE AGUA
José Lissidini Sánchez
-Uruguay-

Terrorismo es,  más allá de doctrinas y jurisprudencias, sin lugar a debates, sencillamente. cobardía pura y llana. Cobardía disfrazada y maquillada sin ninguna virtud. A través de su única estrategia, el daño, busca minar las voluntades y establecer una supremacía, que nunca alcanzará.. Terrorismo es inexistencia de conciencia, saña , demencia y crueldad. Es ese cúmulo de idiotas desparramados por la faz de la tierra, malogrados, fracasados, sin virtud,  que como son infertiles para emplear la razón, respetar estados de derecho,  aceptar que no son los dueños de la verdad, y que la contraparte tiene el derecho a no aceptar esa verdad, a discrepar, que son incapaces de edificar grandezas como el amor o plantar un huerto, abrir caminos de concordia y solidaridad, tender puentes de hermandad, asistir a los necesitados, hacer más llevadera la vida de los que sufren, compartir sus días con sus hijos o nietos, aprendiendo algo de la inocencia de los infantes, amando a sus mujeres en vez de subyugarlas y tratarlas como una propiedad más  , y como debido a ello, cuentan con demasiado tiempo para pensar, asumen en sus pequeños y malogrados cerebros degenerados, que dedicándose  al ataque y la destrucción, al exterminio, diseminando miseria, su dios cual sea, se complacerá viendo como acaban con su obra, o el mundo entenderá su predica. El terrorismo es el vocero depravado del hombre, que habla de su innobleza, su bajeza, su sadismo, su oscuridad interior, su vinculo con lo bestial, y su desconexión del entendimiento humano. El terrorismo es lo que aleja a la esperanza, más allá de la política y la religión, por el miedo y  la tristeza en que se vive. El terrorismo no posee respuestas, solo avanza ciego en el tiempo, no habla de comienzos, ni de futuro, solo de finales mientras ataca almas y mata sueños. Si, sabe de llanto y vacíos en los hogares, los hijos, las familias, y los pueblos que son sacrificados. Soñar, crear , generar paz , esperanza e ilusiones, no es lo a fin al terrorismo. El terrorismo es agresivo y mentiroso, es falso como falsos son sus ejecutantes. Esos que no tienen respeto por la vida, porque no poseen noción de vida, ya que  ellos son fantasmas que caminan, ya que el odio los mato, los poseyó, se los devoró. El terrorismo imposibilita, ofende, enoja. Es un gigante invisible, enemigo de todos,  que pisotea las vidas,  que causa tormento, pero que no convence, ni impedirá jamás, reír, cantar, bailar y allí esta su derrota.

El terrorismo causa mayor asco, repudio e indignación, cuando asistimos a que la ejecución de tal aberración, toma como sus principales victimas, no a un ejercito, fuerzas de elite o gente de armas, sino a hombre y mujeres comunes desprevenidos e inocentes, a niños o ancianos, sin discriminaciones. Que paradójico se torna, pues resulta que si lo analizamos desde determinado punto de vista, podemos caer en la terrible deducción, de que el terrorismo es hasta democrático, pues no distingue a quienes mata.

El terrorismo es una mentira absurda e injustificable y el terrorista, una vida fundamentada en el egoísmo, el odio, el desprecio, una mente arruinada por su propia egolatría, al fin, una vida edificada sobre la arena, nada más lejos de la imagen y la idea del defensor de algo defendible.

Terrorismo de Estado, Terrorismo Religioso, Político, Económico, Militar, Social, Familiar, hasta de un niño contra otro en Escuelas y Colegios,  al que se denomina pomposamente BULLYING, pero que solo una forma de terrorismo disfrazado y, ¿ cuanto más pulula a diario?, acaso los impuestos que asfixian a los ciudadanos o los salarios de hambre en muchos países, ¿ no es una forma de terrorismo? Un vaso de agua, es terrorismo. ¿ Cuantos de Uds. cómodos en sus asientos y con todas las seguridades, pagarían una moneda , si se les ofreciera un vaso de agua? ¿ Para qué, si solo tienen que levantarse, ir y tomarlo…Y sin embargo, un vaso de agua, puede ser la diferencia entre la Guerra y la Paz. Un sencillo e inofensivo vaso de agua.

El terrorismo, es una bestia invocada por el hombre, que nunca se hartará de chapotear en sangre, amputados miembros humanos y cobrar vidas, tristemente las vidas de los seres valiosos, las de los niños, las mujeres, los ancianos, los que no tienen nada que ver con la espada del Cid ni con la cimitarra de Saladino, aquellos a los que les importa un bledo El Viento o El León, pero si la vida y la paz, los que aun creen en un mundo posible, sin maldad, sin terrorismo, solidario, justo, tolerante, para todos, donde a nadie interese tomar para si, la luz de la lucerna en la oscura noche, porque esta bien que nos ilumine a todos.

El terrorismo solo ofrece amenaza, desde sus entrañas pútridas y yermas, y deviene en lógico, ya que proviene de los hijos de HADES ( el invisible) en la tierra.

No desconocemos, quienes son los promotores de tal actividad, los que la promueven, la inculcan en forma despreciable, inmoral,  imparten su “docencia”, los que con ello han renunciado a su ser de hombres, porque el hombre con ACHE, es sinónimo de valor, audacia, nobleza, sacrificio, creatividad, protección,  no tiene punto de contacto con ese cobayo que esconde su hocico en la oscuridad, temblando cual ancianas enfermizas y asustadas, mientras manda a otros a morir por él; que vejamen injusto para tan grande historia de sacrificio y coraje de los 300 de Leonidas. Claro que no es de sorprender, porque el terrorista, es esa rata que se cobija en lo profundo de las cloacas infectas, en el anonimato, con sus ojillos dementes, a la espera de un descuido para lanzar su dentellada.

Terrorismo, es la no oportunidad. Para el Terrorismo no cuentan los Derechos Humanos. Aunque ya, el terrorismo no provoca terror, solo causa indignación, y cada vez con mayor firmeza, reafirma el mensaje de rechazo en contra de aquellos, que lo promueven, justifican y se sirven de él.

Pero además es terrorista,  aquel que permite el esclavismo, el trafico de personas,el trafico y venta de armas a dementes tiranos, el apoyo para la permanencia en el poder de regímenes autoritarios, a razón de obtener prebendas fagocitando a los pueblos, las infamias contra la humanidad como la pedofilia, la pornografía infantil, el trafico de organos , las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, los gobiernos aliados del Narcotráfico, la falta de alimentos, agua, limpieza, salud, que los niños sean utilizados como soldados, que las niñas sean vendidas, que los niños vivan en basurales, entre moscas y ratas, el que niños y niñas caminen kilómetros ida y vuelta a diario, a pie, descalzos, para traer agua a sus casas ( aquí justifico, la mención al Vaso de Agua, que mencioné antes), es terrorista el que permite sobre una tierra rica y generosa, que una madre sufra la condena impiadosa, de cargar en sus brazos escuálidos, el esqueleto aun vivo, de su niño desnutrido. Y existen miles de estas madres.

Terroristas o no terroristas. Deben saber , que esto es el pecado mortal del que ninguno nos salvaremos de responder., porque más que un pobre ser humano desquiciado y perdido, transformado en bomba, esta es la faz más cruel del terrorismo, que irremediablemente nos condena ante los ojos de Dios, crean o no crean, tengan fe o no, le pongan el nombre que le quieran poner, en el idioma que sea, las religiones tantas y los hombres de la montaña, los valles, el océano, el hielo y el desierto.

EL TERRORISMO
Dr Jorge B. Lobo Aragón
Tucumán-Argentina

Las sociedades tienen esencias que es necesario mantener para su vida, para su permanencia, para que siga siendo satisfactorio pertenecer a ellas. Características relacionadas con sus costumbres, con sus tradiciones y, sobre todo, con la moral. A la pérdida y al falseamiento de estas conductas, es a lo que en general llamamos corrupción. Esas  características morales y éticas, esperamos que no se mueran, que sigan viviendo para bien de nuestros hijos y nietos y que sigan sanas, robustas, vigorosas; es decir, con cambios que no sean de muerte, sino de crecimiento, adelanto, cultivo, ascenso. Sicilia, en medio del Mediterráneo,  fue punto de paso de los pueblos que crearon nuestra civilización. Isla expuesta a muchos apetitos. La dominaron fenicios, griegos, cartagineses, romanos. Caída Roma, la asaltan los bárbaros: vándalos, ostrogodos, longobardos. Cae bajo poder bizantino. Al expandirse el Islam la toman los sarracenos. Vuelven los bárbaros,  después los normandos. Con los duques de Anjou depende de Francia; luego de Aragón, que integrándola a Nápoles forma el reino de las dos Sicilias. Con el tratado de Utrecht se la cede al ducado de Saboya y luego a Austria; vuelve a manos de los Borbones de España; la ataca Francia; se proclama rey al duque de Génova, la invaden los napolitanos y en 1860 Garibaldi la subleva y la incorpora al nuevo reino de Italia. Con tantas subyugaciones diversas, los sicilianos aprenderían a resistir a sus dominadores. En 1800 el gobierno crea las Compagni d’Armi contra los desmanes de los bandoleros. Garibaldi disuelve esas compañías sin haberse alcanzado ni el orden ni la seguridad; no acatan la disolución y se convierten en mafia. Nace la mafia, con una rígida disciplina fundada sobre el juramento de ayudarse y de no servir de testigos en los tribunales; hacen culto del coraje personal; no discuten las órdenes de sus jefes; evitan cometer robos y asesinatos mientras no se trate de traidores a la organización. Los mafiori tienen dirigentes, los Giovani D’Onori, y los encargados de ejecutar los desafueros, los malandrini. Los malhechores le temen a la mafia más que a los tribunales de justicia ordinaria. Muchos propietarios, por su seguridad personal, se ponen bajo su protección. La mafia no  era delincuencia desordenada: significaba un orden distinto al aceptado por la sociedad y por las leyes del Estado. Al producirse una masiva inmigración en los Estados Unidos, allá van muchos sicilianos deseosos de sumarse a una sociedad de trabajo y de riqueza. Y se ven marginados; no conocen la lengua (manejan su dialecto; no saben ni italiano), vienen de un mundo de otras costumbres, otros usos; sus ricas tradiciones son menospreciadas. Para sobrevivir, para valer, para hacerse respetar, recurren a organizaciones que reviven la mafia de su tierra. No sólo ellos: otras minorías raciales y religiosas apelan a medios similares. Ya sin minorías que digan proteger, aparecen las mafias y sus tentáculos el terrorismo en todos los aspectos que siguen funcionando en busca de influencia, de grandes negocios, de poder, miedo y violencia. Hoy la mafia  y sus apéndices, son una muestra palpable de organización y de eficacia en muchas naciones y hasta de las llamadas primer mundo. En ese ámbito ilegal del consumo abundan los rubros que son negocios substanciosos, empezando por el de la droga, el juego, las armas. De modo que las mafias y las organizaciones terroristas, incorporan al ámbito del delito los adelantos de la técnica, el apoyo de profesionales expertos y las sutiles artes para influir sobre la opinión pública. De modo que la lucha contra ellas se hace cada día más difícil. A la justicia ordinaria en el mundo no le temen, la suponen  inocuas (todo el mundo “confía en la justicia”; muchos, en realidad, confían en su torpeza), pero se sospecha o es una dura realidad que las mafias tienen poder, tienen fuerza y que son duchas en su aplicación. Pero no hay que desesperar. Muchos países ricos en experiencias políticas y de inteligencias lúcidas y dúctiles, ha comenzado a combatirla y a desplazarla. No lo lograrán de un día para otro, pero sus triunfos pueden ser ejemplos para nosotros. Y ojalá que sus fracasos también sean muestras, para que no se repitan. De todas maneras el debate sobre  la mafia y el terrorismo nos alerta y es muy bueno ponerlo en el tapete. Desdichadamente  algunos países de américa latina, que están bajo dictaduras extienden su poderío hasta sectores que debieran mantenerse alejados. Son regímenes  políticos que por la fuerza o violencia, concentran todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprimen los derechos humanos y las libertades individuales. La mafia y el terrorismo también imperan en amplios sectores del mundo, pero lo que es peor, el grado de resignación, de tolerancia y hasta de paciente aceptación con que se la ve en estos tiempos. Nihil novi sub Solé (no hay nada nuevo bajo el sol). Si ya lo sabemos, y sin embargo pareciera que, con el ánimo de hacerle frente de alguna manera a esa putrefacción invasora, alguna táctica nueva podría aparecer. Delitos hubo siempre. Pero las mafias y el terrorismo conforman una forma especial del delito. Mafia y corrupción ha habido siempre, pero es escandalosa la ostentación de fuerza realizada por los mismos, con un enorme poder de movilización en todas las esferas. Hoy íntimamente relacionadas con las asociaciones ilícitas que cada vez son más numerosas. Todos deseamos el orden, la seguridad, la tranquilidad pública. La sociedad y el mundo vive espantada por la proliferación de los delitos, atentados  y sectas que se amplían putrefactas. Existe sin duda una enorme dificultad de la Policía y de investigadores para aclarar los crímenes cometidos. Los atentados, los secuestros se hacen cada vez más visible por la impunidad en que quedan la mayoría de ellos. Los ciudadanos, la sociedad, participan de esa angustia general difundida en las poblaciones a la que pertenecemos y tienen, tenemos derecho a manifestar esa intranquilidad y adherirse al clamor extendido. La mafia es una corrupción y una realidad que «no debe hacerse carne en ningún lugar del planeta», pero sigue extendiéndose con total impunidad. También existe un lineamiento (No te metas)  en muchos sitios en donde la escritura y la palabra se debiera hacer sentir y no esquivar el bulto. Hablar de política, religión, dictadura o terrorismo son para muchos temas tabú,  cuando debiéramos enfrentarla con la antorcha de la palabra como un flagelo o una pandemia candente. Debemos formar parte de una sociedad  que no se resigne a la impunidad como si se tratase de una fuerza de la naturaleza. Que la prensa  se encuentre en estado de constante vigilancia, es bueno y saludable. Pero si la opinión pública y doña rosa (la sociedad), no reacciona en contra de ellas, será cada vez más difícil que se pudiera hacer algo por eliminarlas, que es lo que el mundo necesita para su tranquilidad. Y si efectivamente reacciona tendrá por delante una larga lucha, ya que las mafias y el terrorismo no renuncian fácilmente a las conquistas que han realizado. Pero es una lucha que vale la pena librarse pues en ella se juega el destino de la patria, del mundo y de nuestros hijos y nietos.  Debemos rechazar que sea inevitable que las mafias y el terrorismo manejen las sociedades. No debemos bajar los brazos en este empeño que, para todo hombre, debe ser primordial. Recordemos los argentinos a Sarmiento: “desgraciados los pueblos a los que se les agote ese instinto por mantener la salud colectiva. Los ciudadanos de tales pueblos serán tratados como presidiarios”.

COMO VIVÍ UN ATENTADO TERRORISTA EN MI PAÍS
Elsa Lorences de Llaneza
-Argentina-

   Recuerdo muy bien ese día: 18 de Julio de 1994. Me levanté apurada. Tenía que estar en la psicóloga a las diez de la mañana. Estuve a punto de no ir. Era una mañana fría y acobardaba salir y tomar dos colectivos para llegar. A pesar de todo a las 9,45 ya estaba esperando en el consultorio de la licenciada que estaba terminando de atender a otra paciente.

   Me senté en un sillón de pana, muy cómodo por cierto y me puse a ojear una revista cuando de repente un ruido y un temblor en el departamento me alertó de que algo estaba pasando. Asustada miré alrededor del cuarto y vi que los cuadros se habían torcido y las arañas se movían. Un terremoto, pensé aterrada. Mientras la licenciada y su paciente salian del consultorio a los gritos: ¿Qué pasó? ¿Por Dios qué pasó? gritábamos las tres al mismo tiempo creyendo que alguna sabía algo. Al darnos cuenta que las tres estábamos en la más triste ignorancia, nos quedamos mudas, como clavadas al piso.

   Después de unos segundos de incertidumbre vi a la licenciada salir de la salita de espera sin decir una palabra y meterse en su casa. La otra Señora se tiró en un sillón y se puso a llorar. Yo me senté en otro y tomé mi cabeza entre mis manos pensando: ¿Qué habrá sido esto? ¿Dónde estarán mis hijos? ¿Les habrá pasado algo o fue aquí no más ese temblor y esa explosión?  En ese tiempo yo no tenía celular así que estaba sola y lejos de mi casa.

   No sé cuánto  tiempo pasó desde que Gladys se había ido cuando volvió a entrar llorando desconsoladamente: ¡Fue un atentado con una bomba! En la otra cuadra, en la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina). Dicen por la radio, siguió contando ante nuestras caras de horror, que es un desastre. Hay muchos muertos y heridos. Todavía no se sabe muy bien que sucedió pero váyanse a sus casas porque temen que se vuelva a repetir. Sin pensarlo me fui sin saludar.

   La calle estaba llena de gente que corría y gritaba. Un panorama desolador. Me apoyé en la pared y me puse a llorar. ¿Cómo viajar ahora? Un taxi iba a ser lo más práctico pensé, pero las personas habían invadido las esquinas esperando lo mismo y a esa altura, los taxis ya pasaban llenos. Las líneas de colectivos que pasaban por allí habían cambiado de recorrido. Las sirenas de las ambulancias y de los coches de la policía pasando a toda velocidad, sin respetar los semáforos, hacía difícil cruzar y el ruido insoportable martirizaba los tímpanos, la cabeza y el corazón.

Pensar que allí a unos metros había gente que se estaba muriendo por un mal parido que no debía de tener madre ni sentimientos para hacer lo que hizo pensaba yo y un sentimiento de odio intenso que nunca había sentido me hirió el corazón más que el ruido de las sirenas.

   Traté de tranquilizarme para pensar que podía hacer. Los taxis vacíos eran asaltados por las personas paradas en las esquinas. Empecé a caminar para salir del foco de la catástrofe y ver si en otro lugar había más posibilidades de viajar. Pensé también en tomar cualquier colectivo que me sacara de allí, pero no pasaba ninguna línea. ¡Era tanta mi angustia y mi desolación!

   Soy muy católica y creo muchísimo en los ángeles. Todos los que me conocen lo saben, así que comencé a rezar y a pedir a mi ángel que me iluminara y me diera una solución. Llevaba caminando como zombi aproximadamente una cuadra y media, cuando noté que,  un metro más adelante, paraba un taxi vacío.

   Sin poder creerlo, y lo juro por mis hijos, me tiré literalmente sobre él. Golpee desesperadamente la ventanilla que el taxista llevaba cerrada y cuando la abrió le pregunté llorando: ¿Señor para donde va? ¿Me lleva a mi casa por favor? Suba señora, a donde quiere que la lleve. Me contestó con una tranquilidad que no podía creer. Una vez dentro del coche me puse a llorar nuevamente. Y el señor con toda calma me contó: Me paré a comprar cigarrillos, pero la veo tan alterada que prefiero llevarla a su casa antes de que se descomponga. No sabía cómo agradecerle.  Me imaginé la cara que debía de tener yo para que ese señor, de apariencia muy tranquila, prefiriera llevarme a mi casa antes de comprar sus cigarrillos. Luego en la conversación del viaje,  me dijo que no se había enterado del atentado porque llevaba la radio apagada.

   Cuando recuerdo ese día y los días posteriores a la tragedia me fluye la angustia que pasé en esos momentos y las terribles imágines que nos llegaban por medio de la televisión. La búsqueda incesante de día y de noche tratando de encontrar gente viva entre los escombros, el llanto y la desesperación de los familiares y amigos buscando a sus seres queridos y todavía, a pesar de los años transcurridos, se me caen las lágrimas.

   Algunas fuentes afirman, que fue el mayor atentado terrorista que, hasta hoy, haya ocurrido en Argentina, el cual se llevó a 85 personas y dejó 300 heridos. Un caso que todavía sigue sin resolverse.

   A mí también me quedó una cosa sin resolver: No puedo comprender como ese taxi, que paró vacío a mi lado, pudo pasar sin que nadie lo parara, por esa esquina llena de gente desesperada como yo.

   Cuando recuerdo todo, como ahora, solo puedo agradecer  a mi ángel al que le pedí con tanta desesperación que me sacara de ese lugar y que, gracias a Dios, me escuchó.

 

LE ROMPIERON LAS ALAS
Por: Gustavo Páez Escobar
-Colombia-

Cuando en Colombia el sargento José Libio Martínez fue secuestrado por las Farc en diciembre de 1997, Johan Steven no había nacido. En cautiverio, el sargento se enteró de la llegada de su hijo al mundo equívoco que le correspondería vivir. Nunca llegaron a conocerse. Y transcurrieron 14 años. El menor tenía casi los mismos años que su padre duró prisionero en la selva. 

El secuestro selvático significa la lenta extinción de la vida. La muerte de la dignidad. Es el oprobio más cruel que puede recibir una persona. Íngrid Betancourt narra a la perfección, en su libro No hay silencio que no termine, esta tortura inconcebible en la naturaleza humana. Esos eran los sistemas salvajes que empleaban las Farc en esa guerra atroz, cercana al medio siglo, que tanta sangre había derramado y tantas esperanzas había frustrado en el país.  

El sargento Martínez era el secuestrado que llevaba más tiempo en poder de los guerrilleros. Por eso tenía un precio más alto: había que mantenerlo retenido para ejercer mayor presión sobre el Gobierno a fin de obtener ventajas superiores por su liberación. Así de inicua y rastrera es la industria del secuestro. Como la esperanza es lo último que se pierde, el prisionero soñaba con salir algún día de la selva. ¿Cuándo? El tiempo en la selva es eterno.

Lo único cierto allí es la esclavitud sin horizontes, incesante y despiadada, que no deja un espacio para respirar los aires de la libertad. Esto, a pesar de que se mantenga prendida la llama de la estéril ilusión, la que a cualquier momento puede apagar una ráfaga de fusil o un tiro de gracia. Ese tiro de gracia fue el que acabó con la existencia del sargento Martínez y tres de sus compañeros en un miserable cambuche convertido en una madriguera de la infamia. 

Su hijo Johan Steven, una llama al viento que apenas comenzaba a vivir cuando ya tenía que padecer el infierno de la guerra, salió en Bogotá a recibir los restos de su padre, a quien no conoció. No lo conoció, pero lo sentía, lo palpaba, hablaba con él en sus noches de perplejidad. “Señores de las Farc, no esperaba que ustedes lo mataran, que me lo enviaran en un ataúd”, clamó el joven, sin derramar una lágrima. Ya no le salían más lágrimas, porque su corazón estaba petrificado, se había quedado quieto en el oleaje de su infortunio. Se había vuelto una roca en medio de la tempestad.

“Señores de las Farc –continuó impertérrito en su plegaria–, el 26 de noviembre me rompieron las alas, el anhelo de conocer a mi padre personalmente, de darnos ese abrazo tan anhelado durante 13 años, 11 meses y 5 días”. Los llamó señores, como si se tratara de unos caballeros. Y no tuvo necesidad de papel: las palabras le salían del alma, le punzaban el sentimiento, lo hacían  elocuente en medio de la desgracia.

Esa serenidad impasible y conmovedora penetró en la sensibilidad más estremecida de los colombianos y le dio la vuelta al mundo. En un instante, la palabra sosegada de este huérfano de la violencia que todavía no concebía que su padre se le hubiera escapado cuando creía tenerlo tan cerca, creció por todos los confines como la voz clamorosa de un país de huérfanos y de viudas que no entiende tanta iniquidad. Un país que no sale de su estupor cuando las noticias dan cuenta de estos crímenes de guerra que no tienen perdón de Dios.

Johan Steven tenía 13 años. Eso es lo que dicen sus papeles. Pero yo no sé cuántos años había madurado por culpa de estos episodios de locura que destrozan el derecho a ser niños. Yo lo vi con cara de adulto en las imágenes de la televisión. Este niño grande había quedado con las alas rotas, y no se sabía hacia dónde levantaría el vuelo. El país vive con las alas rotas. Johan Steven fue el rostro más duro del secuestro y de la violencia colombiana.

NIETZSCHE y su concepción sobre la verdad. Consideraciones relacionadas con el TERRORISMO.
Amanda Patarca
-Argentina-

Si siguiéramos a Nietzsche en el artículo sobre verdad y mentira, conocido luego de su publicación póstuma, deberíamos  invertir el argumento concerniente a este estudio sobre las diferentes formas de acceder al conocimiento humano. En efecto: En lugar de indagar las causas del “Terrorismo” de la manera como lo hemos hecho, hasta ahora, desconfiando del conocimiento obtenido por los métodos ortodoxos, producidos a partir de la lógica con utilización de la razón, deberíamos hacerlo desde el primer impulso nervioso extrapolado en imagen, a la que N. llama primera metáfora. Imagen metafórica de la impresión concretada que al transformarse en sonido-palabra o palabra-textual, da lugar a lo que N. llama la segunda metáfora. Eso, planteado el problema de esta forma, se establece sólo para que desde cada caso el salto total efectuado desde una esfera o dimensión, hacia la otra, la metafórica explicativa, totalmente distinta, (aunque con núcleos comunes) nos de, como efectivamente percibimos internamente que nos da, el sentido de la ubicación y de lo que allí se establece. Ahora bien, si toda palabra se ha de transformar en concepto abarcador amplio, porque, de otra manera, como experiencia personal o singular, a la que debe su origen, no podría servir  de eje esencial para el logro de la comunicación, entonces ya estamos en condiciones de afirmar, por propia experiencia, que esa palabra, aislada todavía, habrá de servir para ese logro, solamente, cuando el hombre consigue encajarla al mismo tiempo (de manera instantánea) en calidad de concepto, instintivamente aceptado por conveniente, dentro de las incontables o innumerables experiencias; concernientes a casos puramente diferentes.

Veamos como funciona esto: Se habla de “la hoja” que no es igual a otra, pero que el concepto “hoja”, al abandonar las diferencias individuales, suscita, entonces, la representación, involucrando a todas y cada una de las hojas al surgir la representación del arquetipo,  tal como si el arquetipo (proyección espectral mental y humana) se encontrara inmerso en la naturaleza. Otro caso (involucrando un algo de diferente naturaleza. No ya de naturaleza real o concreta como lo es una hoja verídica sino inmaterial) ) Al tratar cualquier virtud o defecto del hombre, la honestidad, por ejemplo, N. nos lleva por otro camino de búsqueda para llegar a la “verdad”. Ese hombre es “honesto”, dice,  porque ha obrado honestamente. Ha obrado honestamente a causa de su honestidad. Se habla de la honestidad como causa como podría hablarse de la hoja arquetípica como causa de la hoja (proyección espectral mental y humana). Bien es sabido que no sabemos nada de la cualidad esencial de la honestidad (o deshonestidad) pero sí sabemos de una cantidad de acciones producidas por los hombres, de manera individual, desemejantes, pero que igualamos olvidándonos de las desemejanzas. A estas acciones las llamamos acciones honestas o deshonestas y pensamos en algo oculto, una cualidad llamada honestidad. Nada de esto proviene de la esencia de las cosas. No podemos hablar de la “cosa en sí”. N. pregunta ¿Qué es, entonces, la verdad? Y se contesta: “Una hueste en movimiento de metáforas (suma de relaciones humanas que luego de un uso prolongado un pueblo considera firmes, canónicas, vinculantes, que provienen del compromiso  (contrato; convención) que la sociedad establece para existir.” El hombre, adquiere por sí, y de esta manera, el sentimiento de verdad como se adquiere el sentimiento de la moral, agregamos.

El hombre actúa ubicado en un punto: tiempo – lugar. Entonces lo hace situado desde la perspectiva creada por él y alcanzada por otro ojo humano. La verdad no significa la antítesis del error sino la relación constante de errores con otros errores, tomados como verdades desde tiempo inmemorial: cuando se estableció el concepto en los inicios del lenguaje.

Más tarde se fue estableciendo la idea de que era preferible la verdad al error (se la consideró como más conveniente al tamizársela haciéndosela pasar por los entretejidos de la experiencia).Espinoza dice que “La falsedad consiste en afirmar algo no contenido en el concepto de una cosa”. Nietzsche considera que la antítesis no sería: “verdadero versus falso”. Y nosotros agregaríamos: La antítesis no sería “verdadero versus falso”, sino “verdadero versus incorrecto” o “verdadero versus inútil” o “verdadero versus inconveniente o perjudicial”.

Nietzsche que comienza su idea diciendo que considerar a la verdad como más valiosa que la ilusión sería un prejuicio moral,  termina esa idea asegurando que la vida no podría existir por la sencilla razón de que no podría ser concebida (de concepción. Concebir conceptos inteligentes) si no fuera por las bases impuestas “inconscientemente” por el hombre de lo que resultó ser el impulso nervioso extrapolado en imagen desde la propia “perspectiva”, a partir de la cual puede éste valorar la sensación de apariencia que el estímulo, producto de alguno de sus cinco sentidos, le reportó.

Entonces, existiendo bases asentadas para poder desarrollar el devenir de la vida; perspectivas de valoración de algo y cimientos sobre las que el hombre asienta la apariencia y siendo estas perspectivas no sólo fugaces, confusas, ilusorias y engañosas, por lo cambiantes, podríamos terminar diciendo que las acciones buenas o malas de los hombres (siguiendo la idea ejemplarizadora de “honestas o deshonestas”) siempre se compadecen con la interpretación de los hechos que haga ese hombre, (el que las genera,). Y no sólo de los hechos sino, también de otras cosas introducidas en su mente por obra de la experiencia personal, estando ubicado en el espacio y tiempo a él asignado.

Perspectivismo que es necesario poner en marcha aún sabiendo, como ya sabemos, como consecuencia de la experiencia que nos aportó el desarrollo de esta idea aquí planteada, que la perspectiva es un engaño y que la verdad considerada como más valiosa que la ilusión (de donde proviene), es Condición Básica de la vida humana, sobre la tierra.

Lo que acabamos de decir vale para contestar hoy, desde aquí, la siguiente pregunta: ¿Podría considerarse honesta, o buena o válida,  la actitud y puesta en marcha de la acción destructiva de un hombre cuya actividad conscientemente generada es “sembrar el terror”? ¿Conozca o desconozca, éste, (el actuante) los verdaderos fines políticos, establecidos de antemano por la entidad que lo alberga, como cédula? Contestamos “NUNCA” pues el acto es injusto como consecuencia del daño concretado (infligido). De allí que se sancione con una pena (sea cual fuere) aquella acción considerada molesta. Y esto así, porque consideramos que la posibilidad de cambio (Redención por “darse cuenta”), en  cuanto a grado de actitud direccional de su conducta inobviable, se encuentra en relación directa con los pensamientos surgidos a partir del accionar de la mente de ese hombre, ubicado en el lugar que exactamente ocupa en ese instante (el de actuar) y desde donde el establecimiento de la perspectiva humana, captada por los ojos de los otros, debería considerarse personal y  única. La misma que dará como consecuencia la “singular interpretación” también “personal”, aunque, luego, esta última se transforme en plural, por influencia producida entre los integrantes de grupos.

El pensamiento es el disparador de la emoción y la emoción es la disparadora de la conducta.

El problema esencial concerniente al “conocimiento” radicaría en la manera en que los factores, que integran los hechos y las cosas a conocer, se combinan.

La conjugación (persona, modo, tiempo, y espacio o lugar circunstancial) de todos los factores integrantes de un fenómeno, genuino producto de una acción; acción generadora de algo: un hecho o una cosa devenidos, ambos, a su vez, en causa, sería, sin lugar a dudas, la encargada de facilitarnos  la clave del entendimiento (del porqué de su perfeccionamiento), si consiguiéramos infundirle, a la investigación, el grado necesario de atención.

Al espectador de actos monstruosos lo apremia llegar pronto al “conocimiento” de los “rincones oscuros” de los actores.     

Encontrándonos a esta altura, dentro de esta argumentación concerniente al pensamiento sobre “el conocimiento” y nuestra infructuosa búsqueda de la verdad, nos encontramos en condiciones de afirmar algo que consideramos un  hallazgo, a saber:

Que así como la composición del cuerpo responde a una memoria completa (que resultó ser real: la cadena del ADN), cuyo resultado, una vez iniciado el proceso evolutivo (a partir del punto germinal embrionario) lleva a la concreción de un ser humano total y acabado, la evolución del conocimiento, el que habrá de producirse a partir de la puesta en marcha del intelecto (herramienta creadora de conceptos lingüísticos y proyecciones espectrales, plenas de metáforas explicativas) le otorgará, a quién se proponga avanzar en esa evolución, con ayuda del libre albedrío y el impulso de vida, llamado voluntad o ahínco, la idea del lugar de ubicación de su persona en el mundo y la interpretación de las cosas y sucesos de los cuales es testigo o referente de referentes. La evolución de su pensamiento, intangible siempre, generado en el instante del darse cuenta (génesis del conocimiento y fin de la servidumbre, respecto del señorío de otro), responderá, seguramente a otra memoria, también intangible y preestablecida (o la misma del ADN real, tal vez), cuya línea completa del diseño definitivo se encuentra aún desconocida por el hombre, en especial en lo concerniente a sus eslabones faltantes, los constitutivamente dirigidos hacia su faz terminal, la cual, tomando parte de una sólida cadena debería, con el tiempo, otorgar al hombre la seguridad de que el acercamiento a “la verdad  abarcadora”, merced al inocultable desplazamiento hacia un conocimiento progresivo, es constante aunque, por períodos, se muestre imperceptible. El ADN, tal vez, conforma ambas cadenas con cuyo aporte se desarrolla, ocultamente, no sólo el cuerpo sino además el espíritu humano, desarrollando en unidad lo por nosotros percibido aunque todavía conocido sólo en lo concerniente a la parte concreta, llamada material. La neurociencia, que tiene como objeto el estudio de las neuronas cerebrales, (órgano, el cerebro, de contextura tangible, real y concreta) se halla, actualmente en la frenética búsqueda de su dilucidación.

El intelecto, entonces, al pretender o estar llamado a la búsqueda continua de ideas esclarecedoras, las que se sumarían de generación en generación por aceptación convencional de lo que al ser humano le conviene para concretar, de algún modo, su existencia; nuevas ideas que vienen constituyendo, hasta ahora, verdaderas redes de proyecciones espectrales, tendidas, a su vez, para la comprensión del entorno, de manera absoluta, se van transformando, sin el hombre proponérselo, en actividad de contextura (o raigambre) infinita ya que su dimensión ondulante, según las últimas teorías, excede el ámbito temporal humano, para establecerse en la galaxia espacial. El universo todo toma parte en los impulsos nerviosos del hombre y viceversa. Es por eso que  aquí y ahora, en donde se encuentra el punto tiempo-espacio en donde cada ser humano se encuentra ubicado, lo corporal circunstancial, conjuntamente con lo infinito y eterno se dan la mano. De allí la naturaleza impuesta al alma: inmortal.

La palabra eterna se queda, aquí, en este punto, todavía sin explicación comprobada.

Ya estamos en condición de preguntarnos: ¿Como funciona todo lo analizado arriba en relación con la actividad terrorista establecida, por quejosos, en el mundo actual? Veamos: La actividad terrorista da miedo. En realidad, lo que da miedo es la gente desconocida que se encuentra agazapada y expectante a nuestro lado, sin uno saberlo. Con malas intenciones, acaso. Eso, cuando así nos dicta nuestro criterio, a juzgar por los resultados escalofriantes de sus hechos. Hechos acaecidos por personas extrañas, desconocidas o simplemente traicioneras (abusadoras de nuestra confianza). Gente que como comprende al mundo desde otra perspectiva (ilusoria, también, pero otra), que se emociona, siente y actúa portando en su mente otros dibujos, diferentes de los que nuestro grupo traza; dibujos, provenientes del accionar de su intelecto, trazos fijados en su conciencia, tal vez a golpes, y/o con consignas de opuestas ideologías, nacidas en cada uno de ellos para ayudarlos a conseguir el convencimiento de la necesidad y urgencia de su actividad, inobviable para su razón, buscan, a toda costa, el exterminio de todos los universos simbólicos que a sus objetivos se opongan. Todo lo que hace o consigue, que su libre albedrío nos resulte nefasto a los que no pensamos como ellos. Es otro mundo, sin dudas, el que ellos transitan. Y pensar que todo lo hace o genera la “desgraciada, por poco feliz,  perspectiva existencial”. La que divisa nuestro ojo escrutador desde la circunstancia, (condición que condiciona). De la cual Dios no sólo no toma parte sino que sólo quiere, así parece, alejarse lo más posible. Para amarnos a todos, tal cual somos, sin importarle condición ni diferencia alguna. Somos nosotros, los que pensamos distinto, (los considerados por nosotros mismos los otros), los que deberíamos ponernos la coraza de la previsión y ayudarnos, con educación y leyes que perfeccionen la didáctica, a encontrar el camino de la coincidencia, para que ambas  perspectivas (o todas), se unan en un solo mirar diverso pero sin distingos. Y podamos, divisar, entonces, un mismo dibujo al detenernos, atentos y con todos los sentidos en funcionamiento, para mirar desde cada una de nuestras perspectivas, mientras tomamos conciencia de ese devenir que continuamente se nos viene encima.

                                                       

ONCE DE SEPTIEMBRE
Por Dorothy Villalobos
New Jersey (EUA)

     Mi nombre es Dani y la historia que les voy a narrar la viví hace muy poco. Como todos los días de trabajo me levanté a las 5.45 de la mañana. La noche anterior los meteorólogos habían anunciado un día espectacular de los finales del verano y la llegada del otoño. Como siempre tome una ducha, bebí un café y salí por la puerta sin despertar a mi novia. Ella se levantaría algo más tarde, no comenzaba hasta las nueve de la mañana en su trabajo. Salí por la entrada del edificio en donde vivo y muy cerca en el estanquillo compre un periódico. Mientras caminaba con pasos rápidos le eche una ojeada y lo guarde en mi cartera. Ya habría tiempo más tarde para ver las nuevas y saber de los deportes. Siempre caminaba a mi trabajo a pesar de quedarme a media milla de la casa, me servía de ejercicio y saludaba a todos los vecinos y comerciantes del lugar que encontraba en mi camino a esas horas tempranas.

      Llegue y como siempre saludé a mis compañeros; siempre lo hacíamos con mucho cariño, como si hiciera un año que no nos veíamos. Esa mañana fue una de tantas. El aroma del café ya invadía los pasillos y seguí saludando hasta recoger la orden del día. Siempre que llegábamos teníamos que además de marcar la tarjeta, llenar una pequeña forma de lo que haríamos en el día. Y fue en ese momento que mi compañero, siempre alegre y parlanchín me dijo. 

– ¡Oh, hombre! Que clase de día nos toca hoy, si se esto me quedo en la casa –. Yo lo mire y me reí. 

– ¿Qué bicho te picó? – le pregunte; y me contestó muy serio. 

–La fecha de hoy no me gusta es 9-11. 

Y yo le dije – ¿y eso qué tiene que ver? – y Mario se quedó callado por unos segundos, pero muy pronto me contestó.

–9-11, esto me hace presentir ambulancia, policía, emergencias –. Yo, al verlo tan serio, no pude aguantar la risa y le dije 

– Tú, un hombre moderno y joven creyendo en esas tonterías–. Pero note en el fondo de su mirada algo  extraño, puedo jurar que parecía miedo.

Terminamos de cargar y salimos con nuestro camión a dos cuadras del trabajo. A nosotros nos tocaba  entregar siempre, por años, en los edificios # 1 y # 7; ellos formaban parte de nuestras vidas diarias. Allí  conocíamos a todas las secretarías de muchos pisos y también a gran parte del personal. Siempre que  entraba a cada oficina, se me brindaban café, pastelitos o cualquier bocadillo acostumbrados en las  mañanas y sobre todo muchas sonrisas.

        Como soy joven y  muy alto, siempre las muchachas me estaban echando bromas. Aquel día en  particular recibí muchos piropos de las señoras, porque mis ojos se veían de un azul muy especial, y tan  temprano en la mañana eso me hizo sentir muy bien. Seguí trajinando con mis encargos y cuando termine  con ellos salí de nuevo al camión donde quedaron otros pocos mensajes y paquetes que debía entregar en el  piso 101; por eso lo estaba dejando para último, no sabía por qué pero siempre aquellos piso altos me  hacían sentir mariposas en el estómago.

         No llevaba dos minutos fuera del edificio, cuando escuche aquel ruido y sentí que debajo de mi la  tierra tembló; a mi lado empezaron a caer pedazos de cristales y papeles encendidos, personas que se  tiraban, no podía comprender lo que estaba pasando. Alguien comenzó a gritar “un avión chocó con la  torre”, “un avión chocó con la torre”; pero en mi cabeza no cabía semejante cosa, fue cuando al levantar la  vista me di cuenta de mi error; efectivamente, algo había entrado por el costado del edificio, las llamas ya  se veían por fuera, y un impulso sobrehumano me hizo regresar dentro donde momentos antes estaban mis  compañeros. Empecé a gritar, que salieran que algo horrible había ocurrido, que había fuego, gritaba por los pasillos como enloquecido, pero algunos no me hacían caso. Empecé a llamar por los inter-comunicadores a las demás oficinas de la compañía y a rogarles que salieran, pero pocos me hicieron caso.

      Salí de nuevo a la calle, temblaba de miedo, me acordaba de lo que dijo Mario, ya las calles estaban  llenas de policías, bomberos, paramédicos, la gente que se agrupaba y fui testigo del impacto del segundo  avión. Quedé petrificado, cada vez entendía menos, y entre los policías y bomberos corrí de nuevo adentro  de mi estación; ya para estos momento gritaba enloquecido, pero los jefes decían que no me preocupara, no  había peligro. Yo le comencé a rogar a Mario y otros compañeros que saliéramos, pero se mostraban  indecisos. Fue cuando Sofía, mi compañera, bastante gruesa e impedida, pidió que la ayudara, ella si quería  salir, para ella era más difícil salir si algo grave ocurría.  Y sin pensarlo dos veces, casi como enloquecido,  medio me la puse al hombro y salí lo más pronto posible con ella. Había andado un buen tramo, cuando los  bomberos comenzaron a gritar, ya estaba en la puerta y conmigo mi amiga, alguien corrió en muestra  ayuda, y la lleve como a dos cuadras de distancia, allí alguien me ayudo y yo regresaba de nuevo al  edificio, tenía que convencer a mis compañeros del peligro. 

     Pero ya no lo pude hacer, casi en la puerta un policía me empujó y me agarro del brazo como si su mano  fuera una tenaza y me dijo” corre que estamos en peligro”, yo dudaba, pero aquel hombre con una fuerza  descomunal me llevaba del brazo. Entonces comprendí que aquello era cierto. Una fuerza nunca sentida  dentro de mí me hizo volar, más que correr, unido al policía que me había salvado la vida, corría, y corría,  y fue cuando entre gritos me dijo, no mires para atrás, corre, no pares. El aire empezó a ponerse pesado, un  polvo como humo empezó a cubrirnos y corrimos con más velocidad. Pude coger del brazo a una mujer que  estaba petrificada viendo lo que venía, y también a ella la llevaba en andas. No puedo recordar cuantas  calles corrimos en medio de aquella nube que nos rodeaba, pero llegó un momento en que paramos, y aquel  hombre que me había salvado la vida, y la señora que venía conmigo nos abrazamos como viejos conocidos  y empezamos a llorar. Yo creo que de miedo, o dando gracias por haber escapado por muy poco tiempo del 

 desastre, y por la tristeza infinita que sentíamos. En aquellos momentos todavía no me había dado cuenta  que en verdad las dos torres habían caído, no fue hasta que aquel polvo empezó a disiparse que nos dimos  cuenta de la magnitud de la desgracia. 

 Recordé en aquellos momentos a mi madre y me di cuenta que si estaba por casualidad viendo la televisión  se estaría volviendo loca; ella sabía muy bien donde yo pasaba mi día. Intenté, sin resultado usar mi  teléfono, pero este no respondía, le dije al policía que también estaba como embobado, que había que  llamar a nuestras familias y decirles que estábamos bien. Y entre el polvo pude ver un teléfono callejero,  como un loco le eche una moneda. En verdad no sabía a quién de mi familia llamaba, solo sabía que era un  teléfono familiar, y sentí la voz de mi cuñada, y a grito le dije ‘soy Dani’, estoy bien, avísale a todos que  estoy bien, pero que tengo que regresar a tratar de ayudar, y acto seguido colgué el auricular. Algo similar  hizo el policía, nos abrazamos de nuevo con la  nueva amiga que lloraba desconsoladamente y se la 

encargamos a un grupo de periodistas que empezaban a llegar. De alguna parte apareció un pañuelo de  mujer, alguien no los dio, y lo partimos a la mitad. Nos cubrimos como pudimos la nariz y boca y corrimos  nuevo hacia aquello que quedaba de mi lugar de trabajo. Parecía que un gran terremoto había azotado  aquella parte de la ciudad. 

      En todas las caras solo se veía el dolor. Parecíamos estatuas caminando, nuestro cuerpo completo estaba  lleno de un polvo blanco que se había incrustado dentro y fuera de nosotros y que nos estaba apretando el  pecho. Sin darnos cuenta estábamos en una cadena humana, tratando de empezar a quitar los destrozos. En  mi mente la imagen de Mario, no la podía borrar, y con ella las caras de todos aquellos que aquella mañana   me saludaron y me dieron una sonrisa.

     Todo era inútil, los hierros estaban muy calientes, y el polvo y el humo no nos dejaban avanzar.  Seguidamente, aquello se empezó a llenar de cuánta ayuda aparecían por todo los contornos. El cansancio, la falta de oxígeno, me empezaron a vencer. Tenía que buscar donde sentarme por unos momentos, y fue  cuando sentí que alguien suavemente me empujaba, tratando de sacarme de aquel lugar. Mis ropas estaban  empapadas por el agua que echaban los bomberos, queriendo extinguir el fuego. Y casi sin notarlo otras  manos se unieron a las primera, y entre ambos me llevaron casi en vilo hacia fuera de todo aquel desastre.

      Hasta ese momento o mejor dicho, hasta mucho rato después fue que me di cuenta que mis manos  estaban todas llenas de heridas, al igual que mis brazos y mi cara. Fue tanto el deseo de ayudar, que no  pensé por un momento en cómo lo hacía. Allí mismo en una ambulancia me comenzaron a curar las heridas  y las quemaduras que tenía. No quería que me alejaran de allí. Solo les decía necesitaba algo de tomar y un  pequeño descanso y volvería de nuevo a mi labor. Pero una enfermera dulce y cariñosa me hizo entender  que ya no había mucho que hacer. Yo le dije que mis compañeros estaba allí enterrados, que  no importaba mi condición física, yo tenía que volver por ellos. Y fue allí, en esos momentos que pude 

comprender la magnitud del desastre. Como le diría a María, la esposa de Mario, que no fui capaz de  salvarlo y a su pequeña hija que por cobarde no saque a su padre aunque hubiera sido a rastras de aquel  lugar. Lloraban sin poder contenerme, los sollozos me estremecía y comencé a temblar, nunca había  sentido tanta impotencia no tenía idea de lo que en verdad había sucedido. 

       Esa misma madrugada salí del hospital al cual me habían llevado. Mis nervios y mis fuerzas me había  traicionado, no podía regresar por el momento a el lugar del desastre. Y alguien caritativo me llevó fuera del salón de emergencias. Allí afuera me esperaba mi hermano que ya le habían avisado donde estaba, me tire en sus brazos como un niño, no podía dejar de llorar y él me abrazaba, me restregaba la cabeza, me volvía a abrazar y también lloraba. Todos los que esperaban afuera para saber algo de sus familiares, empezaron hacerme preguntas, todos querían saber de los suyos, pero yo no podía contestar ni una palabra. 

Les habían dicho que algunos de la compañía estaban allí. Pero estaba seguro que era yo solamente el único que estaba de todos en ese hospital. 

      Muchas de las personas que estaban allí, sobre todo madres desesperadas me empezaron a abrazar, y yo como un niño me dejaba acariciar de todas ellas. Ahora me doy cuenta que abrazaban en mi al ser amado que no acababa de encontrar, ya la gente tenía conciencia de que serían muy pocos los que como yo, salieron con bien de aquel lugar.

        Llegamos a la casa alrededor de la una de la mañana. No fue a mi casa que me llevaron, sino a la de mi hermano, y me extraño; entonces fue cuando pregunté por mi novia, ¿por qué no estaba en mi casa? ¿Por qué a la casa de José? Era que no me había dado cuenta que mi casa solamente quedaba a unas cuadras del lugar del desastre. En ningún momento me había pasado por la mente que allí también estaría todo afectado. Vi a mi novia y solo pude llorar en sus brazos. Había sido un día de fuertes emociones, mi cuerpo temblaba, como si tuviera mucho frío, y horribles pesadillas no me dejaban dormir. Pero logre sobreponerme,tenía que descansar, debía volver lo más pronto posible para poder ayudar. Pero mis manos estaban muy quemadas. No tenía ninguna noticia de mis compañeros y eso me desesperaba más.

       Pasó casi una semana, para que mis quemaduras y heridas más o menos sanarán y volví de nuevo a  ayudar, trabajaba con furia y fuerza lo que me mandaban a hacer, ya los trabajadores por contratas también  habían comenzado en la limpieza del lugar.  El área de mi hogar estaba cerrada, también allí se había  perdido todo bajo el polvo, estábamos sin lugar fijo donde vivir, pero vivos. Y fue cuando tuve valor de  regresar a mi oficina matriz que está muy cerca de lo que eran las torres. Ellos sabían que estaba mi cuerpo  bien, pero no sabían hasta qué punto psicológicamente me había recuperando. Allí pude confirmar mí  sospecha, solo yo y la compañera que ayude a salir habíamos sobrevivido de todo el grupo. Ella también se  encontraba bajo los efectos del trauma. Me sentí morir de nuevo un poco, un escalofrío recorrió mi espalda,  pero a la vez sentí un gran alivio en mi alma y pude con toda mi fuerza gritar “Gracias, Señor, por dejarme  en esta ocasión salir con vida y recoge en tu pecho a todos los que te has llevado esta vez”.  

    Hoy ya han pasado varios meses, casi tres y todavía no puedo dejar de recordar ese día; cuando cierro los  ojos veo claramente aquella mañana y en mis pensamientos aparecen aquellos rostros que tan alegres me saludaban cada día. Sé muy bien del gran vacío que dejaron entre los suyos. También conozco el dolor muy  de cerca, el fantasma de lo que pude haber hecho y nunca logré, aunque hubiera querido; yo solamente era  un hombre contra la traición de un grupo, pero, eso de cualquier manera hoy no me da tranquilidad, sé que  tengo necesidad de borrar de mi mente todos los recuerdos, por lo menos una gran mayoría. Sé muy bien  *que la vida sigue, pero la herida que llevo en el alma, todavía no la he podido cerrar. Sé que llegará el día en que pueda salir adelante con este recuerdo sin que me haga llorar, pero no la pesadilla que me tocó vivir, esa me seguirá a lo largo de toda esta vida como otras más. Creo que el día en que tenga mis hijos, desde muy pequeños les enseñare amar al prójimo, sin importarle raza, lugar de nacimiento ni relación familiar. 

      Si los hombres nos entendiéramos mejor, no habría tanta tristeza, ni madre  llorando a sus hijos, que  mueren por falta de comprensión. Al final creo que como país hemos aprendido una gran lección, no nos  podemos confiar, siempre tenemos que mirar alrededor, nunca se sabe cuando de nuevo la desgracia nos puede tocar. Y cada noche elevo una plegaria por aquellos que perdimos, por sus familiares, y por mí mismo, que hoy necesito tanta paz dentro de mi alma.                               

4 comentarios en “NARRATIVA TERRORISMO”

  1. 11 (onze)( Escritoras e Escritores) Movidos pela força da razão. escrevem sobre um tema que, de uma maneira, ou de outra,
    nos aproxima pela dor, pelo medo e pelas perdas irreparáveis. Obrigada à todos! Entendo mais ou menos a linguagem dessa
    escrita. Aqui, parece um livro, reunindo 11 sérios esclarecedores comentários! Mesmo que demore, aos poucos, vou me inteirar
    do trabalho extenso e, certamente lembrando a frase tocante de DOROTHY VILLALOBOS :» Nunca se sabe, quando, de novo,
    a desgraça, nos pode tocar!» Triste e real!

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  2. Queridos amigos y colegas de ARISTOS INTERNACIONAL:

    Exaltar los magníficos, aleccionadores y fundados artículos sobre este tema TERRORISMO; un tema tan difícil no solo de diagnosticar y describir, sino de enfrentar aunque -SIN DUDA- SIN LOS MISMOS MEDIOS A FINES a los que estas organizaciones delictivas acuden y emplean para su primacía y maligna perpetuación en el ethos cultural de la Humanidad.

    En mi caso, y sabedor de los quilates de quienes me preceden en la articulación de diagnósticos, aseveraciones y propuestas sobre asunto tan infamante, he optado nuevamente por seguir ofreciendo en este nuevo número del querido Magazin, la otra cara de Jano, explicitando ahora las II y IIªs. Partes de la significación del DÍA DEL AMIGO y de la AMISTAD DEL HOMBRE CON DIOS Y LOS HERMANOS.

    Ello, con el objeto de brindar algunos elementos que en clave de positividad, fraternidad y hospitalidad, coadyuven a revertir las lacras sociales inyectadas al Hombre por su Enemigo primigenio (Adán y Eva, y Caín y Abel, mediante) para edificar la imperativa fraternidad y confraternidad entre los hombres, y los VALORES a sustentar para que ello sea posible (y si resultara imposible, no dejaría de ser imprescindible, afirmaría nuestro máximo Prócer, D. Jose´de San Martin). Valores desde donde SERVIR para difuminar al MAL en la sociedad humana. Luego en setiembre, y Dios mediante, daríamos a conocer la IVº Parte y su colofón.

    Mas retomando el tema de marras, a veces, la necesidad tiene cara de hereje, y los MEDIOS que se emplean para enfrentar al MAL (no digo combatir ni luchar; porque en la palabra SERVICIO AL BIEN COMÚN se encuentran todos los condimentos necesarios y suficientes para disipar como la Luz a la Oscuridad, las CAUSAS profundas, antropológicas, filosóficas y teológicas QUE SE REQUIEREN conocer para ello), son los MISMOS que el MAL EMPLEA: generándose (vía policía, gendarmes y ejércitos ARMADOS) en consecuencia, un círculo vicioso, un círculo venenoso de acción-reacción, que literariamente podemos calificar, como al cuento de la buena pipa, un relato de nunca acabar…

    Por eso Cristo Jesús, en su doctrina de Amor Ofrenda («Ya no les digo ámense como a ustedes mismos, sino como Yo les he amado, y les amo» – Jn 13, 34-36), aconseja «no resistir al MAL» (Mt. 5:39), porque «el que a hierro mata a hierro muere» (Mt 26:52). De allí que EL FIN JAMÁS JUSTIFICARÁ LOS MEDIOS PARA ALCANZARLO. Y el Pacifismo no resultará UTOPÍA sino MANDATO DIVINO para los hombres de buena voluntad que creen en la Buena Noticia del Reino de los Cielos, y que lograrán implantar si su Fe y Esperanza en las promesas del Redentor son verdaderas y anidan confiadamente en los corazones inquietos y siempre en vilo de los creyentes en Espíritu y en Verdad. «No teman, Yo he vencido al Mundo» (Jn 16: 25-33).

    MANDATO que solo será siempre un idealista modus operandi de ingenuos amadores de la Paz verdadera en el Amigo verdadero, aunque de «Moral de situación» -eso sí, y diplomacia corrupta mediante- para quienes, tras la quimérica figura de EL ESTADO ocultan sus nefastas y promiscuas intenciones de dominio y autoritarismo (ESTADO o REINO o IMPERIO o como le llamen a los falaces engendros COLECTIVISTAS con que el hombre ha intentado), y con los que ha fracasado una y otra vez en su intento estructurado -no sobre VALORES sino sobre INTERESES PARTICULARES, SECTORIALES- de idear un modelo de CONVIVENCIA, de COMUNIDAD DE SER Y ESTAR, pero inútilmente; pues, al no fundarse sino en en dichos INTERESES IDEOLÓGICOS, y no en la PERSONA DEL HOMBRE – («Se sirve a las personas no a las ideologías» – Papa Francisco: Discurso de La Habana, 2014), constituyen la mayor simiente propicia -junto a las SOCIEDADES ANÓNIMAS PRIVADAS gestadas en la Segunda Revolución Industrial y fortalecidas en laa Tercera y Cuarta Olas Globalizadoras tanto de corte Neoliberal como NeoComunista y NeoMaltusiana- a las principales raíces del FUNDAMENTALISMO y la CORRUPCIÓN planificada como maleza dispuesta a ahogar la intencionalidad apreciada de que, el Bien Común, prevalezca sobre las ambiciones personales. Un Bien Común estrictamente tutelado por un CONTRATO SOCIAL O CONSTITUCIÓN SOCIAL, aunque, como alerta la sabiduría popular: «Ay de las leyes humanas: solo se han hecho para violarlas de continuo»).

    De hecho, entonces, si el Mundo no se convierte al Amor de los amores, Dios no habitará el corazón humano: puesto que, como hemos alertado a tiempo y a destiempo (San Pablo), si el hombre no quiere, ni Dios puede; y que ha sido creado en Inteligencia, Voluntad y Libertad (no exento de Nostalgia del Hacedor ni de su Imaginación Phoiética) para aceptarlo o rechazarlo como Supremo Dador de Todo Bien.

    Fuerte abrazo en la Luz Crístico-Mariana, amigos en las letras y hermanos en Humanidad. Ora et labora. Paz y Unión. «Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría y en tu boca la acción de gracias» (San Pedro Damián, Obispo y Doctor de la Iglesia). Adrián N. Escudero (Santa Fe de la Vera Cruz, Argentina) – Vicepresidente Comité Editorial Magazin virtual hispanolusitano «ARISTOS INTERNACIONAL» – Alicante (España).-

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  3. Me gustaria dejarles saber que el cuento Once de septiembre es una historia muy real. Dani es como un hijo para mi. Pasados los dias todavia le estabamos sacando de su pelo, costras de cemento y humo. El se emociono mucho cuando leyo el cuento. Yo vivi ese dia y muchos otros despues de ese, llena de dolor porque desde mi ventana podiamos ver la destrucion. Hoy en dia Dani esta casado con su novia de ese tiempo y tiene dos hermosas ninas. Logro superar aquellos momentos, no del todo y termino su carrera. Hoy vive en el Estado de La Florida, lejos de la ciudad que lo vio nacer. Se perdieron muchos conocidos, como nos esta pasando ahora con este desoladora pandemia. Un fuerte abrazo.

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