NARRATIVA SOBRE LA SALUD

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febrero 2.020  nº 28
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN: Carlos Benítez Villodres (Málaga-España)…Elsa Lorences de Llaneza (Argentina) Marcela Mannino (Argentina) Hilda Schiavoni (Argentina)

LA SALUD, O EL SILENCIO DEL CUERPO
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

El valor de la salud quiere recuperar el significado profundo de bienestar y dicha que surge cuando cuerpo y mente, espíritu y pensamiento se reencuentran. Y lo hace desde la libertad que otorga un análisis sociológico que extrae beneficios tanto de la ciencia contemporánea como de las antiguas sabidurías, las cuales nos remiten a nosotros mismos, a la conciencia y a la sociedad que juntos constituimos. La salud es, ante todo, un valor y un arte que debemos cultivar y, solo en segundo lugar, ausencia de enfermedad. La sociedad moderna y su ciencia han olvidado lo primero. No obstante, junto a unas exigencias ecológicas muy urgentes emerge hoy un debate fructífero sobre las situaciones deterioradas de la vida cotidiana que engendran enfermedad. Esto se refuerza con unas intuiciones y estilos de vida que invierten estos procesos enfermizos y que pueden conducirnos, si sabemos hacerlo, a un nuevo estado de salud.

            Es evidente que la mayor riqueza que puede tener una sociedad es la salud. Asimismo, la salud es un manantial de fortuna y una inversión social de primer orden con una enorme capacidad impulsora sobre el resto de las funciones de una sociedad. Si la inmensa mayoría de las personas del mundo goza de buena salud, es responsabilidad de todos y de cada uno de los seres humanos y agentes sociales que conforman nuestra sociedad mundial.

            La Salud es un estado en constante búsqueda de un equilibrio y oscila dentro de los parámetros que vienen definidos por el cuidado de nuestro cuerpo y, sobre todo, por nuestro estado mental y la manera a la que nos enfrentamos a las condiciones ambientales.

            Ciertamente, la salud no es un problema médico, sino que se extiende más allá de los retos de la Medicina que pretende apropiársela. Por esta razón, en los tiempos actuales, los cambios en las demandas de la sociedad llevan a repensar la salud como un valor en el contexto humano, redimensionándola en su espacio social y cultural, reclamando la construcción de una cultura en torno a ella. Cuando un ser humano es educado, desde su infancia, hacia la consecución de su salud, podrá formarse un criterio propio, interpretar y ejecutar medidas saludables tanto para él como para las personas que lo rodean, mejorando así su calidad de vida y de bienestar.

            La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como: “El estado completo de bienestar físico y social de una persona, y no solo la ausencia de enfermedad”. Esta definición tomó cuerpo a partir de los años 50, cuando se constató que el bienestar humano trasciende a los puramente físicos. Por lo tanto, el concepto de salud general se compone de el estado de adaptación al medio biológico y sociocultural.

            El incumplimiento de algún componente y el desequilibrio entre ellos nos llevaría a la enfermedad. Siempre con una triple asociación: huésped (sujeto), agente (síndrome) y ambiente (factores).

            La OMS considera que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. Esto incluye el acceso a servicios de salud de calidad y, por eso, se debe promover una cobertura sanitaria universal. Hoy en día, sin embargo, las zonas más desfavorecidas del mundo no cuentan con los servicios mínimos de atención sanitaria y casi la mitad de la población mundial, es decir, 3400 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza, y con grave riesgo de sufrir todo tipo de enfermedades.

            El derecho a la salud conlleva tanto libertades como derechos: La libertad de que cada persona puede controlar su salud y su cuerpo sin injerencias. El derecho a que todas las personas tengan la misma oportunidad de poder alcanzar el grado máximo de salud.

            Independientemente de la definición de preferencia, la salud, cubre varios aspectos, ya que podemos hablar de salud mental, salud económica, salud física, salud social, salud política, salud pública, entre otras.

            El valor de la salud es una cualidad de toda persona humana de cualquier condición socioeconómica, demográfica, creencia o edad, es decir, es un valor absoluto para todos en todas partes.

            La salud entendida, como ausencia de enfermedad y como resultado de un equilibrio biológico, mental y social, ha alcanzado el rango de derecho fundamental de las personas. Esta noción integral de la salud se vincula con una noción también integral de la persona y hay que concretarla en el desarrollo de dimensiones racionales, emocionales y conductuales que permitan un equilibrio de sus necesidades con los recursos del sistema de salud disponibles.

            La Organización Mundial de la Salud (OMS), que es la autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas, en su Constitución dice: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”. El derecho a la salud está consagrado en numerosos tratados internacionales y regionales de derechos humanos y en las condiciones de países de todo el mundo.

            La salud no es solo un asunto individual, sino que implica también a la comunidad. Es necesario orientar nuestra tarea educativa, reforzando la responsabilidad individual y la colectiva. Hay que incorporar la salud a la educación en una triple orientación: como contenido educativo estricto, como tema de debate ético y como escenario para tomar decisiones.

            El valor de la salud hace referencia a qué entendemos y cómo percibimos la salud. El concepto de salud, además de la definición de la OMS, es también el grado de satisfacción de las necesidades de la persona o grupo poblacional y las consecuencias de la ausencia de esta provisión.

            El valor de la salud es el valor de amarnos y cuidarnos ante alguna enfermedad, cansancio, agotamiento, o cualquier cosa que pueda alterar nuestra naturaleza de bien.

            El valor de la salud incluye pautas básicas como alimentarnos bien, ejercitarnos, ser activos, descansar, chequearnos con un médico ante un indicio de enfermedad, etc.

            El valor de la salud es el valor de anhelar y trabajar en pro a estar bien, a estar sano y con fuerzas cada día para levantarnos.

            Sin duda, una de las cosas más importantes de nuestra vida es la salud. “El que tiene salud, tiene esperanza; el que tiene esperanza, manifiesta Thomas Carlyle, lo tiene todo”.

            La estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud se sustenta en el derecho a la salud como valor central, la equidad y la solidaridad. La adopción de estos valores ha sido un proceso de larga duración en todo el mundo,

            El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, para conmemorar el aniversario de la creación de la OMS en 1948.

 

LA SALUD: UN BIENESTAR OBLIGATORIO
VIVENCIAS
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

  La Organización Mundial de la Salud OMS, en el preámbulo de su Constitución dice:
“La Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”

En mis largos años de Secretaria Ejecutiva de un Instituto de la salud en el Departamento de  Docencia e Investigación, y sin ser médica, aprendí , de los distintos jefes de las áreas de Infectología, Oncología, Salud Pública, Residencias Médicas y organizando Congresos Médicos que, para conseguir la salud física y mental, hay que tener una vida medianamente normal y que eso solo lo puede dar un buen pasar, donde no haya disgustos, ni privaciones, ni mala alimentación, ni falta de trabajo.
  Lamentablemente estas condiciones no se dan en la mayoría de la gente. Uno se enferma, no siendo los que ya nacen con discapacidad, cuando vamos perdiendo un lugar en este mundo y las condiciones ya no son las mismas. Nos vamos enfermando cuando perdemos el trabajo, cuando se nos muere una persona muy amada y no podemos sanar la herida, cuando nos jubilamos y no ponemos el tiempo de trabajo en algo que nos satisfaga. Cuando vamos perdiendo el poder adquisitivo porque aunque quisiéramos seguir trabajando ya nadie nos contrata. Cuando nos apartan por “ser viejos” y la tristeza nos invade y aunque parezca mentira, me lo comentaba el jefe de Oncología, una mudanza no querida, donde uno deja, en ese lugar los recuerdos de su vida, puede despertar un cáncer dormido. Todo esto baja las defensas y entra la depresión y entonces la gente se enferma.
  Lo primero que hace la medicina es cortarnos en pedazos: piernas y brazos para Traumatología, Para Coronarias el Corazón, para el Neurólogo la cabeza. Los ojos para el oftalmólogo, para los Neumonólogos los pulmones, para los Nefrólogos los riñones etc.etc., como si cada cosa perteneciera a un ser distinto y entonces va un remedio para cada lugar que no funciona bien. Si uno llega a tener la suerte de tener un médico de cabecera consciente se salva porque él nos va guiando que medicamento se contrapone con otro de la otra especialidad, sino “que te cure Lola”  como dice el dicho común. Y no lo digo en broma ni me río de esto porque lo estoy padeciendo como le pasará a tantos otros.
  Y vayamos al maltrato de algunos médicos que no sé que se creen (y he trabajado con varios) y no piensan que ellos ahora están a un lado del mostrador, pero que en algún momento pasarán al otro y aunque por sus títulos y sus amigos, tal vez estén bien atendidos, los dolores y el temor a la muerte los van a tener que pasar igual. También lo he visto en varios lamentablemente.
  El tema de la salud es largo, triste y engorroso, sobre todo cuando uno tiene una enfermedad invalidante y no quisiera depender de nadie porque los demás tienen una vida sumamente ocupada.
  Mientras no se encuentre como dar a los habitantes de los países un buen pasar sin mayores preocupaciones, va a ser difícil combatir las enfermedades.
   La salud es el mejor tesoro que debiera poseer cualquier ser humano. Hagamos votos para que, cuanto antes, los gobiernos encuentren el bienestar físico, mental y social que necesitan los humanos para que bajen o desaparezcan las enfermedades. Dios escuche.

HASTA EL FINAL
Marcela Mannino
Argentina

(Para todos aquellos que hoy necesitan una palabra de aliento: AMOR)

“…Sé que ha sido difícil, continuar la vida sin mí, pero me llena de orgullo de la forma en que has permitido que mi espíritu, viva a través de ti. Fuiste una bendición para mí, en mi tiempo en la tierra. Siempre te protegeré desde el cielo…” Estas palabras se necesitan muchas veces para continuar. Este mensaje me lo mandó mi papá, en un sueño, desde ese corazón que irradiaba bondad, amor y paciencia.
A veces no estamos preparados para afrontar momentos difíciles. Pero se aprende a que un abrazo y un apretón de manos, son más eficaces que cualquier tratamiento. El secreto está en la fuerza de AMOR, que todo lo puede.
Fabián, mi hermano, comenzaba un día de julio del año 2018, un capítulo sinuoso. Los que lo conocen saben que es una persona íntegra, con valores y mucho amor para brindar. A veces las cosas no son cómo uno quisiera. Dios ha dispuesto que haya atravesado por una fea enfermedad, tratamiento qué a raíz de una parálisis de cuerdas vocales, posterior cirugía y resultado de biopsia, arrojo lo peor, de un caso entre mil.
Ese día del diagnóstico, estaba con él sentado en una cama de hospital. Cómo decirle. No quise que el médico le anunciara una muerte.
Lo abracé, su cabeza bajo mi axila, cómo arrullando a un bebé, le canté canciones, entre ellas, una que cantábamos de adolescentes: “TODO A PULMON”. Sólo le dije: “Es difícil, pero tu familia no te va a dejar caer, tus hermanos, tu madre y toda la gente que te quiere.
Hay que ganarle a la adversidad. A nosotros nadie nos vence. Hemos perdido seres. Hemos pasado por situaciones complejas. Y estamos acá. En la lucha y JUNTOS.”
Se termina una parte de la etapa en enero del ¨19. Difícil. Fueron treinta y cinco días de rayos más tres fuertes aplicaciones de quimioterapia. ¿Milagro? Si. Dijeron que era un tratamiento paliativo, no curativo.
Hoy mi hermano puede deglutir, cuándo los médicos del hospital donde fue atendido, lo daban por descartado; personal con falta de ética profesional, carentes de sensibilidad hacia el prójimo. Tantos médicos, enfermeros. Para ellos, un paciente es una cama, no una persona, un número más. En ese lugar daba sus pasos el gran “Favaloro”.
Su familia lo apuntaló, le dio fuerzas. En peleas continuas con el Director del hospital para conseguir una simple cánula, para su traqueotomía, y pueda respirar bien y no se asfixie por aspiración; luchar para que todos los pacientes tengan calefacción, insumos y atención; discusiones continúas con enfermeras usando celular, para que acudan cuándo un paciente no puede asistirse por sus propios medios. Realicé denuncia de las irregularidades del hospital a la Defensoría del Pueblo. Acudí a los medios, abogados, con medidas cautelares.
Impresentables los directores asociados y personal. No les importa el paciente. Sólo facturar «Piedad cristiana, decía Favalor»

La vida es así, uno se topa con interferencias, con gente egoísta y cruel, pero seguimos en la lucha de conseguir todo para que él tuviera una mejor calidad de vida. porque de eso se trata. ¡O no?
Nos adelantamos a la ciencia. Cuándo no podía caminar, caminó. Cuándo no podía andar en bici, pedaleó, cuándo no podía manejar, lo levanto a 70km. Cuándo no podía tomar un desayuno con café con leche, lo saboreó, Comió sus galletas de miel. Se dio el gusto de comer un pancho en una plaza. Eso le dio VIDA. Estudiamos, averiguamos, desde la alimentación para levantar plaquetas. Hay remedios para levantar glóbulos blancos que aportarían a paciente que no le bajen las defensas en una quimioterapia. Hay soluciones, pero no las dan.
A un paciente, hay que tratarlo como a una persona normal, que está transitando un momento duro, pero si le cargamos más negatividad, se nos viene abajo. Hay que reírse, bailar, y escuchar música. Eso fue parte de su tratamiento. Conocer gente con la misma enfermedad, atravesando tantos obstáculos, sin familia, sin poder adquisitivo, sin seres que le den un abrazo o un beso. ¡El estar, es fundamental! No hay excusas de tiempo, ni de dinero, ni decir, no puedo. Esas personas no quieren hacerse cargo de esa realidad. Es abandono de persona. Es gente que no ayuda, saca dignidad. Hay que descartarla.
Agradecimiento enorme a las personas que nos acompañaron en esto. Los que se acercaron con medicaciones, amigos con mensajes cada día de: -¡Dale!, ¡fuerza!, ¡ánimo!- Lo importante de cada día la fuerza, las oraciones que recibimos.

Un nueve de julio ingresó a un hospital. Faltaron estudios. Más de un mes esperando respuestas de los médicos. Un quince de agosto el alta esperando una cánula que no llegaba, pero la vendían en sitios on line. Dos meses más esperando el tratamiento hasta que logramos que se derive a otro hospital platense. ¡Maldita burocracia!.
Pero todo pasó como un sueño; en marzo de 2019 sus resultados arrojaban que el cáncer había desaparecido y que en el mes de abril pudiera hablar…

Hoy estamos firmes y fuertes. Hablar de cáncer, o paciente oncológico no estaba en nuestro lenguaje familiar. Se le escapa a esa palabra. Por miedo, por no saber. La leona de mi mamá, Rosita, que con sus ochenta años atendió a su hijo cada mañana, cada día. Una madre siempre está y lo recibió en su casa, para que no tenga que pasar locuras y desplantes.
Hermano, ganaste las batallas y la guerra final. ”Avanti, piu Avanti”, escribía Almafuerte.
“Las adversidades forman parte de nuestro camino y nos obligan a ser mejores. Y no se olviden nunca de dos palabras que son fundamentales: 'Por favor y muchas gracias'". Alejandro Sabella –DT Selección Nacional
“NO BAJEMOS LOS BRAZOS”. "El entusiasmo tiene que ser más fuerte que la dificultad, aunque la dificultad sea muy grande. Hoy entiendo que todo lo que hicimos fue casi como una locura «; – Padre Carlos Cajade.»;Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo «; Dr. René G. Favaloro.»

“Cada amanecer nos regala el aroma de las flores. La caricia de un sol que ya huele a verano. El sonido exquisito de los pájaros. Y la delicia de poder disfrutar mientras nuestro corazón late fuertemente”.

Hilda Augusta Schiavoni
Argentina

Es necesario aislarse de China para preservar la salud, pero, cómo se sienten esos enfermos, aún enclaustrados dentro de su comunidad. Acaso no percibe la propia China la derrota que le impone una especie tan minúscula. La caridad humana se esfuma y es como por la Edad Media, en épocas de peste, en que  los jóvenes huían hacia zonas boscosas y se entretenían contando cuentos. Eso se hace ahora. Se aísla a China y sálvese quien pueda. La Madre Teresa de Calcuta ayudó y no se enfermó. Por las lágrimas que la humanidad vertió frente a tantas pestes, es bueno protegerse pero es menester tener piedad por el que cayó.

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