LOS DERECHOS DEL NIÑO…NARRATIVA

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Noviembre   2.019  nº 25
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN: Carlos Benítez Villodres (Málaga España)…Lola Benitez Molina (Málaga-España)…Jorge Bernabé Lobo Aragón ( Argentina)… Antonio Camacho Gómez (Argentina)…Adrián N. Escudero (Argentina)…Eunate Goikoetxea (Alicante-España)…Jaime Hoyos Forero (Colombia)…Elsa Lorences (Argentina)…
LETRAS DEL ANDÉN DE VILLA MERCEDES (San Luis -Argentina) Aldo Javier Calveyra…Teresita Morán Valcheff…Roselvira Soda

EL NIÑO Y SUS DERECHOS
Carlos Benítez Villodres
Embajador Círculo Internacional de la Paz 
Málaga (España)

                               La Declaración sobre los Derechos del Niño se aprobó en 1959 por parte de las Naciones Unidas (ONU) y por iniciativa de UNICEF, United Nations International Children’s Emergency Fund. Sin embargo, a partir de 1975 las actividades se centraron en la creación de una nueva proclamación, la cual, finalmente, se firmó en 1989 en la sede de la ONU y se llamó Convención sobre los Derechos del Niño (CDN).

                            El fundamento o principio central de esta Convención fue el siguiente: “El niño y la niña son reconocidos como seres humanos que deben ser capaces de desarrollarse física, mental, social, espiritual y moralmente con libertad y dignidad”.

                             En el año 2000, se actualizaron dos reglamentos facultativos para adaptarlos a la realidad de la situación de los niños (el masculino incluye al femenino, según la Real Academia Española de la Lengua) en el mundo. La Convención recoge 10 Derechos Básicos, a los que los niños se pueden acoger, y que se deben cumplir en todos los países del mundo, sin excepción. Estos Derechos son: A) El derecho a la igualdad, en todos los sentidos, sin distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, opinión política u otros rasgos. B) El derecho a tener una protección especial para fomentar su desarrollo físico, mental y social. C) El derecho a disponer y disfrutar de un nombre y de una nacionalidad desde su nacimiento. D) El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas y dignas para poder desarrollarse de forma correcta. E) El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños y niñas que sufren alguna discapacidad mental o física y que no pueden acceder a estos recursos de forma equitativa. F) El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad. G) El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita que les haga crecer como ciudadanos y personas. H) El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia que ponga en peligro su integridad. I) El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación de los que puedan ser víctimas. J) El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal para que más tarde ellos puedan inculcar estos valores. A pesar de que estos 10 Derechos pueden parecer sencillos de cumplir, no en todos los casos se respetan por igual.

                              La Convención es el tratado de Derechos Humanos más ratificado de la historia: 195 países, todos los del mundo menos Sudán del Sur y Estados Unidos. La CDN tiene rango de ley y su carácter vinculante la hace de obligado cumplimiento. Los países firmantes deben incluir todos los aspectos de la Convención en sus leyes nacionales sobre derechos y protección a los niños y adolescentes menores de edad.

                                Pese a ello, millones de menores son víctimas de violaciones de sus derechos fundamentales en diversos ámbitos.

                               La CDN cuenta con un Comité de los Derechos del Niño como organismo de vigilancia y control para que los Estados cumplan sus obligaciones hacia la infancia. El Comité recibe periódicamente informes nacionales para poder evaluar el cumplimiento de la Convención y hacer recomendaciones.

                              La normativa ha sido ampliada con tres Protocolos Facultativos de la Convención de los Derechos del Niño relativos a la participación de niños en conflictos armados, en vigor desde el 12 febrero de 2002, a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, vigente desde el 18 de enero de 2002 y a un procedimiento de comunicaciones, en vigor desde el 14 de abril de 2014.

                             En 2019, la Convención sirve para conseguir importantes avances en la especial protección y condiciones para la población menor de 18 años. Pero todavía persisten graves violaciones de los Derechos Humanos de la Infancia. Sobre todo, en capítulos, como la pena de muerte, en el que algunos países como Irán o Pakistán contemplan la pena máxima contra menores. O como la violencia sexual contra niños y, sobre todo, niñas, que recorre la geografía mundial con diversas formas, pero la misma crudeza, mientras se incumplen los derechos sexuales y reproductivos de la infancia y adolescencia.

                             Más del 80% de los 35 millones de refugiados y desplazados en el mundo son mujeres, niños y niñas. Además, más de 110 millones de niños en el mundo. Dos terceras partes de los cuales son niñas, no van a la escuela. 1400 mujeres mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo. El 99% vive en países en vías de desarrollo.

                              La pena de muerte contra menores de 18 años o por delitos cometidos, cuando la persona condenada no había cumplido esa edad, está prohibida en el Derecho Internacional. Incluso, cuando la edad real es objeto de controversia por no existir pruebas claras que la confirmen, debe concederse el beneficio de la duda y tratar a la persona acusada como menor para garantizar con seguridad que no se aplica la pena máxima.

                              Los derechos sexuales y reproductivos incluyen el derecho de todas las personas, en especial mujeres y niñas, a no sufrir coacciones, discriminación ni violencia sobre su sexualidad y vida reproductiva, y el derecho de acceso a información y servicios de salud para reducir el riesgo de embarazos no deseados sin riesgo de procesamiento penal.

                              La violencia sexual en niños y niñas menores de 18 años tiene múltiples expresiones en todos los continentes. En África, suele producirse en conflictos armados y en relaciones sociales y familiares, mientras en varios países persisten la mutilación genital femenina y el matrimonio a temprana edad. En América, se asocia con frecuencia a la delincuencia organizada y la trata, y a veces como esclavitud sexual en conflictos armados, mientras aumentan en bastantes países las violaciones y abusos sexuales. En Europa, hay violencia en el ámbito familiar, tráfico de personas con fines de explotación sexual en varios países, incluida España. En Asia, aparece en conflictos armados, relaciones familiares y matrimonios precoces, violaciones y tráfico de personas con fines de explotación sexual.

                            Niños y niñas soldados son las personas menores de 18 años que forman parte de cualquier fuerza armada regular o irregular, con independencia de las labores que desempeñen.

                            El reclutamiento de menores es una práctica habitual en muchos conflictos. Unas veces, secuestrados en la calle o mientras juegan. Otras, sacados de las aulas o forzados a salir de sus casas y aldeas a punta de pistola en presencia de sus padres.

                          Los menores aportan “ventajas adicionales” a los grupos armados: son fanáticos en su adhesión y obedecen sin rebelarse, son fácilmente reemplazables, resultan muy útiles como señuelos, detectores de la posición enemiga o guardaespaldas de sus comandantes. También se les usa a menudo como porteadores de munición, agua o alimentos y como cocineros. Y en el caso de las niñas, además de todo lo anterior, también se las utiliza como objeto sexual.

                       El reclutamiento y la utilización de menores de 18 años en los conflictos armados constituyen graves violaciones de Derechos Humanos, y sus responsables deben comparecer ante la justicia.

AMOR A LOS NIÑOS: UN PRIVILEGIO
Lola Benítez Molina Málaga (España)

El escritor tiene la obligación moral de denunciar con su voz y con su pluma aquellas injusticias que ve y percibe, pero también tiene el don de poder soñar con mundos de fantasía. Ese don parece exclusivo de los niños, sobre todo en aquellos que aún no han perdido la inocencia, y que se ve reflejada en sus tiernas miradas. Son como semillas que hay que abonar con cariño y comprensión. “Los niños son, manifiesta J. F. Kennedy, el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro”.

            Saber escucharlos y darles ese cariño es primordial para su desarrollo y crecimiento personal. “En cada niño, refiere Jacinto Benavente, nace la humanidad, y quien ama a los niños, ama a sus semejantes”. Lidiar con las emociones no es fácil, ni siquiera, para muchos adultos.       

            De sobra se sabe que aquello que se siembra da sus frutos. Sembremos sonrisas amables, respeto y educación. La violencia también se enseña, pero no conduce más que a la destrucción. En nuestras manos está enseñarles a amar por su bien y por el de todos. Conducirlos por el camino que un día transitamos debe ser nuestra prioridad, dándoles alas para que puedan cumplir sus sueños, unos sueños de buena convivencia y generosidad. Enseñarles lo contrario es contribuir al deterioro de la civilización. Nadie debería permitir el sufrimiento ajeno, sobre todo aquel que es evitable.        

           Generosidad implica que las personas y su dignidad están por encima de cualquier ideología o egocentrismo.   

            Una construcción, con sólidos pilares, se mantiene y, si tuviera emociones, estas serían de bienestar y satisfacción

            No hay causa que justifique un efecto nocivo para la humanidad. Todos nos dirigimos al mismo puerto y debe ser una necesidad, para cualquier ser humano, el ayudarnos unos a otros. Lo digo egoístamente, por el bien de nuestros hijos. Con cariño y comprensión se les hace fuertes y se les enseña a lidiar frente a la adversidad, que tarde o temprano llegará.

            Hacer felices a los niños es de las cosas más fáciles que hay porque aún no son conscientes del dolor y de la maldad a la que pueden llegar ciertos adultos. “Las personas jóvenes o adultas, afirma Zenón de Elea, tienen la obligación de amar a los niños. Solo amándolos, serán niños positivos en un mundo negativo”. No puede haber placer en hacer el mal. Eso es autodestructivo y ya no estaríamos hablando de mentes saludables.

            Por supuesto, la genética es un factor a tener en cuenta, sin embargo, con una buena educación y grandes dosis de optimismo y de amor todo es posible, siempre que se comience a tiempo, cuando aún sus mochilas están por llenar.

Dr Jorge Bernabé Lobo
Tucumán-Argentina

“Niños”

Fue el 20 de noviembre de 1959 cuando se aprobó la Declaración de los Derechos de los niños. Cada país lo celebra en fecha y forma diferente, pero su significado sigue siendo el mismo. Tratar de ayudarlos, contenerlos y darle amor. En nuestro país es por lo general el segundo domingo de agosto que este año  el almanaque indicó que fuera el domingo 18. En  este día tan especial se pretende además de mimar y consentir a nuestros niños, la de tener la  posibilidad de difundir entre los mismos sus derechos y obligaciones.

                           Es un deber y obligación  de la sociedad toda y de quienes somos padres  y abuelos de apuntalarlos  y  revalorizarlos. Más que una celebración o regalo, lo primordial es enseñar al pequeño a valorar lo que tiene. A explicarle que no todos los niños del mundo gozan de sus derechos. Que se debe aprovechar al máximo las oportunidades que se les brinda desde su tierna infancia para  que en un futuro sea persona útil para sí mismo y para la sociedad. No deben olvidar  y  tenemos que ayudar a que disfruten de  SER NIÑO. 

                           Recordar que el amor y comprensión que le brindes a tu muchacho, será el mismo que él a su vez proporcione a los que lo rodean. Es incomprensible y una inmoralidad que clama al cielo que en tiempo de la enaltacion de los derechos humanos, de declaraciones, pronunciamientos, y legislaciones. De congresos filantrópicos que los protege y una generalizada actitud reverencial ante su mera invocación, estemos ante una época tan cruel con los niños, que son los primeros titulares de esos derechos.

                         Niños sin familia, sin casa, arrojados a la buena de Dios, desnudos, hambrientos, mendicantes, niños que se ahuyentan hacia la calle, niños que se raptan y se venden (bien cotizados por el valor de sus órganos, que se les arranca); niños perseguidos sin misericordia, como se hacía antes con los perros cimarrones y se liquida a tiros con la complicidad de los guardianes del orden y el silencio de quienes tranquilizan su conciencia pensando que no pueden  evitarlo.

                          Hace no mucho una gran multitud cubrió las calles de cierta ciudad suiza reclamando a las autoridades protección para los niños asesinados. Se trata  de un país del primer mundo. Que decir de países que son fronteras y hablan el mismo idioma. De aquellos en donde todavía rige una dictadura y los niños se cuentan como objetos. Si no asumimos desde ya actitudes eficaces para proteger los derechos de los niños, no pasará mucho tiempo hasta que debamos presenciar esos cuadros cuyas noticias todavía nos parecen venidas de un mundo ficticio. Feliz acontecimiento universal del niño que deben  ser reconocidos todos los días como el pan nuestro de cada día.

PROCESO AL ADULTO
20 de noviembre: Día Internacional de los Derechos del Niño (ONU 1959)
Antonio Camacho Gómez

¿Recuerda, amable lector, aquel filme galo intitulado “Si todos los hombres del mundo…”? Glosándolo en espíritu, sustancia y carnadura orientado a un fin específico, en este caso la infancia, podríamos arribar a una conclusión feliz siempre y cuando, en un nivel ciertamente utópico, pudiera cerrarse la frase condicional en una expresión de voluntad unívoca hacia una meta evangélica. Pero el Hombre no es todos los hombres, ni el Niño todos los niños, aunque sí sus modelos carismáticos y perdurables en una sociedad ecuménica escindida cuando no enfrentada; tecnificada aunque insatisfecha, consumista y vulnerable, desprejuiciada y revuelta, iconoclasta e idólatra del sexo y el dinero como valores de liberación. Dos impostores tales la fama y el fracaso a que alude Kipling, despojados de su auténtico objetivo como medios legítimos de perpetuación de la especie con responsabilidad y justicia distributiva aun discriminando méritos individuales.

Dice la Biblia, según San Mateo, que “el reino de los cielos es de quienes son como ellos”. Las palabras pertenecen a quien muchos siglos antes que Freud hablaba del mal connatural del ser y señalaba un camino de perfección. Más allá del caso atípico de la criatura que expone Herzog en su extraño caso de Gaspar Hauser y su confrontación con lo establecido y ordenado o del ideario naturista de Rousseau como vía de preservación personal de las impurezas y acosos del mundo civilizado. Del que puede aceptarse el alejamiento en el salutífero sentido que le conferían Emerson y Thoreau.

Pero escapismos, gustos o gozos campestres aparte, lo necesario y trascendente es imbuir en la conciencia colectiva la idea matriz y motriz de la rehabilitación de una escala de valores que, por su perennidad y esencia sobrenatural, es insuperable para transformar un orbe que, cual ciudad abierta, está cruzado por todos los desconciertos, los espejismos y los intereses más variados. En donde el niño, ese gran desprotegido que la UNICEF brega por resguardar con limitados efectos, aguarda del adulto la guía precisa, la mano franca, la conducta intachable, la decisión justa, la solidaridad expresa; la urbanidad sin afectación, la verdad, en suma, que hace realmente libre dirigida hacia el bien común.

Sin embargo ese gran protagonista del mañana, de cuya formación ético-cognoscitiva dependerá el carácter, la índole, el sustrato de la futura sociedad está, como el hombre de Scalabrini Ortiz, solo y esperando, por un lado una redención demorada; por otro que  como dice el intelectual francés Jacques Attali, “las libertades no sean cambiadas en objetos comerciales”. Peligrosa tendencia de una época signada por la cibernética y la informática, los bebés mal llamados de probeta y los trasplantes cardíacos en instancias científicas polémicas; las tesis contrapuestas del liberalismo, la filosofía social cristiana y el marxismo en sus visiones del hombre, el Estado, la sociedad y la familia. Este minúsculo macrocosmo, intransferible y vital para el crecimiento armónico del pequeño, y no obstante agredido permanentemente por los malos vientos de un hedonismo corrosivo; por engañosas y egoístas ideologías emancipadoras, criterios economicistas frustrantes y sistemas pedagógicos desasidos de un contexto formativo integral que privilegie al hombre como portador de valores eternos.

Los niños nos miran. Los de Biafra, Etiopía, Calcuta, El Salvador y, en definitiva, los de esa “geografía del hambre” de la que habla Josué de Castro. Y millones mueren de inanición ignorando los graneros repletos de las naciones desarrolladas y los miles de millones de dólares invertidos en material bélico, mientras otros tantos sufren desnutrición, miseria, abandono y muchos caen en las redes tenebrosas del delito. Lo cual es un crimen de lesa humanidad, del gran culpable anónimo.

“¡Ay del que escandalizare!”. Los niños oyen, presencian, captan imágenes y conceptos que los confunden, los intranquilizan, los incitan al desafuero y la perversión. Hay permisividad irresponsable y responsables miopes, especuladores doctrinarios, políticas interesadas o erróneas. Hay un mundo en crisis moral y una lección vigente desde hace casi dos mil años. Pero mal aprendida, desechada o combatida.

IIIª JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES y DÍA INTERNACIONAL
DE LOS DERECHOS DEL NIÑO – Noviembre 2019
MENDIGO

A los herederos del cielo (“Ahondar más, ahondar más: sólo cuando seas lo suficientemente humilde, serás santo”). En especial, a los que saben ver con los ojos del alma…
“Somos Mendigos de Dios” – P. L. Castellani (1899-1981).

Hoy he visto un pedazo de Dios arrojado a la vereda.

Sobre Obispo Gelabert, casi Urquiza; no tan lejos de Baterías “Parpal”. Bajo la sombra egregia de la cúpula agustino recoleta, proyectada como un ángel ciego desde calle Santiago del Estero hasta el lugar del hecho.

He visto también, en la penumbra de los muros contiguos a los míos, a dos figuras moviéndose con temor en derredor de aquel despojo oscuro.

Veintiuna horas de un domingo de otoño. Y ni siquiera las (vencidas) hojas del pequeño árbol que emerge solaz como un paraguas nocturno frente a la casa, pudieron contener el golpe.

Al lado del cuerpo yacente, un carrito de miserias detenido en el tiempo.

He visto a la enfermera vecina desesperarse ante la posibilidad de que el joven linyera, espejo adulto de tantos niños abandonados a su suerte, hubiera muerto: la sangre le surcaba el rostro. El alcohol lo había estrellado abruptamente contra la pared y le había dejado allí, inmóvil, como muerto, abandonado…

Aún respira, le sentí decir. Ajá, asintió su esposo, curvado hacia el bulto inconsciente. Yo (que había avanzado unos tímidos pasos hacia el extraño desconocido) dije, sí: está vivo.

Puede ser peligroso, alertó ella. Sí, asintió su esposo. Está muy borracho, completé (por decir algo). Tengamos cuidado. Puede despertar y no sabemos cómo reaccionará, previno la enfermera. Qué macana, dijo su marido. ¿Qué hacemos entonces?, pregunté.

He visto a algunos coches y colectivos pasar de largo cortando en fracciones el silencio de esa noche alunada. Pero no he visto a otros vecinos por el lugar. Hora de la cena, claro. El oratorio de enfrente y sus laicas consagradas, duermen también su virginidad católica, apostólica y romana. La quietud del barrio es asombrosa.

He pedido a la enfermera y a su marido que, por favor, me dejaran solo con ese Cristo roto. Que se fueran tranquilos. Que yo me las arreglaría cuando… Sí, dijeron. Y desaparecieron rápido cruzando la calle y doblando la esquina noreste del Kiosko “El Bunker” en dirección al Restaurante “Tuyú”.

He vuelto ahora a entrar a la casa. Le he hecho el comentario a mi señora. Ella, repasador en mano, me ha aconsejado llamar al comando policial. He marcado el 101 y me han dicho que vienen para acá.

… Treinta minutos. El mendigo sigue como en estado de coma y la policía no ha venido. He insistido con ellos. Pero ellos no vendrán. Nunca vienen. Por eso he salido nuevamente a la puerta de calle y me he parado al lado del pobre hombre caído, casi despenado.

De pronto, se ha movido… ¡Hip!

Le he perdido un poco el miedo al verle la cara de muchacho.

La barba le ha inventado años, pero es muy joven. Veinticinco, he calculado. Y se mueve. Mueve la cabeza. El golpe contra el muro vecino le ha abierto un cauce  sangriento que tiende a cesar. ¡Hip!

Le he visto girar los ojos, perdidos, enturbiados quizás por un doble efecto: el del dolor y de la obnubilación. El alcohol le ha asestado un duro traspié. Le ha trenzado unas huellas patinosas tras el derrumbe  contra la pared. ¡Hip!

¿Qué hacer

Le he extendido mi mano y la ha rechazado en tanto balbucea…

Balbucea: puedo solo, verá, puedo solo. ¡Hip! Y lo he dejado levantarse como puede. Ha logrado, al fin, ponerse de pié trastabillando una y otra vez, hasta alcanzar un precario equilibrio. En sus espaldas, cuelga una verde mochila, donde –con seguridad- guarda cosas de íntima necesidad.

He notado su mirada comprensiva, pero no habla. Ha extraído un pañuelo del mugroso pantalón negro con el que seca la sangre de su rostro atormentado. Se golpeó feo, usted, digo. Sí, responde. ¡Hip! Ahora, ya está. Me voy. ¿Pero cómo va a hacer para irse?; puedo llamar al COBEM. No, no, al COBEM, no, ruega. No los moleste, puedo solo, verá, puedo solo. ¡Hip! Y tambalea torpemente. Apoyo su brazo trémulo sobre el carro de miserias y me dice otra vez: ahora me voy. Me voy para casa. ¿Pero adónde? ¿Dónde queda?, pregunto. Barrio Santa Rosa de Lima, contesta. Me voy, che… ¡Hip!

Le he suplicado que espere un poco más, hasta aclarar la nebulosa galaxia que gira en su cabeza. Le explico que es peligroso en su estado andar por ahí, que mejor llamo al COBEM. Al COBEM no, se enoja. Puedo solo; verá, puedo solo, che. ¡Hip! Ha vuelto a tomar su pañuelo y se restriega con cuidado las sienes heridas. Es una piltrafa, el pibe. La camisa –alguna vez blanca- se ennegrece por la noche y la mugre que la tiñe…

He visto a mi señora entonces asomar a la puerta. Como a dos pasos de la escena. La observo preocupada y luego, entrar de súbito a la casa. ¿Qué pasó?, me escucho preguntar. Me caí,  parece, dice el muchacho. ¡Hip! Y aclara: Yo venía bien con el carrito y me caí, parece. ¡Hip! Hoy tomé alcohol; y me hace mal, aunque me gusta mucho. Antes no me gustaba. No me gustaba nada. ¡Hip! Ahora me ayuda. Me olvido de todo. No sufro. Estoy cansado de sufrir, ¿sabe? Me olvido de todo. Pero hoy no pude olvidarme de todo. ¡Hip!: hoy recordé lo del viejo monasterio y la huida hacia el monte. Tenía como 23 y me gustaba la oración; orar por las almas en pena. Porque el Maestro era mi amigo; mi verdadero amigo. Como mi sombra, ¿vió? Yo les hablaba de Él y ellos me buscaban. A toda hora, me buscaban. Pero me aturdían, che. De todos lados, venían. ¡Hip! Y me lastimaban mucho con sus sufrimientos, más que el alcohol; pero sin querer, ¿sabe?, y yo sentía que no podía ayudarlos tanto como querían… Un día le dije que no aguantaba más, que lo dejaba en sus manos. ¡Hip! Que yo me iba arriba, sobre una columna de rocas que me había construido para estar en penitencia, por ellos y por mí; porque era un flojo para sufrir y verlos sufrir así. Y en la columna estaba bien, de pie o de rodillas, de noche o de día, con frío o calor; y Él aceptó: me dijo que me quedara tranquilo. Que Él se haría cargo. Y me quedé arriba. ¿vió?. ¡Hip! Arriba podía orar y predicar tranquilo. Él me acostumbró a dormir poco y a comer una vez por semana, y muchas personas se amigaron con Él, a causa de su Palabra en mí: y yo estaba feliz. En aquel momento, yo era feliz. ¡Hip!… Cerca de mis 70 años vino a buscarme: yo estaba dormido, como hace un rato, como muerto, arriba, en la columna donde dormía también el silencio (mi verdadera sombra): sí, porque en aquellos tiempos -¡Hip!- no había tanto ruido ni de autos ni de ómnibus como ahora…

… Y he sentido reavivar el estupor de un grito ahogado ante aquel alegato irrefrenable: ¡Dios!, exclamo: ¿San Simeón Estilita? ¿San Simeón Estilita el Viejo? Pero… ¿Cómo es posible…? ¡Año 450 d.c.! Eso fue en… Sisan, Cilicia, cerca de Tarso, donde nació Saulo, san Pablo. Y he gritado al barrio, también yo ahora turbado y confundido: ¿qué pasa acá? Y le exijo revelarse: ¿Quién sos, pibe?, digo, realmente; y le sacudo como a un joven pastor de ovejas, a quien la Palabra del Evangelio de san Mateo en su capítulo 5, introdujo de joven -con 15 años apenas- a la vida monacal en busca de santidad. Pero no se altera y vuelve a insistir: ahora, tengo que volver a casa. Mi casa. Volver a casa ¡Hip! Sí, me voy, insiste. No puede retenerme. Nadie puede hacerlo. Anonadado, sólo atino tontamente a preguntarle: ¿Y…, juntaste algo…? Sí, responde manso y humilde de corazón: cartón, botellas, un pedazo de carne, pan, galletas, un velador roto (yo lo arreglo, yo sé arreglar cosas): son para mi mami. ¡Hip!, y se estremece quien supo de memoria los 150 salmos de la Biblia y de rezarlos a 21 por día; aquel que inventara el “cilicio” o cuerda espinosa para ceñir la cintura y hacer penitencia, y que, en su extrema capacidad de mortificación, se alejó del monasterio que lo había acogido y se fue a vivir primero dentro de una seca cisterna, abandonada, dando comienzo a una experiencia que sostendría durante su larga vida: pasar, como su Maestro, 40 días y noches en el desierto imperial de cuaresma sin comer ni beber…

… Porque yo no soy como mi hermano, el Caín,  sentencia. El roba. Yo no robo. Junto cosas para mi mami. ¡Hip! Toco timbre, tic, y espero. Toco timbre, tic, y espero. Pero no robo: digo, señora, ¿tendría un poco de carne para comer, o lo que quiera darme…; y espero. Yo no entro a ninguna casa. ¡Hip! Toco timbre, tic, y espero. Pero mi hermano roba. Yo no. Esto es para mi mami. Porque yo al “otro” lo odio, es vivo… Y el Maestro me reta: dice que así no sirve, Simeón, Abel… Que si tengo odio no sirve. Pero qué quiere. Si llego -y llora como un niño-  y el “otro” se agarra todo. Y yo lo junto para mi mami. ¡Hip! Pero él se aprovecha, le pega y se agarra todo. A mi no me pega. A la mami, le pega. Un día lo mato. Lo mato, ¡le juro!… ¡Hip! Pero el Maestro se enoja conmigo. Y me asusta también cuando se enoja, ¿sabe? Pero es que me duele lo que el “otro” hace con mi mami… ¡Hip!

Y vuelve a limpiarse lágrimas y sangre con el pañuelo, quien, refugiado luego de la cisterna en una absurda cueva, hubo de encadenarse a una roca solitaria para evitar la tentación de volver a la ciudad; aquel, en fin, que consultado desde todos los países vecinos, para no distraer su vida de continua oración y penitencia, construyó una columna, de 3, 7, y 17 metros de altura, sucesivamente, donde pasó como el Emmanuel sus últimos 36 o 37 años de vida, al sol, al agua y al viento, predicando, corrigiendo, suplicando, mediando y convirtiendo a las gentes que acudían en su ayuda…

Entretanto, mi señora, que ha regresado a colaborar conmigo, le ha dado un poco de naranja fresca y algunos alimentos. Gracias, le dice. Yo no robo. Toco timbre, tic, y espero. Me voy, remarca. ¡Hip! E intenta, con tozudez, maniobrar el penoso carrito, entorpecido por la verde mochila aferrada a sus espaldas. Hermano, le digo, con cuidado, si te vas, andá por el borde de la calle, no subás a la vereda, siempre por la derecha y para allá; allá está la cancha del Club Unión, ¿entendés? ¿Sí? ¿Seguro? ¿Por qué no me dejas llamar al COBEM?; son muy gauchos. Te arriman hasta el barrio. Yo no te veo muy bien que digamos todavía. No, no, yo me voy con la mami… Y hoy el “otro” no le quita nada… No le quita nada… Ya va a ver… No le quita  -¡Hip!- nada… ¡Hip! Y se va. Se va y no puedo creer haber sido su testigo…

Entonces, dejo mis dudas de lado. Sabedor de que un párrafo equívoco bien podría alimentar de mitos la historia de su heroica vida escrita por Teodoreto, Obispo de Ciro, dejo mi orgullo de lado y me juro permitir a Dios seguir escribiendo derecho con líneas torcidas… Por eso, antes de que su maltrecha figura me muestre su encorvada espalda, recuerdo que, desde la fecha de su muerte, 5 de enero de 459, un gran monasterio para monjes recoletos emerge aún hoy donde fuera su columna de virtud y santidad… Y las descubro.

Entonces, las descubro. Advierto asombrado las tres pesadas bolsas que cuelgan de la parte anterior de su mochila mendicante y cóncavas vértebras; de seguro ocultas bajo su cuerpo cuando yacía volcado en el suelo como su carro de miserias. No eran muy grandes las bolsas; pero estaban henchidas. He debido estar alucinado para leer en ellas las inscripciones tristeza, soberbia y avaricia. También he debido haber exagerado al reconocer en este hombre a un santo redivivo de la antigüedad, que, a la par de cosechar galletas y pedazos de pan o frutas, recogía del alma de cada hombre que extendía su mano desprendida hacia él, un pedazo de aquellas tres oscuridades que apagaban en el corazón humano las luces de la alegría, la humildad y la generosidad…

Sí, creo que esta noche he sufrido una visión extraña: la de comprender, en ese Cristo roto, cuan mendigos de Dios somos todos en todos. Por eso rezaré un Padrenuestro y le ofreceré esta lágrima que me lastima el orgullo de tenerlo… casi todo.-

LOS NIÑOS MAS DESFAVORECIDOS
Eunate Goikoetxea 

Embajadora Circulo Universal de la Paz
Alicante-España

Desgraciadamente no hay día en los que los medios de comunicación no  hablen de violencia , entre ellas la que padecen los niños…Asesinatos, secuestros, mutilaciones, abusos, entre otros, son algunas de las violaciones a las que están expuestos los niños en zona de guerra.

Los niños que habitan en zonas de conflicto alrededor del mundo siguen siendo víctimas de ataques. Muchos de ellos son asesinados, sufren mutilaciones o violencia sexual, son secuestrados o reclutados.

Uno de cada cuatro niños vive en un país en conflicto o donde ocurren desastres naturales. El año pasado aumentó el número de violaciones contra los niños en esos lugares.

Según el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, estas son las seis violaciones más graves contra los niños que ocurrieron en 20 países a escala mundial durante 2018.

  1. Asesinato y mutilación

Más de 10.000 casos de asesinatos y mutilaciones contra niños durante un conflicto se registraron el año pasado, refiere la ONU. Los países más afectados fueron Siria, Sudán del Sur, Yemen y Afganistán.

  1. Reclutamiento y uso de niños por parte de grupos armados

La cifra de niños reclutados por grupos armados continúa en aumento. Los infantes desplazados o quienes viven en situación de pobreza son más vulnerables al reclutamiento.

  1. Ataques a escuelas y hospitales

Desde destrucción parcial o total de escuelas u hospitales, hasta uso militar de estas instalaciones son algunas de las acciones que más ocurren en las zonas de conflicto. 

Esta situación no solo pone en riesgo la vida de los niños, sino que también limitan su acceso a la educación y a la salud.

  1. Violencia sexual 

Millones de niños que viven en zonas de conflictos están expuestos a las  violaciones, esclavitud y tráfico sexual  Los niños procedentes de África Subsahariana tienen mayores probabilidades de ser víctimas de tráfico y explotación, en comparación con otras partes del mundo. 

El 77 por ciento de los niños y jóvenes que viajan por la ruta del Mediterráneo central son víctimas directas de abuso, explotación y tráfico humano, según el nuevo informe publicado este martes por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Unicef.

“La cruda realidad es que se ha convertido en habitual que los niños que están en tránsito por el Mediterráneo sean víctimas de abusos, trata, violencia y discriminación”, indicó Afshan Khan, directora regional de Unicef y coordinadora especial de la Crisis de Refugiados y Migrantes en Europa. 

Muchas niñas son obligadas a contraer matrimonio, un embarazo precoz o son esterilizadas a la fuerza. En Nigeria la mayoría son víctimas de abusos por parte del grupo terrorista Boko Haram.

  1. Secuestro

En zonas de conflictos los niños están más expuestos al secuestro, bien sea de forma temporal o permanente. La mayoría son sometidos a tratos crueles o son explotados. 

El año pasado aumentaron los casos de secuestros infantiles, según la ONU. En Somalia, por ejemplo, el grupo Al-Shabaab retuvo a más de 1.600 niños.

  1. Bloqueo a la ayuda humanitaria 

Los grupos armados suelen bloquear la ayuda humanitaria necesaria para quienes habitan en zona de guerra, lo que vulnera el derecho que tienen los niños a recibir asistencia.

Por todo lo anteriormente expuesto la única solución es trabajar todos juntos con el   fin de encontrar las soluciones necesarias para afrontar los retos de hoy, y para construir un futuro mejor para todos los niños y para el mundo que van a heredar.

DERECHOS DEL NIÑO
Jaime Hoyos Forero
(Colombia)
Los derechos no contemplados en la Declaración
Universal de los Derechos de los Niños

El primer derecho del niño es:
Derecho a ser educado por sus padres. (1)

El segundo derecho del niño es:
Derecho a tener madre:(2)
No ser hijo de un vientre alquilado o de
gestante sustituta(3), ni de padres de identidad sexual
masculina(4)

(1) La “Declaración Universal de los Derechos de los Niños”, no lo dice. Su artículos # 6 habla solamente de “El derecho a la comprensión y al amor
de los padres y de la sociedad”. Equipara casi el amor de los padres al de la sociedad… un amor general como el que debe existir entre todos los
seres humanos; no habla del amor que en el hogar los niños deben recibir directamente de sus padres, con la palabra y el ejemplo. Y sobre todo,
no hablan esos derechos, de la educación , de la formación que los niños deben recibir directamente de sus padres, expresada en la palabra y el
ejemplo.

(2) Solo se exceptúan, lógicamente, las madres desnaturalizadas, que en la
práctica son equivalentes a los vientres alquilados.

(3) La expresión “gestación subrogada” no la uso: es un simple eufemismo.
Cuando la esposa es estéril, la concepción in vitro y gestación de vientre alquilado es a todas luces una actitud de prepotencia machista del
esposo. Lo éticamente sugerido y deseable, es la adopción.
(4) Particularmente:
parejas gais (de orientación masculina)
Parejas bisexuales de sexo masculino
Parejas transgénero de sexo masculino
Parejas transexuales de orientación masculina
Parejas intersexuales de orientación masculina.

LOS NIÑOS LOS MAS DÉBILES
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina.

Según mis vivencias.

   El 20 de Noviembre de todos los años es un día muy especial e importante para la infancia. Se celebra el “Día Universal del niño” con la firma de los Derechos que tienen que gozar.

   Quisiera desgranar esos derechos uno a uno según mis vivencias personales. Porque para mí esos derechos no se hacen respetar.

   1º Derecho a la igualdad: Lamentablemente todos los días vemos casos, en las escuelas o en los barrios, donde se utiliza entre los niños y no tan niños el famoso Bullying, ya sea por gorduras, estatus social, el color de la piel u otros casos que han llevado a muchos chicos a enfermedades graves e inclusive hasta el suicidio.

   2º El derecho a tener una protección especial. Me encantaría saber donde encontramos esta protección y como lo hacen.

   3º El derecho a disponer y disfrutar de un nombre y de una nacionalidad desde su nacimiento. Este derecho se cumple porque personal del Registro Civil pasa por los hospitales anotando a los niños recién nacidos y haciéndoles el documento.

   4º El derecho a una alimentación, vivienda y asistencia médica adecuada. Este derecho, lamentablemente aquí no se conoce o no se quiere conocer. La mayoría de los niños comen en merenderos porque sus padres, de tan pobres, no los pueden alimentar. Duermen en casillas de chapa, amontonados porque les falta espacio. Van salteado a la escuela porque tienen un solo par de zapatillas y se turnan para ir. Muchos mueren desnutridos, con hambre y con sed de agua potable y a veces comiendo de la basura.

   5º El derecho a una educación y tratamientos especiales para discapacitados. ¡Qué maravilloso este derecho de poder llevarlo a cabo! La escuela es un bien lejano en muchos casos por las distancias y por lo que cuento más arriba. Los tratamientos para discapacitados los pueden hacer los niños cuyos padres tienen poder adquisitivo. Los otros penan por una silla de ruedas la mayoría de las veces por los programas televisivos.

   6º El derecho a la comprensión y el amor de los padres y de la sociedad. Este Decreto se convierte en aterrador cuando se ven tantos padres que, separados, se pelean por quien tiene que llevarse al niño hoy o quien paga los gastos mientras el niño mira desolado para ambos lados esperando ver quién gana en el tironeo. La sociedad cuando quiere hacerse cargo y adoptar niños, pasa años entre papeles antes de conseguirlo.

   7º El Derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita. Este derecho Gracias a Dios se cumple en su totalidad y es el que mejor se lleva a cabo.

   8º El Derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia. Cuando uno tiene la desgracia de ver madres, abuelos y niños pasar varios días en los techos de las casas, a la intemperie, pleno invierno, por graves inundaciones, asistidos únicamente por algún buen vecino que les acerca un paquete de velas y una botella de agua, una tristemente se pregunta ¿Para qué sirve este derecho?

   9º El Derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación de los que puedan ser víctimas.  Lo leo y lo releo y no puedo creer que este Derecho no se aplique. Se denuncia la trata de niños, la pedofilia y la explotación como moneda corriente. Todos los días desaparecen chicos que, por lo general no aparecen nunca o se encuentran muertos la mayoría de las veces asesinados por sus propios padres, vecinos o familiares. Me horroriza pensar que tienen un derecho que los protege y nadie se preocupa en aplicarlo

   10º Último de los derechos: El derecho a ser criados con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal para que más tarde ellos puedan inculcar estos valores. ¿Será posible que este último derecho se pueda llevar a cabo? Tengo esperanzas de que sí. Si así sucediera, tal vez, pudiéramos empezar a hacer cumplir los otros.

   Realmente me ha dolido escribir tan crudamente y sin embargo me olvidé de algo muy importante que hace que, muchas cosas que comenté, sucedan. Es sobre la droga que es tan difícil de controlar y que descontrola a los chicos que matan, roban y mueren por su consumo. Todo lo que he contado lo he vivido. Lo he conocido. Saliendo a paliar junto con otras personas el panorama cruel que he descripto.

   Pero esto no alcanza. Lo derechos son excelente, extraordinarios, pero es la justicia la que los tiene que hacer cumplir.

   Me apenan los niños pobres sin derechos y me parten el corazón. Sueño con que alguna vez se puedan proteger debidamente a los niños porque Jesús ya no dijo hace más de 2000 años  ¡¡CON LOS NIÑOS NO!!!

Colaboraciones de Letras del Andén  (Villa Mercedes,San Luis-Argentina)

MI AMIGO TOM
Aldo Javier Calveyra
Argentina

Despertando a la adolescencia, conocí a  Tom; rápidamente se convirtió en mi mejor amigo, vivió con nosotros en una habitación pequeña contigua al taller de mi padre.

Fue la respuesta  a muchas de mis necesidades, compañero inseparable de aventuras, una tarde cuando volvíamos de cazar conejos , fue mordido por una víbora y regresó colgado de mi espalda, con gran sufrimiento.

Le extrajeron el veneno y le aplicaron algunas inyecciones, al fin de semana estábamos saliendo nuevamente de aventuras.

Fue mudo testigo cuando mi  padre una tarde me propinó una paliza por faltar desde la mañana.

Días después al regresar del colegio, mi madre me comunicó que Tom se había marchado. La angustia se apoderó de mí, transité por el amargo camino de las lágrimas. Era el único ser con quien escuché el sonido de nuestros corazones.

Tiempo después lo vi, viajaba en la parte trasera de una camioneta junto con unos niños, fue tal la sorpresa, que me quedé mudo, paralizado. Pensé que quizás , ya no se llamaría como aquel de la cabaña, con el cual bauticé al más entrañable amigo, mi perro Tom.

LOS NIÑOS Y LA PAZ
Teresita Morán de Valcheff. R. Argentina
Embajadora Círculo Universal de la Paz .

Para  construir el camino de la paz en el mundo protejamos a los niños desde su más tierna infancia.      

                                                         DOS CARAS (I)

     Atardece en los confines de la ciudad, asfixiada de asfalto y de ladrillos. El horizonte es una densa muralla de humo maloliente. Las volutas suben, se alargan como queriendo llegar al cielo. Pero éste es otro cielo, de estrellas impiadosas, que pronto empezarán a titilar indiferentes sobre la huella de los pies descalzos.

       Temprano ha llegado la caravana bulliciosa de niños ateridos, algunos,  empujando sus endebles carritos. El gris les ha robado el color del asombro y hasta el sol de herrumbres hilachentos, se agobia con las sombras que hurgan y que exploran en territorio ajeno, despojos de otro mundo donde reptan los gusanos de la indiferencia y la codicia abulta los vientres del poder.

     El basural abre sus arcas nauseabundas y las manos buscan y rebuscan apremiantes; hay que llenar las bolsas y regresar a sus míseras viviendas, con los tesoros rescatados, porque el hambre es loba que acorrala como un fantasma recurrente que no deja descansar ni un solo instante.

     Cuando retornen con su botín escaso, no habrá lluvia de estrellas alumbrando el camino, ni peregrinas rosas que se abran en el aire, fragantes de piedad.

      Mientras, los  que gobiernan el mundo, con sus arcas repletas,  duermen tranquilos, con la impunidad que les da el  dinero y medran en sus torres altas, inexpugnables, sin siquiera sonrojarse.

     La noche  desdibuja en sus tintas secretas los dos rostros de una realidad que con urgencia, debemos transformar, en pro de la paz y en bien de la humanidad toda y en especial de nuestros niños.

                                                 SIN MAÑANA (II) 

     Están allí, muy cerca de sus precarias viviendas jugando a que no les importa el diario sufrir de sus pequeñas vidas.

     El río se renueva a cada instante y mientras transcurre mansamente, acariciando la arena con lengua numerosa, los contempla con un dejo de compasión porque sabe por viejo, que ellos no tienen futuro.

     Castigados por el olvido de los dueños del poder, los de millonaria fama y mezquina mano, no hay en sus vidas espigas florecidas de panes ni colmenas que enjambren las mieles de la risa.

     Muy pronto sus ojos  envejecidos y sus caritas  tristes   no sabrán de alegrías, el acerbo cáliz de la miseria y  la desesperanza teñirá sus vidas y medrarán en esas mismas arenas que hoy acogen sus juegos, sin poder desplegar sus alas hacia un mañana feliz, de paz y bienestar.

     “Ellos son el futuro de la Patria”, palabras mentidas por la falaz boca de  muchos  dirigentes en distintos lugares del mundo.  Ellos son el presente y la Patria es una entelequia si los niños no constituyen la médula de todo el accionar de la sociedad; si no brilla sobre la infancia el jubiloso sol del presente y el promisorio porvenir, no pronunciemos con liviandad los sagrados nombres de la Paz, de la Patria y de sus niños.

ESA FRÍA NOCHE DE INVIERNO
Roselvira Soda
(Argentina)

El niño tiene derecho a  crecer en el seno de su familia

Eran las diez de la noche cuando sonó el timbre
Wilson estiró sus orejas y sin ladrar se dirigió a la puerta. Su cola se movía con simpatía, como presintiendo que algo bueno estaba por suceder. No esperaba a nadie y a esa hora, o era una persona conocida, por la forma en que mi perro olfateaba la rendija de la puerta, o era algún desorientado buscando alguna dirección.
Pensé en ignorar el llamado, era una noche muy fría y un ligero temor me sobresaltó cuando el timbre volvió a sonar con insistencia.
-Quién es?
Un silencio estremecedor fue la respuesta
-Quién es- insistí–
El perro comenzó a ladrar ruidosamente lo que me impidió escuchar la débil voz que apenas murmuró:
-Ábrame señora,  por favor.
Sin percatarme de nada aseguré  la puerta y me dirigí a mi dormitorio. Comencé a leer para conciliar el sueño, pero la lectura me atrapó hasta despabilarme por completo.
Las campanadas del reloj anunciaron las doce de la noche. Me di cuenta de  que no había traído mi botellita con agua, por lo que me dirigí a la cocina. Siempre que me despertaba lo hacía con sed, por eso había hecho un hábito irme a dormir con una botellita llena de agua.
Al llegar a la cocina, me llamó la atención que Wilson no estuviera en su cucha. Me dirigí al comedor y al encender la luz lo vi  husmeando por los resquicios de la puerta de calle.
Alguien había, era evidente.
-Quién anda ahí?
-Ábrame señora, tengo frío y tengo miedo.
Era la voz de una niña.
Me fijé  que la cadena de seguridad estuviera enganchada en el marco y entreabrí la puerta.
Un aire helado se filtró dándome un latigazo entre las piernas.
Acurrucada en un rincón, la niña me miró, sus ojitos se elevaron brillando en la oscuridad. En un segundo se me cruzaron infinidad de imágenes, desde las más inocentes hasta la de una niña puesta de carnada por  dos o tres matones listos para entrar después de abierta la puerta Mi instinto maternal fue más veloz y abrí la puerta casi sin pensarlo.
-Qué haces a esta hora en la calle, hija.
La niña no tenía más de diez años. Temblaba de frío, y me miraba con miedo.
-Pasá hija no temas, vení, sentate, la conduje hasta la mesa de la cocina y le extendí una manta. El hogar todavía estaba encendido por lo que  agregué un leño para avivar la llama. Puse el agua a hervir mientras buscaba leche en la heladera. No había, pero recordé que en la alacena había un tarro de leche en polvo. Preparé un tazón de café con leche y tomé unas galletas dulces que siempre reservaba para mis sobrinas.  Preparé té para mí y me senté a su lado.
La niña era de tez negra, casi azulada, brillante, su pelo ensortijado denotaba cuidado y la pulcritud de su ropa no hablaba de pobreza o abandono.

El café le devolvió vida al rostro y cuando me di cuenta que se había tranquilizado le di un fuerte abrazo. La niña respondió con vehemencia y entendí todo. En ese instante mi corazón supo absolutamente todo.

_Cómo te llamas?
-Shaira- murmuró-
-Y de dónde vienes Shaira. Qué haces solita con tanto frío y de noche.
_ Me escapé, dijo sollozando
-De dónde?
-De la casa de mis padres adoptivos, ellos me trajeron de Zimbabue, allá la vida es diferente, no teníamos mucho para comer, pero me gustaba más allá a pesar de que no tengo ni papá ni mamá. Mi papá murió en la guerra, en el Congo, eso lo sé porque me contó mi mamá, porque cuando él murió yo estaba en la panza. Cuando cumplí nueve mi mamá se enfermó y me llevaron a una casa muy grande y triste, porque me quedé solita, ya que mi mamá murió a los pocos días. Después llegaron unos señores muy rubios y me trajeron en un barco. Yo tengo una pieza llena de juguetes, pero nadie me quiere. Todos me miran como si yo fuera un animalito feo y los chicos en la escuela huyen de mi lado, dicen que huelo mal, pero yo me baño todos los días, también dicen que soy tonta. Anoche vinieron unas visitas, eran muchos y se rieron hasta tarde. Yo escuché que hablaban de mí, que me iban a llevar de vuelta a mi país porque yo no me adaptaba y una señora muy linda le dijo a mí mamá que cómo se le había ocurrido traer a una negra habiendo tantos niños blancos, que yo iba a ser un problema, entonces me escapé.

Volví a abrazarla, luego  le busqué algunas muñecas que habían sido mías y le conté una historia. Entre mis muñecas había una que era de color negro, era mi preferida y toda mi infancia había jugado con ella. Le conté que cuando crecí, supe que nunca tendría hijos negros, por eso me había quedado sola, sin  hijos, porque mi sueño era tener un hijo de color negro y que probablemente Dios me tenía reservada una gran sorpresa y que era la llegada de ella a mi casa esa noche.
Shaira me miró con dulzura y me preguntó
¿Quieres que sea tu hija?

La abracé muy fuerte y le dije que era hora de irnos a dormir. Que mañana todo tendría una solución. Nos dormimos abrazadas. Nos esperaba un largo día y muchos trámites por realizar, pero a partir de ese momento yo ya sabía  que a pesar de lo difícil que sería todo, nunca, nunca volvería a estar sola.              

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