LA CONFIANZA TEXTOS

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN;

María de los Ángeles Albornoz (Monteros-Tucumán-Argentina).-Inés Arribas (Nené) (Argentina).Leonor Ase de  D´Aloisio (Argentina).-Guillermo Bazán (Cajamarca-Perú ) Juan Gustavo Benítez Molina (Málaga-España).-María del Pilar Conde Rivera (México).-Lidia Dellacasa (Argentina).-Nelly V. B. Forni de Marina.- (Santa Fe, Argentina).-José Luis Insausti Urigoitia. (Pais Vasco). Andrea Kiperman (Argentina).-Prof. Antonio Las Heras (Argentina).Jorge B. Lobo Aragón (Tucumán Argentina).- Elsa Lorences de Llaneza (Argentina).-Manuel Llaneza Blanco (Argentina).- Ángel Medina (Málaga-España).-Amanda Patarca ( Arrecife-Argentina).- Carlos Pèrez de Villarreal (Argentina).-.-Gladys Semillán Villanueva (Argentina).- María Sánchez Fernández  (Úbeda .España).-  Jaime Suárez (México)

LA   CONFIANZA
María de los Ángeles Albornoz
Monteros-Tucumán-Argentina

Confianza es un término que tiene varias definiciones o conceptos. La Enciclopedia Ilustrada de la Lengua Castellana  de la Editorial SOPENA  Argentina, define confianza  como “Esperanza firme que se tiene de una persona o cosa,/ Aliento, ánimo  y vigor para obrar./  Presunción, vana opinión de sí mismo./…

En Argentina, aplicada al ámbito político, la palabra confianza, ha perdido credibilidad.  Las promesas  que hicieron durante la campaña electoral en el  2019, los funcionarios que nos gobiernan, no se ven plasmadas en la práctica diaria. Adónde quedaron ese:“vamos a acabar con la pobreza, con  la inseguridad;  los jubilados van a recibir compensación, vamos a crear fuentes de trabajo, mejorar la salud, la educación, la economía, la justicia… Todo comienza  a complicarse con la aparición del coronavirus, culpable del contagio y de la muerte de miles de personas, el COVID-19. De pronto la  epidemia  se transforma en  Pandemia, con graves y serias   consecuencias,  que todos conocemos. Se ponen en ejecución los D.N.U Decretos de Necesidad y Urgencia, durante  interminables cuarentenas, los famosos protocolos obligatorios, su incumplimiento penalizado por ley. Sin darnos cuenta perdimos lo más preciado de la vida, la libertad en todos sus aspectos,  nuestros gobernantes dejaron de lado el cumplimiento de la Ley fundamental que rige los destinos de una nación, mediante derechos, deberes y garantías  LA CONSTITUCIÓN NACIONAL.

Cuando las promesas no se cumplen, aparecen  el descontento y  la desconfianza. En nuestro país queda demostrado el incumplimiento de   promesas con el aumento del índice de pobreza y  el de  inseguridad. Jubilados que perciben un salario mínimo, muy por debajo del costo de la canasta familiar. En lo económico hay empresas que quebraron, otras  se fueron del país,  muchos comercios cerraron sus puertas,   más desocupación, afectando a la clase media trabajadora. En cuanto a la salud, la crisis sanitaria produjo la  suspensión de  tratamientos  específicos, cirugías programadas o de urgencia, para atender a los contagiados de COVID. Sin vacunas  creció el número de contagios y  fallecidos en el país. Indignación  al descubrir que hubo gente privilegiada que  recibió  la primera dosis de vacuna, sin  respetar  el protocolo establecido. En la educación, por decreto, cierre de escuelas en todo el país, se instala la modalidad a distancia, sin advertir que solo puede ser cumplida  por quienes cuentan con la tecnología requerida.    Millones  de alumnos abandonaron sus estudios.

 La economía sin rumbo, trajo aparejada una serie de conflictos: aumento descontrolado de precios en alimentos de primera necesidad; crecimiento del riesgo país y de la  inflación, de acuerdo a lo comunicado por el INDEC, organismo estatal de control de precios. Se imprimen billetes, en forma descontrolada, para el pago de salarios, subsidios y  planes sociales que se otorgan a las personas sin trabajo para mejorar su calidad de vida..

Retomo el tema que me movió a escribir este artículo, hay un término que emplea la palabra  confianza, se trata de “voto de confianza”, según Julián Pérez y María Merino, en un trabajo publicado en el 2009 y actualizado en este 2021, con esta expresión se “quiere dejar de manifiesto que alguien autoriza a otra persona para que lleve a cabo una acción determinada”.

En  el ámbito político “voto de confianza” se establece que, en el seno de las cámaras legislativas, los miembros de las mismas dan  respaldo y aceptación a las acciones que el  gobierno reinante  está llevando a cabo en un  ámbito o situación concreta. De la misma forma, también se emplea para referirse  a cuando aquellas les dan  la autorización  a la entidad gubernamental para que acometa unas tareas determinadas”

Y  surge otra expresión “cuestión de confianza” , haciendo referencia a un  proceso mediante el cual son analizados actitudes o acciones del  jefe del Estado o  del gobierno, por el resto de  los miembros de la cámara legislativa  para luego, mediante una  votación , dictaminar si  deben continuar  o no en el ejercicio de sus funciones.

Buscando otras definiciones, cito la expresada por Celeste Cao “El término confianza deriva del latín confi -de- sanza, por partes significa  junto, fe y acción.” Es decir la confianza es aquella seguridad que se tiene en otra persona, ya sea un amigo o un familiar, es la fe que posee alguien  que cree que no lo va a defraudar y  aplicada a la política, la confianza que depositan en  los candidatos que se postulan para ejercer un cargo en la función pública.

“La confianza  está muy  relacionada con la fe y la esperanza, con  la seguridad que se deposita en otra persona. Esta se va reforzando con las acciones que el otro tiene y con el correr de los años. No solo se tiene confianza en una persona, también se confía en un grupo, en una sociedad, en un político y hasta en Dios”.

Considero que  la sociedad castiga o premia al funcionario político, democráticamente,  a la hora de emitir su voto, obligación cívica de todo ciudadano de bien.

 

ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR
Inés Arribas ( Nené )
Argentina

Para las personas mayores que hemos tenido la suerte de haber nacido en hogares bien constituidos, el “confiar” nace prácticamente desde la cuna. Recordamos a nuestros papás, cuidándonos con cariño y dedicación, guiándonos por el camino del bien e inculcando amor filial.

El ser buen hijo y buen hermano, estuvo siempre basado en el saber que todos los miembros de la familia se deben querer, respetar, acompañar y defender, si fuera necesario.

De ello se deduce:  cada ser que goce de ese privilegio, supuestamente será mejor persona que quien no lo haya experimentado. Es probable que cuando mayor, sea cumplidora y responsable, ya sea en estudio, trabajo y relaciones interpersonales; por ende, resultaría un buen hijo, hermano, compañero, amigo, esposo…

Como en todo lo relativo a los humanos, no hay una regla que garantice los comportamientos. Existen las excepciones. (A veces, alguien que creímos no respondería favorablemente ante ciertas situaciones, nos sorprende con buenas actitudes y viceversa.)

Quien basa su relación amorosa, de amistad, trabajo o negocios, en la confianza, es porque obrando con buena intención, supone que recibirá idéntica respuesta de la otra parte.

¡Qué desilusión cuando descubre burlada esa suposición!

Se siente enorme dolor al comprobar una traición. A partir de ello, volverá desconfiado y precavido, dudando de cuantos le acerquen una proposición…

Cuán importante es encontrar en la vida, “alguien en quien confiar”.

Tratemos de ser auténticos, personas de bien, capaces de obrar dignamente sin traicionar, fieles a principios, dando todo de sí, en pro de una vida dichosa, provechosa y ejemplificadora. Dios nos conceda practicarlo por el bien de nuestro entorno; que sepamos transmitirles a los sucesores, el ser confiables.

SIGNIFICADO Y CONSECUENCIAS DE CONFIANZA
Leonor Ase de D´Aloisio       
Argentina

Confianza todo un desafío a esta altura del siglo XXI,  la confianza ha perdido transparencia, ha sido mal utilizada, hubo abuso de confianza, sin duda eso es lo que ha pasado.

La mayoría de los adultos, especialmente los adultos mayores, hemos tenido la fortuna de conocer el verdadero significado y el buen uso de la confianza.  Cuando se decía  confiar en alguien, una persona, una familia o una institución significaba palabra firmada sin tinta, sin sello, lo primero y lo segundo era la palabra misma, el dueño o dueña de esa palabra merecía confianza absoluta, nadie se habría  atrevido a pensar si quiera que no era verdad su discurso o que no era de confianza su actuar. La confianza, es un valor que al igual que otros valores fue quedando abandonada en el camino.  Sola  no puede reencontrarse con la humanidad, creo que escribir sobre esta propuesta de Aristos Internacional es  dar la oportunidad al escritor  y al  lector, de profundizar sobre este valor incondicional de la palabra confianza.

La falta de confianza que reina actualmente en la mayoría de las sociedades  y  países, instituciones etc. hace que cada vez más y más lejos se encuentre la perdida  confianza.  Para  reflexionar,  voy a tomar,  el  de la política de cada país   dado que coincide que en varios lugares del mundo están   en periodo  de elecciones de autoridades, lo tomo como comentario, lejos de politizar,  solamente  observemos  como los postulantes van cambiando el discurso a medida que avanza la campaña y según convenga a sus aspiraciones ese estado de cosas hace crecer la incertidumbre, la desconfianza, acarrea dudas.   

La  desconfianza se hermana con la violencia en el sentido que carece de piso firme y el derrumbe es un hecho. 

El abuso de confianza también lleva a,  la corrupción y al dolor de quién ha sido víctima.  Cada  lector debe tener seguramente en su haber ejemplos dañinos de abuso de confianza, se sufre moralmente ante un hecho de abuso de confianza es como que algo se desploma de su pedestal , hace ruido e hiere   esa herida  puede convertirse  en estigma,  ya nunca se volverá a confiar…

Como dije en el comienzo,  un tema para pensar profundamente intentar reimplantarlo en la sociedad dado que al finalizar este periodo de pandemia  se alistaran en el mundo grandes cambios, intentemos que la resurrección de la confianza sea uno de ellos.

LA CONFIANZA
Guillermo Bazán Becerra
Cajamarca ( Perú )

Es valor y virtud que nos coloca ante un espejo… que son nuestros semejantes.

Procuremos dar y recibir confianza desde lo más trivial a lo más trascendente, del más pequeño afecto al más sublime amor. Demos prueba rotunda de celo fiel para cumplir aquello en que se nos considera ser útiles.

Que nuestra honradez e integridad hable por nosotros ante los desconocidos, aquellos que no saben de nuestros pasos y de nuestros viejos caminos.

Algún día, lo sé, voy a necesitar ser acogido, Señor, en medio de frío y tempestad, por eso prepárame a ganar con tiempo esa gracia y pueda hacerme digno de un pan y cobijo para pasar las noches de infortunio; que nuestra bandera de auxilio sea nuestra conciencia limpia.

Confiemos sin reserva en la Providencia Divina y de su Luz brotarán las personas que estarán en nuestro camino en los momentos precisos, entonces nos abandonaremos en quienes aparezcan.

La Confianza es más que un acto simple de fe. Tiene que ser inconmovible como un árbol añoso en medio de la tormenta más fiera, aunque incontables voces hayan querido ensordecernos gritando repetidamente que Dios nos abandonó.

No pongamos jamás limitaciones a lo que debemos dar gratis, tal como lo hemos recibido; démoslo con valor e intrepidez, porque confiadamente estaremos echando monedas a la alcancía vital, esa que no tiene reservas en su entrega y amor. Dios contará cada moneda y multiplicará sus intereses, si sabemos merecerlos.

Y si llega el minuto en que debemos ofrendarnos en holocausto, que tampoco haya reservas ni límites, así hemos de sonreír más allá de todo tiempo y espacio. Que nuestro fuego sólo sea apagado con la locura del corazón que sabe sentir lo que los demás valen y merecen; entonces no será por insensatez nuestra muerte ni de cálculos fríos de conveniencia, sino de generosidad final: una entrega que apenas es minúsculo reflejo de esa entrega de Dios en su cruz. Y si algo debemos procurar que se note es nuestra humildad y confianza en cada día.

Ah…, la confianza como soporte comercial, consumista, de fría compra venta, no me interesa. Yo le pondría otro nombre, relacionado con utilidad y hasta ciego uso humano. O es valor moral o virtud, lo demás son pamplinas y juego de palabras.

LA PÉRDIDA DE LA CONFIANZA
Juan Gustavo Benítez Molina
Málaga (España)

La confianza es una emoción, un sentimiento, del ser humano que siempre se piensa que está en decadencia. ¿En quién confiamos realmente? ¿En la familia? ¿En los amigos? ¿En nosotros mismos? La respuesta, si la meditas bien, puede ser controvertida. Confiamos cuando no nos queda más remedio… Confiamos en el cirujano que nos va a intervenir quirúrgicamente, pues ponemos nuestras vidas en sus manos; en el piloto de un avión, de un tren o de cualquier otro medio de transporte, que nos llevará hasta nuestro destino sin sufrir ningún percance; en el bombero que nos salvará de las llamas; en los profesores, a quienes les confiamos nuestros tesoros más preciados, nuestros hijos. Y, así, podría seguir y seguir…

            En muchas ocasiones, podemos caer en el error de pensar que nosotros somos infalibles y que siempre tenemos la razón, en detrimento de los demás. Nada más lejos de la realidad… Para empezar, porque no somos nada objetivos. Unas veces nos equivocaremos y otras llevaremos la razón. Así es la vida y así somos los humanos… ¿Es lo nuestro lo mejor? ¿Siempre lo ha sido? ¿Se puede confiar en la juventud y en sus valores? ¿Crees que hay una pérdida progresiva de estos? ¿Actuarías tú de forma diferente si ahora fueras joven? Pues bien, te diré una cosa: esto no es de ahora… Esto lleva sucediendo desde que el hombre es hombre. Nosotros no somos distintos, ni mejores ni peores. Solo que hemos nacido en sitios y épocas dispares. Con todo lo que ello conlleva… Piensa que, tal vez, no haya una pérdida de valores…, sino más bien una modificación de los mismos con el transcurrir de los tiempos… Dicho lo cual, es inevitable.

            Por ello, tendemos a creer que cada vez podemos confiar menos los unos en los otros… El mundo, la vida, se deteriora de forma inexorable sin que podamos remediarlo. Ese es el sentimiento que habita en nuestro interior. O puede que esté equivocado… ¿Quién sabe…?

            Cuando nos demos verdadera cuenta de que todos tenemos los mismos problemas y somos iguales, empezaremos a progresar como personas de bien y como sociedad. Actuando por nuestra cuenta y luchando en solitario, no nos conducirá a ninguna senda que merezca la pena ser recorrida. La unión hace la fuerza. La unión, como hermanos que somos. Pero, lamentablemente, creo que, para que llegue ese momento, aún han de transcurrir muchos, muchos años… Y es que la confianza no es inherente al ser humano. Esta ha de ser construida bajo unos cimientos fuertes y sólidos. Unos cimientos sobre los que sustentar toda una sociedad de futuro y bienestar. De paz y de igualdad. Confiemos porque llegue el día en el que así sea.

EL AMOR Y LA CONFIANZA
María del Pilar Conde Rivera
México

El amor y la confianza
Hoy dialogan con ahínco la confianza y el amor, se entrelazan en los versos cuando canta el ruiseñor.
El arcoiris perdura a través de la estación, que con colores naranja anida en una ilusión .
La confianza es generosa y lucha con gran pasión , persevera los secretos muy dentro de su corazón.
El amor acaricia su pelo y se impregna del aroma que despide cada instante por las praderas y el cielo , sólo se detiene un poco para contemplar al sol …y se cubre de los rayos para no morir de amor .
Ellos ruegan a la vida , que permanezcan unidos a través de los confines , de la tierra sin final .
Que el amor aumente la dosis de ese elíxir celestial , y que luego gota a gota ; acaricie el  universo.
Dialogan sobre la evolución de la humanidad los dos coinciden en un punto , que marca su gran compás .
Como el iceberg se protege y se esconde en las estrellas para nunca sufrir ya .
Se escucha su eco en el viento , en la brisa que acaricia su cabellera al pasar , y agradece a la existencia su brillo y tonalidad , con su gama e colores a través de la ciudad .
De aquella que no se detiene avanza a pasos gigantes …que gritan su verdad , en el silencio y la noche de la gran oscuridad.

REDENCIÓN 
Lidia Dellacasa de Bosco
(Argentina)

   El auto avanzaba por la ruta. A ambos lados del camino, la quietud verde de los campos comenzaba a esmaltarse con el despertar del nuevo día. Un silencio inusual parecía apoderarse del ambiente. Nada alteraba la calma del amanecer. Ni siquiera las voces habituales de los pájaros en las arboledas que iban recobrando sus matices.

   Conducía con la vista fija en la línea del horizonte que un cielo ceniciento apenas rasgaba con algunas nubes plomizas. Sus pensamientos volvían una y otra vez al tema recurrente que lo desvelaba noche tras noche…

   La he perdido. Siento que la perdí para siempre, pero… cuándo ocurrió. Cómo…

   Una sensación de intenso abandono, de desamparo vital, traspasaba su corazón y desataba una turbonada de conjeturas que no lograba ordenar ni responder.

   Es cierto que hace tiempo me dominaba esta inquietud, este presentimiento que de pronto se hizo realidad. Primero pensé en una liberación, pero ahora siento un vacío muy grande en el pecho. La necesito. Necesito de ella para seguir viviendo…

   Sin pensarlo demasiado se había lanzado en una búsqueda que ni él mismo sabía adónde lo llevaría. Durante meses había vivido en una especie de limbo poblado de ausencias. Una soledad que por momentos aprisionaba su respiración hasta el llanto silencioso.

   ¿En qué momento la dejé marcharse? Si yo vivía gracias a ella… Si me sostenía cada vez que una desilusión o una pena amenazaban con derrumbar mis fuerzas… Ella estaba en mí, era parte de mi ser. ¿Por qué me abandonó? ¿O la dejé yo? ¿Por qué no la retuve a mi lado?

   Con la mirada fija en el camino, sin volver la vista a los costados ni pensar el derrotero que lo empujaba, atravesó varios pueblos que a esa hora ya dormitaban en el sopor de la siesta estival. No tenía conciencia de su destino. No sabía hacia dónde se dirigía. Sólo lo guiaba la obsesión de la búsqueda.

   Creo que hubo circunstancias que fueron debilitando mis sentimientos. Trato de recordarlas, pero la mente se me nubla. Aunque vuelve una y otra vez aquella mañana fatídica en que perdí a mi padre. El accidente… La sirena de la ambulancia que laceraba mis oídos… La mirada turbia de él mientras se marchaba para siempre…

   Sé que ella estaba junto a mí, pero cuando abracé el cuerpo sin vida de mi padre dejé de sentirla cerca… Ahora comprendo desde la angustia que en ese instante crucial comencé a olvidarla, la saqué de mi vida.

   Al anochecer, el viaje sin destino cierto lo atrapó en una zona de bosques enmarañados. Intentando salir de allí enfiló el auto por un sendero estrecho, bordeado de pinos y enredaderas que convertían el lugar en un oscuro laberinto. Lo aturdía el griterío confuso de los pájaros y al mismo tiempo, la sensación extraña de que en su ser interior no había nada.

    No puedo explicarlo. Sólo sé que ese día la rechacé. Dejé que se fuera alejando. El dolor me atrapó y perdí también la presencia de Dios en mi vida. Ya no pude, o no supe, o no quise rezar… Y una mañana me desperté con el alma convertida en una zona blanca, sin presencias. Ella ya no estaba.

  En ese momento, un aullido que no parecía de este mundo lo sobresaltó. Detuvo la marcha y cerró los ojos, aterrado. Cuando volvió a mirar, al final del sendero sinuoso que recorría alcanzó a divisar un resplandor rojizo. Era fuego que ardía implacable. Pensó en el infierno. O lo sintió. O lo imaginó. Logró retroceder, presa del espanto, pero el auto se atascaba en las raíces que se extendían como tentáculos entre los árboles. La lumbre escarlata lo rodeaba en un círculo incandescente. Se hundió en un desmayo que lo precipitó en las tinieblas de una caverna interminable…

   No supo cuánto tiempo transcurrió en ese estado de pesadilla. Al recobrar la conciencia, imploró ayuda y la idea de Dios se perfiló tenue en su interior.

   Quiero huir de este lugar donde el horror parece atraparme. Me cerca sin piedad… Necesito seguir la búsqueda. Tengo que recuperarla. La perdí por mi culpa. Por mi culpa se marchó…

   Tampoco supo cuánto tiempo vagó por el bosque en busca de una salida que lo salvara. Amanecía otra vez cuando por fin logró dejar atrás el lugar tenebroso y un valle apacible se abrió frente a él. Respiró aliviado y susurró casi una plegaria, o lo que empezaba a recordar de ella. A lo lejos, unas colinas de verdor sereno parecían esperarlo. Supo, sin poder explicar una razón, que hacia allí debía ir.

   Está allá. Seguro que me espera, como siempre, como antes, para toda la vida. Tengo que atravesar el horizonte. Ir más allá de las colinas…

   Cuando logró cruzar esa línea ilusoria que separa el cielo de la tierra, divisó una modesta capilla. El tañido de una campana inundó su ánimo en la pacífica quietud de la alborada. Con sigilo abrió la puerta del pequeño templo y vio la Imagen en la penumbra solitaria. Cayó de rodillas y mientras recordaba las oraciones de la infancia sintió que ella estaba otra vez a su lado.

   Al fin pudo llorar. Sin angustia. Con una salvífica esperanza. Apretó el corazón que vibraba en su pecho emocionado y reencontró la Fe. Más allá del horizonte.      

LA CONFIANZA ES NECESARIA
Nelly V. B. Forni de Marina
(Santa Fe, Argentina)

  Desde pequeña miraba los ojos de cada persona y algo interior me hacía latir en desorden, el corazón, como si me advirtiera que debía apartarme de alguna.

Mi mamá me decía que era un Ángel que me cuidaba. Pero, al correr los años advertí que era la confianza que presentía si podía fiarme o no de cada una de ellas.

  La confianza es la esperanza firme de encontrar en otro una correspondencia absoluta, que aprecia la verdad.

Así elegí a mis amigas y compañeros de estudio. Cuando fui docente conocí a cada alumno de esa manera y siempre lo reunía a uno para advertirle y mejorar su conducta. Esto me ha llevado a que hasta hoy, ya jubilada, me busquen para pedirme consejo o ayuda en sus problemas.

Incluso así, mirándole los ojos, me enamoré de mi amado esposo, con el que compartimos más de medio siglo de casados. Hoy, me embarga la tristeza al comprobar que muchos humanos no son confiables por la falta de honestidad y de fraternidad.

El comportamiento en esta época no conduce al AMOR a DIOS. No se cumplen los principios morales que honran la verdad, la paz, la solidaridad y la confianza a favor del crecimiento del hombre y de la justicia que merece.

CONFIANZA.
José Luis Insausti Urigoitia.
País Vasco

El tesoro más valioso que puede tener cualquier ser humano se llama » Confianza,» es algo muy vulnerable que sin duda puede llevar largo tiempo para construirse pero también es verdad que se puede romper en cuestión de minutos.

La confianza en las relaciones humanas es como un artículo de primera necesidad que utilices en tu vida diaria pero cuando esta es traicionada, el dolor que causa es muy grande, y lo peor es que no te explicas por qué sucedió.

Si la base de las relaciones humanas es la confianza, se puede decir que si uno da, lo que desea es agradecer o recibir una mínima parte de lo que está dando me estoy refiriendo a los afectos, no sobre cosas materiales,

La confianza es un compromiso que se adquiere por las dos partes, pero cuando este se rompe por alguna de ellas se genera un gran malestar entre ambas personas. Entiendo que la confianza se puede recuperar solo si la persona traicionada lo decide  y siempre y cuando en esta decisión vaya consigo un perdón absoluto y de corazón, porque yo no entiendo confianzas a medias, algo básico de existir para fortalecer la confianza y es la » Honestidad «.

Las personas honestas que dicen siempre las verdades, aunque éstas puedan ser dolorosas, demuestran que son capaces de decir lo que nos duele pero que saben que es por nuestro bien, este es el más grande acto de confianza que pueden darnos. 

Perder la confianza en cualquier persona es algo doloroso y en algunas ocasiones inexplicable, porque con ella se van años de muchas relaciones en diferentes ámbitos de nuestra vida y con muchos momentos vividos.

Lo más grave es que llegan los miedos y el no querer volver a confiar en nadie más, pero no porque una persona te fallo en un momento concreto ello significa que todos lo harán

Perdonar de corazón aquella o aquellas personas que han actuado de alguna forma inadecuada, por la que la confianza se ha perdido, pero lo que nunca debemos permitir es que ese daño nos pueda arruinar nuestra felicidad.

CONFIANZA
Andrea Kiperman
Argentina

Y vos también tienes que hacerte cargo…” por Andrea Kiperman Me quedé con esa palabra que me resonaba en la mente. CONFIANZA. ¿Qué es la confianza?. Quise empezar justamente por otro lugar. ¿Qué pasa cuando te regalan un regalo?. Agradecés… o no?. Si sos de buena educación pues que si. Lo mismo sucede con los regalos espirituales. Pero qué son?. cuál es el camino para la confianza? de qué se trata? por dónde se empieza?. Siempre por uno, desde allí en adelante, desde allí al infinito. Primero la confianza personal de que tenés que pasar y atravesar aquello que inexorablemente vas a tener que vivir. A veces no lo entendemos, a veces no lo queremos, a veces nos enojamos, a veces ….y un sin fin de a veces. Confianza también es tener una opinión, una voz, dejar salir todo aquello que hay adentro. Confianza es también entender que va a estar todo bien. Confianza que pase lo que pase, tantas tempestades luego las cosas se acomodan, pero sin la confianza en uno mísmo, cualquier ola pequeña nos puede derribar. Confianza también es agradecer y aceptar. Hacerse cargo pero en este momento y en estas líneas quiero decir que hacerse cargo de nuestros dones, de nuestra belleza, de nuestro pensar, de nuestra sensibilidad, de ser quién sos. Con esos claroscuros. Con eso que te hace único e irrepetible. También cuando pienso en el término de la confianza lo primero que se viene a la mente es algo externo, tener confianza de un “otro” de la otroriedad. pero es ahí dónde digo y pienso…primero existe la confianza en uno, la más carnal y sincera confianza en uno mísmo. La más primitiva, claro que muchas veces eso no se nos enseña ni en la casa ni en la escuela, es por eso que tenemos que construirla ya de gandes, de adultos a los ponchasos, o como podamos.Y la otra confianza también que quisiera mencionar es la confianza a d´s o al Universo o a lo que cada uno crea, que está bien. La confianza que siempre pasa lo que tiene que pasar, que aquellas experiencias van a tener que suceder y siempre creer aunque cueste mucho, que todo es para bien. Que se puede transformar todo

EMERSON & HERNÁNDEZ,
MASONES DE COINCIDENTES CONSEJOS
Por  Profesor Dr Antonio Las Heras
Argentina

¿Qué coincidencias pueden hallarse entre dos personas que si bien fueron contemporáneas, vivieron cada una en el extremo opuesto del continente americano y, lo más probable, es que jamás hayan conocido sobre sus mutuas existencias? Sólo hay dos cosas que les fueron comunes: la condición de escritores y la de maestros masones. Por lo antes dicho, lo más factible es que aunque dieran consejos coincidentes – sustentados en sus saberes desarrollados en la Orden Masónica – nunca tuvieran conocimiento de que – con palabras distintas – se ocuparon en legar la misma enseñanza. Que es la siguiente: la clave del éxito tiene una esencia invariable en la autoconfianza. Esa es la condición suficiente, necesaria e imprescindible. Todo lo demás que conduce a la concreción de lo anhelado son complementos útiles para arribar al logro en el momento adecuado – es decir, ni antes ni después lo que siempre sería perjudicial – y con el menor desgaste posible.

Ralph Waldo Emerson fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del movimiento del trascendentalismo, sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del «Nuevo Pensamiento», a mediados del siglo XIX. Hay quienes afirman – entre ellos quien esto escribe – que se trata del único filósofo que ha tenido Estados Unidos. Emerson nació el 25 de mayo de 1803 en Boston, estado de Massachussetts y falleció 27 de abril de 1882, Concord ciudad del mismo estado.

En marzo de 1837 pronunció una serie de conferencias en el templo masónico de Boston, lo que nos lleva a deducir que ya para entonces era un iniciado en los Augustos Misterios de la Orden. Se halla documentado que el 31 de agosto de 1837 hace una exposición en otra sociedad inciática; en éste caso la hoy muy mentada (aunque se mantenga igualmente desconocida) Phi Beta Kappa. Su discurso The American Scholar (El estudiante americano), quedará en la historia con el título  “An Oration, Delivered before the Phi Beta Kappa Society at Cambridge.” Toda su obra – que es importante y extensa – denota influencia iniciática.

José Hernández fue un militar, periodista, poeta y político argentino, especialmente conocido por ser el autor de “Martín Fierro”, obra máxima de la literatura gauchesca, que aún hoy concita el interés y análisis en críticos e investigadores. Nació el 10 de noviembre de 1834, en Buenos Aires (República Argentina) y falleció el 21 de octubre de 1886 en una residencia del actual barrio de Belgrano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ingresó a una logia masónica el 3 de marzo de 1865.

Esta obra clave de la literatura argentina, que es Martín Fierro, se halla escrita en clave iniciática y todo buen conocedor de los símbolos que frecuentan las hermandades esotéricas hallará en esos versos sabores que le resultarán familiares.

Veamos la coincidencia en la transmisión de una misma enseñanza a través de la pluma de estos dos hermanos maestros masones; uno nacido en el norte del continente y otro en el sur; ambos americanos.

Recordemos la frase más conocida de Emerson:
“La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito.”
Con su diestra mano poética José Hernández coincide, pero lo deja sentado del siguiente modo:
“Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo,
Por experiencia lo afirmo:
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en sí mismo.”

Imposible señalar una más precisa coincidencia para poner en manos de quien quiera aprehenderlo a este conocimiento. Dos hombres contemporáneos, del siglo XIX, nacidos en ambos extremos del continente, educados por la misma instrucción que es la escuela masónica. Sus legados son coincidentes en que el éxito sólo es posible por la intervención de la confianza que cada persona tenga en sí misma.

CONFIANZA
Jorge B. Lobo Aragón
Tucumán-Argentina

En el mundo moderno – no sólo en mi Provincia, en todas partes – se adoptan ciertas normas para evitar graves peligros: “…Cuando salgas del «banco con plata no debes…; “De noche los chicos no abran la puerta de la casa si no…; «hay que retirar la ropa de la soga antes de…“No lleves el celular porque“…”No vayas solo por ese lugar que …Lo que po­ne en evidencia que se carece de seguridad y no que vivimos una sensación. Vale la pena entonces recordar el origen de la palabra Seguridad: Viene del la­tín securo – el latín que corresponde a seguro – se origina en el verbo curare, cuidar; cura es el que cuida (como el párroco a sus fe­ligreses); securo, securitas, es lo que prescindo del cuidado, lo que no precisa cuidado. Tener seguridad es no necesitar precaución, vigilancia, atención. Para nuestros abuelos latinos la seguridad era la confianza, el descanso libre de los asechos. Si tengo que adoptar una norma, un procedimiento para evitar los peligros, es que carezco de seguridad. Todos deseamos volver a la seguridad. Despreocuparnos de los peligros. De los peligros que se ocupen otros: A las fuerzas de seguridad las crearon las corporaciones medievales para auxilio de sus miembros, y los señores para tranquilidad de sus feudos. Hasta que en tiempos más modernos las absorbieron los reyes, interpretando que velar por la tranquilidad de los habitantes es obligación propia del Estado. La responsabilidad de los antiguos reyes fue asumida por los  poderes de las modernas comunidades demócratas. Y los Estados, a pesar de los enormes esfuerzos desplegados, están fracasando en cumplir la obligación asumida. Hay cosas muy sabidas: La seguridad aumenta si se vigila atentamente a quienes son más proclives a alterarla; y cada cual desea vivir tranquilo sin que nadie lo vigile, ni menos la policía. Se desea que la policía este atenta y prevenga el hecho antes de que se produzca, pero se abomina de los “estados policíacos” en los que hay una rígida vigilancia. Entonces hay que llegar a un punto de coincidencias con vigilancia suficiente, efi­caz, bien adiestrada, que no sea gravosa para la sociedad, y que al mis­mo tiempo no se inmiscuya en las actividades de nadie, que sea bien pagada bien adiestrada y bien equipada. Pero para eso se necesita idoneidad y sobre todo confianza. Nadie puede confiar en tener seguridad si quien debe darla está señalado de corrupto o ineficaz Todos deseamos el orden la seguridad, la tranquilidad pública. Y la sociedad vive espantada por la proliferación del delito; por las dificultades de la Policía para aclarar los crímenes cometidos; por la impunidad en que quedan la mayoría de ellos. Los ciudadanos, participamos de la angustia general difundida en la sociedad a la que pertenecemos y tenemos derecho a manifestar esa angustia y adherirnos al clamor público. A la Justicia y Policía, les corresponde procurar las condiciones y los medios .Pero es elemental la confianza o credibilidad en aquellos que deben proteger a la sociedad y al mundo.

LA CONFIANZA (VIVENCIAS)

Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

  Cuando yo era chica, la palabra “Confianza” estaba grabada a fuego en nuestro ser. Era primordial. Los niños nos criábamos con ella grabada en nuestro corazón. Nuestros padres eran el soporte de nuestra vida espiritual y material. Sabíamos que nunca nos iban a fallar, que iban a querernos toda la vida. Nos inculcaban la honestidad y la confianza en los demás.

   Si nos pasaba algo en la calle, los padres nos enseñaban que nos teníamos que acercar al policía de la cuadra y pedir protección hasta que ellos vinieran a retirarnos. Cuando mi padre perdió el trabajo, con vergüenza, le pidió un préstamo a un amigo mientras conseguía otro trabajo. El amigo le dio lo que le pedía y más y no hubo papeles entre ellos, solo la confianza. El amigo sabía que mi padre se la iba a devolver, que no lo iba a defraudar.

Eran tiempos difíciles. Mi madre compraba fiado al almacenero. Don Francisco se lo anotaba en una libretita de tapas negras y a fin de mes mi madre iba y le pagaba. Entre los dos había esa confianza digna que se usaba en aquella época. Don Francisco sabía que mi mamá le iba a pagar puntualmente y mi mamá sabía que el almacenero le iba a cobrar lo que había gastado ni un centavo más. Esa era confianza verdadera. La que venía de nuestros ancestros, salvo algunas raras excepciones. Y como estos podría escribir miles de ejemplos.

   Ahora me pregunto: ¿Qué fue lo que pasó que esa confianza se terminó? Y yo lo recapitulo de esta manera: La primera causa, según mi ver, es la ruptura de la familia. Los chicos ya no tienen en quien confiar plenamente. El papá por un lado, la mamá por otro. Cada uno le explica, a su manera el  problema que tiene el niño. Si los padres no se comunican entre ellos esto todavía es más tremendo. ¿En quién confiar? El niño se cría como puede y ya desde pequeño pierde la confianza.

   No existen más los policías por las calles. Tienes miedo a todo el que se acerca ¿Quién es? ¿Qué intenciones tendrá? ¿Puedo confiar?

   Se crearon los bancos. Entonces se pensó: ¡Buenísimo tendré el dinero resguardado! Pero esos mismos bancos en el año 2001 se encargaron de romper esa confianza llevándose los ahorros de la gente.

   Y ahora ¿Cómo reponemos la confianza? A mí me cuesta. Cada vez veo más cosas que me hacen perderla.

   Bien dicen que la CONFIANZA se gana con mil actos y se pierde con un solo acto.

LA CONFIANZA
Manuel Llaneza Blanco

Argentina

A lo largo de mi vida profesional como instructor comercial, desarrollada en los campos de ventas y servicios en la industria automotriz, siempre ha sido mi prioridad infundir en los participantes de los cursos pertinentes, confianza en sus propias capacidades y conocimientos para el desarrollo eficaz de sus tareas.
A tal efecto busqué denodadamente una definición simple y clara de confianza, que pudiera transmitir a quienes participaban de los cursos orientados a los campos mencionados.
Mi búsqueda me llevó a concluir:
Que la confianza al igual que la felicidad es una abstracción. No es un objeto que se pueda poseer, sino una relación creada entre dos personas, o en el seno de un grupo que persiguen un mismo objetivo”
Confiamos en lo que creemos verdadero. Cuando confiamos en alguien creemos en su fuerza, pensamos que podemos apoyarnos metafóricamente en esa persona, sin temor a que se hunda bajo nuestro peso.
La confianza requiere tiempo. Es muy raro que alguien confíe en otra persona de inmediato. Lo más normal es que la confianza se vaya construyendo a lo largo del mismo, con repetidas pruebas en diferentes circunstancias.
Va siempre unida a la verdad. No se puede construir confianza basándose en la mentira
Permítanme relatarles brevemente una hipotética situación que clarifica la unión entre la verdad y la confianza. Es un ejemplo que he usado en reiteradas oportunidades con muy buenos resultados:
Usted está encerrado en una habitación sin ninguna ventana que le permita visualizar cual es el estado del tiempo en el exterior.
Supongamos que una persona le dice que fuera luce el sol y otra que está lloviendo. La cuestión de la confianza no está en la climatología, sino en cuál de las dos personas es creíble. Si no puedes mirar por la ventana tendrás que decidir basándote en la confianza que te merezca cada una de ellas.
Cuando no podemos ver por nosotros mismos, lo que sucede es que necesitamos confiar en alguien.
¿Como se construye la confianza?
Se basa en el conocimiento de uno mismo, de los propios recursos interiores, habilidades, límites, y en la transparencia y verosimilitud de las actitudes que mostramos a los demás.
La confianza en uno mismo, es tener un fuerte sentido de lo que valemos y de nuestras capacidades.
Creo firmemente que nuestros sueños moldean nuestros objetivos y ellos nuestra vida. Para lograr alcanzarlos necesitamos empoderarnos.
Empoderamiento es la habilidad de tener el poder de decidir y controlar la propia vida, significa aumentar las fortalezas y minimizar las debilidades, logrando así un aumento de la autoestima y la autoconfianza, que permitirá una mejora sustancial en las relaciones interpersonales y grupales.

LA CONFIANZA
Ángel Medina.
Málaga España

“Cogito, ergo sum”, esta es la cuestión. Pensar o no pensar, equivaldría aquí la célebre frase cartesiana. Porque, muchas veces nos enredamos con el pensamiento…a base de no pensar. ¿Pensar, el qué? Sencillamente esto: que todo discurre en el sujeto y por tanto lo que sucede es cómo me posiciono ante el objeto.

Quiero decir: las cosas son lo que son, pero yo me entenderé con ella desde mi percepción. Esto es, la traducción que del objeto haga inteligentemente. Pero, es obvio que para este menester se impone pensar. Parodiando a Shakespeare podríamos recitar: “Pensar o no pensar, esa es la cuestión”. Y a base de dejarnos manipular por los medios de comunicación, que todo nos lo dan hecho, el no-pensar va paso de convertirse en un deporte nacional. (Si no, díganme ese maligno proyecto de abandonar el entendimiento del aprendizaje para delegar el conocimiento en la Wikipedia de turno)

Desde la perspectiva de que todo ha de ser pensado y razonado, y dependiendo de cómo me lo haga entender, está claro que pueden darse muy diversas interpretaciones. Todo lo cual suscita la duda, pues el mecanismo de acción del pensamiento es la duda sistemática de todo. ¿Cómo puedo estar seguro de algo que es ajeno a mí, si de lo que se trata es de que aquello que es pura objetividad (la cosa) he de darle forma dentro de la testa, o sea, subjetivarla? Si no, piénsese, por ejemplo― estamos hablando de la indecisión; no nos perdamos― en la relación afectiva. ¿Cómo alcanzar la convicción, y menos aún la certeza, de que nos guardan fidelidad? No. No es posible. Acabaríamos neuróticos bañados en la duda continua. Sin confianza no se puede vivir. Dígasele, si no a los trapecistas de un circo, que han de saltar al vacío sin más sostén que las manos de su compañero. ¿No habrán de confiarse? De nada podemos estar seguros al cien por cien. Y no nos calentemos la chola dándole vueltas, que es sencillo de entender. Todo se constituye en duda, porque tenemos que arriesgar la respuesta― por supuesto después de sopesarla― Ante uno se abren varios caminos: desentendernos, dudar, negar o afirmar. Confianza se llama la respuesta. Riesgo, si se prefiere. Pero ante la duda― en el fondo todo lo es como venimos diciendo― no cabe otra cosa. La vida y el hombre son así.

Llegado aquí― no olvidemos que estamos racionalizando el raciocinio― podríamos argüir lo siguiente: que no puedo estar seguro de nada, aunque le conceda mi voluntad y procure en principio admitir esa cosa objeto de mi pensamiento― ¿Por qué? Sencillamente, porque siempre tendré una duda razonable al tratar de responderme sobre algo ajeno a mí mismo.

Correcto. Hemos llegado a entender la diferencia entre la “cosa” objetivable y el sujeto que la piensa. ¿Y por qué no invertir el orden para hacerlo más asequible o al menos práctico? Veamos, ¿no sería mejor tratar de ver si me entiendo mejor o peor a mí mismo, con o sin esa cosa?

¿Qué “cosa” poner aquí para mejor comprensión? Se me ocurre una: la «Cosa». La causa primera y última de todo, incluido yo mismo. El Misterio que ha de ser sustento de todo, si queremos sostener que todo efecto ha de tener causa.

Traigamos aquí la otra no menos frase de Pascal: “Credo, ergo sum”. Porque creo, existo. Me sé.

Hagámonos la pregunta: ¿qué puede un hombre saber de Dios, sino lo inexplicable, de igual manera que la gota en el mar, aun siendo mar, al sentirse rodeada del agua por todas partes no puede abarcar la inmensidad? La relación sólo cabe en la confianza. En ella misma es inabarcable, pero he de darme una explicación razonable para mi inteligencia. ¿Cuál ha de ser el camino, entonces?

Sencillamente el contrario al iniciado. Lo antes dicho. No puedo relacionarme con la Cosa de tú a tú, pero sí es posible entender cómo puedo comprender mi existencia mejor― ya estoy buscándome a mí directamente― con o sin esa cosa.

Descendiendo al plano coloquial. Puedo decir: “no existe”, pues me resulta imposible, y más, demostrarlo. Siempre se me escapa. Pero, también puedo decir:” sí existe”, si bien no podré acreditar ninguna de las dos conclusiones. ¿Sin embargo― desenredando el pensamiento, aunque reflexionando―, cómo afirmarme? O, mejor aún, dicho en Román paladino: ¿cómo puedo explicarme yo a mí mismo?

Lo primero que sé es que lo que no es no puede darse existencia a sí mismo. Y, no obstante, yo existo. Luego, a poco que lo piense habré de haber recibido esa existencia desde fuera. Y como la “nada” nada me dice, habré de situar ahí mi primer acto de confianza razonable.

Lo segundo, es lo desconcertante de la vida. Haber sido arrojado a ella para tener que padecer y finalmente morir. Si se me ha dado la existencia, sería una crueldad que todo viniese a concluir en la nada. Venir de la nada para ir a parar a la nada, ¿qué sentido conceder a ese planteamiento? A lo cual podría responderme. Puro azar. A lo que habría de seguir otra interpelación: ¿Y qué prueba la casualidad? ¡Nada! Entonces, la criatura, es decir, yo, sería un absurdo. Un caos. Pero también `puedo responderme. ¡No! El azar no existe. Lo que existe es la causalidad. (de lo contrario habría de sostenerse algo insostenible: que existen efectos sin causas, al menos sin una causa primera). Ha de haber una causa primera y última que respondan a la interpelación que me hago no ya sobre esa “Cosa”, sino de mí mismo. Viene a cuento recordar el grito de Michelet, del cual se hace eco nuestro inmortal Unamuno, cuando a la hora postrera grita aquello de ¡Mi “yo”, que me lo arrebatan!”. Y es que ahí reside la esencia del hombre: en su ansia de vivir, sabedor de que no puede prolongarse. No tiene capacidad para demostrar ni su origen ni su destino, pero siente ese deseo como parte vital de él mismo. Esencia del ser. Y estas razones fuerzan más al “sí” que al “no”, a pesar de no poder demostrarse la racionalidad ni irracionalidad del deseo de perpetuarse. Ahí habrá de situarse el segundo acto de la confianza.

Razones válidas para inclinarnos hacia la confianza radical. Algo que, a pesar de las aparentes contradicciones de la vida nos hagan caer en la cuenta, que más allá de la incertidumbre lo que se ventila es mi propio ser. Entender mejor de mí o no. Eso dependerá de dónde se ponga esa confianza, que ni es racional ni irracional, pero sí razonable.

¿A DÓNDE NOS LLEVA LA CONFIANZA EN NUESTRO CAMINO HACIA LA PERFECCIÓN?
Dra Amanda Patarca
Arrecife ( Argentina)

Si afirmamos que esa pequeña parte de la obra de Dios, el hombre, es perfecta, al estar nosotros, como seres humanos, involucrados no sólo como jueces críticos sino también como parte, llegamos a la situación absurda de  creer eso mismo que afirmamos y, algo más, aún, sentirnos confeccionados, producidos o creados  a imagen y semejanza de nuestro Creador. ¡Qué disparate! Disparate aunque pensemos, como algunos piensan, a fin de salvar un poco este error, que dicha imagen y dicha semejanza se dan, efectivamente, en nosotros, pero aminoradas, reducidas de tamaño, con menor capacidad y, por supuesto, con menor poder. Y… sin duda que es así; confiamos, en ese pensamiento, mientras nos encontremos movidos, siguiendo,  sin distraernos,  la  trayectoria concerniente al  camino que conduce a  la perfección. Pero para ser coherentes, debemos decir que nuestra perfección radica en la capacidad de disposición con la que hemos sido dotados, dirigida hacia nuestra perfectibilidad. Capacidad de superación otorgada, al ser humano  y sólo al ser humano, por Dios ya que ella forma parte de nuestra naturaleza.

El ofrecimiento a Dios y a los otros hombres de los logros siempre positivos, obtenidos  en la concreción de esa búsqueda innata, tiene un fundamento muy concreto: Por de pronto concreta el ofrecimiento considerándolo motivo de orgullo. Para demostrarles, a ambos, que cuando cualquier ser humano, con pleno dominio de sí mismo y a sabiendas, se preocupa por alcanzar algo considerado justo, lo conseguirá,  simplemente porque la conjunción de las circunstancias unidas a la potencia del deseo expresado en la acción, en la mayoría de los casos, lo torna posible. Por otra parte, se hace necesario afirmar que el ofrecimiento  de cada ser humano, a  sí mismo, respecto de esos mismos logros deseados  con vehemencia y obtenidos  siempre, habrán de concretarse  no sólo como prueba testimonial de la existencias del sentido que una causa puede otorgarle a la propia vida, sino, además, para que, luego,  ese ser humano anhelante, pueda dar fe, por experiencia propia, de la existencia de la felicidad, ya que ella es,  precisamente, eso que algunos denominan “goce interno”. Indescriptible sensación a la que se llega solamente estando en continuo estado de alerta al servicio de esa causa considerada  trascendente, justamente porque su efecto (ofrecido), de alguna manera, consiguió  salir para llegar a otros.

CONFIANZA, ESE VALOR AGREGADO
Carlos Pérez de Villarreal
Escritor. Periodista
Argentin

“La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando.” – Ernest Hemingway

La palabra confianza casi siempre está presente en nuestras conversaciones: confianza en uno mismo, en los demás, en las instituciones. Entonces podemos decir que es una firmeza subjetiva, que empieza en nosotros con una intención y un sentimiento de consideración. Significado que nos permite vivir con sinceridad.
La confianza es un valor agregado que brindamos y nos brindan en toda relación que tengamos..
No podríamos estar sin ella.
No podríamos vivir sin confiar, porque no creceríamos, no progresaríamos.
Allí entra la percepción. Percepción para conocer, porque cuanto más se conoce a una persona, más se puede confiar en la misma, y por otra parte, donde hay confianza existe ese complemento importante: comunicar.
La confianza es el indiscutible fundamento de la comunicación humana, pero esto implica madurez, consideración e incluso afecto.
Importa también el hecho de que cuando confiamos somos más efusivos, más cordiales y decididos en nuestros proyectos, porque dedicamos más energía a su progreso que a la desconfianza.
Incluso el liderazgo se basa en la confianza. La responsabilidad, ninguna duda, será del líder, pero puede delegar la labor y confiar en quién y cómo se llevará a cabo.
Es una emoción ambicionada por los seres humanos, pero que no aparece de la noche a la mañana, lleva su tiempo, se edifica con el sentimiento y la fe en nosotros mismos y en los demás, pero también tiene que ver con demoler esos muros, dificultades y recelos que no nos dejan crecer.
La confianza es una manifestación valiosa, un requerimiento para poder expandirnos como seres humanos sensibles y relacionarnos con los demás: confiamos en nosotros mismos, en las personas que son parte de nuestras vivencias, y confiamos incluso en la sociedad de la que somos parte.
Es el dictamen personal de la que dependen todas nuestras relaciones.
Tengamos confianza, brindemos confianza y seremos recompensados en nuestro desarrollo y bienestar, porque si la ofrecemos, es muy factible que también la recibamos.     

¿CONFIANZA?
Gladys Semillán Villanueva
Argentina

Debía caminar un poco fueron muchos días de encierro.
Me había desacostumbrado por esa quietud impuesta a no salir ni siquiera al jardín de la casa.
Pero eso fue por poco tiempo traté de razonar sobre esas circunstancias y
veía incoherencias entonces decidí acomodarme a lo nuevo sin ser una
imprudente.
Mientas todos guardábamos un estricto cuidado y solo se salía por cosas
absolutamente necesarias y que no fueran a más de 500 metros de nuestros domicilios los comerciantes podían traernos todo tipo de elementos y claro se desplazaban por la calle en moto o bicicleta y no se contagiaban.
¿Entonces?
¿Qué sucedía?
¿Qué era eso que se nos imponía de forma tan malsana?
Quien dio la orden en su intimidad recibía gente de todo tipo festejaba sin tomar ningún recaudo, hacía de su vida un recreo mientras miles de personas habían quedado separadas de sus afectos sin poder acercarse y hasta abandonando tratamientos en lo que les iba la vida.
Y se les fue yendo la soledad la angustia comenzó a hacer estragos tales como separaciones y muertes en soledad una soledad mafiosa llevada al extremo de sacrificios que podrían haberse evitado si la cordura, la inteligencia hubieran prevalecido por sobre las intenciones de callar a una sociedad presa amordazada para siniestros propósitos.
Y no se detuvieron siguieron prometiendo dando plazos de aperturas de esas rejas invisibles pero miserables…tiempos que no se cumplían al contrario se alargaban por nuestro bien cada quince días.

MENTIRAS
Cuantos fueron quedando en el camino contaminados por el virus o n
Todos solos acaso la mirada de algún médico que atino a tomarles la mano en el momento de partir.
Ellos mimos debatiéndose en una lucha contra una enfermedad sin antecedentes arrasando.
Así meses hasta que se promete una vacuna esta pandemia parecía que tenía un escudo para detener el avance de esta extraña fiera que no se detenía asolando al mundo.
Y pudimos salvar vidas pero los intereses nefastos siguieron su juego de muerte y las promesas de un mes para otro fue el juego elegido para desangrarnos.
Nos reprochan que no creemos que no CONFIAMOS…como pueden pretender otra cosa si en el camino de la lucha existieron los privilegios
como si fueran castas tal la diferencia de unos y otros
Ellos primeros en todo y después como dijo la máxima autoridad…por mi pueblo todo los demás me importan un bledo.
¿Quiénes son su pueblo?¿ Sus cómplices, sus fanáticos, aquellos que lo sostienen sin reconocer la tremenda realidad de entrega de la Patria y las vidas?
Nos pide confianza…bueno en el mismo momento en que resucite a 112.000
muertos tal vez confiaremos.
Se confía en el Honor en la Ética, la Decencia, la Verdad, la Justicia, la Palabra Digna…eso inspira confianza.
Todo lo demás son promesas vanas que un pueblo no merece es traición
deliberada a la Vida a los inocentes que se crucifican cada día por la inmoralidad ejercida negándole el derecho a crecer sanos protegidos y no esclavizados.
No hay CONFIANZA hoy lo comprobé en la calle. La gente se elude camina rápido casi como huida del que parce acercarse, la mirada desconfiada el temor palpitando en cada respiración pues no solo es por un virus que rein- cide con diferente nombre del alfabeto griego sino de la delincuencia que soltaron para hacernos más divertida la vida no sea que nos acostumbremos a la holganza de la felicidad decretada como ministerio cosa que ocurrió en otro loquero de latino américa.
CONFIANZA…CONFIANZA…no deseo perderte solo deseo el cambio de gente y desde la aparición de los principios de convivencia morales y de respeto por lo que significa ser pueblo gobernado y no sojuzgado decirte…REINA DE  NUEVO.

LA MENTIRA DESTRUYE LA CONFIANZA
María Sánchez Fernández
Úbeda-España

La mentira, enarbolando sus armas, grita triunfante en el campo  de la desconfianza y la duda, se siente plena, llena de poder, pero ¡ay!, inesperadamente sale a su encuentro la verdad con su  escudo y su arco  luminosos  y la abate y la destruye.  Arroja sus despojos al fuego depurador y surge alegre la confianza plena.

Dice un dicho popular muy antiguo: “La mentira tiene patas cortas y siempre la alcanza la verdad”.  Sí, la mentira termina por caducar con el tiempo. No puede haber mentira oculta. Está metida en su burbuja de fantasía, en los colores de su pompa de jabón y al hacerse cada vez más grande la burbuja explota y sale a la luz la pura y auténtica verdad. Pero ¡ay!, ya la mentira ha dañado la confianza en el receptor de esa mentira.

Si nos ponemos a analizar el origen de muchas mentiras diremos que las hay piadosas para no lastimar la susceptibilidad de algunas personas en trances dolorosos. Estas son perdonables porque vemos la buena voluntad del mentiroso. En esas mentiras hay bondad, hay amor. Hay mentirijillas como una forma de broma anecdótica que terminan por ser festejadas, pues en ellas solamente está el buen humor y el desenfado, pero hay otras que tienen un fondo oscuro, un fondo rebuscado. Se solazan en el descrédito ante la sociedad de personas inocentes. Otras, que son a las que me he referido  anteriormente, están envueltas en una burbuja de engaño solapado. Estas mentiras están manipuladas de forma concienzuda, sólo tratan de conseguir la estima y la admiración de la persona que las escucha. A estos mentirosos yo los llamaría enfermos. Enfermos, sí, porque en el fondo su naturaleza es noble. Se dan por entero cuando se les necesita. Se dan a sus amigos, pero la mentira los domina. No lo pueden evitar. Mienten  solamente por mentir porque esa es su forma de ser. Se sienten seguros.

A estos yo los llamaría mentirosos patológicos o compulsivos, que padecen, quizás, de un complejo de inferioridad ante triunfos o victorias ajenas, por eso se construyen, se creen y viven sus propias mentiras tratando de superar ese complejo, inventando mundos fantásticos jamás vividos, honores y puestos relevantes en su campo laboral y artístico, viajes atrevidos y fabulosos, sucesos desagradables en su trayectoria vivida y por vivir abusando sin freno de la buena voluntad, sensibilidad  y afecto de aquellos que suponen tienen por amigos. Y  todo esto ¿por qué?, pues porque quieren llenar ese espacio vacío que los sume en la indiferencia de su círculo habitual. Se sienten solos y necesitan del aplauso y la admiración sin límites de esas personas recientemente conocidas. A todos quieren deslumbrar, y a veces lo consiguen, hasta que la burbuja explota. Estos mentirosos, al final,  terminan por quedar aislados, solos, los nuevos amigos se retiran y los evitan cuando  la verdad ha atrapado a la mentira porque han destruido su confianza.

LA CONFIANZA
Jaime Suárez Avalos
México

Ya llegué mi amor.

              -Qué bueno, ¿Cómo te fue?
              -Mal, no vendí nada. Vengo muy cansado, ¿podemos comer ya?
              -Lo siento, corazón. No hay comida.
              -¿En serio?
               -Lamentablemente. En la mañana se terminó lo último que teníamos en el refri.

               -Lo entiendo. Desde hace una semana que no te doy gasto, pero es que las ventas están por los suelos.

               -Yo creo que todo es por la inseguridad.

               -¿Y ahora qué haremos?

               -No hay otro camino. Vamos a casa de tu primo, ya vez que le gusta vernos y siempre nos invita a comer.

               -Pues sí, pero ya me da pena. Esta semana hemos ido a “gorrerarle” la comida dos veces ya.

               -Sí mi amor, pero ni modo que nos quedemos sin comer, ya ves que Toño es muy amable.

               -¿Y si nos aguantamos el hambre?

               -Yo no. Mira. ¿por qué no le pides un préstamo que nos permita comer durante un buen tiempo?

               -Ya le debo más de treinta mil pesos.

               -Pero Toño tiene dos grandes cualidades: nos aprecia y es millonario. Mejor que pasemos pena una vez más y no que mañana regresemos para que nos inviten a comer. Vamos, decídete.

               -Tienes razón Lucrecia, no hay otro remedio.

               Lucrecia y Juan se dirigieron a casa de Toño. Sabían que serían bien recibidos, sin embargo, la pena era evidente.

               -Hola, qué bueno que vinieron, estamos a punto de comer y por supuesto que ustedes nos acompañarán.

               -Buenas tardes Maricela, ¿qué tal Toño?

               -Todo bien -respondió Maricela- por favor siéntense y comamos juntos, así será más agradable la ingestión de los alimentos.

               -Ay mi amor, no seas tan rebuscada para hablar -le reconvino Toño- son nuestros primos y no hay porque expresarse así.

               -Perdón -contestó Maricela.

               -Les agradecemos la invitación, pero antes quiero tratar con Toño un asunto muy delicado.

               -Pues mientras Maricela ordena que nos sirvan los alimentos, vamos a mi despacho para que me digas de qué se trata.

               Las mujeres se quedaron platicando mientras que los hombres se retiraban para hablar en privado.

               -¿De qué se trata?

               -Es que… ya te debemos mucho dinero.

               -Lo sé, ¿y eso qué?

               -Me ha ido muy mal, la gente ya no quiere o no puede comprar. El caso es que, no sólo no he podido pagarte, sino que nuevamente estamos en la ruina.

               -Lo sé Juan, pero somos primos y ya sabes que te ayudaré siempre que pueda. ¿Cuánto necesitas?

               -Pues…

               -Habla sin temor, entre nosotros no debe haber reticencias. ¿Cuánto necesitas?

               -Digamos que, unos diez mil pesos para no molestarte un buen tiempo.

               -No Juan, para mí no es molestia ayudarte, por el contrario, me da gusto que recurras a mí. Malo sería que fueras con prestamistas que abusan de la necesidad de la gente.

               -Entonces, ¿vas a ayudarme?

               -Con mucho gusto. Ahora, vamos a comer y olvidar los pequeños problemas.

               La comida se desarrolló en un ambiente muy grato. El afecto de los primos y sus esposas era evidente. Cuando, después de saciar el hambre se dirigieron a la sala para seguir platicando, Juan aprovechó para comentar.

               -Oye Toño, hay algo que me llama la atención. Ustedes tienen mucho dinero.

               -Modestamente, poseemos algunos millones.

               -Lo sé, entonces me pregunto: ¿no te da miedo que alguien quiera extorsionarte? Tal vez ya lo hace algún grupo delictivo.

               -No. Nosotros vivimos tranquilos.

-¿Cómo lo hacen? ¿Nadie lo ha intentado?

-Sí, pero simplemente, cuando alguien llama para extorsionarnos, colgamos de inmediato, así en casa como en las oficinas.

-¿Y no insisten?

               -Sí, pero volvemos a colgar, hasta que se dan por vencidos.

               -Qué bueno. En fin, ya debemos retirarnos, quiero estar descansado porque mañana intentaré una ruta nueva, a ver si así tengo mejor suerte.

               Cuando se despidieron, Toño entregó a su primo un sobre cerrado, Juan le dio las gracias y después de abrazarlo emprendieron el regreso a su casa. Ya en ella se sentaron para comentar, Juan abrió el sobre y para sorpresa de ambos vieron que en él había treinta mil pesos.

               -Vaya que tu primo es generoso.

               -Pues sí, pero ahora será más difícil pagarle.

               -De alguna manera podremos corresponder a su bondad.

               -Eso tenlo por seguro. Pues toma el sobre y guárdalo, ya mañana irás a comprar lo que necesitamos para la despensa de esta semana por lo menos.

               Lucrecia sacó del guardarropas la caja donde guardaban sus pocos valores, al depositar el sobre vio que dentro de la caja estaba el boleto del Melate que su esposo había comprado hacía ya dos semanas. Lo tomó y dijo a su esposo.

               -¿Ya lo revisaste? A lo mejor ya somos ricos.

               -No, me gusta esperar y hacerme las ilusiones de que ya gané.

               -¿Cuánto hay en la bolsa?

               -Según recuerdo, alrededor de quinientos millones de pesos.

               -Pues no entiendo por qué lo guardas tanto tiempo.

               -Mira, es como ir al cine. Allí veo mansiones hermosas y gente bonita; mientras disfruto la película sueño que formo parte de esa realidad inventada. Con el Melate puedo soñar e imaginar lo que haría con tanto dinero.

               -¿Y qué harías?

               -Uf, mucho. Ayudar a nuestra familia, como lo hace Toño, y comprar una gran casa. Nada de autos de lujo ni joyas, sólo la casa en un terreno inmenso.

               -Pues ya me pusiste a soñar, pero volvamos a la realidad. Revisa los números y deja de soñar, para que descanses y mañana vayas contento a tu trabajo.

               -Tienes razón. Déjame revisar en el celular. 

               Juan buscó la página de los resultados, Lucrecia se fue al patio para recoger la ropa que había tendido en la mañana. Cuando regresó no pudo ver a su esposo porque el bulto de la ropa le tapaba hasta los ojos. Fue a la recámara para doblar las prendas, pero el silencio de Juan le llamó la atención; regresó a la sala y vio que él estaba atónito.

               -¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?

               Juan estuvo en silencio unos momentos más y después con el rostro iluminado por la emoción gritó: -¡Ganamos el premio! ¡Somos millonarios!

               -No juegues con mis emociones. Mira que eso es muy delicado.

               -Es verdad, ¿cómo voy a engañarte con algo tan serio? Ganamos quinientos diez millones, bueno, menos los impuestos.

               Se abrazaron y bailaron un buen rato, después, ya calmados, platicaron e hicieron planes.

               -Oye, lo primero que debemos hacer es no cometer indiscreciones. Antes de comunicar a cualquier persona lo que ocurre, es necesario que pensemos bien.

               -Pues yo creo que sería bueno pedir orientación a Toño. Así como nos ha apoyado en nuestras pobrezas, ahora puede asesorarnos para guardar el dinero en un banco seguro e invertir para incrementarlo.

               -Tienes razón. ¿Qué te parece si los invitamos a comer? Sería una grata sorpresa, ellos son de confianza y aquí en casa, sin la presencia de sus empleados domésticos podremos hablar con libertad.

               -De acuerdo, voy a cocinar algo delicioso para corresponder a sus atenciones y aprovecharemos para pedirle que nos oriente.

               Toño y su esposa no se hicieron del rogar. Al principio creyeron que Juan y Lucrecia habían gastado mucho del dinero que les habían prestado, pero no les molestó en lo absoluto. Era muy saludable emocionalmente que su primo pudiera derrochar un poco.

               Comieron entre bromas y después fueron a la sala para platicar.

               -Toño, ustedes siempre han sido muy buenos con nosotros y ahora, abusando de su afecto queremos pedirles su ayuda.

               -Cuenta con ello. Dinos qué podemos hacer por ustedes.

               -Necesitamos urgentemente su orientación. Verán, ganamos en Melate un poco más de quinientos millones de pesos. Como ustedes tienen mucho dinero, saben cómo manejarlo con toda seguridad.

               -¿Quinientos?

               -Claro, menos impuestos.

               -De todos modos, es mucho.

               -Pues te escuchamos. Queremos ser discretos para no exponernos a extorsiones ni abusos.

               Toño y su esposa intercambiaron miradas inteligentes. Después habló él.

               -¿Tienes idea de cuánto exigen los grupos delictivos para no molestar a los ricos?

               -No sé, tal vez un millón de pesos.

               -No, hablo de porcentajes.

               -Ah, tal vez un cinco…

               -En realidad es un treinta por ciento.

               -¿Tanto?

               -Así es.

               -¿Y tú como lo sabes? ¿Es lo que pagas a algún grupo delictivo?

               -Qué elegancia. Grupo delictivo. Me gusta.

               -¿Entonces?

               -Llegó el momento de que ustedes correspondan a la liberalidad con que les hemos ayudado. Debemos confesarles algo. ¿Han oído hablar del grupo “Justicia Social”?

               -Sí, tienen fama de ser un cártel poderoso.

               -Resulta que yo soy un integrante de ese grupo.  Es por eso que nadie nos ataca; y también es la razón de que yo te acompañaré a cobrar el premio; al hacerlo, deberás depositar en mi cuenta el treinta por ciento de lo que te entreguen.

               -Toño se quedó mudo por unos instantes, Lucrecia reía con los nervios a flor de piel.

               -Qué bromista eres, si no fuera porque te conocemos bien estaríamos asustados.

               -Y muy enojados -añadió Toño. Pero qué bueno que se trata de una broma.

               -Mira Juan, escucha bien para que salgas de dudas: tú puedes ir solo al banco a cobrar el premio, tienes de plazo diez días para hacer el depósito en mi cuenta. Si no lo haces, ya verás cuáles son las consecuencias. ¿O prefieres que yo te acompañe?

               Anonadado y lleno de ira, después de consultar con Lucrecia, comunicó a su “querido primo” que ambos irían a cobrar. Allí mismo pagaría la cuota de protección.

               Así lo hicieron y después de ese día jamás volvieron a comer juntos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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