EL OTOÑO NARRATIVA

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EL OTOÑO

Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

El inicio astronómico de las estaciones se sucede, por convenio, en el instante en que la Tierra pasa por una determinada posición de su órbita alrededor del Sol. En el caso del otoño, esta posición es desde la que el centro del astro, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden. En este instante, en el hemisferio sur se inicia la primavera y en el hemisferio norte, el otoño.

            Las cuatro estaciones están determinadas por cuatro posiciones principales en la órbita terrestre, opuestas dos a dos, que reciben el nombre de solsticios y equinoccios. Solsticio de invierno, equinoccio de primavera, solsticio de verano y equinoccio de otoño.

            La palabra equinoccio proviene del latín “aequinoctĭum” y significa “noche igual”. Es el fenómeno en el que el sol se coloca exactamente por encima del ecuador, provocando que la duración del día y la noche sean exactamente iguales. Esto ocurre dos veces al año, en primavera el 21 de marzo y en otoño el 23 de septiembre. Los días del equinoccio eran los más importantes para los mayas, pues para ellos en primavera comenzaba el ciclo de preparación de la tierra para la siembra y, en septiembre, el período en que el fruto del maíz ya maduro estaría próximo a recolectarse.

             El otoño, como sabemos, es una de las cuatro estaciones del año. Comienza con el Equinoccio de otoño (23 de septiembre) y concluye con el Solsticio de invierno (21 de diciembre). Su duración es de 89 días y 20 horas. Se dice de esta etapa del año que es la estación romántica y poética y triste (los días se acortan y las noches se alargan).

            En algunas regiones y culturas, se habla solo de dos estaciones: la estación seca y la estación lluviosa, diferenciadas por el régimen de precipitaciones.

            El eje de la Tierra tiene una inclinación de 23, 45º con respecto al plano orbital terrestre. Por esta razón, la eclíptica se encuentra inclinada dicho número de grados con respecto al ecuador celeste. La consecuencia inmediata de ello es que el sol, en su recorrido a lo largo de la eclíptica durante un año, a veces se sitúa sobre el ecuador celeste y a veces por debajo. La altura máxima que alcanzará el Sol en el cielo en cualquier punto de la Tierra dependerá de su latitud y de la época del año.

            La inclinación del eje de la Tierra es responsable de los cambios de altura del Sol sobre el horizonte y de la sucesión de situaciones climáticas que dan lugar a las estaciones. Cuando el Sol pasa más alto sobre el horizonte el clima es más caluroso y la estación corresponde al verano.

            El vocablo “otoño” se deriva de la lengua latina en su palabra “autumnus”, y esta, a la vez, de las palabras “auctus” y “annus”. “Auctus”, a “um” son participios pasados del de “augeo”, que proviene del griego “auxo”, que significa, según los estudiosos de la lengua griega, “aumentar”, “acrecentar” “expandir…”.

            Según mi criterio y el de un sinnúmero de astrólogos, el otoño se considera “la plenitud del año”. ¿Por qué? Porque la naturaleza culmina su tercer ciclo. Cuántas veces hemos escuchado que, cuando las personas llegan a su madurez, aunque no todos los individuos envejecen a la misma edad y de la misma forma, están en el otoño de sus vidas. Por consiguiente, se considera que la tercera edad o la etapa de madurez comienza a partir de los 65 años o más.

            En el otoño, la longitud del día se acorta más rápidamente. El Sol sale por las mañanas cada día un poco más tarde que el día anterior y se pone antes, siendo el acortamiento del día especialmente apreciable por las tardes. En definitiva, al inicio del otoño el tiempo en que el astro está por encima del horizonte se reduce en casi tres minutos cada día. Igualmente, comienzan las bajadas de temperatura y llueve más.

            La caída de las hojas de los árboles es uno de los motivos que provoca una de las características más típicas del otoño. Las hojas de las especies caducifolias se desprenden de ellas en esta estación porque dejan de ser útiles. Las hojas utilizan la energía del sol para transformar dióxido de carbono, agua y otros nutrientes del suelo en diferentes moléculas que necesitan para crecer y realizar sus funciones vitales (fotosíntesis). Este mecanismo funciona muy bien cuando las condiciones ambientales son suaves. Pero, cuando hace frío, las hojas no pueden cumplir su función y, por eso, la planta se deshace de ellas, es decir, las raíces no son capaces de absorber agua ni nutrientes, ya que solo pueden tomarlos si están disueltos. Por lo tanto, si no se cayesen las hojas, la planta moriría deshidratada al perder agua a través de ellas y no recuperarla mediante las raíces.

            Para evitar esta muerte, el árbol, los arbustos u otras plantas cortan el suministro de savia a las hojas, además de retirarles la clorofila y otros compuestos útiles, lo que explica por qué se vuelven de color marrón antes de caer al suelo.

            La estación de tránsito entre verano e invierno obliga a nuestro organismo a una serie de adaptaciones. Hay que prepararse frente al descenso de las temperaturas, y eso lo hace el cuerpo a través de un mayor consumo de energía que precisa el centro cerebral de regulación térmica. Ese mayor gasto energético es uno de los factores que influyen en el descenso de la capacidad de defensa frente a los gérmenes.

            El tiempo húmedo y templado es propicio para el desarrollo de muchos virus, bacterias y otros microbios patógenos, lo que aumenta el peligro de infecciones, especialmente del aparato respiratorio, cuando los peligros del verano se centran más bien en las del aparato digestivo. También la disminución de las horas de luz solar a través de la estimulación de los centros cerebrales y sus conexiones con el sistema hormonal es uno de los elementos que influyen en el aumento de los problemas de depresión y empeoran algunas manifestaciones psicosomáticas típicas como las gastritis y úlceras de estómago y de duodeno.

            El equinoccio de otoño puede darse, a lo sumo, en cuatro fechas distintas (del 21 al 24 de septiembre). A lo largo del siglo XXI el otoño se iniciará en los días 22 y 23 de septiembre (fecha oficial española), siendo su inicio, el más temprano el del año 2096 y el más tardío fue en el 2003. Las variaciones de un año a otro son debidas al modo en que encaja la secuencia de años según el calendario (unos son bisiestos, otros no) con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol (duración conocida como año trópico).

            Según estudios llevados a cabo en la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) y en la Space Weather Prediction Center, durante el otoño el número de manchas solares alcanza valores entre 66 y 88. En cuanto a las constelaciones, alrededor de la estrella Polar se podrán ver Cisne, Casiopea, Osa Menor y Jirafa. Las constelaciones eclípticas visibles durante el otoño van de Capricornio a Virgo. Por encima de la eclíptica destacan Pegaso y Andrómeda; por debajo, Ballena y Orión, así como las estrellas Proción, la más brillante en la constelación del Can Menor, y la octava estrella más radiante en el cielo por las noches, y Sirio es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris , la más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio celeste al sur de Canis Maior.

OTOÑO
Diana Mirta Muñoz
(Argentina)

El otoño marcó de a poco los días. La tibieza se perdió ante los pasos premonitorios del invierno. Ocres, marrones, cubrían el paisaje.

Se sintió el silencio adueñarse de las risas el verano, y fue allí donde se cerraron las ventanas para dar paso a las llamas rojas y danzantes del hogar.

Los geranios levantaron la vista hacia el cielo, clamando por las gotas perladas que humedecieran su cuerpo.

El gris se transformó en azul oscuro, y el algodón mullido desapareció ante los ojos.

La lluvia comenzó como dulce melodía, una sinfonía de sensaciones que envolvió a los seres circundantes. Los rosales aplaudieron el amanecer; la hierba, en movimiento ondulante, mostró su alegría.

El Duende mayor del bosque giró la llave, buscando abrir la puerta que permitiera que los pájaros, uno a uno, se integraran a la gran orquesta. Fue allí donde el Pito Juan llamó a los demás. Se acercaron la Torcaza, el Tordo y la Calandria, mientras el Hornero, sin dejar su hogar en el poste del teléfono, observaba de lejos.

El sol comenzó a oscurecerse, y el canto, junto a la gran orquesta, en un arpegio puso fin a la sinfonía.


LLEGÓ EL OTOÑO. 
E.Goikoetxea 
( Alicante-España)

El otoño es un período especial. En las regiones templadas es la estación de días soleados, noches frías y cielos azules, en la que las colinas boscosas se van tiñendo de cientos de tonos dorados, anaranjados y rojizos. Es el tiempo en que el verde eterno de los pinos y los cedros sirve de discreto telón de fondo a los vivos rojos y amarillos de los árboles de hoja caduca.

En algunos países orientales, como Japón y Corea, se valora especialmente esta época del año. En Japón se acostumbra a salir a “cazar los colores del otoño”, expresión que nombra las excursiones que permiten admirar el arte de la naturaleza.

Cuando Vivaldi compuso » El Otoño»  sabía muy bien lo que escribía: época de alegría, de cosecha, de apretadas simientes que terminan dando fruto.Durante los casi once minutos que dura el movimiento, el italiano nos lleva de viaje por un mundo que se desnuda mientras cambia de colores. Un mundo de vendimia, de fiesta y de danzas campesinas. De alegre embriaguez con vino joven y expediciones de montería.

El otoño tiene fama de triste, oscuro y melancólico, injustamente atribuida por recibir la bajada de temperaturas del fin del verano y de horas de luz. También porque trae consigo: la vuelta al colegio, a la oficina… a lo que llamamos vida normal . Pero el otoño no es todo amargura.

El otoño es disfrutar de las mejores luces naturales del año, de los primeros y agradecidos fríos tras la olas de calor veraniegas y de la caída de las hojas de los árboles al sabor de un café. Es reencontrarse con la casa, con el sofá y con la manta. Y hasta disfrutar de la lluvia tras los cristales de una estancia seca y templada. ¡¡ Feliz otoño !!

                                      

 

2 comentarios en “EL OTOÑO NARRATIVA”

  1. Muy feliz otoño mi queridísima Eunate y un gran abrazo a todos aquellos que con sus palabras tan llenas de poesía nos cautivan y seducen a embriagarnos de tardes otoñales. Viva el otoño.

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  2. Llegó el Otoño: Preciosa descripción del otoño, con la colorida belleza de la época, cuando las hojas caen como si plegaran sus alas, mostrándonos el sendero por el que transitamos.
    Especial es tu poético decir pleno de contenido. Además de la bella descripción de las estaciones de Vivaldi , es una música que como un eco nos transporta, por los senderos de la esperanza contemplando el curso del tiempo. Precioso y logrado
    Felicidades Eunate

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