DEDICAMOS ESTE MES AL RESPETO Y LA EDUCACIÓN NO

RESPETO Y EDUCACIÓN

6252fda171ae2fd39653e1c6bd975cf4         2_5

sepa a

 El respeto exige un trato amable y cortés; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida conyugal, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía absoluta de transparencia; crea un ambiente de cordialidad y seguridad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita las ofensas y las ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios,  conoce la autonomía del cada ser humano y acepta complacido el derecho a ser diferente.

El respeto es la posibilidad de aceptar tus defectos y tus virtudes sin poner en tela de juicio lo que ves en los demás, porque jamás obtendrás de otros lo que no eres capaz de darte tu mismo, ya que en la medida que lo logres serás capaz de otorgarlo a los demás; es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con uno de los propósitos mas elevados en la vida.

En conclusión el respeto es una de las cosas mas importantes; el respeto consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en una relación. Aunque el término se usa normalmente en el ámbito de las relaciones interpersonales, también aplica a las relaciones entre grupos de personas, entre países y organizaciones de diversa índole. No es simplemente la consideración o deferencia, sino que implica un verdadero interés no egoísta por el otro, más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir.

Como seres humanos somos todos iguales, aunque nos diferencian algunos valores según la familia de la que hacemos parte y de la sociedad en la que vivimos. Por esta razón, el respeto a las diferencias a lo diverso, a las distintas culturas y razas, también forma parte de la educación de damos a nuestros hijos. Un aprendizaje y enseñanza que deben ser transmitidos a los niños desde que son muy pequeños.Han de aprender a ser respetuosos en la diversidad

Los niños deben recibir una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad, la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral   y social, y llegar a ser un miembro útil y participativo de la sociedad. El niño debe ser protegido contra todas las prácticas que puedan fomentar la discriminación. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, solidaridad, tolerancia, amistad, paz y fraternidad. Son derechos fundamentales para la vida de los niños.

La discriminación del niño puede ocurrir en cualquier ámbito. Por ello, es sumamente importante que los niños aprendan a no discriminar ni ver el racismo como algo normal. El niño debe comprender que la diversidad existe y como tal se debe respetar. Los niños deben aprender a hacer amigos y respetar a los demás, independientemente de su color de piel, de sus rasgos, de cómo es su pelo, si es chino, árabe o indígena, si habla otro idioma  y a respetar su cultura y sus tradiciones.

 Los niños deben saber que la diversidad nos trae riquezas de informaciones y de experiencias. Que podemos aprender mucho con las diferencias. En lugar de criticarla, debemos aprender con ella y darle su real valor. Esa es una tarea importante principalmente en los días actuales en que cada día son más las familias que emigran e inmigran de un lugar a otro.

No debemos de olvidar nunca que «LAS DIFERENCIAS NOS ENRIQUECEN Y EL RESPETO NOS UNE 

E.Goikoetxea

sepa a

 

Y ya, como respuesta…, silencio

Por María Sánchez Fernández

No hace mucho tiempo me encontraba disfrutando de unas vacaciones en una importante ciudad de nuestra costa mediterránea. Una mañana salí, bastante temprano, a dar un paseo en compañía de una prima mía. Al pasar por una céntrica glorieta, vi que se hallaba sentada en un banco una mujer todavía joven. Era la primera persona que aquella mañana veían mis ojos en la calle. Le di amablemente los buenos días y no obtuve respuesta alguna. Un poco ofendida y un mucho desconcertada comenté el hecho con mi prima, y ésta me dijo: “La culpa es solamente tuya. ¿Por qué te has dirigido a ella si no la conoces? En las grandes ciudades como esta no hay esa costumbre, cada cual vive su vida y únicamente va a lo suyo”.

Me dio mucha pena y también un poco de vergüenza el ver y poder comprobar que tenía razón; que eso era muy cierto. La gente va y viene por ahí, por esas calles de Dios, sin mirarse ni prestarse la menor atención. Está como deshumanizada. Esto quizás tenga también sus ventajas, pues así, tu propia intimidad, es decir, tu propia libertad de movimientos esté más protegida pues nadie se fija en ti ni se preocupa lo más mínimo de cómo vas ni de cómo te comportas. Pero lo que es peor, tampoco se preocupa de qué es lo que te ocurre si es que te ocurre algo. En cambio, las ciudades pequeñas son como grandes casas en las que todos vivimos como una hermosa familia. Todos, o casi todos, nos conocemos –por fortuna–, y procuramos guardar cierta compostura, no por el “qué dirán”, ni muchísimo menos, sino por respeto a nosotros mismos y por respeto a los demás.

Muchas tardes, más bien las tardes de invierno en que el tiempo es bueno y el sol te invita a dar un paseo, trato de evadirme –cuando tengo unos minutos libres, que son bien pocos–, y salgo a respirar el frío y el aire puro por los alrededores de nuestra ciudad. Unas veces por el sendero de “La Alameda”, otras por el paseo de la “Redonda de Miradores”. Camino despacio, me detengo a mirar el paisaje recreándome y disfrutando al máximo de esa verdadera paz que nos ofrece el campo. Me cruzo con algunas personas, muy pocas, a quienes quizás no he visto en mi vida y que van pensando y haciendo lo mismo que yo. Con una sonrisa franca, sin tapujos, me saludan y me dicen “buenas tardes”. Yo les respondo con el mismo afecto. ¿No es hermoso? ¿Es que no es necesaria esta comunicación entre las gentes? Yo creo que es vital ese acercamiento para no sentirse tan solos. Cada día nos vamos aislando más y más. Nos metemos en nosotros mismos, en nuestro propio materialismo, y me horroriza pensar que alguna vez no lleguemos a reconocer ni a nuestra propia persona.

Pero hay más, mucho más. Si nos remontamos a tiempos más lejanos, cuando en las calles empedradas se oía el sonido, siempre agradable, de los cascos de las caballerías al chocar contra los adoquines en las horas más tempranas del día, y veíamos a esos hombres, curtidos de sol, y forjados en el noble y duro yunque del campo que se dirigían a su trabajo con sus recuas de animales y decían saludando a un semejante: “A LA PAZ DE DIOS, HERMANO”. Y si era al atardecer, y venían cansados de su larga jornada de sol a sol, y siempre con cara agradable y sonrisa a flor de labios decían: “SANTAS Y BUENAS TARDES TENGAN USTEDES”.

¡Benditas costumbres aquellas! ¡Sanas y educadas costumbres que el progreso va extirpando de raíz!

Ahora somos más cultos. Somos más dueños de nosotros mismos –al menos eso creemos–, pero, ¿hasta qué punto merece la pena el saber tantas materias si hemos dejado a un lado la verdadera sabiduría que está ahí, en lo sencillo, en lo cotidiano, en esos buenos días dichos con amor de corazón y que ya, desgraciadamente hemos perdido?

sepa a

LA EDUCACIÓN Y EL RESPETO

Qué gozo produce evocar la educación recibida en el siglo pasado, de padres, maestros, escritores, locutores de medios radiales y televisivos, periodistas, humoristas, actores y demás… Ellos, en definitiva han  dejado una impronta de su tiempo con el decir y obrar.

Fueron ejemplo para cuantos participamos de su manera de ser y disfrutamos sus enseñanzas; valoramos los buenos modales y frases como: «disculpe, buen día, por favor, permiso, gracias, es usted muy amable, ¿me permite una pregunta?» y tantas otras que hacían ala buena convivencia y tolerancia, o sea la no-violencia. ..

Lamentablemente hoy todo es agresividad hacia los demás, predisponiéndolos a actuar de igual forma.

Un caso claro y común lo da la gente que concurre a canchas de deportes, oficinas, marchas de protesta… o quienes conducen vehículos y gritan improperios o se dan golpes de puño. 

Ruego recapacitemos y volvamos a las formalidades perdidas, en las que eran innecesarias palabras soeces  o expresarse con groserías e insultos ni golpear a nadie. 

Somos proclives a pregonar y ejercer «derechos»,pero en muchas oportunidades, olvidamos cumplir «deberes».Recordemos que «nuestra libertad termina donde comienza la del otro.»

Educación y respeto se complementan e interactúan.

Un pueblo culto es aquel en que los ciudadanos conocen y aplican esas normas universales.

Se adquieren en el seno familiar; pienso que los papás no deben ser tan «permisivos» ni considerarse»amigos»de sus hijos, sino desempeñar el rol que les corresponde . Los chicos pasan cuatro horas por día en la escuela y el resto en el hogar; se deduce que mientras los docentes instruyen, el educar corresponde a los padres. Entre ambos,» forman»a las personas. 

Que su labor sea mancomunada, de buena relación y un» volver a las fuentes» para que la vida de todos los humanos sea placentera, armoniosa, feliz…

Inés Arribas de Araujo –   Argentina

sepa a

 

UN TIEMPO NUEVO

Sobran siglos de sufrimientos
llagas en las palmas
venas que sangran
aire duro y ceguera
reinician albas de cenizas y yugo.

Respeto. Educación
No son solamente palabras.

Son guías para despertar
de la crisálida y volar.
Es interrogar al espíritu
para hallar un horizonte

eternamente móvil.

Es sembrar con cuidado
una cepa de jazmín jubiloso
inaugurar otro tiempo
desafiar el viento
que aviva mentes estrechas
recrear  a la luz de las palabras
el surgimiento de seres nuevos.

Un tiempo que nos encuentre
fuertes
libres
                                                                                                fraternos                                                                                                        
como bandadas de pájaros
en un mismo vuelo.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI – ARGENTINA

sepa a

QUE DIOS Y LA PATRIA ME LO DEMANDEN
 
 
Un juramento, refrendó el silencio,
 Murmullo de la gente esperanzada,
Promueve una gestión, desencantada,
 Mendrugo de la dádiva en suspenso.
  
Promesas sin cumplir desde el comienzo,
 Las urnas fraguan una algarabía,
 De donde esbozará la hipocresía,
 Que denostará corpórea en el tiempo.
  
Nuevo orden social, nueva asignatura,
 De unos el rosal,  de otros la espesura.
 Libre albedrío, libres quienes manden. 
 
Lejos la equidad, cerca el exabrupto.
 Si la honestidad cierne en los corruptos,
 ¡”Que Dios y la Patria me lo demanden”!  .
 
 
JUAN JOSE MOYANO
  sepa a

             

La Educación y el Respeto,
nacen de la misma fuente
nunca me ponen inquieto,
porque agradan a mi mente.
 

Hildebrando Rodríguez

Mérida-Venezuela

sepa a

Deja un comentario