CUENTOS Y RELATOS

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HARRY

Por Adrián Néstor Escudero  (Santa Fe/ Argentina

la serena crueldad del homo sapiens… Acongojado.

Y en especial, al FORO SOBRE DELINCUENCIA JUVENIL (NACIONES UNIDAS DE LAS LETRAS – Bogotá, Colombia para el Mundo – Presidente Fundador: Poeta de la Paz Joseph Berolo Ramos); con el sabor agridulce de trasmitir crueles y crudas realidades contemporáneas, y que tienen por sujetos activos, a jóvenes víctimas y victimarios…
En particular, a la amiga del alma, colega en las Bellas Artes y hermana en la Fe y Humanidad, Dra. Eunate Goicoetxea, Editora Independiente, Diseñadora del Magazin Virtual Internacional LUNASOL y Vicepresidente Internacional de la OMT (USA/España); abrazados por la imaginación creadora al Maná de la Palabra…

Escuchen. La Historia de este Harry no es precisamente la del inglés Potter, el joven mago de Howarts que despertó desde sus tierras de elfos, dragones y dementores, la imaginación de un incontable universo de niños, que después fueron jóvenes y hoy quizá adultos, y de adultos hoy quizás más adultos que entonces… Porque de Potter se aprendió mucho sobre eso de la amistad, la valentía y el amor sin medida o como estatura del dolor ofrendado por el bien del otro…
Pero Harry le decíamos nosotros al más inútil de la barra; eso sí, porque no sólo ostentaba sus jóvenes años y esos horribles anteojos que el dibujante le calzaba a Potter en cada tapa de su libro de aspirante a hechicero –y a despecho de la figura elegante y dulce que prefirió el casting para las versiones cinematográficas de sus alucinantes aventuras-, sino que compartía toda esa facha de pibe mojigato, cortado también en la frente –como el inglesito- pero no a causa de un rayo mortal del Señor de las Tinieblas, sino por la certeza bien real de una flecha lanzada por un arco casero, de vereda a vereda, por Groucho, el líder de la otra banda de secuaces escolares, con las que compartíamos territorio y desmanes.

La respuesta no se hizo esperar de nuestra parte, e ideamos lo que después sería –a la distancia y con el pelo cano- la más atrevida de las venganzas contra Groucho y sus idiotas útiles… ¡Ya verían, si de hacer daño se trataba! No habría Otra Vez para el desgraciado correntino, escapado de las fazendas brasileras y aterrizado por el hambre en nuestro abundoso litoral santafesino.
Hubo un juramento de odio previo hecho con sangre de navaja nueva, muñeca con muñeca, entre los trece muchachos que, ocultos en la Caseta Siguiente al refugio del guardabarreras, culminara con la macabra ceremonia de descuartizar, pieza por pieza, al Caballo Balancín que estúpidamente acompañaba su trabajo de sereno de ferrocarril por la mañana, y de encargado de la Estación de Pesaje de mercaderías en los depósitos de la Central del Mitre.
“Todos nos estamos muriendo”, me dijo La Voz en la Noche. Y eso me bastó para aspirar el último aroma a poxiran que guardaba en los bolsillos, hasta que Los Visitantes del Otoño vinieran a encumbrarme con la masa blanca El Deseo de dominio absoluto, aunque más no fuera, de Un Fragmento de la Realidad que odiaba y, al mismo tiempo, deseaba conquistar… Y que ellos me habían enseñado cómo: a tiros y cuchillazos, a sienes partidas y cuellos seccionados por la yugular… Con cada entrada al reformatorio, más odio y más deseo de venganza… ¡Pobre Groucho! ¡No sabía con quién se había metido el infeliz

La Sábana a los Pies de la Cama fue arrojada de un puntapié por la ira de conquistador que me abrasaba. ¡El Groucho y sus guachos jodidos estaban muertos! ¡Muertos! Al pibe Harry nadie lo tocaba, excepto nosotros. Del pibe Harry nadie se burlaba, excepto nosotros. Nosotros que, como esa loba lo había hecho con Rómulo y Remo, le habíamos salvado y alimentado a escondidas de la pérfida bruja de su madre abortista, La Esposa del General, de El Hombre que Amó, del fiolo traidor y asqueroso de barrio Alfonso y alrededores, siempre listo a La Coartada de un Amante…; y que hasta aprendimos a cambiarle los pañales y hacerle y darle la mamadera al pobre gurí… ¡Qué alma de madre nos da Dios a los que nada somos ni tenemos, ¡la pucha! Y a pesar del carácter desalmado con que nos bautizara de prepo esta sociedad de traficantes de conciencias, de drogas y de armas… El lejano oeste del Norte se había instalado en nuestro cercano este del Sur…

Pero vamos al grano. Ya Firulete me dijo que con Tres Cuentos Aleccionadores lo habían calmado al pobre Harry que todavía gemía susurrando de dolor. A la sangre se la pararon con un tapón de botella que estaba tirado en el suelo de la Caseta.  Después, cuando se nos calmara la rabia, alguien lo iba a llevar al Hospital Piloto de la ciudad… ¡Qué boquete le dejaron en el frontis al pibe! Harry no es Nuestro Hermano, pero en la banda era como si lo fuéramos, y La Mano que Ayuda no falta… Y su venganza artera tampoco. Claro que si el cura Bueno se entera de lo que vamos a hacer, de seguro que no nos invita más a tomar arroz con leche en la capilla San Lorenzo, y terminamos todos presos por…

Ahora, hay un Cambio en el Mar y El Río Estigia fluye corriente arriba y no importa la descripción de Ciertas Extrañas Perturbaciones que se Produjeron en Aungier Street, en los dominios del mítico Dublín… Doy una nueva patada al bollo de sábanas, abandono la película germana y sucia que veía, y apago el maldito televisor en blanco y negro, mientras observo, en el espejo del cuarto, mi cuerpo y estampa como la de un Ébano Absoluto e indestructible… (Todavía está fija en mí la trama argumental de los hermanos Grimm, en su –tal vez- menos difundido cuento: “El Enebro”. Ése, donde la infaltable madrastra asesina a su hijastro, culpa a su hija, esconde el cuerpo en la comida que sirve al padre del pobre niño, entierra los huesos, pero es descubierta por un pajarito avizor que desparrama la noticia en el pueblo…

El Deseo está claro. Groucho debe sufrir y hasta morir si resulta necesario… En Harry cada uno de nosotros veía lo peor: el abandono y las humillaciones constantes de un entorno y contorno perversos que no dan ni oportunidades ni revanchas… Alguien me dirá: che, mirá que el Groucho es otra víctima como ustedes también… Por eso mismo, carajo, ¡que entre mosquitos nos pongamos espirales! No, lo que él con los suyos le hicieron al Harry no se lo vamos a perdonar. El médico que lo atendió ha dicho que la herida se le ha infectado gravemente y la cara del Harry está irreconocible. Que tiene que punzarlo y no sé qué otras cosas más, porque si alguna porquería se le va por la sangre al corazón o al cerebro, ¡fuiste!

La Ciénaga del Salado y el Vertedero de Basuras cercano a sus orillas parecía el lugar ideal para hacer funcionar el Carrusel de la Muerte. La Balsa nos acercaría para prepararle la trampa, y hasta el Quinto Fragmento de su alma pediría misericordia luego de que, cada uno de nosotros, en ronda, le fuéramos cortando un pedacito de ropa, primero, y luego de carne; de carne de cabeza con cabellos, de carne de cabeza sin cabellos, de carne de cuello, de carne de torso y caderas, de carne de hombros y brazos, de carne de piernas y pies, y luego, de hueso de cabeza con cabellos, de hueso de cabeza sin cabellos, de hueso de esqueleto de cuello, de hueso de esqueleto de hombros y brazos, de hueso de esqueleto de torso y caderas, de hueso de esqueleto de piernas y pies, y después, todo mezclado y sazonado con bosta de caballo y excremento de perro, sumergido de a poco, de a gruesos goterones en el remolino cenagoso del País de Nunca Jamás…

Después, con el tiempo, el hecho de que nadie hubiera descubierto nuestro crimen perfecto, habría sido nuestra máxima condena; porque ahora, repitió La Voz en la Noche, “todos nos estamos muriendo”, y nadie puede darnos un poco de consuelo…

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PEQUEÑO RELATO DE UN HECHO REAL

María Sánchez Fernández / España

      Todos decían que era bonita, pero ella nunca llegó a creerlo. Se miraba en su madre que, según opinión de parientes y amigos, eran  igualitas, como dos gotas de agua, y solo veía a una rata rubia y muy peluda, de largo rabo y hico puntiagudo.
      Había nacido en una gran madriguera y pertenecía a una ilustra familia. Su padre, un orondo y barrigudo ratón, era Ministro del  Subsuelo y Red de alcantarillado, su abuelo, por parte materna, fue Consejero de Economía u Nutrición.
      Creció y se educó conforme a su escala social. Estudió Ciencias de la Reproducción Ratonil e hizo la carrera de canto.
      No había otra rata más distinguida en  toda la comarca. Tuvo varias proposiciones de emparejamiento de lo más ventajosas, pero ella siempre quiso conservar su libertad.
      Un día conoció a un humilde roedor que era subalterno de su padre y, como además de ser apuesto era poeta, se enamoró perdidamente de él. ¡Pobre  ratita! Su familia, al enterarse de aquello amores, se opuso rotundamente. Ella fue recluida en otras dependencias  y al pobre enamorado lo despidieron de su empleo.
      ¡Cuántas fatigas para verse! ¡Qué hermosas baladas cantaban a dúo en los breves instantes de sus encuentros!
      Una noche, el pequeño roedor no llegó a la cita. ¿Qué habría pasado? ¡Ah, el destino! Había caído preso en las garras de aquel horrible gato, y cantando una balada se murió.
      ¡Pobre enamorada! Esperando un día, y otro, y otro… Ya desesperada huyó de su agujero y se fue en busca de su amor perdido.
      Salió a la luz del día. ¡Qué enorme era todo fuera de la madriguera! Corrió asustada, sin descanso y, ya rendida, se refugió bajo un montón de leña seca.
      Allí vivió escondida varias semanas. Sólo salía en la noche para procurarse agua y alimento.
      Durante el día, observaba por una rendija a los humanos, llamados hombres, mujeres y niños. ¿Qué horror le causaban! Eran enormes, como montañas ambulantes. Andaban a grandes zancadas, y pisaban tan fuerte, que hacían crujir la tierra.
      En sus noches de soledad, ¡cómo añoraba su mundo perdido! ¡Estaba tan lejos de los suyos…!
      Un día sintió la necesidad de ser madre, pero no tenia compañero. Su único y primer amor se fue para siempre a cantar baladas al cielo gris de los ratones.
      Cerca del montón de leña que era su refugio, había un gran almacén de desperdicios del que era Administrador y Dueño Absoluto un maduro y bonachón ratón, que era soltero por vocación, tenía grandes orejas, grandes bigotes y era algo miope.
      Una noche la abordó cuando salía a buscar su subsistencia, y le ofreció su corazón, su ayuda y todas sus pertenencias a cambio de sus favores.
      La ratita aceptó complacida, ¡pues se encontraba tan sola en el mundo! Se emparejaron y al cabo de dos semanas se cumplió su gran anhelo. Le  nació una preciosa camada  de ratoncillos suaves y sonrosados.
      ¡Con cuánta ternura los cubría! ¡Qué inmenso placer sentía cuando sus boquitas succionaban con avidez su vientre! Nunca fue tan feliz, ni tan siquiera cuando cantaba baladas a la luz de la luna con su enamorado poeta.
      Una mañana, salió a dar un paseo mientras sus hijos dormían. De pronto oyó gritos, carreras, ¿qué estaba pasando? Vio un grupo de mujeres, ¡enormes todas!, que corrían. ¡Santo Dios, si era a ella a quien seguían! Corrió despavorida, con el lomo erizado y gritando siempre el nombre de su compañero, ¿Dónde estaba que no la defendía? Subió como pudo por un gran canalón que había en la fachada de una casa, pero el pánico le paralizó sus patitas. Miró hacia abajo y vio escobas y palos. Caras horribles que la amenazaban. Pero ¿por qué, Señor, por qué? Perdió fuerzas y cayó al suelo. Intentó levantarse y correr, pero no pudo. Se sintió acorralada, agredida, humillada, y vio como se le venía encima una gran escoba. Ya no pudo ver más.
      Horas más tarde, yacía inmóvil en mitad de la calle. Una niña muy pequeña, mientras mordía un pedazo de pan, acariciaba con su manita, muy dulcemente, el cuerpo inerte de la ratita madre.

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LA VISITA DE UN ÁNGEL

Libia Beatriz Carciofetti / Argentina

Esto sucedió ayer por la tarde… Ya estaba por ocultarse el sol, pero aún Dios no había acabado de pintar el cielo rosado… Con una mano sostenía el sol naranja… y con la otra entreveraba en su paleta divina el rojo fuego del sol. Luego diluía el blanco nieve de la nube y esfumaba el rosa bello que yo divisaba. La puerta de la iglesia estaba entreabierta, yo adentro… y «el» detrás de la verja que separan el templo de la vereda…. Con sus dos manitos aferradas a los barrotes y una piernita subida al tapial me hacía seña con una manito… Vestía zapatillas que pedían a gritos ser renovadas, una camiseta de «Boca Júnior» que de tanto lavarla había perdido el color azul y el amarillo oro… Había terminado la primera reunión, y la segunda comenzaba media hora después, tiempo aprovechado para compartir unos mates «tortilla al rescoldo» bien santiagueña y mil temas por tocar… Los hombres por un lado, las mujeres por otro… y los niños aprovechando que se abren las bolsas con el pan para saciarse con lo que será su cena… La mayoría es gente muy humilde, que en pleno invierno no sabe de calcetines ni de abrigos «polares» Uno de los «niños habituales» acostumbrados a venir domingo tras domingo, se acerca y me dice: «Seño» llevo dos pedazos de tortilla, una para mi, otra para Julito… en menos de un minuto el segundo trozo de tortilla…seño esta es para Julito… mire ¿eh? que la mía la tengo aquí ¿ehhhhh??? ¡Mire! Por lo menos dos veces más. Por curiosidad salí, para ver quien era «el devorador de tortilla» ja já… y si era «el» Julito. Ya ahora no estaba detrás de la verja, estaba junto a los otros chicos que lo habían aceptado en el «grupo* Afuera ya no había sol rojo, ni nubes rojas… Una luna redonda como moneda de plata y caramelitos de menta que brillaban en el cielo plateados… Julio tenía el pelito duro, señal de no haber probado jamás el shampoo, y unos ojitos que no se perdían detalle… Se sentó en la reunión adelante mío, en el primer asiento… por lo general me ubico en medio de los chicos para cuidar el orden y que no entorpezcan el desenvolvimiento de la reunión. El seguía sentadito adelante, pero con su mirada puesta en mi, cuando yo cantaba, el movía sus labios, cuando yo oraba, el inclinaba la cabeza… y se mantuvo la media hora del sermón, entre mirarme y escuchar al predicador. Los demás chicos es casi imposible que permanezcan la hora sentados, sin ir al baño… (Excusa para levantarse) Un ¡AMÉN! resonó en la oración final… y fue de Julito… como si le hubiese salido del alma… Al levantarnos le pregunto ¿vos vives aquí cerquita? suponiendo que como ya era de noche ¡que mejor para sus padres que su hijo esté «guardado» en una iglesia… es un barrio donde el alcohol y la droga son palabras menores… ¡Noooo!! Io vivo en el Barrio General Paz!!! ¿En el barrio General Paz????? Pero ese barrio queda a más de 15 cuadras ¿Como llegaste aquí??? ¿Como vas a saber volver ahora en esta oscuridad??? Y tu papá y tu mamá ¿donde están??? ¡MUCHAS PREGUNTAS JUNTAS! Ya se. … pero la impotencia de saber como llegaría este niño a su casa me hizo desesperar… le tomé la manito delgada y lo aparté del grupo… ¡Seño! ¡Seño! el sabe volver solo, si anda todo el día por la calle, ehhhh contale chango po!!! (Vocabulario muy común en el norte) le vi brillar los ojitos y se me derritió el alma… lo abracé un ratito y allí se quedó como un gorrioncito herido… esperé que se calmara y me cuente solito: ¿sabe por qué yo me vuelvo de noche pa mi casa? ¿Más los domingos??? por que mi papi es un «machalo» (borracho) y cuando regresa de tomar con sus amigos nos maltrata a mis hermanos y a mi… y yo que lo quiero tanto sufro al verlo caminar «tumbao» por las calles, a veces si no lo van a buscar mis hermanos, queda tirao en la tierra… entonces «io» llego cuando todo está oscuro y el está acostao y al otro día el no se acuerda de nada… y con el resto de voz que me quedaba le pregunté ¿y tu mamá no se asusta cuando no te ve llegar de noche? Y casi por estallar en llanto se abraza a mi cuello, se ahoga, se sacude, me sacude, y nos confundimos en un mar de lágrimas, el navegando con sus inocentes 6 añitos y una vida casi vivida, sufriendo desamparo, hambre, vergüenza, dolor, tristeza…quemando la etapa de la niñez feliz… y yo porque se lo que es tener una familia «como la gente» decía mi abuelita. Ehhhh chango! ¿Porque la haces llorar a la seño??? ¿Que le hizo, que le hizo???? Aparece Andrés cuando alcanzó a ver la escena… ¡Nada!!! Io solo la abracé fuerte como la abrazaba a mi mami, toda la hora la miraba, porque así era mi mami hasta que se fue al cielo… Este era el motivo… por que no me quitaba los ojos de encima Julito, le hacía recordar a su «mami» siiii!! y le habían regalao unas botas así de altas… y ella cantaba también … y pasaba su manito «muy sucia» por mi cara, y queriendo secar mis lágrimas… Pero para mi los angelitos no se ensucian las manos, y Julito lo era, sus ojitos verdosos y transparentes eran limpios… Subí al auto papito que yo te llevo… no seño por favor… esos de la Villa, la van a cascotear… yo se ir solito… y oyó lo que dijo el señor que habló??? DIOS NOS CUIDA SIEMPRE! …vi que la calle era recta e iluminada y casi se me escapa de las manos… ¡El domingo vengo de nuevo seño! ¡ESPÉREME! Solo alcancé a levantar el pulgar en señal de OK…. Las palabras se me quedaron enredadas en un grito de angustia, por el, por mi, por todos esos niños QUE VIVEN AL MARGEN DE LA FELICIDAD, y no la conocen, son maltratados y avergonzados por padres dedicados a la bebida. Lo vi perderse en la calle larga como la esperanza que tienen los pobres… pero en el cielo seguía brillando una luna cada vez más brillante… obra de DIOS para tranquilizarme que iluminaría la noche de Julito. Hoy es lunes y no veo las horas que llegue el domingo para verlo de nuevo… le compraré ropa y calzado, golosinas y todo lo que necesita un niño, solo estoy muy triste porque no le podré comprar un hogar, una educación digna, un papá que no haya adquirido vicios, no podré comprarle «tranquilidad», ni devolverle esa mamá que según el se parecía a mi, posiblemente porque cuando les demostramos cariño a un niño carente de el, las mujeres nos parecemos… por dos o tres horas los domingos me convertiré en ella, y sin duda será placentero para el y para mi… Porque aprenderé a codearme con todo aquello que no siempre «huele» a esencia de Paúl Gaultier… y a acariciar cabellos de niños que no son sedosos y huelen rico… Que entienda de una vez por todas que hay «otro tipo de niños» que no se bañan o se asean a diario, pero que tienen en su alma un caudal de amor y son «arcilla» moldeable a los ojos de DIOS… Dice la Biblia: *Si no os volvieres como niños no verán el reino de DIOS* Y estoy segura que Julito va a ver el reino de DIOS, porque yo asumí el compromiso de guiarlo para que el barro y la inmundicia de esta sociedad no lo salpique… Y para esto deberé descender a su nivel… ¡Y vaya que estoy dispuesta! pues Jesús dijo: *Por cuanto a uno de estos pequeños lo hicisteis, a mi me lo hicisteis*.(San Mateo cap25:40) Que yo sea un vaso útil en las preciosas manos de mi ALFARERO… por que la niñez merece ser vivida a su tiempo, sin que ningún mayor se atreva a someterlos y negarles el derecho a ser felices. Debemos luchar para que la sociedad tome conciencia y nos propongamos dejarles como herencia un mundo mejor y más cristiano…

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