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Mayo  2.020  nº 31  

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

 

LA FELICIDAD
Por: Leonora Acuña de Marmolejo. I.W.A. & Peace Activist
Estados Unidos.

En una charla amistosa, alguien me preguntó acerca de mi  criterio sobre la felicidad.

     Particularmente pienso que la felicidad absoluta no existe. Si la relacionamos a otros conceptos, frecuentemente vemos que está condicionada por lo que para cada cual constituye  el concepto de este don. Y recordemos siempre que no hay camino a la felicidad: La felicidad es el camino. La felicidad es un trayecto, no un destino; es un estado interno que no depende de cosas externas o de otra gente, y surge de nuestro interior.

     Para algunos, felicidad significa solamente dinero; para otros, amor; para otros, salud, y asi… Hay quienes piensan que siendo famosos  o alcanzando el poder, son felices; finalmente otros se contentan con ser físicamente bellos. Así pues, aquella gema, al parecer, tan elusiva depende de la  personalidad e ideales particulares de cada sujeto.

     El renombrado intelectual Denis Waitley, con mucha razón dijo: “La felicidad es una experiencia espiritual de saber vivir cada momento con amor, gracia, y gratitud”. Creo que el secreto estriba en saber apreciarla sencillamente, en el tiempo, manera y dosis en que se presente; sin exigencias, sin objeciones y sin razonamientos analíticos; como los niños cuando reciben un bello juguete: gozando de este sencillamente al máximo. Porque el proceso de reflexión, da características de opacidad a la policromía del paisaje que pudiendo haber sido deslumbrantemente hermoso, pierde entonces su belleza que va difuminándose hacia contornos tristes, lo cual está reñido con la esencia misma de la felicidad.

     Nos aferramos a una tendencia masoquista de sufrir, que casi por tradición y a tientas buscamos; que nuestra voluntad lucha por vencer, y que defendemos subconscientemente  con paralogismos negativos que van desde las más sutiles aprensiones, hasta el miedo en sus diferentes expresiones. Esto nos incapacita para ser felices, o hacernos conscientes en el momento preciso en que podríamos serlo; simultáneamente somos hasta capaces de inquietarnos pensando con pesar, que este momento fuera aún más placentero y espléndido si estuviese complementado por otras circunstancias o realidades. Con esta deseo basta para que el “Hada  Felicidad” se esfume como por encanto, porque ésta, es única desde todos sus puntos de vista y no admite exigencias ni promiscuidad con otros valores semejantes. Somos felices por una cosa o por la otra, pero nó por todas a la vez, porque además si así lo fuera, siendo absolutamente felices y si todo nos fuera concedido a pedir de boca, el aburrimiento por hartazgo sería como una serpiente venenosa que enroscándose  a nuestras vidas nos estrangularía  con sádica crueldad. No tendríamos desafíos nobles,  ni incentivos de lucha, y esto por lógica derrotaría  nuestras ansias de vivir. Además recordemos que la vida está hecha de momentos; vivamos pues cada momento de la mejor manera posible: con optimismo y agradecimento a Dios por el privilegio de la vida.

     Por una visión miope de nuestra conciencia adiestrada y empeñada en percibir primero el dolor… como un ideal redentor, muchas veces ni siquiera abrimos nuestra psique a una sensación positivista de dicha o placer. Pero con la misma fe, podemos también buscar, descubrir, y disfrutar de la alegría y de la belleza de la vida y de este transitorio paraíso terrenal con un sentido menos punitivo. Por la prevención al sufrimiento, muchas veces la felicidad ha pasado a nuestro lado desapercibidamente, y no hemos tenido la gracia de            hacernos conscientes de ella  y de apreciarla, hasta mucho después cuando parangonando el momento presente con otro pasado en una visión retrospectiva en nuestro subconsciente, hemos visto con pesar como por reflexión en la imagen que nos devuelve, cuántos  momentos de felicidad han pasado inadvertidos.                                                                                                                              La felicidad no tiene ni un tiempo ni una medida determinados. Por eso a veces surge tan súbitamente y con un impulso tan arrollador que nos aturde y nos confunde de inmediato como cuando irónicamente lloramos de dicha. Tampoco se encuentra en un sitio especial. Es un tesoro disperso, itinerante, y no siendo una sensación prolongada, sino un estado más o menos transitorio de ánimo, lo que podemos hacer  con ella es aprovecharla disfrutándola al máximo y agradecidos como si construyéramos un suelo firme, adoquinado por pequeños  tramos de emociones gratas adosados con la certidumbre  de que han sido únicos y lo mejor de nuestra vida. No busquemos con desesperación de náufragos esta diva porque esta misma zozobra ya de inmediato nos la está robando. Dejemos que ella llegue espontáneamente.

     La felicidad no tiene forma específica y está latente en las cosas más simples: en la sonrisa de un bebé; en la noche  estrellada; en las pequeñas gotitas  de la lluvia rielando cristalinas y trémulas cual diminutos diamantes sobre las rosas arropadas por la luz de un farol; en el rayo de sol filtrándose por la ventana en una dorada mañana; en los pajarillos cerniendo bajo la temblorosa rama de un árbol en torno a un comedero de semillas… ; en la furtiva y acuciosa búsqueda de alimento de una inquieta, astuta, y esquiva ardillita…

     Hay dones que son retributivos. Dar felicidad es también sentirla; no solamente en los planos tangibles, sino también en los espirituales y subjetivos. Hay que tener cierta sutileza para captar las necesidades de todos los seres que nos rodean y estar listos a brindar ya una sonrisa de ánimo, ya una palabra de aliento, ya un gesto conciliador e indulgente… yuxtaponiendo las cosas sencillamente maravillosas  que a veces  son aparentemente triviales pero que involucran tánta dicha para otros, reflejándola a su vez de nuevo hacia nosotros.

       El eminente filósofo y matemático inglés Bertrand Russell (Arthur William) 1872-1970 Premio Nóbel 1950, manifestó que el hombre puede llegar a ser feliz, cuando hay integración entre él (como ente o individuo) y la sociedad; cuando se siente “un ciudadano del mundo”; y sin molestarse en pensar en la muerte, al sentir en una profunda e instintiva unión con el flujo de la vida y los gozos que ésta proporciona,  que en realidad él no estará separado de aquellos que vendrán tras de él.   

      Otros factores que contribuyen a la felicidad son la comprensión, la compasión, y el perdón; no guardar rencores y mucho menos odio porque como bien se ha dicho: “ el odio corroe el barco que lo lleva”; y se ha dicho que puede llegar hasta a causar cáncer. De acuerdo con las normas de la sabiduría oriental, para ser feliz son necesarios cinco factores: Liberarse del rencor y del odio; liberarse de preocupaciones; vivir sencillamente; dar más; y esperar menos.

     Todas las anteriores son razones suasorias en favor  de la existencia de la felicidad, y ésta es próvida  a nosotros si sabemos percibirla. Ello está sujeto en gran parte a que  nuestro estado de ánimo sea receptivo; todo depende del cristal con que miremos para alcanzar lo que parece ser un mito. Aquí cabría lo, que dice la autora de este artículo en su poema “SENSACIÓN” de su libro “POEMAS EN MI RED”: “no es hermosa la lluvia / y son tenues las nubes / cuando estamos felices?/ Pero son nubarrones / que presagian tormenta / cuando el alma agoniza / de pesar y tristeza /. Y la lluvia que otrora / tintineara feliz / en nuestros ventanales, / es pertinaz y odiosa / aquí en la claraboya / cuando el barco navega / sin rumbo, a la deriva.”

COSAS ACTUALES
Magi Balsells
Barcelona-España

De buena mañana, en mi paseo matinal, me acerco al quiosco a buscar el periódico como cada día y ya con el en mi mano dirijo mis pasos hacia el parque donde con este magnifico sol veraniego, que no es muy fuerte pero si reconfortante para mis ya cansados huesos, aprovecho para dar lectura a las noticias que se publican
Realmente no se si vale la pena, leerlo, ya que solo habla de desgracias , terremotos, corrupción , guerras, terrorismo y también deportes , y casualmente algo de cultura, en fin para escribir una novela de humor negro si esto tuviera una pizca de humor
Me acomodo en mi banco preferido, que esta resguardado bajo la copa de un esbelto eucalipto, majestuoso árbol de la familia de las miraceas, lo leí en una de las páginas, de algo me sirvió comprar el periódico
Mientras voy hojeando, vislumbro una silueta masculina que se acerca a una papelera, rebusca dentro de ella y veo que saca un pedazo de pan, no creo que se lo vaya a comer, aunque su vestimenta no es de lo más elegante, no parece ser un pordiosero de los que acostumbran a rebuscar entre la basura
Lo esconde dentro de su chaqueta, mirando de un lado a otro, como si temiera ser visto, se aleja pausadamente, indeciso como si no supiera donde ir, me extraña su manera de actuar y como no tengo otra cosa que hacer, me levanto para seguirle para saber que es lo que va realizar con el mendrugo que se ha encontrado en el cubil
Se para delante unas palomas que están picoteando el suelo en busca de alguna migaja de comida, se sienta en un banco cercano a ellas y extrae el trozo de pan, poco a poco lo va desmenuzando y echándoselo a las palomas, las cuales acuden presurosas a engullir el pan ofrecido, no hay muchas me entretengo en contarlas en total 11 como un equipo de fútbol , cada vez estas aves están mas cerca del sujeto, alguna llega a posarse encima de su brazos para acceder mejor a la comida
Ya veo que es una persona con buenos sentimientos, alimentar a unas frágiles palomas, pensé mal en principio
Por lo cual vuelvo a la lectura de mi diario, al rato levanto la vista y veo que aun sigue allí el repartidor de pan, pero me parece que hay algo que no concuerda con mi visión primera, solo hay nueve palomas, habrán comido suficiente y se marcharon, pero no lo creo, ya que estos animales comen hasta reventar, que raro
Al cabo de unos instantes el personaje en cuestión se levanta lo que provoca al mismo tiempo la desbandada de las aves, pero parece como si este hombre hubiese engordado
Ya que su chaqueta le queda muy apretada y ahora tiene prisa en marcharse, pues lo seguiré quiero saber como termina esto, no es que me importe pero la curiosidad me vence
Veo que se acerca a una Sra., que esta sentada al otro lado del parque también con muchas palomas a su alrededor, al notar su presencia levantan todas el vuelo, asimismo la Sra. también se levanta y se junta con el hombre, distraídamente me acerco a su lado sin mirarlos como absorto en el periódico y oigo esta conversación
Hola cariño, como ha ido hoy, a mi bastante bien he podido conseguir dos palomas
Hola mi amor, a mi tampoco me ha ido mal yo he logrado coger tres
Que bien, ahora ya tenemos comida para unos días, pero deberemos cambiar de barrio a este lo estamos dejando sin palomas y el guardián del parque el otro día casi me coje, y que le hubiese dicho si el quizás no comprendiera que con nuestra miserable paga no podemos comer, estamos en una disyuntiva o comemos o pagamos el piso, y que haríamos nosotros en la calle, sino morirnos de pena
Es verdad amor mío, lo siento por las palomas pero es nuestra subsistencia, que pena me da la situación que nos encontramos, nadie nos atiende, ni los servicios sociales dicen que con lo que cobramos ya podemos vivir, esto no es vivir, es un sufrimiento continuo al cual no encontramos solución, tampoco tenemos familiares de ninguna clase
No quiero escuchar mas ya que el nudo que se me ha hecho en la garganta no me permite casi ni respira, me acerco a ellos y sin decirles nada les doy todo lo que llevo encima de dinero, que no es mucho, pero ellos en principio son reacios a cogerlos pero en mi muda insistencia al final lo admiten con lagrimas en los ojos
Me quedó mal el cuerpo, ya que yo di lo que debería gastarme para mi sustento del la semana, pero lo di con gusto, lo que siento es no poder haberles dado mas
Mejor no haber salido de casa

ABEJAS Y POLEN
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

La carencia del hábito de la lectura favorece la crisis lingüística que palpita en cada país del orbe, y viceversa. Ciertamente, si no se genera el hábito de la lectura antes de los 18 años, es muy difícil que surja en el individuo al traspasar la línea de esa edad. Esto es una responsabilidad de la familia, de la escuela, de los institutos…

La lectura enriquece permanentemente al ser humano. “Los libros, dice Lowell, son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra”. La lectura aumenta el léxico del lector, fomenta matices de las mismas palabras, pero en distintos contextos, habilita gradualmente al ser humano a una lengua cada vez más expedita… Además, favorece la ortografía. Somos conscientes de que la mayoría de los adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes cometen auténticos horrores ortográficos.

La lectura tiene doble propósito; por un lado, te instruye y por otro, leer es una muy buena manera de relajarse. Entrar en la mente y en la experiencia de otro ser humano que quizá desde hace muchísimos años dejó de existir, es una experiencia inolvidable.

Por otro lado, el exceso de vocablos groseros, en los medios de comunicación, y un insuficiente hábito de la lectura, en todos los niveles educativos, evidencian esa fuerte crisis lingüística, a la que ya he aludido, en cualquier país.  Por consiguiente, este es un punto de debate en todo el mundo.

Es verdad que la escuela exige mucho en cuanto a lectura y escritura, pero a veces descuida otras dos cosas que son complementarias para un desarrollo correcto del idioma: la audición y la expresividad. Acostumbrarse a escuchar es un modo de retener, y hacer hincapié en mejorar cada vez más el nivel de expresión, ya que el 90% de la vida de una persona se ve influido por el uso de la lengua. Si olvidamos esto, generaremos futuros ciudadanos «discapacitados verbales» para ejercer el derecho a la expresión.

Todos estamos implicados en una desatención grave por la enseñanza de la lengua. Por lo pronto, lo que se está dando es una pérdida de conciencia del valor sociológico de la lengua, cuando esta representa el tejido conjuntivo de toda la sociedad. Erróneamente se dice que «Lengua» es una asignatura, cuando en realidad es la vía de enseñanza para entender todas las otras materias…, en definitiva, para vivir dignamente.

Recordemos que la lectura nos hace libre, nos da seguridad y nos proporciona una armadura para luchar contra las adversidades internas y externas, porque “la lectura es el viaje, dice Francis de Croisset, de los que no pueden tomar el tren”.

MENTES PALPITANTES
Lola Benítez Molina
Málaga (España)

Noche incierta de ideas delirantes, el sentimiento borra los sueños del corazón palpitante. La inquietud asola los ritmos circadianos y la mente se entrega a un futuro infructuoso. ¿Qué satisfacción puede producir a aquel que lo recuerdan por lo que hizo mal? ¿Tal es su vanagloria? Ni el Quijote, en su más ferviente locura, hubiese encontrado tal ignominia.
Nunca es tarde para rectificar, o tal vez sí, en las líneas de la razón, para que un rayo de luz vespertino se instale, mientras otros no aciertan a ver lo innegable. En su contra, juega el desconocimiento de lo real. El dolor no siempre se puede mitigar. Una llovizna invisible se adhiere a la tierra ultrajada. Son los cimientos los que fallan y no dan el cobijo para el que se concibieron. Anhelos por cumplir de esos sueños de mil y una noches que marchitarán a los que ansían la inmortalidad, ávidos de superar al tiempo. Solo las buenas causas son plausibles. El mal se aplasta en sí mismo. Los filósofos, hombres pensantes, ofrecieron mucho a la humanidad, aportaron sus particulares puntos de vista. Los científicos, buscadores incansables, descubrieron avances sublimes y, en muchas ocasiones, impensables. El arte, en todas sus vertientes, llega a ser colosal.
Para Voltaire “la belleza complace a los ojos; la dulzura encadena el alma”, o esta otra frase no menos cierta: “La ignorancia afirma o niega rotundamente, la ciencia duda”.
Denis Diderot, filósofo y escritor francés (1713-1784) fundador de la célebre “Enciclopedia”, obra emblemática de la Ilustración, manifiesta que “el primer paso hacia la filosofía es la incredulidad”. Su deseo fue poner todo el conocimiento a disposición del mundo. Confraternizó con muchos intelectuales del “siglo de las luces”.
En 1749, fue encarcelado por afirmar que el conocimiento provenía de los sentidos. Conoció a Rousseau y escribió dos notorias novelas filosóficas que fueron inéditas hasta después de su muerte: “La religiosa y Jacques el fatalista” y “El sobrino de Rameau”.
Su padre pretendió darle una exquisita educación, pero él en 1732 comenzaría una vida bohemia que perduró una década. Fue entonces cuando inició un amor con la costurera Antoinette Champion, por lo que el padre intentó recluirlo en un convento, para disuadirlo, pero ya se sabe que a veces lo prohibido es lo que atrae. Diderot se casó con ella y tuvo cuatro hijos, de los que solo sobrevivió la última, quien, posteriormente, escribió su biografía. Madame de Puisieux, escritora francesa, se encuentra entre sus posteriores amantes.
El mismo Gustave Flaubert en su última gran obra, “Bouvard y Pécuchet”, presentó una sátira sobre el ideal de conocimiento entendido por la Ilustración.

CORRUPTOS
Hugo L. Bonomo
Argentina

Para no equivocarnos y dejarnos llevar por lo más publicitado, vamos a aclarar que corrupción no es solo afano. Lo que pasa es que esa corrupción, que provee dinero mal habido, es la corrupción de la que hacen uso los que tienen alguna clase de poder y, por ende, son más conocidos, más observados y más públicos; lo que trae aparejado aparecer en TV y pertenecer a una pequeña élite que es mirada por los millones de argentinos que están en el exterior de la pantalla y que no saben que pensar de lo que ven porque la mayoría de ellos también están corrompidos. Y no se enojen antes de tener una idea clara de lo que digo, porque sino ya van a empezar a corromper los pensamientos.
Vamos a empezar leyendo algunas definiciones de libro, en cuanto al significado de la palabra corrupción.
La corrupción es una forma de salir de lo original y puro de una cosa o idea, es un deterioro a la integridad, atributo o principios de moral.
Y para que quede más claro, sumamos: la corrupción es un vicio de las conductas debidas, es decir, que altera la esencia de aquel principio en los comportamientos esperados, es una degeneración de la moral y las costumbres.
Quiere decir que no se necesita robar para ser corrupto, solo hace falta apartarse de lo que corresponde. Esto quiere decir que puede haber corrupción en el lenguaje, en la educación, en el tránsito. Puede haber corrupción horaria (aunque también es robo del tiempo ajeno), y tantos tipos de corrupciones que va a ser más fácil conocer los antónimos, es decir, lo opuesto;
Antónimos: honradez, integridad.
Pero para evitar confusiones y proveer a la claridad, veamos los sinónimos de honradez e integridad.
De integridad: honradez, probidad, rectitud, moralidad, decencia, lealtad.
De honradez; honestidad, integridad, rectitud, sinceridad, decencia, lealtad, moralidad, desinterés, conciencia, honorabilidad, dignidad.
Y todos estos términos tienen un antónimo común. Lo contrario, lo opuesto de todos estos conceptos es; corrupción.
Si repasamos los significados de todos los valores, vamos a ver que todos ellos tienen que ver con uno de los conceptos; conciencia, ¿Y como define la RAE conciencia?
Conocimiento interior del bien y del mal.
Conocimiento reflexivo de las cosas.
Y, tal vez, no quede claro el papel de la conciencia en nuestros actos, vida cotidiana o manera de ver las cosas, de pensar o de tener una valoración de alguien o de algún suceso protagonizado por alguien.
Para tratar de discernir cual es nuestra calificación, a partir de nuestros pensamientos o de nuestra manera de obrar, debemos saber el peso de la conciencia en la balanza de nuestro espíritu y, a partir de allí, poder situarnos. Creo que ya podemos deducir lo que es una conciencia ecuánime.
¿Qué sería una conciencia errónea? Esta: La que con ignorancia juzga lo verdadero por falso, o lo falso por verdadero, teniendo lo bueno por malo o lo malo por bueno.
Y aquí tenemos que aclarar que una persona ignorante puede actuar o pensar concientemente, porque estamos hablando de una conciencia ignorante, que no tiene nada que ver con ser analfabeto. Con lo que si tiene que ver es con la emotividad, porque para ser conciente hay que pensar, y si la emotividad es preponderante; adiós a la conciencia.
Muchos pensarán que el ser muy educado y culto ayuda a ser conciente; en algunos casos puede ser, siempre que a esas cualidades se les agregue valor moral y ser pensante. ¿Cuántos intelectuales, profesionales o caballeros han visto vociferar insultos, arrojar objetos o tomarse a golpes de puño en una cancha de fútbol?
Pero vayamos al argentino común. Para el 90% de los argentinos Maradona es Dios, y un gran porcentaje del endiosamiento se lo debe a un gol hecho en un partido internacional con la mano. Todo estaría bien si fuese legal, pero realizó una acción en contra de las reglas establecidas, es decir cometió una acción inmoral. Transparentando; Maradona es corrupto, y hace gala de su condición, como todos los que lo admiran, admitiendo su corrupción a partir de un sentimiento irracional.
En la otra orilla está Cachito Vigil, que siendo entrenador de Las Leonas les hizo perder veinte invictos, entrando a la cancha y pidiéndole al árbitro que modifique su decisión y cobre un gol lícito de Alemania, que éste no había convalidado. Cachito Vigil camina sin que lo persigan las cámaras, y la mayoría de los argentinos no se acuerdan de el o piensan que, además de Vigil, es un gil.
Los conductores no respetan al peatón, y los peatones no respetan mínimas normas de convivencia, ya sea estacionando en ochavas, en doble fila o cometiendo infracciones de las que son perfectamente concientes, mientras los caminantes arrojan basura en las calles, ensucian paredes y producen destrozos. Ambos, además de cometer ilícitos, les importa un bledo el prójimo, pero, en caso de visitar otro país evolucionado, son tan cumplidores de las normas como los nativos más aplicados. A la corrupción hay que sumarle la hipocresía.
Y volviendo a los Celebrity que los argentinos admiran, y son sus referentes, y para no hacer distinciones de género, la tenemos a una mujer, Moria, que en su larga vida se ha vendido por dinero, se ha drogado junto su hija, que un día dice; me ne frega la realidad, yo levanto los vidrios polarizados de mi auto importado y no me importa nada, y al poco tiempo se postula como candidata a diputada, vota a Menem y, luego, está junto a la señora de Kirchner.
¿No será mucho? Sin embargo es un referente para los argentinos, que la idolatran, y consideran sus palabras como válidas y superiores al resto de sus pares, y ella define como lengua karateca, tal vez sin saber que teca significa persona, y persona; sujeto de derecho y obligaciones, cuando, por su biografía, sus palabras solo pueden ser inimputables.
Mientras tanto, personas como Norma Aleandro, talentosa y coherente integralmente, son casi invisibles para la gran mayoría de la población.
Y lo más triste es que la corrupción nos está llegando al alma y ya casi no nos lastima, y esa victoria fenomenal del resquebrajamiento moral se la debemos, en gran parte, a quienes tienen el poder de acceder a los medios de comunicación masivos. Todos; quienes hacen uso de ellos y quienes viven de ellos, para quienes el interés del uso de una herramienta, que debiera cumplir una función social, es solo la fórmula para conseguir poderes de cualquier índole que, generalmente, encarnan el morbo del dinero.
Probablemente la corrupción existía y estaba dormida, pero el avance avasallante de los medios de comunicación la convirtieron en una pandemia y amenaza transformarse en un mal endémico que produce anticuerpos y, aunque corrompe la moral, no afecta la salud física, por lo que no produce inquietud a la mayoría de los mortales y, por el contrario, los hace más fuertes exteriormente y engrosan su ego; cuando comprueban la aprobación del silencio y, a veces la adhesión, de la mayoría de la población corrompida. Y eso se va mamando desde chiquito.
La tele, las chicas, con buen cuerpo y poca ropa, que a una semana del primer escándalo ya están dando notas desde Miami. El fútbol, con muchachos hábiles con los pies y ganando, en un mes, lo que un científico puede ganar en muchos años, y los barras bravas, delincuentes, que viajan gratis al exterior. Los, políticos o no políticos, poderosos, millonarios e impunes, mostrando su blindaje por TV. La niña, esperando el Bondi en una esquina de invierno, para encarar largos años de estudio, mientras piensa en la lolita famosa que vio, anoche, desfilar en la tele…, con esto ya alcanza para comprender a la mayoría de los argentinos y calificar a los medios de comunicación, pero no es un atenuante a la hora de elegir viajar en un vehículo que es un peligro para los demás, y flojito de papeles, o atravesar la vida concientemente y con la tranquilidad de que el medio elegido es lícito y el rumbo el correcto para arribar a la meta elegida. HLB
Como regalo; tres pensamientos de gente lúcida, que vienen al caso, y un link.

La moralidad moderna consiste en aceptar el modelo de una época.
Considero que para cualquier hombre culto aceptar el modelo de su
época es el modelo más grande de la inmoralidad. Oscar Wilde

La televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es precisamente lo que quiere la gente. Clive Barker

Por un pan cambiaste, como yo, tus ambiciones de honradez. Enrique Santos Discépolo

DEFENSA DE LA FAMILIA
Por Antonio Camacho Gómez
-Argentina-

   En el programa de una televisora de alcance internacional se propaló que las causas de la caída del Imperio Romano fueron tres: una, el descreimiento en los dioses que habían adoptado de los griegos, a los que les pusieron distintos nombres; otra, el resquebrajamiento familiar, y, la tercera, la corrupción de las costumbres. Fue una fruta madura para los bárbaros a los que los seguidores de Constantino, de feliz reinado, sirvieron en bandeja después de haber sido los maestros indiscutibles del derecho, con jurisconsultos de la talla de Ulpiano y Cayo y disponer de una fuerza militar modelo que dominó gran parte del mundo conocido.

   Valga, precisamente, este introito para subrayar que en la época de esplendor del Imperio fue la familia un soporte capital. Porque, como tantas veces se ha dicho, constituye una célula básica de la sociedad y ésta es el resultado de aquélla. Lo que viene ocurriendo en Occidente –capítulo aparte merecen las autocracias y dinastías imperantes en Asia y África– tiene cierto parentesco con lo acontecido en los vastos

dominios romanos. La familia tradicional está siempre jaqueada tanto por la indiferencia religiosa de muchos gobernantes y gobernados, como por legislaciones permisivas y un concepto materialista que fogonean no pocos medios de información masiva. El todo vale en la relación de pareja, con excepciones explicables, en un mundo en el que la ciencia y la tecnología, tal lo afirma el sociólogo Ulrich Beck, producen “beneficios

y desgracias” está apareciendo un vacío existencial que potencian las separaciones frecuentes y los amoríos transitorios. Con una lamentable secuela de embarazos indeseados o utilitarios, hijos de padres diferentes y multitud de niños a la deriva. La falta de ejemplos formativos en materia de ética y moral coexisten con una educación deplorable y un sentido de libertad equívoco muestran una realidad socialmente alarmante.

   Ciertamente los tiempos han cambiado y con ellos la cultura, pero no los principios seculares para la evolución amónica del individuo y la comunidad de que forma parte. Y en este punto la familia, el matrimonio civil y religioso, sin desconocer uniones de hecho permanentes fuera de aquél, juega un papel fundamental. Uniones, cabe aclarar, que son estudiadas por los obispos católicos con miras al sínodo que se efectuará en el Vaticano en octubre próximo. El que permitirá al Papa Francisco, que presidirá con anterioridad una reunión mundial de la familia tradicional, que no es perfecta, en Filadelfia, tener un panorama definitivo para obrar en consecuencia. Es decir, con misericordia y comprensión, pero impedido de tomar decisiones en pugna con las enseñanzas evangélicas.

   El matrimonio cristiano es un sacramento, no un frío contrato, sino una alianza de vida y de amor y cuyas propiedades esenciales son la unidad y la indisolubilidad, según el Nuevo Código de Derecho Canónico, número 1056. Es, señala el Concilio Vaticano II (Gadium et Spes) “una íntima comunidad de vida y amor conyugal”. Por supuesto que exige sacrificios, vencer dificultades, respeto, comprensión y paciencia.

Muchos fracasan porque se han efectuado a la ligera, por vanidad, capricho, despecho, lujuria o egoísmo, sin el debido tiempo y conocimiento del contrayente. Sin descartar pasiones, encandilamientos ni buena fe.

  Que el amor no es para siempre constituye una falacia. Hasta en Hollywood hay casos concluyentes. Pero una mentalidad hedonista, descreída y desvalorizada que en cierta medida considera a la mujer objeto de placer y ofrece falsos paraísos, intenta prevalecer sobre la familia tradicional. Cuya unidad y preservación son imprescindibles para
fortalecer un Occidente desorientado y convulso.

LA MÍSTICA URBANA
Profesor Elías D. Galati
(Argentina)

Hay circunstancias en la vida de los pueblos que llevan a adoptar actitudes sociales imprevistas que se generalizan en un sector o en toda la sociedad.
Pueden pasar inadvertidas, pueden ser circunstancias importantes o nimias, o consideradas de otra forma a las que luego se disparan.
Una condición o un talento especial, alguna contingencia que cause alegría o tristeza, ponerse en un lugar por circunstancias fortuitas, tomar el legado de otro, son hechos que impactan y estimulan el sentimiento de gran parte de la sociedad.
La adhesión de un grupo importante, crea una mística urbana, una forma de veneración casi sagrada, y de ahí a la idolatría hay un paso muy corto.
Después la adhesión es inquebrantable y ya no importa lo que suceda.
El venerado puede adoptar comportamientos non sanctos, hasta ilegales, desconocer principios, virtudes, libertades, traicionar, renegar de su propia sangre o aprovecharse de los demás para su beneficio o su fortuna personal, pero nada de eso importa.
La veneración sigue intacta y todo pareciera que se perdona
Pero en realidad ni siquiera se le perdona, porque todo lo que haga está bien, es lo que cree la grey que lo venera, y también es lo que cree el personaje que encarna la mística.
En la comparación, con otros personajes de su misma condición o talento, pero que no tienen su mística, aún que sean iguales o mejores, que sean leales, honestos, de buena vida, siempre sobresale aquel que tiene la mística.
No se trata que sea mejor o peor, que su comportamiento sea bueno, malo o inocuo, se trata de ser quien encarna el sentir de la gente.
Todos los de su grey desearían  ser como él, tener sus condiciones, su adhesión y poder hacer lo que quisieran, bueno o malo, sin ser cuestionados, es más siendo aceptados, porque no se pueden equivocar, porque son infalibles.
¿Cuál es el disparador social, que provoca esta multitudinaria adhesión?
Habría que calar muy hondo, en las tradiciones, en la historia del pueblo, en las condiciones de vida y en la respuesta de los líderes a dichas condiciones, y sobre todo en el apego o el desapego entre quienes ejercen liderazgo y quienes son dirigidos.
En la convicción que si bien es necesario el respeto a la libertad, y a las diferencias individuales, también es necesario el respeto a la dignidad de la vida, y que la libertad sin dignidad, en sí, no es libertad plena y verdadera, sino una ilusión.
Habría que ver cuales son las carencias, las necesidades no satisfechas de la gente, individuales y comunes, en los grupos que adhieren, sin ninguna condición, y entregando todo lo que son, a dichos ídolos.
Porque la condición humana, es una, todos los miembros de la raza humana, en todos los tiempos, tenemos la misma condición; lo que cambia, lo que nos modifica, son nuestras circunstancias, el entorno en que hemos vivido, nuestro hábitat, nuestra impronta, nuestra educación, pero sobre todo nuestras carencias, nuestras tristezas y nuestras angustias.
Es una cuestión de ida y vuelta; para que la veneración de la comunidad se dirija a los líderes honestos, leales, bondadosos, la comunidad debe ser íntegra, debe estar formada por hombres que vivan bien, que no tengan necesidades, que hayan sido educados, y a los que se les permita el crecimiento personal, y un buen rol social en su grupo.
Una cosa esta atada a la otra, y es posible que mientras no se solucionen las dificultades y las angustias populares, su idolatría estará dirigida a quienes portan parecida condición, pero en otra situación social.
Basta con que sientan, que se los ha entendido.
Sólo que se les diga que se los entiende, aunque los hechos y los comportamientos vayan en otra dirección.
Esa manifestación de comprensión los ha catecatizado.
Mientras sigan siendo ofrecidos como solución a sus problemas y a sus carencias, tendrán su adhesión.
¿Cuál es la solución?
Sólo una buena educación y una férrea voluntad, de equilibrio social y de lograr que todos y cada uno de los miembros de la sociedad tengan una vida digna.
Podremos alguna vez lograrlo. Será una utopía. O llegar a él será el signo del fin de los tiempos.

Cansado de esperar
una vida arreglada
entregaste el afán
con todas tus ganas

a quien supo escuchar
la angustia desolada
prometió enmendar
tu condición vejada

no importa si es falaz
si está equivocada
no dice la verdad

o la promesa es vana
tu idolatria es igual
aunque no te de nada

¿UNA NUEVA NORMALIDAD?
Dra. Eunate Goikoetxea
Alicante-España

El mundo está sufriendo la pandemia del corona virus…y una de las primeras conclusiones que podemos extraer del Covid-19 es que para vencer a este virus del que tan poco sabemos ,será necesario, incorporar a nuestras vidas unos cambios que repercutirán en los más íntimo, en el modo de manejar, en el bienestar de la familia, en la educación de los hijos  en la forma en que desempeñemos nuestra actividad laboral, en cómo nos relacionemos e incluso en cómo nos saludemos y hasta manifestemos nuestro afecto, y ya por último, en qué condiciones podremos retomar actividades como ir al gimnasio, asistir a un espectáculo, comer en un restaurante o incluso tomar el sol en la playa

Es lógico desear que vuelva cuanto antes la normalidad a nuestras vidas, pero se impone asumir la realidad y aceptar que lo que debutó en marzo como una contrariedad que en principio creíamos sería breve y transitoria, el paso de las semanas augura que en algunos aspectos durará meses, en otros años, y probablemente muchas cosas no vuelvan a ser jamás como antes.

Habrá un antes y un después de la pandemia, y son muchos los factores de los que dependerá la vuelta a lo que podríamos llamar una extraña nueva normalidad. De entre esos factores destaca la ansiada aparición de una vacuna. También conocer el número de personas que contraerán el Covid-19 y que puedan adquirir una inmunidad que, por ahora, ignoramos si será permanente o transitoria, pues es inmenso el desconocimiento que tenemos del virus.

Las autoridades sanitarias, asesoradas por los expertos en epidemiología y la experiencia de los brotes epidémicos previos, han determinado que el confinamiento es, por hora, el mejor modo de impedir un crecimiento exponencial del número de afectados. La universidad británica The Imperial College of Science, Technology and Medicine   ha elaborado un informe donde se concluye que el distanciamiento social es la mejor estrategia para combatir al Covid-19 hasta que dispongamos de una vacuna, y que este distanciamiento debería prolongarse al menos 18 meses. Una ‘extraña nueva normalidad ¿cómo cambiará nuestra vida tras la pandemia?

Son muchas las incógnitas, pero todo apunta a que se instaurará una nueva prioridad en la escala de valores que rija en nuestra sociedad después de la pandemia.

Es muy probable que haya cambios en el modo de relacionarnos, cambios que afecten al mercado laboral y a la economía, el modo de realizar las compras, el hábito de viajar y planificar el ocio, detalles como la frecuencia con que nos lavemos las manos, y así en muchos gestos y actitudes que den lugar a un nuevo modelo comportamental. Que no dejan de ser hipotéticas, es importante plantearse otros temas más relevantes como por ejemplo, si  la sociedad será más solidaria después de la pandemia, y si esta acometida que ha derrumbado el castillo de naipes de una seguridad que considerábamos robusta, supondrá una lección de humildad y una motivación para el cambio de hábitos de una sociedad que se creía indestructible.

Conforme avanza el confinamiento, queda en evidencia como damos menor importancia a aquello que nos fascinaba hasta hace bien poco, y valoramos más las pequeñas cosas que nos pasaban desapercibidas.

La intrusión del coronavirus en nuestras vidas nos está haciendo cambiar y atender a actividades que hasta ahora no llamaban nuestra atención, o al menos no como lo hacen ahora. Un ejemplo lo tenemos en el valor que se le confiere a la lectura, a escuchar música, o a la necesidad de hacer ejercicio en el salón de nuestras casas para evitar que se anquilosen las articulaciones tras varias semanas de inactividad.

En otro orden de quehaceres, hemos descubierto el teletrabajo. Sorprende que de pronto le estemos dando un alto valor a los progresos de la ciencia y a la necesidad de que los presupuestos del Estado concedan más fondos a la investigación y a solucionar la deficiencia de recursos en la sanidad pública.

Todo apunta a un cambio de prioridades que podría presagiar una sociedad más solidaria y proclive al apoyo mutuo. No obstante, hay también escépticos que presagian que, con el paso del tiempo, una vez se venza al coronavirus, habrá una rápida vuelta a los hábitos individualistas y materialistas que definen a nuestra sociedad.

Entre que todo cambie o todo vuelva a ser como antes, lo más probable es que la extraña nueva normalidad de la sociedad experimente algunos cambios. Independientemente de la gran virulencia del coronavirus, se ha culpado a la globalización de la vertiginosa celeridad con que ha avanzado la pandemia, y no sería extraño que a partir de ahora haya reticencia a los viajes de ocio y al abuso de vuelos baratos para visitar países lejanos. Por el contrario, podrían incrementarse las relaciones comunitarias desarrolladas en nuestro hábitat natural, tan descuidadas hasta ahora.

Otro de los aspectos en los que probablemente cambie nuestra vida tras la pandemia será el convencimiento de que hay cosas más importantes que los bienes materiales. esperemos que a partir de ahora nos importe menos la repercusión económica ya que están en juego nuestras vidas y mueren miles de personas cada día, mientras que entonces no se produjeron más pérdidas que las consecuentes a la crisis financiera y empresarial.

             

CARTA AL DIRECTOR
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
25 de Mayo
La patria y la libertad
Opinión

Indudablemente, todos los años, el 25 de mayo nos renueva alegres re­cuerdos infantiles. Es, por excelencia, la fiesta de la escuela, la ce­lebración que nos brinda el primer contacto con las grandes ideas repu­blicanas: Patria, Libertad, participación del pueblo, gobierno propio, defensa de los intereses comunes. Cuando a nuestras inteligencias todavía les cuesta abrirse hacia la comprensión de lo que es la patria, de lo que es la libertad, la celebración de la fiesta, la escarapela en el pecho, el paso marcialmente marcado al ritmo de una marcha o de un tambor, nos hacen comprender, más clara y vívidamente que el discurso de la «señora directora», que se trata de conceptos venerables que para toda la vida nos comprometen en su sostén y en su defensa, en la adhesión a la patria amada, en el enaltecimiento de la libertad. Pasa el tiempo; estudiamos. Y un día – no sin cierto asombro – venimos a descubrir que antes del 25 de mayo también había patria; que la patria preexistía desde siempre, desde que fundamos ciudades y defendimos ins­tituciones; que no se puede vivir dignamente sin patria. Advertimos que el 24 de mayo ni Saavedra, ni Moreno, ni el benemérito general Belgrano eran ningunos “apátridas”, sino que fueron patriotas toda la vida. Sigue pasando el tiempo. Hasta que un día vimos -la realidad nos lo mues­tra con dureza- que después del 25 de Mayo, y como dejando de lado los nobles ideales que la escuela nos inculcara, no todo es defensa de la patria y de la libertad, porque desgraciadamente se renunciado  ellas. Así es que el poeta – Almafuerte – Ve la “sombra de la patria” con los cabellos sueltos, como velo de angustia”, “desencajado el rostro: la derro­ta no tiene pupila más opaca ni la faz de Jesús al beso infame se contrajo más rígida”. “La voraz invasión de lo pequeño no hiere como el rayo, pero amansa. Cuando el alma inmortal cae de rodillas la belleza mortal cae deshojada”. La patria puede ser vilipendiada por sus enemigos si sus hijos no la de­fienden. ¿Y la libertad? para saber lo que puede pasar con la libertad no hay más que mirar el encierro y la restricción de la libertad en la que nos encontramos, en donde simple funcionarios nos  intimidan a que no podemos circular sin un papel que vaya a saber cómo conseguir. Que debemos indicar a donde nos dirigimos y cuál es nuestro destino en contra de los postulados de nuestra carta magna que debería regir. Nos encontramos bajo la pandemia del poder desatado por una política interna de del gobierno que nos rige, celebrados y aplaudidos por las fuerzas internacionales de la usura y de la explotación. Pero estos son temas de todos los días. Ahora, por ser mayo, recordemos los 25 de mayo de nuestros días infantiles y, sobre todo, renovemos los nobles anhelos de seguir teniendo siempre – pero siempre, siempre vivos, siempre vigentes, siempre actuales, siempre enhiestos – la patria y la libertad.

 

INSTRUMENTOS BÍBLICOS: PROHIBIDO TOCAR
Ángel Medina
(Málaga-España)

La Iglesia tuvo que buscar respuestas ante la evidente contradicción que suponía denostar el uso de los instrumentos musicales en el templo a la vez que se reiteraba su mención en diversas lecturas bíblicas de las ceremonias religiosas, especialmente las extraídas del Libro de los Salmos. Para ello, los Padres de la Iglesia y otros autores cristianos que no llegaron a alcanzar esta condición, construyeron un argumentario que resultó útil en varios frentes.

Por un lado, se partía de la crítica a los instrumentos, por cuanto que formaban parte indispensable de los espectáculos callejeros de mimos y danzas, con frecuencia impregnados de connotaciones eróticas, asi del teatro clásico. Pero esto no solucionaba el hecho de que los instrumentos abundasen en los libros sagrados, sobre todo en el Antiguo Testamento. Entonces, se puso en circulación la idea de que las gentes antiguas, las que habían vivido antes de la llegada de Cristo y su buena nueva, eran personas un tanto veleidosas a las que Dios les hacía la concesión de dejarles usar instrumentos en los templos, como era el caso de los judíos. Contrariamente, los seguidores del Evangelio ya no necesitaban estas sonoridades pues podían vivir en plenitud con la sola palabra revelada. Recuerda uno a Clemente de Alejandría criticando al tracio y al tebano -o sea, a Orfeo y a Anfión respectivamente- como engañadores amigos de los demonios, en oposición a la nueva vida que peredicaban los cristianos.

Con todo, hubo una línea de pensamiento que afrontó el problema en su pura y contradictoria esencia: los salmos y otros libros bíblicos dicen que hay que honrar a Dios con cítaras y salterios (entre otros instrumentos) y las autoridades eclesiásticas afirman, por su parte, que no se debe tolerar la presencia de instrumentos en la casa de Dios. La solución se produjo mediante la llamada “interpretación simbólica de los instrumentos”, cuyo estudio clásico se debe a Th. Gérold. Por ejemplo, si la Biblia nos aconseja que alabemos a Dios con el “salterio decacordo”, no es para que llevemos dicho instrumento a la iglesia, sino para que cumplamos los diez mandamientos. Pues, del mismo modo que un salterio de diez cuerdas suena mal si falta una sola de ellas, así el cristiano disuena a los oídos de Dios si incumple un solo mandamiento.

Los Padres de la Iglesia y los teólogos cristianos expresaron estas ideas en sus cartas, sermones y, muy particularmente, en el género de los “comentarios a los salmos”. Ejemplificaremos con el caso de san Agustín, uno de los más brillantes en esta justificación simbólica de los instrumentos bíblicos.

Los comentarios a los salmos se estructuran poniendo tras cada versículo de los 150 salmos la correspondiente interpretación. El salmo 150 es precisamente uno de los más notables para esta práctica. Empieza el salmo indicando que hay que honrar a Dios en su firmamento y en sus proezas. Rápidamente entran en juego los instrumentos: Alabadle con sonido de trompeta, lo que Agustín interpreta como símbolo de  la “nitidísima claridad de la alabanza”. 

Después, empareja dos instrumentos y establece una sucesión simbólica con imágenes contrastantes: Alabadle con el salterio y la cítara. Hemos de señalar que las diversas traducciones al castellano difieren seriamente en cuanto a los términos empleados, pues en unos casos salen los aquí citados y en otros aparecen bocina, salterio y arpa (Reina-Valera), más correctos, en lugar de trompeta, salterio y cítara. Es evidente que el término “trompeta” puede inducir a engaño, pero también ocurre eso mismo con el salterio y con el genérico cítara. El salterio, según Agustín, tiene la caja de resonancia arriba (o sea, que es un instrumento distinto al que nosotros llamamos de ese modo) y la cítara la tiene abajo. El termino salterio es la traducción más usual de nébel, pero entendiendo que esta denominación se referiría, según algunos estudiosos, a una especie antigua de arpa. De ahí lo de la caja de resonancia arriba. Esto es lo esencial, pues entonces el salterio es celeste, en tanto que la cítara es terrestre, pero ambos son complementarios a la hora de alabar a Dios, “como si se le alabase porque hizo el cielo y la tierra” . Recordamos haber leído en otro comentario de san Agustín parecidas interpretaciones de la dualidad salterio-cítara, asociadas a la predicación y a las obras respectivamente; es decir, siempre con el predominio del salterio sobre la cítara por la mencionada ubicación en lo alto de su caja de resonancia.

Alabadle con tímpano y danza. Según san Agustín, “El tímpano, atabal o tambor alaba a Dios cuando ya no existe flaqueza alguna de corrupción terrena en la carne cambiada, puesto que el tambor se hace de piel desecada y consolidada”. La idea de que la piel seca es grata a Dios se puede encontrar en otros autores, que comparan la piel del pandero con la carne de Jesús tras el ayuno en el desierto. Por otro lado, la referencia a la danza es interesante porque, en general, suele estar mal vista por los autores cristianos. De hecho, el argumento recurrente para la crítica es la danza de Salomé ante Herodes, la cual pidió a cambio la cabeza del Bautista.

Comenta luego los versículos Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de júbilo, donde recuerda que los estos pequeños platillos ya habían sido comparados por otros con los labios. Añade interesantes observaciones sobre los tipos de sonido -voz, soplo y pulsación- y su respectiva asociación con la mente, el espíritu y el cuerpo; y concluye dejando claro que esos instrumentos del salmo solo han de servirnos como recordatorio de que hemos de honrar a Dios, “pues Vosotros sois la trompeta, el salterio, la cítara, el tambor, el coro, las cuerdas, el órgano, el címbalo sonoro de regocijo de las cosas que suenan bien, porque son armónicas”.

La estrategia de la Iglesia era muy inteligente, pero las continuas prohibiciones de los instrumentos a lo largo de los siglos medievales prueban que, en la práctica, los instrumentos fueron conquistando un espacio en el interior de los templos. Y con esto no me refiero solo al órgano, sino al arpa, a los instrumentos de arco, a sacabuches y bajones que empezaron a resultar indispensables en los siglos modernos. 

Parece que a los ministrables e instrumentistas del ámbito sacro tampoco les gustaba aquello de “prohibido tocar».

¿Y “EL AÑO DE CARRANZA” POR QUÉ NO?
Por  Jaime Solís Robledo
(México)

Mayo para mi es muy especial en la historia de mi pais, aunque para millones de mexicanos, miembros del Gobierno, representantes populares, políticos en general y -el colmo- también para muchos historiadores, pasará como un mes más entre los doce del año. Por lo que a mi respecta no es asi y es por eso que el presente artículo lo dedico a un gran hombre a quien en mi juventud llegué a calificar como traidor al pueblo, como también catalogaba a don Francisco I. Madero. Cosas del fanatismo ideológico que las lecciones del tiempo y mi afición a la investigación histórica me ayudaron a desterrar.

La situación es que este próximo 21 de mayo se cumplirán cien años de la muerte de don VENUSTIANO CARRANZA, quien con admirable valentía y visión prospectiva encabezó lo que en México se conoce como la REVOLUCIÓN CONSTITUCIONALISTA. Este movimiento armado se formalizó mediante el llamado Plan de Guadalupe, proclamado el 26 de marzo de 1913 en el estado de Coahuila, gobernado entonces por Carranza; su objetivo principal era el derrocamiento del despreciable dictador Victoriano Huerta que había asestado un golpe militar y asesinado al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente José Ma. Pino Suárez. Esto sucedió el 22 de febrero de 1913. Un año y cuatro meses de sangrienta guerra civil cubrieron mi suelo patrio y el 15 de julio de 1914 el asqueroso usurpador de la Presidencia de México renunció y salió huyendo cuando el Ejército Constitucionalista tocaba ya las puertas de la Capital.

En anteriores colaboraciones he comentado que quien coordinó las acciones de ese golpe militar contra Madero fue el entonces embajador estadounidense HENRY  LANE WILSON, el mismo que reunió en su embajada a los principales traidores que encabezaron ese movimiento. La causa de la fobia y odio contra el Presidente Mártir, según mi criterio, fue que Madero tuvo la OSADÍA de gravar con 3 centavos cada barril de petróleo que extraían las empresas norteamericanas e inglesas, privilegiadas y consentidas del dictador Porfirio Diaz. El Embajador llegó a declarar que consideraba tal impuesto “como confiscatorio”.

Para infortunio de México, al triunfo del movimiento Constitucionalista sus principales jefes militares se confrontaron: en un lado Carranza, apoyado por Obregón, y en el otro los disidentes Francisco Villa y Emiliano Zapata. En las batallas de Celaya y en las afueras de León, los Carrancistas casi aniquilan a la hasta entonces invencible División del Norte, la cual para diciembre de 1915,  sólo era una gavilla que asaltaba e incendiaba ciudades para crear problemas al gobierno provisional de Carranza; lo mismo hacía Zapata en el sur, sobre todo en el estado de Morelos. De acuerdo con villistas y zapatistas, Carranza había traicionado la Revolución. No se extrañe usted si a estas alturas del tiempo, escucha uno que otro historiador que le asegure lo mismo, más por querer darse baños de pueblo que por los argumentos que esgrimen. Villa y Zapata son figuras mas enraizadas en la mente y corazón de los mexicanos, quienes los tienen como héroes inmaculados e infalibles. En general, a los mexicanos nos gusta crearnos ÍDOLOS. A los historiadores les es mas cómodo seguir el veredicto del pueblo, que plantear los hechos con imparcialidad. “El Año de Zapata” en 2019 comprueba mi dicho. Hay que estar “con el pueblo”.

Pero quienes lo catalogan como un traidor al pueblo, pasan por alto los aciertos que Carranza tuvo; tal es el caso de su visionaria convocatoria para efectuar  un Congreso Constituyente en 1916, y promulgar la Constitución que actualmente respetamos A MEDIAS gobernantes y gobernados de mi lacerado pais. Si leen sin fobias los hechos históricos, verán que Carranza en todo momento sostuvo una política muy digna en su trato con el gobierno norteamericano. Sin embargo, muy relevante para mi es la expedición de la Ley Agraria del 6 de enero de 1915, asi como su decreto del dia siguiente, relacionado con el rescate de nuestros recursos naturales, principalmente petrolíferos; esto causó alarma en el gobierno estadounidense que terminó por ver con desconfianza al gobierno carrancista. Estos dos actos de gobierno, aunado a su compromiso de crear leyes que reivindicaran los derechos obreros, confirman que Carranza NO fue un traidor a la Revolución. ¿Cometió errores? Sí, y muchos; pero no como para catalogarlo como traidor al movimiento revolucionario.

De la Ley del 6 de enero no ahondaré por ahora en ahorro de espacio; baste decir que fue la base de nuestro artículo 27 constitucional que reivindicó los derechos de los campesinos. Pero en cuanto a la defensa de nuestro petróleo sí deseo hacer énfasis en las disposiciones oficiales de Carranza, dictadas el 7 de enero de 1915, NO como presidente de la República, sino como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, antes de su triunfo sobre las huestes villistas y zapatistas. He aquí un botón de muestra:

“Considerando: que se hace necesario revisar de una manera completa y radical la legislación petrolífera del país, reglamentando cuidadosamente todo lo relativo a la exploración y explotación de depósitos de petróleo y carburos gaseosos de hidrógeno existentes en nuestra República,  con el fin de evitar que la industria petrolífera continúe, como hasta ahora, haciéndose exclusivamente en beneficio de las empresas petrolíferas , con grandes perjuicios para la agricultura y para las vias fluviales del pais, sin que de estas explotaciones ni la Nación ni el Gobierno hayan tenido los justos provechos” (…)  Y lea Ud. el artículo 1:  “Desde esta fecha y hasta la expedición de las nuevas leyes, que determinen la condición jurídica del petróleo y sus derivados, deberán suspenderse todas las obras que se estén ejecutando para la construcción de oleoductos, perforación de pozos petroleros y en general (…).  Esas nuevas leyes se expidieron el 5 de febrero de 1917, insertadas en el artículo 27 de la Constitución mexicana.

No obstante estar elevadas a nivel constitucional, el 27 de noviembre de 1918 apareció publicada en el Diario Oficial la Ley Orgánica del artículo 27, ratificando en su artículo 1: “Son bienes del dominio directo de la Nación, y están sujetos a las disposiciones de esta Ley: I.- Los criaderos, fuentes y depósitos naturales de petróleo  II.- Los hidrocarburos gaseosos que se encuentren en el subsuelo…”  Como puede observarse, en forma patriótica Carranza tuvo la preocupación de resguardar nuestro petróleo, sin temor a la reacción del gobierno estadounidense. Claro que fue rumor público que algunos cabecillas levantados en armas contra el gobierno carrancista, eran alentados discretamente por los dólares norteamericanos. Los grupos rebeldes mas visible en ese sentido fueron los del Gral. Pelaez, quien destacó como el mejor defensor de los pozos petroleros norteamericanos ubicados en La Huasteca, y el de Félix Díaz, sobrino del derrocado Porfirio Diaz.  Lamentablemente el grupo comandado por Villa y el encabezado por Zapata hicieron el juego a esa sucia guerra del gobierno norteamericano, aunque sus motivos  –más en el caso de Zapata- fueron justificables.

A fines de 1918 circuló mucho en México un reportaje que el destacado periodista norteamericano William Gates había hecho acerca de su visita a los campamentos zapatistas. El ameritado historiador y escritor Jhon Womak afirmó  lo siguiente:  “la única gente feliz que había visto (se refiere a Gates) se encontraba en las zonas que controlaban Zapata, Félix Diaz y otros rebeldes, y que estos jefes formaban una revolución política unificada para restaurar el gobierno constitucional, liquidar la LEGISLACIÓN  SOCIALISTA y retornar a una posición de respeto internacional”.  Desde luego se refería a la Constitución Política de 1917.

Gran error de Carranza: querer IMPONER como presidente para sucederlo, a un completo desconocido llamado Ignacio Bonillas, cuando el candidato natural no sólo del ejército sino del pueblo, era el Gral. Álvaro Obregón, quien en defensa del bando carrancista había perdido su brazo derecho en la batalla de Santa Ana del Conde, en las afueras de León, estado de Guanajuato. ¡Ooootra vez la lucha armada en 1920!; el refugio de Obregón en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero; el tsunami militar contra el gobierno de Carranza; la huída de éste de la Ciudad de México y su trágico asesinato en una ranchería llamada Tlaxcalaltongo, el 21 de mayo de 1920. Puesto en la balanza de la Justicia, es notorio que los grandes aciertos de don Venustiano Carranza, bien ameritaban declarar a 2020 “El año de Carranza”.

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