CRÓNICAS,ARTÍCULOS Y ENSAYOS

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Noviembre   2.019  nº 25
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN: Leonora Acuña de Marmolejo (EUA)…Carlos Benítez Villodres (Málaga-España)…Amado Blanco Pedrero (México)…Hugo L. Bonomo (Argentina)…Antonio Camacho Gómez (Argentina)…Adrián N. Escudero (Argentina)…Eugenio de Sá (Portugal)…José Lissidini Sánchez (Uruguay)…Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina) Angel Medina (Málaga España)…Jaime O. Solís Robledo (México)

 

¡HAGAMOS CRÍTICA CONSTRUCTIVA,  NO DESTRUCTIVA! 

                    Por: Leonora Acuña de Marmolejo IWA & Peace Activis   

      No hay ejecución sin idea, y por ello la expresión humana es transcendental ya que inmortaliza, por decirlo asi, al hombre. La literatura en cualquiera de sus formas (poética o prosaica), y con su extensa gama de aplicaciones, ya sea para el teatro, la radio, la televisión, la prensa o por cualquier medio de difusión hablado o escrito, va dejando la imagen de una época con su historia, sus problemas sociopolíticos, y sus costumbres, lo cual equivale a decir que es la huella del hombre sobre el tiempo. La literatura revela pues, al suceso social, cultural y biológico de nuestro desarrollo humano en el proceso de evolución. Es lógico que la influencia de los clásicos, y  los grandes escritores de nuestra preciosa Lengua Cervantina, nos haya  dejado grandes enseñanzas y sus huellas internalizadas en nuestra mente; y es también lógico y muy normal que esta influencia sirva para iluminar nuestra ruta, pero no exijamos con cerril capricho, que los nuevos valores que emergen con tánta feracidad y originalidad deban transitar solamente copiando a los maestros antecesores, porque encajonándolos así, mataríamos su espontaneidad, su ingenio, su creatividad y audacia, y entonces el idioma no se remozaría.

     Dejemos que la imaginación dé talentos nuevos con su pujanza, y que como una riada de guijarros se desborde; luego busquemos con ánimo estimulante, con un margen de apoyo y elasticidad (no queriendo decir con esto que los juzguemos con un metro permisivo), las gemas que en la playa de su ardorosa creatividad tengan merecimiento. Así, luego iremos al fondo de sus aguas y encontraremos el tesoro. Es necesario exigir para no caer en la mediocridad por una débil aceptación (huérfana de criterios cualitativos) de expresiones futiles, intrascendentes, sin lógica ni talento, ni fondo literario de peso. Pero no objetemos las nuevas obras con demasiado perfeccionismo, aunque ésta sea la meta que el arte demande, porque de esta manera no tendrán oportunidad de surgir y mejorar los noveles que bien pueden ser cerebros con un potencial muy prometedor. No hagamos crítica, intimidante, acerba, derrotista ni destructiva. Hagamos la crítica que por sana, clara y noble, sea estimulante y constructiva, mostrando soluciones y avenidas, porque de otra manera, el miedo al rechazo puede hacer presa fácil en los espíritus tímidos, y asesina por decirlo así, su inicial y audaz propósito de expresión y entonces, el verbo floreciente muere en la boca inteligente  sin haber enriquecido quizás nuestro idioma.

     Demos cabida a inquietas tendencies para que al manifestarse, sepamos de los nuevos valores cualitativos y cuantitativos en su producción; luego podrá venir la vendimia y con ella la escogencia. Mas inicialmente, permitamos que noveles exponentes, den muestra de su ingenio y su talento creativo y artístico con nuevos estilos y modalidades, bajo la impronta personal de su  autoría. De esta manera habrá espíritus de superación, y no valores en derrota. De lo contrario, estaremos  estancados porque no habrá transformación, y a lo mejor muy dolorosamente, habremos asfixiado los   genios de una generación.

     Repito que si la crítica es demasiado acre y severa, quien no tenga un espíritu recio y tosudo y una voluntad persistente, no superará el desaliento y como un bosquejo borrado para siempre del lienzo de nuestra cultura, caerá en el

silencio  y en la sombra. Y sin despertar más el argumento y  la semilla latente -dando rienda suelta a su  ingenio y a su inspiración o fantasia-, desertará de su empeño sin haber pulido su oro maleable.  Por todo lo antes dicho, el oficio de quien hace crítica no es fácil, y demanda de quien lo ejerce, no sólo conocimiento, sino también juzgamiento moral muy decantado y noble que ademas no esté condicionado por ideologías políticas ni religiosas.

Respetando las normas de la gramática y la lingüística, y tratando de cumplir con el lema de  la la Real Academia Española de la Lengua: limpia, fija y da esplendor, apoyemos con entusiasmo a los nuevos escritores. Con disciplina e imparcialidad, estimulemos a nuestros voceros y escritores, dando así cabida a la palabra aireada,  renovada que camine del brazo de la nueva generación, con los problemas inherentes a  la época actual, los que conciernen a la convivencia de los pueblos y razas. Así con el milagro de la palabra noble, honesta, entusiasta, optimista y feraz, y laborando con acuciocidad., empeño y fraternidad, descubramos nuevos valores; cuidemos con celo el sagrado filón de nuestro idioma castellano y hagámoslo trascender barreras. ¡Sintámonos orgullosos de nuestro idioma! Hagamos crítica constructiva, no destructiva!  

 

LA MISERIA EN LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS
Embajador Círculo Universal de la Paz. France-Suisse
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España) 

Tres son los elementos que nos sirven para determinar que un país se halla en la pobreza. Me refiero a la alimentación, a la salud y a la educación. Si faltan estos tres factores o alguno de ellos, los habitantes de cualquier nación, que no tienen los componentes ya expresados, se encuentran en la pobreza más absoluta. Por consiguiente, es sumamente necesario hallar un equilibrio entre los países más y menos desarrollados. Si no se da esta armonía, es debido a que una nación recauda más de lo que entrega a la otra. No olvidemos nunca que “erradicar la pobreza, manifiesta Nelson Mandela, no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.
El centro de investigación de la OPHI (Oxford Poverty & Human Development Initiative) o Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford y el UNDP (United Nations Development Programme) o Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), PNUD, publicaron la más reciente actualización del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). La publicación concluyó que Guatemala, Bolivia y Honduras son los países latinoamericanos más pobres entre los 18 sobre los que tiene información y que no incluye a naciones como Haití y Venezuela.
El informe detalló que Guatemala con el 29% de su población pobre, según el IPM, es el país con más pobreza en Latinoamérica. Le siguen Bolivia y Honduras con unos porcentajes del 20,45% y el 19,49%. El índice ubicó en la cuarta y quinta posición a Nicaragua y Perú con porcentajes de pobreza que se sitúan en el 16,30% y el 12,45%. Surinam o Suriname, antiguamente conocida como Guayana Neerlandesa, El Salvador, México, Colombia y Jamaica completan los 10 primeros lugares en la publicación del OPHI y el PNUD con porcentajes del 9,38%, 7,95%, 6,32%, 5,03% y el 4,69%, respectivamente.
En 2002, hubo 57 millones de personas en situación de carestía extrema en Hispanoamérica cifra que creció hasta los 72 millones en 2018 y que ha vuelto a aumentar en un millón más, hasta alcanzar los 73 millones de latinoamericanos hasta octubre de 2019.
Además de las redes de protección social, la clave para superar la pobreza y la extrema pobreza es el empleo. Sin embargo, el 42% de los empleados en Hispanoamérica gana un ingreso inferior al sueldo mínimo, en sus respectivos
países, es decir, cuatro o cinco de cada diez trabajadores tiene un trabajo considerado técnicamente como indecente, porque no les permite cubrir lo más básico de sus necesidades. Además, la mayoría de las personas afectadas por esta situación son mujeres. La falta de acceso al trabajo decente es un factor determinante de la pobreza y las desigualdades sociales.
Los gobiernos emergentes, después del nacimiento de la globalización , tienen que pensar de manera critica en la tecnología , el avance científico, los instrumentos financieros, y aplicarlo de manera eficiente y coherente al desarrollo de la agricultura, la educación, la nutrición, la salud…
La única manera de erradicar la pobreza y aumentar el desarrollo humano es buscando la equidad de valores nacionales, la equidad en la competitividad, la equidad de derechos internacionales y estamentos de comercio, así como el respeto a las poblaciones existentes partiendo de un marco humanista.
Luchemos, con denuedo, con hechos y palabras, para erradicar la pobreza de los países hispanoamericanos.

NOVIEMBRE HISTÓRICO
Amado Blanco Pedrero
(México )

El mes de noviembre, aparte de ser el penúltimo mes del año, es para los mexicanos un mes muy importante, dado  que en ese mes se lleva a cabo el encuentro entre el conquistador español Hernán Cortés y el Huey Tlatoani Motecuhzoma (Moctezuma), en lo que hoy es la esquina de las calles José María Pino Suárez y República de El Salvador, esto es a pocos metros del Hospital de Jesús que fundara el conquistador en 1524 y que hasta el día de hoy presta sus servicios hospitalarios. Este lugar se encuentra en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Fue el 8 de noviembre este histórico encuentro. Como también histórico fue el encuentro que tuvieron en ese mismo lugar Federico Acosta y Ascanio Pignatelli Aragona Cortés, el primero descendiente de Moctezuma II y el segundo de la familia de Hernán Cortés.

Acosta representa a la generación décimo cuarta de Moctezuma II y Pignatelli la décimo sexta de Córtes. Este encuentro fue en una preciosa mañana pasadas las nueve horas. Federico Acosta mencionó: “Hoy se conmemoran 500 años de un momento histórico para todos nosotros los mexicanos. Independientemente de lo que pasó en ese momento, somos la fusión de dos culturas la europea y la nuestra. Somos el resultado de ese encuentro, la gran mayoría de este país tenemos sangre española y mexicana. Lo que teníamos atrás era extraordinariamente bueno, los avances que había en México antes de que llegaran los europeos no se han dicho porque la historia que hemos conocido es básicamente la que viene de los conquistadores y la iglesia y hay que entender el contexto en que sucedieron las cosas”.

Por su parte Ascanio Pignatelli declaró lo siguiente: “Mi paso por México ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida—agrega—Fue una de las mejores de mi vida, (resaltó de México) la cultura, la gente, la hospitalidad, la cocina. Me siento muy conectado en México, aunque he venido muchas veces a este país, siempre ha sido para viajes de buceo o para escalar, ahora fue otra cosa. Estoy aquí con el corazón abierto, tengo muchas emociones, pero quiero agradecer y decir que estoy muy honrado de estar aquí”.

Ambos mostraron su emoción por reunirse. Pignatelli Aragona Cortés agregó que su paso por México ha sido una de las mejores experiencias que ha tenido en su vida.

Contrario a lo ocurrido con el encuentro de sus ancestros en cuanto estuvieron frente a frente se abrazaron con mucho afecto, esto no pasó hace 500 años porque cuando Cortés dio muestras de querer abrazar al tlatoani azteca los ayudantes de éste se lo impidieron; a Moctezuma no se le podía tocar.

Lo que seguramente no fue muy similar es la estatura de los descendientes con sus antepasados dado que Moctezuma II era un poco más alto que don Hernán Cortés que no llegaba al metro con sesenta centímetros. 

Cuando don Hernán Cortés le presenta a Moctezuma el regalo que le traía, este hecho nos lo platica el viejo soldado cronista Bernal Díaz del Castillo, de la siguiente manera:

“Entonces sacó Cortés un collar que traía muy a mano de unas piedras de vidrio, que ya he dicho que se dicen margaritas, que tienen dentro de sí muchas labores y diversidad de colores, y venía ensartado en unos cordones de oro con almizcle por que diesen buen olor, y se lo echo al cuello al gran Montezuma, y cuando se lo puso le iba a abrazar, y aquellos grandes señores que iban con Montezuma detuvieron el brazo a Cortés que no le abrazase, porque lo tenían por menosprecio”.

Don Hernán Cortés, hasta el día de hoy es una figura criticada, odiada y despreciada por un sector de nuestra sociedad, en cambio otros (tal vez los menos) lo defienden y lo consideran el padre fundador de un nuevo país. Cortés nos hace, por eso mismo, recordar las palabras de fray Toribio de Benavente, mejor conocido como “Motolinía”, que señalaba su amor por los indígenas y el amor de los indígenas por Cortés.

“¿Quién así amó y defendió a los indios en este mundo nuevo como Cortés? Esta afirmación la respalda el juicio de residencia al que fue sometido el conquistador. Entre los cargos de que se le acusa, el doctor Cristóbal de Ojeda menciona:

“Asímismo sabe e vido este testigo quel dicho Don Fernando Cortés confiaba mucho en los indios desta tierra porque veía que los dichos indios querían bien al dicho Don Fernando Cortés e facían lo que él les mandaba de muy buena voluntad”.

Temían las autoridades que, teniendo el cariño de los indios, Cortés pudiera querer alzarse con esta tierra. Lo declarado por el doctor Cristóbal de Ojeda, queda claro que no todo era odio, también tenía el peninsular el afecto sincero de los originarios de la Nueva España, ojalá falte muy poco para poner esta figura en el lugar que le corresponde, lo mismo que a Moctezuma que ha sido relegado a traidor o pusilánime al momento de la conquista.

VIOLENCIA LEGAL
Hugo L., Bonomo
Argentina

Me gusta el box. Así de simple; me gusta, me hace vibrar, moviliza, no se que parte de mí -seguramente la más animal-, pero lo cierto es que pasé bastante tiempo viendo peleas y mucho más, ahora, por TV.
A nivel racional, rechazo el box. No lo concibo como un deporte humanizado, a partir de que la superación, factor de triunfo en cualquier disciplina deportiva, se centra en la destrucción.
Y ya se que unos cuantos intelectuales del box me hablarán del arte de la defensa… y surgirá Nicolino como referente…,y del deporte de hombres… (a esta altura del partido, no). Pero eso es como poner a 4 ó 5 que escuchan Bach contra los millones que se copan con la cumbia y la «música» tropical. Nosotros, que somos la mayoría, vamos a ver la truculencia de la muerte fugaz del nocaut, y si hay sangre mejor. Los estilistas que parecen bailarinas y tienen puños de algodón nunca van a ser adorados por las masas.
Los boxeadores lo saben, los promotores lo resaben y por eso se alinean con los de mayor poder destructivo. Allí está el espíritu del morbo del sadismo, que nadie asume pero que goza pudiendo participar legalmente de él.
Yo, si analizo el espectáculo con una visión humana, felicito a Tyson por su ingenua sinceridad que solo costó un pedacito de oreja. Él, pobrecito producto de barrios marginales, con mínima dosis cultural, no entendió que el boxeo tiene sus reglas, que si quería, y podía, era legal que matara a Evander Holyfield, pero con golpes dados, por ejemplo, en la cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo susceptible de ser dañada. Algunos boxeadores han dicho que, en el ring, el adversario era su enemigo, otros, que sus managers les decían que sus contendientes querían sacarle el pan de sus hijos y que tenían que matarlos, y algunos lo han hecho; como lo demuestra la larga lista de boxeadores difuntos en combate.
Nadie se acuerda de los nombres de quienes mataron a tantos boxeadores. Seguramente porque lo hicieron legalmente y cumpliendo las reglas de algunas de las asociaciones que comercializa el boxeo para nosotros, los consumidores.
Todos se acuerdan y repudian al inocente y tonto Tyson y al pedacito de oreja que no quiso comerse, tal vez porque no es caníbal, cuando lo único que hizo fue poner toda su primitiva voluntad al servicio de una ingenua e ineficaz destrucción de utilería intentando abastecer plenamente las exigencias de su trabajo, sus patrones y sus fans, es decir: el mundo.
Se equivocó. Y no lo perdonamos por estúpido e ignorante. Esperemos que la próxima vez destruya bien y definitivamente… cumpliendo las reglas.

LOS DIFERENCIADOS EXCLUIDOS
Antonio Camacho Gómez
(Argentina)

   San Marcos relata que Jesús transgredió la ley que prohibía acercarse a un leproso, los cuales ni entre ellos podían relacionarse, y vivían a las afueras de las ciudades como desechos humanos. Sin embargo uno de ellos se acercó a Cristo, lo tocó y le rogó que lo curara reconociendo su poder salvífico y obtuvo lo que pedía curándose de su, entonces, terrible enfermedad. Es decir, que para el hijo de Dios el hombre está por encima de normas y legislaciones cuando no contemplan la dignidad de la persona y sus legítimos derechos. ¿Es necesario que recuerde el cuerpo legal del nazismo, del fascismo y de otros “ismos”? ¿Siempre tienen razón las mayorías parlamentarias? No, evidentemente, no. El juego de intereses sectoriales priva en múltiples casos. Y no entro a juzgar la democracia helénica del siglo de Pericles, el más brillante, en que la esclavitud era normal porque no corresponde en esta ocasión.

   Este introito viene a cuento porque en este mundo –párenlo que muchos quieren bajarse- los discapacitados tienen no pocas dificultades para integrarse a la sociedad, un tanto reacia a tenerlos en cuenta y, en general, salvo instituciones específicas, mostrando una indiferencia que, como afirma el papa Francisco, está globalizada. Esto refiriéndose a los nacidos, a los que sin duda se los ofende cuando se enteran de los no alumbrados por los consejos de médicos a los padres en el sentido de que tenerlos implicaría un mar de calamidades. Craso error. Salvando malformaciones congénitas gravísimas, con estudio especial de cada caso, la mayoría de los hijos engendrados con alguna dificultad o capacidad diferente a los considerados “normales” tienen las condiciones necesarias para desempeñarse como adultos en variadas actividades. Las pruebas sobran, aunque las limitaciones que se les ponen carecen de fundamento y los prejuicios menudean.

   Es a todas luces lamentable, por emplear un vocablo suave, que lo expuesto presente rasgos comunes en numerosos países de los considerados “civilizados”, en los que las opiniones de los facultativos a los progenitores o la prohibición, lisa y llana, resultan abominables. Citaré a dos naciones: una, Dinamarca, en la que el feto con anomalías de la índole que me ocupa no ve la luz de este atribulado e injusto planeta. Otra, España, donde la estadística informa que nace uno de cada diez.

   En mayor o menor medida este delicado asunto tiene diversos correlatos en países tanto del llamado primer mundo cuanto del tercero –etiquetas no faltan- y pareciera que se han embotado las sensibilidades y esterilizado las mentes de los que tienen la obligación de sancionar mecanismos legales que atiendan una realidad insoslayable. Y concienciarse para adoptar determinaciones favorables para los diferenciados excluidos. Y será justicia. Hágome eco de un programa de bioética en el que se dijo, tomado de redes sociales, que la madre del hoy famoso futbolista Cristiano Ronaldo lo quiso abortar y que el médico se opuso, tanto por la edad de la mujer, treinta y tres años, cuanto por no encontrar razón valedera. La mujer acudió a remedios caseros que fracasaron. En definitiva, el niño nació con ayuda del médico aludido, el cual viendo cuán grandes eran los pies dijo: “Este niño va a ser jugador de fútbol”. La profecía se cumplió. Lo mismo se podría argüir en otros casos de genios en diferentes niveles del saber humano.-

DEBEMOS AVANZAR HACIA LA ECUANIMIDAD NECESARIA
Embajador Círculo Universal de la Paz. France-Suisse
Por: Eugénio de Sá

Imagine una ausencia total de conflicto en nuestro ser; sería como una armonía repetida hasta el agotamiento, donde nunca hay notas disonantes, es decir; una paz mental prolongada

Pero luego está la pregunta; ¿Acaso esto (en teoría)  la serenidad, la tranquilidad imperturbable, no  se volvería … monótono e incluso tedioso? – La pregunta es necesaria, porque después de todo la serenidad no es más que una experiencia anticipada de la quietud eterna- ni siquiera  la paz reflexiva de un monje tibetano podría compararse con semejante estado.

Como con todo en esta vida, el secreto está en el  equilibrio. Segundo buda; ‘ El camino’ no está en el cielo. El ‘camino’ está en el corazón de cada uno. »»

  A nuestro equilibrio interno corresponde lo que podremos llevar a los demás. Y que esta cadena, así sostenida, se multiplique y se lleve cada vez más lejos.

Para mí, escribir no es solo una forma más o menos ingeniosa para juntar palabras, vale la pena las raíces que pueden extenderse Conocer otras sensibilidades.

Reflexiones sobre la paz interior y la paz mundial

Más allá de la libertad, el objetivo más importante para la humanidad es lograr la paz. Pero no una paz generada en estrategias grupales o de facciones, sino una paz basada en la ecuanimidad interna, obtenida de grandes transformaciones en el alma humana, siempre impregnada de inconstancia y deseo, y avaricia injustificada.

De hecho, los objetivos más importantes de la humanidad no pueden realizarse sin que el concepto de paz se comprenda y acepte completamente, y sus premisas y condiciones se practiquen individual y colectivamente. El mundo es enorme, y la diversidad de culturas en la especie es tanta que sería excesivamente utópico pensar que que da lugar a tantos focos de conflicto, pueda superarse fácilmente.

Por lo tanto, es de esperarse de aquellos que gobiernan a los pueblos del planeta, aprendan a tratar primero con su propio equilibrio interno para que puedan transportarlo a la mesa de negociación, donde deben resolverse todos los conflictos. Se espera que nunca dejen que su obstinación terca, quizás irrazonable, traiga a la gente la muerte y la devastación. Que depende de ellos.

Como escribió Tam Huyen Van; «La paz no se logrará a través de actitudes, prescripciones, reglas, libros, imposiciones sociales o políticas. Tampoco se logrará con leyes, decretos, pautas. Estas acciones solo se manifiestan como las necesidades comunes o excentricidades de una cultura mundial permanente. estado de superficialidad, convencionalismo o juegos de poder «.

El ser humano no ha sabido, o no ha sido capaz de superar su tendencia natural a la violencia como lo hizo dentro del mundoi tribal de su origen. El hombre no sabe cómo dominar este instinto, excepto a través de otra fuerza que lo superpone, o a través de sustancias ingeridas voluntariamente con características sonoras o hipnóticas. Bombas «sociales de aturdimiento. Facebook, twiter, Redes sociales, Solo los seres más evolucionados espiritualmente aceptan voluntariamente cambiar esta tendencia y convertirse en personas equilibradas y conscientes, y por lo tanto capaces de luchar para promover la paz. Porque ese propósito superior surge como una necesidad cuando la mente, purgada de los malvados y accesorios, se libera y puede percibir el error de su visión obsoleta y distorsionada del mundo exterior.

LOS ACUERDOS DE PAZ EN LOS CONFLICTOS BÉLICOS
Adrián N. Escudero
Embajador Circulo Universal de la Paz France/Suisse

(Argentina)

«El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política separada de la Ética»
(Santo Tomás Moro).

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de conocer unos documentos sobre la barbarie armada y migraciones, al parecer incontrolables y que rigen, en clave de masacres, la existencia cotidiana en Irak, Irán, Siria, Yemen, Afganistán, Ucrania, Libia, Congo, Níger, Somalia (y sólo por ejemplo, sin descartar lo que acontece, radicalmente, en singulares países del resto del mundo, ya euroasiático, oceanía o americano).

Una realidad conflictiva agravada actualmente por los enfrentamientos ideológicos que acaecen, abriendo brechas familiares y comunitarias, y muy especialmente, en la compleja dinámica de América Latina. Me refiero, de hecho, a las situaciones difíciles que pueblos como los de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Chile padecen, sin desconocer las grietas -aunque más controladas- que crujen en Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia, y sólo a título de ejemplo; y que anudan sanos con corruptos intereses en pugna, legalidades legítimas con ilegítimas, y todo aderezado con una sinrazón de enfoques políticos y jurídicos que se oponen entre sí, complicando la posibilidad de alcanzar soluciones republicanas y democráticas en esos lares de Dios. 

Indudablemente, lo lógico es pensar que el tema es abyecto y complicado…. Pero que, de algún modo, hay que seguir adelante. Esto es, profundizar acciones inteligentes y abarcadoras en orden a alcanzar verdaderos, honestos y duraderos acuerdos de paz en muchos territorios del Planeta azotados por los Señores del Caos, el Dinero y la Guerra. En tal sentido, diría que, y como sostiene un experto colega en terrorismo, “aún sintiendo muchas veces que no avanzamos nada”… Ya que, “en lo profundo del alma, uno no pierde la esperanza de que, en algún momento, se puedan frenar (o, mejor aún, concluir definitivamente) esos eventos (incordios inhumanos) fatales”.

Es que las acciones concretas, denuncias y anuncios como los vienen desarrollando y/o elaborando, incesantemente, ciertas instituciones y hombres que bregan por la auténtica Paz Mundial, claman al Cielo. Ahora bien; desde una perspectiva cristiana, entiendo que si hay verdadera fe en Quien (*) nada es imposible, y dicha fe es testimoniada en los hechos y de parte de quienes trabajan, eso sí, con prudencia y astucia evangélica (en un mundo de lobos disfrazados de corderos) por dicha Paz, entonces los caminos se allanarán y las colinas se volverán autopistas para el reencuentro entre hermanos…

El Mal es una prueba a superar para entrar en el Reino de Dios y su Justicia, y conquistar sus primicias en beneficio, YA, de los seres humanos; pero la única forma de combatirlo, la única, es haciendo el bien… Entonces, el asunto recae en el significativo, acuciante llamado de san Agustín de Hipona, para quien (*) al bien hay que hacerlo Bien, en tanto todos los bienes proceden del Supremo Bien que es Dios, por lo que, y en consecuencia, “el fin no justifica los medios”… Y si no se encuentran los medios adecuados para detener las masacres y oprobios de pueblos enteros, sumidos como convidados de piedra al banquete de los citados Señores de la Guerra, el Dinero y el Caos, la sangre derramada de los justos e inocentes seguirá clamando al Señor de la Historia hasta el advenimiento de su profetizada Parusía…

De modo tal, y para ser concretos en cuanto a creencias que se ideologizan y pierden su real sentido religioso, o sea, de vinculación del Hombre con su Creador, si el Corán favorece o no ciertas prácticas, si la Torá favorece o no ciertas prácticas, si los Evangelios favorecen o no ciertas prácticas… legítimas ordenadas al bien hecho Bien y al Bien hecho bien, habrá que trabajar entonces con los líderes que negocian los acuerdos de paz en conflictos bélicos que se tornan incontrolables: habrá que trabajar en la BASE de las bases negociadoras, de los valores (o antivalores, en su caso) que incitan a los sirios, afganos y otros pueblos del mundo, a enfrentarse entre sí, y más allá de los intereses y zancadillas que devienen del Señor de las Armas y del Dinero.

El mundo se obstina –como otrora- en la negación del Mal, y al no comprender la Fuerza Mortífera del Príncipe del Caos y la Mentira, cree que puede salvarse por sí mismo. No podrá hacerlo: el hombre es un proyecto inconcluso enderezado, desde su fragilidad y falibilidad, al encuentro con Quien le dio vida para la Vida… Entonces, sólo podrá haber acuerdos de Paz duradera si los corazones de quienes se disputan la verdad pequeña (ésa que, como la lluvia, nos moja por partes), se allanan a la Verdad verdadera, y se descubren PERSONAS y SERES HUMANOS: esto es, HERMANOS EN HUMANIDAD.

Si las creencias sobre el Origen no están fundadas entonces por el supremo Mandamiento del Amor al Creador y al prójimo congénere, los hombres que se sienten a la mesa de negociaciones lo harán siempre con la pistola sobre la mesa. Y esto, porque sus corazones no son HUMANOS sino de PIEDRA o materia orgánica sin alma. ¿Inercia de la vida satisfecha? ¿Peras al olmo? ¿Hijos de las Piedras? Sólo el pensar, el sentir y el accionar puesto en amar al Creador y a su inteligente, voluntariosa y libertaria criatura (con dignidad de PERSONA, no de TÍTERE DE CARTÓN PIEDRA), puede en efecto producir el milagro que Dios ha querido dejar en manos de su propia criatura hecha a su imagen y semejanza: el milagro de reconocerse UNO en TODOS y TODOS en UNO: seres HUMANOS administradores de una PATRIA PLANETARIA y de una comunidad universal llamada HUMANIDAD…

Todo otro sentido de PATRIA o de COMUNIDAD ASOCIATIVA, sólo tiene razón y modelos que, a la corta o a la larga, se apoyan en la discriminación; en la discriminación de pensamientos, sentimientos y acciones; en la discriminación de culturas e idiosincrasias fundadas, en principio, en el ORDEN NATURAL de lo creado, pero que llevan a enfrentar a continentes enteros, a blancos y a negros, a negros y a morenos, a poderosos y a débiles, a necios y a sensatos, a avaros y a humildes, a territorios con muchos recursos naturales y con pocos recursos naturales…

Por eso no puede haber “MILITANTES” de y por la Paz (porque ya el concepto presupone la idea de la violencia armada y ejecutada por personas que adhieren a ciertas organizaciones, en donde el fin lleva –la mayor de las ocasiones- a justificar los medios: especialmente organizaciones o instituciones creadas para “defender” a la “Patria”, ya como asociadas al poder reinante o estatal de turno, o para derrocarlos como tales en función de posturas de las llamadas “revolucionarias o insurgentes”, que animan al enfrentamiento cruento para conseguir sus objetivos, denostando el recurso del diálogo fraterno, democrático y republicano); sino mejor, TRABAJADORES y SERVIDORES de la Paz, en la tesitura de velar por la preservación -entre los seres humanos- de los sagrados (válidos tanto para creyentes –sobre todo- como para impiadosos) preceptos que proclaman, reiteramos: «El Fin no justifica los Medios» y «Unidad en la Diversidad» (sin abandonar, por supuesto, el desarrollo dialógico del «Pensamiento Crítico con Misericordia», ya que “se sirve a las personas, no a las ideologías”).

Humildad, respeto y capacidad de comprensión, pues, de los valores esenciales e inmutables que encierran dichos benditas cualidades humanas, son además las llaves para abrir los corazones cerrados a la sabiduría de la Verdad verdadera sobre la jaqueada trama de la existencia. Y un cambio profundo en el DICCIONARIO de los Mensajeros de la Paz Universal, de aquellos que están en el Mundo para administrarlo y no para destruirlo, siendo que en Cristo sólo los criterios de la Ciudadanía del Cielo puede dar señales positivas a la ciudadanía del Mundo… Un Diccionario (que el Mundo sostendría en su actual versación, y, en el caso de la R.A.E., exclusivamente para el mundo hispano), que para ser interpretado en clave o de SER CRISTIANO (semillas de cruz, o Ser Humanidad plena), en nuestro caso, no puede ya contemplar a esta altura de los Tiempos Finales e históricos transcurridos desde el anuncio de la Buena Noticia a los hombres de buena voluntad, ciertas palabras, como insinuáramos ut-supra.

Es decir: el Mal puede luchar, combatir, destruir, cegar, eliminar; pero el Bien hecho bien, y el bien dispuesto al Bien Supremo, no. Puede servir y esforzarse (incluso, sacrificarse) (**), no luchar ni combatir (ni militar); puede edificar, no destruir; puede crear no eliminar. Y hacer de cada crisis o prueba devenida de la falibilidad y fragilidad humana, una oportunidad para crecer en la Bondad, la Belleza y la Verdad, a fin de difuminar al odio, a la fealdad y a la mentira; y elevarse con voluntad, inteligencia y libertad, hasta la máxima dignidad a que su condición de hijo de Dios llama: la santidad; suprimiendo con dedicación, educación y trabajo, a la pereza, a la ignorancia y a la esclavitud. Para ello, será necesario e impostergable aceptarnos como somos, pero como trampolín para trastocar nuestros brazos en alas, y nuestro cuerpo todo en espíritu; encarnado sí, pero no sujeto a los placeres y disputas mundanas, sino elevado astralmente hacia el Único Que Es y Hace Ser.

Porque no es lo mismo USAR LA FUERZA, que ESFORZARSE (**) para alcanzar una meta digna y fraterna. Descubrir asimismo la complementación de los sexos, y de las razas, y de las costumbres basadas en una evolución ética de sus prácticas y costumbres (moral), junto a milenios de educación filosófica y religiosa tendiente a ello, parece todavía una UTOPÍA. Un Horizonte que se aleja en cuanto intentamos acercarnos hasta él… ¿Pero de qué le servirá al hombre ganar el mundo si, al final, pierde su alma y su destino de trascendencia, más allá de la materia y del Universo conocido? No habrá planetas sustitutos, ni creaciones robóticas artificiales que den respuesta a lo que se encuentra, astralmente inserto, en el Ser Humanidad, y como energía primigenia y espiritual que lo soporta y anima, más allá de una eventual corporización o encarnación genética sustancial.

Las distorsiones del CORÁN, de la TORÁ y de los EVANGELIOS –por citar a tres de los manifiestos espirituales que congregan las creencias de religiosas de la mayor parte de los habitantes de la tierra- están a la orden del día en este Mundo alterado, enceguecido, decadente, codicioso, consumista y narciso, olvidando de continuo de que “somos sus protectores, no sus depredadores”

Y si al sentarse a una Mesa de Negociaciones (para propiciar-diálogo de franca distensión-marco previo-premisas mínimas-resortes impulsores-sólido punto de partida-de este a oeste y de sur a norte-tratado de amistad-cimientos de una plataforma-edificar futuro de (justicia) amor y paz) , no se reflexiona y aceptan (las Negociaciones), mas sobre auténticas (honestas) Bases Conciliadoras emanadas de los mencionados portadores de sabiduría creacional y divina, y para las cuales –insistimos no siete, sino setenta veces siete- el FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS empleados o a emplearse en una comunidad asociativa, gregaria, que honre el principio de la UNIDAD DE “SER HUMANOS” EN LA “DIVERSIDAD DE DONES” recibidos en cuanto tales, se seguirán armando “hasta los dientes en nombre de la Paz” y la pistola seguirá estando sobre dicha Mesa («… a ver quién la tiene más grande»), sin entender jamás la propuesta de verdadera Paz encarnada sacrificialmente por el Emmanuel y Poeta de Nazareth (Poeta de los poetas), Jesucristo, Nuestro Señor, cuando fuera levantado en Alto sobre el trono de una cruz e “insolentando al hombro la esperanza” contra toda esperanza… ¿Vale? Ojalá.

EL TERRORISMO Y EL VASO DE AGUA
José Lissidini Sánchez
Embajador Circulo Universal de la Paz France/Suisse

Texto leído el pasado 13 de Noviembre en el Hemiciclo de ONU

Terrorismo es,  más allá de doctrinas y jurisprudencias, sin lugar a debates, sencillamente. cobardía pura y llana. Cobardía disfrazada y maquillada sin ninguna virtud. A través de su única estrategia, el daño, busca minar las voluntades y establecer una supremacía, que nunca alcanzará.. Terrorismo es inexistencia de conciencia, saña , demencia y crueldad. Es ese cúmulo de idiotas desparramados por la faz de la tierra, malogrados, fracasados, sin virtud,  que como son infértiles para emplear la razón, respetar estados de derecho,  aceptar que no son los dueños de la verdad, y que la contraparte tiene el derecho a no aceptar esa verdad, a discrepar, que son incapaces de edificar grandezas como el amor o plantar un huerto, abrir caminos de concordia y solidaridad, tender puentes de hermandad, asistir a los necesitados, hacer más llevadera la vida de los que sufren, compartir sus días con sus hijos o nietos, aprendiendo algo de la inocencia de los infantes, amando a sus mujeres en vez de subyugarlas y tratarlas como una propiedad más  , y como debido a ello, cuentan con demasiado tiempo para pensar, asumen en sus pequeños y malogrados cerebros degenerados, que dedicándose  al ataque y la destrucción, al exterminio, diseminando miseria, su dios cual sea, se complacerá viendo como acaban con su obra, o el mundo entenderá su predica. El terrorismo es el vocero depravado del hombre, que habla de su innobleza, su bajeza, su sadismo, su oscuridad interior, su vinculo con lo bestial, y su desconexión del entendimiento humano. El terrorismo es lo que aleja a la esperanza, más allá de la política y la religión, por el miedo y  la tristeza en que se vive. El terrorismo no posee respuestas, solo avanza ciego en el tiempo, no habla de comienzos, ni de futuro, solo de finales mientras ataca almas y mata sueños. Si, sabe de llanto y vacíos en los hogares, los hijos, las familias, y los pueblos que son sacrificados. Soñar, crear , generar paz , esperanza e ilusiones, no es lo a fin al terrorismo. El terrorismo es agresivo y mentiroso, es falso como falsos son sus ejecutantes. Esos que no tienen respeto por la vida, porque no poseen noción de vida, ya que  ellos son fantasmas que caminan, ya que el odio los mato, los poseyó, se los devoró. El terrorismo imposibilita, ofende, enoja. Es un gigante invisible, enemigo de todos,  que pisotea las vidas,  que causa tormento, pero que no convence, ni impedirá jamás, reír, cantar, bailar y allí esta su derrota.

El terrorismo causa mayor asco, repudio e indignación, cuando asistimos a que la ejecución de tal aberración, toma como sus principales victimas, no a un ejercito, fuerzas de elite o gente de armas, sino a hombre y mujeres comunes desprevenidos e inocentes, a niños o ancianos, sin discriminaciones. Que paradójico se torna, pues resulta que si lo analizamos desde determinado punto de vista, podemos caer en la terrible deducción, de que el terrorismo es hasta democrático, pues no distingue a quienes mata.

El terrorismo es una mentira absurda e injustificable y el terrorista, una vida fundamentada en el egoísmo, el odio, el desprecio, una mente arruinada por su propia egolatría, al fin, una vida edificada sobre la arena, nada más lejos de la imagen y la idea del defensor de algo defendible.

Terrorismo de Estado, Terrorismo Religioso, Político, Económico, Militar, Social, Familiar, hasta de un niño contra otro en Escuelas y Colegios,  al que se denomina pomposamente BULLYING, pero que solo una forma de terrorismo disfrazado y, ¿ cuanto más pulula a diario?, acaso los impuestos que asfixian a los ciudadanos o los salarios de hambre en muchos países, ¿ no es una forma de terrorismo? Un vaso de agua, es terrorismo. ¿ Cuantos de Uds. cómodos en sus asientos y con todas las seguridades, pagarían una moneda , si se les ofreciera un vaso de agua? ¿ Para qué, si solo tienen que levantarse, ir y tomarlo…Y sin embargo, un vaso de agua, puede ser la diferencia entre la Guerra y la Paz. Un sencillo e inofensivo vaso de agua.

El terrorismo, es una bestia invocada por el hombre, que nunca se hartará de chapotear en sangre, amputados miembros humanos y cobrar vidas, tristemente las vidas de los seres valiosos, las de los niños, las mujeres, los ancianos, los que no tienen nada que ver con la espada del Cid ni con la cimitarra de Saladino, aquellos a los que les importa un bledo El Viento o El León, pero si la vida y la paz, los que aun creen en un mundo posible, sin maldad, sin terrorismo, solidario, justo, tolerante, para todos, donde a nadie interese tomar para si, la luz de la lucerna en la oscura noche, porque esta bien que nos ilumine a todos.

El terrorismo solo ofrece amenaza, desde sus entrañas pútridas y yermas, y deviene en lógico, ya que proviene de los hijos de HADES ( el invisible) en la tierra.

No desconocemos, quienes son los promotores de tal actividad, los que la promueven, la inculcan en forma despreciable, inmoral,  imparten su “docencia”, los que con ello han renunciado a su ser de hombres, porque el hombre con ACHE, es sinónimo de valor, audacia, nobleza, sacrificio, creatividad, protección,  no tiene punto de contacto con ese cobayo que esconde su hocico en la oscuridad, temblando cual ancianas enfermizas y asustadas, mientras manda a otros a morir por él; que vejamen injusto para tan grande historia de sacrificio y coraje de los 300 de Leonidas. Claro que no es de sorprender, porque el terrorista, es esa rata que se cobija en lo profundo de las cloacas infectas, en el anonimato, con sus ojillos dementes, a la espera de un descuido para lanzar su dentellada.

Terrorismo, es la no oportunidad. Para el Terrorismo no cuentan los Derechos Humanos. Aunque ya, el terrorismo no provoca terror, solo causa indignación, y cada vez con mayor firmeza, reafirma el mensaje de rechazo en contra de aquellos, que lo promueven, justifican y se sirven de él. Pero además es terrorista,  aquel que permite el esclavismo, el trafico de personas, el trafico y venta de armas a dementes tiranos, el apoyo para la permanencia en el poder de regímenes autoritarios, a razón de obtener prebendas fagocitando a los pueblos, las infamias contra la humanidad como la pedofilia, la pornografía infantil, el trafico de organos , las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, los gobiernos aliados del Narcotráfico, la falta de alimentos, agua, limpieza, salud, que los niños sean utilizados como soldados, que las niñas sean vendidas, que los niños vivan en basurales, entre moscas y ratas, el que niños y niñas caminen kilómetros ida y vuelta a diario, a pie, descalzos, para traer agua a sus casas ( aquí justifico, la mención al Vaso de Agua, que mencioné antes), es terrorista el que permite sobre una tierra rica y generosa, que una madre sufra la condena impiadosa, de cargar en sus brazos escuálidos, el esqueleto aun vivo, de su niño desnutrido. Y existen miles de estas madres.

Terroristas o no terroristas. Deben saber , que esto es el pecado mortal del que ninguno nos salvaremos de responder., porque más que un pobre ser humano desquiciado y perdido, transformado en bomba, esta es la faz más cruel del terrorismo, que irremediablemente nos condena ante los ojos de Dios, crean o no crean, tengan fe o no, le pongan el nombre que le quieran poner, en el idioma que sea, las religiones tantas y los hombres de la montaña, los valles, el océano, el hielo y el desierto.

“La aventura de Vivir”
Jorge Bernabé Lobo Aragón

Nunca te detengas, sigue, siempre se puede, las hojas del calendario caen imperturbables y pronto iniciaremos un naciente año. Cada día tildado en nuestro almanaque tuvo una historia. Un proyecto, una alegría o desencanto; cada marca nos desvela el tiempo pasado; Cada muesca revive los buenos momentos. Las metas alcanzadas y las que aún nos quedan por lograr. Cada hoja arrancada franquea una página más del libro de la vida. Reseña que lentamente se va escribiendo y trazando día a día.

El año se escurre, gota a gota, cada segundo resbala. El tiempo se desliza entre los dedos indiferentes y sorprendidos. Segundos, horas, ríos, vidas enteras fluyen al compás del instante. El tiempo aún avanza, esta vez, sobre manos que han vivido más vidas. El tiempo que son horas, minutos, días y años. El tiempo  que es un torrente en donde no se puede tocar la misma agua dos veces. Nunca pasará de nuevo. Termina el año. El espacio que ya se asoma en el horizonte de la vida. Rescataremos  la grandeza de lo vivido. Lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo. Lo que Dios nos va componiendo y marcando como pauta. La vida a pesar de las adversidades y los obstáculos que siempre abrirán una senda a seguir. Senderos con piedras, rocas y deslices. Pero con un Eterno que siempre estará presente. Que ha desgajado las hojas a un lado y ha sonreído con cada logro alcanzado. Que nos va recordando en cada soplo, en cada instante la grandeza del mundo en que vivimos. La majestad del espacio y del tiempo. Dimensión y esfera misteriosa que nos ofrenda la  existencia. El gran regalo a la humanidad. Comida celestial de tiempo y vida que  bendijo a  este soñador a pesar de las adversidades y tropiezos.  Familia, Hijos, yernos, nueras, nietos y muchos por venir.

La riqueza infinita de soñar y volar como un pájaro. Surcando veranos e inviernos en bilocación imborrable. Orbitando con Saturno con sueños de anillos permanentes. Aleteando junto a personajes que trasformaron el mundo. Anidando en un eterno solsticio con mi aurora multicolor de pájaro volador. Soy  gracias al tiempo y destino un satélite agradecido. Un volador girando alrededor del orbe desde todos los ángulos y perspectivas. Aleteando junto al tiempo en un asombroso desfile de soles, lunas  y de estrellas. Envuelto en luceros errantes con sus luces y sombras de sublime brillo y excelso carisma. Siempre en vuelo continuo corriendo hacia al amor. Tata Dios no tiene reloj ni calendario y nos enseña que siempre podemos  comenzar y enderezar el camino. Que cada día es una pequeña vida. Que cada instante es único.  Que como bien dice el poeta “…Cuando todos los días resulten iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo… Este nuestro mundo vertiginoso como de fantasía o ficción me ha dado la enorme posibilidad de exclamar, gracias Señor por esta enorme aventura de vivir.

 

MÁS  ALLÁ  DEL  HUMANISMO         
Ángel   Medina
Málaga-España

Un Humanismo que no responda al hombre en su integridad, ¿es realmente un humanismo?

Una parte de la sociedad moderna trata de explicarlo todo desde el humanismo. Atrás quedó la escolástica con su teocentrismo. El humanismo actual es hijo del antropocentrismo. Para satisfacer las necesidades del mundo sensible y de la inteligencia, se basta el propio hombre. Mas, ¿no comporta a la vez una ausencia desbocada de sentido y finalidad en su existencia?

¿Cómo ha de afectar al hombre abrirse o cerrarse a la realidad, siendo él parte de ella?

Hay cosas que la razón no alcanza a entender, pero también hay cosas engañosas a los sentidos, pues viéndose resultan ser irreales, como puede ser un espejismo en el desierto.

Huxley, biólogo y humanista define el humanismo como “el integrante de las ideas que vinculan al ser humano y a la sociedad en el proceso psico-social, viniendo a reconciliar la mente y la materia”. Lo físico (lo medible y palpable) y lo psíquico (lo inaprensible) se concilian en un mismo sujeto.

Llegado hasta aquí surge preguntar: ¿Es la simple llamada a lo humano la solución? ¿Se humaniza plenamente el hombre con un “humanismo-humano”? ¿No le está disolviendo la divinización de su propia autonomía? Aquel apóstol del escepticismo que fue Nietzsche se refiere a él, diciendo: “Humano, demasiado humano”. Algo ambivalente que afirma y niega a la vez. Admite que todo lo humano está ya contenido en el hombre, pero también la ironía que expresa su incapacidad por responder más allá de sí mismo.

Los humanismos mudan, cuando no metamorfosean. Para ello basta con repasar lo que ha sido la Historia. ¿Dónde situar al mundo (y con él al hombre), cuando la Ciencia, por boca de Copérnico afirma que no es el centro del Universo, desplazándolo a la categoría de un punto perdido en la inmensidad del Cosmos? ¿Y qué decir del propio hombre, que se considera hijo menor de los dioses y se le hace entender que no es más que la evolución de una bestia, según el naturalismo darwiniano?

¿Qué han aportado las modernas concepciones humanistas?

El retrato social que hace el premio nobel Konrad Lorenz en su obra “Los ocho pecados mortales de la Humanidad civilizada” es sobrecogedor.

Una sociedad masificada. Destrucción del espacio vital. Competición del hombre consigo mismo. Muerte por incineración del sentimiento. Decadencia genética. Ruptura con las tradiciones. Endoctrinación. Y finalmente, el armamento atómico, que amenaza destruir a la humanidad.

La profecía de Marx no tuvo cumplimiento, pero trajo un inmenso Gulag. Pensó que la revolución daría paso a un socialismo con rostro humano y éste al comunismo del proletariado, pero donde se implantó hubo de sostenerse con los fusiles. Fue el dominio de unos pocos “yo” sobre infinidad de “vosotros”. Alienación.

La otra cara de la moneda, representada por el capitalismo, al servicio del dios Mammón no es tampoco halagüeña. Un sistema de difícil erradicación, que mantendrá las diferencias entre los que más tienen y los que menos poseen. Y seguirá siendo así, porque si se aplicase la normativa de distribuir a todos por igual redundaría en detrimento del esfuerzo personal, y al no querer esforzarse el hombre se perdería la creatividad. En suma: dejaría de avanzar el mundo.

¿Qué salida le queda al hombre, sometido al direccionismo de unas minorías que no acaban de responder a sus necesidades? Necesidades materiales, sí, mas ¿hemos de pasar por alto lo que antes se ha dicho acerca de que la criatura es materia, pero también espíritu? Todo lo que ha de perecer, aun siendo necesario no puede constituirse en un fin en sí mismo. Ha de ser un medio. El fin es el propio hombre y su finalidad. Pues, ¿qué es un hombre sin destino? ¿Cómo ha de salir del círculo en el que se encuentra encerrado?

Para poder escapar de su propia tela de araña habrá de encontrar una razón que responda más allá del nihilismo que preña a la sociedad. Sabe qué le ofrece el mundo y también lo que para él se constituye en la razón de su vida. Para arriesgarse al cambio habrá antes de admitir cuáles son los diosecillos que le habitan y entender de su futilidad. Entender de alguna manera que la vida no es hija de la muerte, sino que más allá de ella puede abrirse a la esperanza. Así, el humanismo inmanente (el que se justifica sólo por el esfuerzo del hombre) se acredita en el trascendente, que de alguna manera responde a su deseo de no extinguirse.

Digámoslo con claridad. La inseguridad forma parte de la existencia. Todo oscila entre el sí y el no.  El sí es una puerta a la esperanza, mientras que el no nada responde.

Por tanto, la opción fluctúa entre la desconfianza y la confianza en la que es el propio hombre el que está en juego. Analicemos las dos opciones posibles.

¿Qué consecuencias se derivarían de una actitud fundamentalmente negativa, es decir, desconfiada?

La realidad está cerrada para la desconfianza radical. ¿Por qué? Porque lo que va a encontrar es la nada como respuesta. Y como la realidad reside en mi propia existencia, tendría que admitir lo “que no es” sobre lo “que puede ser”; y, “siendo yo” habría de concluir que “no tengo razón de ser”. A lo sumo debería contemplarme como un producto del azar. La casualidad evolutiva y no la causalidad dentro de un azar ordenado.

Si queremos comprender la dificultad que entraña lo accidental, hagamos una sencilla prueba. Tomemos una página del periódico, cortemosla línea a línea y después letra a letra. Metámosla en una caja, la agitamos y la volcamos sobre una mesa. ¿Qué posibilidades habría de que apareciese recompuesta para poder ser leída como antes estaba?

¿Puede el “no” mantenerse consecuentemente en la práctica?

¿Y la positiva? Es decir, conceder a la vida un sentido razonable.

El hombre propende de suyo al “sí”. Es decir, a la coherencia y el bienestar. La felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en el equilibrio de entender que el hombre no es una causa perdida. Si uno se enfrenta a la existencia desde la certidumbre radical “verá” la realidad, pese a la apariencia de la inanidad. La confianza radical significa esperanza en el presente de conseguir una vida lo más humana posible, a pesar del mal que la amenaza, y en el futuro confiando en que el hombre no puede ser una pasión inútil, con el final absurdo de acabar todo en la muerte. Es el polo opuesto a la desesperación. Es una experiencia personal que se manifiesta en el mismo acto de la certidumbre. (Podría entenderse comparándolo con alguien que tiene recelo del mar. En tanto no compruebe por él –más allá de que se lo digan- la posibilidad de flotar en el agua, todo será indecisión)

“Ser o no ser”, dijo Hamlet ante el dilema de la elección.

El hombre es un ser pensante (no todos los hombres quieren pensarse) que se sabe inconcluso. Su propio instinto tiende a no acabarse, pero la trascendencia está fuera de sus posibilidades. Sólo el Absoluto podría satisfacer su ansia de inmortalidad.

El Absoluto es el Alfa y el Omega. El origen y el destino. A este Absoluto es lo que se le llama Dios. Pero, ¿existe realmente? Las pruebas pueden cuestionar su existencia, pero no concluyen la inexistencia.  ¿No podría a este deseo responder su realidad?

También el ateísmo vive una fe indemostrable. Feuerbach deposita la fe en la naturaleza humana, pero los hombres se devoran entre sí. Marx lo acentúa en una futura sociedad socialista, pero el comunismo cotiza a la baja. Freud en la ciencia racional, pero el inconsciente no es capaz de expulsar el significado de la culpa. Por no decir de la impiedad nihilista, que viene a negar el discernimiento de la propia realidad, vaciándola de sentido y en última instancia de amor. Todas las flechas apuntan al hombre como diana. Chesterton, el “príncipe de las paradojas”, decía que “cuando se deja de creer, no es para no creer en nada, sino para creer en cualquier cosa”.

La pregunta como respuesta terminante es insuficiente, pero como cuestión abierta es insoslayable. Ante ella, el hombre queda situado ante una decisión personalmente responsable, que le compromete más allá de la razón pura. No se trata de una cuestión teórica de la razón, sino de una tarea enteramente práctica y existencial. Un reto para el humanismo más auténtico, porque no lo desautoriza, sino que lo ilumina al traspasarlo.

¿Qué cambiaría si existiera?

Lo primero, sustituir la “casualidad” por la “causalidad”. Esto es, admitir el creacionismo en lugar del azar. ¿Cómo? Observando la Naturaleza y al propio hombre. El Universo data aproximadamente unos 13.700 millones de años. Todo se inició con el “Big-Bang”, un diminuto punto perdido en el inmenso espacio vacío, que al explosionar y expandirse su fuerza dio lugar a la aparición de los soles, planetas y galaxias, y que todavía hoy continúa expandiéndose, regido por unas leyes muy precisas. Si aumentásemos sólo un 1% la fuerza nuclear, los núcleos del hidrógeno no permanecerían libres, y al no poder combinarse con los átomos de oxígeno no habría agua, elemento indispensable para la vida. Pero si esa fuerza disminuyese, la fusión se haría imposible, y sin fusión no habría soles, ni energía, ni vida. Tampoco el hombre.

Si nos fijamos en el hombre, para que pueda surgir una molécula de ARN utilizable, apelando al azar sería necesario multiplicar a ciegas los ensayos en un tiempo 100.000 veces más largo que el de la edad del Universo. ¿Cómo explicar esto?

Así, pues, ¿casualidad o causalidad?

¿Y por qué no ha de aspirar el hombre a no ser simplemente producto del azar, que tenga su vida un sentido y desear que con la muerte no se acabe todo?

De la realidad puede concluirse la posibilidad. De la hipótesis no cabe deducir su realidad. ¿Cómo llegar, pues, de la hipótesis a la realidad?

La existencia sólo puede ser admitida dentro de una confianza basada en la realidad misma. Si existe, podremos entender por qué somos a la vez que finitos, expectantes. Ilimitadamente esperanzados.

¿Cuál es entonces el fin de todos los fines? ¿Acaso esa amenazante nada? ¿Venir de la nada para ir a la nada? ¿No habría que hacerse el silencio en medio de tanto aturdimiento en la vida para arriesgar poder escuchar el eco de la voz que nos grita que queremos vivir para siempre? Para la eternidad.  ¿Y dónde puede habitar la eternidad sino en Dios?

Se descubre justo al hacerlo que se hace lo que de antemano no puede probarse. El hombre lo experimenta en el mismo acto de reconocer conociendo. Materialmente, la confianza fundamental se refiere a la realidad como tal (y a mi propia existencia), en tanto comprende el fundamento, soporte y meta última de la realidad. Y esto es cosa no sólo de la razón humana, sino del hombre entero.

El hombre permanece siempre entre la contradicción de la confianza y la desconfianza. El crisol entre la fe y la incredulidad pasa por la duda y se depura en ella. Lo contrario sería echarse en los brazos del nihilismo que niega al hombre la posibilidad de serlo, entregándolo a una existencia caótica en la que todo carece de un último sentido, incluido el hombre. Son muchos los textos de Nietzsche que se remiten al pesimismo, al apocalipsis que se cierne sobre la humanidad si es privada de ese rumbo eterno, de esa alusión suprema. Si rechazamos plantear su existencia cerramos las puertas a entendernos con nosotros mismos. En suma, el caos sería la respuesta a la vida. ¿Es esto humanamente asumible?

¿NUNCA  HABRÁ PAZ EN EL MUNDO? Jaime  Solís  Robledo
Embajador Circulo Universal de la Paz France/Suisse
(México)

Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz; la gente educa para la competencia y este el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese dia estaremos educando para la paz».-  MARÍA MONTESSORI.

Qué difícil me fue redactar este texto dedicado a la Paz. No, no fue por causa de trabajo acumulado o falta de información para armarlo. La razón es que la Paz está en estos días tan golpeada, tan humillada…tan lacerada y empapada de sangre, tal vez como nunca en la historia de ¿la Civilización? Debido a ello, la verdad no encontraba cómo iniciar este artículo ni cómo darle una estructura. Pero he aquí algunas ideas hilvanadas no con mucho entusiasmo.

La violencia en millones de seres humanos está intrínseca y latente en cada uno de ellos; sale a flote cuando siente amenazada su seguridad personal o familiar, o están en serio riesgo sus intereses materiales; y hablando de bienes materiales, debemos por fuerza hacer mención que la primera causa de la violencia, según mi criterio, es la necesidad del alimento cotidiano; por hambre se ha desatado en forma brutal las peleas entre los seres humanos. Sin embargo, nadie me quita de la cabeza que en los días actuales el HAMBRE no es la razón principal de la violencia mundial. Cuenta ya, y en forma destacada, esa ambición de muchos seres humanos por vivir con lujos, en medio de la suntuosidad, en tanto otros millones carecen del pan elemental para subsistir.

Esa sed (in)humana de acumular riqueza material es inacabable y está motivada por el EGOÍSMO. Pensamos en una forma de vida con disfrute de los mejores manjares, mansiones, ropas y lujosos bienes, sin que a nuestra alma se asome la mínima porción de solidaridad  y menos de generosidad hacia los que nada tienen. Sin dejar de considerar los motivos religiosos y de discriminación racial, ese deseo inacabable de COMPLETUD –como lo denominan Max Jacobsohn y Eusebio Gimeno en su libro EL DIABLO MORIRÁ EN EL TERCER MILENIO- es la causa de tantos desequilibrios y conflictos en los conglomerados sociales. Esto implica que el ser humano JAMÁS se sentirá completo y tenderá siempre a la acumulación de riqueza material.

Al respecto de la violencia citan los autores aludidos: “Desde el origen mismo de la humanidad siempre ha habido violencia y guerra, nunca ha existido la paz… “El espíritu tiene como premisa fundamental evitar la violencia para sacar al hombre de la ley de la selva”… “La historia demuestra la forma recurrente en que los seres humanos propician la destrucción de sus congéneres y de sí mismos. ¿Es que acaso la humanidad está maldita? ¿No tiene salvación?”. Una de sus conclusiones NO dejó de golpear a mi alma tan endeble: “La humanidad se dirige inevitablemente al colapso económico, social y espiritual que pueden significar su extinción. Para evitarlo es necesario transformar la civilización… “La metamorfosis de la civilización del Tercer Milenio hace indispensable una nueva filosofía que se oponga a la irracionalidad que todavía pervive en forma de tabú moral y pensamiento mágico en la mente de miles de millones de seres humanos. La violencia y el sometimiento del hombre por el hombre emergen de ese lastre espiritual”.

¿Qué podemos hacer los seres humanos pacíficos? Además de ser solidarios, generosos y desprendidos de la suntuosidad en nuestra forma de vida, debemos poner todo nuestro empeño y tesón en inculcar los grandes principios morales arrasados y pisoteados por millones de nuestros congéneres. Opongamos la humildad y la generosidad al egoísmo y el desprecio hacia nuestros semejantes. Sigamos en la GRAN CRUZADA impulsada en forma permanente por ARISTOS INTERNACIONAL: sembrar, difundir y defender la Paz universal y fomentar el espíritu de FRATERNIDAD entre todos los seres humanos, a través de la Literatura. ¡Alto a la VIOLENCIA y a la destrucción DEL HOMBRE  POR EL HOMBRE!

Ciudad de México, noviembre 15 de 2019

1 comentario en “CRÓNICAS,ARTÍCULOS Y ENSAYOS”

  1. «¿Nunca habrá paz en el mundo?» Son acertadas las razones del Poeta Jaime Solís, en cuanto al caos mundial y a la desintegración social con sus lamentables consecuencias. «Porque el amor al dinero es la razón de toda clase de males» 1 de Timoteo 6:10. La lucha es desigual, porque la gran mayoría desea dinero y poder sin importar el sufrimiento ajeno. Pero hay que luchar no sólo con las palabras, sino con hechos. Espero que la modestia de mi amigo no se sienta lastimada, pero él predica con el ejemplo; ambiciona un mejor futuro para la gente, y conserva la sencillez como un privilegio.

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