CRÓNICAS EN ESPAÑOL

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CIEN AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE MÉXICO
Jaime O. Solís Robledo
Ciudad de México, 2 de febrero de 2017.   

Cuando don Venustiano Carranza, siendo gobernador del estado de Coahuila, desconoce formalmente al usurpador Victoriano Huerta quien traicionó y asesinó al presidente de la República, don Francisco I. Madero, durante la llamada Decena Trágica iniciada el 9 de febrero de 1913, no sólo se propuso el derrocamiento del asesino, sino también restaurar el orden legal resquebrajado para retornar al orden constitucional. De ahí que el movimiento armado que encabezó Carranza fuera conocido como Revolución Constitucionalista; esta rebelión cobra formalidad mediante el conocido PLAN DE GUADALUPE, firmado el 26 de marzo de 1913.

Como es sabido la Revolución Constitucionalista logra su objetivo principal con la huida de Huerta en julio y la entrada de los revolucionarios a la Ciudad de México en agosto de 1914. Para entonces las relaciones entre Carranza y Francisco Villa, Jefe de la invicta División del Norte, estaban a punto del rompimiento. Hay un intento de unidad entre los militares triunfantes, por medio de la Convención de Aguascalientes, pero fracasó y se dio el rompimiento. El Gral. Álvaro Obregón permanece leal a Carranza, en tanto Villa y Emiliano Zapata desconocen la autoridad de don Venustiano. La crisis se dilucida en las dos batallas de Celaya en abril de 1915, en las cuales Obregón asesta tremendas derrotas a la temible y hasta entonces invencible División del Norte, a la que asesta otra derrota en las afueras de León, Guanajuato, y posteriormente le da el puntillazo en Aguascalientes, aniquilándola casi por completo.

Para 1916, mientras Obregón se encarga de perseguir al grupo comandado por Villa en el norte de la República, Carranza con un destacado equipo de intelectuales preparaban el proyecto de una nueva Constitución Política para México; en este equipo de colaboradores cercanos destacaron, entre otros, Félix F. Palavicini (fundador del actual diario El Universal) y el Lic. Luis Cabrera. Los diputados constituyentes, elegidos ex profeso, se reunieron en la ciudad de Querétaro, estado del mismo nombre, y trabajaron todo el mes de diciembre de 1916 y enero de 1917. El 5 de febrero de este año, Carranza promulga la Constitución que actualmente rige los destinos de México.

Además de salvaguardar las garantías individuales, ya asentadas en la Constitución de 1857, la de 1917 incorpora principios protectores de los derechos sociales, siendo pionera mundial en este sentido. Es así como la niñez mexicana ve protegido su derecho a una educación laica, obligatoria y gratuita, en el artículo 3º.; los obreros pudieron ver cristalizadas sus aspiraciones de tantos años atrás, a través del artículo 123, en el cual quedaron asentados sus derechos a un salario mínimo, a una jornada laboral de 8 horas, el dia de descanso semanal, a la atención médica, (por citar algunos); los trabajadores del campo, a través del artículo 27 lograron que se les reconociera su derecho de la propiedad comunal de la tierra, y la Nación dejara en claro que es legítima dueña del suelo y subsuelo nacional, incluidos los recursos naturales que les sean inherentes. En realidad una Constitución muy avanzada para su época. De eso podemos sentirnos orgullosos los mexicanos.

De lo que no podemos enorgullecernos, es de la falta de respeto que gobernantes y gobernados aplicamos a nuestra Constitución, y de la falta de amoldamiento a las nuevas circunstancias de la vida moderna. Los gobernantes usándola y pasando por encima de ella para salir bien librados de los impresionantes y cínicos actos de corrupción, y los gobernados rasgándose las vestiduras gritando y exigiendo SUS DERECHOS, pero simulando que ignoran las obligaciones que como ciudadanos les corresponde, asentadas en la propia Constitución. Es pan de cada dia leer las demagógicas declaraciones públicas de nuestros gobernantes repitiendo que “la Ley no se negocia”, pero a diario hay reuniones con grupos de inconformes para llegar a componendas mediante las cuales unos mejoran su imagen política y otros salen de esas reuniones repletos de billetes y con prebendas logradas mediante la toma de oficinas, calles, carreteras, autopistas, casetas de cobro, y quema de vehículos oficiales y de empresas privadas.

Al llegar a sus cien años de edad, con mas de setecientas reformas, la Constitución de mi país EXIGE una revisión general para adecuarla a las condiciones actuales. Sí, los mexicanos tenemos leyes muy avanzadas; lástima que están de adorno en el papel, en virtud de que no se aplican, o se aplican selectivamente. Espero que en este año los legisladores tomen el toro por los cuernos y modernicen la carta fundamental de México, y que a futuro la aplicación de la Ley sea sin componendas y favoritismos.

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LA CARENCIA

Elías D. Galati

Carencia es falta o privación de algo, y carecer significa tener falta de algo, y esa falta determina la existencia de una necesidad.
Necesidades son situaciones en las que el hombre siente que algo le falta, o se lo ha privado de algo, y si ese sentimiento de carencia se hace muy intenso se transforma en necesidad.
En la psicología se ha entendido la carencia como la falta continua de afecto, y se asimila al maltrato, entendido como situación anormal en las relaciones humanas, en las que una de las partes ignora, somete, infravalora o subestima a la otra.
Se conoce el síndrome de carencia afectiva, como falta de atención, en especial de los progenitores en la primera infancia del niño, situación que provocará trastornos de conducta, de maduración y también trastornos del lenguaje, del aprendizaje, como conflictos del comportamiento, síntoma de la rebeldía que produce en el individuo la carencia.
Las consecuencias son inestabilidad en las relaciones personales, como problemas en el seno familiar y en la pareja, con una búsqueda constante de quien le dé estabilidad emocional.
Sus términos son el tiempo en que se presenta la situación real, ficticia o imaginaria, que el individuo asocia como detonante de la carencia, hasta el momento en que siente que se ha llenado la falta, ha finalizado la privación y su problema ha sido resuelto.
Esta carencia afectiva está muy ligada a la realidad de la existencia, sobre todo en relación a la pérdida de los seres queridos, donde la persona se encuentra de pronto con una situación impensada y que no tiene vuelta atrás, alguien al cual ya no verá nunca más.
La intensidad de la carencia se medirá con la intensidad del afecto, y la compatibilidad que había entre los seres.
Esta carencia se vive como un duelo, y debe realizarse como tal, elaborando una situación futura de ausencia permanente.
Los graves problemas y las tragedias de los pueblos tienen que ver con carencias, en especial la alimentación, el habitat, la seguridad, la igualdad de derechos y la educación como marco de la cultura.
Es notoria la diferencia entre los pueblos, entre las personas de una misma región y entre los miembros de una misma familia.
Hay carencias por todas partes, sobre todo económicas,  políticas y sociales.
La acumulación de riqueza, la detentación del poder y la condición de superioridad hacen a grandes carencias de la humanidad.
La carencia también alcanza a los valores, tanto a nivel individual como social.
Cuando se ha perdido la cultura del trabajo, el respeto a la dignidad humana, el valor de la vida, la bondad como conducta en la vida de relación y la abnegación de priorizar los logros generales antes que los propios particulares, la sociedad entra en un estado de necesidad, que al perpetuarse se convierte en anomia.
Dentro de ellos cabe también la carencia de escrúpulos, la de límites, la carencia de honor y la de objetivos claros.
Cuando esas carencias se manifiestan en los pueblos o en sectores importantes, o grupos consolidados, el país está en crisis, más allá de la política, la economía, los factores de poder, y las determinaciones sociales.
Porque un pueblo sin valores, es un pueblo sin rumbo, a la deriva, donde no es posible amalgamar una sociedad que permita vivir verdaderamente, con justicia y con equidad.
Pero los valores se aprenden y se viven.
Hay que enseñarlos con una buena educación, pero sobre todo con un buen ejemplo, con la percepción de una vida que sea ejemplo y enseñanza, donde se vea palpablemente la bondad, la equidad, la fraternidad, la justicia y por sobre todas las cosas el amor.
Porque el amor es el elemento indispensable de la vida, sin amor la vida no se vive verdaderamente y la carencia mas importante es la falta de amor.
La vida puede ser sórdida, rencorosa, triste, y hasta absurda si le falta amor, pero si vive de él será alegre, gloriosa y feliz y hará del hombre, de las naciones y de la humanidad habitantes del paraíso.

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LITERATURA Y ARTE, MISIÓN DEL ESCRITOR Y CONCEPCIÓN DE LA REALIDAD
Por Adrián N. Escudero (Santa Fe, Argentina) – Vicepresidente Nacional OMT-Argentina

“Una brisa redentora que los abstrae por un minuto de la implacable tiranía de lo urgente. Un discurso que propone ideas pero no las impone. Una visión del mundo que no tiene pretensiones de erigirse en verdad absoluta sino que, en un universo de verdades plurales, señala y comparte aquellas a las que adhiere. Un rescate de emociones sólidas en un mundo cada vez más líquido. Un arca para resguardar bellezas perdurables que navega a contramano de los efímeros ríos de las modas”, al decir del joven Poeta santafesino  Alfredo Di Bernardo”   

Entendemos a la LITERATURA como a una de las bellas artes, cuya materia prima es el logos, la Palabra en lenguaje escrito; y al ARTE como a una relación intuitiva-vivencial entre el hombre y la REALIDAD, sea ésta conocida (vivencia existencial) o por conocer (develamiento existencial). Una realidad que no permanece inmutable sino sólo para el instante fotográfico (espacio-temporal) en que me detengo a mirarla o a admirarla, pero que, por lo demás, cambia permanentemente y fluye como canal de la VIDA. Una realidad que nos influencia desde el pasado y desde el presente, y que puede ser influenciable y construirse como una miríada de escenarios futuros; de tal modo que su manifestación concreta puede llegar a percibirse en las tres dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro.

En este contexto dialógico y virtual que establece lo real con el espacio y el tiempo, la LITERATURA puede fundamentarse como un código, un sistema de comunicación de las esencias de belleza y verdad que subyacen en el mundo real (fáctico, ordinario) o ideal (extraordinario, mágico, sobrenatural o fantástico) que convive en el ambiente de un aparente caos cuyas fronteras desafía la imaginación del ESCRITOR cuando intenta describirlo, descubrirlo o develarlo. Dentro y fuera de él. Porque su misma intimidad forma parte del flujo y reflujo que lo adecua o fuerza a adecuar la REALIDAD a los avatares y propósitos de su inteligencia, voluntad y libertad.

Resulta la LITERATURA pues, un instrumento augusto por medio del cual el hombre cuenta la historia de los hombres en clave retroactiva, presuntiva o anticipatoria, pero figuradamente y mediante el uso de símbolos individuales y sociales que forman parte a su vez de un Universo superior, visible e invisible, que arrastra las huellas y cicatrices del pasado, las actualiza en la contemporaneidad de la existencia y las proyecta hacia el devenir de lo incierto, a través de la creación de Arquetipos y Dimensiones Sociales, en la cual uno no tarda en ubicarse como persona concreta, situada y representativa de la condición humana, sólo que bajo el egregio título de ESCRITOR, hacedor de naderías –al decir de Borges- que vuelven hacia la memoria de la vida para representarla o advertirla.

Y si convenimos en que la MISIÓN DEL ESCRITOR es la de ser testigo de su tiempo, y que la ficción narrativa (tradicional o no) se apoya siempre en lo REAL y vuelve a lo REAL –de lo contrario se tornaría evasiva y no testimonial-, podemos convenir también que muchas discusiones acerca de la esencia de determinadas afirmaciones sobre CATEGORÍAS LITERARIAS, están condicionadas, de hecho, al concepto de REALIDAD que se presuponga para clasificarlas. Es así como algunos insisten en constreñirlas al mero devenir del tiempo presente; y, otros, como negándose a sí mismos para abrirse como la lluvia más puramente al espejo de lo verdadero (de la Verdad, con mayúsculas), la limitan extendiendo sus alcances a las tres dimensiones a que hacíamos referencia anteriormente (esto es, el pasado, el presente y el futuro); situándola tanto en el Universo Objetivo como en el Cosmos Subetivo, en compleja síntesis de razones y sinrazones (desafiando al Caos), de temporalidad y trascendencia, de costumbres y mitos, aceptando la increíble potencia de las ideas para crear lo increado. He ahí la LITERATURA como posibilidad del hombre hecho a imagen y semejanza del Dios creador, de crear o recrear como Éste y por medio del verbo, construyendo y codificando, deconstruyendo y decodificando el Universo Total

Arturo Lomello, narrador, poeta, filósofo y ensayista santafesino (generación 1955), afirma en este sentido que, la CREACIÓN LITERARIA se sustenta en la rotura de la REALIDAD. Que obligadamente inventa un Mundo, que aunque extraído de lo que nos rodea y de nosotros mismos, no tiene una influencia directamente renovadora sobre lo establecido, pero sí iluminadora; y no negando sin embargo la importante función que ha venido y viene cumpliendo hasta nuestros días, su dimensión es PARCIALIZADA por el clásico hecho de que muchos de los auténticos creadores de LITERATURA no llegaron a realizarse como personas o hasta fueron indeseables como tales.

Esta afirmación lomelliana deviene a nuestro juicio de la necesidad de aceptar que no es MISIÓN DEL ARTE en general ni de la LITERATURA en particular, transformar al mundo. Pero sí podríamos acordar por ejemplo que, si un ESCRITOR, además de ser testigo pasivo –prima facie- de su tiempo, se ocupa de dar testimonio de coherencia entre vida y Obra –tanto en el pensar y el sentir como en el hacer-, estará ligando la SENSIBILIDAD que lo caracteriza para captar al MUNDO como co-creador de Universos Interdimensionales, con un ACCIONAR CONCRETO que ayudará a transformarlo para el BIEN COMÚN. En pocas palabras, el ARTE (la LITERATURA) quizás no cambiará al MUNDO, pero un CORAZÓN modelado por sus VALORES, tal vez sí. O, al menos, podría intentarlo…

“Es que la historia del mundo –aclara Edgardo A. Pesante (1932-1988), maestro contemporáneo del cuento santafesino- se acelera; los ciclos se suceden con rapidez vertiginosa: de la Era Atómica pasamos a la Era Espacial, el hombre pone su planta en la Luna (y pronto lo hará en Marte, agregamos); el progreso científico y técnico se adelanta peligrosamente a la capacidad de adaptación del hombre. Entonces la verdadera LITERATURA –afirma Pesante-, la GRAN LITERATURA, que es la CONCIENCIA DEL HOMBRE Y DE SU DEVENIR, acusa el impacto y da sus respuestas”. Respuestas que, por supuesto, no constituyen soluciones en sí mismas, porque ése no sería la MISIÓN o el COMETIDO LITERARIO: ofrece, sí, “interpretaciones, advertencias, pronósticos y hasta llega a profetizar”. Cualidad esta última, la de trascender la memoria hacia la infinitud del augur humano, que emparenta definitivamente con Dios a una humil criatura llamada ESCRITOR, embriagada de papel, pluma, tinta, cinta o computadora, diestra en la PALABRA –semilla de eternidad- con la que casi todo lo puede, porque también para él, frente al caos y la nada del papel o la pantalla del procesador en blanco, en la intercesión del Universo Gütemberg con el Universo Internet, en el Principio era el Verbo, y el Verbo, la Palabra…

En un lúcido Poema, titulado “El Escritor y su Mundo”, la querida amiga Poeta y cuentista santafesina, Prof. María del Carmen Villaverde de Nessier, nos dice:
El escritor arma y desarma / sus realidades y ficciones , / es un poco cada una de ellas. / Es capaz de transformar imágenes, / es capaz de propiciar un pueblo, / es capaz de recordar los tiempos, / es capaz de predecir espacios”.
“El escritor / hace la historia / planifica los sueños, / está presente en el mundo, / en la realidad cósmica y celular de cada cosa”.
“Siente y presiente, / es como un pájaro y un niño / porque contempla y abre los caminos, / orfebre y arquitecto, / amasa estremecido, / crea”.
“El mundo en las palabras / es para el escritor / un juego iluminado”.
“El escritor es porque sí / el rey de las palabras, / con ellas podrá trascender más allá de los tiempos. / Para su mundo es temporal y presente / y para ser posible en la multiplicidad / de los contextos, / debe lograr la distancia de lo eterno, / ir con semias profundas / bien aprendidas en los giros de sus gestos / y en el decir de todo el alfabeto. / Jamás puede ser neutro. / Tiene en su centro con multiplicidad / formal e informal / con ritmo de panal y de misterio / todo el secreto de los sentimientos”.
“El escritor, en el mundo, / es un explorador, / es un jilguero, / un acechante previsor / del universo”.
Y estamos de acuerdo.
El escritor arma y desarma la REALIDAD como un niño en busca de la verdad de las cosas.Transforma imágenes como el soñador que inventa mundos y crea horizontes sin candados.
Predice y engendra espacios y tiempos, como el arquitecto que edifica de la nada.
Se hace presente en la realidad cósmica y celular de cada cosa, como testigo calificado de la historia y sueños de su tiempo.
Contempla desde lo alto como un pájaro las realidades que después modelará como un orfebre amanecido.
Y haciéndose visible en la multiplicidad de los contextos, trascendiendo carne y alma de lo increado, moverá pensamiento, sentimiento y hecho como un ceñudo explorador del caos, para cumplir así su rito mágico –en el secreto de su botica atiborrada de papeles y sucesos-, de inefable demiurgo de la Palabra…

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1 comentario en “CRÓNICAS EN ESPAÑOL”

  1. Muchísimas gracias, queridísmas Eunate y Cristina, por reflejar en las páginas del MAGAZIN LUNASOL, aquellas, mis breves reflexiones sobre ARTE Y LITERATURA. Un honor verse uno acompañados por las filosóficas plumas de los Profesores Robledo y Galatti, en defensa de los valores irrenunciables que deben afirmarnos como personas y ciudadanos, no sólo de cada una de nuestras Patrias, sino como fraternos componentes de la Humanidad toda y en el Mundo Entero; pues, nos salvamos en racimo o no nos salvamos, expresará San Agustín de Hipona.

    Fuerte abrazo, y bendiciones de Luz, Amor, Paz y Bien para todos los colaboran y/o se afirman en la lectura de LUNASOL.

    Dr. CPN Adrián N. Escudero – Escritor Santafesino – Argentina (Staff Magazin virtual LUNASOL)

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