CRÓNICAS-ARTÍCULOS Y ENSAYOS

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Junio   2.020  nº 32

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

 

EL AMOR VENCE A LA MALDAD

Dr. Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Todos los hombres y mujeres del mundo son iguales, por consiguiente, según esta igualdad, jamás debe, en ningún lugar del planeta, existir el odio, la violencia, la xenofobia, la intolerancia, la hambruna, la discriminación por lugar de nacimiento, por el sexo, por la religión que cada cual practique, la envidia, el caos, la esclavitud, la corrupción y los predicadores de todas estas maldades que propugnan la revolución permanente para aniquilar la bondad del hombre de buena voluntad.
Vivimos en un mundo, donde el hombre genera, desde siempre, lo ya expresado en el párrafo anterior, en especial, la violencia psíquica y física, debido a la crueldad que se origina en su esencia. Sin embargo, el hombre debe vivir en el amor. Si lo lleva a cabo, logrará la sociabilidad y la convivencia pacífica, la libertad, en todos los aspectos, y la hermandad, la comprensión y el respeto, la justicia y la objetividad… entre todos los hombres y mujeres que pueblan nuestro planeta.
La lucha no violenta no es un invento de nuestros días, pero nunca ha sido tan actual, tan realista, tan posible y tan necesaria como hoy. Tiene su origen en la conciencia de una superioridad intelectual y en el convencimiento de que, con métodos bárbaros, no se puede dar forma a una sociedad más humana. Esa lucha es pregón de una época nueva, posible y humana, en la que los conflictos no se resolverán con balas y bombas atómicas, sino por medios pacíficos a todos los niveles.
La lucha no violenta, que mana del amor, es hasta ahora la forma más sublime, más pura y, a la larga, la más eficaz de todas las revoluciones. No solo transforma estructuras sociales deshumanizadas, sino también a los hombres. Esa revolución es la que deben realizar hombres y mujeres, gobernantes y gobernados, para que todos los seres humanos seamos hermanos.
Si todos fuéramos hermanos, no existiría el consumismo. Este ha inducido a millones de seres humanos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. Tengamos siempre presente que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre.
Cuando el alimento se comparte de modo equitativo, con solidaridad, nadie carece de lo necesario, cada comunidad puede ir al encuentro de las necesidades de los más pobres. El amor nos hace hermanos. Vínculo este que aniquilará las maldades de hombres y de mujeres nacidos para envenenar a la humanidad. Además, el amor se hiere por cualquier negación de la dignidad humana. Los que trabajan en estos sectores, políticos y económicos, tienen una responsabilidad precisa para con los demás, especialmente con los más frágiles, débiles y vulnerables.

EL SABOR DEL SILENCIO
Lola Benítez Molina
Málaga (España)

En estos días de confinamiento, de compañía con uno mismo, hemos tenido que saborear y convivir con el silencio. Un silencio atronador, a veces, cuyo aroma desconocíamos. Imágenes, que nunca hubiésemos imaginado, aparecen por doquier. En ocasiones, es un sabor demasiado amargo, que solo la esperanza de que lo mejor está por llegar lo endulza; en otras, es un viaje al interior en el que uno aprende que no se está tan mal con uno mismo, que la propia compañía también es necesaria. Mucho se ha escrito sobre ello.

            Es el silencio impuesto el que atormenta y no el cotidiano, ese que deshace miedos, sospechas y desazones, es decir, el silencio que cada uno tiene que lidiar cada día de su vida.

            ¿Se extinguió la pasión de los amantes? ¿Adónde fue? Los sentidos despertarán del letargo y la brisa besará nuestro rostro, ahíto por recibir las nuevas sensaciones. Un simple roce generará el gozo, igual que aquella mirada que nunca se olvida.

            Los que sienten amor, amor a sus semejantes, resurgirán. Los otros llevan implícita la caída al abismo. Estos notarán un sabor agrio, que el paladar no sabrá descifrar   y en el silencio de los tiempos anidarán. Para los que aman el sabor les producirá un deleite inalterable.

            Como muy bien dice Gustavo Cerati, cantante y compositor argentino: “El silencio no es tiempo perdido” y, para Francis Bacon “el silencio es el sueño que nutre la sabiduría”.

            El sabor del silencio es incierto, pero siempre habrá momentos para disfrutar y, cuando el ahogo aceche, brindaremos con la copa de la vida bien alta, conocedora de lo que existió, existe y existirá. El camino oscuro verá la luz, y con nuestras manos alzadas cantaremos bien alto para dejar constancia de lo que nunca más deberá suceder.

            La paz ansiada se instaurará en nuestra mente y degustaremos la savia nueva que engendra la sabiduría. El sabor del miedo entonces será anodino. Caminaremos lo mejor posible.

            Refiere Aristóteles: “La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes”, y los estoicos sostienen que a la virtud se llega por el saber. Sospecho que el sabor que da la sabiduría debe ser agradable, pero no todos la prueban.

ARGENTINADA
Hugo L. Bonomo
Argentina…

Uno de nuestras preocupaciones es el ambiente (o medioambiente, todo junto, para evitar el pleonasmo), que incluye valores naturales, sociales y culturales. Y como estamos en  un medio de comunicación, donde la única herramienta que lo forja, es el lenguaje, venimos defendiendo la pureza del idioma de nuestra patria: el castellano o español: el segundo idioma más hablado del mundo.

Siempre se ha dicho que es un idioma muy rico y diverso, que abarca todos los pensamientos y definiciones y, con excepción de denominaciones típicas de algunas, comidas, bebidas o plantas propias de algún país, alcanza para una comunicación fluida y unificadora, de todas las comunidades de habla hispana. Menos aquí.

Comenzamos, hace muchos años, cuando quienes hablan de fútbol, comenzaron a utilizar la palabra evento (hecho imprevisto), que deviene de eventualidad: imposible de ser previsto, para referirse a un partido de fútbol porque, en EE.UU., se utilizaba el término events, para algún acontecimiento deportivo; y hay dos o tres países subdesarrollados, que han seguido nuestro ejemplo. Ante mi objeción; me decían: se enriquece el idioma, se ha ganado una palabra. No es así; he perdido una palabra. Si quiero referirme a algo eventual, fortuito, imprevisible; no puedo hacerlo porque hoy, hasta hay empresas organizadoras de eventos; lo totalmente opuesto al significado determinado por el segundo idioma más hablado del mundo; el español. Y si lo trasladamos a nuestra inserción en el mundo globalizado, debemos pensar que 580 millones de personas, lo hablan, respetan y se comunican en la tierra, por ende, la mayoría de ellas tendrá dificultades en entendernos. Si seguimos creyendo que modificar una lengua, que tiene 1400 años, es una posibilidad que demuestra nuestra inteligencia, o nuestra viveza criolla, tomemos conciencia que el invento de palabras, o la deformación del idioma, ya está discriminando, a nivel nacional, y actualmente, la comunicación y el entendimiento de seres de distintas edades y/o formación cultural.

Pero eso fue hace mucho tiempo. Luego, pasaron los años, y encaramos una campaña, cuando comenzamos a escuchar a locutores y conductores, utilizar términos como info y data. Info es una palabra inexistente en nuestro idioma, y data, se refiere a una fecha, no a un dato. A partir de allí, se empezó a corromper la manera de hablar correctamente, y se agregaron términos, algunos con intenciones políticas interesadas que transmitían sensación de inclusión, y que cumplían sus fines, pero lo más tremendo es la utilización, en los medios de comunicación del lenguaje, llamado inclusivo y, también,  palabras soeces, ordinarias e insultantes, como para estar a la altura del populacho inculto y lograr adhesiones masivas, cuando la mayor responsabilidad, y posibilidad, de los medios de comunicación masivos es cumplir una función social, aportando a la cultura y al conocimiento,

Pensamos que las mujeres podían morigerar el exceso de los hombres, que eran gran mayoría en los medios, pero este bastardeo del lenguaje, coincidió con un movimiento femenino igualitario que, aunque justo, excedió los límites, y confundió  paridad con género. El tema es que, con la nueva modalidad panelística, se conforma un grupo mixto, un programa que aborda cualquier tema, en cualquier horario y no hay respeto al menor, ni a la cultura, que valga. En los varones; el h de p, es sinónimo de todo, y las malas palabras que Fontanarrosa, ubicaba en el fútbol, o en el vulgo, hoy son parte de la cultura televisiva y radial, y han quedado tan atrás que, hasta las mujeres, cuando no les importa algo, piden que le succionen una glándula reproductiva propia del hombre, y otras aberraciones, que si usted es inteligente,  medianamente culto, e interesado por la educación de sus hijos y el futuro 

Eso sí; en horarios centrales, para que los niños, o alguien, pueda desaprovechar la función social, que brindan los medios, a la cultura y al idioma genuino, que identifica a La Argentina; el español.

Yo pienso que no es una utopía plantearse el patriotismo, también a partir de la comunicación, y todos los poderes del estado, y de los medios; deberían contar con una persona culta, y con criterios, que controle el lenguaje de quienes se comunican con el pueblo.

LITERATURA Y PAZ
María Elena Camba
-Argentina-

La literatura es un instrumento de autoconciencia de una sociedad, pero también de transmisión de valores. Una obra nos habla. Lo que se descubre en un verdadero escritor es una sociedad, un tiempo, una geografía, una cultura.

Desde los textos de tradición oral hasta la literatura moderna de hoy en día, determinados valores, ideas, pensamientos, han ido formando a los lectores.
Necesitamos  abrir la puerta a la literatura y ser selectivos en lo que leemos y en lo que escuchamos.
El gusto por la literatura lo tenemos que cultivar de padres a hijos y después son los maestros los que tienen que continuarla. La literatura infantil tiene que dar herramientas a nuestros niños para vivir una vida futura en paz y armonía. Aprender a ser resilientes, si es necesario. Pero lo importante son los sueños, las esperanzas de que se puede vivir mejor en comunidad.
Y aquí es donde nos preguntamos:
¿Qué valores encontramos en la Literatura?
 Podemos decir que la Literatura :

  1. Sensibiliza a las personas hacia otros seres humanos.
    2. Nutre la conciencia del lector y ofrece elementos de reflexión que estimulan su desarrollo personal y social

  2. 3-Reflexiona acerca de la condición humana, la vida, la muerte y nuestro paso por el mundo. La literatura de cada época expresa una visión y una forma de entender al hombre, como individuo y como ser social, con sus inquietudes, sus conflictos y sus soluciones para la convivencia. Invita al lector a desear una realidad mejor.En la literatura infantil y juvenil estos mensajes son un aporte más en la formación personal e intelectual del lector. Junto a las influencias sociales, escolares y familiares, los medios de comunicación y la literatura van depositando elementos para la configuración de dicha personalidad.

Cuando un adulto pone en manos de un niño o un adolescente un libro, debe saber qué material es el que le está ofreciendo. Es fundamental que el lector pueda contrastar diferentes visiones de un mismo tema, acercarse con diversos puntos de vista en lugar de uno, ya que le permitirá ir seleccionando lo que más le interese para configurar una postura personal.
Especial interés merece nuestra elección si el texto va a ir dirigido a los más pequeños.  El niño pequeño que aún no sabe leer concentra toda su atención en las imágenes, de manera que, el texto que escucha se verá enriquecido con las ilustraciones que observa, porque ahí encontrará muchos elementos que le interesan: lo que el niño busca en la imagen es, principalmente, información. Por eso es muy importante también el ilustrador del libro infantil, la calidad de las imágenes, los colores que no sean agresivos, los trazos y colores pasteles, tranquilos,
La búsqueda de una sociedad más libre, más cercana a la naturaleza, sin ideologías extremistas, hace que el adulto transmita sus inquietudes al lector receptor de su obra, quizá en un intento de advertir y de concientizar.

El lector se sentirá como el protagonista de muchas de las historias que lee y, al identificarse con él, irá fortaleciendo su personalidad y reforzando sus valores.Hablar del mensaje pacifista en los libros infantiles y juveniles es mucho más que hablar simplemente de la dualidad guerra-paz, es hablar de la defensa de una naturaleza que se va extinguiendo, es hablar de los derechos humanos, de la marginación, y también es hablar del papel de la mujer en la sociedad poco considerado. Y también es importante hablar de valores como la amistad, la no competitividad y la resolución de conflictos sin violencia.

Exceptuando los libros para los más pequeños en los cuales el protagonista suele presentarse bajo una apariencia animal, la mayoría tiene como protagonistas a niños o jóvenes.

Cuanto mayor es la edad a la que van dirigidos, más se abandonan los elementos simbólicos que dan lugar a diferentes interpretaciones y los temas se delimitan más.

Hay obras que tienen una lectura diferente de acuerdo a la edad del que lo aborde pero que son libros de auto aprendizaje para cualquier edad, como El Principito de Saint Exupery.

Esta obra aborda valores universales de la humanidad, como la esperanza, el esfuerzo, el compromiso, el amor y la felicidad que aportan las pequeñas cosas de la vida. Una esencia que el escritor francés construye a través de diálogos a menudo desconcertantes para el adulto que envuelve de un halo de fantasía.

La novela comienza con una dedicatoria a Léon Werth (cuando era niño) y pidiendo perdón a los más pequeños por haberla dedicado “a una persona mayor”, aunque más adelante el autor argumenta: “Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que este señor ha sido. Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan)”, advierte.

En El principito abundan símbolos y alegorías. El viaje del protagonista desde su pequeño planeta hasta la Tierra se relaciona con una búsqueda que lleva al conocimiento de los otros y también al propio. Simbólicos son la rosa y la serpiente que aluden la primera al amor y la segunda a la muerte, el agua que representa la continuidad de la vida, la tranquilidad, el bienestar, el renacimiento, la subida a la montaña que implica el ascenso espiritual. Y simbólico es el principito que, como en los cuentos de hadas, inicia un itinerario que culmina en un punto determinado.

El príncipe de las historias maravillosas padece penas, pruebas , dolores, que supera con su ingenio y con ayudas ajenas y cumple una misión, alcanzar su propósito.. Lo perdido puede significar el paraíso.

En cada  encuentro hay un aprendizaje, como el del protagonista con el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas. “Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”, avisa el animal a su nuevo amigo.

En su trayecto el principito recorre siete planetas. Número que también encierra un sentido, un gradual ascenso hacia la perfección, de acuerdo con las interpretaciones de hebreos, gnósticos y cabalistas. Alegóricos también son los habitantes de los asteroides visitados por el principito, que materializan ideas abstractas, como el poder, la vanidad, la rutina, la pedantería.

En su itinerario, el principito sufre, aprende, crece, madura y al final, logra una superación espiritual e ingresa en otro mundo, pero su muerte, como en los cuentos de hadas,, no es definitiva, sólo aparente y anuncia su retorno.

“No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos” es un mensaje maravilloso para cualquier lector, sea la edad que tenga.

Es un libro que nos hace preguntarnos sobre el sentido más profundo de la vida y hace que no subestimemos a los niños en su capacidad para reflexionar acerca de  cosas trascendentes.

Hay otros libros que hablan de algo que ya ha ocurrido, por ejemplo, El destello de Hiroshima de la escritora e ilustradora Toshi Maruki, escalofriante recuerdo de lo que supuso para una familia la explosión de la bomba atómica. O “Las mil grullas” de Elsa Bornemann. Que no vuelva a suceder nunca es el mensaje que nos dejan la autoras

En casi todos los cuentos con temática pacifista o con valores de defensa de los derechos humanos es el propio esfuerzo del protagonista el que resuelve su situación.

El niño, cuando es protagonista, actúa como espectador impasible e indefenso o como transformador de la realidad, que evita la catástrofe en determinados casos.

El que un niño, solo, afronte la decisión de hacer algo que está en su mano, infunde valor en el joven lector sobre la importancia de la decisión y el compromiso personal.

Es el caso de, por ejemplo la Planta de Bartolo de Laura Devetach, cuento que pertenece al libro «La torre de cubos».

Bartolo tiene un árbol de cuadernos y empieza a repartir los cuadernos entre los niños del barrio. Los chicos del barrio estaban felices porque podían dibujar y escribir en sus cuadernos. Pero el Vendedor de Cuadernos, no. Le arruinaba su negocio. Primero intentó comprar el árbol, y ante la negativa de Bartolo, fue con la policía para que le quitaran su planta. 

Es un cuento interesante porque hay una resolución colectiva. Los niños, todos juntos, evitan que le quiten la planta a Bartolo.
Defensa del medio ambiente

En libros con mensaje de defensa de la naturaleza, se denuncia del deterioro del medio ambiente. El hombre que plantaba árboles de Jean Giono nos habla de la labor ininterrumpida e incansable de este hombre que, plantando árboles durante toda su vida, acaba salvando el terreno de la deforestación.
Feminismo
Con respecto a los Derechos Humanos y, en particular, la defensa de los derechos de la mujer, existen muchas lecturas en las que la mujer es protagonista o su rol sale fuera del ámbito hogar-familia. Es el caso de Ana Banana y yo de Leonore Blegvad donde el narrador, un niño pequeño, relata los juegos en los que su amiga no sólo tiene más iniciativa y valor, sino que también se observa el deseo de que un niño tímido y miedoso como él pueda llegar a ser, algún día, como su amiga Ana Banana. Son libros en los que la imagen tradicional se rompe.
Marginación
Otro tema que se observa es la marginación,  que sufre por ejemplo el protagonista Oliver en “Oliver Button es una nena” y que la viven actualmente muchos niños cuando sus gustos y aficiones no encajan con los de la mayoría, o la situación de Los cocodrilos del barrio en la que un joven paralítico se integra en un grupo que le rechazaba por su defecto físico y que no sólo descubren en él muchas cualidades, sino que se hace indispensable como miembro de dicho grupo.
Como vemos, la Literatura colabora en la formación de los niños, jóvenes y también en los adultos para mostrarle un mundo en donde los protagonistas pueden ser actores de cambio en sus comunidades y lograr con  sus actos colaborar para lograr un mundo mejor para todos, donde se conviva en paz

LITERATURA Y ARTE, MISIÓN DEL ESCRITOR Y CONCEPCIÓN DE LA REALIDAD[1]
Por Adrián N, Escudero
-Argentina.
(Junio 2020 mes del escritor en Argentina)

Un modesto homenaje a Leopoldo Lugones – 1874/1938: poeta, ensayista, periodista y político; Primer Presidente de la SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES. 13 de Junio (Día del Escritor en Argentina).-

Entendemos a la LITERATURA como a una de las bellas artes cuya materia prima es el logos, o palabra meditada y expresada en lenguaje escrito; y, al ARTE, como a una relación intuitiva-vivencial entre el Hombre (el Artista, el Escritor en este caso) y la REALIDAD, sea esta conocida (vivencia existencial) o por conocer (develamiento existencial).
Una REALIDAD que no permanece inmutable sino solo para el instante fotográfico (espacio-temporal) en que me detengo a mirarla o a admirarla, pero que, por lo demás, cambia permanentemente y fluye como canal de la VID
Una REALIDAD que nos influencia desde el pasado y desde el presente, y que puede ser influenciable y construirse como una miríada de escenarios futuros; de tal modo que su manifestación concreta puede llegar a percibirse en las tres dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro.
Y en este contexto dialógico y virtual que establece lo real con el espacio y el tiempo, la LITERATURA puede fundamentarse como un código, como un sistema de comunicación de las esencias de bondad, belleza y verdad que subyacen en el mundo real (fáctico, ordinario) y/o ideal (extraordinario, mágico, sobrenatural o fantástico), y que conviven en el ambiente de un aparente caos, cuyas fronteras desafían la imaginación del ESCRITOR cuando intenta develarlo y describirlo. Dentro y fuera de él. Porque su misma intimidad forma parte del flujo y reflujo que lo adecua, o fuerza a adecuar la REALIDAD, estimulado por los avatares y propósitos de su Inteligencia, Voluntad y Libertad. Dones estos a los que habría que incorporar, en muchos casos, a la Nostalgia de Dios y a la Imaginación Creadora o disciplinada.

Resulta la LITERATURA pues, un instrumento augusto por medio del cual, el Hombre, cuenta la historia de los hombres en clave retroactiva, presentiva o anticipatoria, pero figuradamente y mediante el uso de símbolos individuales y sociales que forman parte -a su vez- de un Universo superior -visible e invisible- que arrastra las huellas y cicatrices del pasado, y las actualiza en la contemporaneidad de la existencia proyectándola hacia el devenir de lo incierto.
Ello, a través de la creación de Arquetipos y Dimensiones Sociales (en la cual uno no tarda en ubicarse como persona concreta, situada y representativa de la condición humana, sólo que bajo el egregio título de ESCRITOR, o mero hacedor de naderías, al decir de Borges) que vuelven hacia la Memoria de la vida a fin de representarla o advertirla.
Y si convenimos que la MISIÓN DEL ESCRITOR es la de ser testigo de su tiempo, y que la ficción narrativa (tradicional o no) se apoya siempre en lo REAL y vuelve a lo REAL –de lo contrario se tornaría evasiva y no testimonial-, podemos convenir también que muchas discusiones acerca de la naturaleza de determinadas afirmaciones sobre CATEGORÍAS LITERARIAS, están condicionadas, de hecho, al concepto de REALIDAD que se presuponga para su clasificación.
Es así como algunos insisten en constreñirlas al mero devenir del tiempo presente; y, otros, como negándose a sí mismos para abrirse como la lluvia más puramente al espejo de lo verdadero (de la Verdad –N.A. Ver), con mayúsculas), la ilimitan extendiendo sus alcances a las tres dimensiones a que hacíamos referencia anteriormente (esto es, el pasado, el presente y el futuro); situándola tanto en el Universo Objetivo como en el Cosmos Subjetivo, en compleja síntesis de razones y sinrazones (desafiando al Caos), de temporalidad y trascendencia, y de costumbres y mitos, aceptando la increíble potencia de las ideas para crear lo increado. He ahí a la LITERATURA como posibilidad nacida en el Hombre, hecho a imagen y semejanza de un Todopoderoso Dios Hacedor (La Palabra de la palabra), para crear o recrear como Éste y por medio del verbo (construyendo y codificando, deconstruyendo y decodificando) al Universo todo.

O en la sublime mirada de un talentoso colega vernáculo, que observa al escritor como a una persona que puede acunar entre sus dedos y una hoja de papel en blanco, a:
“Una brisa redentora que los abstrae por un minuto de la implacable tiranía de lo urgente. Un discurso que propone ideas pero no las impone. Una visión del mundo que no tiene pretensiones de erigirse en verdad absoluta sino que, en un universo de verdades plurales, señala y comparte aquellas a las que adhiere. Un rescate de emociones sólidas en un mundo cada vez más líquido. Un arca para resguardar bellezas perdurables que navega a contramano de los efímeros ríos de las modas” (Alfredo Di Bernardo – Santa Fe, Argentina, 1965. Poeta creador de la Asociación Cultural “El Puente”, 1998; y Director responsable de la Micropublicación “El Regalador” – Editorial del Nº 400. Pág. 18-05-2012).
Por su parte, Arturo Lomello, narrador, poeta, filósofo y ensayista (Santa Fe – Generación 1955), afirma en este sentido que, la CREACIÓN LITERARIA, se sustenta en la rotura de la REALIDAD. Que obligadamente inventa un Mundo, el que aunque extraído de lo que nos rodea y de nosotros mismos, no tiene una influencia directamente renovadora sobre lo establecido, pero sí iluminadora; y no negando sin embargo la importante función que ha venido y viene cumpliendo hasta nuestros días, su dimensión es PARCIALIZADA por el clásico hecho de que, muchos de los auténticos creadores de LITERATURA, no llegaron a realizarse como personas o hasta fueron indeseables como tales.

Esta afirmación Lomelliana deviene a nuestro juicio de la necesidad de aceptar que no es MISIÓN DEL ARTE en general ni de la LITERATURA en particular, transformar al mundo. Pero sí podríamos acordar por ejemplo que, si un ESCRITOR, además de ser testigo pasivo –prima facie- de su tiempo, se ocupa de dar testimonio de coherencia entre vida y Obra –tanto en el pensar como en el sentir y el hacer-, estará ligando la SENSIBILIDAD que lo caracteriza para captar al MUNDO en tanto co-creador de Universos Inter e intradimensionales, con un ACCIONAR CONCRETO que ayudará a transformarlo para el BIEN COMÚN. En pocas palabras, el ARTE (la LITERATURA) quizás no cambiará al MUNDO, pero un CORAZÓN modelado por sus VALORES, tal vez sí. O, al menos, podría intentarlo…
“Es que la historia del mundo –aclara Edgardo A. Pesante (1932-1988), otro maestro contemporáneo del cuento santafesino- se acelera; los ciclos se suceden con rapidez vertiginosa: de la Era Atómica pasamos a la Era Espacial, el hombre pone su planta en la Luna (y pronto lo hará en Marte, agregamos); el progreso científico y técnico se adelanta peligrosamente a la capacidad de adaptación del hombre. Entonces, la verdadera LITERATURA –afirma Pesante-, la GRAN LITERATURA, que es la CONCIENCIA DEL HOMBRE Y DE SU DEVENIR, acusa el impacto y da sus respuestas”. Respuestas que, por supuesto, no constituyen soluciones en sí mismas, porque esa no sería la MISIÓN o el COMETIDO LITERARIO: ofrece, sí, sostiene Pesante, “interpretaciones, advertencias, pronósticos y hasta llega a profetizar”.
Cualidad esta última, la de trascender la memoria hacia la infinitud del augur humano, y que emparenta definitivamente con Dios a esta humilde criatura llamada ESCRITOR; ser humano embriagado de papel, pluma, tinta, cinta, celular o computadora, diestra en la PALABRA -semilla de eternidad- con la que casi todo lo puede, porque también para él y más que nadie quizás, frente al caos y la nada del papel o la pantalla del procesador en blanco, en la intercesión exacta del Universo Gütemberg con el Universo Internet comprobará que, en el Principio era el Verbo, y en el Verbo, la palabra…

Así, en un lúcido Poema titulado “El Escritor y su Mundo”, la querida amiga Poeta y cuentista local, Prof. María del Carmen Villaverde de Nessier, nos dice:
«El escritor arma y desarma / sus realidades y ficciones, / es un poco cada una de ellas. / Es capaz de transformar imágenes, / es capaz de propiciar un pueblo, / es capaz de recordar los tiempos, / es capaz de predecir espacios”. // El escritor / hace la historia / planifica los sueños, / está presente en el mundo, / en la realidad cósmica y celular de cada cosa. // Siente y presiente, / es como un pájaro y un niño / porque contempla y abre los caminos, / orfebre y arquitecto, / amasa estremecido, / crea. // El mundo en las palabras / es para el escritor / un juego iluminado. // El escritor es porque sí / el rey de las palabras, / con ellas podrá trascender más allá de los tiempos. / Pero su mundo es temporal y presente / y para ser posible en la multiplicidad / de los contextos, / debe lograr la distancia de lo eterno, / ir con semias profundas / bien aprendidas en los giros de sus gestos / y en el decir de todo el alfabeto. / Jamás puede ser neutro. / Tiene en su centro con multiplicidad / formal e informal / con ritmo de panal y de misterio / todo el secreto de los sentimientos. El escritor, en el mundo, / es un explorador, / es un jilguero, / un acechante previsor / del universo”.
Y estamos de acuerdo.

El escritor arma y desarma la REALIDAD como un niño en busca de la verdad de las cosas. Transforma imágenes como el soñador que inventa mundos y crea horizontes sin candados. Predice y engendra espacios y tiempos, como el arquitecto que edifica de la nada. Se hace presente en la realidad cósmica y genética de cada cosa, como testigo calificado de la historia y sueños de su tiempo. Contempla desde lo alto como un pájaro las realidades que después modelará como un orfebre amanecido. Y haciéndose visible en la multiplicidad de los contextos, trascendiendo carne y alma de lo increado, moverá pensamiento, sentimiento y hecho como un ceñudo explorador del misterio, para cumplir así su rito mágico –en el secreto de una botica de autor atiborrada de ideas, papeles y sucesos-, cual inefable demiurgo de la Palabra…
En síntesis: El Hombre Escritor (mensajero, misionero) al servicio (actitud) de la Realidad y su Paz verdadera y hospitalaria (ecuménica), trabajando (aptitud) y sacralizando al Mundo (valores éticos), a fin de alcanzar (mediación) dicha Paz (Fin), junto al Maná de la Palabra creativa (Medio).O, desde y más allá de lo Real, acerca de la divina y sueñera Trinidad Creativa compuesta por el Hombre, la Palabra y la Imaginación Disciplinada…
Por lo demás, comentar que la gran amiga y colega, Prof. Lic. en Letras Liana Friedrich (Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina), colaboradora de este Magazin, conversando sobre los temas abordados ut-supra, a la par de incentivarme con un juicio crítico valioso y favorable sobre los borradores del presente, calificándolo de “Texto maravilloso (al que) no cambiaría un ápice de su contenido”, opinaba no obstante que, al tocar el asunto referido a VERDAD y REALIDAD, debería considerar un “tema muy importante que todo escritor debe tener en cuenta, aún más en la narrativa que en el género poético, y es la VEROSIMILITUD literaria, porque es una de las cosas más importantes a la hora de crear historias de ficción, es decir que lo narrado le resulte creíble al lector. Aunque éstos parezcan sinónimos, son conceptos diferentes” (email 06-06-2020 – 22:21).
En tal sentido y agradeciendo los elogios previos, hube de responderle respetuosamente y respecto de su interesante sugerencia a la madrugada del día subsiguiente (email 07-06-2020 – 01:57), y señalando mi punto de vista sobre el particular que:
“No planteo el tema de la VEROSIMILITUD, es cierto. Pero (hablo) de la necesidad de aceptar dimensiones espacio-temporales. (Ya que) En cuanto a géneros narrativos, el tema de lo verosímil cabe mas siempre desde una perspectiva subjetiva, y en cabeza no solo de lo que proponga el Escritor sino de lo que esté dispuesto a aceptar el Lector. Por eso algunos no solo piensan que el Lector busca al libro, sino que, por el contrario, es el libro quien busca a su Lector. Porque dado un cuento que se desarrolle en el marco de lo maravilloso o lo fantástico o lo metafísico, donde la realidad de lo «real» (lo conocido, lo palpable con los cinco sentidos) se diluye, desvanece o trastoca, si el lector no está dispuesto a aceptar el contexto que involucra a las criaturas que protagonizan la historia narrada, por más que el escritor se empeñe en lograrlo, si no concurre ese pacto invisible con el potencial lector, entonces el concepto de “verosimilitud” (de lo creíble) pierde consistencia. Resulta necesario, pero no es suficiente en sí mismo. El lector debe saber (porque no todo el que lee es lector, sino un leedor, es decir aquel que devora páginas pero no aprehende -ni está dispuesto a hacerlo- la música, los acordes de la sinfonía semiótica que conforma cada obra narrativa, en nuestro caso de irrenunciable prosista) concurrir a la “mentira”, a la ficción que se le propone; sobre todo cuando la ruptura con lo conocido es radical o profunda… O, digamos), elucubraciones exclusivas de (una) autodidacta cosecha reflexiva escrituraria (personal, fecha en esta) avanzada ya, y fría y destemplada madrugada otoñal santafesina (…)”.-[2]

LA NUEVA NORMALIDAD
Dra Eunate Goikoetxea
Alicante-España

El futuro tras la epidemia de COVID-19 está en nuestras manos y la construcción de uno que nos beneficie a todos pasa por asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos, dejar atrás el miedo y la culpa, cultivar el pensamiento crítico y cooperar.

Parece ser que, al final, somos seres vulnerables y no tenemos el control. ¿Ha tenido que venir un virus para que nos diéramos cuenta?

Tengo la sensación de que estamos descubriendo cosas muy obvias, como la vulnerabilidad del ser humano: ¿qué puede ser más frágil que un ser que nace, crece, se desarrolla y muere en un periodo que, con suerte, llega a los 90 años? ¡Eso son milésimas de segundo en la historia de la Tierra! Me parece que ha habido un exceso de prepotencia por parte de la especie humana. Hace muchos años que vivimos en una aceleración muy considerable, que sufrió un primer bache con la crisis económica del 2008. Eso puso de manifiesto que habíamos perdido la noción de los límites y, cuando la humanidad pierde los límites, siempre acaba mal. Así que justo ahora, cuando nos creíamos capaces de solucionarlo todo con la tecnología, un simple virus nos ha recordado que somos naturaleza y ha provocado un parón en casi todo el planeta.

Hasta podríamos plantearnos si estamos ante una mutación de la condición humana y si el confinamiento es un ensayo de lo que vendrá después: la desaparición de los cuerpos. Yo ya tengo una edad. Y no me imagino una sociedad parapetada detrás de pantallas y mascarillas en el que las relaciones sean a distancia y no nos podamos reunir, abrazar, mirar o comer juntos. El transhumanismo nos ha hecho creer que tenemos unas capacidades que no tenemos. Pero nuestro ADN tiene unos límites. Además, una distopía así dividiría totalmente a la sociedad, porque parte de ella no se puede permitir ni está preparada para vivir confinada.

¿Quién debería liderar el cambio: los estados, las empresas o los ciudadanos?

Un poco todo el mundo. Nadie ni ningún estado por sí mismo es suficiente. Tenemos que encontrar mecanismos de gobierno globales que hoy no existen. Como dijo Edgar Morin: “Para poder hablar de gobierno de la humanidad, primero nos tenemos que constituir como humanidad”. De momento, estamos constituidos como naciones.

La naturaleza ha puesto en evidencia los límites de nuestra civilización. Y eso nos invita a reflexionar sobre un mundo más equilibrado y solidario, con un tejido social más fuerte. Sin duda, la mejor manera de afrontar una crisis es convertirla en oportunidad. Esa debería ser la disposición. Creo que ahora es el momento de pasar del miedo (a contagiarnos) y la culpa (por si contagiamos a los demás) a la cultura de la responsabilidad y a cierta osadía, porque es la única manera de avanzar. La vida es riesgo, y tenemos que asumirlo.

Así que nos toca ser más valientes e imaginar nuevos mundos. Hablando de imaginar, ¿qué nos dice la literatura de ficción sobre el mundo que nos espera?

Si repasas las obras de ficción de finales del siglo XX te darás cuenta de que son, por lo general, distópicas. Pintan unos mundos a los que no hace ilusión llegar. Un ejemplo lo encontramos en las novelas de J. G. Ballard. La literatura del siglo XIX, en cambio, era utópica, prometía mundos ideales. Esto asusta y tranquiliza a la vez, porque las utopías del siglo XIX acabaron catastróficamente: tuvimos un siglo XX con totalitarismos y dos guerras mundiales. Así que quizá nuestras distopías acaben mejor…

SEXISMO LINGÜÍSTICO
Jaime Hoyos Forero
Colombia

Hace unos años, en Bogotá, una orden judicial obligaba al Gobierno a darle a la ciudad, como uno de sus lemas, la expresión “Bogotá para todos y todas” en lugar de “Bogotá para todos”.

Espero que el juez que dio la orden, haya sido condenado a perder la mitad, por lo menos, de su lengua, por haber cometido semejante barbaridad.

Ese juez y todos los sexistas, debieran recordar (se enseña en la escuela) que en español y en general en los idiomas modernos, se emplea –y es norma-  el llamado masculino genérico o colectivo mixto a través del género gramatical masculino.

El buen uso del idioma no tiene por qué mancharse de sexismo ni política. Del buen uso son ejemplos patentes padres (“padre y madre”), reyes (“rey y reina”), príncipes (“príncipe y princesa”), etc.

A continuación, dos ejemplos del buen uso en oraciones, tomados del diccionario de dudas de la Academia, donde se ve con toda claridad el uso correcto y limpio del colectivo mixto:

“Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos, (donde de la referencia no quedan excluidas  las mujeres prehistóricas ni las gatas”).

 Cuando excepcionalmente no queda claro que el masculino genérico se refiere a ambos sexos, sí se emplea el recurso de desdoblamiento: hombres y mujeres pueden servir en el ejército.

La Real Academia advierte que es grave error gramatical “las series coordinadas de ambos géneros propias del lenguaje político y administrativo actual.

Madrid.- ¿Es necesario el desdoblamiento léxico para no ser sexistas? No para la Real Academia Española (RAE), cuyo pleno considera que recurrir a fórmulas como «ciudadanos y ciudadanas» supone recargar el lenguaje hasta hacerlo impracticable y cita como ejemplo un artículo de la Constitución de Venezuela:

«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva…», reza el citado fragmento que se alarga, innecesariamente según la RAE, para escribir en masculino y femenino casi una veintena de cargos.

A este extremo de ridiculez se puede llegar por no seguir las normas de la Academia.

Y las normas académicas exigen que se escriba con claridad, belleza y economía de palabras. Y el desdoblamiento léxico es  -como llaman ahora a las cosas que al multiplicarse dañan-   un virus que al ir contra la economía del buen decir, afecta gravemente el idioma.

GABRIELA MISTRAL EN COLOMBIA
Por: Gustavo Páez Escobar

Gabriela Mistral nunca estuvo en Colombia. Sin embargo, fue una enamorada de nuestra tierra y mantuvo cercanía espiritual o epistolar con notables figuras nacionales, como el presidente Eduardo Santos y los escritores Germán Arciniegas, Agustín Nieto Caballero, Germán Pardo García, Amira de la Rosa, León de Greiff, Rafael Vásquez, Luis Enrique Osorio, Baldomero Sanín Cano. Sin conocer la geografía colombiana -pues su salud, siempre que intentó viajar a Bogotá, se veía amenazada por los riesgos de la altura-, era como si aquí hubiera residido toda la vida. Su visión del país, sobre la cultura, la gente y los paisajes nacionales, era increíble.

Otto Morales Benítez la define como la hermana mayor de la cultura colombiana. En un escrito de 1934, así se expresó la poetisa: “Decir Colombia es un modo hasta más exacto de decir América”. Ese afecto consentido la llevó en repetidas ocasiones a hablar de “nuestra Colombia”, con énfasis y orgullo, como si se tratara de su propia patria. Eduardo Santos, inmejorable cultor de su amistad y ferviente admirador de su valía literaria, le mantuvo abiertas las páginas de El Tiempo y en él escribió Gabriela magistrales ensayos (iniciados hacia 1923 y que llegan hasta el 45, cuando obtuvo el Premio Nóbel), los que habían quedado sepultados en el olvido.

Con la publicación que acaba de hacer el Convenio Andrés Bello, dirigido en Colombia por Ana Milena Escobar Araújo, con la asesoría de Otto Morales Benítez -quien desde hace varios años trabajaba en este proyecto gigante-, viene a rescatarse no ya la figura poética de Gabriela, difundida en el mundo entero con las excelencias que le da su obra lírica, sino a la prosista que pocos conocen. Tras una pesquisa por diarios, revistas y archivos epistolares, y movido por la obsesión que le produjo años atrás el conocimiento fragmentario de este acervo cultural, Morales Benítez logró compilar, sacudiéndoles el polvo de los años y de la ingratitud, refulgentes escritos que son recogidos hoy en los tres volúmenes de lujo que llevan por título Gabriela Mistral, su obra y poesía en Colombia.

El torrente de inquietudes, recuerdos y reflexiones que la autora sembró en sus cartas y ensayos constituye un monumento de la mayor altura intelectual, que quizá los académicos suecos, orientados sólo por la fama de la chilena en el campo de la poesía, no llegaron a descubrir. Suele suceder que cuando se examina una obra, los ojos se van detrás de los libros publicados y pocas veces se reflexiona sobre la producción dispersa en periódicos y revistas, y menos en el género epistolar, que permanece escondido y por lo general se ignora. Ese es el tesoro que sale ahora a la luz, 45 años después de fallecida la escritora, hecho ocurrido en Nueva York en 1957.

El verdadero pensamiento suyo como humanista, sicóloga y socióloga está contenido en estos documentos de inestimable valor. La fuerza de su espíritu se manifiesta aquí con los rayos luminosos de un lenguaje rico en ideas y matizado con los dones de la serenidad, la donosura y la firmeza intelectual. En su epistolario se disfruta del encanto de un alma sensible que se dispensaba a los demás con efusión y generosidad. Sus enfoques sobre el continente americano -la Indoamérica que ella exaltó- reflejan, como gran pensadora y crítica social, sus hondas raíces humanas dentro de una región amarga, donde los moradores viven vejados por la tiranía y la explotación y languidecen agobiados por la miseria y la desesperanza. “Por el ímpetu de la herencia y por una lealtad elemental -proclama Gabriela-, mi defensa del indígena americano durará lo que mi vida”.

Su sentido de la democracia contradice su decir constante de que no era política. Sus obras y expresiones revelan todo lo contrario: pocas personas como ella, de su estirpe cultural y de su fibra indígena, se han compenetrado tanto con los seres tristes y amargados, con los niños y los desvalidos, con los pobres y los hambrientos. En carta dirigida al Club Rotario de Bogotá, publicada por El Tiempo en 1941, presenta un cuadro estremecedor sobre el hambre y la miseria, como si se tratara de un fenómeno de los días actuales, y puntualiza: “Lo único válido es una liquidación de la hambruna, la desnudez y la ignorancia populares. Y cuando digo aquí “desnudez” tengo en los ojos la carencia de casa y vestido, es decir, la falta de algodón sobre el cuerpo y la escasez de habitación humana”.

Gabriela Mistral se marchó de la vida con el dolor de no haber estado nunca en Colombia. Pero fue de espíritu una colombiana más -y por extensión, una americana airosa, o mejor, una mestiza auténtica, una indoamericana de carne y corazón-, que vivía nuestras angustias y esperanzas; que admiraba a nuestros escritores y poetas; que soñaba con nuestros ríos, valles y montañas; que mantuvo cálida correspondencia con destacadas personalidades nacionales, y que siempre llevó a flor de labio el nombre de Colombia como un heraldo de su alma romántica. El presidente Eduardo Santos, su mecenas e indeclinable amigo, era uno de sus mayores ídolos.

Gabriela llegó a Colombia en días pasados, en estos tres libros maravillosos de su propia creación. En el homenaje que le tributó en el Gimnasio Moderno el embajador de Chile, don Óscar Pizarro Romero, escuchamos la voz viva de la poetisa, con su mensaje de amor y perennidad, y nos sentimos jubilosos con ella y con su herencia literaria, y orgullosos de ser sus hermanos colombianos.

CONFESIONES A UN HERMANO ESPIRITUAL
Jaime Solís Robledo 
(México)

INOLVIDABLE Y QUERIDÍSIMO AMIGO ARTURO APARICIO:  Esta madrugada del viernes 12 de junio me desperté a las 4; la hora en que anoche me sumergí en mi cama la tengo bien presente: eran las 11:40. Estos dias no he dormido bien, ni soñado con mis rios, montañas, mares, marimbas y  selvas como suele suceder. Aparte de la pandemia que azota a México, a la cual el Gobierno le dio tardía y desorganizada atención, me ha estado martirizando la situación de gravedad económica que vendrá en unos meses, y en especial el futuro LABORAL para millones de jóvenes mexicanos de las clases media y baja, mismas que cada vez se fusionan   para conformar entrambas una nueva clase social: la de LOS MARGINADOS DEL PROGRESO. Un desenlace contrario al que tu y yo soñamos, por el que luchamos y expusimos nuestra salud y nuestra vida en aquellos dias de 1964, cuando éramos dirigentes estudiantiles de la Escuela Nacional de Maestros y en el marco de la brutal REPRESIÓN del binomio PRI-GOBIERNO, que estaba en su nivel mas alto.  Me duele presenciar este panorama Arturo;  de por si era ya muy difícil para nuestros jóvenes profesionistas encontrar una plaza laboral. De ahora en adelante será mucho mas difícil.- Bueno, la cosa es que me volví a meter en mi cama y te he soñado entre las 4.30 y 5.45, y por razones de espacio, entro de lleno a mis “confesiones” que he guardado 55 años: 

Mientras ambos nos mezclábamos en movimientos sociales de protesta contra el Gobierno; contra la invasión a Vietnam, el bloqueo a Cuba y la libertad de Siqueiros; cuando fuimos a Puebla para derrocar al gobernador; cuando recibíamos clandestinamente en nuestra escuela al dirigente de las escuelas normales rurales LUCIO CABAÑAS BARRIENTOS; en esos dias en que casi éramos tu y yo inseparables, me daba mis espacios para mi trato MAS CLANDESTINO con gentes de la llamada LIGA COMUNISTA ESPARTACO, cuya estrategia de lucha era sembrar el caos con actos terroristas para provocar en México una revolución armada. Aparte de esto, el proyecto supersecreto con algunos amigos (la mayoría guerrerenses) para que terminando nuestra carrera de maestros nos fuéramos a trabajar a una zona específica de Oaxaca, Chiapas o Guerrero, y trabajar en la organización de un movimiento guerrillero. Esto lo haríamos en 1965. Nunca quise involucrarte por tu origen y costumbres burguesas; tu situación familiar era muy diferente a la de quienes concebíamos el proyecto: hijos de campesinos y sin familia en la Ciudad de México. Discúlpame que hoy te lo diga tan secamente.

Supiste de cerca de mi ida a Chile en apoyo a la 3ª. campaña electoral del Dr. Allende, de mi admiración hacia él y hacia el grado de consciencia ídeológica de la juventud chilena, y supiste… de mi amor hacia LA MAYI. Regresé de Chile con la convicción de que POR LA VIA ELECTORAL era posible el cambio socioeconómico; que nos llevaría años la lucha, que quizá NO la veríamos coronada, pero debíamos entregarnos a ella. (El triunfo de Andrés Manuel en 2018 me dio la razón). Me alejé de la Liga Espartaco y a mis amigos guerrerenses les hablé con la verdad y me alejé de ellos en santa paz. Pocos años después varios de ellos se unieron a las guerrillas de Lucio (1967) y Genaro Vázquez (1968).

Perdí otra vez el piso con la 3ª derrota de Allende; la Mayi –gracias a la envidia de un “camarada comunista” mexicano, quien le infomó que era yo “oreja de Gobernación”- cayó en la desconfianza hacia mi. Me quería morir Arturo; por eso renuncié a tomar mi plaza de maestro en la CdMx e irme a trabajar a Chiapas, justo a su frontera con Guatemala; tu decidiste acompañarme sin saber de mi propósito. Algo mas que te confieso: mi plan era contactar con la guerrilla de MARCO ANTONIO YONG SOSA, dejar mi plaza y unirme a ese movimiento. Casi lo lograba por mediación del papá de uno de mis alumnos, pero la tarde de nuestra cita a orillas del rio, unos 200m abajo del puente de Talismán, me dejaron “plantado”. Del papá de mi alumno no volví a tener noticia. Vivimos tu y yo un año en la misma casa; cada quien en sus labores inherentes; la única acción enlazada que efectuamos fue organizar y coordinar el paro de labores en la escuela secundaria del pueblo. ¿Lo recuerdas?

Regresamos a la CdMx en 1966 y cada quien a lo suyo pero sin perder el contacto; tu a la vocacional 5 del IPN en la cual ganaste en buena lid la representación estudiantil derrotando a la planilla de ERNESTO ZEDILLO, yo en la preparatoria 9 de la UNAM armando mi lucha contra EL PORRISMO en la cual tuve como fugaz aliado a mi compañero DAVID JIMÉNEZ SARMIENTO con quien trabé amistad, la cual no se estrechó porque él, no obstante ser menor que yo en edad, se fue radicalizando en la lucha antisistema y años mas tarde puso a parir al gobierno mexicano al ser uno de los creadores y después su comandante militar, de la LIGA COMUNISTA 23 DE SEPTIEMBRE. De mi, en plan amistoso decía que era yo “un mediatizador”. En su memoria, mi hijo David lleva ese nombre.- ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y varios pelafustanes que trae a su lado ¿podrían enseñarnos a ti y a mi lo que es LUCHAR POR EL PUEBLO sin lucrar con su pobreza? Te la dejo como pregunta; dale tu una respuesta.

Son 55 años, querido amigo, y aquí seguimos tu y yo caminando en este planeta; cada uno tomó su derrotero, cada quien formó su familia y se dedicó al trabajo honrado. No escalamos cargos públicos de gran nivel porque ambos padecemos esa rara inclinación a la honradez y el  apego a los valores morales. Pero logramos cruzar la raya del siglo XXI que veíamos como una luciérnaga en medio de la oscuridad de hace mas de 50 años. Te dedico mi modesto comentario en honor y memoria de tantos compañeros y amigos que se fueron para no volver, a quienes este alocado amigo tuyo recuerda con nostalgia.- Te abrazo con acendrado cariño.- PD: Antes de cerrar este texto pensé en la causa de haberte soñado y la encontré: anoche vi en el Facebook imágenes en las que aparece el Ing. ALFONSO TORRES SAAVEDRA y recordé cuando tu y él me ofrecieron TODO su apoyo para que encabezara yo un movimiento en el SNTE, que culminaría con “la toma” de las instalaciones para que yo me hiciera del  liderato en la Sección 9 de esa Institución magisterial.- ¡Qué recuerdos! Confieso que he vivido…y en paz conmigo mismo.

Ciudad de México, 12 de junio de 2020.    

EL MUNDO A TRAVÉS DEL CRISTAL
César Tamborini Duca
León (España)

Recibí un correo de un amigo de La Pampa (sin su opinión personal) referido a un libro de Johan Orberg titulado “10 razones para mirar el futuro con optimismo”. Es un libro que  acaba de traducirse al castellano y lo edita Deusto con la colaboración del Instituto Juan de Mariana y Value School. El autor intenta convencernos que vivimos en un paraíso, pero de esas 10 razones yo encuentro solamente una que tiene visos de realidad (con matices) para ser optimistas, el aumento en la esperanza de vida.

El problema surge, se visualiza (o no) cuando uno quiere observar el mundo a través del cristal de una ventana, porque si el cristal está semi espejado solo veremos reflejada nuestra imagen y la de aquellos que son como nosotros, los que están en la misma situación que nosotros. Nunca comprenderemos a los que están del otro lado del cristal porque no los vemos, y si no los vemos es como si no existieran. Entonces no existen los problemas, son habladurías, fabulaciones, el mundo es un paraíso.

Pero… evitemos el solipsismo, pongamos un cristal transparente para ver a su través cómo es realmente el mundo, y entonces podremos hablar con conocimiento. De lo contrario, es como tener una venda en los ojos, como la que simbólicamente representa a la Justicia Universal pese a que a efectos del “cúmplase la ley” (la justicia de los despachos) quieran darle el significado de imparcialidad.

Si no ves lo que existe del otro lado de la ventana, ese mundo para vos no existe; ¿podemos hablar de egoísmo? No, porque esa realidad es inexistente. Bien se aplicaría el término NARCISISMO porque solo vemos a NOS MISMOS en un espejo. Así podemos negar la realidad sin complejo de culpa.

Esto que podemos inscribir en un contexto sociológico, tiene también un sentido filosófico si seguimos a Heidegger que decía: “Mientras el “ser-ahí” es un ente que es, no ha alcanzado nunca su “totalidad”. (Pero si ya) no falta absolutamente nada en él, se ha convertido en un “ya no ser-ahí”. El que deje de faltarle algo de su ser significa la aniquilación de éste”. Interpreto yo “aniquilación” en sentido figurado, simbólico, aniquilación como ser humano culturalmente hablando.

 

DEL TIEMPO Y SUS CAMINOS 
Beatriz Villacañas
Madrid-España

LA HERIDA DE LA BELLEZA

La belleza, lo dijeron Platón y, mucho después, en el siglo XIX, el joven poeta romántico inglés John Keats en su poema “Oda a una urna griega”, está unida a la verdad, y ambas están tan unidas que, en realidad, son lo mismo. Mas la belleza, tanto para Platón como para Keats, no es sólo algo que se percibe con los sentidos, sino que, junto a ello, es decir, la belleza que captamos con los ojos, la que nos llega, como la música, penetrando nuestros oídos, es la belleza invisible, lo  que tiene que ver con el bien: aquello que no se ve pero se percibe con el alma, aquello que eleva el espíritu, lo que nos hace mejores, incluso más sabios, pues la belleza no visible está también unida a la sabiduría.

Hace tiempo escribí, en la sección “Tomando la palabra” de mi libro Hermano tiempo. Pensamientos a la intemperie, que la belleza es la diosa que tiene la facultad de ser visible e invisible. Y, en ambas manifestaciones, la belleza es algo esencial en nuestra vida.

La belleza, asimismo, causa herida. Pero es una herida que, lejos de perjudicar, nos enriquece, nos da, incluso, ese golpe manso al corazón que nos salva del vacío. No pocas veces la belleza sobrecoge y hasta nos hace llorar. Un acto de bondad, de sacrificio, de generosidad, de entrega amorosa, hace brotar nuestras lágrimas y nos redime frente al mal y su fealdad. También los adagios musicales duelen y se gozan a un tiempo. Lo bello, intensificando nuestra emoción, puede hacernos llorar mientras lo gozamos.

Los espíritus heridos por la belleza salen fortalecidos por ella, pues están penetrados por su verdad y por su luz. La propia palabra “lucidez” ya habla por sí sola. Ser lúcido es tener clarividencia, y la clarividencia se sustenta en la belleza y la verdad, clarividencia que nos hace también ver, aunque a simple vista parezca algo paradójico, todo aquello que forma parte del mal y que es, por tanto, rechazable, Con la belleza, con la verdad, adquirimos la fuerza para combatir a sus enemigos, es decir, al mal y a sus agentes.

 La belleza, como la poesía, es revelación, es epifanía. Y su herida, ese golpe benévolo que nos despierta y que despiertos nos mantiene, nos hace fuertes desde el llanto, nos enriquece de amor y de empatía.

Gozosa es la herida de la belleza. Gozosa es la lágrima que la belleza hace brotar. Que nos siga haciendo fuertes esa herida suya al contemplarla con los ojos, al oír su música. Y al sentirla invisible, pero siempre grande y poderosa.

 

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