CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS EN ESPAÑOL

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Enero 2.019  nº 15 

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COLABORAN: Leonora Acuna de Marmolejo ( Estados Unidos ) Carlos Benitez Villodres ( España ) Lola Benitez Molina ( España ) Amado Blanco Pedrero ( México ) Hugo Luis Bonomo ( Argentina ) Antonio Camacho ( Argentina ) Eunate Goikoetxea ( España ) Angel Medina ( España ) Amelia Prieto ( Argentina ) Jaime O. Solís Robledo ( México ) María del Carmen Villaverde de Nessier ( Argentina ) 

LA FELICIDAD
Por: Leonora Acuña de Marmolejo

En una charla amistosa, alguien me preguntó acerca de mi  criterio sobre la felicidad.

     Particularmente pienso que la felicidad absoluta no existe. Si la relacionamos a otros conceptos, frecuentemente vemos que está condicionada por lo que para cada cual constituye  el concepto de este don. Y recordemos siempre que no hay camino a la felicidad: La felicidad es el camino. La felicidad es un trayecto, no un destino; es un estado interno que no depende de cosas externas o de otra gente, y surge de nuestro interior.

     Para algunos, felicidad significa solamente dinero; para otros, amor; para otros, salud, y asi… Hay quienes piensan que siendo famosos  o alcanzando el poder, son felices; finalmente otros se contentan con ser físicamente bellos. Así pues, aquella gema, al parecer, tan elusiva depende de la  personalidad e ideales particulares de cada sujeto.

     El renombrado intelectual Denis Waitley, con mucha razón dijo: “La felicidad es una experiencia espiritual de saber vivir cada momento con amor, gracia, y gratitud”. Creo que el secreto estriba en saber apreciarla sencillamente, en el tiempo, manera y dosis en que se presente; sin exigencias, sin objeciones y sin razonamientos analíticos; como los niños cuando reciben un bello juguete: gozando de este sencillamente al máximo. Porque el proceso de reflexión, da características de opacidad a la policromía del paisaje que pudiendo haber sido deslumbrantemente hermoso, pierde entonces su belleza que va difuminándose hacia contornos tristes, lo cual está reñido con la esencia misma de la felicidad.

     Nos aferramos a una tendencia masoquista de sufrir, que casi por tradición y a tientas buscamos; que nuestra voluntad lucha por vencer, y que defendemos subconscientemente  con paralogismos negativos que van desde las más sutiles aprensiones, hasta el miedo en sus diferentes expresiones. Esto nos incapacita para ser felices, o hacernos conscientes en el momento preciso en que podríamos serlo; simultáneamente somos hasta capaces de inquietarnos pensando con pesar, que este momento fuera aún más placentero y espléndido si estuviese complementado por otras circunstancias o realidades. Con esta deseo basta para que el “Hada  Felicidad” se esfume como por encanto, porque ésta, es única desde todos sus puntos de vista y no admite exigencias ni promiscuidad con otros valores semejantes. Somos felices por una cosa o por la otra, pero nó por todas a la vez, porque además si así lo fuera, siendo absolutamente felices y si todo nos fuera concedido a pedir de boca, el aburrimiento por hartazgo sería como una serpiente venenosa que enroscándose  a nuestras vidas nos estrangularía  con sádica crueldad. No tendríamos desafíos nobles,  ni incentivos de lucha, y esto por lógica derrotaría  nuestras ansias de vivir. Además recordemos que la vida está hecha de momentos; vivamos pues cada momento de la mejor manera posible: con optimismo y agradecimento a Dios por el privilegio de la vida.

     Por una visión miope de nuestra conciencia adiestrada y empeñada en percibir primero el dolor… como un ideal redentor, muchas veces ni siquiera abrimos nuestra psique a una sensación positivista de dicha o placer. Pero con la misma fe, podemos también buscar, descubrir, y disfrutar de la alegría y de la belleza de la vida y de este transitorio paraíso terrenal con un sentido menos punitivo. Por la prevención al sufrimiento, muchas veces la felicidad ha pasado a nuestro lado desapercibidamente, y no hemos tenido la gracia de hacernos conscientes de ella          y de apreciarla, hasta mucho después cuando parangonando el momento presente con otro pasado en una visión retrospectiva en nuestro subconsciente, hemos visto con pesar como por reflexión en la imagen que nos devuelve, cuántos  momentos de felicidad han pasado inadvertidos.                                                                                                       La felicidad no tiene ni un tiempo ni una medida determinados. Por eso a veces surge tan súbitamente y con un impulso tan arrollador que nos aturde y nos confunde de inmediato como cuando irónicamente lloramos de dicha. Tampoco se encuentra en un sitio especial. Es un tesoro disperso, itinerante, y no siendo una sensación prolongada, sino un estado más o menos transitorio de ánimo, lo que podemos hacer  con ella es aprovecharla disfrutándola al máximo y agradecidos como si construyéramos un suelo firme, adoquinado por pequeños  tramos de emociones gratas adosados con la certidumbre  de que han sido únicos y lo mejor de nuestra vida. No busquemos con desesperación de náufragos esta diva porque esta misma zozobra ya de inmediato nos la está robando. Dejemos que ella llegue espontáneamente.

 La felicidad no tiene forma específica y está latente en las cosas más simples: en la sonrisa de un bebé; en la noche  estrellada; en las pequeñas gotitas  de la lluvia rielando cristalinas y trémulas cual diminutos diamantes sobre las rosas arropadas por la luz de un farol; en el rayo de sol filtrándose por la ventana en una dorada mañana; en los pajarillos cerniendo bajo la temblorosa rama de un árbol en torno a un comedero de semillas… ; en la furtiva y acuciosa búsqueda de alimento de una inquieta, astuta, y esquiva ardillita…

Hay dones que son retributivos. Dar felicidad es también sentirla; no solamente en los planos tangibles, sino también en los espirituales y subjetivos. Hay que tener cierta sutileza para captar las necesidades de todos los seres que nos rodean y estar listos a brindar ya una sonrisa de ánimo, ya una palabra de aliento, ya un gesto conciliador e indulgente… yuxtaponiendo las cosas sencillamente maravillosas  que a veces  son aparentemente triviales pero que involucran tánta dicha para otros, reflejándola a su vez de nuevo hacia nosotros.

       El eminente filósofo y matemático inglés Bertrand Russell (Arthur William) 1872-1970 Premio Nóbel 1950, manifestó que el hombre puede llegar a ser feliz, cuando hay integración entre él (como ente o individuo) y la sociedad; cuando se siente “un ciudadano del mundo”; y sin molestarse en pensar en la muerte, al sentir en una profunda e instintiva unión con el flujo de la vida y los gozos que ésta proporciona,  que en realidad él no estará separado de aquellos que vendrán tras de él.   

      Otros factores que contribuyen a la felicidad son la comprensión, la compasión, y el perdón; no guardar rencores y mucho menos odio porque como bien se ha dicho: “ el odio corroe el barco que lo lleva”; y se ha dicho que puede llegar hasta a causar cáncer. De acuerdo con las normas de la sabiduría oriental, para ser feliz son necesarios cinco factores: Liberarse del rencor y del odio; liberarse de preocupaciones; vivir sencillamente; dar más; y esperar menos.

     Todas las anteriores son razones suasorias en favor  de la existencia de la felicidad, y ésta es próvida  a nosotros si sabemos percibirla. Ello está sujeto en gran parte a que  nuestro estado de ánimo sea receptivo; todo depende del cristal con que miremos para alcanzar lo que parece ser un mito. Aquí cabría lo, que dice la autora de este artículo en su poema “SENSACIÓN” de su libro “POEMAS EN MI RED”: “no es hermosa la lluvia / y son tenues las nubes / cuando estamos felices?/ Pero son nubarrones / que presagian tormenta / cuando el alma agoniza / de pesar y tristeza /. Y la lluvia que otrora / tintineara feliz / en nuestros ventanales, / es pertinaz y odiosa / aquí en la claraboya / cuando el barco navega / sin rumbo, a la deriva.”


LA CULTURA DEL DIÁLOGO

Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

La falta de comunicación es una enfermedad pandémica, difícil de tratar, que afecta a un sinnúmero de países en especial a los más desarrollados. El hombre está continuamente desprestigiando la cultura del diálogo con su voluntario alejamiento de sus coetáneos. Cada día hablamos menos. Cada día nos encerramos más y más dentro de un caparazón creado por nosotros mismos. Una cubierta que nos aísla de los demás caminantes, del entorno nuestro, del mundo cercano y lejano, al fin y al cabo, en donde vivimos. “La práctica del diálogo, refiere Víctor M. Fernández, es un hermoso ejercicio de amor y de apertura. Si nos atrevemos a dialogar, aunque a veces nos cueste, terminaremos contagiando a otros con este estilo de convivencia y ayudaremos a crear una sociedad mejor”.

Nuestras ideas y pensamientos, nuestros sentimientos y deseos… nacen en el nido de nuestro yo y en él mueren porque los forjamos sin piernas y sin alas y, sobre todo, sin ese afán de apertura y entrega para beneficio nuestro y de la comunidad (familia, vecindad, localidad, etc.), en donde nos hallamos inmersos.

Hacemos de nuestra vida una isla en medio de un vasto océano. Nuestra palabra, la que sirve, está siempre en su madriguera. Nuestra voz, lentamente, se oxida, se bloquea por esa carencia de comunicación.

Unido íntimamente a lo expresado, cultivamos otra negatividad para el hombre: el no saber o no querer escuchar. En definitiva, no nos conocemos ni conocemos a aquellos que nos rodean porque nos falta de raíz la conversación que profundiza, la interlocución que nos da vida de pulpa sustanciosa.

Los seres humanos sobrevivimos sobre un mundo donde el materialismo, como producto de la globalización deshumanizada, reina por doquier, convirtiéndolo en un tempestuoso mar de hombres que van perdiendo paulatinamente el arte de hablar y, por lo tanto, también el de escuchar. Ante la decadencia de estas dos facultades humanas tan necesarias como respirar y alimentarse, van creciendo vertiginosamente en la psique del ser humano las malas hierbas de la incomprensión y de la irrespetuosidad, de la insolidaridad y de la indiferencia… ¿Encontrará el hombre el valor, el coraje, la entereza que le falta para erradicar el mal de la incomunicación? 


EL SONIDO DE LA FELICIDAD
Lola Benítez Molina
Málaga (España)

El escritor encuentra placer, cuando en su lucha diaria frente a todo aquello que no le gusta, ya que lo aflige hasta subyugar lo indecible. Con sus manos y con su pensamiento, contribuye a mejorar su existencia, de ahí que, en su deseo de vivir en un mundo mejor, invente esos lugares, como lo hicieron Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y demás escritores pertenecientes al llamado “boom literario”, donde dan rienda suelta a todas sus inquietudes, sus miedos, sus fantasías y sus sueños. A veces, la hostilidad será la que impere. Los personajes creados encierran cualidades magnificadas o peyorativas, según el estado anímico del escritor en ese momento. Muchos no soportaron la barbarie de la época, en la que les tocó vivir, y esa agonía mantenida los influyó poderosamente y les hizo ejercitar el intelecto. Su sufrir se les hacía perpetuo y, en esas horas de soledad, las musas los guiaban al infierno o la gloria.

Hace escasos días, las palabras del actual Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk se incrustaron en mi mente al leer una entrevista realizada por el escritor mexicano Mark Manson. Pamuk, quien dijo lo siguiente: “Nunca llego a ser feliz, escribo para ser feliz”. La felicidad, esa búsqueda incansable de todo ser humano, que necesita aferrarse a creencias o a valores que iluminen su destino. El no tener metas lleva al desquicie, a la sinrazón de una existencia vacía, a una apatía atroz. Por eso, siempre permanecerán perennes las palabras de Confucio: “Nuestra mayor gloria no está en fracasar nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos” o, también, las de Henry Ford, al decir “El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo, con más inteligencia”.

 En su libro “1984” el escritor, ensayista y periodista inglés George Orwell, uno de los autores más conocidos del siglo XX, parece tener una visión futurista de lo que se puede llegar a convertir una sociedad en la que el totalitarismo se hace imperante, con una visión distópica de la realidad, cuando el conocimiento se anquilosa o se intenta aniquilar. Somos los artífices del destino. No nos dejemos llevar como marionetas.


EL MISTERIO B. TRAVEN
Por Amado Blanco Pedrero
(México)

El tema B. Traven, durante mucho tiempo fue un misterio, dio origen a especulaciones, algunas de ellas simplemente maravillosas. Se decía que no era hombre sino mujer, que no era mexicano, que su verdadero nombre era Bruno Traven, y como existía un escritor tabasqueño con ese nombre se prestaba a confusión.

También se decía que no escribía en español sino en inglés, después que en francés, posteriormente que en alemán. Claro que entre todo lo que se dijo, algo era cierto. Como el que dispara un rifle de perdigones, alguno de ellos de dará al blanco.

No faltó el optimista que dijo e hizo correr la voz que era chiapaneco, porque algunas obras describían de manera precisa y por lo mismo convincente, algunas costumbres de chiapanecas.

Pasaron los años y el misterio seguía sin resolverse, hasta que un buen día el historiador Ricardo Lugo Viñas nos cuenta lo siguiente:

El escritor y periodista Luis Spota repasa los detalles de la nota que está a punto de escribir. Va a bordo de un auto proveniente de Acapulco y se dirige a la Ciudad de México. Lo acompaña un fotógrafo  del semanario Mañana. Pasó algunos días en el puerto guerrerense con el único propósito  de resolver “”el más grande misterio literario” del siglo XX –como lo definió el escritor estadounidense Paul Theroux–: la verdadera identidad de B. Traven, autor de más de doce novelas, la mayoría inspirada en el México posrevolucionario.

Su nota aparecerá días después, el 7 de agosto de 1948, bajo el siguiente encabezado: “Mañana descubre la identidad de B. Traven”. En ella, Spota narra cómo, tras interceptar un cheque por concepto de regalías dirigido a Traven –vía su agente en Europa, Josef Winder–, se dio a la tarea de indagar la ubicación del enigmático escritor avecindado en México. Su investigación arrojó el domicilio de un pequeño restaurante en la costa acapulqueña cuyo dueño resultó ser un hombre  de apariencia extranjera de nombre Hal Croves, quien, ante la insistencia de Spota, aseguró ser “agente” de B. Traven en México.

De hecho, ese tal Hal Croves había viajado un año antes a Tampico, donde se filmaba la película El tesoro de la Sierra Madre, basada en la novela de Traven del mismo nombre y protagonizada por Humphrey Bogart, con la intención de encontrarse con el director John Huston, quien había buscado al escritor para intercambiar opiniones acerca de la adaptación cinematográfica de su obra. Croves se presentó ante Huston como el guionista y le aseguró que podían resolver todo sin la presencia de Traven.

Pero Spota sospechaba algo más: que ese tal Croves se llamaba en realidad Traven Torsvan (había hallado un pasaporte con dicho nombre) y que era el famoso escritor B. Traven. Croves negó rotundamente la afirmación, pero días después de publicada la nota desapareció de Acapulco y el restaurante cerró.

Spota se arrepentiría años más tarde de publicar aquel texto y con ello irrumpir en la privacidad de B. Traven – nombre con el que firmaba sus libros–; de Traven Torsvan –nombre con el que se nacionalizó mexicano en 1951–; de Hal Croves –como se hacía llamar cuando había que tratar asuntos de negocios y con el que se casó en 1957 con Rosa Elena Luján, su traductora al español–; de Ret Murat –nombre que en el lecho de muerte confesó a su esposa como verdadero–, y hasta en a de Otto Feige –como se ha afirmado que se llamaba en realidad–.

“¡Señores, déjenme en paz! ¿Por qué me persiguen? ¿Por qué me toman fotografías?”. La vida de B. Traven está sumergida en las tinieblas, pues hizo hasta lo imposible por mantener el secreto de su biografía. Incluso se llegó a pensar que era en realidad Esperanza López Mateos (hermana del expresidente), quien fue su agente, confidente y traductora hasta su muerte (se suicidó en 1951).

Traven se desempeñó como marinero, trabajó en los campos petrolíferos de Tampico, fue actor y anarquista en Alemania, panadero, atestiguó cómo Francisco Villa exponía las cabezas de sus enemigos en Torreón, tomó clases de fotografía con Edward Weston, amó la selva Lacandona –sus cenizas fueron esparcidas, a petición suya, por el río Jataté (Ocosingo, Chiapas) y destacan sus del “Ciclo de la caoba” que transcurren en dicha región–, defendió los beneficios de la Revolución Mexicana…

Algunos de sus biógrafos aseguran que nació en Alemania en 1882 o en 1890. Él decía haber nacido en Chicago. Murió en su casa de la calle Río Misisipi, en la Ciudad de México, el 26 de marzo de 1969. Algunas de sus más importantes obras fueron llevadas a la pantalla grande, como Canasta de cuentos mexicanos (Julio Bracho, 1955), Macario (Roberto Gavaldón, 1960), Rosa blanca (R. Gavaldón, 1961; censurada por el gobierno mexicano de ese momento), o El puente en la selva (Francisco Kohner, 1970). Hasta aquí la crónica del historiador Ricardo Lugo Viñas.

Hace muchos años leí el libro Gobierno y me quedé verdaderamente impresionado, por los años transcurridos podríamos pensar que las condiciones de vida en Chiapas han cambiado, pero no, gobiernos van y gobiernos vienen y las necesidades elementales continúan ahí. Otra obra que llega a lo más profundo del alma es La carreta, la volveré a leer cuando tenga deseos de llorar. Macario es una de mis películas mexicanas favoritas, con la estupenda actuación de don Ignacio López Tarso.

Si de algo sirviera decirle de groserías al gobierno pero no creo.

Feliz Año Nuevo estimado lector. Esta revista nos fortalece el alma.


PROFESIONES PROFESADAS
Por Hugo Luis Bonomo
Argentina 

Matías tiene 12 años y su tío lo llevó a dar una vuelta en el barco de un amigo. En el club náutico había muchas embarcaciones y, en un extremo de la caleta, 5 ó 6 yates de gran porte que llamaron la atención de Matías.

Matías le preguntó a Pedro, otro amigo que también había ido a navegar. ¿De quien son? De abogados y médicos. Le dijo Pedro.

Días más tarde, Matías le dijo a su abuela: Yo quiero estudiar para abogado. ¿Por qué? Le preguntó la abuela. Y Matías la contestó: porque quiero tener un barco.

¿Habrá sido siempre así? Yo recuerdo que mi elección era Ingeniero Mecánico, cosa que no podía concretarse porque se estudiaba fuera de mi provincia y los recursos económicos de mis padres no podían solventarlo. Mi hermano menor estudió química.

No es fácil determinar las razones que movilizan a cada individuo para elegir una profesión. En probable que la elección esté motivada por el acceso al éxito y las posibilidades económicas de cada carrera.

En un país evolucionado y económicamente razonable, se presentan como lógicos los estudios relacionados con la producción industrial y es probable que las elecciones sean elegidas en forma racional y pensante.

Seguramente la elección de los jóvenes, de la mayoría de las carreras, está estimulada por razones emotivas y, generalmente, los padres piensan en los futuros prósperos de sus hijos.

No es raro que haya algún hijo, rara avis, que se sienta seducido por alguna carrera que no aparece como inmediatamente rentable, ni tampoco es raro que sea rápidamente persuadido por sus padres con el único, mayor y más atroz argumento para estos tiempos: te vas a morir de hambre.

Podemos deducir que a la hora de resolver situaciones personales, relacionadas con sus propios intereses, el argentino hace un parate, en su habitual vida emocional, y trata de pensar objetivamente, y ese pensamiento objetivo no escapa, aunque le desagrade muchísimo, de un análisis profundo y descarnado que, en este caso, contempla al prójimo y al futuro de su país; pero siempre en función de un exclusivo e inmediato provecho propio, y de sus hijos, por supuesto. No más allá.              

En cuanto a las profesiones, no vamos a decir que tienen espíritu, porque no tienen vida propia, pero si podemos decir que tienen características o funciones que las hacen humanizarse a través de su elección, por parte de las personas, sus protagonismos en la vida y el desarrollo de un pueblo.

No sería cuerdo ponerse a analizar las funciones de las distintas profesiones, porque todas han tenido, en su creación, un fin loable. Hoy tendríamos que analizar cada profesional en su contexto pero, seguramente, cometeríamos injusticias, nos acarrearíamos el odio de muchos y nuestro objetivo es dilucidar la idiosincrasia masiva argentina y su relación con las profesiones.   

En el año 2013, hubo mil estudiantes que se recibieron de abogados en el país, paralelamente, en la  universidad más importante de la Argentina, lo hicieron 4 ingenieros electricistas y 8 ingenieros navales y, según informaciones publicadas, la relación en el país es de setecientos (700) abogados por cada un (1) ingeniero.

Podemos inferir que en un país con abundancia de ríos y una extensa costa marítima, los ingenieros navales son fundamentales, pero casi todos los ingenieros están asociados a la industria, es decir a la producción, a la elaboración, a la investigación, a transformar materia prima en productos elaborados, generando mano de obra, trabajo, exportación y progreso a un país y a su pueblo, y, a partir de la revolución industrial, podemos decir que a todo el mundo.

El origen etimológico de la palabra, proviene del vocablo latino ingenium, que puede traducirse como producir, lo que evidencia la esencia de la profesión en cuanto a que su trabajo se vuelca en obras para la gente y refleja claramente la importancia de la ingeniería en la evolución de los países adelantados. Pero, resumiendo; es trabajo.

Muy simplemente podemos decir que los ingenieros trabajan para la gente, y los abogados necesitan de la gente. Abogado proviene del latín advocatus, que significa llamado en auxilio. Es decir que cuando una persona está metida en algo, que no es suficientemente claro como para que caiga por su propio peso, recurre a un abogado para que la auxilie y la salve, mediante el pago de los honorarios correspondientes.

Dijimos que todas las profesiones, seguramente, han tenido un origen loable y, en el caso de la abogacía, por lo que leemos, está documentado.

Se dice que en Roma, en los principios de la profesión, los abogados desempeñaron su profesión de la manera más honorífica y mostraron el mayor desinterés, pero cuando sus servicios a la patria dejaron de ser medios para adquirir honores y distinciones, pasaron a ser hombres mercenarios. A partir de allí el tribuno Cincius intentó que retomen sus orígenes. Augusto trató de remediar el cambio imponiendo una pena, que ellos supieron eludir. Claudio sumó prohibiciones, y el emperador Trajano decretó otras prohibiciones para evitar, a quienes tuviesen pleitos, abusos por parte de los abogados.

En Grecia, Sócrates rechazó ser asistido y las leyes determinaban que las partes se defendiesen a si mismas. Lo mismo ocurría en el Areópago, tribunal superior de la antigua Atenas, en donde no se permitía la asistencia de abogados.

Aclaremos que todo esto pertenece a la historia. En cuanto a la realidad actual, cada uno tendrá su propio concepto.

Lo importante es tener claro cual es el papel que desempeña cada profesión, su aporte al progreso y crecimiento de los países y su relación con la idiosincrasia de los pueblos, para generar pensamientos y plantearnos introspecciones.

Según cifras de distintas entidades universales confiables; Rusia, Suecia y Francia cuentan con un promedio de entre 40 y 70 abogados cada 100.000 habitantes. La Argentina tiene más de 300 y está por sobre varios países sudamericanos. Colombia y costa Rica están a la cabeza con casi 400.

Hasta aquí llegamos, pero quede claro que valoramos cada oficio o profesión, y que tanto el cartonero como el físico nuclear, cumplen una función. Solo pretendemos profundizar en sus aportes, el significado de su mayor o menor necesidad y el porqué de su relación en la evolución de los distintos países.   

TRAS LA HUELLA DEL NAZARENO
Por Antonio Camacho Gómez
Santa Fe ( Argentina )

   La figura de Cristo ha polarizado desde hace más de dos mil años  el interés del creyente y del incrédulo, del científico y del filósofo, del emperador y el menestral, del político y el artista, del santo y el blasfemo. Provocó porque fue un auténtico revolucionario para instaurar el amor, la paz y la justicia entre los hombres que vino a redimir, aunque su Reino no es de este mundo, hoy fracturado por la desacralización, la indiferencia y la crueldad, adhesiones y odios furibundos, El racionalismo, encabezado por Celso antes de que en el año 400 San Agustín escribiera su “De consensu evangelistarum”, ofrece un extenso y controvertido muestrario teórico en el que se extraviaron Reimarus, Paulus, Strauss y el propio Harnack en su ”Esencia  del cristiano”.

   Las biografías, desde la famosa, por su esteticismo, de Renán, hasta la no menos prestigiosa, por su indagación histórica y acento polémico de Papini, son incontables y los estudiosos afiliados a la escuela escatológica, a la histórico-comparativa y la mitológica, también. Las obras de artes primitivas, medievales, renacentistas, barrocas hasta las de nuestros días, son tendencias y estilos disímiles, en todos los continentes, innumerables. El cine, desde la lejana “Rey de reyes” hasta la cercana “Jesucristo superstar” o el esmerado “Jesús de Nazaret”, de Zeffirelli, la ha enfocado a partir de ángulos dispares e incluso se ha intentado la interpretación escandalosa, quizá pensando en el rédito económico y sin ningún fundamento criticista, inserto en la filosofía kantiana, ni rigor en la investigación documental. Como ha ocurrido con María, madre de Jesucristo, que tendría entre los trece y catorce años cuando el ángel le anuncia su maternidad y que concibió al Mesías -Mateo (1,18)- antes de convivir con José; es decir, previo a las nupcias judías que seguían a los desposorios o matrimoniun ratun, actos entre los cuales los cónyuges permanecían con sus respectivas familias hasta un año si la contrayente era virgen.

    Como en su época no sorprende que a través de los siglos, pasaron tres entre persecuciones y matanzas para que la sociedad civil lo siguiera, haya sido amado y denostado porque su doctrina no es filosófica ni política, sino religiosa y moral y choca con las ambiciones materialistas de un mundo insolidario. Rechaza la esclavitud del hombre por el hombre, el poder de la fuerza sobre la razón, la odiosa discriminación por el color de la piel, la fabricación de ingenios letales aptos para originar la hecatombe ecuménica. Y a un costo que eriza la sensibilidad mientras cientos de miles de niños mueren de hambre, millones de adultos viven en la indigencia y decenas de países continúan sumidos en el atraso, sin medios para conseguir que la salud, la educación, la vivienda, un decoroso nivel de vida dejen de ser una utopía. Esa que un profesado marxista, aunque crítico terrible del régimen soviético, intelectualmente emparentado en cuanto a independencia de juicio con Bertrand Russel, el psicoanalista Erich Fromm quiere desechar cuando dice:”Tenemos que crear condiciones que harán del desarrollo del hombre, ser imperfecto e incompleto –único en la naturaleza- el objetivo supremo de todos los contratos sociales. La verdadera libertad e independencia y el fin de todas las formas de poder explotador son las condiciones para la movilización del amor a la vida, única fuerza capaz de vencer el amor a la muerte”. La que luchan por evitar el nivel masivo, quienes, por su función específica integran la Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, dos de cuyos miembros obtuvieron el premio Nobel de la Paz. Y uno de los cuales, el D. Bernard Lown, ha dicho con razón que “debemos ser capaces de legar a nuestros hijos el más fundamental de todos los derechos, que es precondición de todos los demás: el derecho a la supervivencia”.

   Son científicos que, abstracción mediante de sus inclinaciones confesionales o de la carencia de éstas -para Lenin la religión es “el opio de los pueblos”, para Montesquieu, “el hombre sin religión es como el animal salvaje que solo siente su fuerza cuando muerde y devora”- siguen la senda abierta por el Nazareno. Que continúa señalando a un orbe donde la violación de los derechos esenciales del hombre es tan variada como extenso, el recto camino que lleva al bien común.

   En estos días en que la cristiandad conmemora su Nacimiento resulta insoslayable meditar en el significado trascendente de una doctrina que, abarcando lo temporal, el aquí y ahora, satisface plenamente el ansia de infinitud connatural a los nobles espíritus.-

MÚSICA Y POESÍA
Por Eunate Goikoetxea
( España )

Cuando música y poesía eran lo mismo.

Los cantos folclóricos, la música popular, la ópera y muchos otros géneros afines demuestran la estrecha relación que hay entre la música y la literatura de nuestros días. Por extraño que parezca, la cooperación entre estas ramas artísticas no podía ocurrir en la antigua Grecia, por el simple hecho de que no se trataba de dos disciplinas separadas. La música y la poesía nacieron juntas y permanecieron así por mucho tiempo. ¿Cómo es posible? la literatura se cantaba: era música.

Así es, en la antigüedad clásica no se concebía la música sin palabras ni las palabras sin música. En su Poética, Aristóteles describe los tipos de artes de su época y concluye diciendo que «hay, además, un arte que se sirve únicamente del lenguaje, ya sea en prosa o en verso… esta forma de arte carece de nombre hasta el día de hoy». O sea que los griegos, que lo inventaron todo, ni siquiera tenían una palabra para definir las formas literarias desprovistas de música.

Aunque la prosa y el verso a secas existían, y eran en alguna medida empleados por filósofos e historiadores, se trataba, como lo refleja Aristóteles, de casos aislados. La gran mayoría de las obras de la época que leemos hoy en libros bellamente impresos, se cantaban. Así lo hicieron Homero y sus colegas; de hecho el comienzo de la Ilíada reza:

«canta, oh diosa, la cólera de Aquiles…»

Para estos artistas y sus contemporáneos los versos eran inseparables de la melodía, tenían ritmo y altura musical. Algunos poetas hasta mencionan instrumentos musicales en sus composiciones.

Veamos por ejemplo algunos pasajes de un poema de Píndaro :«… en ese intento mío de hallar un modo esplendorosamente nuevo de ajustar el canto…»,y sigue:«… adecuar como se debe la forminge de policromos sones, el vocerío de las flautas y el tema de mis versos».

Tal como se aprecia en estos fragmentos, la interpretación de la poesía se acompañaba de flautas y otros instrumentos griegos. Entre ellos, el aulós y la lira llegaron a ser los más populares. El aulós era una especie de flauta doble, que se usaba sobre todo en la música movida, o bailable; mientras que la lira era parecida a un arpa pequeña, y solía usarse para hacer música más suave o contemplativa.

Probablemente nunca sabremos a ciencia cierta de qué manera se cantaban estos versos, porque los fragmentos musicales que han llegado a nuestros días son escasos e incompletos. Lo que sí está claro es que, si bien la poesía consiguió independizarse de la música, ésta última continuó dependiendo de las palabras hasta el siglo XIV, más o menos, cuando empiezan a proliferar obras puramente musicales. Esta tendencia continuó hasta que finalmente, la llegada del Barroco (siglo XVII) trae consigo nuevas formas de música instrumental.

En nuestro vocabulario actual se pueden encontrar resabios de la antigua comunión entre estas disciplinas. Muchas de las palabras que usamos para designar los diversos tipos de poesía, como «oda», o «himno», corresponden a formas musicales heredadas del idioma griego, y el término «poesía lírica» viene de «poesía cantada al tañido de una lira».

Entonces ya sabes que si alguien te habla de la literatura griega y menciona a artistas como Homero, Píndaro, Safo, Sófocles y otros, puedes añadir con total seguridad: «además de poetas eran músicos.

MATRIARCADO
Por Angel Medina
España                                 

Más allá de la tentación de la manzana, la mujer reivindica el  lugar que considera corresponderle en la sociedad. Hubo una época en la cual  mantuvo el predominio o mayor autoridad social. Muchos hemos oído hablar del “Matriarcado” (del griego mater archein, que equivale a gobernar) Esto es: el gobierno de las mujeres. Desde entonces, la Ciencia ha progresado enormemente y  no sería baladí preguntarnos: ¿tendrán  ellas en un futuro próximo la llave en sus manos?

Con motivo de la presentación de un libro titulado “El amante clonado” hube de abordar el tema de la reproducción humana. En la actualidad parece estar “congelado”, aunque en cualquier momento podría reactivarse (a veces, el silencio que envuelve las investigaciones suele ser proporcional a su importancia)

Al hablar de la clonación nos solemos acordar de la ovejita “Dolly”, que sobrevivió al experimento, aunque murió prematuramente, si bien fueron necesarios casi trescientos intentos fallidos hasta conseguir el éxito que se buscaba. Esto equivale a la eliminación de muchos zigotos, o lo que es igual, a prescindir de vidas incipientes. Surge una pregunta: ¿Es posible con los humanos? Ciertamente, resultaría más  complejo, pero no imposible.

Detengámonos en este punto para precisar: ¿en qué consiste la clonación?

Las células humanas poseen 46 cromosomas, a excepción de las reproductoras que poseen 23. Al unirse y combinarse los 23 pares se reconstruirá la fórmula cromosómica con el ADN del nuevo ser. La vía natural es el coito, pero también puede alcanzarse mediante la fecundación artificial, bastando  unir en una probeta los gametos masculino y femenino y posteriormente implantando el zigoto en un útero.

Pero, ¡atención!, pues es posible introducir una célula somática (soma= cuerpo)- indistintamente masculina o femenina- en el ovocito, al que previamente se le ha desprovisto de su núcleo. ¿Qué ocurriría en tal caso? Pues, que siendo única la aportación, limitándose el huevo a recibirla para su posterior desarrollo, el resultado sería idéntico al donante. Sin embargo, no concluye todo aquí, ya que las posibilidades pueden ser más amplias.

Se ha observado en la naturaleza (citaré el mundo de los insectos) que las abejas y los zánganos salían de huevos no fecundados, en tanto que la reina y las obreras sí lo eran. Esto es la partenogénesis: la posibilidad de desarrollarse un gameto femenino sin el recurso del masculino. Siguiendo esta vía, tomemos un óvulo de mujer y vaciémoslo de su contenido (así eliminaríamos la carga genética), extraigamos una célula somática de su propio cuerpo (ésta sí posee 46 cromosomas) y finalmente la implantamos en dicho huevo. El resultado sería una hembra idéntica a ella misma como doblemente donante y receptora. Auto-inseminación.

Hasta aquí el proceso. Pero ¿y las consecuencias? ¿Es válido el principio científico de que todo lo que es posible debe hacerse? ¿Adónde podría llevarnos? ¿Progreso? ¿Y el costo?

Recordemos lo dicho sobre la partenogénesis. Inseminándose a una mujer por otra mujer e incluso por sí misma, el producto sería otra hembra. Valiéndose de la técnica  podría procrearse exclusivamente entre mujeres. ¿Qué es algo anti natura? ¿Procreación aburrida? ¿Sexualidad reprimida? ¿Ética errabunda? Lo cierto es que, suprimida la vía natural de la copulación se eliminaría a Adán y sobreviviría Eva por  el procedimiento inducido, dándose lugar a una sociedad de  féminas. Feminización total.

 Puede que alguien sonría malévolamente, aduciendo que estamos hablando de ciencia-ficción. Ficción, por el momento y en parte. Ciencia, siempre. ¿Sería desmesurado pensar que andando el tiempo alguna científica “progre” lo intentara? Y es que, una vez abierta la “Caja  de Pandora”, ¿quién volverá a meter al genio dentro del tarro? Consideración que debe llevar a la toma de conciencia social. ¿Mejor tirar la llave al fondo del mar cuando todavía estamos a tiempo?

DESAYUNANDO CON PAPA
Por Amelia Prieto ( Argentina)

¡Qué afortunada he sido una vez más! Cuando dejé a Ángel en la colonia me pasé por la frutería y Mercedes me ofreció media sandía que tenía cortada en la heladera. El olor era intenso y la compré. Subí al departamento y pensé que sería genial desayunar contigo. En un plato me dispuse a cortar una rodaja y un poco de pan, para ti, que sé que te gusta. Y comenzamos a hablar. Tú ya sabes lo que ocurre pero… me encanta contarte y que te hagas de nuevas. Novedades del pequeño y mis inquietudes. Esas que me tienen preocupada porque no sé si nací en otra galaxia o vosotros, mamá y tú, me educasteis en un tiempo futuro más que pasado. ¿Fuiste un adelantado a tu tiempo? Crecí en un ambiente en el que tú trabajabas fuera de casa y mamá administraba el tema económico además de ser ama de casa y madre, y nos hacía la ropa a Mari y a mí, siempre como pinceles, igual le daba el punto que la máquina de coser. Tú venías de una larga jornada y tenías tiempo para auparme y pasear por el patio quitando las malas hierbas. No aprendí a cocinar hasta que me casé pero sabía arreglar puertas de armarios y grifos, montar enchufes, para que no necesitara a ningún hombre para esos menesteres, me decías… a coser me enseñaron en el colegio, benditas Labores del Hogar igual que FEN, después llamada Convivencia para la democracia (en FEN y en Religión tuve profesores/as que nos abrieron un mundo en la diversidad. Solo un dato: el cura que me dio religión en 5º de Bachiller comenzó el curso con Educación Sexual, corría el año 1972). Tras una infancia y adolescencia felices, sí, papá, sigo pensando que quienes tuvieron felicidad en esas etapas somos adultos felices, con sus problemas, cada uno los tenemos, se inició mi etapa como adulta trabajando. Como secretaria. Feliz. No, no me sentí acosada ni siquiera en ese tiempo. Si yo te contara, papá, que la única que vez que he sido acosada ha sido por una mujer… Y después mi matrimonio, la maternidad y todo lo demás. Comenzaron los seres queridos a ir desfilando hacia el más allá pero me enseñasteis a seguir caminando hacia adelante a pesar de todo. No precisaste de ir a ninguna universidad para tanta sabiduría. Eduqué en esa misma igualdad: recoger cada uno sus habitaciones, vaciar el lavavajillas, semanas alternas… Que no me digan que soy una víctima del machismo o del patriarcado y por eso no me doy cuenta de lo que ocurre. Aborrezco tanto el machismo como el hembrismo y hay que acabar con el patriarcado… ¿se impondrá el matriarcado? ¿Más de los mismo cambiando el género? ¿Por qué no se comienza a acabar con el machismo desde dentro? Hay quien ve la aguja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Quien tenga una pareja controladora que se separe o lo denuncie (que está tan de moda, pobre quien necesite urgencia judicial porque con tantas falsas denuncias están colapsados los juzgados). Porque hablando de denuncias falsas no he visto aún a ningún/a adalid de la abolición del patriarcado que reparen el honor de quienes han sido víctimas de una falsa denuncia por acoso, agresión, violencia sexual. Al contrario, compartieron las noticias pero luego no hicieron lo propio con el desmentido. Ni siquiera que hayan lamentado el suicidio reciente de un joven de 18 años por la falsa acusación de una amiga, vaya amiga diría yo. Que los hombres también se animen a denunciar los acosos y agresiones de las mujeres. Que no sientan vergüenza. Porque el ser humano, sin distinción de sexo, tenemos un gen violento por ahí que es el que nos tiene a mal traer. Quiero que la igualdad sea entre seres humanos y no de hombres y mujeres enfrentados. ¿Eso es una utopía? ¿Tal vez un sueño? Ojalá sea lo segundo. Y que yo lo vea por el bien de todos y en especial de alguien a quien amo, que es tu bisnieto, Ángel. Gracias, papá, por este rato de conversación que hemos mantenido mientras desayunábamos sandía

PRIMER CONGRESO FEMINISTA EN MÉXICO
Por Jaime Octavio Solís Robledo
México

Al iniciarse 2019, bien vale la pena recordar el primer congreso feminista que de manera formal se efectuó en mi país, México. Tuvo como sede la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán, del 13 al 16 de enero de 1916. Esto significa que estamos a 103 años de ese trascendental acontecimiento, el cual habría de marcar una huella indeleble en esa tenaz batalla de las mujeres mexicanas por el reconocimiento pleno de sus derechos, al igual que los del hombre. En el informe que rinde el Comité Organizador al Gral. Salvador Alvarado, en ese entonces comandante militar y gobernador del estado, destacan los siguientes acuerdos:

  • En todos los centros de cultura de carácter obligatorio y espontáneo se hará conocer a la mujer la potencia y la variedad de sus facultades, y la aplicación de las mismas a ocupaciones hasta ahora desempeñadas por el hombre

  • Gestionar ante el Gobierno la modificación de la Legislación Civil vigente, otorgando a la mujer mas libertad y más derechos para que pueda con esta libertad escalar las cumbres de nuevas aspiraciones

  • Fomentar los espectáculos de tendencias socialistas y que impulsen a la mujer hacia los ideales del libre pensamiento

  • Que la mujer tenga una profesión, un oficio que le permita ganarse el sustento en caso necesario

  • Que se eduque a la mujer intelectualmente

  • Fomentar por medio de conferencias y artículos de periódicos la afición al estudio de la Medicina y farmacia en el bello sexo

  • Fomentar la afición a la literatura y a escribir libros de higiene, artes y cuanto redunde en el progreso de la mujer

    Abrir a la mujer las puertas de todos los campos de acción en los que el hombre libra a diario la lucha por la vida

  • Libre acceso a las mujeres para desempeñar cargos públicos.

Ante el absurdo concepto reinante en esa época en el sentido de que la mujer NO ERA APTA para otra actividad que no fuera los quehaceres domésticos, causa asombro la actitud visionaria de las principales organizadoras del citado Congreso, ADOLFINA VALENCIA y CONSUELO RUZ MORALES, en esa lucha permanente por el reconocimiento moral y legal de sus derechos, la cual no pierde vigencia y en algunos países presenta condenables atrasos. FELICIDAD PARA TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO. Aunque para mi, cada día es su Día.

Ciudad de México, enero de 2019.    

¿COMO SERÁN LOS LIBROS DEL FUTURO?
María del Carmen Villaverde de Nessier
Argentina

¿Leer en el futuro será cuestión de oídos y de vista? ¿Leeremos a elección a través de las computadoras los libros, capítulos, artículos periodísticos de nuestra particular apetencia? Sí ya leemos así con sólo apretar un botón, aparecen así en la pantalla las páginas, los esquemas, los dibujos deseados y también una voz de mujer o varón ( a elección) nos pueden hacen gozar de los contenidos.

¿Habrá entonces, libros con soportes electrónicos en librerías, bibliotecas, escuelas y kioscos callejeros? ¿Habrá disponibles libros para escuchar y leer en pantallas de relojes, celulares y en las vidrieras? Sólo será cuestión de elegir, teniendo la suerte además de ir reconociendo los objetos y el paisaje por los aromas y olores.

De verdad, tal tipo de lectura será deslumbrante y cada uno de nosotros tendrá la posibilidad de complicarse directamente en la trama.

¿Serán así los libros del futuro? ¿Leeremos proyectando el contexto de cada página en pantallas escolares áulicas y/o familiares, claro, para TODOS sin discriminación? ¿Reconoceremos a los personajes por las modulaciones de sus respectivos tonos de voz? ¿Habremos aprendido a comprender los textos interpretando esas modulaciones en un abrir y cerrar de ojos?

¡Atención!, en todos estos casos, seguramente, también habrá que recurrir al libro escrito, al texto MADRE, al autor y a sus otras creaciones literarias para interesarnos más, para comprender mejor.

Los sistemas tecnológicos informáticos por ser electro-dependientes podrán interrumpir esas lecturas tecnificadas ante la ausencia o carencia de energía, pero el LIBRO seguirá allí.

Porque la lectura puramente electrónica puede llegar a ser un elemento de exclusión, de marginación social y cultural, pero el libro, ese que tenemos en nuestras manos, el de leer en cualquier sitio, el de llevarse en el bolso o el bolsillo, tendrá siempre mayor posibilidad de abrirse a todos y a todos los niveles, y estará siempre allí creando espacios para que la gente pueda, de cualquier modo y con muy pocos elementos externos, leer, recrearse, imaginar y escribir.

El libro escrito, el de ayer, el de hoy y el de siempre seguirá proponiendo la textura de la vida, la sobre vivencia espiritual, la expresividad humana, el vuelo libre del pensamiento en busca de la Verdad.

5 comentarios en “CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS EN ESPAÑOL”

  1. AH! As crônicas… esses pequenos textos que falam tudo e de tudo…estorias que resumem vidas de uma maneira única em cada
    escritor, me fascinam e me inspiram a poetizar! Pensam que já li? Apennas me apresentei à elas e co o tempo, voltarei, prara
    sentir alma desses escritores que me presenteiam com o pedaços de vidas,que sinto pulsar no coração de cada um.Eu volto!
    Besos a todos esse dedicados cronistas! Cema Raizer,

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  2. Es muy grato enterarse de que la lucha (formal) por los derechos de las mujeres tuvo un evento tan importante en nuestro país. Gracias amigo Jaime, tus intereses son variados y en cada tema encuentras el enfoque adecuado. Que este año sigas siendo tan prolífico y acertado como Siempre.

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  3. » LA CULURA DEL DIÀLOGO» CARLOS BENITES VILLODRES: Malaga-Espanha,
    Concordo com Carlos!Por isso estou aqui: adoro «ouvir» e responder aos escritores…
    Interagir, mesmo de tão longe, é estar mais perto!Tudo o que «dizes aqui» é uma semente
    que posso plantar em minha mente, para cultivar ideias e ideais! Eu sempre escuto os
    amados escritores, que escrevem o bem, e que nos tornam amigos na comunicação!
    Gostei de seu trabalho! Parabéns e obrigada!

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  4. «PROFEIONES PROFESADAS»: HUGO LUIS BONOMO (Argentina)
    Muito interessante esse tema que nos descreve a incrível disparada
    de uma profissão que se torna um «enigma» perante o número
    elevado de profissionais de uma área, aumentando de forma incrível,
    estatisticamente exagerada representantes dessa profissão!
    Título que corresponde à toda a matéria : estudo e título, sérios!

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