CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS EN ESPAÑOL

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PLACIDO DOMINGO 
Amado Blanco Pedrero
Octubre 2017 

Uff, se ha ido el mes de septiembre! Terminó su actividad a tambor batiente, y nos ha dejado con un cúmulo de desconsuelo, estresados, sensibles a los movimientos por más leve que éste sea, como cuando pasa un camión frente a nuestro domicilio y se siente un pequeño movimiento, ahora eso nos alarma, eso nos pone en alerta y nos provoca una mirada rápida a la lámpara que cuelga, para ver si confirma nuestra sospecha.

Hemos vivido o más bien pasado (porque eso no puede ser vida) por momentos crueles, ver llorar a una madre siempre será doloroso. Pero no podemos pelearnos con la naturaleza, más bien todo lo contrario, debemos cuidarla, amarla, apapacharla y protegerla.

Lo que nos ha quedado claro una vez más, ha sido la solidaridad del pueblo mexicano, ese (como el de 1985) 19 de septiembre fue de una reacción increíble, de inmediato se presentaron miles de voluntarios a auxiliar o tratar de hacerlo en caso de que hubiese algún sobreviviente en el edificio colapsado. Claro que ahora se demostró el poder de las redes sociales, hace treinta y dos años se carecía de ellas, pero ahí estaban haciendo acto de presencia los socorristas, fue por eso que nació organizado y capacitado un grupo de ellos llamados Topos. Ahora existen  seis o siete, algunos ya con experiencia internacional.

Sin embargo, llegaron brigadas de auxilios de otros países, no puedo mencionar alguno porque caería en alguna omisión y no sería justo, pero sí puedo decir que países como Israel, Estados Unidos y Japón, que han sido certificados por la ONU en esta especialidad, estuvieron ayudando enormemente.

En los años ochenta del siglo pasado, tuve la oportunidad de ocupar un departamento (o piso) en el Edificio Nuevo León de la unidad habitacional Nonoalco Tlatelolco de la ciudad de México, recuerdo que me asomaba a una ventana para ver una alberca que había cerca del edificio, en mi interior pensaba: Si algún día tiembla me tiro por la ventana para llegar a la alberca, pues si lo hacía llegaría muerto porque yo estaba en el piso doce.

Hago mención a este edificio porque fue precisamente aquí que en el terremoto del ochenta y cinco que esta construcción se cayó cual castillo de naipes, y fue precisamente aquí que se presentó a ayudar un ser extraordinario, no solo como tenor o barítono, sino como ser humano increíble, sencillo, con un corazón enorme, ejemplo de famosos que no salen a la calle caminando porque no quieren que los vea la gente.

Claro que me estoy refiriendo al cantante español-mexicano Plácido Domingo, cualquiera pudiese pensar que lo hacía porque tenía familiares debajo de esa mole de concreto, y eso es cierto, pero cuántos estaban en las mismas condiciones y no se les veía sacando escombros; trabajando incansablemente. Don Plácido Domingo es una persona que tiene un corazón que no le cabe en el pecho, es único e irrepetible, no sólo lo ha demostrado aquí sino en otros países.

Poco tiempo después de esos crueles días que pasó buscando a sus familiares, empieza a realizar presentaciones personales para que con lo recaudado pudiera ayudar a los necesitados, es del tipo de personas que quisiera uno que fueran eternas, debería existir una ley que nos obligara a imitar a personas ejemplares, para que nuestro mundo fuera positivo, progresista y sus habitantes libres de toda contaminación.

Desafortunadamente siempre imitamos a los malos, será porque es más fácil, o porque así nacemos, malos. El ejemplo de los padres es fundamental, la enseñanza en el hogar más importante que de las escuelas en ese aspecto. Escoger a los amigos siempre lo he considerado importantísimo, busquemos como modelo al bueno, por humilde que sea, pero que sea bueno.

He querido recordar a Don Placido Domingo, como un homenaje a su proceder, a su actitud y no me queda más que desearle larga vida. Dios o su Dios lo bendiga!!

EL CORAJE DE FRANCISCO

Antonio Camacho Gómez

   El poeta alemán Enrique Heine, con el que entronca románticamente su par español Gustavo Adolfo Bécquer dice que “doquiera un alma noble despliega su actividad encuentra un Gólgota”. En este sentido el personaje más importante de la historia argentina a nivel mundial, el papa Francisco tiene y tendrá el suyo. Porque es preciso hacer hincapié en que con su advenimiento a la cátedra de Pedro la iglesia fundada por Jesucristo ha experimentado cambios significativos con la pretensión de seguir el ejemplo de las primeras comunidades cristianas; buscando salir del apoltronamiento rutinario de los templos, sin desmerecer liturgias esenciales, para buscar a los pobres, a los más necesitados de su asistencia espiritual y material.

   Pero no solamente su misión es apostólica y sujeta a exhortaciones de un clero y una jerarquía a la que en tiempos de descarrío Isabel la Católica metió en vereda, sino que ha procurado, y continúa haciéndolo, transparentar las funciones de la administración vaticana, sin excluir a su criticado banco; arremeter contra el capitalismo salvaje, la vergonzosa exclusión de millones de personas carentes de los medios indispensables para vivir y las censurables diferencias entre países ricos y los denominados en vías de desarrollo. Aunque esta expresión constituya un eufemismo. Hay que agregar la tolerancia cero que impulsó Benedicto XVI para los curas pedófilos, la defensa del inmigrante, la condena sin fisuras para los fundamentalismos de cualquier naturaleza, en especial para los que en Medio Oriente asesinaron a miles de cristianos y provocaron la huida de millones de habitantes a campos de refugiados en penosas condiciones. Y sin que las potencias occidentales actuasen con el vigor que la situación reclamó y reclama en Irak, Siria, Uganda, Nigeria, Libia, Argelia, Etiopía y otras regiones de África y Asia. No ignoro los intereses políticos y económicos contra los que el Santo Padre –lo correcto sería llamarle Padre Santo, denominación de los padres de la Iglesia, no de los papas en su tiempo- critica, incluyendo a las mafias de todo tipo, con un coraje que le ha valido la admiración de creyentes e incrédulos. Pero que también al promover modificaciones en estructuras de privilegios dentro y fuera de la Iglesia Católica ha suscitado el malestar y la censura, abierta o solapada de las personas, instituciones o gobiernos involucrados. En este último caso el turco, cuando manifestó su repulsa al genocidio armenio, aceptado hasta por el propio Ataturk antes de ser considerado el “padre de la patria”.

   Francisco, al que en su propio país se lo ha involucrado falazmente en alguna operación política corre peligro. Ya quisieron acabar con San Juan Pablo II en la plaza de San Pedro, aunque ahora se han tomado medidas más rigurosas con auxilio de las nuevas tecnologías, y, hace unos años fueron detenidos en Cerdeña varios miembros de un grupo vinculado a Al Qaeda que, supónese, tenían la intención de atentar contra Benedicto XVI. El papa argentino no está libre de conspiraciones que pueden configurar un riesgo para su vida, y él lo sabe, exponiéndose a veces por su acercamiento a las multitudes ante la intranquilidad de sus custodios. Que no siempre pueden prever ciertas circunstancias como ocurrió en Brasil con un embotellamiento al paso de la caravana.

   Por otra parte ya le consta la amenaza explícita de mal llamado Estado Islámico – ISIS), que lo tiene en la mira. Pasemos por alto su viaje a Colombia –con tensiones por incursiones de militares venezolanos a su territorio-, pero no a su anunciada visita a Bangladesh y a Myanmar. Sobre todo a la primera nación, nido de talibanes y de terroristas variados, con frecuentes atentados y muchos muertos, cristianos o no. En Myanmar (ex Birmania) radicales budistas y militares han acabado con la vida de muchos musulmanes, una gran parte de los cuales debieron huir a Bangladesh no pocos por hambre, provocando una situación de colapso en centros de acogida. El papa no lo ignora pero su misión por la paz, al vicario de Cristo lo lleva a cumplimentar el “no teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mateo 10,28). Todo un alto ejemplo de amor y coraje.-

Setiembre 2017.-

LENTOS, PERO HAY AVANCES, LA LUCHA DEBE DE CONTINUAR
Jaime O. Solís Robledo (México)
31 Octubre 2017

El ISSSTE en mi país es la dependencia que el gobierno creó, para dar atención de salud y otras prestaciones, al personal que labora y laboró a su servicio . El significado de sus  siglas (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los trabajadores del estado) fue satirizado con mucho ingenio por los mexicanos de la década de los 60.:”Inútil Solicitar Servicios de Salud Tramitamos Entierros” Esto se debió a la irresponsabilidad , prepotencia, grosería y humillación con que los pacientes éramos tratados por parte de enfermeras, médicos personal administrativo, y no se diga de sus dirigentes  saqueadores en turno. Ese fue el motivo de que allá en la segunda mitad de la década de los 70, decidiera yo aguantar las enfermedades o sangrar mi economía para acudir al médico particular.

Durante ese lapso de mas de 40 años, sólo acudí una vez al área de URGENCIAS del ISSSTE (por la insistencia de mi hija Mayra y la oposición mía) debido a los fuertes dolores, y la alta fiebre que me acosaban. Me trataron muy bien, a pesar de la odisea que pasé para ser atendido. De eso hará unos 8 años, durante una de mis visitas a CDMX pues trabajaba en el estado de Guerrero. Era increíble para mi que me dieran tan buen trato, lo cual me orilló a dejar una felicitación en el hospital Adolfo López Mateos. Durante 28 años en Guerrero, las pocas veces que me enfermé, hice el esfuerzo de pagar médico particular, siempre con la generosidad y consideración del Sanatorio AMÉRICA, sobre todo de mi amigo. Dr. Gustavo Abarca Alarcón.

Hoy, de regreso a la CDMX desde el año 2015, este 26 de octubre con un azulado cielo y formado en esta fila de enfermos que vienen a surtir sus recetas, mi mente ha dado libertad a los recuerdos, incluida mi asidua condena al ISSSTE a través de mis artículos periodísticos,para reubicarme en esta triste realidad que me circunda: ancianos en silla de ruedas o con muletas, desplazándose con grandes sacrificios, muchos de ellos sin acompañante. Lanzo un suspiro profundo al reflexionar en que todavía puedo caminar y viajar en autobús, metro o metrobus; que todavía escucho y veo aunque sea a medias y aún puedo gozar la dicha inigualable de paladear las ráfagas de felicidad que la vida me ofrece. Me introduzco hasta el fondo de mí para gritar en silencio: Gracias Creador de las Galaxias por mantenerme con vida después de tantos años paladeando lo dulce y amargo de mi zigzagueante caminar en este planeta.

Francisco Herrera Sipriano
Profesor investigador/INAH
Museo Regional de Guerrero
Chilpancingo, Gro., 5 de noviembre de 2017

REGLAMENTO MUNICIPAL SALGADISTA (Abril del 2013)


México estaba en guerra civil por la restauración del orden constitucional, por la democracia y por la tierra, encabezada por los líderes Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Francisco Villa y Emiliano Zapata. La bandera campesina por la tierra y un gobierno a favor de los pobres estaba representada por el caudillo Zapata y el Plan de Ayala, con base principal en el estado de Morelos. En la región de Guerrero el principal dirigente zapatista, general Jesús H. Salgado, operaba un movimiento con dinamismo y creatividad en la zona calentana y norte de la entidad, colindante con los estados de México y Michoacán.

Entre febrero y abril de 1913 el general Jesús H. Salgado entabló pláticas con representantes del gobierno ilegítimo del general Victoriano Huerta para negociar su rendición. Huerta había ordenado recientemente el asesinato del presidente constitucional Francisco I. Madero y usurpado el poder. Salgado echó mano de la estratagema de fingir sometimiento al gobierno para obtener armamento. Obtuvo buenos resultados: ante el coronel Antonio G. Olea firmó su reconocimiento al régimen golpista a principios de abril, se incorporó a las fuerzas rurales por una o dos semanas, le proporcionaron haberes, armas y municiones, y luego se volvió a rebelar.

De manera paralela a la reanudación de hostilidades contra el gobierno huertista, Salgado comenzó a implementar una versión particular de revolución en su zona de operaciones en Guerrero y parte limítrofe con el Estado de México, tendiente a consolidar su dominio territorial y contar con lugares de abasto, de refugio y de financiamiento. En el ámbito político, en su calidad de “Jefe de las Fuerzas del Ejército Libertador del Sur”, por acuerdo de asamblea general de jefes efectuada en Tlalchapa, Gro., el 20 de abril, expidió un reglamento para el régimen administrativo de los ayuntamientos, aplicable en los territorios controlados por la revolución. Lo componían diez artículos, cinco incisos y un transitorio. Documento escueto, de cuartilla y media. Planteaba las cuestiones más urgentes e importantes para el sostenimiento de la lucha campesina y algunos beneficios para la población. En el artículo primero estipulaba que en las zonas dominadas por la revolución habría autoridades nombradas por el Cuartel General, de acuerdo con la voluntad popular de cada municipio. Sus atribuciones eran: cuidar del orden y tranquilidad de la población, así como de su adelanto y progreso; nombrar al tesorero y secretario, procurando que fuesen personas honradas y de criterio sano; designar a los comisarios y subcomisarios de los pueblos y cuadrillas, así como las comisiones de seguridad pública; publicar todas las disposiciones emanadas del Cuartel General, a fin de que los habitantes se enteren y penetren de “los nobles ideales que persigue la Revolución”, y; cuidar el buen estado de los caminos vecinales. En los siguientes artículos continúa especificando las facultades y obligaciones de las corporaciones municipales. En el segundo, menciona que los ayuntamientos debían procurar el establecimiento de buenos depósitos de maíz y de zacate en lugares seguros, para alimento de la caballada de las fuerzas revolucionarias que llegasen, así como fondos suficientes para haberes de dichas fuerzas; al efecto, las autoridades asignarían proporcionalmente a los pueblos y cuadrillas las cantidades con que debían contribuir, “haciéndoles ver la obligación que tienen de auxiliar a los defensores de los derechos del pueblo.” Artículo tercero, era deber del tesorero llevar un libro para el registro de entradas y salidas de los fondos de la revolución, informando mensualmente al Cuartel General, particularmente de la existencia de numerario. Artículo cuarto: el presidente, secretario y tesorero, atenderían diariamente en sus oficinas, “a fin de que todos los documentos y negocios no sufran demora y la justicia sea pronta y expedita.” El quinto obligaba al presidente a ser el medio de comunicación con el Cuartel General y demás jefes revolucionarios, dando cumplimiento riguroso a las disposiciones que le hicieran llegar. En el sexto, obligaba al nombramiento de personas encargadas de la vigilancia del ramo de matanza en los pueblos y cuadrillas, con el objeto de evitar el sacrificio de animales robados. Artículo séptimo: “El C. Presidente Municipal dentro de los tres días siguientes a la publicación de este reglamento, formará una lista de los caciques o personas que hayan tomado las armas contra la revolución y las remitirán al Cuartel General para que en seguida se les comunique las instrucciones para proceder en contra de los enemigos del pueblo.” El octavo, facultaba a los ayuntamientos a concentrar en un campo seguro la caballada suelta perteneciente a la revolución, dando cuenta de su número al Cuartel General. Artículo noveno: “Se ordena y faculta a los mismos ayuntamientos para que dentro de los quince días siguientes a la publicación de este reglamento establezcan escuelas primarias en todos los lugares de su demarcación, pues es de ingente necesidad que la instrucción pública se propague entre todas las masas;” los directores y maestros serían nombrados por las propias corporaciones y pagados los sueldos por los vecinos de cada lugar. Considerando necesario que el pueblo comenzara a disfrutar de los beneficios de la revolución, el artículo décimo determinó la reducción a la mitad de los diversos tipos de impuestos municipales vigentes, y que de ahí cubriesen sus gastos los ayuntamientos. El transitorio decía que el reglamento entraría en vigor a partir de la fecha de su publicación.[1]

            Aprobado y expedido el 20 de abril de 1913 en Tlalchapa, el reglamento se estaba haciendo llegar a los ayuntamientos de la región en Guerrero y del distrito de Sultepec del Estado de México, donde llegaba también la influencia de la rebelión salgadista. Una copia del ejemplar al que se hace alusión se estaba poniendo en práctica en Teloloapan, donde el cabildo municipal había sido nombrado con ciudadanos favorables a la lucha campesina y, por instrucciones del Cuartel General, el presidente municipal provisional Ignacio Mendoza remitió otro tanto el 30 de mayo a su homólogo de Amatepec, distrito de Sultepec, con el siguiente oficio: “De orden superior se le adjunta un Reglamento de Ayuntamiento, para que conforme a él pueda regirse ese municipio.” Además de dicho ordenamiento, le hizo llegar otras indicaciones precisas sobre cómo recaudar fondos para la revolución:

También por acuerdo del Cuartel General notifique usted a los Comisarios y Subcomisarios de ese Municipio para que cobren de cada Jefe de familia un peso; de cada ganadero que tenga diez reses arriba, una res o su importe, cuyo mínimo será de $20.00, veinte pesos; de cada terrateniente que sus intereses valgan $100.00 cien pesos arriba, pagará un peso por cada cien pesos, y las Haciendas desde $1,000.00 mil pesos arriba, según categoría. De los fondos que se recaben, las autoridades subalternas les descontará el 4%; de usted o el Tesorero que cuide los fondos el 6%; y su cuenta de fin de mes debe documentarla y remitirla a esta oficina con los fondos reunidos, para dar cuenta al Cuartel General. Suplicándole su acuse de recibo, protesto a usted mis respetos.[2]

El presidente de Amatepec informó a las autoridades superiores, hasta llegar la comunicación a la Secretaría de Guerra, pidiendo auxilio contra las “chusmas revolucionarias.” Se aclara que el cabecilla Melesio Albarrán había recibido la instrucción de Salgado para arreglar que en Amatepec hubiese autoridades favorables a la revolución, sin haberse efectuado hasta el momento; también que el presidente provisional de Teloloapan no simpatizaba realmente con la lucha salgadista por convicción, lo hacía obligado por las circunstancias.[3]

Como dijera el licenciado José Inocente Lugo al inicio de la revolución maderista, cuando recibió una proclama antiporfirista de los Figueroa, “las guerras se hacen con dinero y no sólo con papeles”; Salgado trataba de asegurar sus fuentes de financiamiento y aprovisionamiento, aunque en condiciones muy precarias porque dependía fundamentalmente de lo que podía obtener de las comunidades campesinas pobres, más empobrecidas y agobiadas aún por la guerra civil, ya fuese de manera voluntaria u obligadas; la mayoría de la gente adinerada, caciques y enemigos de la revolución, habían emigrado o tenían la protección del gobierno en los lugares más seguros.

 El reglamento salgadista era un ordenamiento administrativo para tiempos de guerra, con el objetivo primordial de obtener recursos para el sostenimiento de la lucha campesina, aunque resaltaba la importancia y el apoyo que debían dar a la educación elemental, probablemente por considerarla una herramienta primordial de emancipación. Seguramente dicho estatuto no fue del agrado de la mayoría de la población, aunque se le decía que era para su beneficio, porque la expoliaba todavía más. Es curioso que trataran de frenar el sacrificio de ganado robado en los pueblos, cuando era práctica común de los revolucionarios sacrificarlo en despoblado para satisfacer en parte sus necesidades de alimentación.

 Salgado trataba de organizar las actividades del territorio donde tenía cierto control e influencia, con el apoyo de algún núcleo reducido de medianos intelectuales, como el profesor Brígido Barrera, aunque no se mencionan por ahora en los documentos. Al parecer, cuando Salgado se refiere al “Cuartel General” en el reglamento y otros documentos, no se refiere al presidido por Emiliano Zapata en Morelos, sino al encabezado por él en su zona de operaciones. Tampoco menciona al Plan de Ayala como fuente de legalidad y legitimidad. Salgado le imprimía un sello propio al movimiento encabezado por él, poniendo en práctica iniciativas como la presente, sin que tuviese antecedentes hasta el momento en Morelos u otros lugares, ni que fuese un lineamiento de Zapata.

En suma, el movimiento salgadista-zapatista guerrerense acordó rebelarse contra el régimen huertista y continuar la revolución por un gobierno a favor de los desheredados, bajo la bandera del Plan de Ayala, pero operando con cierta autonomía.

[1] Copia del reglamento, mayor Antonio Frías, Toluca, Estado de México, 19 junio 1913, AHDN,XI/481.5/159, F. 1125.
[2] Copia certificada del oficio, Ibídem, F. 1124.
[3] General E. S. Carmona al secretario de Guerra y Marina, 26 junio 1913, AHDN,XI/481.5/159, F. 1123.

LA REFLEXIÓN
Dr. Elías Galati (Argentina)

Reflexionar consiste en analizar algo con detenimiento, es una actividad que se lleva a cabo para tener consideración de algo, meditando y pensando al respecto.
No sólo es la actividad del pensamiento, sino también su expresión material, es decir una carta o una nota es la expresión de la reflexión.
Más la reflexión personal es un proceso natural del pensamiento en el que se analizan, interpretan, aclaran y relacionan ideas y se alcanzarnconclusiones como consecuencia de ese proceso. 
Una reflexión personal permite analizar realidades de distinto tipo y que permiten la formación de nuevas ideas. Una reflexión personal se produce para mejorar una situación o modificar un comportamiento mediante procesos mentales de carácter individual. Como estrategia de evaluación de procesos evaluativos, es común pedir una reflexión personal para comprobar si los objetivos han sido cumplidos.
En sí misma la reflexión consiste en abandonar por un momento el contenido intencional de los actos, para volver sobre los mismos actos.
Es un proceso de inversión de la dirección natural de los actos creando las condiciones necesarias para la reversión completa de la conciencia y lograr la conciencia de sí mismo.
El planteo desborda el plano psicológico y penetra en el filosófico, sin dejar de contener su aspecto existencial.
Los escolásticos distinguen entre la reflexión psicológica y la ontológica, siendo la psicológica la reflexión sobre los actos del sujeto equivalente a la conciencia, es decir darse cuenta, como una idea refleja;  la ontológica se refiere a los objetos mismos es decir una idea directa.
Es evidente que aún en el plano psicológico se plantea un problema de conocimiento que excede al mismo, y significa contraponer la reflexión a la sensación, en el sentido que le daba Locke “aquella noticia que el espíritu adquiere de sus propias operaciones y del modo de efectuarlas, en virtud de lo cual llega a poseer ideas de estas operaciones en el entendimiento”.
Todas la impresiones que nos golpean llegan primero a los sentidos y provocan una sensación, que puede ser de frío, calor, bienestar, placer, dolor u otras, pero luego el espíritu toma esas impresiones que permanecen después de cesar la impresión,  reflexiona sobre ellas y son copiadas en la memoria y la imaginación  constituyendo  las ideas, que pueden dar origen a otras impresiones e ideas.
La cuestión central de la reflexión en el plano existencial consiste en el tiempo en que transcurre, y si ella se produce antes o después de la toma de decisiones y de la acción de la voluntad que lleva al comportamiento y a la conducta, en especial en relación a los hechos sociales.
Es cierto que siempre hay una primera vez, y que es difícil detectar ab initio una conducta reflexiva, sobre todo si se accede a un hecho puntual inédito nunca antes considerado por el individuo.
Pero la reflexión sobre cada hecho puntual, va a permitir que en la memoria se fije el resultado y las consecuencias, y permita que ante la consecución de un nuevo hecho similar, el espíritu pueda reflexionar antes de la acción y de la determinación de la conducta.
Este comportamiento lleva a la prevención, y permite habiendo conocido las consecuencias, evitar aquellas conductas que puedan ser dañinas para uno o para los demás; el típico ejemplo del que se quema con fuego…
Sin embargo observamos que las conductas son reiterativas y que a pesar de conocer las consecuencias el hombre persiste en sus errores tanto conceptuales como volitivos.
Es que el desarrollo de la reflexión en el espíritu es tamizado por los valores, por los ideales que motivan nuestra existencia y que nos hacen quienes somos.
Reflexionar sobre los hechos y sobre la conducta, midiendo las consecuencias con los auténticos valores de equidad, justicia, libertad, bondad y paz, permitirá que mejoremos nuestro comportamiento en pos de un mundo mejor.

EL AMOR A PARTIR DE LOS 60
E. Goikoetxea

Septiembre 2016

A estas alturas del siglo XXI  parece que el amor, el regocijo o el entusiasmo estuviesen reservados sólo a los jóvenes, a esas edades en la que los sueños, los cuerpos y las esperanzas son sólidos, firmes y turgentes. Sin embargo, el amor es una cuestión del alma, y pasando los 60 (más allá de los mitos o prejuicios) es una realidad más cercana de lo que muchos piensan .Es un flechazo que impacta al corazón y produce un redescubrimiento personal. Amar tras haber cumplido más de 60 años, es un impulso maravilloso de vigorosidad que inunda todo el ser. Ese amor no se centra como en las primeras primaveras en lo físico, sino en el encuentro y en la coincidencia de la existencia. Es un amor de protección, calidez y compañía.  Es una necesidad de cuidados mutuos y recíprocos, un volver a nacer en los años en que la libertad personal regresó al nido. Los hijos ya se casaron, los nietos crecieron… y el tiempo está más disponible para disfrutarlo en las actividades de recreación.

En algunas sociedades, no es fácil dejarse ver enamorados. Los adultos mayores tienen una serie de obstáculos que sortear a la hora de amar.  Obstáculos que muchas veces derrotan al amor: la mirada crítica y discriminadora de los hijos, las creencias limitantes de la sociedad, la no aceptación del propio cuerpo, etc. Pero cabe recordar que el amor es la mejor de todas las medicinas, que una vida en plenitud es una vida embriagada de amor, y que muchas de las enfermedades que surgen con el paso del tiempo son motivadas con la corrosiva soledad. Mientras vivimos, sentimos. Mientras sentimos, podemos amar y volver a enamorarnos. Los jóvenes no tienen exclusividad sobre el amor. Hoy, mañana, y siempre, a partir de los 60 y en la vejez también… el amor puede crecer en tu corazón.
        “Viéndolo bien, no somos tan mayores. Lo que pasa es que tenemos muchas juventudes acumuladas.”

LA POESÍA EN EL FLAMENCO
Antonio Camacho Gómez

Desde el siglo diecinueve en que se desarrolla el flamenco en el ámbito andaluz que lo vio nacer, mezcla de formas musicales primitivas hindúes, bizantinas, judías y autóctonas, el interés que despierta en los poetas es tan variado como profundo.
Su relación inicial con la escuela romántica se explica porque uno y otra exaltan en
general la libertad y al individuo. No es extraño, pues, que el romanticismo,decimonónico adopte teóricamente actitudes flamencas que culminan con Augusto Ferrán, creador de coplas flamencas con temática amorosa y de reivindicación
social plasmada en los libros “La Soledad”, de 1860 y “La pereza”, de 1870, y Gustavo Adolfo Bécquer. Este tuvo tal influencia de lo jondo que se considera a sus famosas “Rimas” como una perfecta conjunción del líder alemán y la siguiriya y el fandango andaluces. Son un modelo de ritmo y compás jondo y en ellas están presentes todos los elementos sensoriales que configuran miles de letras flamencas. El mismo Bécquer dice, luego de ofrecer su teoría sobre el cante jondo y su imbricación en Andalucía, que “la soledad es el cantar favorito del pueblo” en la región y que “cuando la guitarra acompaña a la soledad, ella misma parece como que se queja y llora”.
Las letras del flamenco responden a las inquietudes temáticas que se reconoce como románticas, verbigracia el choque de la realidad y el mundo soñado, la exaltación de la naturaleza, el retrato de la mujer como algo inaccesible, el gusto por lo exótico, lo macabro y lo sepulcral y el fatalismo existencial. Así, el flamenco se va vistiendo de un ropaje que lo hará inconfundible y llamará la atención posterior de la denominada Generación del ’98, en el plano poético, y la de intelectuales como Demófilo, Antonio Machado Alvarez, que en 1881 funda en Sevilla la Sociedad Flok-Lore Andaluz, y cuyos hijos, los conocidos Antonio y Manuel, heredaron el amor paterno por el flamenco. Basta con citar, de Manuel, su libro Cante jondo, de 1912, del que el día de su presentación en Madrid se vendieron más de mil ejemplares, y de Antonio sus “Canciones”, “Cantares y Coplas elegíacas”, libros repletos de flamenquería, aunque menos abundantes en arabescos y quiebros juguetones que los de su hermano Manuel.
No fue ajeno al arte que nos ocupa el padre del modernismo, Rubén Darío, como se
aprecia en su obra “Tierras Soleares”, de 1904, “desgarrón de luz andaluza”, que influye en discípulos como Francisco Villaespesa, almeriense como yo, y Salvador Rueda. Este poeta malagueño fue un cultivador apasionado de soleares de tres versos o soleariyas, y de la solemne de cuatro, aunque fue la siguiriya la expresión formal que más lo entusiasmó, considerándola, la estrofa más elocuente métrica española. De aquí que combinara versos de seis y once sílabas a la manera  flamenca, de intensa sensualidad paganizante muy mediterránea.

Otro nombre prestigioso vinculado con el flamenco es el de Federico García Lorca, que capta como nadie la esencia de los cantes y que construye con esos materiales toda una mitología del pueblo andaluz. Son ejemplares al respecto sus libros “Poemas del cante jondo”, de 1921 y su conocido “Romancero gitano”, de 1927.
Autor al que acompaña Vicente Aleixandre, premio Nobel, reflexivo y profundo, que encuentra en el flamenco el normal desahogo a sus inquietudes, como lo prueba el espléndido poema que dedicó a una bailaora granadina, María la Gorda, en la que vio el arte representado en toda su pureza.
No sin citar a Fernando Villalón, vanguardista y barroco a la par, con Latoriada; a Juan Renajo, granadino, con Lorca el más grande creador de metáforas e imágenes para algunos críticos: la “Antología de la poesía flamenca”, de Gonzalez Climent y el mucho duende de “Garganta y corazón del sur”, de Mario López, cabe señalar que la llegada de la Guerra Civil repercutió en el flamenco con un cancionero más visceral que valioso. El clasicismo posterior y luego el enfoque de lo jondo como tema se rige como puente de unión entre las nuevas y las viejas generaciones.
Expresiones de esto último lo son Félix Grande, Antonio Murciano, objeto de tesis  universitarias; Caballero Bonald, que en Anteo expone cada uno de los estilos
básicos flamencos, y muchos otros que harían demasiado larga esta relación.
En los dos últimos siglos la poesía española, entre los muchos temas que componen los registros más profundos del alma humana, ha estado signada, en forma de copla o de amplios versos, por el rico patrimonio del flamenco, un arte tan misterioso como complejo.

MISIÓN EGREGIA DEL ESCRITOR: SACRALIZAR LA VIDA
PARTE II/III
Hacia una hipótesis sacralizadora

Y hay que reconocerlo…Mucho se ha escrito acerca de la misión del escritor. Talentosos colegas han intentado esbozar su parecer al respecto. Pero nada impide intentarlo una vez más, retomando tal vez los habituales conceptos sobre el tema, y considerando al hombre escritor, no sólo en su oficio (materia) y permanencia u olvido por parte de la comunidad que ha sido o sigue siendo receptora del singular aporte de su trabajo. Un trabajo eminentemente cultural -como todo lo que promueve, desde un terreno fértil, la siembra de semillas a la espera de sus frutos laboriosos-, sino teniendo en cuenta además el destino no sólo real (mundano) sino transreal o trascendente -en el fondo y como esperamos demostrarlo-, de su egregia, cuasi divina tarea: sacralizar la vida, sacralizando los territorios naturales y sociales del mundo. Mundo cuyo contenido pasado, presente y futuro, ofrece una tela multidimensional preciosa a desbrozar o tejer, a fin de comprenderlo, aceptarlo o intentarlo cambiar de y en la raíz de la trama de la existencia humana.

Para ello, en este ensayo sucinto-que no resultara así para el tenor de una escucha desatenta en el ámbito de este selecto auditorio-, tendremos que ser claros a la hora de manifestar nuestro enfoque sobre la cuestión, y sin por ello demostrar que lo bueno, si breve, dos veces bueno, como recomendara don Baltasar Gracian y Morales[3], sino que lo explicado, bien expresado, dos veces bueno: pues, como enseña san Agustín, “Al bien, hay que hacerlo bien”.

Partiendo entonces de la “hipótesis sacralizadora del oficio de escribir”, y creyendo en el ser humano como ser que nace y fluye-en un mar de adrenalina- desde un albor incierto hacia un atardecer vital también incierto, para recostarse finalmente–crea o no en lo que sea-en la inexorable incógnita de un destino de eternidad, recordamos lo que san Juan Pablo II[4] nos decía en su sabio magisterio petrino: “Vivimos en una época en la que sobreabunda la palabra, repetida hasta la saciedad por los medios de comunicación social, que ejercen tanto influjo sobre la opinión pública, para bien y para mal. Pero lo que necesitamos es la palabra rica en sabiduría y santidad”.

Así, la Poeta colombiana Cecilia Lamprea de Guzmán, entiende que “El sentimiento creador de la poesía es como el humo del incienso: arde en el corazón y brota de las entrañas para transformarse en esencia olorosamente grata que nos llama a ascender en conocimiento de lo trascendente que dura para siempre y hace bien a todos”, sublimando “el pensamiento positivo y el amor universal”.

Así, el escritor argentino, Carlos Bernatek sostiene que “El discurso literario es el gran plagiario de los otros discursos”[5], y el santatomesino Carlos Antognazzilo asume “como el resultado de un íntimo acto (de sinceramiento con la realidad) cargado de sensualidad”.[6]

Así, y por mi parte agrego, que el ethos literario constituye “un acto creativo que conlleva la degustación y la íntima comunicación de las esencias de belleza y verdad”; porque si bien la Literatura no interpreta o revela lo real al modo objetivo de la ciencia, como expresión artística que resulta, “siempre ilumina”[7]o deja al descubierto las aristas y facetas que la componen. Un enfoque coincidente con el de mi provinciano Juan José Saer (1937-2005), cuando afirmara, por ejemplo, que “La poesía permite tomar una distancia, un extrañamiento, en relación con esas nociones conocidas que nos permiten movernos pragmáticamente en el mundo, y nos presenta un toque un poco diferente a esa familiaridad inicial”.

Entonces viene a nuestra mesa de autor el mexicano Fabio Morábito[8], y nos recuerda –sugestivamente- que, en su opinión: “… escritor es aquel que se enfrenta al fracaso de escribir y hace de ese fracaso, por decirlo así, su misión, mientras los demás sencillamente redactan. (Remarcando) Podemos (…) imaginar a alguien que, soga en mano, a punto de colgarse de una viga del techo, se dispone a redactar unas líneas de despedida, toma un lápiz y escribe la consabida frase de que no se culpe a nadie de su muerte. Hasta ahí va bien la cosa, pero decide añadir unas líneas para pedir disculpa a sus seres queridos y, como es un escritor, deja de redactar y se pone a escribir. Dos horas después lo encontramos sentado a la mesa, la soga olvidada sobre una silla, tachando adjetivos y corrigiendo una y otra vez la misma frase para dar con el tono justo. Cuando termina está agotado, tiene hambre y lo que menos desea es suicidarse. El estilo le ha salvado la vida, pero quizá fue por el estilo que quiso acabar con ella; tal vez (…) fue la convicción de ser un escritor fallido y tal vez lo sea, como lo son todos aquellos que pretenden escribir el justificante perfecto, que son los únicos a quienes vale la pena leer. Escriben para justificar que escriben, la pluma en una mano y una soga en la otra”.

Y luego se allega el suscrito para desentrañar junto a ustedes, mis atentos colegas, en qué consiste el devenir de la palabra como inspiración anímica  y/o sonido mental vocalizado, escriturado o no. Un devenir situado desde la crónica, el sencillismo o el costumbrismo de lo social o de lo real-histórico, o extrapolado en su esencia preñada de signos, gestos y códigos, de descubrimientos y de invenciones servidas por la magia de la imaginación disciplinada o exaltada en su ego cotidiano por la maravilla de lo inusual, o asombrado en la conjetura de lo imprevisto, fantástico o metafísico, ya sobre cánones ensayísticos, poéticos o narrativos; mas, en todos los casos, a la luz de la advertencia expresada ut-supra por el Santo Padre acerca de la necesariedad de emplear eficazmente el lenguaje, el idioma como instrumentos de un producto comunicativo: la palabra, en clave de inexcusable responsabilidad social…

…. Y que nos impele a RETOMAR-con la mayor propiedad posible-, los circuitos neuronales del pensamiento crítico y dialógico, en el entendimiento del provocativo aserto lanzado por el escritor Morábito, el mexicano, en orden al acto -vuelto por muchos oficio o actividad especializada de ejercicio hábil y constante- de “escribir”.

Del acto propio

Escribir como inquietante desafío a conjugar o a enfrentar interpretativamente –según se esté o no de acuerdo con él-, y puesta a la mesa de la inquisición intelectual y espiritual esa obsesiva –y muchas veces, solitaria e incomprendida- tarea de intentar –intentar, siempre intentar- comunicar al otro sentimientos, ideas, matrices y/o epistemas enmarcados en una infusión simbólica–hablada o escriturada en papel o pantalla electrónica de la Internet- de lo previamente visto, tocado, olido, escuchado o percibido directa –objetivismo- o indirectamente –subjetivismo intuitivo o presentido como materia de lo transfigurable por medio de la “poiesis” platónicao proceso creativo-, y en la órbita o esfera dialéctica de enfoques aliados al presente –cronicales o imaginarios-, al pasado –históricos o ucrónicos- y al futuro  -conjeturales o utópicos/diacrónicos-…

Y todo mediante un acto propio, fraterno y gratuito incubado en los abismos de la soledad generativa–como alertaba el citado Antognazzi-del ser humano -“criatura espiritual encarnada”, al decir del filósofo y Beato John Henry Newman (1801-1890)-, y consumado al cabo del ejercicio profano o piadoso de rituales poseídos por matices gramaticales, sintácticas y semióticas con las que el Verbo Primigenio se transpone, de tal,y a sustantivo, en términos de una arquitectura transaccional y transitiva bautizada como “escritura”.

Escritura rápida o fugaz, lenta o morosa, meditada o cerebral, intuitiva o experimental. De lo mental o razonado, a lo textual  (intra, inter o contextual). De lo pensado o intuido, a lo observado o investigado. Esto es, de lo sentido o acusado, al fin obrado o actuado –porque el escritor es siempre mártir, consciente o inconsciente, de su tiempo y espacio. Mártir o testigode una “realidad situada”, en palabras del Prof. Osvaldo R. Valli, llevado a denotar y connotar, cuantificar y cualificar objetos y sujetos -prima facie sensibles y aprehensibles, o insensibles y esenciales-, en el complejo transitar de un argumento real o imaginario, natural o fantástico/sobrenatural.

Escribir bajo el sustento de poner en valor no lo que se dice o se proclama o se cuenta, sino en el cómo se lo dice, proclama o cuenta, desde la percepción de lo real o irreal inmanente a cada situación o fenómeno alcanzado por el Arte Literario, esa “relación intuitiva-vivencial” que, según el escritor naturalista Émile Zola (1840-1902), establece el hombre -sensorial y espiritualmente- con las cosas y sujetos, y los comportamientos de esas cosas y sujetos; ello, bajo el sino misionero y hasta profético en eso de ir hasta el fondo de lo capturado o imaginado, desde una loca o cuerda, necia o sabia manía de perseverar en la administración del don arbitrario de la palabra. La palabra: ese compositor poderoso –ni bueno ni malo en sí mismo como instrumento ajeno a la ética de su empleo-, que distingue –por su connatural sapiencia- al hombre del resto de los demás seres vivientes.

Del significado

En ese orden, tratemos de interpretar e interpelar a Fabio Morábito, en su declaración de guerra, cuando nos gritara, sin vueltas, que nosotros, los escritores, escribimos para justificar lo que escribimos, “la pluma en una mano y una soga en la otra”.

De hecho, su sentencia parece presentarse como el manifiesto de un arrebato definidor de no por extraña o inquietante, lúcida contundencia; y, prima facie, de carácter tensamente individual. Como una breve y clara postura personal acerca de que, lo que se entiende por redactar difiere y en mucho a lo que implica escribir. Digresión en la materia sobre la que, y de pleno, sin mayores sudores, coincidimos, en cuanto a que, escribir, y en firme convicción, pasa, ni más ni menos que por trabajar la palabra (con minúscula: porción de caracteres lingüísticos) mientras se trabaja con la Palabra (con mayúscula: sentido expresivo de un escrito).

Cuestión que nos deriva de plano a interrogarnos si quien escribe–redacción de por medio como hemos visto, pero escarpada en un suelo aterronado presto a recibir el semen de la idea, y vista ésta como incipiente clave de una difusa percepción encapsulada todavía en los laberintos donde habitan figuras fantasmales invitadas de pronto a corporizarse-…, si quien escribe –reiteramos-, es sujeto inherente a un capricho tan sólo intelectual o emocional, o a un sustento sine qua non–a veces tácito y otros, velado-sustraído por una irrevocable “misión” o mandato vocacional que supera a la mera inquietud pasatista personal, para adentrarse en los densos -aunque luminosos, al fin- territorios de la trascendencia del hombre como criatura acuñada, por el Misterio de los misterios, para y hacia un destino de eternidad.

(…) – Continúa en su parte final (III/III) en el próximo Nº de ARISTOS INTERNACIONAL (Diciembre 2017).-
[1]ADRIÁN N. ESCUDERO – Santa Fe, Argentina, 13-06-2015/16. T.a. Setiembre 2017.-
[2] NOTA: Las Partes II y III serán publicadas en los Nºs. 3 y 4 de la Revista (Noviembre y Diciembre), respectivamente y Dios mediante.-
[3]“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” – Baltasar Gracian y Morales (Belmonte de Gracian, nacido en Calatayud-Zaragoza, 1601; y fallecido en Tarazona-Zaragoza, 1658). Escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica. Su obra El Criticón advino en una calidad literaria semejante a la de El Quijote o La Celestina. El “mundo” en que viviera era considerado por él –y con gran actualidad para nuestra propia contemporaneidad- en lacónicas sentencias como “hostil y engañoso”, con un “hombre débil, interesado y malicioso”; mundo donde prevalecían (¿o prevalecen?) “las apariencias frente a la virtud y la verdad”: cfr: Tango “Cambalache”, 1934 (“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril…”, de Enrique Santos Discépolo Deluchi (Buenos Aires-Argentina, 1901-1951), más vigente que nunca en este principio de siglo XXI, desmayado sin aparente remedio sobre las penas del anterior).
[4]La Liturgia Cotidiana– Editorial San Pablo (Ediciones Paulinas) – Junio 2014, pág. 22.
[5] Panel “El oficio de escritor en la narración de cuentos” – Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) , Setiembre 2003 (Mesa integrada por los escritores, Antognazzi, Carlos; Bernatek, Carlos; Escudero, Adrián;  y Pagés, José Luis).
[6] Panel UCSF, op. cit.
[7] Panel UCSF, op. cit.
[8] Morábito, Fabio – Escritor mexicano. Nacido en 1955 (Fragmento extraído de la micropublicación virtual El Regalador N° 502 – Año 13 – Nº 502. Del 14 de noviembre de 2014 (Santa Fe, República Argentina).

2 comentarios en “CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS EN ESPAÑOL”

  1. Muy intersante y constructivo este espacio de nuestra revista Aristos Internacional
    Mis más sinceras felicitaciones a todas esas personas que saben plasmar y transmitir momentos muy cruciales de esta sociedad que a.todos nos toca el alma.3

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  2. Apreciable Sr. Jaime Solís Robledo.
    Me agradan sus artículos.
    Deseo que siga Ud. gozando de salud que le permita ir y venir y disfrutar de todo lo bellos de la vida y seguir escribiendo. Comparto su pensamientos de las instituciones médicas gubernamentales, en este caso el ISSSTE. Muchas veces encontramos magníficos servicios y otras salimos decepcionados. Así es en México. A mi me atienden en el IMSS. He encontrado estupendos médicos y cirujanos. Algunas veces hay que tener paciencia. Pero al final el resultado es excelente.
    Somos afortunados por compartir nacionalidad y una gran amiga Eunate Goikoetxea.
    Atizapán de Zaragoza Edo de Méx.
    Que dios lo bendiga y colme de bienes.

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