CRÓNICAS ARTÍCULOS Y ENSAYOS

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Abril 2.020  nº 30 

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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

 

COSAS ACTUALES
Magi Balsells
Barcelona-España

De buena mañana, en mi paseo matinal, me acerco al quiosco a buscar el periódico como cada día y ya con el en mi mano dirijo mis pasos hacia el parque donde con este magnifico sol veraniego, que no es muy fuerte pero si reconfortante para mis ya cansados huesos, aprovecho para dar lectura a las noticias que se publican.
Realmente no se si vale la pena, leerlo, ya que solo habla de desgracias , terremotos, corrupción , guerras, terrorismo y también deportes , y casualmente algo de cultura, en fin para escribir una novela de humor negro si esto tuviera una pizca de humor.
Me acomodo en mi banco preferido, que esta resguardado bajo la copa de un esbelto eucalipto, majestuoso árbol de la familia de las miraceas, lo leí en una de las páginas, de algo me sirvió comprar el periódico.
Mientras voy hojeando, vislumbro una silueta masculina que se acerca a una papelera, rebusca dentro de ella y veo que saca un pedazo de pan, no creo que se lo vaya a comer, aunque su vestimenta no es de lo más elegante, no parece ser un pordiosero de los que acostumbran a rebuscar entre la basura.
Lo esconde dentro de su chaqueta, mirando de un lado a otro, como si temiera ser visto, se aleja pausadamente, indeciso como si no supiera donde ir, me extraña su manera de actuar y como no tengo otra cosa que hacer, me levanto para seguirle para saber que es lo que va realizar con el mendrugo que se ha encontrado en el cubil.
Se para delante unas palomas que están picoteando el suelo en busca de alguna migaja de comida, se sienta en un banco cercano a ellas y extrae el trozo de pan, poco a poco lo va desmenuzando y echándoselo a las palomas, las cuales acuden presurosas a engullir el pan ofrecido, no hay muchas me entretengo en contarlas en total 11 como un equipo de fútbol , cada vez estas aves están mas cerca del sujeto, alguna llega a posarse encima de su brazos para acceder mejor a la comida.
Ya veo que es una persona con buenos sentimientos, alimentar a unas frágiles palomas, pensé mal en principio.
Por lo cual vuelvo a la lectura de mi diario, al rato levanto la vista y veo que aun sigue allí el repartidor de pan, pero me parece que hay algo que no concuerda con mi visión primera, solo hay nueve palomas, habrán comido suficiente y se marcharon, pero no lo creo, ya que estos animales comen hasta reventar, que raro.
Al cabo de unos instantes el personaje en cuestión se levanta lo que provoca al mismo tiempo la desbandada de las aves, pero parece como si este hombre hubiese engordado.
Ya que su chaqueta le queda muy apretada y ahora tiene prisa en marcharse, pues lo seguiré quiero saber como termina esto, no es que me importe pero la curiosidad me vence.
Veo que se acerca a una Sra., que esta sentada al otro lado del parque también con muchas palomas a su alrededor, al notar su presencia levantan todas el vuelo, asimismo la Sra. también se levanta y se junta con el hombre, distraídamente me acerco a su lado sin mirarlos como absorto en el periódico y oigo esta conversación.
Hola cariño, como ha ido hoy, a mi bastante bien he podido conseguir dos palomas
Hola mi amor, a mi tampoco me ha ido mal yo he logrado coger tres.
Que bien, ahora ya tenemos comida para unos días, pero deberemos cambiar de barrio a este lo estamos dejando sin palomas y el guardián del parque el otro día casi me coje, y que le hubiese dicho si el quizás no comprendiera que con nuestra miserable paga no podemos comer, estamos en una disyuntiva o comemos o pagamos el piso, y que haríamos nosotros en la calle, sino morirnos de pena.
Es verdad amor mío, lo siento por las palomas pero es nuestra subsistencia, que pena me da la situación que nos encontramos, nadie nos atiende, ni los servicios sociales dicen que con lo que cobramos ya podemos vivir, esto no es vivir, es un sufrimiento continuo al cual no encontramos solución, tampoco tenemos familiares de ninguna clase.
No quiero escuchar mas ya que el nudo que se me ha hecho en la garganta no me permite casi ni respira, me acerco a ellos y sin decirles nada les doy todo lo que llevo encima de dinero, que no es mucho, pero ellos en principio son reacios a cogerlos pero en mi muda insistencia al final lo admiten con lagrimas en los ojos.
Me quedó mal el cuerpo, ya que yo di lo que debería gastarme para mi sustento del la semana, pero lo di con gusto, lo que siento es no poder haberles dado mas.
Mejor no haber salido de casa.

AMOR
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Amor es inspiración, a veces hasta sufrimiento, todos quieren vivirlo, la mayoría lo han sentido alguna vez.
El amor también es espiritual. Este es la base de la vida. Tal amor no es un amor corriente. Es amor desde el corazón, amor verdadero, amor altruista, amor real. El amor espiritual es un fuerte vínculo. El amor hace fácil lo difícil, nos libera del trabajo duro.
Hay amor en todos, pero, ¿qué es lo que necesitamos añadir a este amor para hacerlo fuerte, verdadero y real? Las almas, nuestros hermanos y hermanas espirituales, están sedientas del amor verdadero y del amor compasivo. ¿Cómo podemos servir a los demás con amor en nuestro corazón?
A través de nuestra mente, podemos donar los tesoros de los poderes espirituales. A través de nuestro intelecto podemos usar el tesoro del tiempo de una forma digna. A través de nuestras palabras, podemos compartir joyas de sabiduría. A través de nuestras acciones podemos donar virtudes y a través de las relaciones, dar felicidad.
Cuando conectamos con Dios, la fuente suprema de amor, de luz y de poder, mediante esa experiencia accedemos a la riqueza de nuestro ser y descubrimos que tenemos tesoros ilimitados. Cuanto más damos estos tesoros, más incrementan.
Decía Mahatma Gandhi que “donde hay amor hay vida”. Esta es sin duda, una de las definiciones más sencillas pero realistas sobre esta dimensión maravillosa, a la vez que misteriosa.
El amor fraternal se refiere al afecto que existe entre hermanos que se extiende a los demás integrantes de la familia, incluyendo a los amigos más apreciados.
El amor es un sentimiento de afecto y cariño universal, y fraternal se refiere a lo que es propio de hermanos. Se origina de la gratitud, reconocimiento y convivencia familiar.
Sin embargo, cuando se hace mención al amor fraternal también se incluyen a todas aquellas personas que, aunque no sean nuestros hermanos consanguíneos, de una u otra manera los consideramos así por la relación de amistad y cariño que existe.
El amor fraternal implica un conjunto de sentimientos y acciones que se dan de manera desinteresada y se  comparten con todos aquellos individuos que están a nuestro alrededor.
Es por ello que se considera como el amor que nos debemos tener todos los seres humanos por igual.
Este amor se debe cuidar, cultivar y promover como un aspecto importante de la vida. El amor fraternal genera un conjunto de sentimientos que invitan a cuidar el uno del otro, estar atento a lo que le ocurre a nuestro hermano o amigo para prestarle la ayuda que necesite.
De ahí que el amor fraternal fomente sentimientos tan nobles como el cariño, respeto, humildad, confianza, estima, lealtad, compasión, entre otros.
Resulta increíble suponer que existan personas que, realmente, lleven a cabo actividades por puro amor al arte, sin obtener dinero a cambio o algún otro beneficio material, pero la verdad es que muchas personas son capaces de unir esfuerzos en pro de acciones simplemente inspiradoras, enriquecedoras para el alma.

La pintura es uno de los formatos artísticos entre los que más se ha desplegado el amor. otro estilo e igual de potente en sus conceptos,
La música es como cualquiera de las otras artes una expresión humana que emociona, y que perdura a la muerte de sus creadores. La belleza de la música radica en la riqueza de géneros musicales que existen. Prácticamente, debe ser imposible encontrar a una sola persona que reconozca no amar la música.
Amo la literatura porque me conmueve, porque acierta a tocar algo profundo e irrenunciable de mí mismo. Pero la pura conmoción ante la belleza, puede ser también sentirse alcanzado por las dimensiones de lo humano, que me hace vivencialmente consciente de mi vinculación y solidaridad con mis semejantes. Y, si en un mismo libro, en un mismo relato, me alcanzan a la vez la conmoción ante lo humano y la conmoción ante la belleza, la experiencia se me hace completa y mi amor por las Letras se hace inmenso y profundo, porque nace y crece en el alma.
El amor es intimidad, es decir, son los sentimientos que promueven el acercamiento, la conexión y la construcción del vínculo. Es la aceptación del otro y el sentimiento de confianza y cariño que establecemos con esa persona.
El amor es pasional. Es el deseo, pero no se refiere solo al deseo físico y sexual con todo el componente neuroquímico que de ello se deriva. La pasión también se expresa mediante la admiración del otro, mediante esa implicación psicológica donde surge el afecto más profundo y la necesidad de estar cerca de la persona amada.
El amor es compromiso. Por consiguiente, el amor es la decisión expresa y auténtica de construir un proyecto con la otra persona. Es serle fiel, y saber erigir un presente y un futuro donde se lleven a cabo actividades en común. Es crear un «nosotros», un espacio propio donde consolidar la relación.

DESDE EL OLIMPO DEL TIEMPO
Lola Benítez Molina
Málaga (España)

Desde la atalaya de los versos, que otros tejieron, se vislumbra la luz de tu reflejo. Vidas apasionantes no exentas de peligro. Esa fuerza que mostraste te hizo grande, como no podía ser de otra forma. Esa época convulsa que te tocó vivir marcó tu carácter, y las palabras anidaron en los corazones de quienes tuvieron la dicha de leer lo que tu sentimiento desgranaba. Ni la crueldad ni el trato vil mermó esa valentía que te caracterizó, como a otros coetáneos. Tu nombre vuela por el olimpo del tiempo.
Como dijera William Faulkner: “No puedes nadar por nuevos horizontes hasta que tengas el coraje de perder de vista la orilla”. Tú puedes hacer alarde de cruzar ungran océano, que te hizo divisar parajes que otros no imaginan, y puedes presumir de no sucumbir ante la barbarie.
Tal es el caso de una francesa, nacida en los albores del siglo XX, Marguerite Yourcenar, una mujer cosmopolita, cuya erudición es digna de destacar. No en vano dejaste un legado intachable no solo por tu escritura, sino por el fiel reflejo de la historia que te tocó vivir. Te especializaste en cultura clásica. Grecia te impactó y así lo manifiestas en tu colección de ensayos reunidos en “Viaje a Grecia”. En “Denier Du Rêve”, reflejas la grave tensión política de la época y cuentas, con detalle, un atentado fallido contra Mussolini.
Viajera incansable, el destino quiso que la Segunda Guerra Mundial te sorprendiese en Estados Unidos, concretamente en Maine, ciudad a la que entregaste tu amor y adquiriste la nacionalidad norteamericana, en 1948. Durante este período, además, realizaste importantes traducciones como, por ejemplo, algunas obras de la conocida Virginia Wolf. Tu espíritu inquieto y tu carisma te proporcionaron la fama, sin pretenderla, como novelista con grandes novelas históricas, de gran repercusión. Una de ellas es, sin duda, “Memorias de Adriano” (1951), sobre el más ilustrado de los emperadores romanos. Está escrita a modo de carta al sucesor de este, y en ella abordas temas trascendentales, que despiertan la curiosidad de los hombres de todas las épocas: la angustia ante la muerte o cómo asumir el cultivo interior y espiritual. Tu otra gran obra, con la que supiste llegar al alma del lector, fue “Opus Nigrum” (1965), que narra la vida del médico alquimista y filósofo Zenón, creador del estoicismo, que defiende una vida basada en la razón, la serenidad y la moderación de los placeres. Séneca fue uno de sus seguidores.
Mujer adelantada a tu época, con una inteligencia inusitada y un carácter audaz y valeroso. Por todo ello, fuiste la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa en 1980.
Entre las hermosas frases que Margarite Yourcenar nos dejó está: “Escucha con la cabeza, pero deja hablar al corazón”.

POSMODERNIDAD, MODA, DERECHO Y JUSTICIA.
Hugo L. Bonomo
Argentina

Es evidente que la tele es el medio, y el instrumento actual, fundamental, para una comunicación masiva que determina, entre otras cosas, distintos valores y figuras que lucran con diversas posibilidades del histrionismo, del baile o de la música.
Aptitudes más o menos aceptables, que son denominadas talento. Esta visión actual, si bien son atractivas visualmente, y atraen masas, forman parte de la posmodernidad vigente, caracterizada por las formas, carencia de ideología y de compromiso social, que ha impuesto nuevos valores, pero ha vulnerado auténticos derechos, que son parte de la justicia y deben primar en toda sociedad evolucionada. Esta ausencia de justicia nos ha motivado para denunciar fraudes que atentan contra la propiedad intelectual y el derecho de autor; es decir el conjunto de derechos personales y patrimoniales que corresponden a los autores sobre las obras de su creación. ¿Qué normas regulan la propiedad intelectual? Los derechos de explotación son sinónimo de los derechos de patrimonio, corresponden, exclusivamente, al autor y no pueden ser realizados sin su autorización, salvo en los casos previstos en la ley.
Planteados estos dos antagonismos, vamos a analizar lo visible. Las féminas están presentes en todas las actividades de la tele, para lo cual es prioritaria, salvo excepciones, la imagen. Una figura estilizada es fundamental para una primera valoración, pero, al cabo de unos minutos; los pechos y los glúteos son los mayores atractivos para tener un talento completo. Hace tiempo que no vemos una cantante talentosa, que no complemente su armonía vocal con su físico, y hasta en la meteorología, hace falta, no sabemos si es para disimular los yerros, una pronosticadora con atributos físicos especiales.
El segundo punto, relacionado con la posmodernidad, a tener en cuenta en esta acción reivindicando la justicia y los derechos; son los tatoo, versión moderna de los antiguos tatuajes, que nos van a permitir resguardar la honestidad intelectual que proclamamos y defendemos.
El tema es que, cualquiera sea la actividad de las féminas en la tele, hay una gran cantidad que hacen uso de sus escotes, que muestran sus espléndidos pechos. Esta visión frontal, es potenciada con la clásica vueltita, que permite apreciar unos glúteos soberbios, que complementan el casting necesario para el éxito. Y, aunque el resultado agrade a los videntes, cabe, en resguardo de una valoración genuino, de los derechos de autor y de la propiedad intelectual; sincerar la real autoría y pertenencia de los atributos exhibidos públicamente.
A tales fines, y en los casos que corresponda, se propone agregar otra herramienta, utilizada por la posmodernidad, los tatoo, para determinar, como obligatorio, imprimir en los pechos y los glúteos impropios la rubrica de quienes han sido sus creadores; ya que los derechos de explotación son sinónimo de los derechos de patrimonio y corresponden, exclusivamente, al autor. Será Justicia, y valorizará, y defenderá, los derechos de explotar patrimonios que son genuinos.

TIEMPOS DIFÍCILES
Eunate Goikoetxea
(Alicante-España)

Corren tiempos difíciles para todos, medio mundo está confinado en sus casas, en breve, se irá levantando el confinamiento de forma escalonada, y la pregunta es ¿Qué pasará después del coronavirus?… Esta es la pregunta que empieza a circular en medio de las dudas que está causando la pandemia del Covid-19

Los pensadores han comenzado ya a lanzar teorías sobre lo que vendrá después. Las opiniones divergen, entre quienes –optimistas y pesimistas– creen que el mundo ya no será el mismo después del Covid-19 y los escépticos, que piensan que la escasa voluntad humana para aprender de las experiencias hará que, después de la convulsión inicial, todo vuelva ser como antes.

Si hay una coincidencia, es la de que los grandes cambios de la humanidad se han producido siempre por las guerras, las crisis económicas y las grandes epidemias. Pero quizá es en lo único en que hay acuerdo. Dos de los filósofos más citados, el coreano-alemán Byung Chul-han y el esloveno Slavoj Zizek, discrepan radicalmente. Mientras el primero predice que la lucha contra el coronavirus puede derivar en un sistema de capitalismo autoritario de tipo asiático, el segundo vislumbra una vuelta al comunismo idealizado.

El filósofo y escritor italiano Nuccio Ordine, quien sostiene que “si queremos dar un giro y atesorar lo aprendido no debemos olvidar los males que de antiguo afligen a la humanidad. La lucha es entre la memoria y el olvido”. “Si olvidamos, volveremos a estar como antes. En la historia hemos olvidado muchas veces”, advierte. Y afirma que “solo una fraternidad universal, la conciencia de una solidaridad humana, podrá hacer mejor la sociedad, resolver la injusticia y la desigualdad”.

Una solidaridad y un propósito de la enmienda que brillan por su ausencia, una vez más, en la Unión Europea (UE), primero desaparecida en la crisis sanitaria y después enfrentada e incapaz de acordar un proyecto común para paliar la hecatombe económica y social que se avecina. Sin haber aprendido nada de la crisis económica del 2008, ahí están de nuevo los países del Norte, encabezados por Alemania y Holanda, oponiéndose a los eurobonos o coronobonos, frente a las demandas de España e Italia, apoyados por Francia. La posición de Emmanuel Macron desmiente que se trate solo de una lucha entre ricos y pobres. La brecha es aún más sangrante cuando Alemania ha aceptado romper su férrea disciplina fiscal, pero reservada a su situación interna, mientras sigue rechazando cualquier mutualización de la deuda.

Rachman,nos dice  “es un momento muy peligroso para la UE”, ya que la crisis empuja a la gente a volverse hacia los Estados-nación porque “el Estado tiene más poder que la UE, tiene muchos más recursos físicos y puede movilizarlos más rápido”. Es posible que la pandemia cambie el mundo, a mejor o a peor, pero las experiencias recientes –la crisis del 2008, tras la que se iba a refundar el capitalismo— abonan el escepticismo.

JEAN PAUL SARTRE A 40 AÑOS DE SU MUERTE
Por Profesor Antonio Las Heras
Argentina

Sartre caminaba las calles junto a jóvenes de izquierda que repartían panfletos. La policía los llevaba detenidos. Antes de una hora el mismo general Charles De Gaulle – entonces presidente de Francia – se comunicaba telefónicamente con la comisaría para ordenar la liberación del filósofo, expresando con énfasis: “¡Uno no pone preso a Voltaire!” Así eran las cosas con este hombre que revolucionó la Filosofía del siglo XX y cuya obra continúa vigente y siempre en agitado debate. Como él lo habría deseado, dicho sea de paso. Sartre nació el 21 de junio de 1905, en La Rochelle, localidad francesa sobre el Océano Atlántico. De adolescente se interesó por la Filosofía y toda su vida se dedicó a ello. En su temprana juventud conoció a Simone de Beauvoir – quien también sería notable filósofa, novelista y ensayista; además de pionera del feminismo – y fue entonces cuando sellaron el pacto de que ambos serían su respectivo “amor necesario” pudiendo tener todos los “amores contingentes” que decidieran; siempre y cuando se lo contaran todo, no escondieran, ni mintieran, ni se engañaran en nada. Así vivieron todas sus respectivas existencias. (Un aparte merece, llegado a este punto, advertir que la idea
de “poliamor” surgida hace un par de años, a través de los medios masivos de difusión y ofrecida como una gran novedad, ya se practicaba en la primera mitad del siglo XX.
Al menos, Sartre y Simone, y unos cuántos de sus seguidores así lo hacían.) Además de por la lectura de sus libros, pude discernir mejor el pensamiento sartreano a través de las enseñanzas que me otorgó el escritor y ensayista argentino Juan- Jacobo Bajarlía; sobre todo para entender bien qué es el “existencialismo.” Sobre cómo
era Sartre en la vida cotidiana, sus costumbres y actividades, tuve los comentarios del hidroescultor Gyula Kosice quien había compartido numerosas jornadas durante su prolongada estadía en París. Entre esas impresiones íntimas que sólo pueden tenerse “estando al lado”, recuerdo a Kosice diciéndome: “Físicamente era feo, desagradable, pero alcanzaba con que comenzara a hablar para que – de inmediato – tuviera la atención de todos.” “Es más, no había mujer que no se enamorara de él.”
Pero, demos ahora la palabra a Jean-Paul Sartre. Unos párrafos esenciales para conocer con mejor precisión su pensamiento y, en particular, el para qué de su vida.

“Pero existe una jerarquía y la jerarquía pone a la Filosofía en segundo lugar y a la Literatura en el primero. Deseo obtener la inmortalidad por la Literatura; la Filosofía es un medio para alcanzarla. Pero, para mí, la Filosofía no es un valor absoluto, porque la circunstancias cambiarán y llevarán consigo cambios filosóficos. Una filosofía no es
valedera para el momento, no es algo que se escriba para los contemporáneos; especula con realidades intemporales, y forzosamente será superada por otras, porque habla de la eternidad. Habla de las cosas que sobrepasan con mucho nuestro punto de vista individual de hoy; la Literatura, por el contrario, hace el inventario del mundo presente, el mundo que descubrimos a través de las lecturas, de las conversaciones, de las pasiones y de los viajes. La Filosofía va más lejos, considera, por ejemplo, que las pasiones de hoy son pasiones nuevas que no existían en la antigüedad; el amor…”
Sartre recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 1964. Pero lo rechazó. Y la causa de tal decisión fue que, en toda su vida, siempre sostuvo que un intelectual debía rechazar todo reconocimiento y distinción pues la actividad entre la persona y la cultura debe desarrollarse de manera directa, sin pasar – ni utilizar, ni pertenecer – por las
instituciones que el sistema imperante haya establecido.
El 15 de abril de 1980, a los 74 años de edad, Sartre desencarnó en el hospital de Broussais tras una enfermedad que había comenzado a hacer estragos en él desde muchos meses antes. El 20 de abril fue enterrado en el cementerio parisino de Montparnasse y que tuvo el acompañamiento de alrededor de 20.000 personas.
Inequívoca evidencia de quién era, para la gente, ese filósofo, escritor y persona comprometida con su tiempo y con la Humanidad.
Cuando Simone salió del auto en el que siguió al coche fúnebre, emergió su figura esbelta con el cabello envuelto en su ya clásico pañuelo. Justo entonces, la multitud estalló en un espontáneo e inesperado aplauso que se mantuvo por minutos. La “ceremonia del adios”, como el filósofo había denominado una década antes, quedaba completa. El cuerpo de Sartre sepultado. Su obra seguiría viva hasta hoy y, sin dudas, extendiéndose hacia el futuro.

A PROPÓSITO DEL VIRUS
Ángel Medina.
Málaga-España

Por analogía. Esta pandemia con pretensión de realeza, “coronando” la testa del hombre, viene a mostrar su debilidad. La naturaleza es siempre más fuerte y nos hace entender de los límites y la fragilidad del saber humano. Humildad versus autosuficiencia.

Dice el viejo axioma: “Las cosas son como son”. Y es cierto. Una vez andado el camino, no puede descorrerse. Ha de aceptarse y extraerse las consecuencias. De eso, no es ahora el momento.

Anverso. La virulencia de la pandemia.

Reverso. La responsabilidad mayoritaria de todos y cada uno respondiendo al confinamiento en su arca de Noé particular para evitar-se la transmisión del virus, y la solidaridad de los colectivos ayudando a los afectados.

Esta crisis impuesta puede servir para la reflexión.

El mismo hombre que ha conseguido desintegrar el átomo – que no siempre ha sabido utilizar adecuadamente-, apoyado en la ciencia por él recorrida, experimenta la suficiencia. Cree poderlo todo y sin embargo la vida le hace aprender de su contingencia.
Esto es, que es limitado. Necesitado. Y la situación actual es una prueba de ello. La celeridad de la vida moderna se constituye en antídoto para el pensamiento. Ahora, debiendo permanecer confinados en nosotros mismos, disponemos de un tesoro que es la desaceleración del tiempo que nos permite poder meditar.

No debe haber desánimos. Este trance pasará. Juntos la venceremos. Más, dejemos flotar una pregunta… Y después, ¿qué? La sociedad habrá de recuperarse económicamente de esta sangría de inactividad. Pero, ¿habrán de seguir los más desfavorecidos sometidos a tanta desigualdad como hay, o sociedad y poderes públicos habrán entendido de la fragilidad de la vida y que para la construcción de una sociedad mejor hay que pensar también en ellos?

Más allá de esta y cualquier otra crisis el hombre ha de buscarse. Escarbar en su interior para encontrarse. Y para hallarse ha de vaciarse de él mismo. La confianza necesaria para soportar el peso de la existencia no descansa en él, sino sobre él. El que busca, encuentra. ¿Qué moraleja puede extraerse de algo que está causando tanto dolor y desolación? Digámoslo sin ambages. Cuando todo haya pasado y vuelva a ser como antes, habrá de cambiar algo. El hombre suele afirmarse cuando es valorado por lo que tiene y lo que hace. Es el salario que la sociedad impone. Pero ¿dónde queda lo que el hombre es? ¿Adónde acudir a fin de desvelarlo?

El hombre necesita crecer como hombre. La evolución todavía está en marcha. Ya decía algo de eso Albert Camús: “El hombre moderno es la única criatura que rechaza ser lo que es”. Posiblemente reconociendo en él la conciencia del absurdo de su propia condición. Consideración que viene a afirmarla otro pensador de la talla de Ernest Bloch: “El hombre es algo que tenemos que encontrar todavía. No sabemos aún lo que somos y no somos todavía lo que seremos”. El remate es de Paul Ricoeur: “El hombre es posible”.

Para buscarse, el hombre tiene varias alternativas.
Una, mirar a su alrededor y tomar consciencia de su propia contingencia. Otra, mirarse el ombligo como un Buda, permaneciendo petrificado en el mismo sitio. Tal vez, siguiendo a Ionesco, aquel bufón inteligente del teatro, dramaturgo y autor de lo absurdo, podríamos, recordando sus palabras, decir que caminamos por la vida en una colosal rueda, con las manos colocadas en el hombro del que nos antecede y la mirada aplastada contra el suelo, sin atrevernos a levantarla hacia arriba en busca de una respuesta que no sabemos hallar por nosotros mismos aquí abajo. La existencia siempre pende de un delgado hilo. La diferencia está en entender si el hilo está suspendido en la nada o por una mano que lo sujeta, a pesar de la dureza de la vida. Tema de reflexión.

LA MUERTE DE UNA GOLONDRINA
Por: Gustavo Páez Escobar

A mi despacho bancario acudían con frecuencia las golondrinas. Había algo que las atraía. Les gustaba revolotear alrededor de los ventanales y posarse sobre los voladizos. Algunas veces penetraban a la oficina y, al sentirse prisioneras entre cuatro paredes, buscaban con torpeza la salida y terminaban golpeándose contra los vidrios. En más de una ocasión recogí del piso al frágil animal, que me miraba angustiado y ansioso, y lo lancé al aire para que continuara disfrutando de la libertad que no podía dispensarle en mi recinto.
La golondrina es un ave tímida y escurridiza, para la que no se hicieron los espacios cerrados. Por eso, le gusta el cielo abierto. Va por los mares, picando las olas, y se remonta ligeramente cuando siente sus plumas humedecidas.
Pocos espectáculos tan fascinantes como el de una bandada de golondrinas de mar, que semejan flechas sobre el agua.
Una vez tomé en mi mano al atontado animal que, inconsciente, había quedado maltrecho sobre la alfombra de mi despacho. Estaba lánguido, pero respiraba.
Así, doblado, quise indagar en su mínima anatomía el misterio de su existencia huidiza. Era apenas un remedo de esa airosa y sutil raya alada que todos los días veía circuir mis predios de las cifras y los millones ajenos. Abajo, en la calle, un mundo febril se movía afanoso y apático. Era el torrente de la vida tumultuosa que ignora la indefensión de una pobre golondrina retenida en un cuarto con olor a negocios. En ese momento pensé que tal vez todos los millones que me rodeaban no serían capaces de restituir la vida que se estaba escapando entre mis manos deseosas de milagro.
Tomé con dedos inciertos el cuello abatido y pretendí aplicar conocimientos ignorados. El animal pareció entender mi afán y entreabrió un ojo confuso. Se encontró, de seguro, con la misma negación de la vida, ya que para ese armonioso suspiro del viento la presencia del hombre debe ser perturbadora.
El desvanecido visitante se movió ligeramente. Le insuflé luego calor y observé que se reactivaba. Pasó en un instante de la muerte a la vida. Lo vi levantarse aturdido y, siempre miedoso, buscó la manera de huir de su salvador.
Lo tiré al espacio, como se lanza una ilusión, y permanecí extasiado frente al espectáculo de dos alas raudas y un leve plumaje que ascendían por los aires persiguiendo la vida. Los billetes de banco, mientras tanto, seguían en sus bóvedas, prisioneros de la avaricia. Si ellos pudieran sentir, envidiarían el vuelo de las golondrinas.
Otro día la golondrina penetró al laberinto a donde no ha debido llegar. Quiero pensar que la mensajera de los vientos se acostumbró al sitio donde había hallado una mano amiga. Es posible que desde lejos vigilara al circunspecto manejador de cifras, y hasta le coqueteara desde sus dominios etéreos. Quizás le descubrió el alma que no se le encuentra al gerente de banco. El diminuto animalejo, que debió de acercarse con curioso instinto, estuvo dando espaciosas vueltas frente a mi ventana e insinuándome, con sus armónicos movimientos, una expresión agradecida.
De pronto se lanzó por el pequeño orificio abierto en el alero de la edificación. Era como una tentación y por allí se introdujo. Estaba como fabricado para su cuerpo. El animal ignoraba que era el respiradero del cemento y que en sus senderos no encontraría sino sombras y frialdades. Muchas veces, intentando orientarse, se golpearía contra aquellas cavernas, antes de volver a hallar un indicio de luz. Cuando de nuevo lo vi aparecer, ya estaba muerto. Apenas se
notaba la cabeza, emergiendo del cautiverio.
Sus compañeras estuvieron una mañana entera tratando de rescatar el cadáver. Las alas habían quedado enredadas contra cualquier obstáculo y ella, mi frágil golondrina, terminó fracturándose todo el organismo. Poco a poco las otras golondrinas jalaban, a picotazos, el cuerpo que se resistía a salir del todo.
Fue una mañana de incesante solidaridad, y sin duda de angustia, de unos seres minúsculos que no podían hacer nada contra la inclemencia del cemento, pero que se negaban a abandonar la ímproba labor del rescate.
Qué distinta, pensé, la sociedad humana. Por aquella misma calle que tenía a mi vista rodaba un mundo hostil, ajeno, insolidario. En la esquina un limosnero exponía sus llagas y todos las ignoraban. En los rostros había prevención y en el alma, egoísmo. Y prensado en una ranura traicionera estaba el cuerpo despedazado de la errátil golondrina, enseñándoles a los hombres, como un mensaje a los aires, una lección de amor.


CENTENARIO  DEL APOYO GUERRERENSE AL GRAL. ÁLVARO OBREGÓN
Por  Jaime  Solís  Robledo
México

Para millones de mexicanos pasará desapercibido, pero no para mí que centré en este tema la trama de mi novela OBREGÓN EN MIS MANOS (editorial Los Reyes, 2007); lamentablemente también miles de guerrerenses caerán en esa omisión. La causa es que  los historiadores profesionales mexicanos no han abordado tal acontecimiento con profundidad sino mas bien lo han hecho “de pasadita”. No digo esto en forma peyorativa; los justifico PORQUE NINGUNO TUVO LA SUERTE MIA: toparse en forma casual con un texto publicado en 1949 en la revista Centenario, con la que el estado de Guerrero celebró sus primeros cien años de vida. Pero a ese golpe de suerte hay que agregarle algo muy grato: durante la investigación del suceso mencionado conocí a hijos y nietos (genérico) del entonces joven ESTEBAN ESTRADA MELÉNDEZ, quien a sus 25 años de edad,  ostentaba el grado de mayor del ejército mexicano, y estuvo al filo de FUSILAR al Gral. Obregón durante la breve estancia de éste en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero. Esto sucedió en la segunda quincena de abril de 1920, es decir, estamos en el filo de que se cumplan cien años de este trascendental suceso.

Obregón había sido el baluarte en el triunfo de la llamada Revolución Constitucionalista encabezada por Venustiano Carranza, la cual significó la caída del sanguinario y despreciable asesino Victoriano Huerta, quien planeó junto con el embajador de los Estados Unidos, Henry Lane Wilson, el asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José Ma. Pino Suárez. El triunfo militar de Obregón sobre Francisco Villa en abril de 1915, en uno de cuyos combates perdió su brazo derecho, le habían dado el prestigio, presencia y popularidad necesarios para ser el sucesor de Carranza quien arribó a la Presidencia después de encabezar  ese  movimiento que culminó en 1917 con la promulgación de la Constitución Política que actualmente rige la vida de México. Pero al fin humano, Carranza quiso extender su poder IMPONIENDO a un incondicional como sucesor. Esto sucedía en 1919, pues en junio de ese año, Obregón había aceptado formalmente su candidatura a la presidencia de la nación.

Toda la campaña electoral de Obregón estuvo obstaculizada por el gobierno carrancista: persecución, golpes, encarcelamientos y hasta intentos de asesinato hacia los obregonistas fue pan cotidiano; ante el fracaso de esas estrategias, y dado a que la popularidad de Obregón crecía, desde el poder oficial se dio la orden de encarcelarlo inventándole el delito de rebelión. Durante una comparecencia del Sonorense (Obregón nació en el estado de Sonora) ante las instancias judiciales adonde fue citado, tal hecho se convirtió en verdadera reunión popular a favor de él, y como medida extrema, se planeó (vox pópuli) el asesinato del vencedor de Villa. Esto lo obligó a huir de la Ciudad de México la madrugada del 13 de abril de 1920, disfrazado de trabajante del ferrocarril cuyo destino era la ciudad de Iguala, enclavada en el estado de Guerrero. Todo en la mas completa secrecía, ya que cualquier complicidad con el Sonorense era grave delito ante el Gobierno; en tal virtud, ni sus partidarios sabían hacia dónde había escapado. Aquí deriva el meollo de este sencillo comentario.

Cuando Obregón escapa de la Ciudad de México, Carranza dio instrucciones oficiales de que fuera aprehendido en el lugar adonde lo descubrieran. Por eso su plan clandestino no tenía bien detallado un itinerario. Después de muchos avatares en los que estuvo en riesgo su vida, el vencedor de Villa arriba a Chilpancingo muy temprano el 16 de abril de 1920; por ausencia del Jefe de las Operaciones Militares en el estado, Gral. Fortunato Maycotte, quedó como Encargado el joven Esteban Estrada, además de su responsabilidad como Jefe de la Plaza chilpancingueña. Las instrucciones que le dio su jefe al partir rumbo a Iguala fueron “usted siga rindiendo sus partes al presidente Carranza”. Tengo para mi que Maycotte simpatizaba con Obregón pero no al cien por ciento; como que jugó con dos cartas al dejar a Estrada sin la orden de respaldar al Sonorense, en caso de aparecerse en Chilpancingo. En virtud de ello cuando el mayor Estrada se entera que el Fugitivo llegó a esa Plaza, se presentó ante él supongo que para ponerse a sus órdenes. En respuesta Obregón lo llena de injurias hirientes y de muy bajo nivel sin decirle a su confidente las causas de ello. Lo que mas se acercó a eso fue expresarle “a ver si se dedica a lo suyo y deja de meterse en chingaderas”.  Posteriormente se supo que el motivo fue un comentario que Estrada hizo a Rodolfo Neri antes de ser recibido por Obregón, en el sentido de que se sentía incómodo de “estar rindiendo partes a Carranza”. Neri fue recibido antes que Estrada por el Sonorense, lo cual dio paso a una información malintencionada por parte de Neri. Narra Estrada, 29 años después, en un artículo publicado en la revista Centenario, que se retiró del lugar sin decir una sola palabra pero invadido por la ira ante tamaña humillación; en el breve trayecto de dos calles hacia su cuartel  el joven militar –confesó en 1949- decidió que al Fugitivo, a quien acompañaban 5 o 6 personas, “no sólo iba a aprehenderlo, sino a pasarlo por las armas”. Se instaló en su oficina, ordenó una botella de coñac y cigarros y dio la orden de acuartelar a sus tropas.

En el inter, el presidente y vicepresidente del Congreso Local –con quienes Estrada tenía cercana relación y  lo vieron salir furioso de la entrevista – platicaron con El Fugitivo y al saber la razón de su enojo, avalaron la recta conducta del joven militar, “incapaz de una felonía”, enfatizando una cruda realidad a Obregón: “además, general, estamos sujetos a lo que ordene ese joven; se hará lo que él decida”. El Sonorense reacciona y ordena que lo busquen y lo inviten a comer con él. Cuando un mensajero se presenta ante Estrada para expresarle la invitación, éste lo despide con palabras altisonantes dirigidas a Obregón. Ante esa intransigente respuesta los responsables del Congreso van personalmente a buscarlo, diciéndole que “todo se debió a un malentendido” que ya se había aclarado y que aceptara la invitación del Sonorense. Finalmente Estrada accede y de ahí para adelante todo marchó de maravilla para el Fugitivo. Sin embargo, el 19 de abril el Mayor recibió un telegrama dirigido a él y firmado por el presidente Carranza, mediante el cual le dice que está enterado de la presencia clandestina de Obregón en la Ciudad, y le ordena “aprehenderlo y formarle juicio sumario por el grave delito de traición a la Patria”. En la noche de ese 19 de abril Estrada informa al vencedor de Villa acerca del telegrama, ante lo cual recibe una titubeante pregunta “¿y usted qué piensa de esto compañero Estrada?  -Nada general… que puede usted dormir tranquilo”.

El 20 de abril Estrada comparece ante la legislatura guerrerense y manifiesta el apoyo de la Jefatura Militar al movimiento rebelde de Obregón; de inmediato los diputados en la misma sesión decretan su apoyo al Sonorense, desconociendo a Carranza como presidente de la República y apoyando con soldados y armas al sublevado quien entra triunfante a la Ciudad de México el 8 de mayo de 1920. Un dia antes Carranza huye hacia el estado de Veracruz adonde pensaba establecer su gobierno, pero ya no alcanza a llegar, pues es asesinado en una emboscada que le tienden en un lugar llamado Tlaxcalaltongo, la madrugada del 20 de mayo del citado año.

Las grandes preguntas al analizar este hecho trascendental es: ¿Qué hubiera sucedido si Estrada hubiera ordenado el fusilamiento de Obregón? ¿Cuál hubiera sido el destino de México una vez desaparecido el Caudillo Sonorense? ¿Dejarán pasar los guerrerenses y mexicanos en general el centenario de este histórico episodio sin darle la importancia debida? Dejo las preguntas al aire para quienes se interesan en el tema, con mi deseo de que los guerrerenses, nacidos o no en Guerrero, sepan aquilatar la importancia de este hecho, y el gobierno federal se preocupe mas por llevar el progreso equitativamente compartido a esa tierra suriana, que a través de su historia, se ha distinguido por su importante aportación en la defensa de la Libertad, la Justicia y la Democracia.

Ciudad de México, abril 10 de 2020.         

HOMENAJE A MI PADRE
Por Jaime Suárez
México

Mi papá fue uno de seis hermanos (el tercero). De familia humilde, los seis soñaban con ser inventores, y claro que lo fueron, aunque modestamente, ya que por falta de recursos nunca pudieron sobresalir en ese terreno. De los seis, mi progenitor era el menos apto con el manejo de las herramientas, en consecuencia, lo que inventó fue llevado a la práctica en forma muy sencilla, pero nunca dejó de imaginar.
Cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, nos platicaba, por episodios, un cuento al que llamaba “El pequeño inventor” y decía que era producto de su imaginación. ¡Ah, cómo nos fascinaba escucharlo!, y cuando más emocionados estábamos interrumpía el relato y lo dejaba para otro día.
Años después descubrí que en sus pocos ratos libres leía una novela llamada “Los Pardaillan” y que adaptaba las aventuras de sus héroes a nuestra mentalidad infantil. Ah, cómo disfruté leer a Miguel Zevaco, cuando fui mayor.
Tuve unos padres especiales ya que, a pesar de su escasa preparación académica supieron educarnos con esmero y nos dejaron una gran herencia, la educación para la vida; el conocimiento de la Biblia que es nuestro modelo a seguir.
Nada puede pagar el amor paterno, pero hay que intentarlo. Como músico aficionado compuse una canción en su honor y tuve la fortuna de que la escuchara muchos años antes de morir. Estoy seguro de que, en lo íntimo, supo que su paso por la vida fue productivo y valió la pena. Aquí está la letra:

EL PEQUEÑO INVENTOR

Es la simpática historia
de un pequeño gran señor,
que quiso escalar la gloria
trabajando de inventor;
recuerdo el primer invento
que a mi mente cautivó,
era un magnífico cuento;
ahora sé que lo leyó.

Y entre inventos y fracasos
fue mi pequeño inventor,
y entre recuerdos y abrazos
para mí es un gran señor.

Inventó una silla-burro,
yo creo que algo le falló,
resultó una silla-churro
y el burro se le escapó.
Así hubo de resignarse
pues no sirvió al terminar
la silla para sentarse,
ni el burro para planchar.
Inventó una pañalera
que a la vez era moisés,
muy bien, pero ni siquiera hizo
hizo más allá de tres:

una para mi sobrino,
otras dos que regaló,
y a mi hijo que apenas vino
ni el recuerdo le tocó.

Y entre inventos y fracasos
fue mi pequeño inventor,
y entre recuerdos y abrazos
para mí es un gran señor.
Para hablar en las cabinas
imaginó un protector,
pero tapar las bocinas

le quita todo el sabor;
quiso anunciar jaque mate
con un foco en ajedrez,
pero es que era un desgarriate
tanto cable en el revés.
Escribió cuentos, poemas,
pero luego se encontró
que mucho antes, esos temas,
otro alguien los publicó.
Que fracasó acaso piensa,
su fracaso es un decir
porque no se ha dado cuenta
que a mí me enseñó a vivir.

y entre inventos y fracasos
fue mi pequeño inventor,
y entre recuerdos y abrazos
para mí es un gran señor.

1 981

MONÓLOGO MATERO DE VIZCACHA
Por César Tomborini Duca
España

Esto me lo contó en los pagos del Tuyú un gaucho que como tal se conocía toda la llanura pampeano-bonaerense y parte de su gente. Se llamaba Prudencio Laguna, pues sus padres quisieron homenajear con su nombre al patrón, don Prudencio Rosas, en cuya Estancia se desempeñaban cuando nació.
El Viejo Vizcacha se llamaba Francisco Bramajo y había sido Mayordomo en la estancia “Las Víboras” que perteneciera al otro Rosas, don Juan Manuel, y sus primos los Anchorena; pero después de matar a su mujer se convirtió en un solitario ermitaño, habitando un rancho que por su abandono era más bien tapera.
“Llegué con la tropilla de paso para Chascomús; una de las yeguas rengueaba y al viejo lo habían ponderado como “sanador”. Salió a mi encuentro caminando como los loros, por su costumbre de estribar entre los dedos, que apoyaban en un nudo donde terminaba el ación, invitando a sentarme a la sombra de un paraíso, del que colgaba una jaula con un mirlo que emitía algunos sonidos y era la estampa del viejo: plumaje negro como su alma, y el pico amarillo como reflejo de su envidia; porque el viejo era mañero, envidioso, de carácter hosco y la suciedad y abandono que trasuntaba era el espejo donde se contemplaba su alma”. “Se puso a tomar mate –me siguió contando Prudencio- pero no le acepté el convite por ciertas cosas repugnantes que hacía, seguramente con la intención que yo no lo aceptara; y mientras charlábamos hacía dibujos en el suelo apisonado de tierra, con un palito.
Entonces dijo Vizcacha que “estando de paso en el Azul y habiendo fiesta, me acerqué adonde se disputaría una cuadrera. ¡Si viera los fletes que había! El ‘tostao’ de Rosendo y el ’oscuro’ del vasco Aldasoro copaban la atención de la paisanada y las apuestas eran considerables. Yo me jugué todos los grullos al parejero de Rosendo y cuando llegué de regreso a “Las Víboras” le asiguro que en el tirador no me cabían más patacones”.
“Yo la quería a mi china, ¡vaya si la quería! Pero cuando pasó el turco Salomón con su carromato vendiendo ropa y chucherías y me pidió dinero –sabiendo lo que yo había ganao en las cuadreras- para un corte de género, me negué sólo para hacerla renegar, vea, porque ansí enojada era cuando más linda se ponía”.
“Al día siguiente le pedí me cebara unos cimarrones mientras yo sobaba unos tientos. Asigún creo lo hizo a propósito para vengarse por lo del turco: me dio un mate frío. ¡Pa’ qué mi amigo!, la crucé de un talerazo con tan mala suerte que cayó golpiando la cabeza con una piedra. Y áhi nomás se me murió. Dejé todo, abandoné el mundo, y aquí me tiene sin ningún interés por lo que pasa en la vida”.
“Mientras el viejo seguía mateando sus cimarrones, reemprendí la marcha con la yegua todavía rengueando –aunque por pocos días- pero con unas ganas tremendas de llegar al próximo puesto o poblado para disfrutar unos mates. Eso sí, cebados con educación”.

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CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS

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Marzo   2.019  nº 17

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COLABORAN: Carlos Benítez Villodres (Málaga-España) …Lola Benitez Molina (España) …Amado Blando Pedrero (México )…Hugo L. Bonomo (Argentina)…Antonio Camacho (Argentina)…Ángel Medina (Málaga-España)…Jaime O. Solís Robledo (México )

CONVIVENCIA     
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España

“Convivencia, dice Enrique Rojas, es tolerancia y respeto del espacio del otro. Es el arte de hacer la vida fácil, sorteando con garbo las dificultades del trato”. Basándome, en las palabras del psiquiatra, deduzco que la convivencia familiar es la participación natural, en lo común, de un grupo de personas con lazos consanguíneos directos y con un trato afectivo familiar, cuya existencia permite el bienestar y desarrollo en la vida personal y familiar.

Cualquier miembro adulto de una familia sabe que la convivencia familiar entraña per se una complejidad extraordinaria. Debido, pues, a ese complexo y a la perturbación conductual de uno o de los dos pilares que son base y sostén de la familia, la convivencia entre ellos enferma. Patología esta que, si se cronifica y se agrava con el paso del tiempo, será causa de muerte para la armonía de vida en familia, es decir, cuando el amor recíproco de los esposos se debilita y desaparece, origina esta lamentable realidad.

Generalmente, la falta de madurez en especial la afectiva, de respeto, de libertad…, en uno o en ambos cónyuges, son las causas primigenias de esta enfermedad incurable en la mayoría de los casos. Por ello, cada año aumenta el número de los fracasos matrimoniales, lo cual conlleva un crecimiento de las parejas y familias rotas. Esta situación, a veces no deseada por la pareja, genera un amargor, un desencanto, una desdicha… que, inconscientemente, cada uno, incluido los hijos, si los hay, extrapolan e impregnan al mundo que los rodea.

El amor, que lo es todo para la convivencia conyugal, hay que cuidarlo, trabajarlo cada día con suma entrega y generosidad. ¿Cómo? Venciendo ese egoísmo devastador que arroja al ser humano a los abismos de la más terrible soledad y de la desesperanza; atendiendo, con mimo, los detalles que satisfacen a la persona con la que convivimos; dialogando con nuestra pareja sobre cualquier tema, especialmente aquellos que pueden repercutir favorable o desfavorablemente en la comunión de los dos esposos, ya que, cuando una pareja no tiene nada que decirse, aparece en uno o en los dos cónyuges la necesidad de buscar otro camino, otra persona con quien compartir su vida, en definitiva, pensando en nuestro ser amado antes que en nosotros mismos. No olvidemos nunca que cuanto más viejo es el árbol del amor más cuidados, más mimos necesita.

NOSTALGIA DE VUELO
Lola Benítez Molina
Málaga (España)

Nostalgia de vuelo constante de una juventud que, pese a todo, no tiene fronteras. Su huida, a veces, quiebra el corazón contrito y, otras veces, lo mantiene henchido con el divagar entre culturas, que magnifican el conocimiento. La noche y las sombras aparecerán, pero la postura impertérrita de aquel que ha ensanchado caminos, subido montañas y unido puentes, lo ayudará en su deambular cotidiano.

            La mente no debe abrirse a la sinrazón. Tan solo abierta en batir de alas recuperará la brújula de su destino. Se emprende un éxodo, no se sabe bien a dónde, en la búsqueda de la propia satisfacción para conseguir el anhelo difícilmente alcanzable.

            Para Dan Gilbert, profesor de la Universidad de Harvard, “la felicidad es el proyecto más importante para cualquier ser humano”. Su libro “Tropezando con la felicidad” (Ed. Planta) ha vendido más de un millón de copias en todo el mundo. Esto no por casualidad, sino que tiene un fuerte componente, yo diría que, existencial, que lo empuja a intentar conseguir ese anhelo, que se le escapa de las manos.

            Patricia Benito en “Primero de poeta” lo expresa así: “Y si algo no te gusta cámbialo. Y si algo te da miedo, supéralo. Y si algo te enamora agárralo”. Agarrar sentimientos, sucumbir ante la belleza, cambiar el paisaje. Estas palabras me traen a la memoria aquellos días en la Rua de Canido, frente a las Islas Cíes, Patrimonio de la Humanidad, y la Isla de Toralla, que fueron realmente hermosos y enriquecedores para mí. Una mezcla de paz, armonía anhelada, susurros de mar y viento en un paraíso sin igual. Arena blanca bajo mis pies, oasis de sentidos, fragancias de juventud, que rejuvenecen y dan sentido a la vida. Lugar en el que impera el respeto, la comprensión, la madurez sosegada y te conduce por caminos insospechados en los que vale la pena vivir. Emoción noble y transitable de sosegada quietud y pasiones encendidas, en las que lo mejor está siempre por venir y llegará como la tibieza engendra porvenir admirable. Hortensias en flor nunca marchitables, que encienden el corazón. Volver es recuperar el tiempo perdido, rescatar sutiles fragancias. Respirar su naturaleza es nacer cada mañana con inocente candor. Si Núñez de Balboa las hubiese encontrado el océano Pacífico estaría aún por descubrir.

            Para Linus Pauling, ingeniero químico  y bioquímico estadounidense “la satisfacción de la curiosidad es una de las mayores fuentes de felicidad en la vida”.

Por: Amado Blanco Pedrero (México)
DOÑA CARMEN SERDAN

La participación que la mujer ha tenido en diferentes etapas de la historia  mexicana ha sido determinante. No podemos omitir el hecho que desde la llegada de don Hernán Cortés en 1519; ha sobresalido la figura de doña Marina, bautizada con ese nombre por fray Bartolomé de Olmedo, cuyo nombre original era Malinali o Malintzin Tenepatl  y pasaría a la historia como Malinche. Fue pieza fundamental para que el conquistador lograra conseguir su propósito, gracias a la traducción y consejos que le dio en su oportunidad al peninsular, dando muestra de su inteligencia innata, lo que agradó a Cortés al descubrirle esta facultad que no pensaba encontrar en ella, desde ese momento siempre estaría a su lado, pues conocer los mensajes que le enviaba Moctezuma era muy importante.

Otra valiosa mujer de la época fue Tecuichpo (en Náhuatl Copo de Algodón), que fuera esposa de Cuitláhuac y a la muerte de éste contrajo nupcias con Cuauhtémoc, al fallecimiento del último Tlatoani mexica por su gran belleza contrae nupcias con tres españoles más, siendo bautizada con el nombre de Isabel Moctezuma. Se dice que sus restos reposan en Cáceres. Habiendo alcanzado una posesión económica y social bastante alta.

Podemos continuar la lista con las mujeres que intervinieron en la Independencia de México, pero el propósito es referirme a una mujer de carácter firme y decidido como fue doña Carmen Serdán.  Muy válido es referirnos a ella como la iniciadora de la Revolución Mexicana, no es nada más un halago por ser el mes de la mujer, es además, un homenaje a su valor, cuando sin pensarlo dos veces decide defender los ideales políticos de Francisco Ignacio Madero, quien había fundado el Partido antirreeleccionista para terminar con más de treinta años de gobierno del General Porfirio Díaz.

Madero emite el Plan de San Luis el 5 de octubre de 1910, en el cual invitaba a levantarse en armas al pueblo mexicano, desconociendo de esa manera al Presidente Díaz. Fija en el documento la fecha del 20 de noviembre para el inicio del movimiento revolucionario, lo que llama la atención es la hora que también la menciona y era para las seis de la tarde, muy raro para irse a la lucha armada. Supongo que la hora se la da algún ente desconocido ya que era seguidor del esoterismo.

Llegada la fecha, Madero pasa la frontera para introducirse a territorio mexicano ya que se encontraba en San Antonio, Tex.,  Estados Unidos de Norteamérica. Enorme fue su sorpresa al llegar a Ciudad Juárez, y darse cuenta que si algo había era tranquilidad, su proclama no había tenido éxito. Decidió regresar a su guarida, quedándose con la idea que su movimiento había fracasado.

Sin embargo, el 18 de noviembre de 1910, la conjura en Puebla había sido descubierta, los soldados se dirigieron a la casa de Aquiles Serdán, con el propósito de arrestar a los que allí se encontraran. Con lo que no contaban los del ejército era que en esa casa había hombres y mujeres dispuestos a morir por una buena causa, como era terminar con el mandato del dictador.

Fue doña Carmen Serdán, la primera en accionar el arma, dando de esa manera el ejemplo de valentía que prendió el sentimiento a sus acompañantes, llovieron balas por todas partes, cuyos impactos se pueden ver actualmente en el frontal e interior del inmueble.

El enfrentamiento duró varias horas y el resultado fue de diecisiete muertos entre antirreeleccionistas, policías y civiles. La valentía de los hermanos Serdán había quedado comprobada. Los militares hicieron valer su mayoría y lograron entrar al domicilio, revisando minuciosamente todos los rincones, y fue de esa manera que localizaron el lugar en donde se encontraba Aquiles, pocos minutos antes Carmen había sido capturada. La encarcelaron junto con otras mujeres también de mucho carácter como Filomena del Valle (esposa de Aquiles) y María del Carmen. Estas valientes damas, las dejarían en libertad cinco meses más tarde; en el mes de mayo de 1911. Carmen Serdán participaría en varias juntas revolucionarias, Filomena demandaría al gobierno por haber asesinado a su esposo.

El movimiento antirreeleccionista tomaba cada vez más fuerza, llegando esta noticia a Don Porfirio Díaz que respondió con todo vigor, a los que se atrevieron a enfrentarlo.

Cuando don Francisco I. Madero se enteró de lo ocurrido, ya en el norte del país también pasaba lista de asistencia un personaje como Francisco Villa así como en el sur se levantaría en armas el legendario Emiliano Zapata.

El 15 de octubre de 1911 se llevarían a cabo elecciones en donde don Francisco Ignacio Madero saldría victorioso, Porfirio Díaz había abandonado el país para exiliarse en Francia en mayo de 1911, dejando en su lugar de Francisco León de la Barra.

De doña Carmen Serdán no se supo más, a la fecha se desconoce el lugar de su deceso y en donde descansan sus restos.

Queda para la historia la participación de la mujer en el inicio de la Revolución mexicana. En este mes dedicado a ellas, existe valioso testimonio de que han estado presentes en diferentes ámbitos de nuestra historia que van desde las letras con Sor Juana Inés de la Cruz, las letras y la política como el caso de Rosario Castellanos, así como en otras actividades que han dado lustre a esta bella nación mexicana.

AGGIORNARSE
Por: Hugo L. Bonomo

Los tiempos cambian aceleradamente y el pueblo quedó estancado en una época antigua, ridícula e inexistente al día de hoy.

Dentro de los estratos actuales de un país existen los próceres y los patriotas. Los Próceres son los que tienen el poder de dejar sin efecto el 82% móvil a los jubilados, vetar que los peones rurales lleguen a cobrar $ 200 (¡Y por mes!), determinar que la inflación es casi inexistente, y algunas otras acciones patrióticas. Dignas de los Próceres.

Los Patriotas, son los aspirantes a Próceres, que pretenden propiedades en Puerto Madero (y sumarlas a otras), comprar joyas, relojes, atuendos principescos y otros atributos que los lleven a la categoría de próceres; para llegar a ese status no tienen los poderes de los Próceres pero pueden duplicarse los sueldos como para que sean Patriotas dignos. Cualquiera sabe, que con menos de $ 35.000 pesos mensuales, pasarían a ser Patriotas los corruptos, los ineficientes y los delincuentes, como dijo uno de los Patriotas y, por deducción, pueden llegar a ser Patriotas la mayoría del Pueblo retrógrado que está detenido en la época de Belgrano y San Martín. Pongamos las cosas en su lugar; los Patriotas son Patriotas, y el Pueblo es eso.

Claro que algún Prócer puede poner en caja a los Patriotas, pero eso, es otro cantar y los Próceres necesitan de los Patriotas.

¿Se imaginan si un Prócer enfermo recibe la visita de Madonna, o de alguien preclaro internacionalmente, y en lugar de ver opulencia deslumbrante se entera que tuvo que entregar el Rolex con diamantes para pagar a su médico? Un bajón. En fin; la cosa es clara; estos son tiempos de Próceres multimillonarios y de Patriotas abnegados, con todo el derecho de llegar a Próceres, y el Pueblo debe aggiornarse y, para su bien, comprender los modernos tiempos que corren.  

¿Está claro? Y no te guiés por los sindicalistas, si sos Pueble quedate en el molde y no te hagás el que tenés derechos y esas tonterías legales, porque si no te van a iniciar una acción por empobrecimiento ilícito; y ahí no va a haber Oyarbide que te salve. HLB

“La moralidad moderna consiste en aceptar el modelo de una época. Considero que para cualquier  hombre culto, el aceptar el modelo de su época es el modelo más grande de la inmoralidad”. Oscar Wilde.

UN FEMINISMO QUE NO ES TAL
Antonio Camacho Gómez

  La Real Academia Española, uno de cuyos miembros, Arturo Pérez- Reverte, manifestó que leyó mi  libro  “la espantosa banalidad del mal”, con “mucho placer e interés”, colocándolo en su biblioteca “en buena compañía, como merece”, define así el feminismo: “Doctrina social favorable a la condición de la mujer, a la que concede capacidad y derechos hasta ahora reservados a los hombres”.

   A este respecto es necesario señalar que ya en el siglo diecinueve, sin descartar atisbos anteriores, hubo gente famosa, como escritoras de la talla de las hermanas Brontë, en Inglaterra, o George Sand, en Francia, país en el que compartieron la misma inquietud Simona de Beauvoir Y Margarite Duras, cuya actitud, en mayor o menor medida, fue evidente en relación con lo apuntado por la Academia.  Porque más allá de matriarcados y patriarcados, la situación de la mujer hasta nuestros días, no obstante algún reconocimiento, continúa en desventaja en comparación con la del hombre. Y es la lucha en la que están embanderadas las verdaderas feministas, que no consideran a la persona masculina como enemiga, sino que pretenden la misma igualdad en cuanto a oportunidades en todos los campos de la actividad humana. En este sentido existen notorias diferencias en el trato según las naciones, pues no es el mismo el que se les da en Medio Oriente, verdadera aberración a esta altura de los tiempos, que el recibido en Occidente. Sin excluir las humillaciones que sufren en pueblos del Lejano Oriente y africanos, Y sin contar las violaciones y asesinatos perpetrados por movimientos terroristas que dominan amplios territorios.

   Defiendo radicalmente y brego porque alcance sus objetivos ese feminismo que no abomina al hombre, sino que desea acompañarlo de igual a igual en materia de realizaciones personales y comunitarias. Pero censuro abiertamente a las que postulan una posición “plural y democrática “ que es totalmente falsa, como ocurre con la multitud de mujeres que se reúnen en encuentros, caso del de Trelew (Argentina), declarándose feministas. Cómo pueden serlo las que predican el odio y denostan, incluso con violencia física, a las que piensan diferente, cual es, por ejemplo, en el caso del aborto, y practican un libertinaje a todas luces condenable. Mujeres que promueven la animadversión contra el hombre descartándolo como ser complementario y empleando frases de este tenor: “Abortá al macho”, “Machete al machote”, “Muerte al macho”. Sin contar la vandalización de templos y monumentos históricos.

  Ciertamente ese no es el camino. La violencia y la ceguera son malas consejeras y el cuadro que muestran esos tumultuosos grupos, sin duda bochornoso y digno de todo repudio, está completamente desvinculado del auténtico y genuino feminismo. Que es el que deben atender los poderes públicos y los sociales de cualquier naturaleza, allende algún premio Nobel, pues va siendo hora, aun con retraso, de que se le reconozcan a la mujer derechos que todavía siguen conculcados.

«DON JUAN» (o un hombre cualquiera)
Ángel Medina
(Ensayo)

La estación otoñal introduce en la caducidad, despoblando a los árboles de su vestimenta. Así el hombre.  Los años pasan, conservándose las vivencias. ¿Quién no mantiene el recuerdo del pasado  florido, cuando era un galán?

¿De dónde surge el personaje que muchos de alguna manera gustamos, representamos y finalmente añoramos?

Marañón lo clasifica como un monógamo, pero podríamos considerar sin ambages al Tenorio como polígamo, al preferir estar con todas, pese a no vincularse a ninguna.  ¿Sería correcto preguntarnos quién era Don Juan, o quizá sería mejor, al estar encarnado en gran parte de los varones- en especial la idiosincrasia latina- cuestionarnos qué es? O tal vez, ¿cómo somos?

Se trata de una figura de la cual ya hablaba la cultura antigua en sus mitos. Así, Zeus, que engendró a muchos héroes con mujeres  de carne y hueso; aunque la aparición primigenia acontece en “El burlador de Castilla”, allá por el siglo XVII, obra de un religioso mercedario  llamado Gabriel Téllez, más conocido como  el literato del Barroco Tirso de Molina.  En época más reciente tenemos el clásico tenorio de Zorrilla, guardando todas entre sí  una similitud, que no es otra cosa que la reverberación posesiva del macho. Posesión, ciertamente, porque  busca el sometimiento de la hembra en sus atributos. La persona no interesa.

Así, pues ¿es la figura donjuanesca un mito o la proyección universal  del deseo de seducción que late en el machismo más rancio?

Don Juan es ante todo un hombre que se niega a sí mismo, pues se reconoce sin conocerse. En el fondo se siente tan anónimo como universal. Es como si no quisiera tener nada que ver su persona con lo que hace. No vincular su hacer con su ser. Por eso llega a preguntarse: ¿Quién  soy yo? A lo que desde su interior responde una voz: “Un hombre sin nombre”. Pura inconsciencia. De esta manera zanja cualquier colisión con su discernimiento, respondiendo su instinto depredador por él. No quiere profundizar en su ego para saber de sí  mismo. Aunque parezca una contradicción, el macho se impone al hombre.

Busca eludir la responsabilidad de darse y evita el compromiso. Algo que en cierta medida comparte la sociedad actual en su expresión machista. La sexualidad ha de ser sin concesiones ni consecuencias, como diría el erotismo teórico.

Su código de valores se mantiene en su narcisismo. Se ama a sí mismo antes que a nadie, gustándose y complaciéndose en la exaltación de sus feromonas, saboreando sentirse admirado. Es un triunfador de lo profano, vástago de la materialidad. Algo que se lleva en esta época de descreimiento y cuyo valor supremo es la vanidad. Es hijo de una sociedad que relega, cuando no renuncia a determinados valores éticos, considerando a los demás como un sub-producto para el consumo personal. Se sabe objeto de deseo, consciente de que muchos querrían ocupar su lugar, y tantas gustar su frivolidad. En el fondo se reconoce como el revelado del negativo de un cliché de la masculinidad.

Su autoconfianza en los lances amatorios  le hace sentirse pendenciero y bravucón. Seguro de sí mismo, no duda en porfiar con tantos otros que se ven competidores, como Don Luis Mejías, y como la caballerosidad brilla por su ausencia, a pesar de alardear de hidalguía, en el fondo carece de ella y es incapaz de guardar discreción de sus lances, aireándolos, cuando no los exagera. Si las conquistas no son compartidas para morbo y baboseo de sus condiscípulos, es como si no hubiesen existido. El honor es manoseado, dejando el pudor social de tener sentido, algo no difícil de comprobar,  reflejándose en determinados programas de tele basura.

Don Juan se jacta de subir a las almenas y descender a las cabañas, en clara alusión a que sus principios le permiten asediar sin distinción a la mujer, y siendo consciente de que sólo le interesa el placer sexual es capaz de seducir lo mismo a altas que bajas, gordas que esbeltas, de mediana edad que maduritas, iniciadas o vírgenes, y si es posible, obtener la entrega del honor, llegando para ello, si fuese menester a fingir el enamoramiento o hacer promesas que de antemano sabe que no va a cumplir. Para  él, el fin justifica cualquier medio.

Hay momentos en los que busca refugiarse en su intimidad, aún sin estar seguro en qué consiste, siendo entonces cuando puede brillar un mínimo destello que ilumine su alma. En ese punto, busca la justificación en las pasiones del corazón que son innatas al hombre, y renunciando a su albedrío, se dice y proclama: “Responda el cielo y no yo”. Si son dos días los que hay que vivir-  reflexiona  en su soliloquio interno- habrá que dejarse guiar por la concupiscencia, fiando el porvenir a un mañana que sabe lejano. Pero, como la idea persiste, en un arrebato que es antes hijo del miedo que de la compunción,  se envuelve en el remordimiento, aunque, sopesándolo,  decida no  poner freno a sus pasiones. Es entonces cuando brota de su interior aquellos versos que retratan el estado de su ánimo:

“Si ese plazo me convida a que gozaros pueda
Pues larga vida me queda, dejad que pase la vida
Si de mi amor guardáis señora, de aquella suerte,
El galardón de la muerte,
¿Qué largo me lo fiáis?”

¿No es éste el mismo sentir que abriga el pecho del hombre de nuestro tiempo? ¿Retener el presente y no pensar el futuro? ¿Vivir el día a día sin mirar adónde le lleva el destino?

¿Qué desenlace  proponer para el personaje tan hábilmente creado por la pluma inmortal de diversos autores? Ciertamente, el clásico lo diseña en la escena de su muerte a manos del Comendador o estatua de piedra, que lo arrastra hasta el  averno. Pero, también podríamos proponer  su fin remitiéndonos al  arrepentimiento en un doble sentido. De una parte, en el mundo de su presente, bajo el signo de haber saboreado momentáneamente en Doña Inés la esencia de un apego diferente y real, consciente al final de su vida que su quehacer amatorio le ha llevado  a renunciar al amor verdadero, que ciertamente contiene la pasión,  pero a la vez alcanza el alma.  Más allá de lo medible, de otra, echando la mirada atrás, achacoso, y aún no pudiendo enderezarse los vericuetos recorridos,  en el peso de la duda vislumbrar  la esperanza de que también él  pueda ser redimido finalmente. Es posible que no alcance su ánimo la contrición, el reconocimiento de sus maldades a la luz de la virtud, pero será el momento de recordar aquellas palabras piadosas de alguna beata que procuró llevarle por el buen camino, bastándose la atrición o miedos a su eterna perdición. Dos maneras de comprender su propia futilidad.

LA  TAZA VACÍA.- MI  HOMENAJE  A DOÑA MARINA
Por  Jaime  Octavio  Solís  Robledo ( México)

Ese dia viernes 15 de febrero, tenía cita con mi amigo Oscar Durand, quien visitó la Ciudad de México, procedente del paradisiaco Cancún, ubicado en el sureste mexicano. Me incliné por la cafetería El Jarocho, ubicada sobre Miguel Ángel de Quevedo, en virtud del buen café que allí preparan; pero como soy un poco maniático, me llevé dos bonitas tazas de porcelana, una con el nombre inscrito de CANCÚN, y la otra con el de VERACRUZ. Disfruto mejor el café en taza que en vaso. Como Oscar tardaba en llegar (algo raro) le marqué a su celular y muy apenado me comentó que andaba atendiendo un problema personal de última hora. Aléjate de aflicciones -le dije; ordenaré mi café y si te da tiempo nos vemos, y si no, lo haremos en tu próximo viaje a esta ciudad. Pedí mi “americano ligero” y me senté en la parte alta, viendo hacia la calle, frente a un arbolado jardín. 

Al dar el primer sorbo, recordé algo que escribió el famoso Dr. Atl en los inicios del siglo XX, en el sentido de que lo mas importante en la vida de los seres humanos NO es el tiempo ni la distancia, sino LA VELOCIDAD; incluso ponía de ejemplo que no es lo mismo viajar de la CdMx a Yucatán en tren que en avión. La velocidad acorta el tiempo y la distancia –concluía. Digo esto por la velocidad increíble con la que mi mente atravesó el Atlántico y viajó tantísimos años al pasado. De entrada recordé la sugerencia de nuestra Directora Eunate Goikoetxea en el sentido de relacionar nuestro tema de marzo con el Dia Internacional de la Mujer; enseguida relacioné los nombres de Cancún, Cozumel, Yucatán y en general el Sureste, con la llegada de Hernán Cortés a esa región en 1519. Sí: ¡hace 500 años! Y de alli se desparramó sobre mi mente la admiración y reconocimiento a la india que muchos mexicanos todavía miran con menosprecio porque fue la intérprete del Conquistador español: Doña Marina.

A su paso por la isla de Cozumel, Cortés envió emisarios para rescatar del cautiverio a Jerónimo de Aguilar, quien junto a Gonzalo Guerrero cayó prisionero de los indios de Yucatán en 1511 (fecha según Hugh Thomas). Guerrero no aceptó la invitación de Cortés para incorporarse a sus huestes, como lo hizo De Aguilar, y éste sirvió de intérprete al Conquistador en los lugares adonde se hablaba el idioma maya. Después de su importante victoria sobre los indios de Tabasco, el cacique derrotado regala a Cortés un grupo de indias para que lo acompañen durante su viaje; en este grupo figuró quien fuera bautizada como Doña Marina.  Al arribar El Conquistador a lo que hoy es San Juan de Ulúa, se topa con indios que NO hablaban Maya sino Náhuatl, enfrentando el problema de poder entenderse con los caciques de esos rumbos. Es cuando la buena estrella que acompañó a Cortés le sonrió nuevamente al descubrir que Marina entendía y hablaba Náhuatl por ser su lengua originaria. No hay acuerdo entre historiadores en cuanto a su origen, de las causas de su arribo al Sureste y luego a las actuales tierras veracruzanas; pero desde ese momento hasta la caída de la Gran Tenochtitlan, Doña Marina va a ser un factor determinante para la consumación de la conquista de México. Transcribo unos párrafos de la obra HISTORIA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO, escrita por mi ancestro ANTONIO DE SOLÍS Y RIBANEYRA, como apoyo a lo que antes he asentado:“…Al dia siguiente volvió al cuartel (el Cacique) con el mismo acompañamiento, y con veinte indias bien adornadas a la usanza de su tierra, las cuales dixo trahia de presente a Cortés… “Venía con estas veinte mugeres una India principal de buen talle y mas que ordinaria hermosura, que recibió después con el bautismo el nombre de Marina, y fue tan necesaria en la conquista como veremos en su lugar”. Mas adelante, al narrar el desembarco de Cortés en San Juan de Ulúa, dice Solís y Ribadeneyra:  “Puestos a poca distancia de la capitana, empezaron a hablar en otro idioma diferente que no entendió Gerónimo de Aguilar; y fue grande la confusión en que se halló Hernán Cortés, sintiendo como estorvo capital de sus intentos el hallarse sin intérprete cuando mas le había menester; pero no tardó el cielo en socorrer esta necesidad: grande artífice en traher como casuales las obras de su providencia. Hallábase cerca de los dos aquella India, que llamaremos ya Doña Marina, y conociendo en los semblantes de entrambos lo que discurrían o lo que ignoraban, dijo en lengua de Yucatán a Gerónimo de Aguilar que aquellos indios hablaban la mexicana, y pedían audiencia al Capitán de parte del gobernador de aquella provincia”…

“Era Doña Marina, según Bernal Diaz del Castillo, hija de un cacique de Guazacoalco, una de las provincias sujetas al rey de México, que partía sus términos con la de Tabasco, y por cierto accidentes de su fortuna, que refieren con variedad los autores, fue transportada en sus primeros años a Xicalango, plaza fuerte que se conservaba entonces en los confines de Yucatán con presidio mexicano. Aquí se crió pobremente, desmentida en paños vulgares su nobleza, hasta que declinando mas su fortuna, vino a ser, por venta o despojo de guerra, esclava del Cacique de Tabasco, cuya liberalidad la puso en el dominio de Cortés”. Esto permitió que Marina comunicara en Náhuatl a los mexicanos, lo que Gerónimo de Aguilar decía a ella en Maya. Sin embargo, era incómodo para Cortés tener dos intérpretes al mismo tiempo, por lo que –siguiendo a Solís y Ribadeneyra- “…hasta que Doña Marina aprehendió la castellana, en que tardó pocos dias, porque tenía rara viveza de espíritu, y algunos dotes naturales que acordaban la calidad de su nacimiento”.  No aplaude De Solís el trato de Cortés a Marina cuando señala: “Fue siempre Doña Marina fidelísima intérprete de Hernán Cortés; y él la estrechó en esta confidencia por términos menos decentes que debiera, pues tuvo en ella un hijo que se llamó Don Martín Cortés…”

Hoy, a 500 años de distancia –los cuales he recorrido a una velocidad asombrosa-  rindo homenaje a la mujer mexicana a través de Doña Marina por su inteligencia, talento y temple para vencer las adversidades de la vida. De acuerdo con el meticuloso y destacado historiador Amado Blanco Pedrero, en su libro TAPILULA, CHIAPAS, DONDE MATAN A CUAUHTÉMOC, Marina casó con Juan Jaramillo en un lugar llamado HUILOAPAN, en el estado de Veracruz, citando las dos fechas que encontró: octubre de 1524, y 9 de enero de 1525. Esto, durante el viaje de Cortés a Las Hibueras.

EPÍLOGO: Pasada una hora me levanté de mi asiento, y al ver que una taza había quedado vacía, pensé en la amistad como uno de los grandes valores en mi vida; en mi afecto hacia mi amigo Oscar Durand, a quien conocí hace quince años en un bar del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Ciudad de México, 16 de febrero de 2019.            

2 comentarios en “CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS”

  1. Hermoso relato. La historia, con frecuencia, es distorsionada, según quien la escribe; pero muchos estamos de acuerdo en que doña Marina no traicionó a nadie. Simplemente no existía en aquella época una nación, sino varias etnias, unas más poderosas que otras. La visión objetiva y poética al mismo del escritor Jaime Solís nos permite disfrutar y reconsiderar, en este caso, el papel de esa extraordinaria mujer. Felicitaciones a Jaime Solís Robledo.

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  2. Estimado amigo y maestro Jaime Solis Robledo, siempre es grato leerte y más en una revista de alcance internacional. Interesante tu colaboración como todos los meses, agradezco mucho la mención qué haces a mi persona. Pronto tendremos tiempo de platicar largo y tendido, nuestro viaje cada día está más cerca. Recibe un abrazo y mi afecto cabal y sincero.

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CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS

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EL CASTILLO DE ORO DE LA ABUELA
Por: Leonora Acuña de Marmolejo

Cierto día mi nieto Jason de cuatro años de edad me dijo muy curioso:  ̶ Abuela! ̶                 ̶ Cuéntame de cuando eras niña ̶  Bien:  ̶  repliqué amorosa ̶  . Comenzaré diciéndote que mi niñez fue tan feliz, que guardo esos recuerdos cuidadosamente en mi memoria en lo que yo llamo “Mi castillo de oro”, y allí, mi cielo, buscaré ahora: Veamos…

       Nací y me crié en un precioso pueblo de clima caliente llamado “La esperanza”, situado en un valle rodeado de colinas y atravezado por “El manso”, un pequeño río rumoroso adonde solíamos ir al atardecer, en pequeños grupos acompañados por nuestras madres. Allí a la orilla echábamos barquitos de papel hechos por nosotros, para verlos alejarse en la suave corriente. (Cuando llovía hacíamos lo mismo con los barquitos, en las cañerías cercanas a las calles).  A veces, indebidamente, nos escapábamos sin permiso e íbamos hacia el río por la calle principal, llamada “La Calle Real”, mas al volver recibíamos el regaño de ellas, y con razón, porque habían estado angustiadas pensando en el peligro que hubiésemos podido correr.

       Otras veces ibamos en grupo a la pequeña colina en donde estaba situada la casita de la Señora Baltasara, y desde alli nos deslizábamos en bateas, unos recipientes hechos de madera, que utilizaban las mujeres para lavar la ropa.

       En tardes en que el viento era favorable, íbamos a una esplanada cercana a elevar cometas, las que vendía mi papá Miguel en su pequeña tienda de misceláneas (en donde se vendía de todo un poco). Pero como eran un tanto caras, nosotros aprendimos a hacerlas con papel de seda de diferentes colores, y barillitas de guadua que cortaban y pulían nuestros padres. Cuando la cometa persistía en “colear” o caerse, los niños decían: “le falta peso en la cola”; entonces alargábamos esta con una cadena de papel más larga.

       A veces por las tardes después de comer y hacer las tareas escolares, salía con mis amiguitos y los niños vecinos a jugar a la calle o a la plaza principal a sólo unas dos cuadras de casa. Acostumbrábamos a jugar por ejemplo a “la lleva”: un niño corría a perseguir a los  otros que también corrían de huída. Al que fuera alcanzado le decían: “La lleva” y este repetía lo mismo.

       En otras ocasiones jugábamos a  “La Flor bonita” : a una niña separada en el centro de una rueda que hacían los otros del grupo, uno de estos le preguntaba: “Flor bonita:  ¿qué querés?” Ella entonces  replicaba: “casarme quiero”. ¿Con quién será?  –le preguntaba otro ̶  . “Con el más bonito que en la rueda habrá.” Entonces ésta comenzaba a tocar a uno por uno diciendo: “ni contigo, ni contigo, ni contigo… hasta señalar al de su preferencia; y así…al que fuera escogido le tocaba repetir el juego.

       En las noches de luna llena, solíamos ir también en grupo con nuestras madres, caminando, retozando y cantando por la carretera que conducía a una pequeña villa cercana llamada San José. Luego volvíamos a nuestros hogares a dormir, un tanto cansados pero felices!.

        También jugábamos a “la gallina ciega”. Un niño con los ojos vendados tenía que tocar a otro entre los que estaban cerca pero eludiendo a la gallina ciega. Le correspondia el próximo turno a quien fuera tocado por esta.

       Como habrás podido observar mi niño, tuve una infancia sencilla pero muy feliz en donde aprendí a amar, a respetar,y a compartir con mis semejantes. Y ni qué decir de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo! Otro día te contaré más. Ahora ve a dormir, pues veo que ya estás “cabeceando” , como decíamos cuando alguien empezaba a doblar la cabeza por el sueño.¡Que Dios te bendiga hijo mío y que sueñes con los ángeles!

FRAILES DOMINICOS EN CHIAPAS, MÉXICO
Amado Blanco Pedrero
México

Los frailes dominicos llegan a Ciudad Real (San Cristóbal de las Casas), en marzo de 1545. Habían salido de Salamanca, España., el 12 de enero de 1544. Eran cuarenta y seis los valientes divulgadores de la palabra de Dios, cuando abandonan la bella península española.

Empezaron a sufrir desde que salieron de Salamanca. La lluvia torrencial que tuvieron que soportar retrasaba la marcha, agotados llegaron a Cáceres, con mucha dificultad cruzaban ríos y muy diezmados físicamente arriban a Sevilla, en cada lugar se dedicaban a pedir limosna, los alimentos se terminaban y había que tener una reserva porque sabían que lo más difícil estaba por venir. Ante las dificultades que encontraban en el camino, ellos respondían cantando salmos, o rezando el rosario.

Con un poco de alegría por fin, después de caminar varios meses hacen su arribo a San Lucar de Barrameda, estaban ya a pocos días de partir para siempre de su querida patria, sabían que era probable que no volvieran a ver tan bella tierra.

Algunos descansaban y otros trabajaban almacenando frutas, pan, y productos duraderos que llevarían a las Indias, sobre todo agua dulce, también formaba parte del menaje campanas y libros, muchos libros. Llegó el día, y por fin el 11 de julio parten en una barca incómoda y agotados físicamente por estar mal alimentados. El viaje se realizó sin complicaciones, más que los normales, cuestión de vientos nada más.

Fue el hasta el 9 de septiembre que la barca estaría anclando en la isla Santo Domingo, después de elogiar a la isla de Puerto Rico cuando pasaron cerca de ella, llamándola la isla del encanto, algunos expresaron que era la isla más bella que jamás habían visto. Habían llegado a las Indias y eso era motivo suficiente para darle gracias a Dios.

Todos al desembarcar se sintieron adoloridos y algunos mareados, aunque estaban conscientes que les faltaba mucho camino por recorrer para llegar a su destino. Tres meses descansaron en la Isla Santo Domingo, fue hasta el 14 de diciembre que salen de dicha Isla para dirigirse a Campeche. Cuando llegaron al pueblo campechano estimaron que estaba poblado por 500 casas y una pequeña villa de trece vecinos españoles, que les dio mucho gusto verlos.

En Campeche llegaron también muy cansados y descansaron para reponer fuerzas, llenaron sus recipientes de agua dulce y a mediados de enero salieron diez dominicos rumbo a Tabasco, el viaje  se tornó muy complicado, muy peligroso ya que el mal tiempo les había hecho pasar malos ratos pues las olas eran enormes y el mar estaba muy picado; las oraciones eran continuas y cada vez en voz alta.

Fue tanto el embate de las olas que la barca terminó por volcarse. No todos los frailes sabían nadar, de los diez que habían salido de Campeche nueve de ellos fallecieron ahogados, en total murieron treinta y dos personas. Este lamentable acontecimiento ocurrió el 20 de enero en Laguna de Términos, del hoy estado de Campeche (cuya capital tiene el mismo nombre).

Cuando el vicario fray Bartolomé de las Casas se enteró de lo ocurrido, lamentó mucho el fallecimiento de todos y se pusieron en oración de inmediato.

A parte de las pérdidas humanas, las campanas se fueron al fondo del mar, de todas las cajas de libros, el propio mar puso en la playa entre diez a doce de ellas, lográndose recuperar muy pocas obras.

Mal y de malas estaban los religiosos, habían perdido a sus amados colegas y gran parte del valioso cargamento, aunque las cajas de los libros aparecieron prácticamente hecho pedazos casi nada era rescatable. Cuando ya todos se reunieron en Campeche, la necesidad de los alimentos era enorme, los españoles que ahí vivían hacían lo que podían para auxiliarlos.

Partieron posteriormente a Tabasco en donde navegaron por el rio Grijalva para llegar a Tacotalpa el 22 de febrero de 1545, para entonces algunos estaban muy enfermos y eran transportados en hamacas por los indios que ayudaron muchísimo en el transporte de sus pertenencias como de la persona del señor obispo Bartolomé. Continuaron su camino y llegaron a Teapa el miércoles 25 de febrero, último pueblo del estado de Tabasco y de ahí por estar muy cerca continuaron a Ixtapangajoya—primer pueblo del estado de Chiapas—llegaron el 26 de febrero. El sábado 28 continuaron la marcha rumbo a Solosuchiapa, gracias a que el cacique de Ixtapangajoya les había proporcionado a unos indios cargadores (Tlamemeques o Tamemes), llegaron un poco descansados a Solosuchiapa. No olvidemos que algunos iban enfermos, en el tramo de Solosuchiapa a  Ixhuatán se encontraron a Pedro Gentil que veinte años antes había llegado a Chiapas con Diego de Mazariegos, Gentil los recibió con mucha alegría y les proporcionó alimentos y bebidas.

En casa de Pedro Gentil, se quedaron dos frailes, uno muy delicado y el otro para que lo cuidara, el enfermo habría de fallecer pocos días después.

El día miércoles 4 de marzo descansaron en Tapilula. Aquí tomo un pequeño relato del cronista Fray Tomás de la Torre, que nos dice “Habíamos de subir en saliendo de allí, la cuesta de Tlapilula que es afamada en toda esta tierra, y viendo el padre vicario que caían tantos males y que todos íbamos en disposición de caer, dio licencia para que los flacos almorzasen y así almorzaron allí a un huevo asado cada uno”.

La cuesta de Tapilula antes la había mencionado Bernal Díaz del Castillo, en su espléndida obra Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, diciendo que el diablo había hecho esos caminos para desbarrancar a los humanos. Fray Tomás de la Torre nos dice al respecto “Todas las cuestas y puertos de España son salas barridas en comparación de estas cuestas.

En Tapilula habría de fallecer otro hermano religioso, era comprensible, dado la precaria alimentación y el esfuerzo físico era sobrehumano. El día jueves 12 de marzo de 1545, enfermos, cansados y sufriendo llegaron a Ciudad Real (hoy San Cristóbal de las Casas). Empieza otra historia para Chiapas, estos sufridos hombres llevarían otra cultura a Chiapas, otro idioma, otra manera de ver el mundo, la grandeza arquitectónica la podemos apreciar actualmente en Chiapa de los Indios (Chiapa de Corzo) en donde está la fuente colonial estilo mudéjar que data de 1562, el templo de Santo Domingo en San Cristóbal de las Casas, el convento de Tecpatán, el templo de Copanahuastla, (abandonado), lo mismo que la iglesia de Santo Domingo de Comitán (solo por mencionar algunas obras majestuosas).

Ojalá valoremos el sufrimiento que padecieron estos divulgadores de la palabra de Dios, y cuando veamos una obra hecha con la sabiduría y gran esfuerzo, como seguramente fue el subir la campana en la iglesia de San Sebastián de Chiapa de Corzo, pensemos que bien vale un agradecimiento por todo el legado que nos dejaron. Por mi parte solo puedo decir: Gracias mil, predicadores, gracias a los indios que trabajaron a la par con los dominicos, porque supieron demostrar que también sabían hacer buenas construcciones. Que Dios, el de usted y el mío los bendiga.


AMIGOS
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)

Un buen amigo vale más que todas las exquisiteces que nos ofrece la vida. “Una amistad delicadamente cincelada, nos dice Ortega y Gasset, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo”. Aseveración esta tan verdadera como todas las que brotaron de la claridad mental de nuestro filósofo y ensayista. Aquellos que beben, pues, del gratificante e inagotable manantial de la amistad sabrán valorar esta guirnalda de palabras rebosante de transparencia y armonía sobre este profundo afecto personal, totalmente sano y generoso, y siempre compartido con otra persona que te corresponde, con esa pureza y desinterés, como tú a ella. Los tres mosqueteros, del escritor francés Alexandre Dumas, es, sin duda, una historia arquetípica sobre la amistad, basada en los sentimientos y los comportamientos de sus personajes. Otros ejemplos variados de diversos tipos de amistades entrañables exhibidas en la literatura son: “Don Quijote y Sancho Panza”, “Sherlock Holmes y Watson”, “Butch Cassidy y Sundance Kid”, etc. Asimismo, en el cine y la televisión hallamos paradigmas de amistad en los ya clásicos “El gordo y el flaco” y “Los tres chiflados” hasta series de televisión estadounidenses como “Friends”, comedia que gira en torno a las relaciones de seis amigos.

 Ya Aristóteles, considerado el “Padre de la filosofía”, en su escrito “Ética nicomáquea” dedica los libros VIII y IX, de los diez libros que forman parte de ella, para hablar del valor humano que posee la amistad puramente afectiva y desinteresada.

El vínculo de la amistad es tan fuerte que no existen vicisitudes adversas ni términos o normas que puedan deteriorarlo o inutilizarlo. Esa es la auténtica amistad. La misma que, con el paso inexorable del tiempo, se va fortaleciendo y acrecentando para bien de los amigos, así como de aquellas personas de su entorno más o menos cercano. Aunque, al respecto, debo decir que “una amistad no crece, refiere Ada Ruth, por la presencia de las personas, sino por la magia de saber que, aunque no las veas, las lleva en el corazón”. Esto mismo es lo que les sucede a los amigos. Ciertamente, los amigos se ven de tarde en tarde, pero ellos saben, sin decirse nada, que uno está totalmente en los adentros del corazón (vida) del otro, y este en los de aquel, aunque, retomando otra vez a Aristóteles, asevero con él, ya que estoy totalmente de acuerdo con el filósofo griego, al expresar que “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”.

Es evidente que la amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.

Con los amigos compartimos nuestras vivencias. Con ellos, nos alegramos o entristecemos, ya sea por parte nuestra o por la de alguno de ellos. Entre amigos se dan consejos, que en muchas ocasiones pueden ser la solución de problemas y conflictos. Ciertamente, los amigos aprenden unos de otros y nos ayudan a ser mejores personas.

La amistad resiste el tiempo y la distancia porque resiste los avatares de la vida del amigo. Además, la amistad no solamente surge con quienes tenemos más afinidades en cuanto a gustos e intereses, o con quienes tenemos más parecido, sino que puede aparecer entre personas muy dispares. De hecho, a veces ese es un factor que fortalece la amistad, pues una buena amistad complementa y enriquece a la persona no solo en el intercambio de ideas, información y sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos momentos de la vida.

Relaciones de amistad pueden nacer en los más diversos contextos y situaciones: el lugar donde vivimos, el sitio donde trabajamos, la escuela, la universidad, fiestas, reuniones, el café que frecuentamos, a través de otros amigos, redes sociales, etc.

Mateo Alemán dijo una preciosa frase alusiva a los amigos: “Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos”.

            Concluyo este artículo, con una décima de mi autoría, a la que le puse el título “El buen amigo”:

La amistad es un tesoro
que nadie compra ni vende,
pero su esencia sorprende
porque brilla más que el oro
.
Ni abismo ni deterioro
el corazón del amigo,
sino que lo amo y lo abrigo
con la fecunda lealtad,
sarmiento de la bondad,
que siempre llevo conmigo.

DISPAREN CONTRA LA IGLESIA
Antonio Camacho Gómez

Me ha llamado poderosamente la atención las expresiones formuladas por un legislador  y profesor universitario respecto a que la Iglesia Católica sólo acepta el matrimonio siempre y cuando la finalidad sea la procreación. Vale decir que, según opina, más allá   de ese propósito en la pareja unida por Dios no pueden realizarse relaciones sexuales ajenas a aquélla. El disparate es mayúsculo y la ignorancia supina. Al margen de las uniones que por diversas causas no pueden fructificar en vástagos, aunque pueden adoptarlos haciendo un bien y sin acudir al uso de vientre ajeno, a probetas y a un cientificismo cuestionable, cualquier enlace ante el altar de iglesias cualesquiera tiene las mismas gratificaciones que dispense el amor en parejas atenidas al tribunal civil exclusivamente.

Lo mismo que tales aseveraciones son las de aquellos que, con desconocimiento o mala fe, sin excluir a no pocos políticos y periodistas, pretenden que la Iglesia decida per se lo que no le permite su fundador Jesucristo, en lo atinente a los divorciados vueltos a casar. Aunque muestra actualmente una comprensión, sobre todo después del Concilio Vaticano Segundo, que antes no manifestaba.

 En el sentido apuntado el actual Papa revela una sensibilidad y un criterio dignos de elogio, pues ni les cierra las puertas a los templos, ni les impide intervenir en las actividades que se realizan en ellos, con excepción de la comunión. Pretender, entonces, que permita lo que no puede conceder, es obviamente ilógico.  Resulta chocante en oportunidades que numerosos anti católicos intenten forzar una resolución imposible.

  Al margen de que la Iglesia está compuesta por pecadores –los cientos de sacerdotes pedófilos condenados por los tribunales eclesiásticos y civiles no invalida a los miles que no lo son, ni a un santoral creciente-, pero también con miembros que se juegan la vida, y la pierden muchas veces, en los países de misiones, el Papa Francisco constituye un cabal ejemplo, mal que le pese a malintencionados compatriotas, de dignidad y lucha por el bien común, diálogo inter religioso y vocación por los pobres. La misma que demostró en su país cuando era cardenal. Humilde, abierto a las necesidades del prójimo, samaritano sin discusión. Ahora bien, Francisco, tantas veces censurado como si fuese un político argentino más, enredado en la chismografía local, sólo tiene voceros oficiales en el Vaticano y un representante en su patria como en múltiples naciones, el legado pontificio. Su misión es universal, probada en sus frecuentes viajes, tanto dentro de Italia, en casos dramáticos,  cuanto en territorios de confesiones diferentes  y con evidente riesgo de su propia existencia. La denuncia del exterminio armenio ha sido una dentro de un panorama de auténtico pastor en pro de una  humanidad maltrecha. Sus encíclicas, las jornadas de la juventud, que reúnen hasta dos millones de personas, su admirada alocución en el Congreso estadounidense, son puntos altos en una tarea ímproba como el más respetado jefe de Estado y el guía espiritual de mil trescientos millones de creyentes. Su infalibilidad es limitada. Fuera de ella puede equivocarse, por eso ruega que recen por él. Además, tiene opositores enclaustrados en viejos privilegios. Y  “católicos caracoles”, como los llamaba Giovanni Papini.

A esta altura cabe preguntarse: ¿por qué tanto ensañamiento con la Iglesia Católica, aun de sectores que desean su aprobación sin pertenencia? ¿No será por su tremenda influencia moral por más de dos mil años, no obstante desvíos y abusos en las supremas instancias?

NO TODO ES QUE ESCRIBE POEMAS ES POETA, Y…Adrián N. Escudero
Santa Fe -Argentina

“Crecen las palabras sin su sentido más preciso. Es/ Necesario encontrar la clave del poema. ¿Dónde está/ la belleza?” – Rubén Vela (Santa Fe, Argentina, 1928 – Buenos Aires, Argentina, 2018).

   … Entiendo que no todo el que escribe poemas es Poeta, ni todo el que escribe prosa es narrador o prosista. Escribir, escriben todos. El tema es alcanzar el Arte de la Literatura. Y quien lo alcanza debe ser llamado “literato”, porque la Literatura es algo y mucho más que la escritura.

   En tal sentido, y mediante nota dirigida a ASOLAPO-AGENTINA, daba cuenta de una breve opinión sobre el tema y que enviara al Foro “PUNTOS DE VISTA” de UNILETRAS-SJ SIGLO XXI (Naciones Unidas de las Letras-Semillas de Juventud Siglo XXI), abierto a discusión el 15 de este mes, y partiendo del planteo realizado por un consagrado ex poeta rumano (el mejor de los años ´80) y actual prosista a full, Mircea Cartarescu , donde brindaba una sucinta opinión concordante –prima facie- con la de este literato. Opinión que ahora amplio, necesariamente y a los efectos de transformar dicha nota en el presente artículo, donde me permito reflexionar -con un poco más de detenimiento- en el revolucionario pensar sobre el oficio de las letras por parte del mencionado prosista (¿poeta?).

   Así, y como dicho colega, llamado hoy día “el renovador” y “la nueva sangre de la literatura europea”, leo demasiada poesía; incluso debo reconocer que, por momentos, me siento saturado (muy saturado) de hacerlo, y hasta he debido darme mi propia respuesta a tan significativo incordio literario: pues, y como lo he afirmado mucho antes de conocer el pensamiento de Cartarescu, insisto, no todos los que escriben poesía son Poetas, así como, no todos los que escriben prosa son Narradores o Prosistas: ser literato (y no, meramente escritor) es realmente el objetivo si deseamos construir Arte por medio del Verbo (Arte: artificio de la sensibilidad y subjetividad del hombre puesto en relación biunívoca con la trama existencial) y testimoniar e iluminar así la realidad en todas sus dimensiones y perspectivas.

   Al respecto, y bajo riesgo de escandalizar a muchos escritores, escribientes, escribidores y lectores de Poesía, Cartarescu,  para quien la misma “fue, o es, su primer gran amor literario”, se dedicó a dicho benemérito género “hasta que dijo: no más”, según Diego Felipe González Gómez, su entrevistador en un extenso reportaje de seis páginas publicado en la Revista “Bocas” – Edición 80 – Noviembre 2018. Y quien luego de los rodeos propios de todo encuentro literato-crítico literario, acabó por inquirirle la cuestión más relevante de su reportaje, al preguntarle: “Y, ¿qué lo llevó a divorciarse de la poesía y pasar a la prosa? ¿Por qué abandonar ese gato muerto del mundo consumista como lo llamó en su libro “El ojo castaño de nuestro amor”?”

   A lo que nuestro lúcido –aunque para algunos, supongo, controvertido- literato, respondió: “Poesía es una palabra engañosa. Te hace pensar en el arte de componer versos y en los libros de poemas. Pero, en realidad, la poesía es una manera especial, ‘oblicua’ de ver el mundo. La mayoría de los libros de poesía que se publican en la actualidad no tienen nada de poéticos, porque sus autores no son poetas. Sólo alguien capaz de ver poesía en todos y cada uno de los fragmentos de este mundo, en un clip, en un soneto, en un par de calcetines sucios o en una galaxia, puede llenar un libro de poemas de verdadera poesía. Para mí no existe ninguna diferencia entre escribir poesía o escribir prosa, o quedarme en mi hamaca y contemplar los escaramujos de mi jardín, o jugar con mis gatos. La poesía fluye por todas partes, “within you and without you” (Dentro de uno y fuera de uno)… 

   … Para reafirmar a continuación y con la contundencia y firmeza propias del que ha sabido conocerse y aceptarse a sí mismo, para abandonar necedades y crecer luego en sabiduría…: “Cuando llegué a la treintena, miré atrás y no me gustó lo que vi: demasiados libros de poemas con mi nombre en la cubierta. ´No es sano escribir tanta poesía –me dije a mí mismo, pensando en Bash y en Keats–. A partir de ahora no voy a volver a escribir un solo verso´. Y cumplí mi promesa, como hago siempre: he leído un montón de poesía desde entonces, pero no he escrito ni un solo verso en los últimos treinta años. La prosa es el único tipo de poesía que deseo hacer”.

   En ese orden, y en lo que me concierne, cuando nadie hablaba de ello, me ví acuñando a fines de la en lo década de los ´70 el término «Poesía en Acción»; ello, a los fines de intentar, con tal pudoroso concepto, rescatar a la bella (verdadera) arquitectura de nuestro lenguaje idiomático español, el cual y a mi criterio, sólo a través de la prosa puede estallar en toda su potencia para captar en plenitud de medios y de fines, a las esencias de todas las dimensiones de la trama universal de la existencia humana…

   La Poesía antigua, la de la época de Oro Española, por ejemplo y su símil inglesa, nos ha dejado quizás ya lo mejor del intento humano, principiado por los escribas griegos, de formatear dichas esencias bajo un determinado código denominado poiesis o acto creador; término poiesis apropiado sincrética e impertinentemente por los poetas como Poesía, y soslayando de este modo la alcurnia y sentido de su expresión inicial: acto creador. Acto que jamás podrá suplirse completamente con la elegancia de la versificación alejandrina, cc., o libre, al cotejarse –en humilde pose- con la grandeza y poderío de la Prosa, como el instrumento más eficaz e interpelativo para capturar, conjuntamente con el deleite de una historia de vida o de mundos, el sabor de la metáfora y de otros artificios propios del sistema comunicacional, sensorial y espiritual humano… Si hasta trova breve, el haiku y sus competidores, pueden apreciarse como magníficos microrrelatos o microalegorías…

   Por lo que afirmo entonces y como nuestro prosista rumano: «La prosa es la única poesía que deseo escribir» y “sólo escribo lo que en verdad quiero escribir”; algo de lo que he tratado de dar testimonio a través de mi modesta trayectoria literaria desde Santa Fe de la Vera Cruz (Argentina), y a segura herencia vernácula de Miguel Ángel Correa “Mateo Booz” (1881-1943) y Edgardo A. Pesante (1932-1988).

   Es que se ha escrito y se escribe, sobre todo hoy día con esto de la Internet, carradas de «poesías». Una experta en Literatura como la Dra. en Letras, Graciela Maturo (N. Santa Fe, Argentina, 1928. R. actualmente en Buenos Aires, Argentina), y «Personalidad Sobresaliente de la Academia Argentina de Letras – Año 2018», advierte acerca de los sentimentalismos y apresuramientos linguísticos que despojan al arte poético de su verdadera identidad. En tanto, el uruguayo Horacio Silvestre Quiroga Fortaleza (1878-1937), un prosista de aquéllos, también lo advierte en su “Decálogo del joven escritor, atacando incluso el exceso de adjetivaciones (cuestión opinable, porque todo debe girar no en “lo que se cuenta” sino en el “cómo se cuenta”), sugiere que no debe escribirse jamás bajo el imperio de la Emoción. El auténtico artista (artificio subjetivo valorativo de lo real), la deja morir y luego, intenta reconstruirla. Quiroga entonces afirma que quien alcanza ese objetivo, en verdad, sólo ha llegado en Arte, a mitad de camino… Para pensar, ¿verdad?

   De todos modos, y en correlato con el testimonio hispanoamericano de las plumas del colombiano Joseph Berolo Ramos, del peruano Hugo Garrido Chalén, del andaluz radicado en Argentina, Antonio Camacho Gómez, o del bonaerense argento Norberto Pannone, y de mis comprovincianos Graciela Maturo, Nora Didier, César E. Bisso, Oscar A. Agú, Horacio C. Rossi (in memoriam), Fortunato Nari, Lermo Rafael Balbi, Juan José Saer y Rubén Vela (in memoriam), Susana Valenti, Liana Friedrich, Zunilda Gaite, Mirta Gaziano, Marta Rodil, María Beatriz Bolsi, entre otros, así como la gran pléyade entrerriana sustentada en la prosapia poética de Leoncio Gianello (in memoriam), y enarbolada en la actualidad por Abel E. Schaller; digo que, muy recientemente y en el número semanal del BLOG  LITERARIO DE ASOLAPO-Argentina (Asociación Latinoamericana de Poetas y Narradores, op. cit.) publicado el sábado 17 de noviembre del corriente año, pude constatar con beneplácito –sin olvidar que en números anteriores también emergieron vates de similar talla- los versos del sanluiseño Jerónimo Castillo (Argentina) y del medellino Jaime Vélez Ramírez (Colombia), el canto ruiseñor del alma de sinceros, vitales y talentosos Poetas. Poetas con mayúsculas. Porque, como gusto aclarar, ser Poeta (o Literato) es una forma de vida, y no el mero acto de escribir versos (o narraciones)…

   Y el colega Mircea Cartarescu, lo expresa sin ambages según González Gómez, comentando en su comprensión del pensar del literato rumano que, según éste, la Literatura es como un credo al que hay que entregarse ciegamente, sin reparos.  Hay que ser una especie de fanático capaz de encerrarse a leer durante días y semanas hasta bordear los límites de la esquizofrenia, como la que el mismo Cartarescu sufrió en su juventud, o tener la abnegación, como la tenían los monjes durante la Edad Media, de pasar muchas horas escribiendo hasta olvidarse del mundo terrenal; o creer que los libros son una especie de medio mágico para interpretar los sueños, para conocer el futuro o cambiar de sexo. Así, sostiene González G., él mismo lo dijo en su discurso de recepción del Premio FORMENTOR DE LAS LETRAS (Feria de Madrid, España) y la promoción de su último trabajo: “El ala izquierda” –primera parte de la trilogía CEGADOR, publicado por Impedimenta-, el pasado setiembre: “(…) Creo en aquellos para los cuales la escritura es una religión practicada con devoción, en soledad, en aras de la alegría personal y de la búsqueda de uno mismo, no una manera de adquirir un status social, notoriedad, dinero y gloria”. Y sin embargo, su compromiso no termina allí. Cartarescu cree que cada libro es una extensión de su cuerpo, un órgano vital que lo mantiene vivo. Tanto que si no escribe, el suicidio aparece en su cabeza como un fantasma.

   De hecho, y a diferencia de tan inquietante prosista, mi postura sobre estas últimas apreciaciones es que, para el escritor, cada libro, si bien es una especie de extensión de su cuerpo (y mente), también lo es de su ánima, y más que un “órgano vital para mantenerse vivo”, lo entiendo como a una suerte de hijo espiritual engendrado –al igual que un ser humano- por el cruce cromosómico del Maná de la Palabra y de la Imaginación Creadora (que algunos atribuyen al mito de las Musas, y otros al sudor del trabajo perseverante e ilustrado que modela y afina el talento hasta devenir en oficio literario). Hijo que una vez engendrado, al desprender su cordón umbilical con el autor, pasa a tener vida propia hasta llegar incluso a ajeneizarse completamente de su hacedor. Visto de esta forma, uno entiende al libro como vital instrumento de servicio a los demás, en cuanto eso sí, nos permite el regocijo placentario de lo íntimo, al ayudar a conocernos tanto en su prefactibilidad como en su edición gráfica o virtual, para intentar crecer y ser el mejor… de nosotros mismos. O como que, “dando, se recibe”, en sentencia poética atribuida al genio de san Francisco de Asís. Y en tanto lo que interesa es hacer Literatura, escribiendo… literariamente; siendo para nuestro personal oficio la publicación, necesaria más no suficiente necesidad… Dicha conciencia del punto permite, en mi caso y en el de tantos otros, sobreponernos a la cruda realidad de lo costoso que implica editar lo escrito literariamente en todas las épocas. Y ello al margen de la polémica marketinera desatada entre el Universo Gütemberg y el Universo Internet…

   Es que en una época donde la enfermiza “Ideología de Género” pretende destruir las bases mismas –y no sólo de él- de nuestro inefable idioma español, debemos acentuar la defensa del mismo, tanto en la forma como en el fondo… De no, tendremos que esperar varios siglos o milenios hasta que aparezcan literatos de la talla UNIVERSAL de un Cervantes, Hernández (el de allá y el de acá), Lugones, Borges, Bécquer, Lope de Vega, Lorca, Asturias, Balzac, Kipling, Dostoievski, Tagore, Kafka, von Gothe, Poe, Víctor Hugo, Melville, Joyce, Tolstoi, Dickens, Gjellerup, Shaw, Mann, Mistral, Eliot, Le Guin, Dumas, Twain, Golding, Tolkien, Martin, Bradbury, Sturgeon, Lovecraft, Ballard, Unamuno, Jiménez, Cela, Paz, Flaubert, Quasimodo, Seferis, Carroll, Szymborska, Faulkner, Hemingway, Russell, Neruda, Grass (Berolo, Chalén, Maturo, Didier, etc., etc., etc.), García Márquez, Vargas Llosa, Shonagon, Llosa, Fuentes, Darío, Alegría, Vallejos, A. Storni, Bajarlía, Pizarnik, Abraham, Dylan, Rowling, etc., etc., etc., entre los cabe contar indudablemente a todos –algunos de los cuales fueron mencionados precedentemente- aquellos literatos galardonados con el Premio Nobel de Literatura (y en consciente a-cronología, pues los miles de libros que yacen en una biblioteca culta y responsable, y atosigada placentera y racionalmente sólo de los buenos, “no necesitan estar ordenados por países, épocas o lugares”; buenos libros que son unos cuantos, a Dios gracias y haciendo realidad -pues nadie procede de sí mismo excepto Dios- la gracia o talento –que no otorga ninguna fábrica o taller literario, según E. A. Pesante, op. cit.-  que el Hacedor sembró en ellos como administradores del Verbo)…  


MIRARSE  EL  OMBLIGO 
Ángel Medina.
Málaga-España
(Este fragmento de “La vida es sueño” de P. Calderón de la Barca nos introduce en el relato, cuyos  versos  concluyen así: “Quejoso de mi fortuna/Yo en este mundo vivía/Y cuando entre mí decía: / ¿Habrá otra persona alguna/ De suerte más inoportuna?) …

El señor “X” se encontraba deprimido. Mileurista, había roto con su pareja y le fallaba la próstata.  Psicosomatizado y deprimido, consideraba a Job un émulo suyo. Un día encontró en el periódico un anuncio que llamó su atención y decía así: “Viaje a ninguna parte, pero con vuelta. Si está usted deprimido, insatisfecho, aburrido o cansado de la vida o es un Buda que se mira el ombligo le devolveremos el equilibrio perdido”, decidiendo comprobar de qué se trataba.

El empleado  que le atendió vestía como una ficha de dominó, mitad blanco y mitad negro, y cuando fue requerido del por qué de aquella extraña vestimenta le respondió con una enigmática respuesta: ellos le mostrarían  la negrura de la vida  para que él pudiera encontrar la luz. Y también- algo importante- que el viaje correría por cuenta de la Agencia. Escéptico a la vez que intrigado pudo más lo segundo que lo primero y aceptó.

El vuelo duró varias horas. Aún no había amanecido, percatándose que el cielo estaba iluminado por deflagraciones. El país estaba en guerra y una vez desembarcaron fue trasladado al escenario de las operaciones  e introducido en un búnker. Los obuses caían sobre el refugio. Después, se produjo el asalto del enemigo y los dos ejércitos mantuvieron una lucha cuerpo  a cuerpo. La carga de bayonetas fue terrible, quedando tendidos sobre el campo de batalla un reguero de caídos: muertos, heridos y mutilados que se retorcían entre alaridos. En un improvisado hospital de campaña los cirujanos se aprestaban a amputar aquellos miembros que yacían colgados de los soldados macerados. El espectáculo era sobrecogedor y entre todos llamo su atención la figura yacente de un muchacho barbilampiño con el cuerpo deshecho y pegado a cuatro muñones. Envuelto por un coro de quejas y quebrantos de los que aguardaban su turno, la respuesta le dejó frío.

  • Yo no cuento. He entregado la vida por mi país y estoy orgulloso de ello. No debo quejarme, a pesar del inmenso dolor que padezco, sabiendo que si sobrevivo seré un perfecto inútil que dependerá de la caridad de los demás.

Interiorizado, con el eco de sus palabras golpeándole la cabeza fue sacado de aquel lugar y conducido hacia su nuevo destino.

El lugar elegido era el Estado de Virginia, en los Estados Unidos, llevándole su cicerone a la prisión estatal. A través de una amplia ventana podía ver el interior de la sala, fijándose en el robusto sillón de madera maciza, de cuyos brazos y patas brotaban como raíces unos correajes gastados por el uso. El grupo de visitantes permanecía en silencio sepulcral, penetrando en ella un sacerdote y dos fornidos guardias que custodiaban al condenado, al cual obligaron a sentarse en el armatoste inventado por Harold P. Brown, el que fuera polifacético empleado de Thomas Edison. En tanto le ataban el clérigo recitaba unas frases de la Biblia. Luego, le adhirieron  unos electrodos a la cabeza y las piernas, comenzando a gritar como un poseso en un baldío esfuerzo por librarse de las ataduras. El verdugo conmutó una palanca y le fueron aplicados dos choques eléctricos durante varios minutos que vinieron a romper la resistencia de la piel, y, una vez conseguido, redujo el voltaje, aumentando la intensidad para que no acabase quemado como un bonzo, alcanzando la temperatura corporal los 59 grados, con el consiguiente daño mortal para sus órganos internos. Pero el hombre era fuerte y pudo soportar el trance, por lo que continuó aplicándole la elevada carga, hasta el punto de que su cabeza comenzó a arder como una tea. Finalmente, una vez certificada su muerte le desataron, teniéndose que separar de los cinturones  los trozos de la piel quemada.

Con los ojos desorbitados por el infernal espectáculo, el señor “X” sintió cómo se mojaban sus entrepiernas hasta quedar empapado.

  • ¡Relájese! Le aguardan más emociones- le anticipó el guía.

El tercer destino estaba en España, dirigiéndose hacia el valle del Laguar en el cual se encuentra el sanatorio San Francisco de Borja. A la entrada había un monolito a la memoria del doctor Hansen, descubridor del bacilo en 1873. Los jesuitas cuidaban a los internos. Se diferenciaban de los de la antigüedad porque no vestían harapos ni debían advertir de su presencia haciendo sonar una campanilla, pero los signos de la terrible enfermedad eran los mismos. Las úlceras laceraban sus cuerpos produciéndoles hinchazones, además de la pérdida de sensibilidad en sus extremidades. Algunos, desahuciados por una sociedad cuya estética se basa en la belleza y repudia la repugnancia tenían una tronera en la cara, un boquetón carcomido por el mal al que habían de alimentar poniendo en su rostro un trozo de carne para que fuese fagocitada. En tanto se lo explicaba se cruzó en el camino una pequeña leprosa, que en lugar de mano tenía muñones, sorprendiéndose al verla sonreír.

El periplo finalizaba en  Viena, donde se halla el mayor manicomio del mundo y cuyos pabellones se encuentran enlazados por un ferrocarril, albergando   hasta tres mil internos. Un grupo de ellos reían estridentemente, sin ton ni son. Más allá, un hombrecillo desaliñado se esforzaba por dar caza a una mosca invisible; a algunos le resbalaba la baba y asomaban los mocos por sus narigones invadidos de vasos capilares que denotaban el alcohol que presumiblemente llevaban en la sangre desde quién sabe cuándo. Todos desheredados de la tierra. Gente segregada de la sociedad, algunos, tal vez por el delito de ser diferentes. Quizá una muestra de cordura ante la locura colectiva de los que están fuera de los muros.

Antes de marcharse se les acercó una mujer con el pelo alborotado, ojos inteligentes y llorosos, espetándole a modo de despedida.

  • No todos estamos chiflados. También los hay cuerdos. Muchos de los que están al otro lado podrían acabar sus días aquí. La sociedad está enferma y desequilibrada. ¿Sabe por qué?: Porque al mundo le falta  la esperanza.

Al punto, dos robustos celadores la asieron por las axilas y se la llevaron en volandas hacia la enfermería para aplicarle una sesión de electro shock.

El viaje había concluido y regresaron a la Agencia. El señor “X” fue llevado al despacho del director, encontrándose con un hombre que debía frisar los sesenta y pico. Era adiposo y se mantenía erguido en el sillón sujeto por una abrazadera a la altura de la cintura. En seguida se percató que no podía ver, pues las cuencas de sus ojos estaban vacías. Tampoco oír, al carecer de orejas. Era, además, mudo, pues su boca no tenía labios, faltándole media lengua y tampoco tenía  brazos ni  piernas.

  • El despojo de persona que tiene ante usted- le dijo el guía- es mi padre. Hasta no hace mucho, habiendo amasado una fortuna vivió como un crápula pensando sólo en él, hasta que sufrió un grave accidente que le dejó en la situación que puede ver. De nada le sirvió todo el dinero que tenía y los médicos no pudieron hacer otra cosa que operarle varias veces para salvar su vida, quedando en el estado actual. Lo último que perdió fueron los brazos y antes de que le fuesen amputados dejó escrito un testamento que habría de ser su postrera voluntad. ¡Venga, se lo mostraré!

Entonces, abrió una caja fuerte y extrajo un papel, ofreciéndoselo para que lo leyese.

  • “Mientras vivimos plácidamente nos despreocupamos de lo que nos rodea. Viví como un animal y quiero morir como un hombre. Por eso, lego toda mi fortuna a la institución para que pueda hacer entender que la vida es hermosa a pesar de todo. Y que, si echamos la mirada atrás, nos daremos cuenta que hay otros más desgraciados que nosotros.  Somos hombres y no cosas. Nunca debemos perder la paz interior. El alma.”

Finalizada la lectura el señor “X” le prodigó una mirada de ternura. En ella podía advertirse que había asimilado  las experiencias vividas. A pesar de la problemática realidad, debía apreciar lo que tenía, desde la sonrisa de un niño, la ternura  de quienes nos aman, el aire que respiramos, el calor del sol o el equilibrio emocional, que sólo cuando las perdemos aprendemos a valorarlas, entendiendo  que siempre habrá quienes  soportan mayores sufrimientos. Y conmovido, superando la repugnancia abrazó aquella mole de carne que le había congratulado con la vida.

   

RECUERDOS  NOSTÁLGICOS   NAVIDEÑOS
Por Jaime O. Solís Robledo
México

Al acercarse la Navidad 2018, siento revolotear en mi mente –como avispero azuzado-  los recuerdos de mi vida solitaria como estudiante de la Escuela Nacional de Maestros; la mayoría de esas vivencias tienen como escenario y espacio temporal mi escuela, 54 años atrás. Esas meditaciones no son nuevas; cada año, al acercarse las festividades navideñas se recrean cíclicamente. Por casualidad camino ahora por las mismas calles por donde viví esa etapa de mi vida, las cuales lucen ya modernizadas, lo mismo que muchas de sus casas, antaño con sabor a siglo XIX. La casona aquella que dio albergue a mis tristezas y lágrimas, es hoy un moderno edificio de seis niveles.

En aquella época estudiantil vivía yo en un pequeño cuarto de 3 por 3 metros, sin sanitario en su interior, y en el cual con cierta dificultad cabían dos catres; el cuarto estaba ubicado en la azotea de una casona enorme, de esas sobrevivientes de la época porfiriana. En la planta baja y el primer piso había muchos cuartos, menos pequeños que el mio, en los cuales vivían estudiantes que provenían de pueblos y ciudades de diferentes estados de la república mexicana, al igual que yo. En la citada planta baja estaban los sanitarios que eran de uso general. El calendario escolar de entonces ordenaba que en los meses diciembre y enero, los estudiantes de todos los niveles gozaran de vacaciones. Las labores académicas se reiniciaban en el mes de febrero. En ese periodo vacacional, quienes vivían en aquella casona aprovechaban para ir a visitar a sus respectivas familias, lo que yo no podía hacer por falta de dinero para ir a mi pueblo, distante a mil kilómetros de la capital de mi país.

En virtud de lo anterior, durante ese periodo la casona semejaba una guarida de brujas o de seres de ultratumba, por su oscuridad y  silencio sepulcral. Eran los dias en que el frio y la soledad me laceraban sin piedad el cuerpo y el alma, que entonces le daban el adiós a mi adolescencia. El bullicio cotidiano también se iba de vacaciones, y de mas de treinta inquilinos, yo era el único huésped. Por si eso no bastara, Leonardo (mi compañero de habitación) se ausentaba antes de que oficialmente iniciara el periodo de asueto. Mi escuela, ubicada a una calle de mi domicilio, permanecía cerrada y cubierta también por un manto silencioso.

Ahora, 54 años después, voy caminando por estas calles aledañas a mi domicilio de entonces, al rencuentro con Víctor, entrañable amigo a quien dejé de ver 30 años aproximadamente. El motivo es efectuar un brindis por las fiestas navideñas e inicio del nuevo año, aprovechando la visita de mi amigo a la Ciudad de  México, adonde radico. Mientras camino hacia el lugar de la cita, voy rumiando las noches en que salía a buscar algo para cenar, cuando iba observando con tristeza las luces intermitentes y variados colores que adornaban las ventanas, haciéndoles marco a las imágenes de Santa Claus y de los Reyes Magos. Varias veces, en esas noches solitarias, no pude contener mis lágrimas, al recordar a mis padres tan lejanos, sintiendo una gran frustración por no poder viajar para abrazarlos como era mi deseo. Mi arribo al restaurant El Jaguar Guerrerense me sacó de mis nostálgicas tribulaciones. Víctor ya me esperaba, paladeando una cerveza.

Después del efusivo, emocionado y fraternal abrazo, vinieron los temas de saber de nuestras familias, de nuestra salud, cómo me va en la Ciudad de México y cómo marcha la situación en Puebla, adonde Víctor radica. Desde luego se desgranan los “comentarios de licor” y los chascarrillos, estimulados por las cervecitas y las copitas de jugo de maguey; poco tiempo después se abrieron las puertas de la poesía expresadas por un aprendiz como yo, y por mi Amigo, que lo hace muy bien; también hubo pausas para recordar algunas canciones y evocar vivencias estudiantiles. Los recuerdos nostálgicos de mi vida solitaria y extraviada de la década 60 se esfumaron, para dar paso a la alegría, a la anécdota picante, a la risa franca y al grato recuerdo de amores que se perdieron en la neblina del tiempo. Cinco horas las vivimos en 5 minutos, por la velocidad en que el tiempo corrió.

El brindis y la despedida fueron los momentos culminantes. Deseo –dijo Víctor-  que haya alegría y paz en tu hogar durante los festejos navideños, y que el año nuevo te traiga grandes triunfos y mucha felicidad. Deseo también –continuó-  que a México le vaya muy bien con el nuevo gobierno, que haya progreso y prosperidad para todos los mexicanos.

Alzo mi copa, le dije, para entregarte en un fraternal abrazo mi profundo deseo por tu completa salud al igual que todos tus seres amados; que tengan éxito en todo lo que emprendan, y que la alegría inunde en todo momento sus hogares. Brindo también porque los mexicanos de todos los niveles sociales aprovechemos esta nueva oportunidad que se nos abre, para realizar una transformación profunda en nuestra forma de vida; que no esperemos todo del gobierno entrante, que todos cumplamos con nuestras responsabilidades como buenos ciudadanos. Trae el nuevo gobierno un plan asombroso y plausible de acciones, para hacer realidad las grandes aspiraciones populares que gobernantes irresponsables y ladrones no quisieron concretar. Urgente el decidido e implacable combate a la corrupción oficial y social; el freno inmediato a la violencia y la impunidad; la pronta CONFISCACIÓN  de fortunas amasadas en forma ilícita y el castigo judicial a los delincuentes, a la vez de una Cruzada en contra de la pobreza y la miseria que lacera a millones de mexicanos.

Brindo también por todos los pobres del mundo; que tengan seguro un techo bajo el cual dormir y el pan cotidiano para ellos y sus hijos; que verdaderamente puedan disfrutar de paz y alegría en la Navidad, y que sus aflicciones por la sobrevivencia desaparezcan o cuando menos disminuyan en el año que se aproxima. Elevo además mi ferviente deseo de que el egoísmo y el amor al dinero y bienes materiales pasen a segundo plano entre los seres humanos, dando paso a la humildad, la solidaridad, la paz y el amor.

De pie apuramos nuestra copa, nos dimos un fuerte abrazo, y nos despedimos con la esperanza de un mundo de felicidad equitativamente compartido por todos los seres humanos…   

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