AMAZONIA CRÓNICAS, PROSA Y NARRATIVA EN ESPAÑOL

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Septiembre  2.019  nº 23
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AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

COLABORAN: Carlos Benítez Villodres (Málaga-España)…Hugo L. Bonomo (Argentina)….Lidia Dellacasa de Bosco (Argentina)…Diana Ismael (Argentina)…Elsa Lorences de Llaneza(Argentina)…Diana Mirta Muñoz (Argentina)…Teresita Morán Valcheff…(Argentina)…María Sánchez Fernández ( Úbeda-España)…Yamida (Argentina) 

AMAZONIA, EL PULMÓN DEL MUNDO, EN LLAMAS
Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)
La Amazonia es la selva tropical más grande del orbe, además, es una reserva vital por su riqueza de carbono, que ralentiza el calentamiento de la atmósfera. Más de 23 millones de brasileños viven en este paradisiaco lugar del planeta que esperan el dinamismo económico proporcional a la riqueza allí existente. Es bien conocido por los ciudadanos del mundo que el ultraderechista Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, prometió que la Amazonia sea una industria agro ganadera y minera, desregulando las arcaicas leyes medioambientales y promulgando nuevas leyes, tanto sobre el medio ambiente como de protección a las comunidades indígenas.
            Es evidente que la mayoría de los brasileños y de otros países del mundo protesta contra los miles de incendios (9530). En 2019, se registra un crecimiento de los fuegos del 89%, respecto al pasado año. En esta selva tropical, viven 3 millones de especies naturales y de animales, que proporcionan el 25% del oxígeno que respiramos los 7580 millones de personas que habitamos el planeta azul.
            Ciertamente, las ONGs, académicos y científicos coinciden en que detrás de estos fuegos está la mano del hombre, pues esta deforestación deliberada e ilegal la generan los ganaderos y granjeros para la cría y cuidados de sus ganados. Estos incendios provocarán, en muy poco tiempo, la pérdida de la Amazonia. Por consiguiente, estamos obligados todos los inquilinos del mundo a proteger la mayor selva tropical del orbe. Como todos sabemos, hay crisis climática global. Por ello, no podemos permitirnos maltratar más estos manantiales de oxígeno, de biodiversidad, de alimentación…, ya que estos fuegos afectan al mundo entero.
            Alemania y Noruega aportan 1200 millones de euros y 68, respectivamente, para el Fondo Amazonia, que fue creado en 2008. Millones que este año se paralizaron, es decir, no llegaron a Brasil porque el Gobierno de este país disolvió unilateralmente el Fondo Amazonia. Esta maligna acción podría arruinar la histórica alianza comercial entre Brasil y la Unión Europea (UE). Francia e Irlanda propusieron el boicot a productos brasileños enviados a la UE.
            Es obvio que el daño ya está hecho. Los miles de incendios han destruido bosques, han matado a millones de animales y están tan cerca de ciudades y de pueblos que una inmensa cantidad de humo los ha invadido, provocando el aumento de un innúmero de personas hospitalizadas por graves patologías respiratorias y circulatorias.
            Los fuegos y la desforestación mutarán las lluvias, lo que afectará a la actividad agropecuaria. Asimismo, en Brasil el 48,57% de los gases de efecto invernadero son emitidos por los cambios en el uso del suelo y de los bosques, por la desforestación y conversión y posterior quema de árboles. El alcance total de los daños aún es imprevisible.
            En Pará, uno de los estados brasileños con mayor número de fuegos, un grupo de personas están llevando a cabo, desde el 19 de agosto, la tala y quema de bosques en gran escala. Cuando una o varias personas deforestan, posteriormente queman para limpiar el suelo. Seguidamente, crecen hierbas que sirven de pasto para los ganados.
            En las zonas quemadas, la flora necesitará unos 8 a 10 años para liberar agua a la atmósfera y absorber carbono. Aunque haya recuperación de los árboles y arbustos, la variedad de especies arbóreas, que antes hubo, nunca regresará. A causa de los fuegos, el clima cambia y las consecuencias de estas transformaciones serán drásticas.
            Los dos tercios de la Amazonia se encuentran en Brasil y un tercio en Perú y Bolivia. Por ello, el fuego ha alcanzado las zonas fronterizas de estos dos países con la nación brasileña, en especial una gran parte de Santa Cruz (Bolivia). En Bolivia, los incendios forestales han devastado más de un millón doscientas mil hectáreas. En los habitantes de La Chiquitanía boliviana, de entre las cenizas renace la esperanza de quienes se dedican a cuidar el medio ambiente y el patrimonio arqueológico de esta región. Comparten los beneficios y las responsabilidades de la Amazonia de 6 millones 700 mil kilómetros cuadrados, además de los ya citados: Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana francesa.
            Según manifiestan varios grupos indígenas que viven en Humaita, una localidad ubicada en lo más profundo de la selva en la Amazonia, el impacto de todos estos incendios durará años. Para estas personas sus fuentes de alimentos comienzan a cambiar, por lo que hoy necesitan para sobrevivir tienen que buscarlas en las ciudades cercanas y de esta forma obtienen alimentos industrializados, a los que nos están acostumbrados a comer.
            La Amazonia tiene el sistema pluvial más grande de mundo con un aporte entre el 17 al 20% de agua dulce del planeta. En ella, habitan más de 350 pueblos indígenas algunos de ellos desde hace miles de años, y es el lugar, donde aún viven alrededor de 120 pueblos no contactados en registros.
            Los incendios de la Amazonia es un negocio millonario, aportando unos 5,7 millones de euros a los incendiarios, a los intermediarios y a los vasallos de ambos. Se sabe que estos actos delictivos fueron acordados vía WhatsApp. Es evidente que son los miembros de organizaciones criminales quienes realizan la quema y la deforestación ilegal de la Amazonia, incluso mediante financiación.
            La política medioambiental del Gobierno brasileño sobre este tema hace peligrar los recursos internacionales, anteriormente reseñados en párrafo anterior, para la preservación de la flora y de la fauna. La problemática ha ganado el status de crisis diplomática, ya que este tema fue motivo de inútiles conversaciones en la cumbre del G7, en Biarritz (Francia). El Gobierno brasileño rechazó tajantemente la ayuda económica para combatir los incendios de la Amazonia, bajo la iniciativa de Emmanuel Macron, presidente de Francia.
            El presidente de Brasil ha sido calificado como el “Trump de los trópicos”, porque sus políticas nos recuerdan a las del presidente estadounidense, incluyendo su enfoque sobre el medio ambiente. No fue diferente a Trump que se mantiene escéptico respecto al cambio climático.
El ultranacionalismo miente al manifestar que ya no vivimos en un mundo, en donde las naciones se amurallan y no les interesa y ni les afecta, ni lo más mínimo, lo que sucede más allá de sus fronteras.
El humo de los incendios brasileños es visible desde el espacio y planeará sin respetar las fronteras del hombre. No solo el humo de los bosques incendiados cruza las fronteras. Los virus letales también, igual que la materia prima para los productos que utilizamos cada día. Las ideas y los hechos también cruzan fronteras. Aunque los presidentes de Brasil y de los Estados Unidos y sus seguidores, nieguen el cambio climático, los hechos hablan por sí mismos.
Los demogogos brasileños quizá no quieran trabajar con otros países, pero cuanto más tiempo se rehúsen a hacerlo, más rápido serán arrastrados por los enojados votantes, cansados de las mentiras, la ambigüedad, el engaño, pero capaces de ver, con sus propios ojos, las realidades que suceden en Brasil.
AMAZONIA
Hugo L. Bonomo
(Argentina)
Según información recibida;  más de 500.000 MANZANAS, o hectáreas, se incendiaron en la selva amazónica, considerada el pulmón del mundo; ya que produce el 20% del oxígeno que se consume en la tierra. Más de 70.000 focos de incendio se han producido en 2019, incrementándose en un 85% ¿Será esto la modernidad?
400.000 millones de árboles, y gran parte de las 40.000 especies animales identificadas, desaparecerán. Se perderá la humedad que vuela, produce lluvias en gran parte de América, y aporta a las que se producen en toda la cuenca del Plata, y ni hablar del dióxido de carbono que absorbe, cuyo aumento producirá efectos negativos en el cambio climático, y consecuencias en todo el mundo. ¿Será necesario todo esto para saciar las ansias de dinero del ser humano? Y el incendio avanza, y, en Bolivia los incendios llevan consumidas más de 400.000 hectáreas de bosque y pastizales en solo 3 semanas, y Perú informó que, en menos de un mes, se registraron 98 incendios forestales, la mayoría causados por acción humana para preparar terrenos para cultivo y pastoreo.
Hasta aquí las noticias a las que todos tuvimos acceso, y que, quienes leen, o prestan atención a lo que escuchan, se enteraron, pero si nos interesa nuestro mundo, y el futuro de nuestros descendientes; tenemos que profundizar en el conocimiento, y la toma de conciencia, que se impone, a partir de estos eventos que alteran la naturaleza y el medioambiente, y van mucho más allá de lo que imaginamos, y, si somos medianamente responsables nos deben comprometer y movilizar.
Leyendo conceptos de científicos, vemos declaraciones, como  – Debería importarle a todo el mundo, además. La atmósfera tiene una cosa llamada teleconexiones. Un modelo climático puede demostrar que los cambios en la Amazonia van a afectar los ciclones en Indonesia. A estas cosas las puede interpretar y comprender un científico, pero, para nosotros, y a pesar de estar viviendo en el mismo mundo, son imposibles de comprender, y además, no hay mucha gente comprometida con el bien común que ocupe su tiempo en informar y educar sobre temas que no le van a proporcionar una ganancia personal.
Y nuestra sensación de ignorancia se amplía mucho más, cuando vemos mencionar fenómenos como; chorros verticales de agua, la bomba biótica y los ríos voladores, que pueden aportar  20.000 millones de toneladas de agua en la atmósfera al día.
Pero hay que despertar, antes de que sea tarde, y los medios de comunicación deben cumplir una función social, y dejar de preocuparse solo por el dinero.
Pensamos que lo realmente importante es internalizar una conducta medioambiental responsable, y sostenerla en el tiempo, aunque no produzca impacto mediático. La gente valiosa y las generaciones futuras, lo agradecerán.
La cuestión es que estamos convencidos que la información, y la cultura que logremos aportar a ciudadanos y políticos, pueden forjar conciencia, responsabilidades, compromisos y aportes que hagan al bien común.

 

QUIZÁS SEA POSIBLE LA ESPERANZA
Lidia Dellacasa de Bosco (Argentina)
   Con la mirada turbia de lágrimas recorro el mapa de la América que amo. En medio del verde con que fue pintado descubro un hueco blanco, una especie de cráter que ha perdido todos los matices. Siento que es posible hundirse en la oquedad profunda de ese orbe vacío. Cierro los ojos ante la imagen desolada y me sumerjo en un extraño sueño que me domina sin remedio…
   Camino entre esqueletos de árboles carbonizados y leños que se desploman a mi paso. La tierra es una greda áspera despojada de hierbas, de retoños y plantas. Todo transcurre en un silencio lúgubre que hiere los oídos con el estruendo de lo inconcebible. No hay cantos de pájaros ni aleteos de aves. Tampoco el silbido de un animal furtivo ni el zumbido monótono de los insectos. Nada sucede en ese mundo devastado que más se parece a la superficie desierta de otro planeta que al paisaje vital del “pulmón de América”. Es el callado sufrimiento de la Amazonia en su lenta destrucción que parece no tener regreso. Cada tanto, sólo el graznido de un cuervo sobresalta mi paso…
   Camino a tientas entre las grietas incurables de una tierra arrasada por el fuego que la mano del hombre ha propiciado calladamente durante años. El calor es agobiante, un vaho ceniciento que cierra la respiración y me hunde en una marea de interrogantes sin respuesta. Cada tanto se desgaja la última rama de lo que fue un árbol pletórico de savia virgen. La piel reseca de una serpiente duerme su muerte entre leños y toscos montículos donde antes reinaban los verdes que la naturaleza prodigaba. 
   Elevo la mirada al cielo intentando una plegaria. En la lejanía, el añil de un retazo de cielo ha virado a un tono de acero cobrizo. Se ahoga el sol en un mar de llamas que trepan hacia lo alto, implacables, voraces… No es posible detenerlas…  Las nubes turbulentas de fuego escarlata parecen penetrar en mis ojos que se resisten a la devastación final.
   Vuelvo sobre mis pasos con la cabeza gacha. Escucho el sonido de un avión hidrante que se pierde a los lejos para internarse en la densidad de un incendio de pesadilla. Entonces la descubro. Es una mariposa muerta. Antes del final, ha plegado sus alas de un violeta desleído por el polvo que parece suspendido para siempre en el aire. La tomo entre mis manos y se deshace calladamente…
   En ese instante despierto con un sobresalto de angustia. Allí está todavía, frente a mí, el mapa con el precipicio blanco que indica la Amazonia en llamas. ¿Es quizás otro “ground zero” que se suma a la destrucción impiadosa de un mundo cuyos dones el hombre parece haber olvidado?
   Los seres humanos hemos vuelto la espalda a la Creación que recibimos desde el principio de los tiempos. Lloro un llanto silencioso que no encuentra explicaciones ni respuestas. Pasan por mi mente imágenes dantescas de un futuro que me espanta… El fuego destructor. Océanos de aguas que hierven. Deshielos que inundan sin remedio ciudades, playas, campos… Animales, plantas y vidas arrasadas para siempre. La furia incontenible de tornados, huracanes y tsunamis… El Apocalipsis…
   Salgo a mi  patio donde relucen las primeras flores de la primavera naciente. Entonces se posa sobre la mata de verbenas una mariposa de color violeta. Siento que su aleteo grácil es un signo de vida. Miro el cielo sin nubes y ruego… Quizás haya un mañana, un renacer profundo. Quizás hayamos despertado por fin y aún sea posible la esperanza. 
     
LA AMAZONIA CREPITA
Diana Ismael
Círculo Literario Letras del Andén (Villa Mercedes -Argentina)
Cuando las garras del «progreso» destruyen los órganos vitales de nuestro planeta, aire, suelo, agua, para saciar la sed de oro de los más ricos, condenando a toda la humanidad, la selva tiembla porque siente en sus entrañas el cataclismo que se aproxima; la Amazonia está herida.
El fuego arrasa con todo lo que significa vida; la selva arde, las llamas azotan sin piedad a sus moradores. Los animales emprenden desesperada huida. Algunos logran salvarse, otros sienten el fuego que los asfixia y quema por dentro y mueren.
Los árboles anclados a sus raíces sienten la sabia bullir sin otro destino que convertirse en cenizas; otros mueren de pie.
Oscuridad,  silencio solo turbado por el crepitar del fuego. Visión fantasmagórica…
Todo lo que era colores vibrantes, sonidos indescifrables de la selva en su esplendor, desapareció…soledad.
El cielo llora lágrimas negras…
La adicción al poder de los Atilas modernos, los hacen victimarios de generaciones, incendiarios de los pulmones del planeta, sembrando muerte, desolación, hambre y muerte.

AMAZONIA EL DESPERTAR DEL MUNDO
Por Elsa Lorences de Llaneza

REFLEXIÓN
No sé a usted lector que le habrá pasado el pasado 20 de Agosto de 2019
cuándo se despertó y escuchó en las noticias que se estaba quemando el
Amazonas.
 Cuando yo escuché que el humo había llegado a Sao Paulo y
oscurecido el cielo de la ciudad a las tres de la tarde, sentí la sensación de que se acercaba lo más temido: “El fin de los tiempos” tan anunciado en estas épocas.
Superé mi angustia y traté de leer y escuchar todas las noticias para comprender que había pasado. Algunas comentaban que estos incendios eran provocados por  la mano del hombre para deforestar, la forma más barata destructiva y rudimentaria de abrirse paso en el bosque.
Algunos diarios decían que, con la sequía, el fuego prosperaba con mayor
rapidez. La falta de lluvia,  el viento y el calor hicieron que los incendios se
propagaran con mayor velocidad. En ese momento se calculaba que los focos de incendio eran más de 75.OOO y la tarea era ínfima, dado que las llamas, traviesas y apuradas se iban multiplicando rápidamente.
  Amazonia, la selva tropical más grande del mundo. Reserva vital de carbono que ralentiza el calentamiento global y  proporciona el 20% del oxígeno del planeta, se estaba quemando y el mundo miraba y no hacía nada. ¿Nadie se daba cuenta o pensaba que el Amazonas produce la quinta parte del oxígeno que respiramos y captura la quinta parte del CO2 que emitimos y que por el río.
Amazonas circula la quinta parte de las reservas mundiales de agua dulce?
  El mundo miraba impasible su agonía pero nadie se movilizaba.
Pero en el Amazonia, no solo se quemaban parte de los tres millones de
especies naturales si no también animales,  algunos en vías de extinción, plantas, hongos y bacterias qué  cumplen una función biológica esencial.
Pero lo que, para mí, era lo  más importante, es que, en medio de esa  selva,
había comunidades de indígenas que se negaban a irse porque defendían
su territorio y de la que lamentablemente poco se habló.  
Claro, esto tampoco movilizaba a nadie porque los poderes del mundo, estaban discutiendo a quien le correspondía ponerse en marcha y salir a apagar el fuego que destruía al Amazonia y que podía extenderse a varios países vecinos.
Aunque sea por solidaridad tendrían que haberse  olvidado de los problemas monetarios y sus discusiones políticas y salir a apagar el fuego que perjudicaba a todos los habitantes de este mundo.
Me quedé reflexionando en cómo estamos los seres humanos.
Qué desaprensión hay por el dolor ajeno, por el valor de lo que realmente
Importa. Sentí angustia y vergüenza ajena y pensé que sí, que lamentablemente, sería mejor que llegara el fin de los tiempos. Con gente nueva, con valores más profundos y con pensamientos más humanos, y que la Amazonia y el mundo despertaran a una nueva vida y supieran ver la Creación de Dios sobre la tierra con sus maravillosas bellezas naturales para disfrute de todos los que habitan esta tierra y no para su destrucción.

DANZA DEL FUEGO EN LA AMAZONIA
Diana Mirta Muñoz
Círculo Literario Letras del Andén
(Villa Mercedes-Argentina)
En el atardecer del verde intenso de la fronda, se escucha el clamor de los árboles pidiendo piedad por su lacerada piel.
La música celestial de los pájaros ya no se escucha y es reemplazada por el continuo batir de alas de sus vuelos apresurados.
El crujir de las ramas candentes, saltando en vuelo mágico, marcando senderos de rojo intenso, se adueña  de los espacios en la castigada selva de la Amazonía-.
Hombres y mujeres con palas y palos tratan en vano  de detener la danza dantesca en escena que sin pedir permiso, atesora en cenizas lo que deja  a su paso.
En el horizonte se vislumbra en mil colores, la esperanza de nubes de lluvia que velozmente surcan  el cielo, mezcladas con el humo de los incendios.
Sólo Él podrá salvar la selva de la destrucción causada por la ignorancia de los hombres en su ambición desmedida.
SALVEMOS A LA AMAZONÍA
Por. Teresita Morán de Valcheff
Círculo Literario Letras del Andén
(Villa Mercedes-Argentina)
La catástrofe que sucede en la Amazonía, es de tal magnitud que como afirma Joseph Berolo, el benemérito fundador de UNILETRAS, Colombia, puede ser ”el principio del final de la humanidad” si no actuamos todos, desde el rol que desempeñemos en la sociedad, para parar enérgicamente, con la acción y la palabra esta verdadera guerra que se ha desatado sobre un territorio que debiera ser patrimonio sagrado de la humanidad y que debido a la insensatez y ambición sin límites de los poderosos, gobernantes, comerciantes y empresarios, que están violando la tierra, partiéndola en pedazos, talando sus árboles, matando a las diversas especies animales, algunas en extinción y amenazando la existencia de los calatos, pueblos desnudos que la habitan desde tiempos inmemoriales, quemando en forma intencional la magnífica selva, ponderada como uno de los inmensos pulmones del planeta,   para la siembra de la soja y la crianza del ganado, lograrán que la destrucción, sin parangón en la historia, que ahora estamos lamentando, sea imparable.
     No permitamos esta acción demencial del hombre sobre  un bien que le ha sido dado a la humanidad, a los animales y a las plantas y que está desapareciendo a pasos agigantados, ante nuestros ojos azorados, con las tremendas e irreversibles consecuencias que ello traerá para la castigada Tierra y sus habitantes, actuales y futuros
     Necesitamos que el mundo evolucione pero queremos que el cambio sea positivo y eso no se logra con plantear utopías y quimeras, sino marchando con amor y firmeza por  el camino que han abierto los grandes pensadores, los educadores, escritores, artistas y hacedores pero para llegar a un puerto feliz, debemos transformar la realidad con hechos y palabras, sembrando buena semillas en la mente y en el alma, especialmente de los niños y jóvenes que anhelamos transiten por esa senda, para que sean capaces de edificar un Mundo Nuevo donde los valores que enaltecen a la humanidad  puedan ser apreciados y vividos y la paz y la preservación de la vida en nuestro planeta no sean  solo meros enunciados sino una auspiciosa realidad.
Todos somos hermanos bajo los cielos y estamos ligados con el TODO, no dañemos con bajas vibraciones a ninguna de las criaturas vivientes porque nos estaremos dañando a nosotros mismos.
     Eduquemos para la paz y el cuidado del medio ambiente desde la más tierna infancia, sembremos buenas semillas en esa tierra propicia e incontaminada y seguramente la cosecha nos llenará de satisfacción y alegría para el bien de la humanidad.

ARDE LA AMAZONIA
Por: Escritora María Sánchez Fernández
Úbeda-España
Tiempo de llorar.
Decía el filósofo griego Heráclito de Éfeso “ Todo cambia, todo fluye, nada permanece” Según sus teorías nada está quieto, todo está en continuo movimiento, tanto en la parte física de lo creado como en la parte emocional de los seres humanos.
También decía, confirmando sus teorías, que “la guerra es la madre de todas las cosas, pues donde hay desacuerdos hay una generación de movimiento”.
¿Qué ocurre con la Amazonia? Hay desacuerdos en la actitud del ser humano?
Miles de hectáreas se están consumiendo por el fuego y también por las ambiciones consumistas del hombre. Miles de familias del reino animal se han quedado sin hogar. Gritan desamparadas y aterrorizadas sin saber por qué su mundo de paz y alegría es destruido por ese monstruo que asfixia, que todo lo devora, ¿por qué?, se preguntan en su inocencia. Ya no hay nidos con nuevos brotes de vida, ni frutos en las ramas, ni el canto continuo del viento entre las hojas de los árboles. El gran río discurre con cantos apagados mientras sus aguas, creadoras de vida, son manchadas por las cenizas de la destrucción. El cielo ya no es azul, se ha hecho negro y rojo como el infierno. Milenarias culturas indígenas se han quedado sin su sagrado patrimonio tan colmado de culturas ancestrales. ¿Por qué? Todos se preguntan ¿Por qué? ¿Es que el hombre no sabe convivir con el hombre? ¿Ha sido fortuito este incendio o ha sido provocado por las malditas ambiciones humanas? Ambiciones que nos llevan a la continua lucha entre los seres humanos.
Pero todo volverá al principio. Nada se destruye totalmente. La naturaleza es así. Es mucho más fuerte que la voluntad humana. Todo fluye, porque en realidad nada muere, todo renace. La Amazonia volverá y seguirá siendo el Edén de nuestro planeta, donde los pájaros volverán a construir sus nidos y los árboles reirán con el viento y con frutos de colores.
Todo cambia. Todo vuelve.
Por eso la  paz  sigue a la guerra y esta a la paz. La vida lleva a la muerte y esta también genera vida pues la materia nunca muere; siempre permanece. Este movimiento es continuo en todas las cosas.
Pues bien, en los últimos tiempos que vivimos tan aciagos; tan desesperantes; estamos inmersos en estos cambios de la naturaleza que tiene a toda la humanidad angustiada, y simultáneamente, también estamos sufriendo, como anteriormente he citado, el comportamiento del ser humano en su lucha por la ambición de poder contra los derechos de dignidad e igualdad que toda persona ha de tener
Nada quiere estarse quieto, hasta los ejes de la tierra se remueven inquietos produciendo cataclismos. El mar se levanta como un monstruo rugiendo y arrasando; la geografía terráquea cambia su imagen continuamente y nuestro mundo es un auténtico puzzle. Claro, este fenómeno ocurre desde que el planeta Tierra es una mínima partícula del cosmos. Nunca se ha de estar quieta.
¿Y qué ocurre en la guerra y en la paz? Pues en la guerra y en la paz ocurre desde que el hombre es hombre.
Y el hombre llora al ver llorar al hombre. Sufre por él, se inquieta por él, pues todos somos uno solo bajo el cielo que nos cubre. La imagen diaria que tenemos en los medios informativos es muerte, desolación, lágrimas que mueven a la piedad infinita. La sociedad humana se mueve y responde, pero también se resquebraja con mil temores ante la amenaza por el peligro nuclear, la economía mundial y por el medio ambiente que cada día está más amenazado por estos constantes ciclos.
Pero como todo está en continuo movimiento, como decía el sabio griego, tengamos esperanza de que pronto, en vez de llorar podamos reír. Cantemos a la esperanza como el alma del gorrión de mis versos.
VIENTO DEL OESTE
                                     
Ayer, yo cantaba a la vida,
como ese gorrión amigo
que duerme en mi ventana.
Se me iba el alma entera,
alegre y a borbotones
por mi garganta.
Cantaba a la vida.
Al milagro de existir,
al hecho divino de ser.
Hoy, ¿qué pasa hoy?
¿Se nos ha muerto el alma,
pájaro amigo?
¿Qué tristes presagios
la enmudecen?
En mí hay mil silencios,
y tú, tan pequeño,
callas asustado.
Nos invade la desesperanza.
Tú tiemblas y yo tiemblo.
El cielo es igual de azul,
pero grises bandadas
de otros pájaros rugientes
lo ensucian y oscurecen.
Van enloquecidos,
rompiendo el aire
¿Qué quieren?
¿Qué buscan?
No saben engendrar
el huevo de la vida.
Escupen con odio
la saliva de la muerte.
Quiero ser fuerte
y cantar como ayer.
Cantar a la vida.
Al milagro de existir.
Al hecho divino de ser.
¡Viento del Oeste!
¡Tú que llenas
los rincones de la tierra!
Lleva mi mensaje
de esperanza allá,
donde la esperanza
ha sucumbido.
Me asomo a la ventana
y mi amigo el gorrión
yace inerte y frío.
Su pequeña alma
no ha muerto.
Se ha ido cantando
con el viento del oeste
4º ELEMENTO ( EL FUEGO)
Yamida
Circulo Literario Letras del Andén
Villa Mercedes (Argentina )
Cabalgan desenfrenados y ominosos los Cuatro Jinetes, portadores de
tribulación y muerte. Es el epílogo que prologa un desenlace ya profetizado.
Galopan con las crines encendidas de bermejo…granates sus pupilas
dilatadas… carmesí en los espumarajos que manan sus lenguas encarnadas.
Purpúreos destellos fulguran bajo sus cascos candentes y al paso raudo de los corceles tenebrosos ¡ todo se enciende de rojo…todo arde con la voracidad del fuego!
Hierven las aguas oscuras de océanos y mares… la tierra se sacude en
espasmos de agonía…los ríos trasmutan sus cauces en ceniza !
El aire inundado de miasmas pútridos es solo un vaho abrasador e infecto de vapores sulfurosos.
Vacío…penumbra…quietud… nada más.
… Ha sonado la última trompeta.-
 

1 comentario en “AMAZONIA CRÓNICAS, PROSA Y NARRATIVA EN ESPAÑOL”

  1. Diferentes textos para un mismo drama, el daño irreversible causado por el poder y la irresponsabilidad del
    hombre a la Amazonía, uno de los pulmones más grandes del planeta.
    Gracias Eunate por publicar los textos de Letras del Andén.

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