EDITORIAL

 

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EL OTOÑO

Hace ya mes y medio que llegó el otoño, que no es tan solo una estación del año comprendida entre su equinoccio y el solsticio de invierno, sino también es tiempo de cambio, metáfora de la transitoriedad de la vida y de la preparación hacia ese futuro incierto que se avecina duro y cruento.

Al igual que los ciclos humanos, los árboles han dado sus frutos, las hojas pierden su color verde hasta volverse amarillentas, marrones e incluso rojizas; después sencillamente caen al suelo y huyen perseguidas por el viento.

Antes, el árbol roba a las hojas sustancias vitales para éstas, y se aprovisiona para mejor pasar la estación fría. La naturaleza se despoja de todo artificio, de todo ornamento externo, para centrarse en su interior, en sustentar el armazón básico y necesario para sobrevivir.

Recorridas la primaveral infancia y la veraniega juventud, llega la madurez otoñal y con ella el tiempo de reflexión, el pálpito interior.

Al igual que las hojas caen de los árboles y de los calendarios, también las ilusiones, los pensamientos, los ideales y hasta las convicciones más profundas parecen desleírse como un azucarillo en el café. Ya no queda espacio para apariencias o fingimientos, el tiempo apremia.

El camino nos lleva hacia la aceptación de la madurez, a centrarnos en las pulsiones internas.

Es tiempo de desnudez, de claridad; ahora los árboles desnudos sí nos dejaran ver el bosque que hay detrás.

“Aprovechemos el otoño /antes de que el futuro se congele/y no haya sitio para la belleza/porque el futuro se nos vuelve escarcha”

 

O OUTONO

Há já mês e meio que chegou o Outono, que não é tão somente uma estação do ano compreendida entre o seu equinócio e o solstício de Inverno, mas também um tempo de mudança, metáfora de transitoriedade da vida e da preparação até esse futuro incerto que se perspectiva duro e cruento.

Da mesma forma que os ciclos humanos, as árvores deram o seus frutos, as folhas perdem a sua cor verde até se tornarem amareladas, acastanhadas e inclusive encarniçadas; depois simplesmente caem ao chão e são levadas sopradas pelo vento.

Antes, a árvore rouba às folhas as substâncias vitais para estas, e aprovisiona-se para melhor passar a estação fria. A natureza despoja-se de todo o artifício, de todo o ornamento externo, para centrar-se no seu interior, em sustentar o armazenamento básico e necessário para sobreviver. Lembrada da primaveril infância e da estival juventude, chega o amadurecimento outonal, e com ele o tempo da reflexão e com ela o pulsar interior. Tal como as folhas caem das árvores e dos calendários, também as ilusões, os pensamentos, os ideais, e até as convenções mais profundas parecem desvanecer-se como o açúcar no café. Já não resta espaço para aparências e fingimentos, o tempo torna-se urgente.

O caminho leva-nos até à aceitação do amadurecimento, a centrar-nos no pulsar interno.

É tempo de desnudar, de clarificar; agora as árvores despidas deixar-nos-ão ver o bosque que há detrás.

“ Aproveitemos o Outono / antes que o futuro se congele / e não haja lugar para a beleza / porque o futuro se torne em geada “

 

4 comentarios en “EDITORIAL

  1. Les agradezco por compartir poemas tan hermosos y me complace poder suscribirme a algunas de mis producciones poéticas.
    Por favor, hágamelo saber si esto es posible.
    Saludos cordiales
    Dr maria Miraglia

  2. Muchas felicitaciones mi querida Eunate. Parece que no se fue mi primer comentario. En todo caso reitero mi admiración y apoyo por tan importante proyecto. Muchas bendiciones y éxito en tu nuevo emprendimiento.
    Un abrazo muy sentido desde la Mitad del Mundo.

  3. Muchas felicidades Dra. Goikoetxea por este editorial sobre el otoño, y por dirigir tan brillantemente la revista . Felicitar a todos los que participan escribiendo en ella. No se porque medio ha llegado a mi el enlace, pero sinceramente es una joya. ¡¡ cuanto talento y sensibilidad junto!! Personas como ustedes son las que necesitamos en esta sociedad.

    Un afectuoso saludo desde la tierra de D. Quijote

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