EDITORIAL MARZO

Todo lo publicado en  ARISTOS INTERNACIONAL está sujeto a la ley de propiedad intelectual de España
Marzo  2021 nº 41

La Dirección no se responsabiliza de las opiniones expuestas por sus autores. 
Estos conservan el copyright de sus obras
AL SERVICIO DE LA PAZ Y LA CULTURA HISPANO LUSA

EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA PANDEMIA
Dra Eunate Goikoetxea
Alicante España

La pandemia por COVID-19 ha provocado no solo daños en la salud física de las personas contagiadas y un elevado número de muertes en todo el mundo, sino que ha tenido (está teniendo) importantes consecuencias en los ámbitos social y económico, tanto a nivel mundial como local.

En Europa, según la OMS, los problemas de salud han aumentado durante la pandemia, con un claro aumento en los niveles de ansiedad y estrés. Varias encuestas muestran que alrededor de un tercio de las personas adultas  reporta niveles de angustia. Entre la población más joven, esa cifra llega a 1 de cada 2 personas.

Los problemas de salud física, el aislamiento, la falta de contacto social, la dificultad en la conciliación con la vida personal, los cambios de hábitos, los problemas laborales, etc. empiezan a “pasar factura” a la salud mental de la población.

En España, y según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en este primer año de pandemia, un 6,4% de la población ha acudido a un profesional de la salud mental por algún tipo de síntoma, el mayor porcentaje (un 43,7%) por ansiedad y un 35,5% por depresión. Más del doble de las personas que han acudido a estos servicios de salud mental son mujeres.

Las desigualdades y discriminaciones en el ámbito profesional, la carga de responsabilidades familiares y de cuidado o la violencia de género, han sido algunos de los principales factores que ha provocado o agravado los problemas de salud mental en la población femenina.

Un estudio realizado en varios centros hospitalarios indica que, en los meses de la pandemia, la prevalencia de la ansiedad en las mujeres ha sido del 33% y la de la depresión, del 28%, y uno de los principales factores de riesgo de sufrir ansiedad y depresión es ser mujer.

Al factor del género, se suma también el económico como otro determinante de una peor salud mental. La encuesta del CIS revela que el porcentaje de personas de clase baja que se han sentido decaídas, deprimidas o sin esperanza durante la pandemia, casi duplica al de aquellas que se identifican con la clase alta (32,7% frente a 17,1%). Destaca igualmente la prescripción de consumo de psicofármacos, de un 3,6% en la clase alta, frente a un 9,8% de la clase baja.

Para las personas jóvenes, este año de pandemia ha resultado también increíblemente difícil. Las personas de 18 a 34 años son las que han frecuentado más los servicios de salud mental, han tenido más ataques de ansiedad, más síntomas de tristeza y han sido las personas que más han modificado su vida habitual debido a esta situación.

Por último, cabe señalar la especial vulnerabilidad de las personas con problemas de salud mental, anteriores a la pandemia. Un estudio desvela que el 6,3% de las personas con un trastorno mental grave en España, participantes en dicho estudio, necesitaron ingreso en Unidad de Agudos y el 21,4% tuvo que aumentar la medicación.

Sin duda, nos encontramos en una situación crítica de aumento de la demanda en la atención a la salud mental, a pesar de que dicha atención tiene grandes carencias de recursos humanos y económicos, a nivel global. La OMS advierte de que el 93% de los países ha visto cómo la pandemia paralizaba o afectaba a sus servicios de salud mental, ya de por sí lastrados por un déficit crónico de financiación.

Estos son solo algunos de los muchos datos que ya se manejan en relación con el empeoramiento de la salud mental de la población,es por este motivo por el que reclamamos que se tomen medidas de urgencia para abordar la salud mental de la población.

Editorial
O IMPACTO PSICOLÓGICO DA PANDEMIA
Traducción de Eugenio de Sa

A pandemia por COVID-19 provocou não só danos na saúde física das pessoas contagiadas e um elevado número de mortes em todos o mundo, mas também teve (está tendo) importantes consequências nos âmbitos social e económico, tanto a nível mundial como local.

Na Europa, segundo a OMS, os problemas de saúde aumentaram durante a pandemia, com um claro aumento nos níveis de ansiedade e stress. Várias pesquisas mostram que cerca de um terço dos adultos relatam níveis de angústia. Entre a população mais jovem, essa cifra chega a 1 em cada 2 pessoas.

Os problemas de saúde física, o isolamento, a falta de contacto social, a dificuldade de se conciliar com a vida pessoal, as trocas de hábitos, os problemas laborais, etc, começam a “passar factura” à saúde mental da população.

Em Espanha, e segundo dados do Centro de Investigações Sociológicas (CIS), no primeiro ano da pandemia, uns 6,4% da população já recorreu a um profissional de saúde metal por algum tipo de sintoma. A maior percentagem (uns 43,7%) por ansiedade, e uns 35,5% por depressão. Mais do dobro das pessoas que se socorreram destes servidos de saúde mental são mulheres.

As desigualdades e descriminações no âmbito profissional, a carga de responsabilidades familiares e de cuidado, ou a violência de género, têm sido alguns dos principais factores que provocaram o agravar dos problemas de saúde mental na população feminina. 

Um estudo realizado em vários centros hospitalares indica que nos meses da pandemia, a prevalência da ansiedade nas mulheres foi de 33%, e a depressão da ordem dos 28%, e um dos principais factores de risco de sofrer de ansiedade e depressão é ser mulher.

Ao factor de género, soma-se também o económico como outro determinante de uma pior saúde mental. A pesquisa do CIS revela que a percentagem de pessoas de classe baixa que se sentiram em baixo, deprimidas ou sem esperança durante a pandemia, quase duplica naquelas que se identificam com a classe alta (32,7 frente a 17.1%).  Destaca igualmente a prescrição de consumo de psicofármacos, de uns 3,6% na classe alta, frente a uns 9,8% na classe baixa.

Para as pessoas jovens, este ano de pandemia resultou também incrivelmente difícil. As pessoas de 18 a 34 anos são as que frequentaram mais os serviços de saúde mental, tiveram mais ataques de ansiedade, mais sintomas de tristeza, e foram as pessoas que mais mudaram a sua vida habitual devido a esta situação. 

Por último, cabe assinalar a especial vulnerabilidade das pessoas com problemas de saúde mental, anteriores à pandemia. Um estudo revela que 6,3% das pessoas com um transtorno mental grave em Espanha, participantes no dito estudo, necessitaram internamento na Unidade de Cuidados Intensivos en 21,4% e tiveram de aumentar a medicação.

Sem dúvida que nos encontramos numa situação critica de aumento de procura em matéria de cuidados com a saúde mental, apesar de que a mencionada atenção apresenta grande carência de recursos humanos e económicos, a nível global. A OMS adverte que em 93% dos países se verificou que a pandemia paralisava ou afectava os respectivos serviços de saúde mental, já por si insuficientes devido a um deficit crónico de financiamento.

Estes são só apenas alguns dos muitos dados que já são tratados em relação à deterioração da saúde mental da população, e que constituem o motivo porque reclamamos que se tomem medidas urgentes para abordar a saúde mental da população.

3 comentarios en “EDITORIAL MARZO”

  1. Sin duda querida Eunate, esto aumentará con el correr de este año 2021 donde ya la tercera ola alcanzó Europa y está llegando a América. Tal vez en Marzo de 2022 será mucho peor. Solo podemos confiar en la Divina Providencia y que la vacunación, tan lerda en tantísimos lados nos ayude a superar esta horrible Pandemia que nos abate. Gracias por todo amiga.

    Responder
  2. Como siempre, tu editorial echa luz acerca de temas cruciales. Sólo la gracia de Dios puede iluminar a los científicos para acabar con esta tragedia. Gracias por la claridad y precisión de tus conceptos. Bendiciones, querida Eunate.

    Responder

Deja un comentario