POEMAS A LA MADRE

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A MI MADRE
Antonio Camacho (Argentina)

Delicada cual débil mariposa;
amorosa como divino cantar,
eres ¡Oh madre! la temprana rosa,
de suave perfume y belleza sin par.

Es tu alma raudal de luz purísima,
y florido jardín de primavera;
de ave, melodía dulcísima;
del Olimpo, sublime mensajera.

Visión alada de un mundo superior;
arcano misterioso de armonía,
donde bebió sedienta el alma mía.

Espíritu celeste de eterno amor:
fragante azucena mi Musa envía,
como símbolo fiel de idolatría.

 

MADRE
Carlos Benitez Villodres
(Málaga-España)

Hay en el mundo un sol del que fluye ternura
y amor exuberante, sin cerrojos ni muros,
que surca, con mis pulsos, los mares nunca oscuros
hacia un nuevo horizonte plagado de ventura.

Enroscado ágilmente a su esbelta cintura,
libo de su nobleza los cielos ya maduros,
luminosos y cálidos, que donan los más puros
frutos de una mujer, manantial de dulzura.

¡Mujer toda lindeza! ¡Madre siempre alabada!
Mi alma lleva la luz de tu fértil mirada
que depara energía a mis fuentes sedientas.

Así vivo contigo de forma complaciente
con la esperanza viva en mi poblada mente,
como un valle feraz por la bondad que ostentas.

A LA MADRE

Hildebrando Rodríguez
I. V-651.103
Mérida-Venezuela, 27 de abril del 2018

Entraña de la vida, remanso de ilusiones;
para ti las canciones más bellas y sentidas.
En formas repartidas se encuentran tus desvelos
en busca de consuelos que te logren cambiar
la angustia y el pesar, por la dicha del cielos.

Y bien que lo mereces, madre de los humanos,
cuando juntas las manos y ante el cielo te creces.
Lo haces muchas veces pidiéndole al Creador
que con mucho calor, dé salud a tus hijos
por ser ellos testigos, de que existe el amor.

En tu cuerpo extasiado se origina la vida,
misterio en el que anida lo que Dios ha creado.
Un medio sublimado de dar continuación
a la generación humana y trascendente
que permite a la gente cumplir con su misión.

Imposible que exista otro ser más valioso
que proporcione el gozo de cantar en su pista.
La que no hizo el artista del arte musical,
sino el trascendental trabajo de la madre
con ayuda del padre talentoso y formal.

Todo lo que propongo, es justo y verdadero
y por eso yo quiero razonen lo que expongo.
Si a meditar me pongo y con amor lo riego,
eso es lo que yo entrego a la madre adorada
que no escatima nada, cuando brinda su riego
Poema Hildebrandino, de doble rima uso,
para lo que propuso “Eunate” con buen tino:
Referirse al destino que la madre ha tenido
y crece mantenido con mucha discreción,
poniendo el corazón en todo lo vivido.

MADRE.
Angelina Sara Baca (México)

Madre naturaleza, mi gran amor,
te respeta y admira mi corazón.
En las cuatro estaciones, el Hacedor,
derramó en ti, las luces de la razón:
la joven primavera, es una flor,
el verano nos muestra verde blasón;
en el dorado otoño, todo es quietud
y el invierno semeja la senectud.

AL REENCUENTRO CON MI MADRE
Jaime Solís Robledo (México)

Te recuerdo ahora mamá
con pasajes hermosos y tristes
que más de cincuenta años
no han podido borrar.

Vamos por un estrecho camino
rodeado de árboles enormes
con largas y gruesas lianas
que de ellos cuelgan, lo que
despierta mi inquietud para buscar
al Tarzán de mis sueños infantiles.

En lo brumoso del recuerdo
paréceme la ruta hacia el recóndito poblado
adonde vos ibas en busca de tus padres
en visitas frecuentes y amorosas.

Tu paso es rápido mamá
y obliga a que mis pies descalzos
resientan el filo de las piedras.

A veces me rezago para extraer alguna espina
que se ha clavado en uno de mis pies
y tengo miedo de que no pueda alcanzarte.
Mi timidez impide decirte lo que pasa.

Es largo, muy largo el camino mamacita,
pero mis ansias de cruzar el ancho rieron
que precede al pueblito, renuevan en mi alma
el deseo de seguirte.

Me gustan los mimos de mi abuelo Atanasio;
tengo miedo a los regaños de mi abuela Baudilia,
el uno me consiente y la otra por todo me regaña.

Hoy, envuelto en las tristezas
de mi extraviado camino,
te recuerdo madre querida
sin poder evitar mis lágrimas,
porque vos caminaste mas rápido que yo
y ya no pude alcanzarte
quedándome extraviado
enmedio de una selva de autos y cemento,
 acero, metralletas y pistolas,
drogas, egoísmo y corrupción.

Vos sabés que adonde te encontrés,
habré de llegar nuevamente a tu regazo
para que me envolvás con tu rebozo,
me cargués en tu espalda
y ya no me soltés nunca.

MADRE UNIVERSAL
Jerónimo Castillo
San Luis-Argentina

M adura el verbo su cantar sublime
A nte la pura vocación de aurora
D onde palpita el alma soñadora,
R uego que al hijo en esta fe redime.
E lla consuela cuanto pecho gime,
U nica fuente de perdón, y llora
N uestros olvidos, antes como ahora,
I lusionada en que el amor se anime.
V ive en sus manos la bondad del Cielo,
E strella y norte de la epifanía,
R econocida cuando emprende el vuelo.
S ube a la diestra y desde allí nos guía
A limentando un singular desvelo,
L o mismo que antes, con igual porfía.

MUJER Y  MADRE  
Por: Leonora Acuña de Marmolejo

¡Oh madre!, tú la dulce mujer de reciedumbre
cual un álamo erguido siempre al pie del brocal,
cuidaste que la linfa manante allí en mi pozo,
tuviera transparencia de mujer diamantina.

¡Oh madre, en cuyo vientre se tejieron mis huesos:
Hay sol en tus  pupilas y  besos en tu faz,
 y en tu cara hoyuelada hay sonrisas de niña,
y aún en tu semblante, candor de adolescente!

En críptico secreto, como la nuez, tú tienes
repleto de dulzuras un tierno corazón:
y siendo suave y dulce, más fuerte como un roble,
en mis surcos pusiste la más fértil semilla.

 Mi arcilla modelaste cual un noble alfarero,
 y mis ansias puliste con un buril severo;
y nunca en cobardía del yunque desertaste,
 ni frente a las borrascas, huiste del timón.

Pegada de tu falda, tus pasos persiguiendo,
mi Lengua Cervantina aprendí a balbucir;
de ti aprendí nobleza, honestidad y amor,
 y en lealtad y justicia, la convivencia en paz.

 ¡Oh mujer, dulce madre!, la que me abrió caminos,
 la que siempre me dijo: “Adelante con fe,
que más que dar Dios tiene, que nosotros pedir”:
 ¡hoy tu voz transparente, alumbra mi sendero!
 ¡Oh madre, tú la recia, la tierna, la feraz;
 orgullosa me has hecho de mi propio destino:
 varones y mujeres de tu temple y estirpe,
de mi fecundo vientre cual milagros brotaron!

* Poema del libro “Del crepúsculo a la alborada”, 2007

A LA MADRE
Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez
Mérida Venezuela

Cómo estoy disfrutado tu alegría
desde que me llevabas de la mano
por caminos secretos de lo arcano
con clara luz, como la luz del día.

Enseñas con humor y picardía
esos conocimientos que me has dado
y como hijo, quedo impresionado
de la fuerza que tienes todavía.

Te dedicaste con pasión y esmero
a una vida que obviaba los placeres
para hacer más continuos los quehaceres
de la crianza que, era lo primero;
por eso es que hoy entiendo y considero

que a la madre se debe disfrutar
con mucho amor y fuerza singular
al destacarle su labor sublime
y su fuerza que orienta y que redime
porque es el ser, más digno de admirar.


MADRE

Antonia Russo
San Nicolás, Buenos Aires, Argentina

Quién puede olvidar tus caricias
En las horas de llantos desconsolados?
Tus palabras de aliento
Cuando no encontraba mi verdad?

Cada vez que la vida ofreció una alegría
Allí estabas vos, para festejarla
En los días  de tristeza, tus manos
Siempre prestas, para calmar mis ansias

A cada instante, tus pasos junto a los míos
Indicándome el camino, del que
Tantas veces perdí la huella…

Pero el hilo mágico de tu alma
Busco a  la  mía, y suavemente
Con esa dulzura que te hace única
Me obligaste de nuevo a, buscar mis horizontes…

Mater Regina
 Liana Friedrich (Rafaela, Santa Fe, Argentina)

“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”

El estigma cósmico
del rayo enamorado
germinará la espiga
de tu vientre.

Acendradas  vibraciones
del cerebro
colmarán tu sangre
de designios …

Embriagaras la esencia
de la vida
hasta gozar el rastro
de tu espina.

Impregnada de polen,
aguardarás pacientemente
a que maduren los genes
de simiente bendecida.

Y verás al fin,
Mater Regina,  
latir profético tu sueño:
mitad lirios, mitad cálida caricia.

Himno a mi Madre
Mae de la Torre (Ecuador)
Mayo 2018

Quisiera componer tantas canciones
Tantos himnos a una libertad
Levantarte un pedestal
Bajo el cual yerga mi vida
Siempre mirando hacia arriba.

Así lo encontré a Dios
Quien me mira desde la cúspide
Y, controla mi existencia.
Serios peligros de vida
Más no de mi alma.

Fuiste no sólo mi madre
Más bien mi maestra
Todo lo he aprendido de ti
Se ha enraizado con fuerza en mi ser.

Me enseñaste a leer y escribir,
A recitar mis primeros poemas
A cantar mis primeras canciones.
Nada de eso se ha borrado de mi mente
Como no olvido tampoco

Los valses que bailábamos las dos.
Así mismo recuerdo a carcajadas
tus creaciones de teatro
comedias de sordos
que hacían gozar a los demás.

Aprendí a santiguarme en francés
A cantar la Marsellesa.
Un himno que nos une y me recuerda
Tu afán por enseñarme algo nuevo. 
Cada cosa aprehendida de ti
Ha sido el inicio
Para seguir su hilo conductor.

Preparaste el terreno para muchos desafíos
Y hoy, un día que llamarían excelso
Los que por honores viven
Yo, tu penúltima hija
Me abrigo en el amor. En el agradecimiento
Y en el poder de apreciar lo recibido por ti.

Con mi amor imperecedero y mi recuerdo
Latente, me inclino hacia mi Señor
Y me aferro a mi nueva familia
¡Hoy catorce!. Mi mejor tesoro
Formados por mi amado esposo y yo.
Con la esperanza de que crezca más.
Tú, mi eje, gran ejemplo,
Mientras que mi padre
Me enseñaba reglas de comportamiento
Tú las del corazón.

Tu mismo ejemplo de mujer distinguida
Airosa, feliz, alegre, con corazón de niña
Deleitabas mi mirada y me dabas seguridad
La que jamás lo perdí bajo ninguna circunstancia
Capaz de comprender a las desigualdades del mundo.
Hacerme un ser sensible
Y a veces por eso, muy frágil.
Por todo esto, mi mamá “Quelita”
Te dedico este Himno
Esperando que algún día se vuelva canción.

Marianito Lindo (como me tratabas por cariño)

MADRE
Adolfo Zabalza (El vasco)
Argentina

Tu no has muerto madre mía,
en mí siempre vivirás,
y ahora solo estarás
junto al Señor este día,
seguirás con tu alegría
dándole goce a tu vida
y en esa senda florida
que tu alma desandará,
una luz potente y clara
te dará la bienvenida. –

Aquel viaje que iniciaras
fue tan solo eso: un viaje,
que no precisó equipaje
para que al cielo llegaras,
aquello que aquí dejaras
guardaré en mi corazón,
y con cariño y unción
en mi mente he de llevarte,
y por siempre recordarte
cual una bella canción. –

Con este recordatorio
Yo te ofrezco madre mía,
el recuerdo que a porfía
ha de vivir en mi ser,
y si no te puedo ver
como en antaño lo hiciera,
he de buscar la manera
para que, en mis oraciones,
Tu me des las bendiciones
que el Eterno permitiera.

A TUS MANOS   “MADRE”
Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Soneto clásico

En mi vida la inicial madrugada
abrí los ojos en céfiro leve
hoy mi espíritu y corazón se mueve
fue ingenua por tu mano perfumada.
 
Agradezco a Dios desde esa alborada
dar a mi madre savia eterna  y breve
fuerza entrega de vida,  me conmueve
el testimonio  su vida abnegada.

Son tus manos sagradas que yo siento
con tu tacto y cercanía un milagro
y burilaste en mi rostro el contento

Madre mía eres ara en ti  deflagro
mis rezos daré de agradecimiento
que por tus manos a Dios me consagro

COMO FRUTA FRESCA
Maria Rosa Rzzepka

Un seno distendido.
semeja fruta seca.
Dos labios aferrados
al pezón que se agrieta.

Duerme la madre exhausta
casi desfalleciente.
Sorbe el niño lo poco
que ese pecho le ofrece

Que pobreza supina
que humildad penitente.
Pero nada es tan fuerte,
nada es tan indeleble.

Cordón que del ombligo
ha transmutado en leche.
Duerme mujer, más cuida
no te lleve la muerte.

De tu pichón el pico
permanezca caliente.
Aunque te falten fuerzas
y el hambre te doblegue.

MADRE
Jaime Hoyos Forero
(Colombia)

Tus manos y tus pies y tu costado
son hoy un árbol blanco del invierno.
En sus ramas cantó un amor eterno
el trinar de tu pecho enamorado.

Tu primavera fue el jardín soñado
que dibujó el verano en su cuaderno;
y en el otoño, tu fervor materno
vio en los hijos tu sueño realizado.

Eres faro en mi noche y mi sendero.
Amo lo que de niño me enseñaste:
el amor, la palabra y el lucero.

Por eso con mi beso, en este día,
te doy lo que al nacer, en mí sembraste:
¡El fruto rojo de mi poesía!

MADRE
Nelly V.B.Forni ( Santa Fe, Argentina)

     ¡ Oh, madre, tesoro valioso
como lo es la Pachamama!

     En mis venas corre
tu fértil y sabio amor
igual al que brinda la Tierra.

     Mis manos son vasos
para recogerla y sentir
la vida como lo hice
en tu vientre.

     Al nombrarte, madre,
no olvido a la Elegida por Dios
para alumbrar la Navidad.

     Misión difícil de aceptar
dar vida a un niño,
al que la Cruz espera
para salvar al mundo.

     Más en cada madre
se encierra un sufrir,
que guarda su corazón
y solo conoce el Creador.-

A MI MADRE 
Marga Mangione

Madre de mi corazón,       
  primer amor de mi vida, 
es mucha la desazón                 
que me causó tu partida.

Hace llorar a mis ojos,
tu ausencia que me lastima
de tu presencia hay antojos
y el dolor me desanima.

¡No me olvides madre mía
allá en el cielo lejano,
recuerda cuando dormía
con caricias de tu mano!

Las flores ya no perfuman
porque ahora no las cuidas,
hoy sus colores se esfuman
y hasta se ven abatidas.

El jardín está muy solo
marchito como mi alma,
no ha brotado el gladiolo
y se ha secado la palma.

Las paredes están mustias,
las ventanas se han cegado,
por culpa de las angustias
que tu partida ha causado.

Dile a Dios que te permita
acercarte a nuestra casa,
para contarte en mi cuita
el dolor que me traspasa.

Más que nunca tu recuerdo
cada día que se marcha,
en este camino lerdo,
hace del calor escarcha.

Madre soy porque hija fui,
y también seré extrañada,
cuando me aleje de aquí
hacia mi última morada.

Espérame madre mía,
que hasta ti sabré llegar,
una luz será mi guía
para poderte encontrar.

Y en el éter misterioso,
volveremos a abrazarnos
en un instante glorioso
¡para ya nunca alejarnos.

Dueto del Dr. Ernesto Kahan:
 
Marga hija, madre,
y poeta soberana.
¡Ay si pudiera la tuya
saber de tus andares!

De la grandiosa hermosura
de tus líricos cantos
y del amor de tus pares.

Entre llegada y partida,
entre alegría y quebranto
en tú, mi hermana y yo
unidos en poesía
entre recuerdos y llantos
con perfumes y caricias
así se va la vida
así te voy abrazando…

A MI MADRE
Libia Beatriz Carciofetti (Argentina)

Mamá ya se fue de viaje
pero dejó su perfume
no se llevó ni equipaje
tengo miedo que se esfume.
♥♥
No creo que sea largo
porque me dejó sus prendas
pero se que será amargo
el seguir tras de sus sendas.
♥♥
En la vida nos brindó
todo lo que ella tenía
el amor que ella inculcó
al que desamor sufría.
♥♥
Dispuesta a hacer favores
al que lo necesitara
recibiendo siempre honores
paz trasuntaba su cara.
♥♥
Tus hijas hoy te recuerdan
y queremos imitarte
y en pensamiento concuerdan
que ser mamá ya es un arte.
♥♥
Espéranos en el andén
que el tren nuestro pronto parte
sortearemos el badén
para pronto ir a abrazarte
♥♥.
Siempre en nuestro recuerdo Violetita “mamá”

Circulo Literario LETRAS DEL ANDÉN 
Villa Mercedes, San Luis /Argentina          

¡MADRE! HABITANTE DEL EDÉN
Teresita Morán Valcheff

Escuché decir a un amigo bueno
de allende los mares: “El Paraíso está
debajo de los pies de la Madre”.
Yo no lo sabía y al escuchar de sus labios
esta fiel creencia reviví aquella noche
de orfandad eterna
ante la certeza de mi madre muerta.

Besé su frente clara
sus manos adoradas
y sus piecitos yertos.
Con ellos estaba -ahora lo comprendo-
entrando al Paraíso de regreso a la Madre
descalza como la tarde que llegó a este mundo
despojada del dolor y de los miedos.

Era el día en sombras más aciago
cuando perdí mi origen
la fuente primigenia
del amor sin límites
el aura celeste que nimbaba mi vida
la preciosa gema engarzada en la casa.

¡Madre mía!
torcaza tibia
fina amapola de la breve sonrisa
arca de silencio para aquietar instantes
con tu leve rumor de caracola.

Inagotable mar de luz bendita
necesito navegar en tus aguas de sosiego
limpiarme de impurezas
despojarme de viejos resquemores
volverme una niña en tu regazo
¡inmensamente niña!
para ser digna algún día de habitar
contigo el Paraíso.

 GRACIAS MADRE
Nilda del C.Guiñazú

       Gracias:
por darme lo más sublime que es la vida,
por las primeras caricias ,
por la ternura  que nutrió mi alma,
por tus sabias palabras.
Por brindarme tu tiempo de luz con alegría,
por el amor que sembraste en mi vida
y renace  como flor que se abre cada día.

Por ser  ese ángel que me guía,
por ocupar ese lugar irreemplazable,
por ser  mi refugio seguro en los sobresaltos
y en las alegrías.

Por abrazarme y alejar los miedos de las sombras.

Gracias: por ser mi madre todos los días
por retornar a veces a mis sueños
y dejar tu presencia inconfundible
en tu fragancia a nube y a jazmín.
gracias por enseñarme a decir, gracias.

MADRE
Carmen G. Lucero de Palma

Madre: Altiva en el pensamiento
de cualquier hombre bien nacido
labradora afable, dulce y buena
abriendo surcos en tierra anochecida.

De mirar siempre calmo y sereno
gratitud infinita en ondas de fragancia.
estás siempre perfecta en mi corazón
como un intocable lecho de rosas.

En ti reposa mi ser reconfortado.
Recordando la caricia nueva bendecida
ascendí a tu cumbre radiante de esperanza
y allí  me  enseñaste a contar estrellas.

Hoy siento tu palabra llena de luz
nítida en belleza como tu rostro
te pido en regalo  la infancia otra vez
que me acunes en tus brazos, canta para mí.

Déjame soñar en tu regazo sin tiempo
muéstrame el mundo feliz a tus pies
quédate un instante y seca estas lágrimas
cúbreme  madre con la devoción de tu amor.

MADRE
Roselvira Soda
Y mis ojos sintieron el abrazo,
la tibieza de amor, la alegría
floreció la vida
colmando el vacío de la existencia absurda
resplandor de placeres y armonías
caricias encendidas rozaron la ternura
y fue toda mi piel una sonrisa
placidez universal, serenidad de brisa
absoluta paz, entrega relajada.

Tu primera mirada colmó mis túneles sedientos
Tu primera palabra fue cuna en el éxtasis
allí anidó mi ser, en ese cuenco
de pupila ardiente y verbo generoso
y la vida, madre, tuvo sentido.

                          
TE  EXTRAÑO

Arrancaré al  jardín de los encantos
un puñado de pétalos azules
esos que envuelven cada primavera
los floridos jardines de mi barrio.

Ya no estará mi madre en la vereda
con la escoba repleta de palabras
y el sol colgado de un estante
entre dos pequeños precipicios.

Y se marchen  los perros rumbo al norte
mordisqueando la miseria entre las patas
y escuchar un rum rum en las glicinas
entre el néctar ambarino de la tarde.

Y percibir un rumor de pentagrama
con sonidos que provienen en ayuda
en el  mismo jardín, el mismo barrio
que me deja impregnada la nostalgia.
Sentir un mar infinito de vocablos
y murmullos incansables que galopan
que pretenden salir a borbotones
por la cuesta caliente de mi boca.

Ver el cielo que pinta y que  cobija
los niños indefensos de mi pueblo
con  el pan que desborde los bolsillos
y les pinte madreperlas en su cara

Quiero verte a la orilla de ese rio
donde tantas mañanas predicabas
y  elevabas plegarias de rodillas
por el anciano remiendo cotidiano.

MAMITA
 Verónica Sevilla

Hilo maternal teje
capilares del destino
sin reproches ni condenas
deja sus huellas de savia y calostro
obstinada en su cordura
es tizón encendido.

Aunque le duela el cansancio
zurce cada grieta en el camino.

Giran recuerdos como remolino de viento.
Abstinencia de latidos
se siente en la distancia.

Necesito acurrucarme en la seda de su ombligo.
Tallar un pentagrama en el cielo
y haga…llover las notas
que rompan el silencio.

A LA MADRE DISTANTE
Yolanda Añasco

Madre:    
Mayo se ha vuelto azul
con flores, gaviotas y sonrisas.
Se ha vuelto azul con lejanías
de aguas marineras
en las que no puedo refrescarme
ni saciar mi sed de caminante.

Madre:
Mayo se ha vuelto azul
y sin embargo,
que distante estoy de tu presencia,
no puedo acariciar con mis besos
tus débiles mejillas,
no puedo enmarañar entre mis dedos
tus blanquísimos cabellos,
no puedo contarte mis querencias,
ni recitarte los versos que me inspiras.

¡Madre!
¿Qué itinerarios de mares y de rocas
 nos separan? 
Renuevo el milagro del amor
Y  te llevo en mis pupilas
como una visión eternamente hermosa.
 
Madre ,
que soledad me envuelve
en esta sociedad que nos humilla
y ,asesina
estoy crucificada de distancias
sin pétalos ni rosas,
y hoy sin tus desvelos
deshecha en mi dolor
vuelvo a ti,
a mi niñez,
miro los crisantemos y los lirios
nevados de alegría,
oigo el trinar de los jilgueros
y ahí tu voz como un violín gitano
y tu infinita ternura tendiéndome los brazos.
Y sigo…
Y sigo
Deshojando mi nostalgia.
Te veo igual que ayer,
vaporosa como una brisa suave,
borrando con tu equipaje de dulzura
las penas que ciegas se han clavado
en los blandos caracoles de la casa.
Y sigo…
Y sigo…
Te veo sentada al pie del ventanal
cosiendo los trajes abrileños.
En la cocina,
Ayudando a la nanita buena
a guisar bocados exquisitos.
Y pienso…
Y pienso
¿Qué estarás haciendo en este instante?
Estarás en el jardín
cincelando arcoíris con tus dedos de luna?
O deshojando tréboles de cuatro auroras
Milagrosas?
Si iras a misa los domingos?
Si irás de visita a las cinco en punto
 de la tarde?
Si rezarás a la hora del Ángelus
los novenarios y rosarios?
O si estarás acariciando el blanquísimo
papel, poniendo lágrimas y besos,
Para nosotros los ausentes?

Madre
Qué sola estoy
Profundamente sola.
Quiero anclar en tu puerto,
y caminar mojándome en remolinos de espuma
cogida de tu falda.
Quiero llevar un cargamento de luceros
tras de ti por los atajos.
Y llorar, hasta que tus besos y tus brazos
me arrullen y me devuelvan  el calor y la alegría.
Madre

¡Qué sola estoy!
Qué sola estoy!

Y tú que distante
entre higos, duraznos,
azucenas, rosas y claveles
arrancándole al tiempo sus cosechas
con la frente sudorosa,
y cortando la hora del crepúsculo,
luchando, luchando estoicamente.
Sí.
Mayo se ha vuelto azul,
y enormemente bello
y sin embargo
que hay para nosotras?
Sólo un gemir tronchado de esperanzas.
Retazos de brazos que se alargan.
Besos que se quedan en el viento.

Lágrimas furtivas que se vierten,
y un amor entero, ardiente de suprema ternura
que por sobre el tiempo y la distancia
está vivo…vivo,
uniendo hasta siempre nuestras almas.

 

           

 

10 comentarios en “POEMAS A LA MADRE

  1. Hermosos poemas escritos con la inmensidad de las almas de hijos que aman a sus madres, aún mucho después de sus partidas.
    Gracias por publicar mi poesía escrita en trovas, con el Duetto del Dr. Ernesto Kahan, me permito, con vuestro permiso, corregir un pequeño error que cambia por completo el significado del verso.
    Donde dice:
    De la grandiosa hermosura
    de tus líricos cantos
    y del amor de tus padres.
    Debe decir: De la grandiosa hermosura
    de tus líricos cantos
    y del amor de tus pares.
    Desde ya muchísimas gracias por la corrección.

  2. Mis felicitaciones a tantos poetas que a través de sus versos han sabido honrar y glorificar al ser más maravilloso que Dios creó: la MADRE
    Un abrazo a todos
    María

  3. Huelga decir que todos hemos dejado en estas páginas que generosamente nos ofrece Eunate, el más amoroso, tierno y sublime sentimiento de reconocimiento a la Madre que nos llevó en su seno y hasta su partida nos guió por los arduos caminos del mundo que con ella descubrimos y que ahora sin la luz de su presencia es más difícil continuar andando.
    Quiero acotar que el poema TE EXTRAÑO el nombre de cuyo autor he omitido involuntariamente ha sido escrito por ALDO JAVIER CALVEYRA, miembro de Letras del Andén.

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