CRÓNICAS, ARTÍCULOS Y ENSAYOS EN ESPAÑOL

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EL DESPROPÓSITO CATALÁN
Por Antonio Camacho Gómez
Argentina

 Los vientos independentistas en España son de vieja data. Tanto gallegos como, especialmente, vascos y catalanes, sin absolutismos, los han promovido en diversas circunstancias. Y hasta en Andalucía también soplaron. En la década de 1930 el llamado “padre de la patria andaluza”, el abogado Blas Infante, creador de su escudo, himno y enseña, bregó por una secesión que le costó la vida por fusilamiento. No cabía en la España “una, grande y libre” que soñara José Antonio. Éste, Primo de Rivera, fue ultimado por la República en la cárcel de Alicante. Fue el fundador de la Falange y está sepultado en el gigantesco mausoleo ordenado construir por Franco en el Valle de los Caídos, en donde él mismo reposa junto con muertos de ambos bandos en la Guerra Civil Española.

   Sin embargo, con la madura transición, Suárez mediante, y el advenimiento de la democracia, el multipartidismo fue un hecho, sin excluir al comunismo, y el acatamiento a la Constitución, otro. Llegaron las autonomías de manera tal que tanto vascos cuanto catalanes, principalmente, pudieron recuperar los símbolos que el franquismo les había quitado. Es decir, bandera y lengua, pues en este caso estaban obligados a usar el español. Y así las viejas provincias y regiones tuvieron su propio gobierno, parlamento y tribunal de justicia.

   Todo venía marchando sin mayores inconvenientes con respecto al tema que nos ocupa, más allá de algún que otro pronunciamiento parcial y esporádico, cuando en la Cataluña del encausado por corrupción Jordi Puyol, la falta de pago a las farmacias y el cierre de centros primarios de salud –aquél fue presidente de la Generalitad- aparece un movimiento independentista apoyado por el actual presidente Artur Mas. Que ha  buscado continuar en el cargo al vencimiento de su mandato hasta ahora con resultado adverso.

   Ya sabemos lo que pasó con la ilegal consulta popular, en la que parte de los catalanes no apoyaron la secesión. Pero al margen de esto, el Parlamento con la venia de la coalición Junta pel Sí y la del partido CUP decidió sentar las bases de un “nuevo Estado catalán en forma de república”, sin importarle no ya la opinión del Tribunal Constitucional ante el que se presentó el gobierno español, sino la Constitución que ellos mismos se comprometieron acatar. Y cuyo artículo 155º contempla la suspensión de toda autonomía de incumplirse la ley. Además, las figuras jurídicas de rebelión y sedición podrían ser consideradas en última instancia con penas para las autoridades promotoras que van de los cinco a los quince años de prisión e inhabilitación para desempeñar cualquier puesto público de forma permanente.

   El diario londinense The Financial Times calificó en su momento de “locura” el despropósito catalán y la Unión Europea también ha opinado en contra señalando los graves problemas que acarrearía. El Partido Popular, el Partido Obrero Socialista Español, Ciudadanos, con la salvedad del izquierdista Podemos que aceptó el referendo, pide el acatamiento constitucional que, por otra parte, por más vueltas y revueltas que se le dé es lo que corresponde. Como, asimismo, lo afirmó el rey Felipe VI. No obstante, el actual presidente de la Generalitad, Puig de Mont, abucheado en el acto recordativo del atentado de la ETA en el que murieron 23 personas sigue adelante. Sin embargo, el Ayuntamiento (Municipalidad) de Lleira se ha negado a facilitar cualquiera de sus instalaciones para la tan polémica consulta.

   La unidad de España debe y tiene que ser preservada, y no me olvido de lo acontecido en el Reino Unido –Inglaterra y Escocia- y en la ex Checoslovaquia. Con su diversidad de costumbres, lenguas y dialectos, pero con el idioma que la representa y hablan, con sus modalidades, más de quinientos millones de personas. Los nacionalismos van a contramano de un mundo globalizado, con fronteras permeables para ciudadanos de diversos países. La aventura catalana es eso, una aventura renovada para octubre y que, si no impera la cordura, puede terminar de muy mala manera.-

EL MANTO PIADOSO DE LA LUZ DE CADA DÍA
Adrián N. Escuedero (Sta Fe-Argentina

A los excelsos poetas y escritores de ARISTOS  INTERNACIONAL (Revista virtual – España), en homenaje al DÍA INTERNACIONAL DE LA PAZ (21 de Setiembre), y en ofrenda a quienes, desde dicho Parnaso Eunatiano-Alicantino, siembran en el corazón del hombre el semen del sosiego hospitalario y generoso de la Paz..

NO RESULTA FÁCIL AL POETA ENCONTRAR LAS FIBRAS DE LAS CUERDAS
QUE MOTORICEN EL SONIDO PRECISO
AL ALMA EN VILO.

AQUEL DESESPERO AMANECIDO PRONTO Y SIN ESPERA, COMO ABOMINABLE VACUEDAD Y CIEGO DESGARRO DEL ESPÍRITU,  LO APRISIONA EN UN DÍA MÁS QUE GRIS, LLENO DE APARIENCIAS Y DOBLECES, AUNQUE SÓLO
 EN EL PLANO DE AQUELLOS FALSOS MAQUILLAJES OMINOSOS…
 PUES ASÍ COMO LA NUBE SUSPENDIDA DE LLUVIAS OCULTA AL SOL ETERNO QUE BRILLA POR ENCIMA DE SU LOMO DE LLANTOS INDELEBLES, ASÍ TAMBIÉN LA NOSTALGIA O LA MELANCOLÍA SURGE DE PRONTO EN UN RESCOLDO DEL SER PARA HACERNOS SENTIR LA SOLEDAD DEL HOMBRE, PERDIDO EN UN VASTO UNIVERSO DE CRIATURAS Y PROMESAS INALCANZABLES…

PERO EL REMEDIO DE LA FE Y LA ESPERANZA, FUNDADA EN LA ALQUIMIA DEL SEÑOR DE LO IMPOSIBLE, RESPIRA HONDO, MUY HONDO…
Y SU HÁLITO DE VIDA SOPLA Y MURMURA SOBRE EL CUERPO Y LA MENTE YACENTES, HASTA QUE UN NUEVO SUSPIRO, UN NUEVO GRITO, UN RENOVADO ALBOR DE ETERNO RENACIDO, ROMPE EL SILENCIO Y LA ELOCUENCIA DE LA VIDA EXHALA SU ALEGRÍA Y AHUYENTA LA CONGOJA, LA DIFUMINA COMO OSCURIDAD TOCADA POR
EL MANTO PIADOSO DE LA LUZ DE CADA DÍA…
SE LLAMA PAZ:
Y TIENE ROSTRO DE MUJER ENALTECIDA

 PROBLEMÁTICA EN CATALUÑA
E. Goikoetxea

Estoy segura que muchos  de ustedes habrán leído en los periódicos de sus respectivos países que en una región de España llamada Cataluña está habiendo movilizaciones porque se quiere convocar un referéndum para conseguir la independencia y el Estado español se niega. Según el medio que hayan escuchado, quizá habrán insistido en lo democrático que es votar y que por tanto Cataluña tiene razón o a lo mejor le han dicho que los dirigentes catalanes se han saltado la Constitución española y están en un proceso sedición.

Cataluña es una región al noreste de España, que tiene 32,100 km cuadrados y 7,5 millones de habitantes y un PIB per cápita de unos 28.590 euros en 2016. O sea, que Cataluña es relativamente pequeña y rica.

España es un país muy antiguo, formado por la unión de varios reinos, hace más de 500 años. Fue una potencia mundial en los siglos XV y XVI y luego su poder fue decayendo. Políticamente ha tenido un pasado relativamente convulso (como tantos otros), pero de la Historia reciente es preciso recordar que tras la guerra civil 1936-39 tuvimos un periodo de casi 40 años de dictadura ejercida por el general Franco. Cuando él murió se produjo un fenómeno casi único en el mundo, que se vino a llamar “Transición”: se consiguió pasar de una dictadura a una democracia solamente reformando leyes, pacíficamente, con mucho consenso y buena voluntad, al punto que se consiguió establecer una Constitución democrática (de 1978), que puede considerarse de las más avanzadas del mundo en libertades y derechos sociales. Tenemos pues una monarquía parlamentaria al nivel de cualquier país avanzado. Por supuesto, no vamos a ocultar que nuestra democracia no es perfecta: de hecho el objeto de este blog y de la Fundación es evidenciar las carencias del sistema, fundamentalmente debidas a la degeneración de los partidos políticos en estructuras invasivas de poder que han colonizado todas las instituciones democráticas en su beneficio. Pero no creemos que esto sea exclusivo de España, aunque puede ser que nos afecte más por nuestro menor recorrido democrático y vida en libertad.

Durante los años de democracia hemos sufrido algunas lacras importantes, como un golpe de Estado que estuvo a punto de triunfar en 1981 y muchos años de terrorismo, vinculado al nacionalismo vasco. También hemos tenido corrupción que ha afectado a los diversos partidos y más al ámbito político que al administrativo o funcionarial. Pero la realidad es que hemos ido hacia delante en todos los terrenos: ingresamos en su día en la Unión Europea, lo que nos permitió adaptarnos a los estándares de los países de nuestro entorno y crecer económicamente; el terrorismo se terminó hace algún tiempo; y el mal funcionamiento de las instituciones y la corrupción, aunque siguen existiendo y son difíciles de erradicar, es algo que, al menos en la mente de la opinión pública, de la judicatura y de algunos partidos, se ha convertido en una de las principales preocupaciones y la tolerancia frente a ella es mucho menor; y, desde luego, en libertades y derechos somos pioneros, quizá porque cuarenta años de dictadura nos han hecho muy celosos de ellos, hasta el punto de que hay un cierto complejo que nos lleva a rechazar la autoridad y la imposición incluso en aquellos casos en los que estaría perfectamente justificado.

La crisis económica de 2007, de la que todavía no nos hemos recuperado, ha supuesto un importante punto de inflexión política, porque los dos partidos tradicionales, PP, de derecha y PSOE, de izquierdas, han sufrido un importante desgaste: el PSOE por negar la crisis y tener una política errante y poco coherente y el PP, que es el que gobierna ahora, por cargar todas las consecuencias de la crisis sobre el ciudadano y por una corrupción muy importante que ha ido aflorando en los últimos tiempos. Todo ello ha hecho surgir movimientos regeneradores pero también un populismo de izquierdas de corte más bien antisistema. De hecho, el último gobierno del PP tardó casi un año en poder constituirse.

Ahora les comento sobre nuestro problema actual, el de Cataluña. Lo cierto es que el problema territorial en España no es nuevo. La uniformización territorial que se consiguió en otros países, como en Francia, en el siglo XVIII, no se produjo en España, que ha conservado particularidades fundamentalmente idiomáticas y legales (no raciales ni religiosas) que pervivieron a lo largo de los siglos, y que en el XIX adquieren una nueva dimensión reivindicativa, pareja al auge de todo nacionalismo que se produce en ese siglo. Lógicamente, durante el periodo de dictadura Franco, los nacionalismos fueron duramente reprimidos aunque curiosamente fue recogida su normativa civil en leyes en esa época.

Cuando en 1978 termina la dictadura con la Transición, es preciso tratar de alguna manera estos sentimientos nacionalistas y se introduce para ello un sistema de autonomías que permite a cada región disponer de un parlamento y gobierno propios con importantes competencias en muchos ámbitos clave: por ejemplo, la enseñanza y la sanidad, por mencionar las más importantes. Lo malo es que la regulación del Título VIII de la Constitución fue excesivamente difusa y ello, unido a que el sistema electoral, proporcional con sesgo mayoritario, no facilita la existencia de mayorías absolutas, ha hecho que los sucesivos partidos en el poder de España hayan tenido que ir negociando con partidos nacionalistas su apoyo para formar gobierno, lo que ha supuesto cesiones constantes de competencias. Ello, en sí mismo, no es malo, pero las autoridades nacionalistas de ciertas regiones han usado sus competencias de una manera desleal, insistiendo en exagerar las diferencias en toda ocasión y aprovechando sus funciones en educación para adoctrinar las mentes de los alumnos. Por poner un ejemplo, en Cataluña es prácticamente imposible estudiar en español, y hay que hacerlo en catalán, a pesar de que reiteradas sentencias han reconocido ese derecho. Tampoco se puede rotular una tienda en español, si no quieres que te multen

O sea, que esa gran cantidad de autonomía, de dinero y de competencias no ha servido para calmar los sentimientos nacionalistas en algunas autonomías, sino que las ha exacerbado, contra lo que pudiera parecer lógico y normal. En el País Vasco, donde disfrutan de un régimen fiscal privilegiado respecto de las demás regiones, el sentimiento persiste y, la verdad, la terminación del terrorismo nacionalista no se debió a la acción de las élites locales, sino a una labor lenta y constante de las Fuerzas de Seguridad y a una actuación política a nivel nacional.

En Cataluña, sin duda, hay un sentimiento de diferencia, una lengua propia y una cierta tradición nacionalista que se ha mantenido constante en los últimos años, siendo un partido nacionalista de derechas el que ha gobernado la mayor parte de los últimos 40 años. También es verdad que es una región rica, laboriosa e innovadora, que se queja de que aporta demasiado al conjunto, sobre todo cuando parece que hay otras regiones, más pobres, que necesitan recibir y no pueden dar, y que de algún modo parecen ser vistas como subvencionadas, vagas o gastosas. Últimamente inventaron un lema, Espanya ens roba, España nos roba, que caló entre mucha gente de allí, aunque lo cierto es que hay otras regiones de España –Madrid y Baleares- que aportan más que Cataluña al conjunto.

El problema del nacionalismo en Cataluña es que se encuentra en una situación de bloqueo, porque la región está dividida por mitad entre quienes son nacionalistas y quienes no lo son, por lo que es difícil el acuerdo. Si fuera un ochenta por ciento de un lado o del otro, quizá no hubiera problema. Ahora bien, de una manera u otra, se ha ido conviviendo con esta situación, aunque en general, el poco orden en el ámbito territorial haya generado ineficiencias económicas, excesivo número de normas y un gasto desmesurado.

Pero cuando comienza la crisis de 2007, las élites catalanas en el poder ven en la exacerbación del nacionalismo una forma de desviar la atención del pueblo hacia un culpable que, presuntamente, sería el Estado central, que robaba a Cataluña y recortaba todas sus iniciativas de autogobierno, que en realidad siempre intentaban sobrepasar  los límites de la Constitución. A ello se ha unido también una enorme corrupción que si bien sin duda no es exclusiva de esta región, en ella ha alcanzado cotas muy elevadas. Es bien conocido, porque se le escapó a un dirigente político y se ha confirmado después, que el partido nacionalista en el poder se quedaba un 3 por ciento, como mínimo, de las obras y concesiones que autorizaba la administración catalana. Hasta tal punto ha llegado la cosa que el dirigente catalán histórico, muchas décadas en la presidencia regional, Jordi Pujol, se ha revelado jefe de una trama corrupta que le implica a él, a casi toda su familia, y a muchísimos de sus colaboradores. El nacionalismo, no obstante, ha considerado un agravio que el Tribunal Constitucional anulara hace algunos años la reforma del Estatuto de Autonomía que impulsó el ex presidente español Zapatero; y ha basado en ese agravio sus reivindicaciones. Pero esto significa no entender que las promesas o pactos políticos no están ni deben estar por encima de la ley.

Así, la deriva independentista que se está sufriendo desde aproximadamente 2010 ha consistido en una amenaza de celebrar un referéndum de autodeterminación que ya se intentó en 2014 y que se quiere intentar de nuevo el uno de octubre. Y para conseguir que mucha gente lo apoye han aprovechado el sistema de educación, que durante muchísimos años ha enseñado a considerar a España como algo ajeno, de alguna manera inferior a lo catalán, pero siempre opresor; los medios de comunicación, que están prácticamente todos subvencionados por la administración catalana (al punto que, contra la independencia periodística, en 2010 todos los periódicos de Cataluña sacaron un editorial conjunto que se llamaba “La dignidad de Cataluña”); y una poderosa red de relaciones clientelares de la que vive mucha gente.

El mensaje que estas elites nacionalistas catalanas ha sido básicamente emocional, apelando a conceptos como “opresión”, “falta de libertad”, “robo”, y, sobre todo, para las personas a las que estos conceptos produjeran una disonancia cognitiva por su evidente contraposición con la realidad, han manipulado conceptos como “democracia”, viniendo a decir que lo que importa realmente es votar, sin importar si la forma de hacerlo es legal o no, si lo que se vota es legítimo o no, o si vivimos en un sistema de libertades o no (como si porque saliera la mitad más uno de un pueblo se pudiera acordar fusilar a alguien o no pagar impuestos); o se ha apelado a un supuesto “derecho a decidir” que al parecer habilitaría a cualquier región a independizarse de un país si lo decide la mitad más uno de esa región, cuando en realidad ese concepto se ha usado sólo para países en los que no hay libertades y en condiciones muy extremas. Por otro lado, han minimizado imprudentemente las consecuencias económicas que tendría para todos una secesión y han mentido a los ciudadanos diciendo que la misma les permitiría continuar en la Unión Europea, pese a las continuas advertencias de las autoridades europeas al respecto. En las últimas semanas, la desobediencia de las autoridades regionales ha sido muy grave, aprobando de manera ilegal y sin respetar los derechos de las minorías leyes que les permitirían realizar el referéndum y han desafiado explícitamente al gobierno con amenazas de usar la vía de hecho y con declaraciones posiblemente delictivas.

Y lo cierto es que, ni siquiera con ese despliegue de medios, los independentistas suman más del 50 por ciento de los catalanes, aunque en el parlamento catalán tienen mayoría por el juego de las normas electorales. Y aun así siguen con sus intenciones. La Constitución española, nuestra norma fundamental, no permite que se celebren referéndums de autodeterminación convocados por una autoridad regional ni, mucho menos, que se pueda separar una región por su sola voluntad. Y muchos creemos que eso es correcto. Eso no quiere decir que no se pueda reformar la Constitución y pactar lo que sea, si se consiguen los apoyos correspondientes, incluso celebrar un referéndum si se considera conveniente. Pero, a diferencia de otros países, nosotros tenemos normas al respecto y no lo permiten en este momento. Por cierto, en Cataluña sí se vota: desde 1980 ha habido 11 elecciones regionales, y muchas otras generales, locales y europeas

El gobierno central ha mantenido una posición prudente y pasiva durante estos años, quizá porque no podía hacer mucho por la inestabilidad política o porque pensaba que las autoridades regionales no se iban a atrever a tanto y que la cuestión se resolvería por sí sola ante las dificultades prácticas que supondría una secesión, de lo que los catalanes deberían ser conscientes. En las últimos días, parece que por fin el Estado ha despertado un poco y se han tomado algunas medidas para impedir el referéndum, confiscando papeletas, desbaratando la intendencia para las votaciones y controlando la economía de la región para evitar desvíos de fondos. Por cierto, estas medidas no han sido adoptadas por el gobierno sino por la autoridad judicial, salvo ciertas decisiones de intervención financiera para evitar el desvío de fondos. De hecho, el gobierno no se ha atrevido a usar el artículo 155 de la Constitución, que le permitiría “adoptar las medidas necesarias” (incluso suspender la autonomía) si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España; ni ha declarado el estado de excepción, que le facultaría tomar medidas extraordinarias de orden público en caso de que resulte alterado el normal funcionamiento de las instituciones. Probablemente no quiere perder la “batalla de la imagen” que supondría usar estas medidas. En cambio, las autoridades regionales no han vacilado en arengar a la gente para que salga a la calle y en la actualidad se están produciendo disturbios, cercando el palacio de justicia y otros edificios estatales, y han tratado de impedir la labor policial.

No sabemos lo que ocurrirá en los próximos días, pero muchos españoles estamos muy preocupados porque pensamos que la ruptura de la Constitución, además de que podría suponer la pérdida de una región a la que queremos y sentimos nuestra, puede hacer tambalear las bases de nuestro sistema democrático. Confiamos, no obstante, que la resolución de esta crisis sea oportunidad para mejorar nuestro sistema democrático y reforzar nuestras instituciones. Y se puede hablar de todo, pero respetando las formas. ” La violencia nunca puede ser instrumento de la política”

 

EL PRESIDENTE CARRANZA ORDENA LA MUERTE DEL GRAL OBREGÓN
Jaime Solís Robledo (México)

El 16 de abril de 1920 el Gral. Álvaro Obregón llegó de incógnito a la ciudad de Chilpancingo, estado de Guerrero, huyendo de la persecución carrancista, y por un error de cálculo estuvo al filo de ser fusilado por parte del joven mayor del Ejército, Esteban Estrada Meléndez, quien entonces contaba con 25 años de edad y en esos momentos era el jefe militar del estado, por encargo y ausencia del Gral. Fortunato Maycotte. De esto nada se supo sino hasta 29 años mas tarde, cuando en octubre de 1949 Estrada publicó un artículo en el cual narra con pelos y señales las causas de su decisión-retractación de determinación, mediante la cual habría cumplido la orden que el presidente Venustiano Carranza había girado a todos los jefes militares del Pais, en el sentido de aprehender y fusilar a Obregón en cualquier lugar adonde se le encontrara.

Tres dias después, esto es, el 19 del mes y año citados, la orden carrancista llega DIRECTAMENTE a Estrada mediante un telegrama poco conocido por los guerrerenses. De haber cumplido Estrada la orden presidencial el 16 o el 19 de abril, Obregón  hubiera muerto, Calles ni pensar que hubiera sido presidente, mucho menos los tres títeres que manejó a su antojo, ni el mismo Lázaro Cárdenas. Bueno, quizá hasta se hubiera librado a México de sátrapas, corruptos y asesinos que han ocupado la primera magistratura. En mi novela OBREGÓN EN MIS MANOS le doy vida a un personaje llamado Demian, y en pleno año 2006, lo presento dialogando con “el aparecido” ESTEBAN ESTRADA MELÉNDEZ. He aquí este interesante pasaje histórico:

 Dice Demian a Estrada: Hablas en tu artículo periodístico acerca de un telegrama dirigido a ti por Carranza, en el cual te ordena que aprehendas a Obregón y procedas a fusilarlo. ¿Cómo estuvo ese episodio?

  • Precisamente es el telegrama que recibí el 19 de abril por la noche. Mira, las cosas sucedieron asi: Estaba ya anocheciendo cuando platicábamos en el Jardín Bravo, frente al palacio de gobierno, Obregón, Neri, Trinidad Mastache, Margarito Ramírez, Luis Morones, Teófilo Olea y Leyva, Sánchez Castro y yo, cuando se acercó un mensajero y me entregó un telegrama con carácter de “muy urgente” y que venía en clave. Les dije a todos que tenía necesidad de ir a mi cuartel para que me descifraran el mensaje. Obregón ordenó a Neri y a Teófilo Olea y Leyva que me acompañaran, y me dijo: <Bueno, yo voy a recostarme, me siento algo agripado, pero no me duermo sino hasta saber qué le dice su jefe> Ya en el cuartel, con la ayuda de don Crispín Escobar mis acompañantes y yo nos enteramos del contenido que era: <SUYO DE HOY; ENTRE DESCONOCIDOS QUE LLEGARON A ESA PLAZA ESTÁ EL PROPIO GENERAL OBREGÓN A QUIEN LOCALIZARON PERFECTAMENTE NUESTROS SERVICIOS SECRETOS; SÍRVASE APREHENDERLO Y ORDENAR QUE UN CONSEJO DE GUERRA SUMARIO LO JUZGUE SOBRE EL GRAVE DELITO DE REBELIÓN QUE ESTÁ COMETIENDO; EN LA INTELIGENCIA DE QUE USTED DEBERÁ CUMPLIR CON EL FALLO QUE DICTE ESE CONSEJO, DANDO CUENTA DE HABERLO HECHO.- V. CARRANZA>

Recordando las palabras de Obregón en el sentido de que no se dormiría sin antes enterarse de lo que me decía el presidente Carranza en su telegrama, me dirigí a su domicilio eventual cuya puerta me abrió el señor Silvano Rios; me introdujo a la habitación en la que El Sonorense descansaba y nos dejó a solas. Con voz tranquila me dijo: ¿Usted es compañero Estrada? ¿Qué le dice su jefe?  -Lo que va usted a ver.

Jamás en la vida olvidaré hasta el mas pequeño detalle de esa escena; enciende con mucho esfuerzo una vela de estearina que tenía sobre su buró; medio se incorpora en su lecho; se cala los anteojos, y fijando su mirada en el mensaje, se quedó profundamente perplejo.  -¿Y usted qué dice de esto Estradita?  A lo cual respondí: “NADA MI GENERAL, QUE PUEDE USTED DORMIR TRANQUILAMENTE”.

Después de leer este pasaje, mis lectores comprenderán con toda precisión el porqué mi novela se titula OBREGÓN EN MIS MANOS.- Chilpancingo, una encrucijada de la Historia. Al siguiente dia el Congreso Local en sesión plenaria decidió desconocer a Carranza como presiente de México. Por curiosidad pregunte usted a historiadores profesionales si conocen este episodio de nuestra historia.

León, estado de Guanajuato, septiembre 27 de 2017.   

RAMÓN XIRAU
Por Amado Blanco Pedrero
(México)
Durante el sexenio del Presidente mexicano Lázaro Cárdenas del Rio, quien siguiendo los consejos de los maestros Daniel Cossío Villegas y Jesús Reyes Heroles, abre las puertas del país a todo español que deseando escapar de esos días, meses y años de terror causados por la Guerra Civil Española, deseara llegar a México.

Fueron muchos los que aceptaron la invitación, y con el corazón destrozado como consecuencia lógica a una incertidumbre en su futuro, arribaron al puerto de Veracruz los nuevos mexicanos. Digo nuevos porque muchos de ellos eran niños, jóvenes así como adultos, quienes seguramente no cambiarían de nacionalidad. Entre los jóvenes venía Ramón Xirau, tenía quince años de edad, aparte de catalán hablaba francés por haber vivido cerca de un año en el país galo y ya en México se inscribe en el Liceo Franco Mexicano.

Ramón y sus padres se instalaron en una casa de la Colonia San Rafael de donde caminaban a la Facultad de Filosofía y Letras que en aquel entonces estaba en el edificio “Mascarones”, ubicado en Av. De San Cosme y Naranjo, relativamente muy cerca en una época en que la ciudad de México ofrecía seguridad y cierta calma en su dinámica diaria, tanta que nos permitía disfrutar del paisaje urbano, tiempos que hoy añoramos enormemente.

Diez años después de su arribo, el ya maestro Ramón Xirau contrae matrimonio con la señorita Ana María Icaza, tuvieron un hijo cuyo nombre fue Joaquín Xirau Icaza, quien perdería la vida en Estados Unidos dado que estudiaba una maestría en la Universidad de Harvard, tenía veintiséis años de edad, y como lo fuera su padre él también era poeta y escritor.

Un amigo, hace muchos años, me platicó acerca del maestro Xirau, me dijo que era un sabio, y que desearía si el destino se lo permitía ser como él. Ésta plática que tuve con mi amigo fue en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas., en donde yo vivía, en una época que por negligencia gubernamental no teníamos universidad en Chiapas, sin embargo, me había dejado una semillita en mi memoria que germinaría con el tiempo.

Cuando traslado mi residencia a la capital de la república mexicana, entre trabajo, estudio y diversión se me fue pasando el tiempo y no podía cumplir mi anhelo que era conocer al gran maestro Ramón Xirau, pero la intención no estaba olvidada lo iría a conocer en cuanto me lo permitiera las circunstancias y el tiempo libre.

Por fin, hace aproximadamente seis o siete años, lo tuve a un metro de distancia, tendría más o menos ochenta y siete u ochenta y ocho años. Mis sentimientos ambivalentes me descontrolaron de pronto, al verlo físicamente muy acabado y transportado en una silla de ruedas.

Me invadió la tristeza, luego pensé que esa situación no le quitaba el valor que tenía como poeta, crítico literario, escritor y filósofo. Toda esa sabiduría le valió recibir innumerables distinciones; en la entrega de una de ellas—probablemente la última—fue cuando lo conocí. Mi reacción inmediata fue tomar mi teléfono móvil para tomarle una fotografía.

En el mes de julio pasado, el maestro nos dejó, como también nos dejó un legado literario y poético que valdría la pena que fuera conocido en todo el mundo.

Echo hacia atrás la película cuando fueron recibidos por el presidente Cárdenas en México y veo una cantidad enorme de jovencitos que le daban gracias al primer mandatario por haberlos acogido con amabilidad y respeto a decisión de vivir entre nosotros, el joven Xirau habría de ser mexicano a partir de 1955.

Recordando esos momentos que todo era de gratitud hacía el mandatario mexicano, hoy a setenta y ocho años de distancia, es momento de cambiar la frase de: “Gracias México”, por el de “Gracias España” por enviarnos a personas con tanto talento, con tanta disposición de enseñar, cooperando de esa manera a construir un país enorme con valores humanos como fueron ellos.

Por este medio, le digo adiós al maestro Ramón Xirau Subías. El amigo que me platicó de él escribe poesía, es catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México y escritor, es decir, en algo siguió los pasos del maestro.

EL SEXISMO LINGÜÍSTICO
Jaime Hoyos Forero ( Colombia)

El sexismo lingüístico, que he denominado también síndrome sexista en el lenguaje, más que un síntoma, es ya una enfermedad recurrente que está envenenando el buen uso de nuestro idioma.

Consiste en el empleo innecesario del género femenino, por ignorancia y a la vez por sexismo. (sexismo es la atención preponderante al sexo). Ejemplo:

“Este libro será trabajado por los maestros y maestras que lideran los procesos de aprendizaje”. Aquí sobra la palabra “maestras”, pues en el buen uso del idioma, se sobreentiende que el nombre masculino “maestros” cobija por igual a los maestros de ambos sexos.

Una de las principales características de los idiomas modernos, y el español es uno de ellos, es la economía del lenguaje; algo así como expresarnos clara y bellamente con un mínimo de palabras, tantas como sean necesarias para darnos a entender clara y bellamente: ni una palabra más.

Ahora bien: por cuenta de un  feminismo mal entendido, está entrando la moda de decir, por ejemplo:

Quiero pedirles a todos y todas, ciudadanos y ciudadanas aquí presentes, que deben tener un cuidado especial con sus perros y sus perras, cuando a ellos o a ellas sus patrones y patronas los sacan o las sacan a la calle, para que ellos y ellas, es decir los perros y las perras, pequeños o pequeñas, medianos o medianas, como también los grandes y las grandes, realicen adecuadamente sus necesidades fisiológicas. (Palabras utilizadas: 71) Eso mismo, en buen lenguaje, sería:

Quiero decirles a los que tengan mascotas, que deben sacarlas, si son perros, para hacer sus necesidades fisiológicas. (Palabras utilizadas: 18)

Ahorro: 53 palabras  (394%) y además, mayor claridad y comprensión.

Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros. Ejemplo: “En las actividades deportivas deberán participar por igual, alumnos y alumnas”.

Todos, pero los docentes principalmente y con mayor razón los profesores de español, deben entender que la tradición y el buen manejo del idioma está por encima de la política, del sexismo y de los caprichos.

Y hay que tener sumo cuidado, para no llegar a la estupidez idiomática, como ya ha sucedido, verbigracia, con la Constitución de Venezuela, algunos de cuyos malos ejemplos en el manejo del español,  me permito transcribir a continuación:

“Art.35.- Los venezolanos y venezolanas por nacimiento no podrán ser privados o privadas de su nacionalidad”.

Art.41.- “Solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva, Presidente o Presidenta y vicepresidentes o vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República…”  etc.

El uso del masculino para cobijar al género femenino, se denomina en gramática como empleo genérico del masculino o masculino en función de colectivo mixto.

Solo se exceptúa, como señal de cortesía y por tradición, las expresiones señoras y señores  y  amigas y amigos, en el inicio de discursos, conferencias, etc.

Quiero finalizar con las palabras de don Arturo Pérez Reverte, de la Real Academia Española de la Lengua : “El empleo de circunloquios y sustituciones inadecuadas como ´diputados y diputadas electos y electas´, en vez de ´diputados electos´, resulta empobrecedor, artificioso y ridículo”.                                  

 

 

 

MISIÓN EGREGIA DEL ESCRITOR: SACRALIZAR LA VIDA

PARTE I/III

Al inefable, controvertido y modernista escritor y político argentino, Leopoldo Lugones (1874-1938), en cuyo honor se celebra el Día de Escritor en la Argentina (13 de Junio). In memoriam…
Asimismo, al escritor santafesino, Edgardo A. Pesante (1932-1988), maestro literario y de vida, heredero de Mateo Booz, cuya persona y obra permanecerán para siempre en el corazón de aquellos que le conocieran, y conocerán. In memoriam…
Y, en especial, a mi querida madre Zulema Angélica (1930-2015), quien alentó como nadie las primicias de mi vocación de escritor o trabajador de la Palabra; e in memoriam… Y a mi  dulce esposa guerrera María Teresa Susana, que cuidó y expandió mi hortelana misión literaria, con eterno agradecimiento.

El escritor santafesino y académico de letras argentino, José Luis Víttori (1928-2015), al principiar su magistral libro “El escritor y su condición en el siglo XX”, cita a Vaclav Havel (1936-2011), Presidente de la República Checa (1993-2003), quien en un fragmento del discurso profético  que pronunciara al recibir en agosto de 1994 la Medalla de la Libertad de Filadelfia (USA),encarnado ya, sin dudas, en esta segunda década del siglo XXI, expresara: “Existen muchas razones para señalar que la era moderna ha terminado. Muchas cosas indican que estamos pasando por un período de transición, en el cual algo está por desaparecer y algo distinto está naciendo dolorosamente. Es como si algo se estuviera derrumbando, agotando y decayendo, mientras algo diferente, todavía indistinto, estuviera surgiendo de los escombros. Los rasgos distintivos de los períodos de transición constituyen una combinación y amalgama de culturas y una pluralidad o paralelismo de mundos intelectuales y espirituales. Se trata de períodos en los que entran en colapso todos los sistemas de valores consistentes, en los que las culturas distantes en el espacio y en el tiempo son descubiertas y redescubiertas. Un nuevo significado va naciendo gradualmente del encuentro o la intersección de muchos elementos diferentes”.
El presente ensayo tiene pues como soporte en su denominación, a una hipótesis de trabajo que supone al escritor, como trabajador del verbo, comprometido en una augusta misión. Dicha misión sería la de sacralizar la vida. O, parafrasenado en cierta forma a Víttori, de“El Escritor y su misión en el siglo XXI”. Misión que, de hecho, habrá que demostrar, y porque lo pasado ya pasó y lo que pudo haber sido, sólo fue lo que es; mas lo que no ha sido puede ser distinto. Y de eso se trata. De explorar en una posibilidad pocas veces (o jamás) frecuentada, cuando de hablar se trata y de nosotros mismos.
Para ello, mi discurso se sitúa, prima facie –aunque anhelando trascender-, en los tiempos presentes. Tiempos por un lado consecuentes y, por otro, antecedentes, en sí mismos, de sociedades e idearios totalmente en vilo, en situación nefasta de angustia existencial. “Se sirve a las personas, no a las ideologías”, alertará el Papa Francisco (La Habana, Cuba, 2017), para el que pueda entender, que entienda.
Tiempos a los que entiendo como continuidad de un ciclo de avatares y causalidades que se reiteran y comprometen con cada generación de hombres en su singular y fatal apocalipsis vivencial, y que se replican inexorables y tensas -como un amanecer de luces y sombras- en cada hombre desterrado que nace desempolvado, frágil y confuso en este “valle de lágrimas”, y resulta lanzado sin cesar en cada época de vigilia de un Sueño Mistagógico, hacia un irrefrenable devenir multiplicado “setenta veces siete” en tanto simple reflejo develado y/o muestrario estadístico -tan inexorable como determinista de lo acontecido, aquí y acullá-, en el carnal, intelectual aunque escaso ethos espiritual –ético y estético- del devenir de la Humanidad toda y de todos los tiempos.
Los de hoy, tal vez como los de ayer pero en su justa medida, y como los de mañana en su exacta simulación conjetural, tiempos de furia y de grietas; tiempos de continua supervivencia y atropellos; tiempos de defensivas improvisadas y de ofensivas planificadas; tiempos de oasis de felicidad y de continentes ardidos en indiferencia o incomprensión que nos obligan, como testigos y escribas comprometidos con dichos tiempos y a travésdel don de la palabra, a reflexionarlos situacionalmente; esto es, desde un punto de partida geográfico-temporal-referencial y a fin de intentar ser testigos eficaces de ése, nuestro tiempo en el Tiempo.

Hacia un vehemente y angustioso Disparador

Y que, en mi caso concreto, opta ahora por traducirse o introducirse, en primer término, y a modo de vehemente disparador sobre el tema a dilucidar, en la argamasa inquisidora del fecundo párrafo argüido como una suerte de duro y lúcido diagnóstico que, de mi país, la Argentina, ensayara ése aún (dos veces) exiliado[3], aunque para nada extraviado, Martín Caparrós: talentoso y controvertido periodista y escritor porteño convocado a inaugurar la Feria del Libro de este año en Santa Fe, mi ciudad –y génesis territorial de su libro “El Interior”-, precisamente, un 11 de setiembre; esto es, en el marco del consabido disloque entre su noble significativo educativo para nuestro pueblo -y más allá de cualquier leal o provocativo revisionismo-, y su simbolismo catastrófico para con el convulsionado y atrincherado mundo occidental y cristiano que nos abarca.
Verdadero testigo de su tiempo en el Tiempo, un espacio entre dos puntos vitales cuya línea es el hombre y sus circunstancias, Caparrós, amargamente asfixiado cual discípulo de Sartreajeno pues a la esperanza contra toda esperanza cifrada en el decir evangélico de unSan Pablo o del españolísimo Unamuno, y propio tal vez de quien desea ver logros pero no alcanza a verlos, sostiene lo siguiente:
“Sin ideas, sin el debate, sin futuros, la Argentina, en nuestros años, se volvió un país reaccionario: un país donde cada gobierno hace tantos desastres que el siguiente asume para deshacerlos. El gobierno de Alfonsín llegó para deshacer el entramado asesino de la dictadura; el gobierno de Menem para deshacer el caos económico de la hiperinflación alfonsinista; el gobierno de De la Rúa, para deshacer la corruptela menemista; el gobierno de Kirchner, para deshacer el desastre neoliberal antiestatista menemista-delarruista; el gobierno de Macri, para deshacer el tinglado corrupto-clientelar del kirchnerismo. Y seguirán las firmas: el gobierno actual ya está haciendo sus méritos. Porque el problema empieza cuando se les acaba la reacción: cuando empiezan a aplicar sus propias recetas y preparan, con sus desastres, la reacción siguiente. Un país reaccionario es un país sin proyecto, hecho a manotazos, deshecho a manotazos, un país calesita; el nuestro”.
Un país donde todo orden social nos parece injusto y a reemplazar, y cuyo interrogante no es si el mismo debe o no cambiar, cuanto “cómo, por qué medios, (y) hacia dónde”, afirma este intelectual argento de quien algunos opinan que posee “una mirada inteligente, objetiva, inquisidora y crítica” sobre nuestra peculiar, compleja comunidad sociopolítica a la que no duda en calificar, como escuchamos, de “país calesita”. País calesita para el que Enrique Santos Discépolo habría preparado, con la virtud predictiva de todo magistral estadista e intérprete de sus narices, el verdadero himno nacional que no deja de representarnos como argentinos: su tango “Cambalache”.  Y en el colmo de su desaliento humano, propio también y prima facie del hombre que piensa puede salvarse por sí mismo, Caparrós concluye: “Quizá sea hora de que nos demos por vencidos –por nosotros mismos- y nos retiremos, dejemos el espacio a otros que, probablemente, lo puedan hacer aún peor. Pero es difícil –acuerda-: nadie se retira a los 60, a los nuevos 40 ó 25 ó 37 y medio… ¿Entonces?”-pregunta y se responde interrogativamente- “(…) ¿Decidir que quizá no podamos ser distintos pero sí actuar distinto, buscar otras maneras? ¿Decidir que vale la pena dejar de lado estupideces y fanfarrias y hacerse cargo del desastre, sabiendo que construimos con barro, sabiendo que no se puede construir con barro si uno pretende que es “cemento”? (…) ¿Aceptar que deberíamos ayudar en una búsqueda cuyos resultados, si los hay, nunca vamos a ver?”(Porque)“Hay un país –concluye-; (y) lo reventamos. Negarlo es la manera más segura de seguir haciéndolo. Un país, pese a todo. Quizás valga la pena discutirlo, resignarse a pensarlo: reinventarlo”.

Hacia un esperanzado y sereno Disparado

Y bien. Es cierto: dicen que la mejor forma de comenzar a solucionar un problema, es reconocerlo, aceptarlo como tal. Por lo que, y en segundo lugar, acoger ahora la cuestión misionera planteada para el escritor desde una perspectiva más serena y esperanzada. Siempre teniendo en cuenta que lo que hemos descrito de nuestro herido país, quizás pueda proyectarse a todo un mundo en ciernes. Un país, un conjunto de naciones, un mundo finalmente todo atribulado por la violencia fratricida y la inmoral concupiscencia de sus actos, mal encaminado incluso hacia la destrucción de su irremplazable casa planetaria.Un mundo orientado y alentado por la tecnocracia científica y financiera de su saber-hacer, más des-orientado y des-alentado en sus infinitas capacidades productoras de un saber-pensar y un saber-sentir hacia el sentido último de las cosas buenas, bellas y verdaderas, que deberían alentar y estimular el transcurso de un anhelante derrotero evolutivo como especie inteligente, voluntariosa y libérrima universal. Pero desde cada yo a cada tú, desde cada uno a cada otro, y en modo crescendo positivo. Pues es cierto también: el mundo no constituye sino un sistema espejado de la íntima, particular y profunda realidad -o conocimiento de estar vivos-,que nos contiene como seres humanos. “¡Conócete a ti mismo!”, alertará San Agustín de Hipona, y para el que pueda entender que entienda.
En ese orden, afirmo que si hay algo que persigue el hombre de hoy(y de todos los tiempos, varón y mujer, sustancialmente; ya congruentes o incongruentes, sucedáneos o concordantes), es la de vivir y ser feliz en Paz… Paz como seguro y estable lecho donde descansa la Felicidad o esa propensión a la plenitud de vida sana y hospitalaria, y que implica, de hecho, algo más que un buen pasar
Pero si está escrito desde hace más de dos mil años: “El Hijo del hombre no tiene un lugar donde reclinar su cabeza”…, podemos inferir que si no hay paz (armonía, templanza, paciencia y gratuidad fraterna) en el corazón de un hombre regido por la pureza y rectitud dela virtud del Amor -significado no como mera sentimiento o deslumbramiento pasajero, sino concretado en obras de bien pensar, sentir y obrar-, no la habrá en el mundo todo; mundo que necesita imperiosamente reconciliarse consigo mismo y con su Creador. Que de eso trata la fe-licidad. O ser fe-liz… Por lo que pensar al hombre desarraigado, des-religado en su afán de gozo pleno, de la fe (veamos que, sin la palabra fe, no puede construirse el sustantivo felicidad), esto es: de la fe y confianza en sí mismo, de la fe mutua con los demás, y de la fe y confianza en el Autor de la fe encaminada al dicho gozo pleno, es anularlo en su destino luminoso de gregaria trascendencia sociológica y escatológica, o sendero sinérgico temporal y celestial.
¡Ora et labora! ¡Paz y Bien, in Domino!, suplican San Benito y San Francisco de Asís, respectivamente. Veamos entonces, el fruto recogido de estos disparadores -aparentemente antagónicos- y acerca de la hipótesis planteada sobre la Misión del Escritor en clave de sacralización o santificación de cualquier status quo:

(…) – Continúa en el próximo Nº de ARISTOS INTERNACIONAL (Noviembre 2017).-

[1]ADRIÁN N. ESCUDEROSanta Fe, Argentina, 13-06-2015/16. T.a. Setiembre 2017.-

[2] NOTA: Las Partes II y III serán publicadas en los Nºs. 3 y 4 de la Revista (Noviembre y Diciembre), respectivamente y Dios mediante.-

[3] Nota de Autor: El escritor porteño (argentino) Martín Caparrós confiesa que se exilió primero en España bajo el terror de los años ´70, y luego de regresar a la Argentina en 1983,  volvió a hacerlo en el 2013 por estar“harto” del dislate populista y mendaz del último gobierno nacional (Entrevista del Diario El Litoral – Santa Fe, Argentina – Setiembre 2017).

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