ANGELINA SARA BACA VACA

AUTOBIOGRAFÍA

Nací en Abasolo, Gto. El 2 de agosto de 1929 dentro de una familia muy de aquella época; con un padre cuyo machismo nos impidió a nosotros, los hijos, desarrollar nuestro respectivo crecimiento intelectual. Cambiamos nuestra residencia a la Ciudad de México en 1940 y el cambio, para mi, fue brusco y agradable. Sentía el deseo de escribir, como lo hacían mi madre y una de mis hermanas; al fin lo hice, pero mis escritos, como los de ellas fueron a dar a un cajón,como algo sin importancia. Pasaron años, seguí escribiendo y guardando todo. Hasta que un buen día llevé al maestro Claudio Lenk ( q.e.p.d) parte de mi trabajo. Él tenía una serie titulada
” Yo, el Poeta.” Pasó una ” Semblanza de ANGELINA Sara ” con duración de una hora, y esto me animó a tratar de lograr algo más. Me di a la tarea de buscar contacto con algún escritor, poeta, que leyera mis versos y me dijera si estaban bien para editar un libro. Por supuesto que no encontré respuesta, sólo, al final, la gran escritora ADELA Palacios, q.e.p.d. Me escucho. Leyó los versos, me llevó con un editor y nació mi primer libro ” Ensueños y Realidades”. Pero ADELA me llamó y dijo: ” Sarita usted puede hacer algo más; le voy a enseñar las rimas del soneto, décimas y octava real. Usted escriba un soneto durante el día y la llamo por la noche
para escucharlo. Siempre, al final de la lectura, me decía: ” ¡ a la basura, es una cochinada.!.así pasaron ocho meses y yo, ya estaba cansada, hasta que una noche me dijo: ” eso ya es un soneto, pero no se crea que es una Sor Juana; valórese, pero sin envanecerse. Las otras rimas vinieron después, floreció entre nosotros una muy hermosa amistad que duró hasta su muerte acaecida el 29 de enero de 2004.
En mis otros 2 libros, también tomó parte ella y el editor, Sr, Roberto L. Cabrera, de quien hago una mención muy especial. El segundo: ” Instantes ” ( 1995 ) y el tercero ” Antes de que me vaya ( 2007) por supuesto que tengo producción, pero ya no me fue posible editarla.

He logrado lo siguiente: Primer Lugar Concurso de cuento breve, Feria de Puebla. ( 1984 )
Por dos años consecutivos premiaron mi trabajo en  concurso organizado por ” Fundación Givré” Ciudad de Buenos Aires Argentina. (88/ 89 )
Actualmente resido en San Luis Potosí.; hace siete años colaboro poéticamente en el diario
” El Sol de San Luis”
Participé, como invitada, leyendo mis versos, en Radio Universidad  , dentro de una serie
titulada ” Rosa Cerezo” la que tuvo una duración de un año diez meses. ( mayo 2008 – enero 2010. )  Pasa aquí una serie televisiva: ” De Puerta a Puerta ”  me han visitado en dos ocasiones.
Esto es, a grandes rasgos, lo que puedo decir sobre una servidora.

Aquí les dejamos una muestra de los cuentos, relatos y poemas de nuestra querida Angelina Sara, estamos seguros va a deleitarles.

CUENTOS Y RELATOS

MI ISLA.

( Premiado en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. ( Fundación Givré ) ( 1989 )

Esta era una barca anclada en la playa del Ensueño; su existencia se deslizaba apaciblemente, pero sin ninguna utilidad. De vez en cuando le llegaban los ecos de lejanas tempestades que se
suscitaban en el cercano mar, y en algunas ocasiones contempló cómo se destrozaban sus habitantes sin el menor asomo de piedad. Las aves marinas volaban sobre ella con su incesante
parloteo, las fugaces golondrinas anidaban en sus maderos y escuchaba cómo arrullaban a sus
polluelos; todo esto, mezclado con el retumbar de las olas que la salpicaban, dejando un olor salobre y fuerte, mientras frente a ella pasaban otras barcas con diferentes destinos, o bien contemplaba el regreso de algunas, con personas a bordo de un aspecto totalmente distinto al
que ella conocía y cargadas con diferentes mercancías, de las que se desprendían y entremezclaban todo tipo de aromas.
Así, la brisa le llevaba el encanto de los perfumes de Francia, la exquisitez de los tulipanes provenientes de Holanda, la deliciosa cerveza llegada de Alemania. También recreaba su vista,
el colorido y la delicadeza sin par de la seda, que la legendaria China mandaba; y hasta un conjunto musical vienés que en una ocasión llegó en lujoso barco , y sus integrantes, al descender en aquella playa; tal vez llevados por el mágico encanto del atardecer, interpretaron un melodioso vals, mientras las damas que los acompañaban, danzaban como cisnes majestuosos que se deslizaran sobre la arena. Por supuesto que nadie reparó en la pequeña embarcación que, silenciosa, escuchaba pensativa el improvisado concierto.

Y así, su vida transcurría tristona y un tanto aburrida; a pesar de que, tanto la alborada como el ocaso, la llenaban con su encanto diferente, y el esplendor del mediodía, con su intenso,palpitar;
dejaban en ella diferentes estados de ánimo y todo un cúmulo de sensaciones.
Pero un día, todo cambió para ella; un joven aventurero, ansioso de conocer mundo, la arrastró sobre la playa y una vez en el agua, se hizo a la mar, a pesar de sus débiles protestas que más bien parecían humanos lamentos.Y así, sin quererlo, salió a mar abierto, se llenó de aquella inmensidad tan desconocida para ella, contempló todo lo que había perdido por su indolencia, y sintió que sus viejos maderos no resistirían el embate de las tormentas; su viaje tan largo, lo había comenzado demasiado tarde; así, pasaban a su lado, embarcaciones ligeras, llenas de vida, ilusiones, amor…y ella seguía con aquella especie de loco que se había adueñado del timón
guiándola a través de acantilados y escollos. En ocasiones, sentía renacer la alegría de vivir, se olvidaba de todo lo demás y quería recobrar el tiempo perdido; mas sus fuerzas le recordaban que no era posible esto y debía ir con cuidado.
Por fin llegaron a una lejana isla, y su improvisado guía descendió sin tan siquiera lanzarle una mirada o agradecerle haberlo llevado hasta allí;  se perdió en la lejanía y quedó sola, abandonada en aquel paraje desconocido para ella.
Pasaron los días, llegaron las lluvias, se marchó el otoño y el invierno llegó crudo, frío, triste… Y la barca añoraba su amada isla del Ensueño; donde, si bien no gozó, tampoco conoció el sufrimiento, porque se sentía rodeada de seres que más o menos la comprendían. Pero ahora todo era diferente; fue el término de su primer y único viaje, al fin se derrumbó y quedó a la orilla del mar, inutilizada y en ruinas en la playa de la Desolación.

Pero llegó la estrellada noche, y poco a poco, la serenidad invadió su espíritu: ella sola, podía y debía salir adelante; seguramente Dios da a cada ser, los medios necesarios para sobrevivir aún en la soledad, por lo tanto, culpa nuestra es si no los desarrollamos.. Y sin pensarlo más, puso manos a la obra; pero no guardó rencor ni amargura; dejó salir todo en un llanto callado y sincero; una vez librada de pesares, buscó la ocasión de hacerse nuevamente a la mar, de cruzar los océanos y luchar contra las tormentas que en ellos se desatan. Ahora sería una compañera ideal para quien la abordara, le brindaría esperanzas y consuelo, le transmitiría su fortaleza nacida de la desgracia misma; tal vez algún día, el vaivén de las olas, junto con su madurez, la llevarían a la playa de la sabiduría, de la perfección, allí donde se estrellan las pasiones y bajezas humanas. Acaso entonces sentiría el alma totalmente libre, como esas aves que cruzan el horizonte, gráciles y ligeras, porque – se decía – he sido creada para algo más que esto, mi interior me dice que debo alcanzar las alturas, no importa lo que tenga que vencer; hay algo en mí, que me impulsa a tratar de superarme, a no ser una medianía.
Perdida en sus pensamientos, no se fijó que un grupo de traviesos muchachos, la empujó con fuerza hacia el mar y de pronto sintió que flotaba sin ninguna dificultad, sin temor alguno,; lo que antaño le parecía imposible, era ahora un gozo infinito; un decir: ¡ puedo !  ¡ lo logré ! ¡ por fin me vencí.! y así, henchidas sus velas con la esperanza de llegar al Puerto deseado , siguió su ruta dejando atrás una estela llena de luz, sabedora de que ahora, nada ni nadie, sobre la tierra, podría apartarla de la ruta que se había trazado.

MI NIÑA, MI ROSA. ( Cuento. )

Mi niña, mi rosa, nació un día desapacible y frío del mes de enero; los copos de nieve cubrían el pequeño jardín trasero de la casa y las rachas de viento hacían tiritar a los escasos transeúntes
que se aventuraban a salir, ya que era domingo y muy bien podían quedarse en casa, gozando el fin de semana.
Yo, sirvienta hacía algún tiempo en esa casa, me alegré con la llegada de la bebita, que mis patrones – un matrimonio más o menos joven – esperó por dos años ante la irritabilidad y mal humor manifiesto de la señora; así que supuse ahora sí las cosas marcharían sobre ruedas, y me dispuse a vivir con tranquilidad. Recuerdo que las azaleas estaban florecidas y había una que otra rosa escarchada,
la fecha a que me refiero.; en el calendario era invierno y en mi vida, el otoño empezaba a blanquear mis sienes. Solterona empedernida, me encariñé con aquella criatura y vencí mi carácter para sobrellevar todas las dificultades que se me presentaron; porque la existencia no cambió como había pensado. No sé si soy ilusa, pero imaginé que habría un poco de dulzura en
Honor de la infancia que teníamos en casa, y me equivoqué totalmente.La pequeñita lloraba al unísono con los gritos destemplados de su madre; y yo corría tratando de poner un poco de paz en aquél hogar donde el señor apenas si contaba; tímido y apocado, enfermizo, incapaz de remediar o siquiera tratar de imponer un poco de respeto y orden en aquél caos. Cuando le tendía los brazos a mi niña, se me quedaba viendo con un agradecimiento que jamás olvidaré; y,
con mi pequeño tesoro, salía a la luz del patio donde las flores perfumaban y el ambiente era más agradable.
Pronto me di cuenta que se hacía lo que la señora decía; y así vi o sentí, cómo se anulaba la voluntad de mi patrón y de la bebita, que comenzaba a sentir los efectos de tan arbitrario carácter. ¡ Cuántas ingratitudes tuve que tragarme por mi condición de sirvienta.!  Yo sabía que la señora me tenía en sus manos, y si me marchaba de la casa, mi niña perdería el poco apoyo
que podía brindarle. Uno y otro se faltaban al respeto en presencia de su hija; y cuando yo, tímidamente,  les hacía ver esto, ella respondía: ” todos crecemos así.”
En este medio, mi niña fue creciendo; yo capoteaba las tormentas hogareñas como podía; y creo que algunas veces, traspasé la invisible raya que ambas, en silencio, habíamos establecido.. Por supuesto que ella toleraba mis intromisiones, porque me necesitaba; y yo, estallando de indignación en el fondo, mostraba una superficie tersa y tranquila; creo que ejercía una especie de chantaje sentimental sobre mí; valiéndose de la ternura que siempre mostré por la pequeña,
y sabía que yo comprendía que todos lose derechos eran suyos.
Los fines de semana eran catastróficos en aquella casa; no sé por qué razón, mi patrona se mostraba mucho más dura e inconsciente; y la niña, como siempre sucede en estos casos, era la más perjudicada, ya que el ambiente resultaba por demás tenso, y yo pensaba: si es así con su pequeña y única hija, ¿ cómo será con los demás ? Si la regaña o le da algunos manazos por
mortificarla o mortificarme, ¿ qué se puede esperar de ella? ¿ por qué Dios mío, permites esta situación? ¿ por qué no frenas su carácter tan autoritario ?
Y mientras otros pequeños gozaban el domingo, mi niña se aburría y sólo escuchaba quejas y reproches.; su infantil alegría fue decayendo, y se convirtió en un ser hosco e indiferente; acostumbrado al pequeño mundo que el destino le deparó.
Cuando comprendí que mi presencia, si su madre estaba presente, perjudicaba a mi rosa en ves de ayudarla, evité esto en la medida que me fue posible; y después, poco a poco, como no queriendo, me hice a la idea de apartarme de aquel hogar; en el que, muy a mi pesar, fui como una intrusa, una mujer que a falta de hijos, se encariñó con aquella pequeña, hija de la señora,
que no supo comprenderme. Por lo tanto, me fui despidiendo en silencio, sin aspavientos, de todo aquello que formó parte de mi vida durante años; por las tardes, al quedarme a solas con mi niña, me miraba con sus ojos claros y le decía: no siempre vamos a estar juntas, tienes que acostumbrarte a vivir sin mí; cuando ya no esté, obedece a tu mamita y cuida a tu papito.. Ella me observaba sin comprender una palabra, mientras sus manitas se aferraban a mi cuello, como buscando protección.
Pero un día, la niña amaneció enferma, seriamente enferma, y la casa se llenó de angustia, el doctor nos advirtió que la cosa era grave; seguramente en el colegio recibió aire frío, tal vez se mojó demasiado…el hecho es que tenía pulmonía y necesitaba cuidados.
Pero todo fue inútil. La pequeña se fue de este mundo que tan poco le ofreció; sin una queja, plácidamente, como quien va al encuentro de algo mejor, de una vida con tranquilidad y paz.
Sentí una inmensa pena y un gran descanso: mi niña, mi rosa, se fue a su jardín, abandonó la aridez de este mundo, y seguramente florecerá en alguna región bella y etérea; allí encontrará la
paz que la vida le negó, allí no sufrirá.
Y me dije: ahora sí se acabó mi mansedumbre, ya no tendré que callar y no me dolerá dejar este lugar; nos liberamos las dos: ella, con la muerte; y yo, ya no tengo ninguna atadura, todo se acabó, siento libertad y jamás volveré a perderla aunque me vaya en ello la vida.
Hice mi equipaje sin intención de despedirme; pero ella me salió al paso y quiso, en su pena, desquitarse conmigo, pero no se lo,permití: ya no estoy a su servicio – le dije-  mi niña no está presente y no tengo por qué soportarla, ni callar mis pensamientos, no me obligue a decir cosas que nos dañarían a las dos. En el fondo, me dio pena su aspecto lleno de sufrimiento y soledad, pero pudo más el recuerdo de tiempos pasados; sentí que me ahogaba si seguía callando, y conteniendo los latidos de mi corazón, di media vuelta, mientras las lágrimas, largo tiempo contenidas, rodaban por mis mejillas, aliviando la tensión de los últimos días.
Han pasado los años; y desde entonces, no quise trabajar en casa donde hubiera niños, ahora ya no soy cálida, me he tornado fría y un poco egoísta, más dueña de mí. Ya no me dejo llevar por sentimentalismos; primero soy yo, y después los demás. Ahora sirvo a un matrimonio anciano que no tuvo familia; nos respetamos mutuamente y vivimos en armonía; a veces recuerdo el pasado como algo que pudo ser muy hermoso, como una ilusión que no se logró; y cuando veo una rosa, recuerdo a mi niña, la que llenó de alegría un trecho de mi vida, la que jamás me proporcionó espinas, la que aún recuerdo y jamás olvidaré.

LA SOLTERONA. ( Relato.)

Prólogo: Mi solterona es una mujer cincuentona, de estatura mediana y regordeta; jamona, para decir las cosas como son. Yo la conceptúo como un ser pusilánime; al menos, por lo que veo en
su exterior, pero cuando al platicar con ella me adentro un poco en sus pensamientos, cuando por las noches la sorprendo, robándole horas al sueño para meditar a solas sobre esta vida tan engañosa y vana; pienso que en realidad no es como la creo; sino un ser con alma de ilusa que siempre soñó vivir cordialmente con sus semejantes; y lo único que logró, fue que la tomaran por tonta, aún más de lo que es.
I
La recuerdo niña: figura delgada, rostro grave al que daba cierto encanto infantil, su pelo negro y ondulado.Tremendamente introvertida y tímida, asustadiza, como temerosa de asomarse a a vida y dejar esa deliciosa edad en la que no damos importancia a tantas cosas que a los adultos, les complican la existencia.
Pero mi solterona, como es natural, creció; y un día contempló en su espejo, a una jovencita falta de coquetería, aburrida, extraña; con un concepto totalmente equivocado de la edad que entonces tenía y jamás gozó; su juventud se fue sin apenas sentirla, sin aquilatarla. En su mente y corazón se fueron grabando los rasgos de su carácter tan apocado, indiferente, sumiso, y jamás logró borrarlos; aunque le pesen como una losa que cada vez le oprime con mayor fuerza el corazón.

Pues bien: esto es lo que yo, – especie de secretaria o ama de llaves- sé sobre mi solterona, pero los seres humanos solemos tener recovecos en los que guardamos ¿ o escondemos ?
nuestros pensamientos más profundos, nuestras pasiones íntimas, ese ” yo ” tan misterioso y
sutil, impalpable, que nos distingue a unos de otros.

Es un ser que tiende a esconder su melancolía, y por lo general presenta un semblante tranquilo y agradable; a veces salimos a pasear como dos buenas amigas; cuando vamos al cine y nos interesa la película, estamos tan absortas metidas en la trama, que el tiempo se nos pasa volando; Pero si resulta aburrida, abandonamos la sala  y nos metemos a la nevería a saborear un helado, mientras charlamos sobre tópicos de actualidad.; por lo general, somos de la misma opinión, pero ambas reconocemos el derecho que tiene cada una a disentir de la otra.
En ocasiones nos animamos mutuamente, y alguna mañana soleada de domingo, vamos a la
Alameda  para escuchar el concierto que da principio a las doce; y aunque procuro entablar
conversación, ella se queda abstraída y lejana, mientras nos bañan los rayos del sol y sentimos la caricia del viento que refresca nuestras mejillas.
Cuando todo termina,  me platica que deja volar su imaginación a otras épocas; cuando en este mismo lugar, según grabados que ha contemplado; las damas, impecablemente ataviadas, acompañadas de elegantes caballeros, escuchaban la Orquesta Típica de la Ciudad de México,
o bailaban alguna alegre polka, tan en boga entonces. ¡ Cuántas historias de amor se tejerían bajo estos frondosos árboles, entre el vuelo de olanes, y al amparo de coquetos y femeninos sombreros…!
Pero no por esto se crea que sólo,le gusta soñar, no; ella vive muy al día después de las dolorosas experiencias pasadas, y por lo mismo es ahora más observadora y profunda.

                                                             – II-

Hace días, al poner en orden sus papeles , tropecé con diario, tal vez olvidado, y le pedí permiso para transcribir sus confidencias; en el transcurso de este relato, insertaré, entrecomilladas, algunas de ellas. Aquí está la primera: La rosa de mi vida tiene muchos pétalos marchitos; cuando debió ser roja, era paliducha, su tallo endeble se doblaba con frecuencia y hojas tenían
un color amarillento y enfermizo; tal vez no enraizó en tierra fértil; acaso , en alguna ocasión, al
contemplar y sentir la primavera, quiso florecer como debía, sintió la necesidad de que algún arroyuelo cristalino la bañara con sus frescas aguas, esperó a la vera de un camino, un rayo de sol que la reanimara, para crecer fuerte y lozana y así, su corola alcanzara la plenitud.
Pero mi rosa fue cobarde; se amilanó ante los embates de la vida, y a pesar de ver a sus hermanas florecer,  se hundió en un rincón del jardín, donde  muy de tarde en tarde, escuchaba las notas de algún vals y las risas juveniles de sus amigas. Ella siguió escondida y cobarde, y lo
que es peor : disfrazando esta cobardía como si fuera virtud, vegetando en un mundo irreal,
no duplicó sus talentos, no se cultivó, vivió en una apacible inutilidad, y esto no es bondad ni nada que se le parezca.
Y así, me quedé ¿ tranquila?mientras la vida pasaba a mi lado con todas sus alegrías y tristezas,
su dolor y llanto… La primavera con su cortejo de flores, el verano verde y húmedo dejando su esplendor; el otoño dorado y majestuoso y el invierno, que mataba a muchas de mis hermanas;
las deshojaba y sus pétalos quedaban dispersos en derredor
Yo sentía todo esto, lo palpaba, pero desde mi rincón; Ahora que pienso en esos años, esa vida tan simple y sin sentido; creo, siento, que fui ¿ o soy ? Como un objeto, una basura sin voluntad
para impedir que el viento me llevara por doquier.”
Un día de primavera se fue mi solterona, toda perfumada, a la ópera; me dejó en casa, medida que toma de vez en cuando. Y con su acostumbrada formalidad, no exenta de aburrimiento, pasó una tarde cultivando su ego; regresó con el alma llena de cadencias y en su mirada note un ligero resplandor que hacía tiempo no veía. Me platicó que caminaba por Av. Juárez cuando un señor la saludo y le preguntó: ¿ me permite acompañarla ? ¿ le agradaría tomar un café ? Tengo interés en conocerla. Como una autómata, respondí: no, gracias, me esperan en casa.; y sentí una lluvia de rosas otoñales cayendo sobre mi cabeza, en la que se advierten algunas canas, donde antes brilló una negra cabellera. Me vi en una calzada rodeada de árboles tristones, de los que se desprendían hojas doradas que el,viento llevaba lejos, tapizando el piso con su belleza. A lo lejos,  el sol se oculta y las nubes rojizas daban al,paisaje un encanto sutil y misterioso. Cuando volví de mi ensueño, mi casual acompañante continuaba hablando y decía:
¿ por qué no platicamos ?  Me gustaría tanto tratarla, ¿ o es casada?  No – le respondí – no me gustan las mentiras, pero no tengo interés en acompañarlo; de todas formas, se lo agradezco.
Al fin se despidió y, no sé por qué, pero me sentí más vieja, sombría, triste…”

                                                             III

Alguna vez, en el alma de mi solterona anidó la ilusión; en su preciosa y negra cabellera, fulguraban luceros diamantinos y su pecho vibraba de pasión, pero ella no supo retener el encanto de esas horas, no tuvo fe para creer en el milagro del amor tan cotidiano y sorprendente, se encerró en su torre de marfil y dejó,pasar los años mientras sus hermanos formaban una familia; luchaban, gozaban, en una palabra; vivían; y ella siguió en su desierto mientras el simún rugía en su interior y su exterior, parecía un oasis.
Hace tiempo que la noto triste, me parece que está envejeciendo; a veces siento,compasión por ella, y en otras, una rabia sorda me estremece al contemplarla tan prudente – digo yo – y estúpida, dice ella. Lo cierto es que en su pecho se ha formado un volcán a punto de estallar; su indiferencia, su máscara inmutable, ya le pesa demasiado,; a veces quisiera despotricar contra todo y contra todos, tener la valentía de hablar cuando es necesario; pero las costumbres se hacen leyes, y ella aceptó este modo de vida.. Así fue que comenzó a escribir; en su bagaje traía ensueños y pesares, los plasmó en versos para que volaran como mariposas llevan un mensaje lleno de sinceridad para los que quieran leer su contenido.

” Sentí llegar mi otoño cuando,caminaba por un jardín alegre y florecido, con trinos de aves y fuentes cantarinas; de pronto, mis propias fuerzas me llevaron a otra vereda más tranquila y apacible, pero un tanto aburrida si nos dejamos llevar por la quietud que en ella impera.A veces busco en la lejanía el azul horizonte lleno de nitidez, pero sólo encuentro un paisaje sencillo,
donde todavía luce una que otra rosa.
Anhelo llegar a la cumbre de la serenidad – no indiferencia – antes de que las canas me marchiten la sien; deseo llenar mi camino de armonías, vivir positivamente, no quiero un otoño amargo y solitario, la estación que vivo tiene sus encantos y es posible gozarlos; los árboles semidesnudos me ofrecen su belleza igual que las calzadas en penumbra; esos arroyuelos que bañan las arideces del paisaje, me cautivan; y una imponente cascada me transmite su impetuosidad.”

Mi intuición de mujer me dice que existe algo más en la vida de mi solterona, pero se que no
tengo derecho a hurgar en el sagrado cofre de los recuerdos, donde van ilusiones y desengaños,
heridas que el bálsamo del tiempo no logró cicatrizar; alguna llaga purulenta que generó la envidia o el rencor. Tal vez allí se encuentre la juventud de mi solterona, arrumbada, con un viejo vestido de fiesta hecho garras, como su corazón. Quizá por la noche, allí se den cita añejos amores, y al compás de una cajita de música, bailen un minué como dos figuras de obsidiana.
Aquella fresca risa que se coló y aún resuena en la soledad con su encanto juvenil, entre las fragancias de mirtos y jazmines, tal vez provoque la mirada nublada y melancólica que a veces sorprendo en ella.

” Ahora pienso: ¿ cómo fui a los veinte años ?  Cuando veo llegar a una de mis sobrinas con sus veintidós años, sus estudios, su trabajo, tan emprendedora y resuelta; con su carácter formado, su tesón; me digo: ¡ Dios mío ! ¿ qué hice yo a esa edad ? qué pensamientos cruzaban por mi mente ? Y rememorando veo a una joven de pelo largo, delicada de salud, sin el menor anhelo de hacer algo en la vida, demasiado encerrada en sí misma; creyéndose fuerte,  segura, inalcanzable . ¿ Qué importancia tenía que a mi derredor todo fuera bullicio y vida ? Yo estaba segura, tranquila, sosegada y…marchita. ¿ que a veces me asaltaban algunos anhelos ?
Bueno: con echarlos fuera, era suficiente: ¡ lárguense ! ¡ no turben mi quietud ! ¡ no molesten !
¿ no ven que soy muy centrada ? Eso es una locura, ¡ y yo,  locuras no hago ! Y seguía rodando la vida…”

                                                             IV

Esta primavera húmeda y desapacible, mi castillo se derrumbó; la piqueta del destino entró en
acción y sus muros, en otros tiempos llenos de risas y contento,, se vinieron abajo y a mis pies,
quedaron sus escombros. La impresión me sacudió fuertemente; Algunas florecillas sobresalían
de entre ellos; reconocí los llantos de los pequeños mezclados con sus juegos y querellas; un
canto infantil brotó de pronto y se perdió en la lejanía, junto con los acordes de una corneta y un tambor… después, estruendosas y burlonas carcajadas se dejaron escuchar; entrelazadas con voces duras, hirientes, necias, que me decían entre irónicas y compasivas: ¡ pobre solterona !
¡ pobre infeliz solterona! Si tan sólo pudieras deshacerte del lastre que siempre te acompaña, se
te ha idi la vida fabricando ídolos de barro, cantando las bellezas de una rosa que es perecedera,
forjando ilusiones que se evaporan al menor soplo, como pompas de jabón, gozando la belleza de un atardecer, que al fin se convierte en noche negra.

¡ Necia solterona; quieres que el barro sea jade y te olvidas de su condición.! ¡ Necia solterona que anhela atrapar el brillo de una estrella para que alumbre su soledad.!
¡ Soñadora solterona, buscando en los humanos lo que no te pueden dar, porque de los cardos,
sólo brotan espinas.!
¡ Solterona estúpida !  Siempre lo das todo a cambio de nada  y luego dicen que estás amargada
¡ Es que siembras comprensión y la rosa del amor en terreno que no es fértil, no apto para florecer.
¡ Solterona cobarde , pusilánime !  Mírate al espejo y dime si no es la misma imagen de inseguridad la que te devuelve , la misma estupidez que cuando tenías quince años…!

Cuando todo pasó, una extraña paz me invadió de pronto: contemplé los años pasados como una cosa perdida, como la nada, semejante a una nube que trajera entre mis manos, y de pronto se esfumó.; Aquel castillo levantado con esfuerzos, a costa de tantos vencimientos,, pasando por malentendidos y pullas; como todo lo terreno, terminó; y juré, en mi interior, no poner más que la cabeza para asuntos de esta vida y guardar lo de dentro para la otra.

Epílogo: Mi solterona murió hace una semana; su existencia se apagó tranquilamente mientras dormía; la ondulada cabellera quedó sobre la almohada como único vestigio de su pasada belleza. La tierra que tanto amo la recibió en su seno, mientras el sol brillaba esplendoroso y los pajarillos trinaban en un árbol cercano En su epitafio quedó, por voluntad propia, esta frase:
” NUNCA ME COMPRENDIERON ” sobre su tumba deje un gran ramo de claveles y alhelíes. Los primeros, porque siempre recordaba con gran cariño un viaje que realizó por España, especialmente, Sevilla; y los segundos, porque otra de sus grandes añoranzas fue el día de su primera comunión y el ofrecimiento de flores a la virgen María en el mes de mayo.
Una vez de regreso, me despedí de aquella casa que nos albergó durante años; imaginé que los secretos sueños de mi amiga, me observaban desde los rincones. El gran ventanal, lleno de luz, dejaba ver las rosas de su jardín; acaso en alguna de ellas quedó su esencia – pensé – porque de una vida tan llena de poesía, debe quedar algún perfume.
Por la noche cerré, como un relicario, con profundo respeto, las puertas de la mansión que me legó para que pasara el resto de mi vida en ella, pero no me siento con fuerzas para hacerlo;
no sé si algún día me anime y regrese para no marcharme jamás.

POEMAS

ANTES DE QUE ME VAYA.

Antes de que me vaya, necesito
libertar al corcel del pensamiento:
que se lleve mi gozo y sufrimiento,
lo que guarda negrura y lo exquisito.

Antes de que me vaya al infinito
y el alma se me escape en el aliento,
tendré un rayo de luz, yo lo presiento
a pesar de mi cutis ya marchito.

Y así marcharé en paz, ya liberada
de la inquietud que forma la existencia,
de fingir ilusión en la mirada…

se apagará por fin la llamarada;
el mundo me dará su indiferencia
pero yo me reiré, ¡ qué mascarada.!

      LIBRO VACÍO.

Ya no quiero pensar en mi libro vacío;
sólo tiene manchones, sólo guarda ansiedad,
el murmullo apagado de un caudaloso río
que por mi gran torpeza nunca pude cruzar.

Ya no quiero pensar en mi libro vacío
porque sus bellas páginas no me atreví a llenar;
porque yo me olvidé de mi libre albedrío
y así, mi voluntad la llegué a sujetar.

Por eso, ya no quiero a mi libro vacío;
porque no tiene risas ni un dulce sollozar,
porque no defendí lo que sólo era mío
y en oscuro cajón lo,tuve que guardar.

Pasó la primavera, ya se marchó el estío
y hoy que cae la nieve, me lo vuelvo a encontrar;
su portada tan tersa se arrugó con el frío
y sus hojas, el tiempo las llegó a maltratar.

En mis rugosas manos, con mi libro vacío,
con mi imagen de anciana me siento a meditar:
¡ debe ser muy hermoso tener un libro abierto,
embriagarse de auroras, a la vida cantar…

Después, dejar escrito el pensamiento mío,
todas mis impresiones, en renglones plasmar;
y al final de la vida, no sentir el hastío
ni decir pensativa: ¡ lo que pude lograr.!

¡ Debe ser muy hermoso ! Mas mi libro vacío
¡ me dice tantas cosas que quisiera olvidar…!
se confunden torpezas, errores, mi vacío
¡ y las aguas de un río, que no supe cruzar.!

El CORAZÓN ES UN MAGO.

El corazón es un mago
que nos invita a soñar
en algún hermoso lago
donde se escucha un cantar.

Es un mágico hechicero
que a ratos va a navegar
en un precioso velero;
en quieto o agitado mar.
 
Se convierte en un payaso
porque simula gozar,
en tanto que un gran sollozo
quiere del pecho, escapar.
     
El corazón es un niño;
ya que suele retozar
si lo tratan con cariño
y lo llegan a mimar.
        
Es cansado peregrino
que se sienta a descansar
en la piedra de un camino
para La Paz alcanzar.
 
A veces es un sediento
que se cansa de buscar
quien le brinde fresco aliento
para la sed mitigar.
       
Y también es limosnero
que tiene que mendigar;
pero no quiere dinero
porque se siente humillar.
             
O semeja un fiel amigo
que nos llega a traicionar,
o se burla del destino
y nos hace ilusionar.
   
El corazón es un mago
que todo puede lograr:
¡ menos, detener el tiempo
para la vida, atrapar.!

DESEO.

La tarde con su luz me envuelve toda
y siento en mi semblante sus ojazos;
el alma se me rompe en mil pedazos
al recordar la noche de tu boda.

Quiero volcar mi alma en esta oda
y deshacer el nudo que tus brazos
dejaron para siempre en mis regazos;
aunque todo es ternura que no enloda.

Porque dejaste en mí, tus recios trazos;
me envolviste, cual mar de los sargazos,
fuiste mi religión y mi pagoda…

igual a un jardinero cuando poda
y arranca la raíz con sus hachazos,
¡ Así quiero librarme de tus lazos.!

EL TIEMPO.

Me está matando el tiempo. Soy su esclava
y al transcurrir me llena de tormento;
apaga mi volcán con todo y lava
tornando en desconsuelo, mi contento.
Con sus noches y días, mi tumba cava
como un sepulturero macilento
que se burla, tranquilo, de la vida
preparando del hombre, la partida.

LA TARDE SEVILLANA.

La tarde sevillana
se adorna con peinetas
y cubre con mantones
su sol primaveral;
con ramos de claveles
escucha serenatas
y en los atardeceres
escribe un Madrigal.

La tarde sevillana
se viste con olanes,
está llena de risas
detrás de un ventanal;
tras sus rejas se esconden
romances tan ardientes,
como las bellas notas
de una marcha triunfal.

La tarde sevillana
esconde sus angustias
detrás de un abanico
de nácar y cristal;
es alegre y hermosa,
y al compás de la música,
agita salerosa
su figura juncal.

La tarde sevillana
se va a la fiesta brava
y allí ondea sus pañuelos
de encaje sin igual;
es cual roja amapola
que de sangre se baña,
pero también se viste
con su traje nupcial.!

ME PREGUNTO.

Siempre me he preguntado
si al morir el humano
no deja un algo suyo
en las cosas que amó;
si no queda su esencia
como luz de cocuyo
o cual dulce fragancia
que el tiempo no mató.

Si en la márgen de un río
no quedó su esperanza
una tarde de estío,
cuando feliz soñó;
si la enorme cascada
con su altísimo manto,
no recogió el quebranto
del ser que la admiró.

Al sentir la floresta
cargada de perfumes,
la comparo a la vida
con su dulce calor;
y se queda prendido
junto a tanta belleza,
un profundo suspiro
que la tierra guardó.

Al brotar otra planta
el suspiro es la rosa,
luego, la mariposa
juguetea con la flor;
así rueda por tierra
el polen que es la vida,
y es mi yo, mi semilla,
lo que otra vez brotó.

Por eso me pregunto
qué parte de las almas
se queda entre las cosas
que el humano admiró;
qué guardan la cascada
y las aguas del río,
¿ qué esconde la floresta,
del hombre que pasó…?

 

REFLEXIÓN.

Ante la incomprensión de los humanos,
hoy rompí mis papeles con presteza;
me delató el temblor con que mis manos
hicieron trizas la ilusión impresa.
Pero reflexioné: si los gusanos,
harán de la materia, fácil presa;
¿ por qué pretendo así, que mis escritos
no sean pétalos secos y marchitos…?
          
 EL DIVORCIO.

El divorcio llegó. Y los ensueños
quedaron sepultados en la nada
como quedan cenizas de los leños
luego que ya pasó la llamarada.
El divorcio llegó, los bellos sueños
no llenaron de flores la enramada
y el hogar tan ansiado es un desierto
con la frialdad completa del,que ha muerto.

PREÁMBULO.

Para conmigo encontrarme
y proseguir mi camino
en medio del torbellino,
para del mundo alejarme
y al volver, de nuevo darme
sin pesares ni amargura;
edifiqué con ternura
un jardín lleno de encanto
tan íntimo y sacrosanto
que en el corazón perdura.

I.- Tengo un jardín primoroso
lleno de fuentes y trinos
con arroyos cristalinos
bajo un sol esplendoroso
que me cobija, garboso.
Al llegar el plenilunio
en una noche de junio,
semeja bella quimera
que alguna vieja hechicera
librara del infortunio.

II.- Tiene arrullos de palomas,
majestad de pavos reales
y belleza de trigales.
Los Pinos dan sus aromas
a los valles y las Lomas,
y en la montaña rocosa
que anhela ser como rosa;
al descargar las tormentas,
dejan raudales de cuentas
de la mañana llorosa.

III.- Es el gran desfiladero,
la tumba de las pasiones
y las muertas ilusiones
que acaricié cuando enero
se brindaba todo entero.
y en la inmensa lejanía,
cuando resplandece el día,
mis suspiros son gaviotas
que van con las alas rotas,
cual aves de fantasía.

IV.- En la cascada palpitan
mis sueños de adolescente
cuando era tan diferente.
Con su estruendo resucitan
y entre las peñas habitan
escondiendo su tristeza
por la tupida maleza;
y un pájaro carpintero
tan audaz y aventurero,
hace de un árbol, su presa.

V.- En su lago cristalino
el cisne es flor delicada
como las alas de un hada,
es tal cuadro bizantino
con ribetes de opalino.
La bella garza, a lo lejos,
se dibuja en los espejos
del río, que pasa cantando
y a los guijarros besando,
como dos amigos viejos.

VI.- Un campo bello y florido
se ve a través de la reja
que guarda doliente queja,
y evocaciones de nido
que al Padre Tiempo han vencido…
en su gran policromía
se mezclan la luz del día
y los tonos del ocaso
dándose profundo abrazo
con tristeza y alegría.

VII.- Adornan sus ventanales
multitud de enredaderas
como bellas quinceañeras
que forjan dulces ideales
bajo rayos siderales.
Y en la cercana terraza
donde el sol es roja brasa,
los girasoles florecen
y tranquilos se adormecen,
en tanto la vida pasa…

VIII.- Atrás se vislumbra un huerto
lleno de árboles frutales
y preciosos manantiales;
tiene La Paz del desierto
y la luz del cielo abierto.
Bajo la noche estrellada
siento de Dios, la mirada;
y este profundo misterio
como notas de salterio,
me deja el alma arrobada.

IX.- El mar, un poco distante,
platica con caracolas
y descarga entre las olas
su gran vida palpitante,
preciosa y exuberante…
coquetea con las arenas
cuando de sol están llenas
y gime tal plañidera
que con inquietud espera
quien le consuele sus penas.

X.- Es mi lugar primoroso
el que mi vida embellece
cuando su encanto me ofrece.;
es velero portentoso
que navega majestuoso
entre la densa neblina
tornándola cristalina;
y es allí que mis anhelos
se elevan hasta los cielos
con ansias de peregrina.

ALAMEDA CENTRAL. MÉXICO.

Yo te recuerdo, Alameda;
formas parte del pasado
y en mi interior te has quedado.
Porque en alguna vereda,
en la tupida arboleda;
hicieron nido mis versos
cuando volaron dispersos.
Porque tú los escuchaste
y tal vez hasta lloraste
con sentimientos diversos.

En mañanas domingueras
con el sol reverberando
y las flores matizando;
se escuchaban mis quimeras
cual palomas mensajeras
que llenas de sentimiento
salpicaban el momento;
mientras las fuentes cantaban
y las rosas murmuraban
tal si fuera bello cuento.

Es por esto que te quiero;
y en las tardes opalinas
al mirar las golondrinas,
siento un deseo sincero
de volar hasta tu alero
y regalarte mi canto
sin asomo de quebranto ;
anidaré en tu regazo
y al sentir tu dulce abrazo,
te bañaré con mi llanto.

CICATRICES.

Llevamos cicatrices que nos duelen;
por años, sólo están adormecidas
y de pronto resurgen, encendidas,
porque las retenemos, sin que vuelen

Son hechos del ayer, que a flores huelen:
violetas que nacieron escondidas,
ilusiones, cual rosas atrevidas
que entre los matorrales, brotar suelen

Esto me digo.¡ pero cuesta tanto !
son fieles compañeras en la vida;
nos provocan dolor, tristeza, llanto…

Tal notas desgarradas de algún canto
que acompañan al hombre en su partida
hacia un lugar hermoso y sacrosanto.

              
MI REGALO.

Me regaló el Señor un don precioso:
plasmar en un papel, mis pensamientos;
convertir los caminos polvorientos
en un jardín florido y delicioso.

Porque mi ser es templo misterioso
donde nacen humanos sentimientos
que buscan, impacientes y sedientos
convertirse en lucero esplendoroso.

El humano, con todas sus pasiones,
a veces es juguete del destino
y pierde lo mejor de su camino…

que no sean mis escritos, ilusiones
ni brillo cegador y diamantino;
sólo, senda que lleve a lo divino.

SOÑÉ…

Soñé que me llegaba al infinito
precedida de risas y contento
y dejaba camino polvoriento
por otro más tranquilo y exquisito.

¡ Soñé que veía al mundo tan chiquito!
en tanto me embargaba el sentimiento
de saber que la vida es un aliento
que se apaga, cual un cirio bendito.

Efímera es la flor, las ilusiones,
el ave que se eleva majestuosa
y esa tarde feliz y venturosa;

pero hay algo que escapa a las razones:
es la fe, sin alardes ni ostentosa
existe en nuestro ser, esplendorosa

ENCRUCIJADA.

La trama del destino me coloca
en el centro de negra encrucijada;
escucho su insolente carcajada
tan dura como el filo de una roca.

Y mientras mi temor, el fondo toca,
siento crecer así la llamarada;
mi vida era feliz, ilusionada,
y ahora me pregunto si estoy loca.

Y no encuentro respuesta a mi pregunta:
la realidad me aplasta, contundente,
y deja más arrugas en mi frente…

Así, en mi corazón, todo se junta:
¡ no puedo remediar este presente,
pero quieto un camino diferente.!

 ESTE FIN DE SEMANA.

Este fin de semana, mi querido,
recordé nuestros tiempos de estudiantes,
y pensé que mi cuerpo era el de antes
olvidando los años que he vivido.

Este fin de semana, mi querido,
sentí en el corazón nuestros instantes;
y en mis sienes, las ansias palpitantes
de poseer el bien que había perdido.

Pero el tiempo, mi bien, nos ha vencido;
destrozó nuestros pies de caminantes
y cubrió con su escarcha nuestro nido.

Hoy te siento lejano y prohibido;
pero el recuerdo de años tan radiantes,
en mi mente, jamás será vencido.

POR LA TARDE.

Por la tarde llegaste a mi vereda
llenando con tu luz, mi gran hastío;
en su lecho cantaba el viejo río
y tenía algún botón la rosaleda.

De mis sueños, es todo lo que queda
– te dije con acento duro y frío –
pero mi corazón, triste y sombrío,
sintió en sí, la tersura de la seda.

Y nos fuimos del río, por su ribera;
tú, con tu juventud; yo con mi hastío
tratando de vivir esa quimera…

mas venció mi figura tan austera;
y así envolví la tuya con mi frío
¡ como un ave fugaz y traicionera.!

EL CESTO DEL TIEMPO.

En el cesto del tiempo he guardado
los mejores momentos de mi vida;
no quise al infortunio dar cabida
y flotando en la nada, se ha quedado.

Así, libre por fin, he remontado
los rencores de alguna vieja herida;
despertó mi ternura adormecida
y el llanto, en sonrisas se ha trocado.

Soy tal ave de paz; y mensajera
de lo sublime que el hombre atesora
en el precioso estuche de su alma…

La vida es un momento, una quimera,
se nos va de las manos, se desflora
cual estrella fugaz, hacia la calma.

¡ SON FANTASÍAS.!

Ágil, exploro mi mente:
¿ dónde quedó tu recuerdo?
y entonces, mis labios muerdo.
¡ Todo era tan diferente !
mas ahora estás ausente;
pasan las noches y días,
mito tras las celosías
pero no escucho tus pasos
y al evocar tus abrazos;
me digo: ¡ son fantasías.!

LA CASA.

¡ Cuán lejos está la casa
que cobijó nuestras vidas !
en sus tapias tan queridas
el sol era roja brasa.

Su recuerdo me atenaza
con olor a siemprevivas
tal ilusiones cautivas
que la realidad enlaza.

¡ Qué distante la armonía,
bella flor que nos unía
sin el odio que rechaza!

¡ Cómo recuerdo la casa
en que sonrisas había
y la ilusión no moría…!

TIEMPO AQUÉL.

Si volviera el tiempo aquél
mi corazón cantaría
y como en blanco joyel
sus encantos guardaría;
si volviera el tiempo aquél
tal hermosa fantasía
con su carencia de hiel
y su profunda alegría;
por no tornarme tan cruel,
¡ mejor lo asesinaría.!
    
POR ALGO SOY MAYOR.

Llegas, cuando la primavera se ha marchado
llevándose su risa y esplendor;
vienes en un momento no deseado
impropio de los sueños y el amor.

Antes, brillaba luz en el tejado
y mi rostro tenía dulce rubor;
pero el tiempo mis flores ha matado
y en mi cuerpo, no existe ya calor.

Por eso, tu ilusión me ha lastimado
sin quererlo me diste un gran dolor;
pero luego mi mente ha razonado
porque, ¿ sabes ? ¡ por algo soy mayor !

DÉCIMAS A LA VIDA.

I.- ¡ Oh, vida vida,! Te quiero
con todo mi sentimiento;
eres realidad y cuento,
eres sepulcro y alero
al que me doy todo entero.
Me gustas por tu ironía,
por tu noche y por tu día,
amo los atardeceres
y admiro a todos los seres
que viven con alegría.

II.-  ¡ Oh, vida ! siempre te observo
en los hechos cotidianos
que pasamos los humanos;
tienes negrura de cuervo,
todo conjugas tal verbo
y haces que nuestro presente
sea olvido para el ausente,
pues pareces hechicera
que extraña pócima diera
con actitud elocuente.

III.- Y como extraña hilandera
tejes tu tela invisible
entre trágica y risible;
eres sonriente y austera,
semejas ave viajera
o cansado peregrino
que recorre su camino
guiándose por las estrellas
dejando profundas huellas,
mientras lo deleita un trino.

IV.- Tienes frescura de rosa
y dulce candor de infancia
con su quietud y fragancia.
Espléndida y poderosa
tal una pagana diosa
peto humilde y sensitiva
con olor a siempreviva.
Eres tierra y eres cielo,
desencanto y loco anhelo
y a la vez, dulce y altiva.

V.- Por el gusto de tenerte,
ser voluble, te perdono;
ofreces un bello trono
para después, triste verte;
y en este cambio de suerte
arrasas las ilusiones
y rompes los corazones;
tal una loca ruleta
que en su negra jugarreta
destroza las emociones.

VI.- Cuando te muestras sombría
haces sufrir a la gente
como dama indiferente.
Tu designio es profecía;
y semejas fantasía
de algún cuento legendario
que el oriente milenario
de un Fakir y gran señor,
con magnífico esplendor
nos dejara en su breviario.

VII.- Al conjuro de tu aliento
impalpable y misterioso
todo es bueno y sustancioso;
todo tiene movimiento
y algún cuerpo macilento
es ahora portentoso,
sensitivo y animoso.
Tiene brillo la mirada
y el corazón, llamarada
con tu impulso silencioso.

VIII.- llegamos a ti con llanto
y con el mismo partimos
dejando lo que quisimos.
Tu misterio sacrosanto
termina en el camposanto
donde el alma se libera
sin descifrar tu quimera.
Y así prosigues la historia
con tus miserias y gloria,
¡ Oh, vida tan traicionera.!

IX.- Te veo en los ojos del niño
y en los pasos de los viejos
que son de ti, cual espejos.
De la madre, en su corpiño
con su blancura de armiño;
el cantar de un arroyuelo
y en la risa del mozuelo.
Te palpo entre los frutales,
me hablan de tí, los trigales
y el águila con su vuelo.

X.- Y me siento agradecida
cantándole a tu belleza.
Tú plateaste mi cabeza
mas no me causaste herida
ni al rencor le di cabida.
Recibe pues mi homenaje
que ya se hace largo el viaje;
y antes que llegue el ocaso,
te doy un estrecho abrazo
por tu cálido hospedaje.

LAMENTO DE UNA MADRE.

¡ Perdóname, mi niño,
perdóname, mi amor;
si a veces en tus cuitas
no encuentras mi calor.!

Perdona si me ofusco
y en loco frenesí,
me peleo con papito
nada mas… porque si.

Olvido tu presencia
y te causo dolor,
y en tu almita de niño
que semeja una flor;
voy clavando la espina,
la espina del rencor.

Pretendo que razones;
y yo, que adulta soy,
este ejemplo tan bello,
a ti, jamás te doy.

¡ Perdóname, mi niño,
perdóname, mi amor
por no hacer de este mundo
algo bello y mejor!

Por ver mis caras hoscas
en el diario vivir
y tus risas tan frescas
no saber compartir.

A veces, mi chiquito,
te hablo mal de papá;
y prohíbo mil cosas
si me llego a enojar.

Combato tu capricho,
mas con otro mayor
mi voluntad impongo
porque tú eres menor.

¡ Cuánto daría, mi niño,
por poderme ganar
un poco de tu cielo
y un mucho de tu paz.!

Por vencer mi carácter,
mi orgullo doblegar;
no ser autoritaria,
tu niñez respetar.

¡ Perdóname, mi niño,
perdóname, mi amor;
por no hacer de este mundo
algo bello y mejor.!

 CARTA A LAS FLORES.
( En memoria de mi padre.)
29 / VIII / 97.

Hermanas muy queridas, compañeras:
ha muerto nuestro padre, lo lamento;
pero si ayuda un poco al sufrimiento
sepan que siempre fueron las primeras.

Entretejía las verdes primaveras
con el color sin fin del pensamiento,
su jardín semejaba bello cuento
donde se realizaban las quimeras.

Y… rosa, fuiste tú la consentida
en todo aquél harem de lindas flores
pues ” distinguida dama ” – te decía –

en tanto te llenabas de rubores.
Comparto tu dolor, amiga mía,
pero al fin encontró rumbos mejores.

CONTESTACIÓN.

Me contestó la rosa, pensativa,
inclinando su tallo dulcemente;
pensamos con amor en el ausente
y será en nuestro huerto, siempreviva.

Su figura tan recia, tan altiva,
que retratara fiel, la hermosa fuente,
hacia mi se inclinaba humildemente
del encanto fugaz, siempre cautiva.

Y las flores rindieron homenaje
al jardinero aquel que las cuidaba
y en las tardes, con ellas platicaba.

así , sobre el cortejo que marchaba
una a una, sus pétalos dejaba
como un último adiós para el gran viaje.

Hace años, mi tío Antonio ( q.e.p.d.) me pidió le
escribiera un verso triste. Se los comparto.

VERSO TRISTE.

¿ Quieres un verso triste ? Pues la vida
es un verso, un cuento, la novela
que de dicha y dolor, nos deja estela
¡ su trama es peligrosa y atrevida.!

¡ La música de fondo es tan sentida !
el cambiante escenario, acuarela
donde bailamos una rondinela
para olvidar las penas de una herida.

¡ Quieres un verso triste ! Te comprendo;
la realidad no es dama ilusionada
con destellos de luz en la mirada;

¡ es falsa de Arlequiín, la carcajada !
y es rosa que yace deshojada
perdido ya el encanto de su atuendo,

Nos dice que la vida es desencanto
si del cuerpo tomamos la miseria
y gozamos tan sólo de la feria
olvidando ese ” yo ” tan sacrosanto.

En esas horas llenas de quebranto
cuando se nos rebela la materia
mientras del corazón late la arteria
y los ojos se nublan por el llanto;

tenemos que mirar a las alturas
donde no existe carne que nos mata
cual si fuéramos tristes sepulturas…

recordar lo fugaz de las criaturas
y olvidando ese barro que nos ata,
¡ despojarnos de humanas vestiduras!

AL ESCRIBIR UN VERSO.

Al escribir un verso, sufro y gozo,
sueño con el país de la quimera;
me llena de perfumes, primavera
y Cupido sonríe, tembloroso.

Al escribir un verso pesaroso
con el tema de algún amor que espera;
en su angustia resulto prisionera
y mi huerto se vuelve tormentoso.

Así, vivo mil vidas, me destrozo,
soy a la vez un hada y hechicera,
la tristeza se torna placentera

y lo negro es un sol esplendoroso.
Por eso, de las musas prisionera,
al escribir un verso, sufro y gozo.!
             
    MILAGRO.

Pedí a las flores toda su fragancia,
a las aves, su canto esplendoroso;
al lucero ese brillo misterioso
y a la selva, su gran exuberancia.

Al cisne, su blancura y elegancia,
al viejo mar, su estruendo majestuoso;
al arroyo el murmullo delicioso
y el candor de las risas, a la infancia.

Todo junté ; tal gema milagrosa
la coloqué en un místico joyero
que despide fulgores y prestancia;

y con ella me siento poderosa
porque ilumina siempre mi sendero
y suple con ternura, mi ignorancia.!


3 comentarios en “ANGELINA SARA BACA VACA

  1. Mi querida Eunate: Me emociona profundamente ver mis sueños y quimeras en tu bella revista. Valoro enormemente tu esfuerzo y el de todos los que intervienen en su elaboración. Jamás soñé con esto.
    Tú sabes que soy breve; pero mi corazón desborda gratitud. Te deseo paz y felicidad. ¡ Mil gracias.!

  2. A angelina Sara Baca Vaca:
    Aprerciable Angelina. Su autobiografía y cuentos me parecen llenos de pasajes que pueden coincidir en el andar de algunas veredas que por coincidencia guardan cierta similitud con mi vida. Me han encantado. No soy lector asiduo y mi concentración se disipa fácilmente. Lo que Ud. escribe, incluyendo su poesía, que aún me hace falta releer para captarla con mas profundidad, ha captado mi atención e interés. Escribe de manera sencilla y exquisita.
    Deseo a Ud. una gran paz y reciba todo mi aprecio.
    José Julio Sarre Iguíniz.
    Atizapán de Zaragoza.
    Edo de Mexico.

  3. Sr. José Julio: Gracias por leer mis letras tan sinceras y sencillas. Sus comentarios son muy valiosos para mí, ya que me animan a seguir escribiendo, y al mismo tiempo, me ayudan para tratar de mejorar.. Siempre tomo muy en cuenta lo que me dicen quienes me siguen, y procuro hacerlo mejor. Le deseo lo mejor. Saludos.

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