COMENTARIOS SOBRE LIBROS LEIDOS

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EL SEGUNDO HIJO DEL MERCADER DE SEDAS
Autor Felipe Romero

Comentario a cargo de María Sánchez Fernández. Escritora y poeta española

Acabo de leer un libro apasionante del escritor granadino Felipe Romero. Es una crónica cargada de lirismo en el que describe la decadencia en Granada del Reino nazarí que en muy pocos años pasó de ser una cultura islámica floreciente a padecer las intrigas, el yugo y la intolerancia de La Inquisición. Se desarrolla en los siglos XVI – XVII bajo los reinados de Felipe II y Felipe III donde los moriscos convivían en perfecta armonía con los cristianos.

Su protagonista, narrador de la obra,  es Alonso de Granada Lomellino, hijo de un rico comerciante de sedas procedente de Génova y de una granadina descendiente de la nobleza nazarí. Él nos introduce en la trágica decadencia de su ciudad y pone de manifiesto las maniobras ocultas de algunos moriscos en torno a los célebres “Libros Plúmbeos” del Sacromonte y el empobrecimiento de la que fuera la más próspera y floreciente ciudad de la Península Ibérica al expulsar de forma radical a los que fueron artífices en todas las ramas de la artesanía y las artes plásticas como fueron los árabes. Muy joven todavía se refugia en un convento carmelitano recién fundado para adentrarse en el misticismo y humanismo de San Juan de la Cruz.

Felipe Romero (1930 – 1998)

Notas biográficas:

Prestigioso abogado y escritor nacido en Granada en 1930. Falleció en 1998. En 1995 tras su jubilación como abogado laboralista escribió su primer libro “El Segundo Hijo del Mercader de Sedas”, que ya va por se 7ª edición. Después de su muerte apareció “El Mar de Bronce” parte de una trilogía que ha quedado truncada.

EL SEGUNDO HIJO DEL MERCADER DE SEDAS

Textos parciales del Libro

* “El alto torreón de la casa de mi padre, mi refugio favorito desde niño. Desde allí lo veía todo o no veía nada, según quisiera. La montaña, la nieve o el azul si se levanta la vista. Los hombres, el río o la miseria si dirigían los ojos hacia abajo. Allí nadie me molestaba. Pocas veces mi padre subió allá arriba y, por supuesto, mi madre jamás lo hizo”…//

//…” Arranqué amanecido hacia el Albaicín seguido de los lacayos. Subí por la cuesta de San Gregorio, tras dejar la calderería. En la calle del Aljibe del Trillo pregunté a un hombre que bajaba con un burro cargado que casi taponaba la estrecha calleja, que en aquel laberinto de callejuelas y callejones me indicase si por allí vivía el médico Alonso del Castillo”…//

//… “Bien temprano busqué un criado de la casa de mi padre y envié al licenciado Alonso del Castillo una breve nota : “Alonso de Granada Lomellino acepta vuestro ofrecimiento y espera fijéis el tiempo en que me deis lección de la lengua de mi antepasado, el que fue rey de Granada, Citiza Sai´d”…//

//…”Inicié mis estudios de árabe e inicié al tiempo mis relaciones con el morisco Alonso del Castillo, con el que iba no sólo a aprender la lengua de mis antepasados moros, sino otras muchas cosas que me serían de gozo y de provecho, y otras, para mi desgracia que producirían angustia y mucho dolor y sufrimiento”…//

/…”Es de noche y el convento duerme. En la oscuridad advierto que alguien se mueve y no lo dudo: sé que es Alberto. Ha entrado de puntillas, sin hacer ruido, y se sienta a la cabecera de mi lecho poniendo mi cabeza sobre sus faldas. Me acaricia suavemente y muy despacio deslizando luego sus manos por mi cara. Yo, sin querer, le he mordido un dedo cuando pasaba su mano por mi boca y él ni la ha retirado ni se ha quejado. Ha acercado su boca a mi oído y como un susurro desgrana lentamente el verso de Juan de la Cruz: “¡ Oh, llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro!; pues ya no eres esquiva, acaba  ya, si quieres, ; rompe la tela de este dulce encuentro”…// Al rato ha seguido también muy quedo: ¡Cuan manso y amoroso recuerdas en mi seno, donde secretamente moras, y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno, cuan delicadamente me enamoras! Yo me he asido también a las palabras de fray Juan, respondiéndole: ¡Oh, cauterio suave! ¡Oh, regalada llama! ¡Oh toque delicado, que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado!

//…”Sí, se debe dejar escrita la vida de los hombres que han hecho cualquier cosa que sea virtuosa o a cualquier virtud se asemeje, y mi vida creo que se puede tachar de virtuosa, aunque sólo fuese porque siempre la acepté, como única verdad verdadera, que SOLO DIOS ES VENCEDOR.”

Fuentes:
Textos parciales del libro. *
Editorial Comares – Narrativa

MI CARIÑOSO HOMENAJE A UN GRAN AMIGO POETA DESAPARECIDO
Manuel Fernández de Liencres
Por María Sánchez Fernández. (Escritora española)

Una obra para comentar y meditar
   “Inés Volvió a la Tierra” es un libro para ser comentado. Comentado y meditado. Lo leí por primera vez cuando en 1991 fue publicado por la Editorial Almazara y me fue obsequiado con una cariñosa dedicatoria por su autor.

Notas biográficas: de Manuel Fernández de Liencres

       Nace en Madrid en el año 1922, mas siempre ha estado vinculado a la ciudad de Úbeda por lazos familiares.  Hombre polifacético y sensible. En su juventud fue piloto de las Líneas Aéreas Españolas. Escritor, poeta, pintor, guionista de cine, músico.

      Es autor entre otros de los libros “El polvo iluminado”, como coautor con Juan Pasquau, “Poemas del Dios Chino”, “El bastón de Adán” (obra teatral), “Versos Para Fortalecer la Tristeza” “Inés Volvió a la Tierra”.  En la actualidad ha residido en Úbeda hasta su muerte el pasado 20 de febrero de 2012 pintando cuadros, escribiendo versos y tocando el piano. 

Comentarios:

   Inés es una adolescente que ha sido internada en una clínica psiquiátrica cuando está aquejada de una grave enfermedad. Permanece en ella hundida en un profundo letargo durante dos años. Despierta súbitamente al principio de una primavera. Su cara sonríe pero ha dejado de ser quien fue. No recuerda nada de su corta vida pasada pero ella reconstruye un Mundo “donde la realidad es nuestra peor enemiga”

    Su terapia es escribir un diario.

    Es confiada por su familia a una enfermera, mujer fuerte e introvertida, para pasar el verano en una casita de campo junto a un barrio residencial. Vive encerrada. Su mundo es el  jardín. A través de la tapia y la reja de la finca hace múltiples amigos, como esa cabeza redonda que asoma por el muro a través de un rosal y le enseña a amar a Vivaldi y a Mozart; a la pintora Teresa, que la inicia en el arte de llevar el alma al lienzo a través de los pinceles y los colores; a la anciana y enigmática Juanita, que es un tronco de árbol tan viejo que pronto llegará el leñador con su hacha para talarlo; a Tom, el muchacho ciego que le vislumbra un sentimiento desconocido que la hace flotar como un globo.

    Inés en su jardín tiene dos grandes rosales; uno con rosas rojas y otro con rosas blancas. Quiere contarlas ¿Cuál de los dos tendrá más? Cuenta…, y cuenta…, dieciocho…, diecinueve…, ¿veinte?, nunca llega a veinte, algo fortuito siempre la interrumpe mientras miles de mariposas cruzan el cielo, ¡¡ pero no son mariposas, son las notas hechas alma y música de Vivaldi y de Mozart 

INÉS VOLVIÓ A LA TIERRA

Notas parciales del libro:

   //… Me llamo Inés, es un nombre que me gusta. Inés. Tengo catorce años y si no me muero cumpliré los quince en el mes de octubre…//  //…Cada vez que lo pienso me quedo más desconcertada. Hay problemas que nadie puede resolver. Ni siquiera los santos. Por ejemplo, contar las rosas de mi jardín. Hoy me he puesto a enumerarlas por tercer día y al llegar a la rosa número veinte he tenido que suspender la cuenta. El obstáculo esta vez ha sido una música que me llegaba del jardín contiguo, precisamente del lado en que yo me encontraba contando flores…// //…Conforme se acerca el verano las casas de la carretera se van llenando de gente. A menudo pasan por mi puerta personas que no conozco. Me ha llamado la atención una señora que todas las tardes monta un trípode, o un caballete, o como se diga, bajo los árboles y se pone a pintar un cuadro que, visto desde aquí, parece interesante…// //…Me siento atraída por ella. Tanto es mi interés que decido pedirle a Saturia que me abra la puerta y me permita aproximarme a la pintora.

//… Me gustaría pintar como tú ─ exclamo de pronto ─ . La cara de la señora se llena de arruguillas. También la nariz que es larga.

     ─ Puedes hacerlo si te lo propones. Todo el mundo puede pintar a condición de que tenga alma. Eso es lo importante.

    No esperaba una respuesta así. ¿Es que todo el mundo no tiene alma? ¿Qué tiene entonces? ¡Qué extraño!, le digo. Sonríe.

    ─ Bueno, eso sucede como con todo. Si un poeta no tiene alma nunca será un verdadero poeta. El artista debe regalar su alma a la obra de arte. Si yo quiero que este cuadro sea un cuadro tendré que darle mi alma.

    //… He dedicado toda la mañana a la música y al retoque del árbol seco que es Juanita. Le he añadido más rugosidades y más grietas y ahora parece que va a desmoronarse de puro viejo. El hombre del hacha está perfecto pero produce terror a quien lo mira y se ve a las claras que arde en deseos de cortar el tronco y acabar con Juanita. Es una persona cruel. La paloma roja representa el espíritu de la anciana. Echará a volar en cuanto se le acerque el horrible leñador …// El jardín está melancólico bajo el cielo neblinoso. La música de Mozart suena como si viniera de muy lejos, de las montañas azules. Las cigarras no cantan hoy en los árboles de enfrente. Ni siquiera hay tantas moscas como en otros días. En este momento detesto la soledad. //…No quiero escribir más mi diario. No quiero escribir ni una sola letra más. ¿Para qué?

Fuentes:
Textos parciales del libro Inés Volvió a la Tierra
Editorial Almaz       

INÉS

  A Manuel Fernández de Liencres
y a Inés, su niña inventada.

El reloj de tu mundo se ha parado
en un mágico sueño de colores
donde cuentas las rosas, muchas rosas;
donde dibujas almas voladoras
con forma de palomas encarnadas.

El reloj de tus sueños te ha enmarcado
unas doradas horas que desgranas
con tus dedos de niña enajenada
engendrando y riendo melodías.

Y allá en ese jardín te abres el alma
y regalas palabras que son ecos
de hermosas sensaciones escondidas.

Eres música, Inés, música y verso
que vibra como pájaro enjaulado
que sueña con prohibidas libertades.

Y vas contando rosas…
¿Son diecinueve rosas o son veinte?
Son diecinueve rosas, nunca veinte.

Y el reloj de tu vida va marcando
un destino que es tuyo, solo tuyo,
donde revolotean mariposas
cabalgadas por míticos fantasmas
que dicen sinfonías.

El cielo se hace oscuro
y una dulce inquietud te oprime el alma.

¿Habrá más primaveras?
¿Habrá más aleteos de colores
que invadan tu jardín de limpias risas?

No lo dudes, Inés, nunca lo dudes.
Habrá más primaveras y más risas.

María Sánchez Fernández
Del libro Pintar Palabras 2001

 

 

 

2 comentarios en “COMENTARIOS SOBRE LIBROS LEIDOS

  1. Congratulaciones, no solamente la Revista tiene una demostracion bastante profesional sino que coloca bien definidos “Los articulos” que la integran.

    Muchas Gracias por esta excelente presentación biográfica, que a no ser por este artículo, quizas, no lo hibiese conocido.

    Me queda la inquietud y sugiero colocar en la Biblioteca, a dónde pore enviar nuestros libros PDF. para los escritores y filólogos tengan la facilidad de poder conocer a otros escritores sin conte alguno.

    Gracias nuevamente . Rafael.

  2. Mis congratulaciones por el feliz intento de la amiga escritora María Fernández, una ubedense comprometida hasta los tuétanos con su egregia ciudad española, al pergeñar un esbozo de la personalidad y obra del artista y escritor sueñero, don Manuel Fernández de Liencres. En su poema, María ha sabido condensar en emotivos versos, la impronta mágica y angelical que rodea al personaje Inés del libro “Inés volvió a la Tierra”.

    Celebrar además la incorporación de esta sección especial dedicada al comentario de libros. Es una oportunidad para que no sólo los trabajadores del verbo, sino también los estudiosos de las letras con sus trabajos interpretativos, tengan cabida en una revista que busca explorar y dar cuenta del polifacético oficio de profesores y licenciados en letras, en eso de descubrir las esencias que bullen en el alma de los escritores, antes de explotar en obras testimoniales de un mundo que nunca podremos dejar de intentar comprender y cambiar para bien de la Humanidad toda.

    ¡Ora et labora! ¡Paz y Bien in Domino!

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