POEMAS ESPAÑOL

 

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ME SUGIERES
Jerónimo Castillo
San Luis – Argentina

Que tienes un mirar tan penetrante,
que nada le detiene inquisitiva
postura en la destreza a la deriva
donde hace nido el haz en un instante.

Calla y no digas que el mirar constante
te ha dado la visión tal vez esquiva
que hace la vida en más alternativa
de un dislocado palpitar errante.

Y tú que te creías al resguardo
de las pequeñas loas de la suerte
ocultas que nos vienen con retardo,

podrás creerme cuando digo al verte
que como el triste y el humilde cardo
lo lleva el viento sólo al conocerte.

¡PARA QUÉ BUSCARTE QUIJOTE !
Al Día del Idioma español
Irene Mercedes Aguirre (Argentina )

Las ansias que me apresan esta tarde
tienen sabor a secos relicarios.
Voy por  caminos yermos, sin horarios,
con  mansedumbre quieta y sin alarde.

¡Caminos de la Mancha! Oscuridades
por las que vaga mi alma sin reposo,
por donde me deslizo, sueño ansioso
que quiere ver tu sombra, sin edades.

En vano he caminado el polvoriento,
recóndito sendero   de otras horas
¡En vano supliqué por cantimploras
bajo la ardiente arena del desierto!

De pronto he comprendido. No hace falta
que quiera contemplar tu loco vuelo,
enloqueciendo al máximo el desvelo,
con mi modesta lira que te exalta.

Te reconozco en tibios chocolates,
en  relucientes giros de la lengua,
cuyo brillante son nunca se amengua,
aunque le sume el “che” y los verdes mates.

En cada hombre escruto tus temores
un algo de los héroes que perturba
¡y mucho de miseria que nos turba
palideciendo ensueños y clamores!

De España  el apellido he recibido,
por las vascuences cuencas de otros ojos,
que avizoraron mundos de otro antojo
en bisabuelas tardes. Tiempo ido.

Por eso no preciso rescatarte,
te atisbo en las iglesias coloniales,
y entre severos cascos  de otoñales
museos dieciochescos con su arte.

Te observo mientras cruzo la Avenida
que nos recuerda a Mayo  y a su fuego.
Por el gracejo propio de un gallego
te encuentro en una plaza azul, perdida.

Percibo las señales de tu  ancestro
en muros seculares, encalados
y si me esfuerzo un poco, en todos lados
escucho que murmuras ¡vuestro, vuestro!

Te encuentro por los barrios, por el centro,
en gestos españoles, actitudes,
y Quijotes habemos, no lo dudes
¡Para qué he de buscarte, si estás dentro!

DOS EN LAS TINIEBLAS
Por Rocío Carolina Escudero (Argentina)

Qué dulce es el aroma del recuerdo…
En la oscuridad te contemplaba hipnotizada.

Era tu voz de duende,
fresca sonrisa de pino silvestre,
la que me alzaba en éxtasis hacia paisajes encantados
plenos de libertad y ensueños,
mientras jugaba con la brisa
a atrapar su vuelo
ensayando, agrietando secretos y misterios
que, en mis sueños, sólo yo develo.

Oh, sutil aroma de lágrimas, desvarío
que acongoja pensamientos
y muerde espejos de soledad y ausencia.
Dios me cuida de soltar
la pasión enardecida y esbelta,
pero cruel como perpetua prisión de ocultos deseos.

Caricias sin fin
enredadas en la luna clara,
con un sol semioculto en tus párpados brillantes
aclarando entre risas de enero
la densa nostalgia de un adiós sin regreso.

 Sí, la penetrante noticia que detuvo mis días
 se va dejando un sabor amargo;
 sabor de tuna que roba
la única esperanza de que seamos
dos en las tinieblas…

LOS DEJÉ VOLAR
Mae de la Torre (Ecuador)

Aunque no soy
como el ave madre
que emprende
su propio vuelo
les empina desde lo alto
para que abran sus propias alas
y feliz sigue  su canto.

Los dejé volar
me sostuve paciente
en aparente fortaleza
más cuando hallaron
su propio nido
traté de acrisolar mi destino.

Tengo sin embargo celos
de los cielos que cubren
sus cabezas

De los inviernos
que relumbran con su blancura
de los otoños cuyas hojas
danzan fastuosas a sus pies,
de las primaveras  
que las permite desplegar sus alas
por la mágica natura.

Celos sí
porque han robado mi cariño.

LA JUVENTUD.
Angelina Sara Baca (México)

La juventud recorre por mis venas
y derrama su savia prodigiosa
como joven alegre, bulliciosa,
tan libre de rencores y de penas.

Y me lleva por fiestas y verbenas
danzando placentera, cadenciosa,
su figura esbelta y armoniosa
me recuerda las blancas azucenas.

Quiero ahora gozar las tardes plenas
con aromas de nardos y mimosas
y lucir mis mejillas tan morenas;

luego, romper a tiempo sus cadenas
y recordar las horas primorosas
cuando tuve de luz, las manos llenas.

AMOR SIN FINAL
Manuel Leyva (México)

¿Qué te ofrece un poeta…?
!Lo que nadie te ofrenda!

Te brindaré el tesoro de mis íntimos versos
las primicias sublimes que tu amor inspiró,
te daré totalmente mi amante poesía
jurando que te adoro…, como venero a Dios.

Oirás mis palabras de ideal fidelidad
mi oferta y testimonio de amarte eternamente,
de alfombrar tu camino con pétalos de mi alma
y colmar de caricias tu adorable existir.

Finalmente, !lo juro!, hasta mi propia vida
se tenderá a tus plantas con fervor pasional…
Total, si no me quieres, yo bien sé que eres mía
porque eres mi poema, más bello e inmortal.

¿Qué te ofrece un poeta?
!Un amor sin final!

¿ A QUÉ LA PRISA?
Cristina Olivera Chávez

Dorado amanecer ¿A qué la prisa?
déjame disfrutar la primavera,
con los trinos y aromas de su vera
las que el mito alentó con su sonrisa.

Una vez más sentir la fresca brisa
de juventud que nunca desespera,
ante lo impredecible, aunque no quiera
pero que ha de llegar, y nunca avisa.

Dorado amanecer brilla a mi lado
invade el corazón que ya cansado
pide al sol una tregua salvadora.

Divina juventud, pierdes batallas
lo dulce de soñar llorando callas.
Llega el anochecer y no la aurora..

SILENCIO 
Ady Yagur ( Israel

Otra vez llama mi alma 
con sus dulces versos,
como si el mundo fuera
una joya entre manos.

Silencio bajo la hojas
trinos entre las cimas,
las guerras  destrozan
lágrimas son de pena.

Pueblos de disputan
senderos de la tierra,
vidas se pierden solas
entre gases que matan.

Palabras  nacen vivas
entre llantos a coro
un niño llora desolado
ante su madre caída.

Recuerdos de gestos 
sílabas  abandonadas,
alguien grita soñando
que la paz no está lejos..

 CREÍ MORIR DE AMOR –
Por Libia Beatriz Carciofetti

Creí morir de amor
pero aquí estoy…
Entera como luna llena.
Ni el eclipse de tu mentira
pudo opacar mi luz.

Ni se mojó el pabilo de mi vela
que sigue brillando en la oscuridad.
Creí morir de amor
y me di cuenta;
que los abrazos, los besos
las flores, la pasión “colapsan”
Son eternos efímeros
que disfrazan los sentimientos.

Creí morir de amor
pero me vestí de púrpura y oro fino
y renací de las cenizas
de la indiferencia.

Hoy puedo asegurarte
que nadie muere de amor
cuando se ama a si mismo.
Se me ensancha el corazón
por el solo hecho de sentirme viva.

Me suelto el cabello
me miro al espejo
delineo los ojos
que habían perdido el brillo
y ensayo una mirada cómplice
para poder estrenarla nuevamente
cierro el libro compartido
y sigo sintiéndome viva.
Solo creí morir de amor
Pero aquí estoy…
¡ENTERA! Como luna llena.

OLVIDO
Nury  Zepeda Becerra
México

En esa tierra donde los prejuicios 
pesan más que la razón 
ahí fui abandonada. 
 
Condenada a vagar en el olvido
no fui siquiera sombra, me volví nada
porque nunca miraste atrás.
 
Y si se te olvidó que aquí te esperaba
quédate entonces con esto: 
una vez alguien te amó, y la dejaste ir.

SONETO

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Guatemala, C.A.

A la orilla del mar veo su aurora
cada amanecer, el nuevo oleaje
embriagador, nos trae su mensaje
y rompe con el viento que enamora.

Un retrato de cielo se colora
adonde aves-roca hacen su equipaje
sus acantilados  naval lenguaje
con ensueño de la canción sonora.

Poetando con sentir petrarquesco
mi paisaje navega en  su corriente
de madréporas  que usan de tapesco

Entre peces, corales, es mi fuente
y sintiendo el pleamar gigantesco
pensaré que amanece nuevamente.

HARÉ
María del Carmen Fernández
La Rioja –  Argentina-

Cuando se acrisolen
los matices
de mi última tarde
le haré la  autopsia
a la realidad
sin lastimar los frutos
de los espirales
de la vida.
Acaramelaré
las heridas del elixir del momento
Y entre dones y colores
ensayaré mi postrer sueño.

REINVENTARSE –
Inés Arribas de Araujo

La existencia es dicha y pena.
Gocemos los instantes felices
y superemos los angustiosos.

Recordemos que
tras las tormentas, sale el sol.

Convirtamos el sufrimiento
en positivo optimismo;
con fuerza de voluntad
reinventémonos cada día.
Nos permitirá servir a otros,
encaminando nuestra marcha
hacia la luz.

QUIERO
Lamberto Ibárez Solís (México )

Quiero vestir de nuevo a mi corazón,
quiero llenarlo de ansiadas alegrías;
quiero que entone y cante otra canción;
quiero sacar de mi alma mis noches frías.

Yo no quiero sangre nueva para él;
quiero una sangre que lo llene y reboce;
quiero cantar a dúo; sí, pero a granel,
quiero un corazón de par en par que goce.

Un corazón tan genuino que ame tanto
que sea reciproco en lo alegre y en lo triste
para que los cuatro ojos al derramar el llanto;
beberme sediento lo que tú me diste.

Quiero vestir de nuevo a mi alma entera;
quiero que se anide en ella un alma gemela;
un latir unísono que a mi alma quiera
que mi alma toque con un amor que duela.

No quiero encajes, menos con ropa fina; 
quiero vestirlo siempre en forma sencilla
en forma humilde, modesta no cretina,
sin oropeles falsos que tan solo… humilla.

“¿Dónde estás corazón? Oigo tu palpitar”…
quiero encontrar tu eco, pronto y sonoro;
des tu sonrisa y tu dulce suspirar;
quiero con tus labios; yo cantar a coro.

Quiero que enciendas la llama que no acaba
en el atardecer que aún brilla en mí
que juntos estemos y con mi vida hagas
un remanso de amor para vivir feliz.

Te regales toda como un mar en calma;
verter mi vida en tu canto de dulzura
y entera, completa, obsequiarte mi alma;
alma con amor; pletórica en ternura.

Vestir de nuevo mi corazón herido;
vengan los ropajes, vengan los colores;
pues no quiero marcas de ningún vestido;
solo quiero a alguien que propague amores.

DIOSIDENCIA
Manuel Quiles Cruz (México)

¿Fue una coincidencia el encontrarte?,
mirabas a tu Luna sin igual;
tu ventana se abrió de madrugada,
para observar esa, la bóveda austral.

Junto a ti la Luna contemplaste,
tranquila y en silencio la mirabas;
madrugada tibia donde amaste,
al intruso virtual que te deseaba.
Permitiste que yo viera el firmamento,
en toda magnitud lo describiste;
El Cinturón de Orión en pensamiento,
al sentido Poniente, tú me viste.

Los Tres Reyes Magos de ilusión,
luego las Cuadrantinas tan brillosas;
dejando caer meteoros de pasión,
la Luna se miraba majestuosa.

Los años se te notan en menguante,
Creciente hermosa, el firmamento tocas;
eres tú la estrella cautivante,
y aunque no lo quieras, tú me evocas.

 

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